Nos separamos, y a pesar de la poca iluminación del pub en donde nos encontrábamos, pude ver el brillar sus ojos.
Hermione era buena en esencia. Merecía ser feliz.
Y yo haría lo posible para lograrlo.
Capítulo dedicado a Cam, que estuvo de cumpleaños la semana pasada. Besos querida, gracias por estar siempre conmigo, en todos mis fics :D
Promesa
Hermione POV
—¿Tienen que ser tantos?
—Ahora sí, porque nos encontraremos alejados de la biblioteca. Puede que necesite consultar uno o más datos, y tendría que subir otra vez hasta este sitio. Lo mejor es llevarlos todos en un solo viaje.
—¿Pero no bastaría con ver aquel dato después?
—No. No hay que dejar para mañana lo que puedes hacer hoy. O sea, hacer todo como corresponde.
—Pero si te falta alguna información la podemos buscar por medio del internet. Mi celular tiene conexión con la red wi-fi de la universidad, te lo puedo facilitar y…
—Por eso prefiero estudiar en la biblioteca, tengo todo lo que necesito. No confío mucho en la información que aparece en internet.
—¡Está bien, está bien! Pero no quiero que vayas cargada. Pásame esas biblias —dijo Ron, rindiéndose. Comprobé que él escasamente visitaba la biblioteca de la universidad. No conocía y manejaba los números de las colecciones de los libros, mucho menos, buscarlos en el navegador digital. Caballerosamente cargó los libros para mis estudios, y yo tomé su bolso deportivo. El plan del día de hoy, era estudiar al aire libre. Ron me haría compañía hasta que tuviese que ir a entrenar, y luego me ayudaría a recoger los textos y llevarlos nuevamente a su sitio.
No estaba muy de acuerdo con el plan de Ron. Yo estaba acostumbrada a mi mesa, con la luz del sol indicada entrando por las ventanas de la biblioteca. Si tenía alguna duda iba a los estantes y buscaba sin apuros la respuesta en uno de los libros. Mientras leía aparecían otras interrogantes, y así me la pasaba todo el día. Pero ahora me dirigía a una pequeña plaza de la universidad, que estaba por sobre la cancha donde practicaban los chicos. Con esa altura podía tener la vista panorámica del entrenamiento.
—Podríamos colocarnos aquí. Tendremos sombra y el sol no nos quemará la piel —fue dejando los libros con algo de rudeza sobre el césped. Nos estábamos ubicando bajo la sombra de un árbol, quien nos regalaba frescura y protección. La brisa natural desordenó mi cabello, pero no me quejé; era mucho más refrescante que la del aire acondicionado—. Yo sabía que te haría feliz el cambio de clima. Estás sonriendo con muchas ganas
—Es muy acogedor el lugar. No hay tantos estudiantes alrededor, así que podré estudiar con tranquilidad… ¡Hey! —dije de pronto. Ron me había sacado una fotografía y yo no me había dado cuenta—. ¿Por qué hiciste eso?
—Porque tenemos que tener evidencia de que estamos más juntos —respondió rápidamente. Le di la razón alzando mis hombros—, y porque me apetecía hacerlo, de verdad te ves muy linda cuando sonríes de esa forma.
—Todos sonríen de la misma manera —contesté, cubriendo mi rostro con uno de los libros. Mis mejillas se habían enrojecido ante su inusual piropo, y yo trataba de contrarrestarlo con aquella oración.
—Te equivocas. Hay tipos y tipos de sonrisas —respondió, sentándose al frente. Quedó un poco más abajo, debido a la pendiente de la plaza, así que mantenía su peso con sus brazos extendidos hacia atrás—. Todos sonreímos, es un mecanismo de defensa sutil que tenemos inconscientemente. Si algo te parece bien sonríes, si algo te parece mal, también sonríes, pero no de la forma anterior. Si una persona no es de tu agrado y te dice algo, puedes sonreír despectivamente, también desafiante, todo dependerá del contexto de la situación —con cada tipo de sonrisa, Ron iba gesticulando de manera exagerada. Me reía ante sus explicaciones didácticas—. Y así es como llegamos a la sonrisa tuya.
—Te escucho, ya me tienes atrapada en la conversación —Carraspeó y desvió la mirada hacia un grupo de estudiantes que se ubicaban a unos metros de distancia.
—Las sonrisas más lindas son las sinceras. Las que brotan por la felicidad innata que sientes en aquel momento. Esas sonrisas son las mejores, porque contagian con su fuerza a todas las personas que rodean a la fuente máxima de felicidad.
—Acabas de decir algo realmente lindo —confesé asombrada, no creía que Ron pudiese tener ese nivel de sensibilidad con las mujeres.
—Muchos dicen que la verdad duele. La verdad también puede sanar el corazón, y nos sentimos aliviados con esto —nos quedamos observándonos por un instante en silencio. Mi corazón latía rápidamente, y era porque estaba realmente feliz. Me gustaba mucho el poder tener este tipo de conversaciones con alguien que fuese distinto a mí, porque ahí comprobaba que entre las diferencias se lograba la comprensión total. Le pedí a Ron que me facilitara la cámara fotográfica, y también le saqué una fotografía.
—Acabas de sonreír por cortesía —acusé, viendo la imagen — ¿me quieres decir algo? —pregunté con intriga acumulada. Desde aquel día en que me había llamado extrañamente para vernos, la duda de qué le sucedía aquella noche me proporcionaba unos pares de vueltas en la cama antes de dormir—. No te vas a escapar de mi detector. Tuvo que haber ocurrido algo fuera de sí, para que actuaras… más fuera de sí.
—Pedirte que nos veamos no es algo fuera de sí. Se supone que estamos conociéndonos mejor para ser novios —preferí quedarme callada. Ninguno de los dos estaba sonriendo ahora, y yo estaba perdiendo el tiempo que tenía destinado a estudiar. Me dio un poco de rabia, así que tomé el primer libro que tenía cercano a mí y lo comencé a leer. Recordé que la vez anterior le dije que no le presionaría a decirme qué le había sucedido. Aliviané mi expresión y hojeé al siguiente capítulo.
—Tienes razón, te he estado ocultando algo —habló a los minutos después. Le miré por una brevedad de segundo y seguí leyendo, aunque había dejado de poner atención a lo que mis ojos veían—. Cuando estábamos con Ginny y Harry en el parque de diversiones recibí un mensaje de Lavender, me pedía que la fuese a ver y así lo hice. Llegué a su casa y… —dejó de hablar y bajó la mirada.
—¿Se besaron? —agregué con algo de duda.
—Partimos besándonos… —corrigió, sin mirarme. Yo ya había dejado el libro descansando en mis piernas. Una extraña sensación de incomodidad inundaba mi interior.
—Ah… o sea que te acostaste con Lavender —sentencié, sabiendo que algo así podría haber pasado entre ellos.
—No concretamos, ella estaba en sus días y…
—Te acostaste con ella de igual forma —volví a decir con algo de enfado—. Tienes que tener cuidado Ron. Que no hayas concretado con ella no significa que no haya posibilidad de un embarazo no deseado —estos temas él debería de saberlos. Él era el que tenía novia.
—Lo sé —respondía algo avergonzado.
—Si te has arreglado con Lavender tienes que decírmelo ahora. Puede que no sea necesario todo este asunto de la farsa relación, y no quiero quedar como una… quita novios —comenté suspirando. Por lo menos a él le había servido el casi plan.
—Te equivocas, ese día discutimos luego de… no haberlo hecho.
—¿Te enojaste con ella por quedar frustrado? —dije irónicamente.
—¡Me enojé por tu culpa! —gritó mirándome. Al parecer, le había molestado mi comentario anterior. Me habría enojado por su grito, pero fue lo que dijo lo que me dejó más sorprendida.
—¿Y se puede saber qué es lo que les he hecho a ambos para que estés así de enojado?
—¡Agrh! —bufó, removiéndose el cabello. Botó aire pesado un par de veces y se recostó en el pasto.
Unas ganas increíbles de golpearle me nacieron desde lo más profundo de mi alma. Él había sido quien me había pedido que nos viésemos en la noche el día que fuimos al parque. Y resulta que la causante de sus raros estados anímicos era yo. Sentía como las emociones se agolpaban dentro de mi boca para salir, pero trataba de aguantarme.
—Lo siento —le escuché decir, mientras yo seguía conteniéndome, apretando el libro que estaba leyendo contra mi pecho.
—¿Ah? —dije, pensé que había imaginado su voz.
—Lo siento —repitió, volviendo a sentarse frente de mí—. En realidad… no discutimos por tu culpa. Discutimos por nosotros mismos, pero tú fuiste un tema de conversación.
—Sigo sin comprender —confesé.
—Ese día me comporté como un mal amigo. Debí de defenderte y no lo hice. Esa rabia la contuve, y cuando volviste a salir en su conversación no pude evitarlo. Exploté y me fui. Las cosas con Lavender difícilmente se arreglaran.
—¿Quisiste verme después por despecho? —Ron cerró sus ojos con fuerza. Asumí que mi pregunta no había tenido las palabras adecuadas, y me sentí culpable.
—Quise verte porque me calmas —su respuesta me sorprendió y me cubrí el rostro con el libro. Sabía que me había sonrojado con su contestación, no me la esperaba, luego de lo antipática que había sido con él—. Hay algo especial en ti. No sé qué carajos será, porque recién te estoy conociendo. Pero hay algo en ti que me hace sentir bien, olvidarme de las cosas malas y volver a ser yo. Ese día estaba fuera de mis casillas, me encerré en mi cuarto y traté de dormir, mas no pude. Encendí el notebook, vi tu escrito en nuestra fotografía y sentí como la calma se apoderaba de mí. Tenía que verte y así fue, volvía a ser yo —hacía mucho tiempo que no escuchaba algo así. Todo enojo se esfumó, y me sentí sobrevalorada—. ¿Me dirás algo al respecto? —pidió, más relajado.
—Qué… quieres que te diga. Aún sigo algo sorprendida por lo que dijiste.
—Sigues sonrojada —acotó, volviendo a ser el Ron gracioso.
—Quién no, con esas palabras que acabas de decir —le ataqué verbalmente. Vi que él respondería, pero me adelanté—. Una de las primeras reglas, es no decir 'Mi ex cuando yo hacía o decía tal cosa…' estará prohibido hablar de los exs de ahora en adelante. Se supone que… tendremos una relación y debemos dejar el pasado atrás —Ron asintió y estiró sus brazos, hizo sonar sus huesos y cerré los ojos inconscientemente—. Gracias por lo que dijiste —agregué, abriendo otra vez el libro.
—Se ha hecho tarde para el entrenamiento —soltó luego de un silencio. En efecto, la mayoría de los integrantes del equipo ya estaban en la cancha precalentando.
—Es verdad. Será mejor que te vayas.
—Me tienes que esperar, te ayudaré a subir todos los libros cuando acabe.
—Puedo pedir ayuda a cualquier persona. No planeo quedarme hasta tan tarde aquí afuera. El otoño ya está comenzando a sentirse con más fuerza.
—Llegaré antes por ti, me escaparé un momento de la práctica y te ayudaré. Fue mi idea que estuvieses estudiando al aire libre —porfió, tomando su bolso.
—No te olvides de la colación —le dije, mientras buscaba en mi bolso una pequeña merienda que le había preparado. A Ron se le iluminaron los ojos—. No creas que es un manjar. No cocino tan bien como tu familia.
—Cualquier cosa hecha con amor sabe bien —levanté mis cejas y después rodeé los ojos.
—Que tengas buena práctica.
—Que tengas buen estudio —Ron se limpió el resto de ramitas y hojas que quedaron pegadas en su ropa y comenzó a caminar, mas a los escasos segundos retrocedió y me besó la mejilla. Su acto me avergonzó y le empujé suavemente. Él me guiñó un ojo y descendió hacia la cancha. Me acomodé el cabello detrás de mis orejas y me lancé aire con el libro.
—Has perdido mucho tiempo Hermione —me acusé—, ahora sí, concéntrate.
No tomé descanso alguno durante hora y media. Cuando mi estómago comenzó a exigir comida hice un break y saqué la colación que había preparado. Mientras comía, presté completa atención al entrenamiento de los chicos. A lo lejos podía ver la cabellera de Ron, que cuidaba el arco de su equipo. Le podía distinguir por el rojo de su pelo; era cautivante. De vez en cuando observaba a Harry, porque el color de su cabello también era fácil de ubicar, aunque lo era más por el desorden de este. Qué decir de Oliver… me había aprendido de memoria todo su cuerpo, sabía reconocerlo aunque estuviese rodeado de personas. Su figura siempre iba a imponer respeto, porque tenía la anatomía de un ángel. Su piel llegaba a brillar con el sudor. Mi corazón dolió con fuerza en mi pecho y suspiré con pesadez. ¿Algún día tendría la posibilidad de estar entre sus brazos?
Seguí estudiando, hojeando, pasando la información analizada de los libros hacia mis apuntes, y las horas siguieron transcurriendo con mayor rapidez. El sol comenzó a descender para perderse en el paisaje. Cuando la brisa del atardecer hizo que mis vellos se erizasen y la poca luminosidad natural que había ya no era la suficiente como para seguir leyendo, fui consciente de que era tarde. Revisé mi celular para cerciorarme de la hora, pero caí en cuenta que lo tenía apagado. Al prenderlo comprobé que no tenía batería.
—Disculpa, ¿me puedes decir la hora? —consulté a una chica que estaba cercana a mí.
—Son casi las seis y media —me respondieron del otro lado. Aquel timbre de voz hizo que mi cuerpo tiritara completamente, algo que ni siquiera la fresca brisa había logrado hacer.
—Gracias, Oliver —contesté agachando la cabeza, comenzando a agrupar todo el lío de textos.
—Me sorprende verte por estos lados. Juraría que no te gustaba salir de la biblioteca para estudiar —¿él sabía eso de mí? bueno, esa era la información que todo el mundo tenía de mí, así que la alegría se disipó un poco, aun que rescataba el hecho de que no era tan invisible para él.
—En efecto, no me gusta, pero Ron me dijo que cambiase de aire y aquí estoy. Estudiar en esta pequeña placita ha sido un gusto.
—Ron… últimamente ustedes dos son muy amigos —comentó, mientras se removía el cabello de la frente—, el otro día apareció en mi Inicio del Facebook el álbum de fotos que subió Ginny.
—¡Ah! El día que fuimos al parque de diversiones —respondí animada. Mi corazón latía deprisa, estaba nerviosa.
—Como estaba aburrido… vi las imágenes. Eres bastante fotogénica, tenías fotos muy lindas —solté mi cuaderno ante lo que me acababa de decir. Tendría que invitar a Ginny a algún sitio. Primera vez que encontraba una idea de ella tan brillante, estaba hablando con Oliver, él había visto nuestras fotos, y me había encontrado fotogénica—. Toma, tu cuaderno.
—Gracias Oliver, eres tan caballero… —respondí ante su gesto. Las luces de la plaza se encendieron, y una nueva brisa movió nuestras prendas.
—¿Te ayudo a cargar esas cosas?
—No te preocupes, Ron dijo que me ayudaría, ya debe de estar por llegar.
—¿Ron? pero si se tuvo que marchar a mitad del entrenamiento —me informó Oliver—. ¿No te avisó? —observé de inmediato mi bolso. De seguro que lo había hecho, pero mi celular estaba sin batería—. Si no pudo contactarse contigo, mínimo que hubiese pasado a avisarte.
—De seguro que fue algo importante, y no le dio tiempo para decírmelo —por una brevedad de segundo, se me pasó por la cabeza que Lavender le había llamado. Y él, había acudido a su encuentro. La idea me estremeció y sentí un tirón en mi estómago.
—¿Sucede algo?
—Nada en especial. Gracias por avisarme, de lo contrario me habría quedado esperándole aquí.
—Pásame algunas cosas, no voy a permitir que cargues todos estos libros sola.
—Debes de estar cansado luego de la práctica.
—Ron habría hecho lo mismo. Vamos, pásame algunas cosas —con vergüenza le fui entregando los libros más pesados. No podía dejar de ver sus brazos, sus músculos se tensaban al cargar los textos, y yo como boba me quedaba viéndole. Estaba completamente obsesionada con este hombre.
Me fui detrás de él. No sabía de qué hablarle para rellenar el silencio en nuestro caminar hacia la biblioteca. Tenía todas estas batallas mentales, pero Oliver no parecía notarlo. Siempre hubo personas que le saludaron cuando íbamos a dejar los libros. Él era tan popular y yo tan… opacada.
—Si tienes que cargar más libros no dudes en pedírmelo. Son muy pedazos para alguien tan delicada como tú.
—Escasamente nos encontramos, pero muchas gracias por el ofrecimiento.
—Eso se arregla rápidamente. Dame tu número —le observé con asombro. Juraría que estaba completamente sonrojada—. No te doy el mío porque no tienes tu celular con batería.
—Tengo una excelente memoria —respondí audazmente. Mi entusiasmo quedó a la vista. Oliver sonrió con gusto y me avergoncé. Afortunadamente su número era fácil de memorizar.
Su móvil comenzó a sonar con la canción de moda y su sonrisa se ensanchó.
—¡Baby! ¿Dónde estás?... yo estoy cerca de la biblioteca… quédate ahí amor, te paso a buscar y… tú sabes, nos perdemos un momento por la ciudad… —Oliver definitivamente estaba hablando con su novia. Cerré los ojos con fuerza, y muchas manchas de colores inundaron el vacío negro. Fue tanta la fuerza que perdí el equilibrio pero me sostuve de los estantes que estaban a la entrada de la biblioteca—. Nos vemos Hermione, Cho me está esperando fuera de la cancha.
—Claro, que te vaya bien, y… gracias otra vez —él se fue rápidamente y yo me quedé en la entrada del recinto. No quería salir al exterior porque no había traído algo más para abrigarme, y de seguro que el clima no estaría tan amable como en la mañana.
—Tienes que salir Hermione, de lo contrario te vas a quedar sin transporte para tu casa —me hablé. Me crucé el bolso y como si agarrar mi ropa me diese más calor, dejé atrás la biblioteca.
El sol ya no se encontraba en el paisaje, mucho menos su calor. Escasos estudiantes rondaban la universidad, la mayoría con dirección a sus casas, muy pocos de estos tenían clases en el último horario de la noche. Bajé hasta el paradero de la locomoción y no pasaba ningún vehículo que me sirviese para ir a mi hogar. Marcaba ritmos inexistentes con mi pie, más por el frío que por la impaciencia. Afortunadamente, —estimé que transcurrieron veinte minutos— logré subir a un taxi bus y así poder llegar a mi casa.
El viaje no fue muy placentero que digamos. Lo primero que me molestaba era la música de fondo. El sonido constante de los tambores del ritmo de moda no me dejaba pensar con claridad. Nunca más saldría si mi móvil no tenía su carga completa. Muchos trabajadores se subieron en el centro de la ciudad y me sentí aplastada por ellos en más de una ocasión. Estaba cargando tres cuadernos y dos libros medianos, por lo que mi bolso hacía doler mi hombro.
Pero todas esas cosas y situaciones se reducían a nada, cuando pensaba en qué le había ocurrido a Ron.
Él me había dado prácticamente su palabra de que pasaría por mí. De seguro que había tenido algún problema. Esperaba que su familia no estuviese involucrada.
Y de pronto, apareció Lavender en mi cabeza. No era la primera vez en el día, sobre todo luego de la confesión que me había hecho Ron en la tarde. ¿Qué habría dicho de mí? ¿Qué tan grave había sido la discusión? Peor aún, comenzaba a sentir cierto recelo por ella. Yo era consciente del dolor de Ron. Así fue como comenzamos nuestra amistad, por la culpa de ella, y para qué íbamos a estar con cosas… Lavender aparentaba estar mucho mejor sin él.
Un estornudo hizo que volviese en sí. No podía creer que me pudiese resfriar por estar un par de horas expuesta al frío otoñal. Sí que era débil. Bajé de la locomoción y caminé la cuadra y media hasta llegar a mi casa.
—¡Hasta que por fin llegas! —me gritaron. Tomé todas mis cosas con miedo, creyendo que se trataría de un extraño, mas era Ron.
—¡Me has asustado!
—No era la intención. ¿No tienes frío? —asentí. Rápidamente se quitó la chaqueta que estaba usando y la colocó sobre mis hombros. El calor de su cuerpo me abrigó de inmediato, y pude comprobar lo helado que estaba el clima.
—Pasemos, hace mucho frío aquí afuera —ofrecí. Abrí la puerta de mi casa y encendí las luces—, siéntate, pondré el hervidor para que bebamos té.
Ron no decía nada, ni siquiera balbuceaba. Supuse entonces que había ido a ver a Lavender. Mis corazonadas tomaban más fuerza y me enfadé conmigo misma. No tenía que comportarme de esta forma, si gracias a su ausencia había podido estar con Oliver.
—¡Ah!
—¿Qué te pasó? —me preguntó, entrando apresuradamente a la cocina.
—Me corté el dedo —expresé con algo de nerviosismo. El corte había dado de tal manera que una hilera de sangre salía de forma rápida y abundante.
—Tienes que poner atención a las cosas que haces, Hermione —me retaba. Tomó mi mano con rapidez y metió mi pulgar en su boca. Su gesto me sorprendió y no supe a qué sitio mirar, porque sus ojos se clavaron en mis pupilas, y solo podía verme dentro de ellas—. Esta es la mejor forma de estancar la sangre. ¿Sigues guardando benditas en tu billetera?
—Sí…
—Iré por una de ellas. No te toques el dedo —volví a asentir y le vi partir con frenesí al living para buscar entre mis cosas el parche. Llegó con el implemento y lo colocó en todo mi dedo—. Yo seguiré preparando las cosas.
—Estás loco, eres mi invitado.
—Dentro de poco tu novio —su seguridad me avergonzó nuevamente—. Así que… debo de hacer estas cosas.
—No quiero que te sientas obligado.
—Deseo hacerlo. Tú preparaste mi merienda, déjame atenderte. Además, estás herida —la mayoría de las cosas estaban listas para ser servidas, así que no tuvo que realizar mucho trabajo. Comimos en silencio, con el sonido del pan crujiente en nuestras bocas, los soplidos a la infusión y las cucharillas golpeando las tazas.
Me sentía incómoda. Quería preguntarle qué había pasado con él en la tarde, pero no sabía si me iba a gustar su respuesta.
—Hoy tuve una emergencia y tuve que salir antes del entrenamiento. Traté de llamarte, pero tu celular al parecer estaba apagado —mencionó, como si hubiese leído mi mente.
—Hum... se descargó durante la tarde.
—Pensé en ir hacia dónde estabas para decírtelo, pero te vi tan concentrada en tus estudios que no quise interrumpir. Además, estaba algo apurado.
—No tienes que decirme más —pedí. Anteponiéndome ante alguna situación incómoda.
—Tengo que decirlo.
—No me va a gustar.
—¿Cómo sabes que no te va a gustar? Ni siquiera sabes qué hice.
—Imagino de quién se trata, prefiero no saber.
—¿Estás celosa? —preguntó más relajado. Le miré con odio.
—¿De ti? Jamás. Ya quisieras.
—Lavender me llamó, y ahora sí concretamos lo de la otra noche —me dijo, muy cerca de mi rostro. No sé por qué, pero odié la manera en que lo había contado—. ¡Estás celosa! ¡Te compro tu mirada, quieres matarme!
—¡Yo no quiero matar a nadie! —grité en su cara.
—No sé por qué, ¡pero no te creo! —contestó.
—Pues mientras tú estabas con tu ex, Oliver hizo todo lo que tú me prometiste hoy —su expresión de alegría desapareció—. Después del entrenamiento me fue a ver, me ayudó con los libros y ¿sabes qué más? Me dio su número de celular, para que lo llamase cuando necesitase ayuda.
—Y si todo ocurrió taaaaan bieeeen entre Oliver y tú, ¿por qué no te trajo a casa? ¿Por qué no te prestó su chaqueta? Estoy seguro que te enfermarás por haber estado tanto tiempo sin abrigo —porque su novia le llamó, porque de seguro que a su novia le prestó abrigo, porque de seguro actuó con cordialidad, y nada más. Pero estas cosas no se las diría a Ron, seguiría burlándose de mí—. Hermione… mi intención no era hacerte llorar.
—No estoy llorando, idiota —respondí, cubriéndome el rostro. Mis ojos luchaban para no dejar salir algunas lágrimas, más que por furia que por otra cosa. Ron se puso de pie y me levantó también. Tomó mis dos muñecas y alejó mis manos de mis ojos. Otra vez tuve el contacto azul con sus orbes.
—Discúlpame Hermione, de verdad —dijo arrepentido.
—Déjalo. Me estoy comportando como una niña. Tienes razón —terminé diciendo, suspirando pesadamente y relajando mis ganas de llorar.
—¿Te cuento un secreto? —le observé con recelo. Estaba comenzando a odiar sus repentinos cambios de humor. Se acercó a mi oído derecho y susurró algo que en parte, me alegró—. Lo que te dije de Lavender… fue una mentira —se alejó de mí y sonrió con victoria—. Tienes que aprender a darte cuenta cuando la gente miente Hermione. Eres muy inocente, y muchas personas abusaran de aquello. Te harán daño a futuro, y no me gustaría verte triste por personas que no valen la pena.
—¿Quién te crees? ¿Mi papá? ¿Me ves con ganas de bromear? —le grité, enojada. Odiaba cuando jugaban con mis sentimientos.
—¡Huy! Si tienes el mismo carácter de mi hermana cuando está en sus días —no estaba para nada divertida con la conversación. Ambos teníamos casi la misma edad, pero seguía tratándome como una niña chica—. No te enojes conmigo, Hermione. No soy un mal tipo. Después de todo, como no pude comunicarme contigo, vine hasta tu casa y me quedé esperando por ti, ¿no es romántico? —iba a contestarle, pero el sonido de la puerta abriéndose nos llamó la atención.
—¿Hermione?
—Estoy en la cocina, mamá.
—Dejaste todas tus cosas desparramadas en el sillón… ¿y este joven tan guapo?
—Su futuro yerno —respondió ágilmente. Le di una patada en su entrepierna y se dobló ante el dolor.
—El futuro yerno tiene que irse, así que otro día se conocen e intercambian comentarios negativos de mí. Vamos mi amor, te encamino a la salida —tomé la mano de Ron y este con la otra se despidió de mi madre. Salió de mi casa cojeando teatralmente—. No hagas ese tipo de bromas con mi mamá. Aún no sabemos si lograremos se novios.
—¿Dudas del plan?
—A veces.
—No hay que dudar, al contrario, hay que pensar en los beneficios que hemos obtenido hasta el momento. A mí me ha ido bien, ¿y a ti? —tenía que reconocerlo, a mí también. Asentí y los dos sonreímos—. Nos vemos mañana.
—¿Te irás?
—Por si no te has dado cuenta, me golpeaste y me sacaste de tu casa.
—Podemos entrar otra vez si quieres.
—No te preocupes, asumo que tendrás una divertida conversación con tu madre —bufé ante su rapidez mental a la hora de inventar tonteras—. Adiós Hermione —besó mi mejilla y se subió al automóvil que había dejado estacionado al frente de mi casa. Me quedé como boba viéndole perderse en el horizonte.
Mi madre quería explicaciones, pero tomé todas mis cosas del sillón y subí hasta mi habitación, alegando sentirme mal. No quería entrar en detalles, ella era una excelente detectora de mentiras, así que fácilmente descubriría todo el engaño que planeábamos hacer Ron y yo. Le daría una oportunidad más al plan, y cuando todo estuviese marchando bien, hablaría con ella.
Tomé un baño para relajarme. Me hundí en la tina de baño e hice burbujas, mientras el aroma a jabón se impregnaba en mi piel. Por más que tratase de dejar mi mente en blanco, muchas cosas se venían a ella. Mis dedos se arrugaron de tanto tiempo que estuve dentro del agua, así que salí y me cubrí con la toalla. Busqué un pijama que estuviese limpio y sequé mi cabello con el secador. No me gustaba usarlo, desde que Ginny dijo que mi pelo se quemaba más y más por el calor, pero tenía unos pequeños síntomas de querer enfermarme. No podía ir a la cama con el pelo mojado.
Una vez seco el cabello, conecté mi celular para poder cargarlo. Tenía cinco llamadas perdidas de Ron —aludí que había sido las de la tarde— y dos más de Ginny. Quise devolverle el llamado, pero no tenía saldo. Asomé mi cabeza hacia la habitación de mi madre, pero ya parecía estar durmiendo, no le iría a despertar para que me prestase el celular. Con pereza miré mi notebook. No quería encenderlo.
—Tal vez sea importante —me dije. Lo prendí, y mientras terminaba de encenderse, actualizarse y todas esas cosas que hacen lentamente los computadores, bajé a buscar un vaso de leche. Más que mal, no había terminado de merendar. Al pisar el primer escalón de regreso a mi habitación, me percaté del bulto negro que había en el sillón. Era la chaqueta de Ron. Me devolví a buscarla y la llevé conmigo hasta mi cuarto—, Veamos si Ginny escribió algo… —murmuré, abriendo el navegador. Efectivamente, había escrito algo en mi muro:
"Te llamé y no tenías prendido tu celular. No te preocupes, no era algo importante, solo quería desearte ánimos.
PD: hoy les vi por casualidad (en ese instante te llamé) y créeme que me encantó verles juntos (L)"
"Por un momento pensé que era importante. Buenas noches Ginny. Te quiero : )" —fue mi respuesta. Bebí otro sorbo de leche y automáticamente, apareció una nueva notificación.
"Ron Weasley también ha comentado la publicación de Ginny Weasley en su muro"
Actualicé la página y vi lo que había escrito.
"Tú deberías estar acostada. Estoy seguro que mañana te veré moquillenta"
"Tú y tu complejo de querer ser mi padre" —respondí.
"Lo hago porque me preocupo por ti" —contestó.
"¡Los amo *-*!" —fue el comentario de Ginny, mientras aparecían más notificaciones de sus 'Me gusta' en cada una de nuestras contestaciones. Estornudé y un escalofrío recorrió mi cuerpo. Definitivamente, me enfermaría más si seguía en pie.
"Le haré caso a Ron, no estoy sintiéndome muy bien. ¡Nos vemos mañana!"
"Espero que no hayas tenido que esperar por mucho rato la locomoción. Cuídate, y ojalá que no te resfríes ; )" —¿ese había sido Oliver? ¿Él se había metido a nuestra conversación? Mi corazón se despertó y comenzó a golpear con fuerza dentro de mi pecho.
"Abrígate bien, ocupa mi chaqueta que quedó en tu sillón… tiene mi aroma, para que no me extrañes" —fue la nueva publicación de Ron, opacando la de Oliver. Me dejó la sensación de 'ella es mi chica, así que apártate'.
"1313" —escribió Ginny. Preferí apagar el notebook y no saber en qué terminaría aquello. Durante el día había tenido muchísima vergüenza.
Me trencé rápidamente el cabello y encendí la lámpara de mi velador. Apagué la luz central y me acurruqué en mi cama, tratando de brindarme calor con mi cuerpo y la ropa de cama. Comenzaba a sentir más frío. El último comentario de Ron viajó a mi mente y vi los pies de mi cama. Ahí yacía su chaqueta. Ya no tenía su calor humano, pero a falta de otra frazada, sería bastante confortable. Gateé hasta alcanzarla y me enrollé en ella. El aroma de Ron golpeó en mis narices y me sentí tranquila de inmediato.
Su aroma se fue apoderando de mis sábanas y prendas. Mi cabello escasamente mojado también fue robando su esencia, al punto de creer que él podría estar ahí, junto a mí.
—De verdad que es agradable —musité, mientras mi mente se iba entregando al cansancio—, prométete que no descuidarás nunca tu amistad con Ron —fue mi último pensamiento, antes de abandonar la paz de mi cuarto, y fundirme junto a Morfeo.
Nota de la autora:
No merezco ni que me lean xD, pero… pero… *-* ¡tengo mi primer trabajo relacionado a mi profesión! Oficialmente soy titular de 12 horas en un colegio *^* tengo a cargo cuatro cursos, y como buena maestra debo de planificar y planificar, everywhere xD he estado re mil ocupada haciendo los deberes que me corresponden, además de mis trámites para mi práctica intermedia, (volveré al colegio que me inspiró a escribir BR xd) el preuniversitario que abrirá sus puertas en abril, la aún, construcción de mi casa (videos en Youtube si desea saber a qué me refiero xd) y otras cosas que hago, porque necesito juntar mucho dinero (quedé desbancada con el concierto de JYJ en Chile, y hay rumores de que Big Bang venga, así que soy una máquina de juntar dinero xd).
Como no reprobé ningún ramo del semestre del año pasado (H) (teníamos que cerrar el semestre recién la semana pasada, por lo que estuve atestada de pruebas, trabajos y cosas por doquier) tengo dos semanas de vacaciones (período de exámenes para otros xd) pero como me encuentro trabajando, no tengo tooodo el tiempo que pensé tener, así que espero traer más rápido la actualización u.u
Besos y abrazos de todo corazón (:
¿A dónde habrá ido Ron? :O
