—Sabía que tramaban algo. No se preocupen chicos, subiré la fotografía inmediatamente y los voy a etiquetar. Podrán gritarle al mundo su relación, y tendrán tanto a Lavender como a Oliver, atrás de ustedes —Ginny se marchó dando saltitos apresurados a la fogata.
—¡Ginny, espera! —gritó de pronto Hermione, al darse cuenta de lo que estaba pronto a suceder—. ¡Ron, ayúdame! —siguió gritando, sin dejar de correr.
No sabía si era culpa del flash, pero seguía algo anonadado. ¿A caso Hermione no había sentido algo en lo absoluto?
Capítulo VI Facebook
'Novios'
Hermione POV
—¡No te quedes ahí, Ron! —seguía gritando como loca, mientras corría tras Ginny con todas mis fuerzas.
Era en lo único que podía pensar. Estaba desconcertada por lo que acababa de ocurrir con Ron, mi corazón estaba que se salía de mi pecho y deseaba creer que era por la extenuante corrida que estaba haciendo hacia Ginny. Mas por mucho que deseaba olvidar los segundos vividos anteriormente, mi mente repasaba una y otra vez aquel recuerdo. Los brazos de Ron sosteniéndome, sus labios buscando los míos, yo respondiéndole… —¡Ginny!
—¿Tanto alboroto? Parece que estaba buena la fiesta allá en el bosque —comentó George, riéndose fuertemente.
—Ni se imaginan, estaba que ardía —avivaba el chiste la pelirroja.
—¿Qué pasó? —Fred, algo bebido, también quería saber.
—Lo verán en sus Facebooks, los voy a etiquetar a todos ustedes.
—¿Ginny? —la voz autoritaria pero amable de Harry, hizo que mi amiga dejase de caminar en dirección a la casa.
—Ron y Hermione se estaban besando bajo un árbol, yo quise inmortalizar su amor y les saqué una foto, pero ambos se molestaron —contó, como si fuese lo más normal del mundo. George escupió su cerveza y Fred tosió incómodo.
—Pensé que lo de ustedes era una joda —comentó George.
—Es una…
—Es el comienzo de una hermosa relación —me cortó Ginny.
—Por favor, Ginny, no subas la fotografía —le pedí, desesperanzada.
—Dame tres motivos por los cuales no debería de hacerlo… ¡Espera! Tres motivos para ti serán poquísimos, dame quince, sí, quince motivos.
—¡Ginny! —me quejé, casi al borde de las lágrimas. Todavía no podía respirar con normalidad. Además, todo lo bebido me daba vueltas en el estómago. Tenía deseos de vomitar.
—No lo harás —habló de pronto Ron. Se había demorado en llegar hasta nosotros. Estaba más serio de lo normal, e inspiraba cierto temor.
—A ti sí te puedo pedir tres motivos…
—Y los tres serán que no —respondió molesto. Realmente furioso—. Ginny, deja de comportarte como una boba. Ahora borra esa fotografía y entremos. Está helado y tú estás resfriada —el tú se refería a mí. Me señaló con su tono de voz y me encogí.
Se generó tensión entre los presentes. Todo el buen ambiente se había esfumado, y no quedaba otra que adentrarse a la casa y descansar.
Harry comenzó a tapar el fuego con tierra, y Fred se dispuso a agrupar las latas de cerveza. George se echó hacia atrás, y quedó dormitando en el piso, medio borracho. Ginny hizo un par de pucheros, y comenzó a ver las imágenes de su cámara, sentada como indio.
—¡No puede ser! —empezó a quejarse, pateando en el piso— ¡La imagen salió corrida! —chillaba. Me acerqué a su lado y comprobé si lo que decía era cierto o no, porque conociéndola, fácilmente podría haber dicho eso para despistarnos.
Efectivamente, no se podía distinguir la figura exacta de Ron o la mía. Tanto alboroto por una fotografía que no alcanzó a ser ni siquiera comprometedora. Solo se veía una mota gigante pelirroja, lo demás eran sombras.
Suspiré pesadamente y me uní a Fred en la limpieza. Ginny fue consolada por Harry, y Ron se dedicó a sacar la vuelta mientras nosotros terminábamos de despejar el sitio. No encontró mejor cosa que beberse todos los restos de alcohol que habían quedado, y las dos latas de cervezas que no se alcanzaron a salvar de su grandiosa sed.
Estornudé y me froté los brazos para generar calor en mi cuerpo. No tenía ninguna frazada sobre mí, porque aquel peso me dificultaba para terminar de ordenar. Ron se acercó y depositó bruscamente una colcha.
—Y a este qué bicho le picó —murmuré para mí misma— hace unos momentos tan… cariñoso, tan… romántico… y ahora, un bruto.
—Ya está todo listo, entremos antes de que comience a bajar la helada —anunció Harry. Con algunos empujoncitos hizo que Ginny entrase, y de la misma forma entraron los gemelos. Yo iba detrás de ellos, pero Ron me detuvo.
—Tenemos que hablar.
—¿No puede ser adentro? Está comenzando a salir viento.
—Será corto según sea tu razonamiento —habló con dificultad. Trataba de hacer contacto visual conmigo, pero se tambaleaba un poco. Quiso apoyarse en uno de los palos que afirmaba el pequeño pero modesto techo de la terraza y se tambaleó otra vez.
—Dime entonces.
—¿No sentiste nada cuando te besé?
Su pregunta heló mi corazón y mis sentidos. No me la esperaba, puesto que desde que habíamos regresado se había comportado recelosamente conmigo, y con todos, a decir verdad.
Ya no había ninguna vacilación en sus movimientos, y me observaba fijamente, cortando con su mirada el ambiente. ¿Que qué había sentido?
Pues muchas cosas.
Primero sorpresa, porque no me esperaba tan de pronto su acción. Sus labios golpearon de golpe los míos, tanto fue así que no sabía qué hacer, si Ron se había equivocado y se distanciaría de mí de inmediato, o si esperaría a que yo le golpease y le diese una cachetada por sinvergüenza, pero él seguía ahí, esperando a que yo le siguiese el juego, y así lo hice, porque creí que era lo que esperaba. Mis labios trataron de encajar con su boca y no les sentí tan desconocidos. Era un camino fácil de recorrer, pero no por eso, fácil de describir. Era como estar en una montaña rusa; sentías que estabas arriba, en la euforia, en el éxtasis, pero después tenías que descender, y toda la comida que habías ingerido durante el día, se te mezclaba de golpe en el estómago. Un sentimiento extraño recorrió todo mi cuerpo. Deseaba seguir entregándome a esa sensación que llegaba a ser rara, porque hacía tanto tiempo que no besaba a un hombre, que no me tomaba de la cintura y me estrechaba entre su cuerpo, que mis senos chocasen con un pecho firme, sintiéndome protegida…
—¿Sentiste algo? —volvió a repetir, más calmado. Sus ojos de a poco iban retomando su característico color, la frialdad que expresaban minutos antes ya no estaba presente.
—No, no sentí nada —respondí.
No sabía cómo explicarle todo lo que realmente había sentido, porque no podía decirle sí, sentí cosas, pero no estoy enamorada ni me gustas, o quizás sí, me agradas un poco, pero no quiero que suene despectivo, ¿me entiendes?
Y preferí decirle que no.
Sin embargo, mi interior estaba intranquilo porque estaba rompiendo a la promesa que nos habíamos hecho, el de contarnos todas las cosas. El de no sentir nada por el otro con este plan que aún ni siquiera, comenzaba a ser 'legal'.
—Vamos a dormir —respondió sereno— está muy helado, y te sigo teniendo aquí, expuesta a este clima de mierda —agregó. Podría haberle retado por su vocabulario, mas lo dijo de una forma tan melancólica que preferí hacerle caso y entrar junto a él a la casa.
Subí primero los escalones de las escaleras y Ron esperó a que llegase arriba, para apagar la luz y subir el camino ya recorrido a oscuras. Se acercó para desearme un 'buenas noches', pero se detuvo a medio camino y solo movió su mano en señal de adiós. Susurré un buenas noches tan débil que lo creí cautivo de mi memoria solamente.
Mientras me cambiaba de ropa y me vestía con el pijama, el beso improvisado entre Ron y yo no dejaba de dar vueltas. Los vellos de mis brazos se erizaban con el mismo recuerdo, una y otra vez.
—Cálmate Hermione, mañana de seguro esto será tema de conversación, y no tienes que ponerte nerviosa, se supone que ustedes dos tienen algo —me decía, pensando en los comentarios que harían todos sus hermanos en la mesa, cuando estuviésemos comiendo.
Claro, pensarlo es una cosa, llevar a cabo la idea, es otro cuento muy distinto.
Pensé en Oliver, en su sonrisa, en su manera de hablar, de caminar, en su perfil tan perfecto que enamoraría a cualquiera. Es tan inalcanzable… y apareció Ron, tan pelirrojo, tan pecoso, tan alto y con espalda ancha, con sus ojos de un azul cielo, opacando completamente la figura común y corriente del que era mi amor imposible. Porque Oliver era el modelo perfecto para cualquier marca televisiva, para cualquier papel protagónico en una película, pero Ron aguardaba esa belleza extraña que entra en tus ojos por lo realmente mágico de sus facciones, que no son tan comunes, como los íconos de belleza.
Dicen que uno sueña con lo último que pensó antes de dormir. De seguro que es cierto, porque mis sueños estuvieron enfocados hacia Ron. Completamente a él.
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—Creo que es la primera vez que despierto primero —escuché decirle a Ginny. Estaba al frente mío, viéndome fijamente. Parpadeé un par de veces, y al ver su melena radiante por lo rayos de sol que se adentraban por la ventana, no pude evitar voltearme. Aquel sencillo movimiento activó todo el dolor de cabeza—. Sí, a mí me pasó lo mismo cuando desperté, pero ya estoy mejor.
—Siento que mi cabeza va a explotar —me quejé exageradamente.
—Deberías levantarte. Mamá te ofrecerá algo milagroso, que te quite esa cara y te anime.
—¿Qué hora es? —pregunté, sentándome con cuidado al borde de la cama. Tenía un dolor de cabeza que se iba acrecentando, y podía ser consciente de la acides que se acunaba en mi garganta.
—Hum… creo que las una y media de la tarde.
—¿¡Las una y media!? —grité, despertándome completamente. Qué vergüenza, siendo visita y despertando a tal hora, estaría dando una pésima impresión de mí.
—Tranquila, yo desperté hace como media hora atrás. Después te acompañaré a la cocina, para que mi mamá te de lo mismo que me hizo beber a mí —Ginny me arrastró al baño y me ofreció una de sus toallas. Rápidamente me duché, pero la vergüenza no se iba de mi pensamiento. Lo bueno era que el dolor de cabeza se había disipado un poco, pero otras problemáticas comenzaron a anidarse, como si hoy fuese el día para irrumpir toda mi mente.
Nuevamente mi mente despertó los recuerdos de la noche anterior. Un cosquilleo me recorrió el cuerpo, cuando me acordé del instante en que nos habíamos besado con Ron. Luego, su extraña forma de tratarme antes de entrar a la casa, y después, su actuar tan distante. Tendría que hablar con él y decirle que parte de lo que le había mencionado en la noche, había sido mentira. No estaba tranquila desde que nos besamos. No sabía con certeza qué era lo que me pasaba.
El problema era que no sabía cómo decírselo.
Conozco sus sentimientos frente a Lavender, y por lo mismo, no quería que se entrase a preocupar por mí. Además… lo mío no era amor ni nada por el estilo, solo una pequeña confusión que había alterado mis hormonas. Hacía mucho tiempo que alguien no me besaba, demasiado tiempo, y una parte de mí se había alegrado. Sentir el calor de unos labios mojándose con los míos era una sensación que había olvidado. Se sentía tan reconfortante, tan lleno de vida, que fácilmente podría romper un listado de maderas, como lo hacen los deportistas japoneses porque te sientes con la fuerza para hacerlo.
Y todo esto era lo que deseaba experimentar con Oliver, no con Ron, porque él estaba ocupado. Y aunque no lo estuviese, era mi amigo, se estaba transformando en uno muy importante en mi vida.
Salí de la ducha y dejé que mi cabello se terminase de secar con los tímidos rayos de sol que ofrecía la temporada. Molly se carcajeó de mis disculpas por haber despertado tan tarde, y dijo que eso era normal en adolescentes que se pasaban la noche en juntas como las de ayer. Me sentí peor, me dio una palmadita en la espalda y dijo que bebiese aquella infusión de manera pausada.
—Querida, cuando termines de beberte eso, ¿podrías llevarle esto a Ron? —no podía negarme ante su dulce petición—, ha estado todo el día ordenando el granero. Con el trabajo de los gemelos y la vejez de su padre, el granero ha estado muy descuidado, así que le pedí que me ayudara con el orden de ese lugar. No creí que se despertaría tan temprano, se lo ha tomado muy enserio y quiero agradecérselo con una pequeña merienda, pero estoy algo atrasada con el almuerzo.
—No se preocupe, yo se la iré a dejar —respondí. Molly sonrió y siguió con sus labores en la cocina. Terminé de beber la infusión y me encaminé hacia el pequeño granero que tenían.
Más parecía habitación de cachivaches. La puerta estaba entreabierta, y podía escuchar el movimiento de cosas dentro del cuarto. Terminé por abrir la puerta y entré en silencio.
Exhalé rápidamente cuando vi a Ron sin polera, producto del calor que le provocaba el ordenar las cajas que estaban en el suelo. Este se sorprendió al verme.
—¡Hermione!
—Te traigo esto. Te lo envía tu mamá por tu esfuerzo en el granero —respondí rápidamente, ocultando mi cara con mi cabello. Ron se acercó y tomó las cosas que le extendía con mis manos. Las dejó sobre una pila de cajas y volvió a mirarme.
—¿Estás nerviosa de verme así? —habló, acercándose otra vez a mí, con ese tono de vo tan característico que tenía para molestarme y causarme vergüenza.
—No, para nada —respondí de forma tonta. Habría sido mejor no haber dicho nada.
—Tu cara y tu voz no te acompañan, Hermione —a este punto, ya estaba apoyada en la pared. Mi vista traicionera recorrió su torso, y sentí mis mejillas más calientes. Ron no tenía que envidarle nada, absolutamente nada a Oliver.
—¿A qué estás jugando?
—¿Quién dijo que esto es un juego?
—Podría venir Ginny, o peor aún, tus hermanos, tu mamá…
—¿Y? aquí lo importante son dos cosas. La primera, se supone que somos novios, así que si viene alguien y nos encuentra en una situación comprometedora, lo entenderá a la perfección. Y la segunda, es que tú no sientes nada, por lo tanto, no tendrías por qué estar nerviosa —diciendo aquellas palabras sentí una leve punzada en mi corazón. Ron había sacado el tema que necesitaba conversar con él.
Traté de serenarme y cerré los ojos, como si de esa forma obtuviese la valentía que necesitaba. Cuando los abrí, vi a Ron mirándome con una enorme sonrisa.
—Ron yo… debo decirte algo —ensanchó su sonrisa y se apartó de mí.
—Eres encantadora cuando te sonrojas. Lamento la joda que te acabo de hacer, pero creo que me la debías —dijo, echándose la mitad del emparedado en su boca.
—¿Ah?
—Eso, que me gusta verte con las mejillas rojas. Se ven muy lindas con tu mirada nerviosa.
—De todas formas, quiero decirte algo.
—Déjame hablar a mí primero. —me cortó de pronto—. Quería disculparme por la forma en que te traté ayer. Estaba algo subido de tono por culpa del alcohol y tenía la adrenalina contenida por lo que había sucedido entre los dos. Estoy realmente feliz que no hayas sentido nada, porque eso me deja sumamente tranquilo, tenía la duda de que se empezaran a mezclar emociones y… eso no es la idea —agregó. La punzada en mi corazón se sintió más fuerte, pero seguí sin emitir sonido alguno. Ron estaba realmente tranquilo, volvía a ser el chico amigable—. No te lo había dicho antes pero… creo que Oliver sí está interesado en ti. O a lo menos, deja ver eso en el entrenamiento.
—¿Por qué no me lo habías dicho antes? —exclamé, sorprendida.
—Primero quería estar seguro, para no ilusionarte, pero era bueno que supieras mis sospechas, para que pongas todo tu empeño en nuestro plan. Te digo un secreto… a los hombres nos calienta que un sujeto, nos esté robando la chica que nos interesa, así que si ponemos en marcha nuestro plan de una vez por todas, de seguro que él comenzará a buscarte más —asentí con duda. Ron cambiaba de parecer cada dos minutos y eso me confundía todavía más. Lo malo es que todo esto me lo guardaba en la intimidad. No podía contarle a Ginny mis pequeños nervios, porque comenzaría a creer otras cosas, tampoco decírselas al propio Ron, que un día se veía realmente interesado en el plan, luego ejercía una escena de celos, para enfurecerse y volver a la calma—. Te veo intranquila, ¿qué es lo que te pasa?
—Ron… es bueno comenzar con el plan, ¿cierto?
—¿Tienes dudas del plan? Ni siquiera lo hemos intentado, podemos sencillamente no hacerlo.
—Quiero hacerlo, pero tengo miedo.
—¿Miedo de qué?
—¿Si no nos resulta? Si Lavender no vuelve contigo… si yo no logro estar con Oliver… ¿cómo terminaremos nuestro plan?
—Creo que esas preguntas se responderán con el mismo tiempo.
—No quiero que esto flote sin un sentido ya establecido. Necesito de un plan B, si esto falla, ¿cómo acabaremos con nuestra relación? Sería tonto que nos dejásemos de hablar por un tiempo, fingiendo un alejamiento.
—Si de aquí a tres meses no vemos algo claro, daremos por terminada esta relación. ¿Estás de acuerdo que ese sea nuestro límite de tiempo?
—Estoy de acuerdo. Con tres meses bastará —indiqué. Nos dimos la mano en señal de pacto—. Si durante esos tres meses Lavender te busca, me tienes que avisar.
—Lo mismo va para ti —un silencio incómodo llenó el ambiente. A pesar de haber establecido de mejor forma nuestro plan, había lazos que se habían desatado dentro de mí, y se estaban amarrando con otros sentimientos que no podían ser. Sencillamente no. Este plan me ayudaría de todas formas a ganar más confianza, y si mi premio sería poder estar con Oliver, tenía que seguir manteniendo la fe, y colocarle el máximo de empeño. No tenía que seguir confundiendo cualquier cosa, ni tampoco sorprenderme por muestras de cariño. También tenía que demostrar algunas.
—Ya estoy mucho mejor —hablé, sonriendo.
—Se te nota. Recuerda que dijimos contarnos todas las cosas que nos sucederían.
—Así va a ser, de ahora en adelante —sonreímos a la par, y le ayudé a terminar de ordenar el granero.
.
—¿Qué tal el viaje?
—Agradable. Viajar fuera de la ciudad siempre repone a cualquiera.
—Lástima que haya sido un viaje de tan poco tiempo.
—Sí… espero que lleguen pronto las vacaciones, para poder ir otra vez a La Madriguera.
—Son simpáticos esos amigos tuyos, sobre todo el pelirrojo.
—Sí, Ron es un amor.
—¿Son novios? —preguntó mi madre. Ya lo veía venir. Guardé silencio. Sé que aquello le daría la respuesta—, ¡Hermione tienes novio y no me lo habías dicho!
—Aún no formalizamos la relación, pero se podría decir que sí, estamos saliendo.
—Me alegro que sea él. Me cae súper —dijo jovial—, tienes que invitarlo a casa más seguido, quiero que se sienta cómodo aquí también —asentí y tomé el bolso que reposaba en el brazo del sillón.
—Iré a bañarme y luego me acostaré. Mañana tengo clases a primera hora —mamá besó mi frente y se dirigió a su habitación. Yo ingresé a la mía y busqué mi pijama. Encendí el notebook para revisar el correo electrónico antes de acostarme, pero después de bañarme.
Me lavé los dientes y sequé mi cabello con el secador. No quería que el resfrío se extendiese, pronto comenzaría la nueva jornada de exámenes en la universidad y deseaba estar con todos los sentidos y fuerza intactos.
Había algunos mensajes que me importaban en el correo electrónico. Un cambio de actividades para mañana, y una nueva prueba, calendarizada para la semana siguiente. No tenía mucho sueño, así que decidí abrir un momento el Facebook y ver si Ginny había subido las fotografías de nuestro fin de semana.
Obviamente que lo había hecho. Estaba llena de notificaciones de fotos, comentarios y etiquetas.
'Ron Weasley ha escrito en tu muro' apareció a los segundos de comenzar a ver las imágenes.
"Creo que este fin de semana marca el comienzo de nuestra historia juntos. Te quiero mucho"
"Publicación impactante, pero soy testigo de que ya comenzaron a mostrarse amor mutuamente. Los amo" —fue el comentario de Ginny. Yo seguía quieta, menos mal que estaba sola en la pieza.
"Nosotros también, aunque no fuimos tan privilegiados como Ginny, que les vio" —Con nosotros, asumía que George se encontraba junto a Fred. Si estos eran inseparables hasta en Facebook.
"Fue un hermoso fin de semana. Sobre todo por aquello. Te quiero" —escribí. Estaba dudando de enviarlo, pero asumí que tenía que jugármela. Además, esto era un juego, donde todos estaban poniendo de su parte.
De inmediato se llenó de 'Me gusta'.
"En un fin de semana pueden ocurrir muchas cosas, más aún si conviven juntos" —Ginny era experta a la hora de echar más leña al fuego.
"Y si compartes unas cervezas, y luego una conversación íntima, apartaditos… huy" —Agregaba George.
"Los hubieras visto, George… Ron besaba a Hermione con unas ganas… nunca lo había visto así, tan apasionado" —lo ultimo publicado por Ginny me avergonzó, pero a Ron le gustó. Se supone que debería de estárselo tomando con un poco más de lentitud, ¿no?
"No será ni la primera ni la última vez que nos veas" —Estar tras una pantalla sí que daba valor. Apreté el 'Me gusta' en la última publicación de él.
El chat de Facebook se abrió. Era Ginny.
"Es ahora o nunca, tienen que comprometerse vía Facebook, me están hablando por interno unas amigas de Lav, y están todas locas xD"
"¿Ahora?"
"Sí Hermione, ahora. Envíale la solicitud a Ron, para que aparezcan como novios *-*"
"Ok"
Busqué la opción de cambiar mi estado, y etiqueté a Ron como mi pareja. Ahora tenía que esperar a que él aceptara.
Fueron los segundos más largos de mi vida, viendo la pantalla fijamente, esperando a que apareciera el 1 blanco, sobre el pequeño recuadro rojo y que dijese que la notificación nueva, era de Ron, aceptando dicho cambio.
—Por qué no contesta… por qué no lo hace… —me recriminaba, comenzando a morderme los dedos— quizás fue muy precipitado, quizás…
Y una nueva conversación de chat se abrió.
"Juntos vamos a lograr estar con la persona indicada. ¿Estás lista? —era Ron.
"Creo estar lista. Si estoy contigo, el miedo y nerviosismo se irá" —respondí.
"No voy a dejar que te sucede nada. Ni ahora, ni nunca. Sabes que mañana seremos el centro de atención de muchos, ¿no?" —sí, lo tenía más que claro. Mañana seríamos el comentario de muchas personas. Primero por Ron, porque su relación con Lavender era una muy simbólica, acostumbrados a hacer escenas en el casino de la universidad, en la plaza central, en las fiestas universitarias... porque ambos habían sido pareja durante muchísimo tiempo. Y a mí, porque sería tachada de muchas formas.
"Es momento de llevar a cabo este plan, es ahora o nunca"
": )" —acto seguido, aparecía la notificación que estaba esperando.
Me dirigí a mi inicio de Facebook, y la primera publicación que aparecía era la siguiente:
"Ron Weasley y Hermione Granger tienen una relación"
Los hermanos Weasley se encargaron en menos de un minuto de llenar la publicación de 'Me gusta' y comentarios obscenos.
Muchos contactos con los cuales ni siquiera hablaba en Facebook también aportaban sus buenos deseos. La noticia se iba masificando rápidamente.
Ya estaba agarrándole el gusto a todo esto, cuando apareció otra notificación.
"Lavender Brown (amiga de Ron Weasley) también ha comentado su publicación"
.
.
Nota de la autora:
No, no estaba muerta, ni mucho menos, de parranda xd. Merezco que me odien y todo, pero mi vida dio un giro de 180 grados y todo cambió (8).
En la última publicación les comenté que iniciaría mi segunda práctica… así fue, pero lo que no esperaba, era que me contratasen en el liceo a donde estaba 'observando las clases xd' (estoy en mi cuarto año para ser maestra de lengua castellana :3) así que estuve dos meses y seis sin ir a mis clases de la universidad, trabajando con un horario de 44 horas en el establecimiento, con jefatura de 4to medio (el curso más grande de la secundaria), clases electivas y siete cursos más a cargo. No tenía tiempo ni para dormir, niñas xd… y luego de que mi trabajo terminase, en las siguientes dos semanas tuve que hacer los dos meses de clases que me perdí en la facultad, por lo que seguí no teniendo vida, llegaba a hacer hasta tres pruebas seguidas (ahora que lo pienso, pude enloquecer xd). Recién este lunes salí de clases, afortunadamente aprobé todos los ramos en la universidad, y con re buenas calificaciones xd, (en Chile la calificación máxima es 7.0, y mi práctica intermedia fue aprobada con dicha nota *-*) pero como dije mi vida cambió, soy tutora de unas clases en Baquedano (un pueblito que está como a dos horas donde vivo) y eso también me quita bastante tiempo, puesto que tengo que planificar las clases, viajar y realizarlas, etc., ingresé al coro de la universidad y tengo demasiados ensayos… por eso les pido disculpas, ahora que no estoy con el trabajo en el liceo, espero poder actualizar más seguido. Les comento todo esto porque hay lectoras que no me tienen en Twitter o Facebook, entonces, no sabían qué carajos pasaba conmigo. Algún día terminaré este fic, obvio que no me demoraré tanto como BR :')
Gracias a quienes siguen leyéndolo, y a quienes se integraron en la lectura durante mi ausencia.
Gracias por los ánimos infundidos en mis redes sociales, y me daba mucha risa que me comentasen el deseo de estudiar pedagogía, por mis estados incoherentes y experiencias que narraba por esos medios :'D la pedagogía es una profesión realmente hermosa. Estresante, pero hermosa.
Pd: ¿Se acuerdan el concurso de canto y cosplay que les dije en la actualización anterior? Pues… sacamos el 2do lugar —injustamente— en el cosplay u.u pero increíblemente, obtuve el 1er lugar en canto :3
Pd2: tengo muchas ideas para muchas otras historias, pero por tiempo no las escribiré (o publicaré, a menos que ya las tenga escritas completamente xd)
