Capítulo 3


Flores.

Un olor agradable y fresco que uno puede encontrar naturalmente en el campo o jardín o, en su defecto, un lugar limpio.

Flores y un toque de vainilla.

Un aroma aún más agradable y atrayente. Símbolo de feminidad y delicadeza. Cuidado y elegancia.

Lo último que uno esperaría encontrar en los apartamentos de dos jóvenes ninjas heterosexuales solteros.

—¿Tú también lo hueles cierto? —pregunto Sasuke mientras entraban al pasillo.

—¿Crees… crees que fueron ellas?

Ellas. Fans. Chicas, no, monstruos con problemas cerebrales que los acosaban constantemente. Incluso Naruto había aprendido a temerles.

—No siento ninguna presencia —informo Sasuke.

—Tal vez no están —aventuro Naruto.

—O tal vez están escondidas.

Sus miradas se cruzaron por un momento, la sonrisa torcida de Sasuke y el brillo travieso en la mirada de Naruto fue todo lo que necesitaron para confirmar que ambos pensaban lo mismo.


Estaba emocionada por decirle a Naruto y nerviosa por la reacción de Sasuke, pero después de esperar y esperar…

Y esperar, toda emoción desapareció y fue reemplazada con hambre.

Ahí otra desventaja de vivir sola: Comes cuando quieras y cuanto quieras y sin nadie que te diga nada.

Al principio puede parecer una gran ventaja pero después… Si no te cuidas puedes terminar como un globo. Un enorme globo.

Fue a la tienda más cercana a comprar los ingredientes que le faltaban para su cena. Por suerte para ella, en Leaf-Mart venden desde los kunais más filosos hasta los tomates más frescos.

Recorrió los pasillos buscando los ingredientes necesarios y lo que faltaba en la alacena.

En la sección de frutas y verduras, tomo unos plátanos. Hanabi había salido de misión hace una semana y prometió visitarla cuando llegara. Tal vez debería buscar una nueva receta con plátanos.

Se llevó una grata sorpresa al encontrar su cereal favorito: Ninja Pops en edición limitada con chocolate blanco. Sin pensarlo dos veces, tomo una caja y la metió en su canasta. También encontró un nuevo kit de senbon. Había perdido la mitad de los suyos en su última misión.

Después de pagar, recorrió las calles abrazando sus bolsas de papel. El viento soplo y el cielo se empezó a oscurecer. Al parecer pronto empezaría a llover.

Entro en el edificio, saludo a la casera y se dirigió al elevador. Su departamento estaba en el último piso y por muy buen ejercicio que fueran las escaleras, no sonaban nada atractivas. Aplasto el botón que la llevaría a su piso y tarareo la canción del elevador mientras llegaba. El nerviosismo de encontrar a sus nuevos vecinos, ya un pensamiento lejano. La cena de esa noche y la melodía del elevador eran las que ahora ocupaban su mente.

Así que lo último que esperaba encontrar al abrirse las puertas del elevador era encontrar a sus dos vecinos a punto de derrumbar su puerta.

—¿Q-Qué están haciendo? —pregunto Hinata dejando caer sus bolsas.

Continuara...


N/A: Sorpresa! No estaba muerta (ni tampoco de parranda), es solo que uno a veces se pierde en estos caminos a los que llamamos vida... xD

En fin este capitulo es cortito porque en esta semana subiré otro, okay?

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