Fan fic de " Slayers " by Isa. Todos los derechos de autor están reservados a Hajime Kanzaka y Rui Araizumi y Tokyo TV, SOFTX; los personajes y el contexto. El argumento y personajes muy secundarios, son míos. Comentarios y opiniones, al final de la obra.
Esta versión es ligeramente distinta a otras que circulan por la red; la historia es la misma pero se encuentra actualizada en cuanto a nombres de hechizos y objeto; gracias a QP/Diana y Toshiko por la información facilitada.
NOTAS IMPORTANTES:
Antes de comenzar a leer este capítulo, tengo que señalar unas cuantas cosas sobre el mismo, este fanfic y lo que le queda, así como la parte anterior.
En primer lugar, este fue mi primer fic original, y lo comencé a escribir hace ya varios años. A medida que lo he ido escribiendo, he ido añadiendo y quitando cosas según iba trabajando en él. Así que en primer lugar tengo que advertir de:
1-Solo las versiones que están manejadas por mi son las correctas. La mayoría de las que están hospedadas en otros websites ya están obsoletas, aunque intentaré solucionar eso.
2- Cuando digo "Piedra de Sarvia", me refiero a la Piedra Filosofal, solo que ese es el nombre que recibió en el doblaje español y que mantengo porque me parece más original Además, todo lo que digo referente a la piedra filosofal, los homonúnculos, etc... no tiene nada que ver con "Fullmetal Alchemist", todo es del mundo de "Slayers."
3- Sobre la muerte de Amelia, que todo el mundo me suele preguntar, tengo mis razones para ello, pero no lo explicaré hasta el final.
4-Y finalmente, ¡por fin he podido leerme las novelas de Slayers! Por lo menos hasta la Cuarta (muchas gracias a Ichiban Victory por ello). Así que he descubierto muchas cosas, y otras en las que estaba equivocada. De esa forma, a partir de ahora, se notará que los capítulos van a tener cosas nuevas y que otras van a ser cambiadas y/o eliminadas. Es más, he empezado a modificar lo que ya tenía escrito de la 1ª parte, así que dentro de poco empezará a circular una nueva versión actualizada y sin los fallos que tenían las partes anteriores.
En fin, dicho esto, adelante con este capítulo...
Capitulo 4: "El horror de Midas"
Más de tres duras jornadas pasaron viajando Naga y Zelgadiss, aguantando el duro clima como buenamente podían, en gran parte gracias al calor que desprendían sus monturas, mientras atravesaban un paisaje formado por suaves colinas cubiertas de nieve y bosques mixtos salpicados de praderas nevadas donde los ciervos escarbaban en busca de líquenes, hierbas y tubérculos escondidos bajo el suelo helado. El paisaje nevado era inequívocamente hermoso, pero aquí y allá se podían distinguir evidencias de por qué la nieve era llamada "la muerte blanca."
Finalmente consiguieron llegar a un ancho valle atravesado por un río de grandes meandros que, en esta época del año, corría lento, frío y estrecho con pedazos flotantes de hielo. En medio del valle había una pequeña ciudad que, sorprendentemente, no estaba amurallada, y en cuya plaza mayor se podía apreciar una fuente circular regada por un angelote; las casas tenían hasta tres pisos de altura las más señoriales y sus tejados de tejas rojas aparecían semicubiertos por la nieve. Aparentemente las montañas que rodeaban el lugar habían creado un microclima más cálido que permitía una vida más apacible, y además, aislaban lo suficiente la ciudad como para que sus habitantes se sintieran lo bastante seguros como para prescindir de unas murallas... y eso sin mencionar el castillo.
Efectivamente, al otro lado del valle frente a la ciudad, se alzaba sobre la ladera de una montaña al borde de un acantilado que daba al río, el que debiera haber sido un magnífico castillo de altas torres circulares, y que ahora aparecía medio en ruinas, aunque con señales de estar habitado. Obviamente ese castillo debía de haber pertenecido a algún orgullosos noble de provincias, un barón, un vizconde o algo parecido; pero ahora, y dado el estado del castillo, debía pertenecer a vete a saber qué clase de individuo.
Lo cierto es que Naga y Zelgadiss, tras superar su falta de práctica en la equitación, se habían dirigido a Midas, la ciudad situada en ese valle, desviándose de su ruta original hacia la Torre de Rezo en Ratelgaut, porque habían oído rumores sobre algo que había en esa ciudad que, al parecer, proporcionaba un gran poder, y puesto que no era totalmente seguro que la Piedra de Sarvia se encontrase en la Torre, los dos se dirigieron hacia allí con la intención de averiguar a qué se refería el rumor. De esa forma ambos se detuvieron en lo alto de una loma disfrutando de una vista panorámica de la ciudad con el río y el castillo al fondo. Naga contempló la ciudad y la fortaleza con una extraña expresión en el rostro, cuando de repente Zelgadiss, con su estilo habitual, espoleó su caballito e inició el descenso hacia la ciudad a través de un serpenteante camino que rodeaba el valle.
-Bajemos a la ciudad antes de que oscurezca. –ordenó.
Naga dio un bote al verle y a continuación soltó un gruñido molesta por la actitud que siempre tenía el mago, pero rápidamente volvió a alzar la vista hacia el castillo con una mirada confusa: de qué le era familiar aquel lugar.
Midas parecía ser una ciudad apacible de tranquilos habitantes que se limitaban a sus quehaceres cotidianos, pero no obstante, se respiraba un aire de inquietud en ella y que tal vez estaba relacionado con el rumor que habían oído. Sea o no fuera eso, lo cierto es que la gente se apresuraba a cumplir con sus deberes diarios con presura y nerviosismo, como si temieran ser sorprendidos por algo en cualquier momento.
Zelgadiss abrió la marcha guiando a su caballito blanco, que estaba ansioso por saber que seguramente podría descansar por fin en una cuadra; a través de las calles como un viajero normal con la cara al descubierto, pero envuelto en su capa a causa del frío. Naga le seguía de cerca, también envuelta en su capa y controlando a su imperioso caballo, mientras intentaba mantener la frialdad ante las miradas recelosas de los habitantes de Midas: no parecía que ninguno de los dos fuese a tener una cálida acogida en la ciudad... Y poco a poco, ella empezó a recordar el porqué, sobretodo tras ver como una anciana de espalda encorvada y con un moño de pelo canoso, daba un bote al verla y salía corriendo hacia el altar más cercano.
Finalmente Zelgadiss detuvo a su caballito ante la entrada de un mesón de tejado rojo y puerta en arcada; Naga le imitó y ambos descabalgaron.
- ¿Piensas que debemos comer aquí? –preguntó mirando a su alrededor mientras el mago abría la puerta del local.
- Sí; y también que nos informen de una buena posada. -
Naga no dijo nada y le siguió al interior del local.
Cuando ambos entraron el establecimiento estaba repleto de gente que charlaba y discutía entre sí de la forma acostumbrada en los mesones, mientras que comían y bebían sin apenas modales de los platos que les servían los atareados camareros; pero poco a poco las conversaciones enmudecieron hasta convertirse en un murmullo bajo y continuo cargado de mal disimuladas miradas de recelo dirigidas hacia la pareja de recién llegados. Para Zelgadiss este hecho era claramente obvio, así que instintivamente se dirigió hacia una mesa vacía situada en un oscuro rincón del establecimiento donde ambos tomaron asiento uno frente al otro dando órdenes al mesonero para que les atendiese. El encargado asintió y a continuación, se tapó los oídos con sendos tapones de corcho de gran tamaño y forma cónica.
El mago volvió a fijarse en el cambio sufrido por los clientes al entrar ellos dos.
- ¿Sabes qué ocurre aquí? –preguntó con calma- No parece que les gusten los forasteros. -
- No; no es eso. –respondió Naga con disgusto y Zelgadiss la miró inquisitivamente. –Esta gente no comprende a los genios. –suspiró Naga sin que Zelgadiss llegara a entender qué quería decirle con eso.
En ese momento tres hombres entraron en el local con rudos modales ignorando a los clientes; iban armados y vestían ropas variopintas, lo que demostraba que no eran campesinos ni burgueses. El instinto y la experiencia de ambos les hicieron saber que muy probablemente, eran bandidos, hecho corroborado al ver la reacción de los clientes que, si antes habían bajado el volumen de sus conversaciones, ahora enmudecieron casi por completo al verlos llegar.
Los recién llegados se sentaron en una mesa cercana a donde estaban ambos magos exigiendo comida y bebida de malos modos. Una vez que lo hicieron, empezaron a hablar entre ellos rudamente, y puesto que el local estaba casi en silencio y ellos bastante cerca, los magos pudieron escuchar lo que decían. Por la reacción de la gente, parecían tener algo o bastante que ver con el ambiente que se respiraba en la ciudad; sencillamente en esa población perdida en las montañas, parecía que los bandidos podían campar a sus anchas, y eso era algo que la población local lamentaba con bastante frecuencia.
Pero, a juicio de Zelgadiss, eso no explicaba por qué Naga había dicho que esa gente no sabía valorar a los genios. Una cosa es un genio, sea de lo que fuere a lo que Naga se refiriera, y otra un bandido.
- Azí que Bista quiere que encontremos otro tío pa' el ecperimento del Sr. Diol... –dijo uno de ellos como si no supiera hablar.
- Sí; los del grupo de Grauzta dicen por ahí qu'el Sr. Diol ha recuperado la fórmula original que Lagan le mangó, y ahora quiere usarla... –contestó otro de cara estrecha, que tampoco hablaba mucho mejor- ...Y que Bista irá mañana a buc'car otro "primo" pa' sus clones. –añadió desperezándose sobre el respaldo de la silla.
- ¿Y por qué está tol' rato con eso? –preguntó un tercero con el mismo rudo acento- No es que me importe mucho eso, pero me gut'ta saber por qué me pagan. -
El hombre de la cara estrecha, que era el que parecía saber más, puso una expresión grave.
- ...Yo creo que Bista es el único que sabe qué quiere el Sr. Diol exactamente, pero me imagino que lo que quiere conseguir es que uno de esos experimentos suyos sea insuperable. Ya sabéis, otra cosa de esas, una quimera definitiva. -. –dijo en tono confidencial apenas audible para unos pocos, mientras se inclinaba hacia delante- Como hace unos años cuando lo intentó con esa cría loca que casi nos mata a t'os... -explicó
- Lina Invers. –aclaró el primero.
- ¡Mu' bien, campeón¡Eso no lo sabíamos! –le reprendió el tercero.
Al oírles Zelgadiss y Naga empezaron a escucharles con más atención.
- Bueno; lo demá ya lo zabéis. –concluyó poniéndole fin a la discusión y los otros dos le miraron aguardando más explicaciones- Pero hace dos años, antes de que la Barrera se fuera al garete, y empezasen a venir to'as esas cosas raras del exterior, un hechicero, uno que se llamaba Lagan "el Marrón", vino a ver al maestro Diol a su castillo con uno plano, uno papele' de otra de esas quimeras que había conseguido vete a saber dónde. –explicó- Y el tal Lagan quiso que le ecplicase en qué consistía essa cosa y eso planes. El maestro... ya sabéis lo ingenuo que puede ser, dijo que sí, y entre los dos estuvieron trabajando enel proyecto para hacer una de esas quimeras. -
- Y ese ek cuando Lagan se escapó con la fórmula. –adivinó el tercero.
El primero asintió.
- P'os zí; un día Lagan se largó llevándose la fórmula para hacer con ella vete a saber el qué. –hizo una pausa- Y ahora que el maestro Diol ha conseguido recuperarla, quiere terminar el proyecto de esa quimera definitiva... Total: otra más.-
-…Hay mucho idiota por ahí que no sabe en 'onde se mete cuando di'e que sí a convertirse en una de esas cosas.- suspiró una vez más el tercero.
Naga arqueó una ceja y luego suspiró para sí: Diol no había cambiado nada desde que le conoció, y el rumor que había oído parecía que se debía referir a eso. Entonces su mirada se volvió de repente hacia Zelgadiss que miraba duramente a los tres tipos; Naga supo que, a pesar de calma y fría actitud, levantaría la espada a la mínima provocación.
- ¿Pero qué tié de especial esa quimera? –preguntó el primero.
El segundo le miró fijamente y se inclinó hacia ellos.
- ...A ver, pensá un pco y decidme vosotros¿habéis oío hablar del "Guerrero Oscuro"? –preguntó en un tono casi confidencial.
- ¿"El Guerrero Oscuro"¿no es ese un mago espadachín que va por ahí matando por conseguir objetos mágicos de valor? –preguntó el primero
-Sí; ese es, ese... Hay carteles de búsqueda y captura suyos por toas partes. Dicen que él solo destroza bandas enteras de bandios con solo la ecpada. –explicó el tercero con un escalofrío- He oío muchas historias horribles sobre él que me ponen tos los pelos de punta incluso a mí... Al principio no me la' creía, pero después de conocer a Lina Invers ya me creo cualquier cosa. –hizo una pausa- ¿ Y qué tiene que ver eso con'l proyecto del maestro Diol? –preguntó.
- Pos no lo sé seguro. –comenzó a decir el segundo pero por lo que Bista me ha contado, el maestro Diol está seguro de que el "Guerrero Oscuro" es una quimera como la de la fórmula que tenía el Lagan.
- ¡Quéeee? –
Zelgadiss no pudo aguantar volverse hacia ellos apretando los dientes mientras que Naga les miraba fijamente sin perder de vista a su compañero: aquello se estaba convirtiendo en una situación delicada.
- Tu'stas mal, tío ¿qué pasa con la formula del Lagan y el proyecto del maestro Diol? –preguntó el primero con ingenuidad.
- ¿Tú eres tonto o es que no lo entiendes ná de lo que se te dice: el "Guerrero Oscuro" es una quimera como la qu'el maestro Diol quiere hacer. -
- ¡Pero tú qué diiiice? –exclamó el tercero escandalizado- ¡El Sr. Diol no estará tan chiflao como para hacer algo así ! -
- Pos como que sí... Creo que'l que quería crearla en primer lugar era Lagan. -contestó
- Y lo que tú digas. A ver¿qué tié de'special esa quimera? –preguntó tontamente el primero- ¿Para qué quería el Lagan una cosa de esa ?-
El segundo se encogió de hombros.
- ...No lo entendí mu' bien, ellos hablan cosa que yo no entiendo y no tengo ni idea sobre cómo se hacen esas cosas. A mi esas cosas de las quimeras me dan mucho a'cco; pero ese diseño usa un humano y le hace invulnerable y mu' fuerte con la magia. -
- Como el "Guerrero Oscuro" –concluyó el tercero.
- ¿Y para qué quería Lag...¡Ah¡quería hacerse él mismo una quimera como la del proyecto! –adivinó entusiasmado.
- Nah, no creo... –negó el de la cara estrecha- Bista me dijo que dos días antes de que se largara sin despedirse, vino a verle un "amigo"...un tal Rangus. -explicó
- ¿Rangus MacStar? –preguntó el primero- Si; m'acuerdo de ese chaval.-
Al oír el nombre, Zelgadiss dio un respingo y su cara pasó por múltiples estados entre el asombro y la ira.
-Ranguuus... –murmuró llevándose la mano a la espada inconscientemente.
Naga le miró desconcertada: entendía que estuviese furiosos por lo que acababa de escuchar, pero no por lo de ese tal Rangus. En ese momento uno de los tres se giró hacia ellos por casualidad y miró a Naga con sorpresa.
- ¡Eh, tú! –exclamó- ¡Qué estas haciendo aquí que no estás con las demás¿no sabes que Bista quiere que steis toas juntas? –exigió saber en tono imperioso y falto de modales.
Naga parpadeó sin comprender y Zelgadiss miró a unos y otros desorientado.
- ¿Quién, yo? –preguntó la Serpiente confundida.
- Pos claro que te'stoy hablando a ti. ¡Deberías estar con las demás obedeciendo a Bista! -
Naga los miró largamente durante unos instantes hasta que cerró los ojos y soltó una de sus atronadoras carcajadas... consiguiendo que los ya atemorizados ocupantes del mesón huyeran de allí corriendo como locos: si la llegada de los bandidos les había asustado bastante, las risotadas de Naga habían terminado por espantarles. Zelgadiss contempló la escena sin comprender nada mientras que los tres tipos se tapaban los oídos
- Nunca m'acostumbraré a eso. –se quejó uno de ellos.
- ¡Creo que te equivocas! –exclamó Naga señalándoles con el dedo- ¡Naga, la Serpiente Blanca no recibe órdenes de Bista ni de nadie más!-
Los tres parpadearon sorprendidos, y a continuación, suspiraron con disgusto. Uno de ellos se incorporó y la agarró por la muñeca.
- ¡Vámos, nena, déjate de tonterías y vuelve con las demás al castillo! –ordenó destrozando el presente de imperativo de primera persona del plural del verbo ir.
Naga se soltó de un manotazo.
- ¡Suéltame, estúpido¡nadie me pone las manos encima!-
El tipo la miró sorprendido
- Pero¿qué es esto¿es que te has puesto tonta o qué¿Es que ya no obedeces órdenes? -
- Creo que te equivocas. -
- ¡Vamos; tienes que volver al castillo! –ordenó el que no era muy listo mientras blandía un mazo.
En ese momento Zelgadiss desenvainó la espada limpiamente y apuntó con la hoja al tipo de la maza.
- Aquí nadie va a ninguna parte... –ordenó- ...hasta que me digáis qué pretende ese Diol. -
Los tres le miraron confundidos.
- ¡Pero bueno¿ quién es ese tío ahora! –preguntó con sorna- Es solo que un jovencito con cuchillo grande que se pone a darnos órdenes. -
- Tú no te confíes: lleva cosas de hechicero. –dijo el de la cara estrecha al reparar en sus ropas monocromas y en la joya de su pecho.
- Zelgadiss; no tienes por qué meter te en esto. –dijo Naga sabedora de lo que podía ocurrir.
- ¿Zel... Zelgadiss? –exclamó uno de ellos asustado y miró al tipo de la espada con atención: no era más que un joven que apenas debía superar la veintena, de cabellos negro-purpúreos... y una mirada tan fría y dura que casi daba miedo.
- Tengo más de lo que crees, Naga. –contestó gravemente ignorando la advertencia.
Sin embargo el tipo del mazo hizo caso omiso de la amenaza e hizo ademán de atacarle seriamente. Craso error; Zelgadiss esquivó el ataque y contestó con un mandoble de su espada con intención disuasoria, pues no hizo más que un corte limpio en la mano del bandido haciéndole soltar el mazo. Sin embargo aquello bastó para desencadenar la agresividad de sus compañeros: uno de ellos volvió a hacer presa de Naga, esta vez de forma más agresiva; la Serpiente reaccionó en un primer momento con sorpresa por lo rápido que estaba ocurriendo todo, pero en seguida se recompuso y sacudió un fenomenal codazo a su agresor logrando soltarse. Ambos se retiraron hacia atrás lamentándose del trato recibido.
- ¡Pero qué hacéis? –les reprendió el que no había recibido nada- ¡Si esos son solo una mujer y un listillo con una espada! -
Naga y Zelgadiss se posicionaron preparados para la lucha; el mago sin perder la frialdad, y Naga procurando no fijarse ni en las espadas ni en la sangre que fluía por la mano herida del bandido. De esa forma, heridos en su orgullo y con la creencia de que "Naga debía volver con las demás", los tres atacaron a la pareja. Fue un combate rápido: Naga luchó a manos desnudas sin utilizar su espada apoyando a Zelgadiss, que a pesar de haber perdido gran parte de su poder y la invulnerabilidad física, seguía siendo igual de eficiente con la espada que como siempre había sido.
Poco después los tres ya estaban en fuga.
- ¡Por Cephid¿qué habéis hecho ! –exclamó asustado el mesonero, aunque aparentemente no le preocupaba demasiado cómo había quedado el local. Entonces se volvió hacia Naga- ¡No tenías que haber vuelto y darles esa paliza¡Bista y sus hombres volverán!-
Naga soltó una de sus risotadas.
- No importa: les estaré esperando. –anunció con su habitual tono prepotente.
- Eso es precisamente a lo que tengo miedo. -
Aquella noche ambos magos acabaron pernoctando en una posada dos calles más abajo del mesón donde había tenido lugar el "pequeño" incidente; y en cuyos establos pudieron alojar también a sus cansadas monturas.
Naga estaba inquieta por muchos motivos. Para empezar cayó en la cuenta de que volvía a estar en Midas, con todas sus consecuencias, como que por ejemplo que sus clones aún continuaban allí, obedeciendo a Diol, su creador, y a ese ayudante suyo con ansias de grandeza, Bista. Pero eso no era todo; Diol había vuelto a las andadas y estaba buscando un candidato para su próximo proyecto, que por lo visto y mira por donde, se lo había robado ese otro mago con ansias de poder ("Aquí todos tenían ansias de algo", pensó), Lagan "el Marrón", al que ya había conocido en el pasado porque había robado el "Reflector de Sombras" hacía unos años para hacerse con el poder supremo. A Naga no le hizo falta pensar mucho para comprender que Lagan había robado la fórmula de esa increíble quimera con ese mismo fin, si es que eso era a lo que se refería el rumor que habían oído.
Pero ahí, en medio de todo ese inmenso esquema de las cosas, es en donde entraba Zelgadiss¿qué era lo que le ocurría? Naga comprendía que la idea de Diol de crear la quimera definitiva a partir del primer "pardillo" que encontrase, le irritaba profundamente, y si a eso se le añade que al parecer esa quimera sería algo parecido a lo que él había sido, todavía más. Pero lo que seguía sin entender eran fundamentalmente, dos cosas: una¿Cómo podía pensar un hechicero tan genial como Diol en crear una quimera como Zelgadiss¿Ganas de emular al Monje Rojo, tal vez? Y dos¿porqué Zelgadiss se había alterado tanto al oír ese nombre, Rangus?... Naga pensó en preguntárselo y así averiguar qué pasaba realmente, pues no llegaba a entender por qué Zelgadiss estaba tan alterado al averiguar ese nombre y cuando ella ya le avisó el día que se encontraron por primera vez sobre las actividades de Diol. Pero también sabía perfectamente que Zelgadiss no era aficionado a hablar de si mismo y la relación entre ellos aún seguía siendo tensa pese a que el objetivo de ambos era común. No, Zelgadiss estaba demasiado alterado por lo que parecía ser un asunto claramente personal.
Viendo que no podía hacer otra cosa, Naga suspiró y se acostó.
Zelgadiss esperó a que la ciudad cayera en el silencio de la noche para actuar. Abrió la ventana de su cuarto y saltó al patio de la posada ágilmente desde un segundo piso; luego ensilló a su molesto caballito blanco y salió de la posada en dirección al castillo, que por lo que había oído era donde todo esto tenía su origen. Una vez que su montura se hubo espabilado lo suficiente, la espoleó más enérgicamente y comenzó a galopar a siguiendo un sendero a través del bosque.
Para Zelgadiss aquel era un asunto personal; el hecho de que Diol, de quien ya había oído hablar cuando conoció a Naga, volviese a intentar crear la quimera definitiva usando a un humano, era algo inmoral; y si a eso se le añade que esa quimera parecía ser algo como lo que él había sido, con más razón todavía. Pero lo que desde luego era lo peor de todo era que Rangus había estado metido en esto... y eso no podía perdonárselo. Era algo que tenía que resolver porque se lo debía tanto a él mismo, como a su "hermana" (aunque le costase admitirlo), y al propio Rangus y su hermana Miranda. Zelgadiss apretó los dientes furioso por lo que acababa de descubrir: él mató a Rangus, y Rangus mató al que le convirtió en quimera por lo que le había hecho; y ese parecía ser el tal Lagan, así que poco podría hacer ya Zelgadiss en ese aspecto. Pero aún podía detener esa locura, aunque tuviese que hacer saltar el castillo al más puro estilo Invers.
Eso le hizo caer en la cuenta de que él ya no era una quimera y que su energía física y mágica, y también su poder eran ahora muy bajos comparándolo con lo que habían sido, aunque todavía conservaba su pericia con la espada, pero no era invulnerable y no estaba totalmente seguro de poder conjurar con facilidad hechizos de grados más altos a una "Flecha de Fuego"o "Capturador de Sombras". Además, también tendría que enfrentarse a ese tal Bista y su hombres, y... ¡un momento: Naga también tenía algo que ver en todo esto porque esos bandidos la conocían, pero¿el qué¿y qué querían decir los bandidos con "vuelve al castillo con las demás"?
En ese momento algo encabritó al caballito blanco que casi consigue hacerle caer de la silla si no fuera por la rapidez de reflejos; Zelgadiss consiguió detener a su montura, sujetando las riendas, manteniéndose firme sobre ella y luego hablándola tranquilizadoramente. Miró a su al rededor y solo alcanzó a ver la senda del bosque rodeada de abetos y cubierta por la oscuridad nocturna paliada por la blancura de la nieve; pero no había ningún ruido de búhos o cualquier animal nocturno. Zelgadiss supo que algo andaba mal y desenvainó la espada limpiamente.
- ¡Vamos, salid! –ordenó- ¡ Sé que estáis ahí ! -
Aguardó unos instantes y entonces apareció una figura masculina de la misma envergadura que Gaury, riendo por lo bajo.
- Felicidades; eres un buen jinete. –exclamó- Esperaba que este pequeño truco de hechicería te hiciese caer del caballo, pero has conseguido mantenerte en tu sitio. -
Entonces la figura salió a la luz y Zelgadiss vio a parecer a un hombre de mandíbula cuadrada, nariz romana y revuelto cabello negro recogido en una poco mañosa coleta; iba vestido descuidadamente y llevaba una espada al cinturón. El mago resopló.
- Un bandido- exclamó en tono despectivo- Eres un imprudente si piensas que puedes atacarme y salir indemne. –anunció haciendo brillar la hija de su espada.
- Sí; estoy enterado de lo que le hiciste a tres de mis hombres. –respondió el bandido- ...Por eso mismo el maestro Diol nos ordenó que fuéramos a buscarte, pero mira por donde eres tú quien ha venido a por nosotros, y además solo. Ha sido una suerte. –explicó.
Zelgadiss le miró fijamente unos instantes, cerró los ojos y rió por lo bajo.
- Así que tú eres Bista. –adivinó, y luego alzó la vista- Encontrarte también ha sido una suerte para mí. -
- Tú lo has dicho: Diol te necesita, así que te llevaremos al castillo. -
- ¿Qué...?- exclamó Zelgadiss confundido por ese punto.
Entonces Bista hizo castañear los dedos y una a una fueron apareciendo diez altas figuras envueltas en capas oscuras formando un círculo a su alrededor de forma que no pudiese escapar sin luchar. Sin embargo el mago espadachín rió.
- Eres un cobarde. –anunció con desprecio- Once contra mí solo es un abuso¿tanto miedo me tienes? –preguntó en el mismo tono.
Bista apretó los dientes molesto por el comentario.
- ¡Vamos, atacad! –ordenó alzando una mano.
Para sorpresa de Zelgadiss, las figuras encapuchadas reaccionaron arrojando sus capas al aire con un ampuloso gesto que le resultaba familiar; entonces volvió a centrar su atención en ellas listo para el combate. Pero lo que vio sí que no se lo esperaba: congregadas a su alrededor las diez figuras resultaron ser diez clones homúnculos de... Naga.
Zelgadiss dio un soberano respingo sobre la silla al verlas; esos eran los clones de los que había oído hablar, y ahora tendría que enfrentarse a diez Nagas a la vez, lo que no era nada fácil. El mago sabía de lo mermado de su capacidad mágica y también del poder de la Naga original, así que si esas diez copias suyas tenían un poder similar, el combate sería muy difícil. Pero esos clones, aún tan exactos a Naga que vestían igual, no tenían porqué tener su mismo poder. El hechicero vestido de blanco sucio sabía que los clones homúnculos, esto es, humanos artificiales creados al copiar un original ya existente partiendo de fragmentos de su cuerpo, no tenían porqué ser exactos al original.
El método tradicional para crear homúnculos era usando fragmentos de su cuerpo y los fluidos corporales de cada género. Estos eran los llamados "homúnculos simples", y eran clones del original solo en cuanto a apariencia física. Sin embargo, en los últimos tiempos se había desarrollado una nueva generación de homúnculos llamados "Copias", por ser totalmente idénticas al original en todos los aspectos, ya que pueden heredar de su original las capacidades que este tuviese, pero que heredasen su experiencia y conciencia era algo mucho más difícil, aunque el tema era harto debatido entre los círculos de hechiceros y la moral pública pro-derechos humanos, aunque Zelgadiss nunca se sintió atraído por esos temas y dejaba esas discusiones a la suerte de las Asociaciones de Hechiceros.
En cualquier caso, en esas circunstancias tan repentinas Zelgadiss no tenía posibilidad de saber si esos 10 clones de Naga eran tan solo "clones simples" o "copias" suyas, pero sí sabía que debían estar faltos de voluntad, así que supondrían la misma amenaza que un enfrentamiento con la verdadera Naga. Incluso siendo "copias", no podían ser tan peligrosas como la "copia" de Rezo.
Pero seguían siendo once contra uno.
Zelgadiss no quiso arriesgarse y optó por atacar directamente a su líder, Bista, sabedor de que así conseguiría desconcertar a los clones y vencer fácilmente.
Espoleó el caballito y le atacó espada en ristre; sin embargo algo volvió a encabritarle esta vez consiguiendo tirar le al suelo. Zelgadiss cayó rodando de costado mientras el caballo caracoleaba espantado, sacudiendo coces en el aire y finalmente huyó de allí a galope en dirección a la ciudad.
- ¡Bastardas! –maldijo Zelgadiss incorporándose- Me han hecho perder el caballo con algún hechizo. -
En ese momento las copias le rodearon formando un círculo que consiguió separarle de Bista; entonces se irguieron pavoneándose y comenzaron a reírse a carcajadas: era como soportar a Naga en sus mejores momentos multiplicado por diez.
Después de haber viajado con la Serpiente y haberla conocido tal vez mejor que nadie, para Zelgadiss aquello era una estupidez, sin embargo todas esas múltiples risotadas le atronaban en los oídos y le hacían perder la concentración. Apretó los dientes y arremetió directamente contra ellas con la espada. Las copias reaccionaron asustándose al ver brillar la hoja tan cerca de ellas y se apartaron de él abriéndole paso hacia Bista que no entendía que había pasado para que se asustaran de esa forma solo por ver brillar su espada.
- ¡Qué hacéis? –gritó furioso- ¡Volved aquí y neutralizadle! -
Por entonces el hechicero se había aproximado lo suficiente como para conseguir atacarle y Bista no tuvo más remedio que escudarse con su propia espada; ambos metales entrechocaron entre sí haciendo saltar chispas. Zelgadiss volvió a cambiar de táctica y en apenas un par de estocadas, consiguió demostrar su superioridad sobre la de Bista. Sin embargo las copias, a pesar de su pánico innato a las espadas, consiguieron acercarse a Zelgadiss por detrás, asiéndole por la capa unas, y con unas cuantas rápidas brazadas, le inmovilizaron el brazo y la cintura.
Zelgadiss gruñó y alzó una mano convocando un hechizo antes de que las diez copias se le echasen todas encima.
- "Viento que soplan atravesando la eternidad
Concéntrate en mis..." –comenzó a decir mientras que unas cuchillas de aire se concentraban en su mano.
Sin embargo uno de los clones fue más rápido y apoyó la mano en su frente mientras murmuraba algo.
- ¡Dormir! -dijo
Zelgadiss sintió que le invadía una profunda languidez, sus párpados cayeron y acabó derrumbándose en el suelo de polvo y tierra profundamente dormido. Lo último que alcanzó a murmurar era algo sobre lo estúpido que había vuelto a ser por no reaccionar más rápido. Los clones se congregaron a su alrededor riendo a carcajadas satisfechas por su éxito mientras que Bista suspiraba aliviado.
- ¡Buen trabajo! –las felicitó- Llevémosle al castillo. -
Las carcajadas siguieron resonando por todo el valle.
Naga se revolvió en su lecho a causa del escándalo de la gente que corría por las calles de Midas gritando súplicas desesperadas a Cephid para que aquellas torturadoras carcajadas se detuvieran, y al mismo tiempo pudo oírlas resonar llevadas por la brisa nocturna a través de todo el valle.
- ¡Esas tontas! –resopló dándose la vuelta- Todavía no han aprendido a reír como es debido. -
Ya entrada la noche Zelgadiss apareció dormido sobre un catre de una celda del castillo al que se dirigía en un primer momento; la sala era rectangular y al fondo se abrían sendas ventanas con arcadas, mientras que al lado contrario se abría una puerta maciza de madera con señales de haber sido reconstruida recientemente. Por la sala también se distribuían una gran mesa, varios asientos y un montón de estanterías repletas de notas y curiosos instrumentos de fin desconocido para los no versados. El catre donde el mago aún reposaba estaba en un rincón alzado de la habitación y junto a él estaba un hombre maduro vestido a la manera de los hechiceros, y también el propio Bista.
- ...Así que este es el sujeto.-exclamó el anciano- No parece que sea gran cosa ahora que le veo. -
- No se fíe, maestro. –respondió Bista- Lina Invers también parecía solo una chiquilla normal cuando dormía y mire lo que resultó ser. -
- ¡Hummm, tienes razón, no me lo recuerdes. –contestó el anciano. Entonces cayó en la cuenta de otra cosa más- ¿Por qué va vestido así¿es un hechicero? –preguntó señalando sus ropas.
Bista parpadeó.
- No estoy seguro, maestro Diol. Cuando hemos luchado contra él solo empleaba la espada, pero parecía que también sabía usar la magia. -
Diol se mesó la barba.
- ...Si fuese un autentico hechicero no habría sido tan fácil capturarle. No entiendo por qué viste de un solo color como un mago oficial.-anunció confundido- A propósito¿cómo decías que se llamaba? -
- Zerdi... esteee... Zelgadiss, mi señor. –contestó Bista.
- ¿Zelgadiss, eh: bien, pues te espera una grata sorpresa, jovencito. –exclamó Diol arromándose al mago durmiente.
- ¡Euuuh; maestro Diol! –interrumpió Bista- ¿Cree de verdad prudente llevar a cabo el proyecto con este tipo precisamente? –preguntó con temor- No parece tan solo un joven aficionado a la espada, sino alguien mucho más peligroso... No creo que sea muy recomendable crear otro "Guerrero Oscuro" -
- ¿Otro "Guerrero Oscuro"? -exclamó Diol- Será una gran quimera fuerte y poderosa, pero no un asesino sanguinario como ese "Ma-shensi" –explicó con seguridad.
- Maestro Diol; insisto en que deberíamos tener cuidado y poner alguna forma par controlarle: ese joven es más peligroso de lo que parece y además, se llama igual que el "Ma-shensi" -señaló
- ¿Ah, siii? -
- Sí, y también es compañero de Naga, la original. -
Diol dio un respingo.
- ¿Qué...?; ¡vaya: entonces se impone la prudencia. –hizo una pausa- De todas formas me has dicho que cuando le capturasteis, iba solo. –señaló con un deje de alivio.
- Si, así es... –contestó Bista confundido.
- Bien, entonces no pasará nada. -
Bista se quedó traspuesto sin saber qué responder ante la segura afirmación de Diol mientras que este se inclinaba hacia Zelgadiss y le sacudía por un hombro.
- ¡Eh, despierta! –dijo- ¡Vamos, despiértate, jovencito...! -
Pero Zelgadiss no reaccionaba, seguía profundamente dormido.
- Maestro Diol... –dijo Bista con suavidad- Esta dormido a causa de un hechizo; así no va a poder despertarlo. –señaló.
Diol parpadeó sorprendido por aquella simple afirmación.
- ¡Vaya; pues tienes razón! -
Entonces se giró y bajó del suelo alzado donde estaba el catre para dirigirse a una estantería donde empezó a rebuscar algo: normalmente los hechiceros expertos en la creación de quimeras y clones eran magos de laboratorio y no de acción, y Diol no era una excepción; así que tuvo que buscar el hechizo para despertar al que se encontraba bajo la influencia de "Dormir". Una vez que lo hubo hecho, volvió a donde estaba el catre y, sin apartar la vista de sus notas, invocó el hechizo apoyando la mano sobre la frente de Zelgadiss que fue inundada por una luz azulona. Bista retrocedió preparado para cualquier cosa.
Lentamente el mago fue abriendo los ojos al desaparecer el efecto del hechizo bajo el que se encontraba, revelando entonces unos penetrantes ojos grises. Poco a poco las imágenes se fueron agrupando hasta revelar el techo de una habitación desconocida y el rostro de un hombre maduro con una larga y espesa barba gris que le miraba a escasa distancia de su cara. Todos aquellos hechos inesperados desencadenaron que Zelgadiss se incorporara rápidamente haciendo amago de llevarse la mano a donde se supone que debía estar su espada.
- No te preocupes, joven; no vamos a hacerte ningún daño. –le tranquilizó Diol.
Zelgadiss le miró duramente.
- ¿Por qué tendría que fiarme de ti? -preguntó el mago secamente a pesar de la modorra del sueño.
- ¡Vaya: eres muy rudo! –exclamó Diol- Bueno, tienes mi palabra de que así es. -
Al oír eso, el mago entrecerró los ojos.
- Usted es Diol¿verdad¿Por qué me ha traído aquí? –preguntó mirando de reojo a Bista sabedor de que era él el causante de que estuviese allí en ese momento.
- Hummm, sí: soy el hechicero Kristian Diol, diseñador y creador de clones y quimeras. Estas aquí porque te voy a necesitar. Cuando supe lo que habías hecho en Midas, decidí que debías ser tú la persona indicada, así que hice lo posible por traerte hasta mi castillo. -
- ¿Qué...? -
- Ven, acompáñame, tengo algo que enseñarte. –dijo bajando del altillo en dirección a la puerta- …Tú también, Bista. –ordenó haciéndole un gesto.
Poco después Zelgadiss se encontraba caminando por los corredores y salas del castillo junto a Diol y seguido de cerca por Bista. A su juicio el castillo era tan solo un improvisado laboratorio antes que la mansión de Diol, además, había muchas salas que se encontraban en estado ruinosos o/y que parecían haber sido destruidas por métodos mágicos. El mago espadachín estaba convencido de ello al saber que Naga ya había estado allí y muy probablemente acompañado de Lina... No hacía falta pensar mucho para adivinar que el ruinoso estado del castillo era por culpa de esas dos, pues si no recordaba mal, cuando en su día Naga le habló de Diol, le dijo que ya había intentado hacer una quimera de una "amiga" suya, pero que ambas le hicieron desistir de esa idea.
Sin embargo Zelgadiss prefirió mantener la calma; si lo que había oído en el mesón a los hombres de Bista era cierto, tenía motivos de sobra para estar furioso; pero ahora que estaba allí, prefirió enterarse primero de lo que ocurría y luego actuar. Además¿qué era lo que Diol quería de él¿Por qué tantas molestias para traerle hasta allí?
- Dime, joven: te llamas Zelgadiss¿verdad? –preguntó el anciano en tono amigable.
- Sí –contestó lacónicamente -¿Qué es lo que quiere de mí? -
Diol rió por lo bajo.
- ¡Qué joven tan impetuosos! –exclamó- Quiero enseñarte algo, y luego me dirás qué te parece. –Zelgadiss arqueó una ceja- Por lo que veo tú también eres un mago¿verdad? –preguntó con una mirada significativa a sus ropas y su joya.
- Sí. -
- Pues entonces comprenderás mejor lo que te voy a mostrar. –hizo una pausa- Pero antes, dime... Mis hombres, ya sé que no son lo mejor del mundo, me han dicho que conoces a Naga, la original, así que entonces ya sabrás algo de mi trabajo¿no? –el mago esbozó una sonrisa cínica para contestarle mientras que Bista refunfuñaba por el comentario de Diol- ¿ Qué es lo que sabes tú de clones y quimeras? -
- Mucho más de lo que imagina. –contestó fríamente.
Diol rió alzando los brazos,
- ¡Bravo¡ha sido una suerte dar contigo, muchacho! –exclamó eufórico - ¡No podrás negarte a lo que te voy a enseñar!-
Al oír eso, Zelgadiss gruñó furioso por lo que creía que era lo que Diol quería mostrarle. En ese momento el viejo hechicero abrió una pesada puerta de madera.
Los inquilinos de la posada donde Naga dormía se vieron despertados de nuevo, esta vez por el escándalo que formaba un caballito blanco ensillado y sin jinete que relinchaba y coceaba exigiendo entrar en las cuadras donde hallaría compañía, comida y cobijo. Los mozos de cuadra salieron rápidamente a atender al animal sintiéndose aliviados al ver que no estaba así por culpa de un cólico, una yegua de parto o cualquier otro problema de difícil solución, aunque tuvieron que soportar las quejas de los inquilinos. Naga gruñó molesta por el nuevo escándalo organizado por unos y otros, que le estaban haciendo pasar una noche estupenda ahora que por fin podía dormir en una cama; se revolvió en su catre hasta que entre sueños oyó palabras como "caballito blanco", "escapado" o "ensillado". Entonces se levantó asaltada por una súbita sospecha y se acercó a la ventana para averiguar si estaban hablando del caballito que había sido de su hermana: lo era. La Serpiente se quedó mirando como los mozos guardaban al animal en la cuadra.
- Pero¿cómo¿qué está haciendo ensillado? –se preguntó. Entonces cayó en la cuenta- ¡Zelgadiss: ese tonto ha debido de ir al castillo de Diol él solo! –exclamó con rabia- ¡Si el caballo está aquí, estará en problemas! –abandonó furiosa la ventana y empezó a ponerse la capa, botas y guantes- ¡Ese mago de pacotilla!. ¡Siempre consigue adelantárseme! –gruñó.
Y diciendo esto, una vez ya vestida con sus ropas de hechicera, volvió a aproximarse a la ventana abriéndola, y saliendo volando desde allí en dirección al castillo mientras que gruñía tiritando a causa del frío.
La sala a la que le condujo Diol daba escalofríos por si misma: era un gigantesco salón con bóveda de medio punto flanqueada por arcos fajones; el techo era demasiado alto como para distinguirlo con claridad, pero la habitación estaba iluminada por decenas de candelabros y lámparas de aceite, lo que demostraba una vez más que Diol era una nulidad para otra clase de hechizos, siendo aparentemente incapaz de formular algo tan sencillo como "Luz".
Sin embargo era su contenido lo horripilante: había decenas y decenas de gigantescas probetas de cristal donde se desarrollaban quimeras de todo tipo resultando del cruce de animales entre sí, o de animales y tipos variados de duendes menores, que se contraían y expandían según marcaba el ritmo de su desarrollo o la presión a la que se les sometía para que aceptaran el cambio. Realmente repugnante.
Zelgadiss contempló la sala con ojos fríos y penetrantes mientras que decenas de odiados recuerdos volvían a aparecer en su mente; si embargo tuvo también una incómoda sensación de alivio por no haber pasado por un laboratorio como ese cuando Rezo le transformó en quimera. El hechizo que habían conjurado sobre él y que le había transformado, era original de Rezo, y no un experimento de laboratorio: esa era la causa de lo difícil que había sido romperlo, y también de no haber sido introducido en un tubo-probeta.
Diol se dirigió hacia un rincón de la sala había un gran escritorio cubierto por cientos de notas y cachivaches variados en lo que obviamente debía de ser su lugar de trabajo teórico. En el otro extremo de la sala aguardaban acuclilladas y con los brazos cruzados sobre las rodillas las diez copias de Naga observando la escena con frialdad mientras que sus ojos emitían un leve resplandor azulado. Diol las ignoró y se acercó al escritorio.
- Acércate, joven mago... –instó con un gesto de la mano.
Zelgadiss se acercó seguido de cerca por Bista sin que su mirada la expresión de frío odio que sentía. Sin embargo, cuando alcanzó a Diol en la esquina de la sala, vio algo que llamó su atención: era un pergamino de notables dimensiones donde se describía un proyecto de quimera partiendo de una base humana, y que básicamente consistía en unir un humano a un dragón rojo, una serpiente de mar y un ¿demonio?; además, también venía acompañado de una ilustración con numerosos apuntes... y en ella se veía claramente que el humano a utilizar era Lina Invers. Ahora estaba claro que la "amiga" a la que Naga se refería era Lina, y que ese proyecto era el de convertir a Lina en "la quimera definitiva". Aún así, estaba estupefacto ante ese descubrimiento.
- ¿Qué... qué es esto? –preguntó Zelgadiss sin poder controlar su asombro señalando el pergamino.
- ¡Hmmmf! –murmuró Diol con disgusto- Es mi primer gran proyecto de crear la quimera definitiva... –Zelgadiss se giró hacia él- Pretendía utilizar a Lina Invers, la "Ladrona y Asesina", pero ella y Naga se negaron las dos rotundamente, y encima destruyeron el castillo. –gruñó con más disgusto todavía y pudo ver que Zelgadiss ponía cara de creer y corroborar lo que decía.
- Eeeh, Maestro Diol –interrumpió Bista- No creo que Naga se negase tanto a colaborar con el experimento. –señaló con suavidad.
- ¿Que no? Me destruyó el castillo, ella y esas diez copias suyas que creé. –exclamó señalando a los clones que seguían aguardando en a esquina de la sala- Ha sido una suerte que volvieran a ponerse del lado de su creador y que hasta ahora no hayan empezado a desarrollar sus poderes. Es lo que tiene crear copias y no clones simples; son tan exactas a la original, que no sabes por dónde van a salir. –
Zelgadiss le miró duramente por el rabillo del ojo mientras que examinaba los materiales y notas que había sobre la mesa; él no era un mago de laboratorio como Diol, pero sus conocimientos de magia astral eran muy amplios y eso le permitía llevar a cabo también algunos hechizos mediante pócimas e invocaciones; sin embargo tenía que reconocer que, ni aún después de su contacto con aquella maldita tabla en el desierto, no bastaban para que pudiese entender todo lo que allí aparecía. Sencillamente la creación de quimeras y clones era un misterio para él. Era una ironía que así fuese cuando había vivido como quimera durante casi siete años de su vida.
Por el contrario para Diol fue una agradable sorpresa ver que Zelgadiss estaba examinando sus notas y proyectos.
- Bueno, joven mago; ¿qué te parecen mis investigaciones? –preguntó entusiasmado.
- Repugnantes. –contestó fríamente.
Diol se frotaba las manos hasta que se dio cuenta de su contestación.
- ¡Qué has dicho? –exclamó sin acabar de creérselo y Zelgadiss se limitó a mirarle con dureza- Bueno, bueno, bueno... –siguió diciendo sacudiendo las manos- Cambiarás de opinión cuando veas el proyecto de quimera definitiva con el que cualquiera puede conseguir un poder superior. –el espadachín arqueó una ceja- ¡Ah: ya sabía yo que te interesaría!-
Zelgadiss abandonó la mesa volviéndose hacia él cruzando los brazos.
- He oído decir que aquí en Midas hay algo que puede facilitar un poder superior. –comenzó a decir gravemente- ¿ Es su proyecto a lo que se refiere el rumor? -
- ...Supongo que sí. –contestó Diol mesándose la barba- Ya sabes cómo son los campesinos, dicen cualquier cosa y no saben ni de lo que hablan... Pero puedes estar seguro de que mi quimera tendrá un poder inimaginable.-añadió orgulloso.
- ¿Es suya la fórmula? -
- Sí; por sup... –Zelgadiss clavó los ojos en él- …No; la verdad es que no es mía, pero la he perfeccionado. -
- ¿Cómo consiguió la fórmula original? -
- ¡Vaya; qué interesado estas! –exclamó Diol entusiasmado- Esta bien, te lo contaré... pero no quiero que pienses que mi proyecto no tiene mérito. -
- Adelante; le escucho. -
- ...Fue hace algo más de dos años, antes de que la Barrera de los Demonios desapareciese. Yo estaba intentando reconstruir mi laboratorio y el castillo, y además tenía muchos proyectos en mente, pero ninguno realmente bueno. Entonces vino a verme un mago, Lagan "el Marrón", que por lo visto había sido el vicepresidente de la Asociación de Hechiceros de no-sé-qué ciudad. –hizo una pausa- …Lagan traía una fórmula, que por lo que me contó, consiguió de las ruinas de una mansión en Sairog antes de que el Amo del Infierno, Fibrizo, la destruyera completamente... Es posible que la consiguiese de la Asociación de hechiceros de Sairog que estaba especializada en la creación de clones y quimeras... allí es donde trabajaba mi hermano, pero hace tiempo que no sé nada de él –la mirada de Zelgadiss se endureció; tenía a leve sospecha saber de dónde había salido la condenada fórmula- La verdad es que Lagan se mostró entusiasmado con mis proyectos... –continuó diciendo con disgusto- ...luego descubrí que en realidad quería aprovecharse de mí –Zelgadiss le miró interrogativamente- Lagan quería colaborar conmigo para descifrar la fórmula y yo estaba entusiasmado con ella, era algo increíble... Fue entonces cuando vino a ver a Lagan un joven¿cómo se llamaba, Bista? -
- Euuuh... Rangus, Rangus MacStar, creo. -
Zelgadiss apretó los dientes sabedor de lo que seguía después. Diol se volvió hacia él sin percatarse de la expresión del mago.
- ¡Ah, sí, es verdad! Se llamaba Rangus… Era un joven muy entusiasta, un soldado en realidad. Por lo visto era un voluntario del ejército de un Estado de la Alianza de la Costa que expulsó a su rey, pero Rangus le acompañó en su destierro… -explicó Diol con naturalidad, pero su gesto se volvió furioso rápidamente- ¡…Y cuando por fin tuve descifrada la fórmula, Lagan y el tal Rangus me la robaron! –despotricó furiosos- ¡Lagan se aprovechó de mí y de mis conocimientos¡Fue entonces cuando supe que Lagan trabajaba para el rey desterrado y que Rangus era parte de sus planes!... ¡Ellos planeaban robarme la fórmula desde le principio por orden de su rey!-
- ¿Por eso cree que quería Lagan la fórmula¿Para robársela por orden de ese rey?–preguntó aún más furioso bajo una capa de total frialdad.
- ¡Por supuesto¡Esa fórmula era muy valiosa¡El que se transforme en quimera gracias a ella, tendrá un poder físico y mágico increíbles! –exclamó entusiasmado- Posiblemente ese rey destronado quería conseguir una nueva arma para recuperar el trono o algo así usando a sus "hombre fieles" Supongo que sabrás que siempre hay gente de categoría dispuesta a hacer encargos como ese … ¿ Has oído hablar del"Guerrero Oscuro"? –el mago no dijo nada, tan solo le miró gravemente, pero Diol continuó hablando como si tal cosa. Diol parecía incapaz de discernir las señales de los demás, y vivía entusiasmado por su trabajo ansioso en todo momento de mostrar a los demás lo que hacía y sabía
- El que se transforme en quimera gracias a mi proyecto, tendrá tanto o más poder que el famoso asesino. -
- ¿Cómo es esa quimera? –preguntó con frialdad y dureza; algo que Diol no notó, pero Bista sí¿por qué ese mago se comportaba así¿tenía algún motivo especial o ese era su carácter?
- ¡Aaaah¿quieres saberlo, verdad muchacho? –exclamó Diol entusiasmado- Bueno, ahora mismo te lo digo. – anunció rebuscando entre sus notas de donde sacó otro pergamino. Luego se aclaró la garganta- Tiene base humana... luego se le suma un golem de piedra... y por último, un demonio-brownie. –Zelgadiss apretó los dientes- Mi quimera tendría la inteligencia de un humano, la invulnerabilidad y la fuerza de un golem, y el dominio de la magia del demonio-brownie... En definitiva¡sería el mago-guerrero perfecto! –concluyó eufórico.
Zelgadiss apretó los puños.
- Sí; el mago-guerrero perfecto. –exclamó- ¿Es eso lo que quiere hacer ahora?. ¿Una quimera como esa? -
- Por supuesto... Sé que las quimeras resultantes de la fusión de dos demonio-brownie y un humano son fiables; por lo que sé, ya se han llevado a cabo en la Asociación de Atlas, y uno de sus soldados más importante es una quimera de esas características. Pero esta fórmula va más allá de eso y Lagan me la robó, supongo que para hacer una quimera similar. El tal Rangus también querría participar en ese experimento por fidelidad a su rey. Pero eso ahora ya no importa; yo también puedo llevar a cabo el proyecto –y diciendo esto, se alejó de la mesa en dirección a otra parte del laboratorio en donde había tres vitrinas consecutivas, una con un golem de piedra en su interior; otra con una criatura de aspecto humanoide de largas orejas de duende, piel azulona e hirsuto cabello plateado que, indudablemente, era el demonio-brownie. La última estaba vacía.
- Tengo listos dos de los componentes principales... –explicó mostrando las vitrinas- ...Pero aún me hace falta el último componente, un candidato humano. Y esta vez no quiero correr riesgos como con Lina Invers¡menuda loca! –exclamó.
- ¿Qué quiere decir? –preguntó Zelgadiss en un tono peligrosamente frío.
Diol rió poniendo una ansiosa cara de goloso.
- Dime, joven mago¿qué te parecería... –comenzó a decir- ...convertirte en parte de mi proyecto definitivo de quimera? Tendrías un poder inimaginable y un futuro resuelto lleno de posibilidades. -
Bista soltó una exclamación ahogada al oírle lo que estaba temiendo que pasara, e inmediatamente se volvió hacia Zelgadiss que parecía estupefacto por lo que Diol le acababa de decir; pero para su asombro, la expresión del mago cambió rápidamente a un profundo desprecio y clavó sus fríos y cínicos ojos en Diol.
- ¿Qué dices, joven mago? –preguntó Diol un tanto confundido al percatarse por fin de su reacción- ¿Aceptas mi propuesta? -
Zelgadiss esbozó una sonrisa cargada de desprecio, cinismo y crueldad.
- Es un estúpido, Diol –contestó en el mismo tono que su mirada- ¿Aún no se ha dado cuenta de lo que implica su proyecto?-
- ¿Qué quieres decir? –pestañeó Diol.
El mago miró a las vitrinas.
- Es cierto; ese proyecto puede convertir a cualquier humano en un mago-guerrero perfecto... pero también en un monstruo. -
- ¿Un monstruo¿por qué¿Qué tiene de malo que te conviertas en una quimera? Ya ha otros que lo son y no sufren ningún perjuicio por serlo. – preguntaba Diol confundido.
Zelgadiss se derrumbó.
- Por... porque ningún humano podrá vivir siendo así como una persona normal. –explicó con desprecio mientras recuperaba la compostura- Y el demonio-brownie influirá en su carácter convirtiéndole en un ser cruel. -
Diol estaba totalmente confundido por lo que Zelgadiss le explicaba, mientras que Bista miraba a unos y otros, perdido por la rapidez de los acontecimientos.
- Pu... pues no lo entiendo. No veo porque crees que tendría tantos problemas. -
Zelgadiss apretó los dientes y soltó un furioso puñetazo a una de las vitrinas que tembló ante el impacto; no podía creer que Diol fuese tan inconsciente que no pudiese entender lo que le estaban diciendo.
- ¡Maldito estúpido! –murmuró con desprecio- ¿Quieres que te diga cómo acabaron Lagan y Rangus?-
- ...? -
- Lagan hizo de Rangus una quimera como la del proyecto por orden de ese rey destronado. Y así es, consiguió un gran poder, pero también el desprecio de todos. –explicó con rabia- Rangus se convirtió en un asesino por eso y por culpa del demonio-brownie que habitaba en él, y mató a mucha gente, incluido al propio Lagan, su creador. Mato a muchos inocentes por la desgracia de lo que se había convertido, y fue despreciado por todos, incluida su propia hermana, -explicó con vehemencia- Ser una quimera no es tan maravilloso como usted cree. Le priva de su humanidad convirtiéndole en solo una herramienta estéril ¡Aún sigue pensando que su proyecto es maravilloso? -
Diol y Bista le miraron confundidos durante unos instantes por lo que acababan de oír, pero inmediatamente sus reacciones siguieron rumbos distintos: Bista resopló disgustado al ver confirmada su desaprobación del proyecto, mientras que a Diol le asaltaban múltiples preguntas.
- ¡Có... cómo sabes tú todo eso? -
- Porque yo conocía Rangus y le maté. –contestó con desprecio apretando los dientes- Su propia hermana me pidió que lo hiciera. -
Ahora Diol si que se sentía perdido¿era una causalidad que ese Zelgadiss hubiese venido hasta allí¿y por qué, y más aún...
- Pe... Pero si Rangus ya era como mi quimera definitiva¿qué clase de mago eres tú que pudo con él? –preguntó entre el asombro y la desilusión de saber que alguien como ese joven pudo con su proyecto. Por su parte, Bista se alejó unos pasos poniéndose en guardia por lo que pudiera pasar y asustado por el poder que debía tener ese mago. Sin embargo, para sorpresa de todos, Zelgadiss comenzó a reír con una mezcla de desprecio, histeria y malicia; entonces se volvió hacia Diol y clavó su mirada en él.
- ¿Aún no se ha enterado? –preguntó entre dientes- Yo pude con Rangus y conozco todas las consecuencias de su proyecto de quimera ¡ porque el "Guerrero Oscuro", "el Demonio Espadachín" o todos los sobrenombres que quiera, soy yo! –reveló- ¡ YO soy Zelgadiss Graywords, "el Ma-Shensi ", el asesino del que todo el mundo dice que bebe la sangre de sus víctimas para conservar su poder y que mata para conseguir orihalcon! –
El silencio que siguió a continuación fue una muestra del absoluto asombro de Diol y Bista mientras que Zelgadiss parecía regocijarse al contemplar sus estupefactas caras por lo que habían oído. Inmediatamente Bista retrocedió unos pasos más sin apartar la vista del mago¿El "Guerrero Oscuro" era ese joven de veinte y muy pocos años, era cierto que se llamaban igual, pero no era un monstruo, una quimera como Diol decía, y si efectivamente lo era¿Dónde estaba todo su poder? No sabía qué pensar. Lo mismo le ocurría a Diol, que tras superar la sorpresa inicial, empezó a rodearle mirándolo de hito en hito.
- ¿Tú... tú eres el "Espadachín Endemoniado"? –preguntó sin acabar de creérselo- Pero si solo eres un jovencito, y además, humano. -
Zelgadiss volvió a derrumbarse por el suelo¡ese idiota de Diol no le crecía¡le juzgaba solo por su físico ahora que volvía a ser humano¡y encima le estaba ofreciendo volver a ser la quimera que había sido¡El idiota de Diol pensaba que todos los que eran convertidos en quimeras, luego tenían una vida llena de posibilidades! Apretó los puños y dientes intentando no perder los estribos, pero no pudo contenerse más y agarró al anciano por el cuello alzándolo del suelo con su gran fuerza de mago.
- ¡ Maldito viejo chalado! –exclamó lleno de furia- ¡Allá tú si no quieres creerme, pero estás en presencia del "Guerrero Oscuro" y de ninguna manera voy a permitir que sigas adelante con el proyecto utilizándome a mí o a cualquier otro! –amenazó levantándole del suelo- ¡Te guste o no, voy a destruir este lugar! –sentenció arrojándole al suelo con furia.
Entonces elevó una mano hacia el techo y comenzó a convocar su poder; era una habitación cerrada, muy grande pero cerrada, así que el mejor hechizo para destruir el lugar era...
- ¡ Bistaaa; no le dejes hacerlo! –ordenó Diol en un tono cercano a la súplica.
Bista vaciló, no sabía qué hacer ante el hechicero; entonces recordó a las diez copias de Naga y se volvió hacia ellas.
- ¡Impedidle que destruya el laboratorio! –gritó señalando al mago.
En apenas un instante Zelgadiss se volvió a ver rodeado de los diez clones de Naga; por lo que sabía de esas copias apenas habían empezado a desarrollar sus poderes, pero eso bastaba para que pudiesen vencerle entre todas por rápido que reaccionase... Si al menos tuviese su espada.
De repente un viento helado sopló por toda la sala, y antes de que nadie se diera cuenta, la puerta por donde habían entrado al laboratorio, se vio cubierta por una gruesa capa de hielo y polvo helado. Entonces se oyó una atronadora carcajada y una figura alta envuelta en una pesada capa con hombreras claveteadas, emergió de entre el polvo helado; Zelgadiss parpadeó sorprendido mientras que Diol y Bista sufrieron un ataque de pánico: Naga, la auténtica, también había venido.
La Serpiente entró con paso majestuosos y se detuvo en medio del laboratorio desde donde enseguida evaluó la situación.
- ¿Qué pasa, Zelgadiss? –exclamó molesta- ¿Es que siempre tienes que hacer que todo sea más complicado? Por lo que veo, eres incapaz de estarte quieto y que luego no tenga que ir yo a rescatarte.-
- ¡No te metas en esto, Naga! –contestó con firmeza- ¡Es asunto mío!-
Naga soltó otra de sus atronadoras carcajadas.
- Tal vez, pero mis clones sí son cosa mía. –contestó acercándose a ellas sin dejar de reír.
Los clones la miraron como si estuvieran en presencia de un milagro, y cuando por fin la Serpiente las hubo alcanzado, abandonaron por completo su idea inicial de derrocar a Zelgadiss para empezar a reír como su original.
- ¡No... no lo soporto! –gritaron a dúo Diol y Bista para luego salir corriendo.
Zelgadiss dio un bote al verlos huir y salió tras ellos deseoso también de escapar de las horribles carcajadas. Bista le vio venir y agarró a Diol por la manga tirando de él para que fuese más deprisa.
- ¡No huyáis, bastardos! –gritó Zelgadiss alzando una mano-"Viento y fuego rojo,
concéntrate en mis manos
y convertios en relámpago
para castigar..."
¡Relámpago perforador!
Conjuró e inmediatamente una chisporroteante esfera de energía eléctrica se formó entre sus manos, que aunque no era tan poderosa como las que convocaba en su época de quimera, basó para dejar literalmente fritos a Bista y Diol siendo esa su única intención; y de esa forma ambos cayeron al suelo de piedra entre los cristales de hielo que habían sido una puerta mientras que las Nagas no dejaban de reír. Zelgadiss se aproximó a los electrocutados y Diol se giró hacia él como buenamente pudo.
- ¡Por... por favor; déjanos en paz! –suplicó alzando las manos en un gesto que Zelgadiss conocía demasiado bien- ¡ Te prometo que no haré de ti una quimera, pero no nos hagas más daño! -
Zelgadiss torció el gesto.
- Sigues sin entenderlo¿verdad? –exclamó con un gruñido- ¡No importa lo que me pidas porque voy a destruir este lugar de todas formas! –anunció con furia alzando las manos de nuevo.
Diol se arrojó a sus rodillas.
- ¡No, el laboratorio no¡Me ha llevado años reconstruirlo! –suplicó.
Zelgadiss gruñó apartándole de un fuerte puntapié y se giró hacia la Serpiente que había contemplado la escena con curiosidad mientras que sus clones no paraban de reír. El mago la miró interrogativamente y ella asintió.
- Si no soy yo el que destruye el laboratorio, ellas lo harán igualmente¿Qué prefieres? – Diol no supo qué responder y Zelgadiss comenzó a convocar su poder de nuevo.
- ¡Chicas, vayámonos de aquí! –ordenó Naga con un gesto de la mano mientras que el mago convocaba su poder. Los clones y su original empezaron a corretear por toda la sala destruyendo todo lo que encontraban a su paso mientras que seguían a su nuevo líder, y de esa forma salieron de allí pasando literalmente por encima del desfallecido Bista sin que Diol pudiese hacer nada para impedir nada de eso.
- ¡Demonio de Viento! –conjuró el mago.
El resultado era harto conocido; un increíble huracán se formó en medio de la sala, y puesto que estaba en un espacio cerrado, fue arrasando con todo lo que encontraba a su paso: las vitrinas de cristal donde se gestaban las quimeras estallaron en miles de fragmentos liberando a sus agónicos contenidos que cayeron pesadamente o fueron llevadas por el vendaval muriendo entre agónicos chillidos apagados por el aullido del viento. A continuación se sucedieron múltiples explosiones que hicieron temblar los sillares de la bóveda y consiguieron que algunos de ellos cayeran al suelo peligrosamente; el viento logró filtrarse por las grietas que se acababan de formar y de alguna manera, consiguieron que el ya ruinosos castillo, se resintiera.
Cuando finalmente el vendaval concluyó, aún seguían cayendo polvo y piedras del techo acompañadas de una lluvia de cristales y los agónicos gritos de las quimeras que aún no habían muerto. Frente a todo este caos Zelgadiss jadeaba por el esfuerzo realizado aún con las manos en alto; su poder sobre la magia había disminuido al volver a ser humano, pero su rabia y determinación por destruir aquel lugar le habían dado fuerzas suficientes para alcanzar ese nivel y destruir el laboratorio... y lo había conseguido.
Diol temblaba violentamente por lo que estaba presenciando: todo, absolutamente todo su laboratorio, estaba totalmente desbastado. Se giró hacia Zelgadiss, que estaba empezando a relajarse, y le agarró por la manga del brazo con desesperación.
- ¡Qué... qué has hecho? –balbuceó- ¡Has... has destruido todo mi...! -
Zelgadiss apartó a Diol de un furioso empujón haciéndole caer al suelo de culo de forma dolorosa.
- He hecho lo que tenía que hacer. –contestó en tono tajante- ¡Y ahora déjame en paz y desaparece de mi vista si no quieres correr la misma suerte que tu laboratorio!-
Diol abrió los ojos al mirar a los del mago, grises y fríos.
- ¿Tú... tú eres realmente el "Guerrero Oscuro"? -exclamó estupefacto sin acabar de creérselo.
Zelgadiss le atravesó con la mirada y se volvió hacia la Serpiente y sus clones.
- Vayámonos de aquí, Naga. –ordenó.
- ¿Y que hay de ese algo tan poderosos que decía la gente? -preguntó -¿No está en este castillo?-
- Ese algo tan poderoso ya no podrá existir. –contestó mirando el destruido laboratorio, y seguidamente continuó caminando en dirección opuesta a donde se supone que debía estar la salida sin esperar a que Naga la alcanzase e ignorando los sollozos de Diol: ahora mismo, lo más importante era recuperar su espada (que probablemente estaría en la sala a donde le habían llevado mientras dormía) y salir de allí. Naga le vio marchar, soltó una carcajada y sus clones la imitaron.
- ¡Venga chicas! –arengó- ¡Registremos el castillo! -
Y de esa forma todas salieron corriendo a tropel siguiendo a la autentica Naga a la cabeza del grupo.
Ya había empezado a amanecer cuando Zelgadiss se sentó en un tronco seco y caído junto al camino que llevaba al castillo bordeando el acantilado. El viento frío y el canto de los pájaros que no habían emigrado por el frío se veían apagado por las explosiones y derrumbamientos de los hechizos de las Nagas, que poco a poco iban reduciendo a escombros lo poco que ya quedaba del castillo. Zelgadiss se incorporó y caminó hacia el borde del acantilado mientras que el viento invernal ondeaba su capa blancuzca.
- Melina, Rangus, Miranda... –murmuró- Todo ha terminado esta vez. -
Flotando por encima de sus cabezas una figura vestida de negro observaba la escena alimentándose de las confusas emociones que emanaban todos ellos; de alguna manera aún no había cumplido su misión, pero no pudo evitar esbozar una sonrisa.
- Este chico... siempre tomándoselo todo tan a pecho. -
N. de la A. : bueno, este capítulo está basado en dos episodios de los ovas y en el Spinn off dedicado a Zelgadiss, en el que el mago-quimera conoce ( y mata) a otra quimera como él, Rangus, a causa de sus crímenes. El reto se deduce de la historia aunque muchos datos son invención mía. Lo mismo puedo decir del supuesto "hermano" de Diol: en la primera serie de "Slayes", el hechicero de la asociación cercana a Sairag que se dedicaba a hacer clones y quimeras, es clavado a Diol. En cuanto al resto de información sobre clones y quimeras, está sacado de las novelas, principalmente de la Tercera.
