"Ron Weasley y Hermione Granger tienen una relación"
Los hermanos Weasley se encargaron en menos de un minuto de llenar la publicación de 'Me gusta' y comentarios obscenos.
Muchos contactos con los cuales ni siquiera hablaba en Facebook también aportaban sus buenos deseos. La noticia se iba masificando rápidamente.
Ya estaba agarrándole el gusto a todo esto, cuando apareció otra notificación.
"Lavender Brown (amiga de Ron Weasley) también ha comentado su publicación.
Capítulo VII Facebook
Dudas
Ron POV
Me imaginé su rostro durante la estación estival. Creo que ahí era donde mejor lucía. Sus cabellos dorados brillaban con cada rayo que el sol lanzaba sin percatarse del calor sofocante. Sus mejillas un tanto rosadas de naturaleza se encendían ante la temperatura, repasaba sus labios con su lengua y sus manos le lanzaban aire a su frente, para que esos cortos mechones de cabello no se pegasen a su frontis.
Oh sí… aquellos recuerdos de esos veranos siempre detenían mi palpitar, fuese la estación que fuese que estuviésemos viviendo. Siempre buscaba la figura de Lavender, ya fuese en la realidad o la ficción. Siempre me la imaginaba, y a veces acertaba; ella aparecía en cualquier lugar, en alguna plaza cercana, cruzando la esquina de la estación bencinera… pero desde que terminamos nuestra relación, sabía que no tenía motivo alguno para verla hoy, incluso, imaginármela.
Semanas atrás habría deseado que ocurriese un milagro, algo que me llevase hasta ella, porque Lavender era mi misión de vida, el centro de toda luz. Deseaba tan solo, caminar a su lado.
Y dentro de la oscuridad que experimenté cuando ella dejó de entregarme su calor, y trataba de vivir con el calor de las memorias, una pequeña esperanza hizo que mi corazón de a poco, latiese con una débil fuerza.
Estaba conociendo una nueva mirada, nuevas manías, y junto a ellas una carga emocional que se estaba apoderando de mis sentidos.
Una parte de mí estaba deshaciéndose de los recuerdos de Lavender, aquella misma parte, estaba grabando pequeñas instancias con otra mujer. Una mujer que obviamente no era para mí, porque ella no sentía lo mismo que yo, y tampoco tenía las dudas que estaba comenzando a experimentar.
Desde que habíamos regresado del viaje de La Madriguera, sentí que las cosas dentro de mí habían presenciado un cambio; pequeño, pero cambio, a fin de cuentas. Tenía un malestar en la garganta, porque me daba la sensación que dentro de mí se estaba formando una batalla. Mis sentimientos hacia Lavender, estaban luchando con los posibles nuevos sentimientos hacia Hermione.
Hablaba de posibles, porque no tenía claridad. A la única persona que había querido y aprendido a amar había sido Lavender. Experimentar la atracción hacia otra mujer nunca había estado entre mis planes, porque creí que jamás llegaría ese día, esa decisión.Y tampoco estaba ahora, porque el plan era provocar celos a Lavender, para que se diera cuenta que yo era el único que podía hacerle feliz. Y para que Hermione fuese valorada por un patán que no valía la pena.
Ahí había sufrido un cambio el plan, cambio que ella no sabía por motivos obvios. Le buscaría un mejor hombre, uno que le valorase por lo que realmente valía, porque Oliver no era digno de merecerla.
El sonido del chat de Facebook me sacó de mis cavilaciones. Como nunca, muchas ventanas de conversación estaban abiertas, esperando alguna respuesta de mi parte. Algunos compañeros de la facultad, con mensajes como "wena perro, si la Hermione igual está re mina", o "weon, la cagaste, Lavender es la mina más hot de la universidad. Me la voy a comer si no te avispai".
Ese tipo de comentarios los dejé pasar. Había un gran número también de notificaciones. Y una que automáticamente marcó mi atención.
"Lavender Brown también ha comentado tu situación sentimental".
Si existía un atisbo de preocupación en ella, lo sabría con ciertas palabras que no deseaba ver escritas por temor. Tardé otros minutos en decidirme a ver qué había escrito, y justamente, la frase, ese código que teníamos, estaba escrito:
"SV"
Sentí mucha culpa conmigo mismo, porque sentía que estaba traicionando mis recuerdos con esta relación que ni siquiera, era verdadera.
—Amor, tuve que llamarte… no era yo la del MSN.
—Lo supuse cariño, tú nunca me escribirías esas cosas tan… osadas.
—Claro que no, yo no las escribo, yo solo las hago, y contigo.
—¡Lav! ¿Qué pasaría si tu hermano te estuviese escuchando? Ya se metió a tu MSN para hablar conmigo para sacar información.
—Tienes razón, tendremos que inventar una especie de código, para saber si somos nosotros realmente los que estamos conectados.
—Pero tiene que ser algo súper ilógico para los demás, pero clave para nosotros.
—Cierto… no podrían ser nuestros nombres… muy obvio.
—Tampoco una fecha especial, nuestros familiares podrían comprender —Lavender se quedó en silencio, no sabía si seguía en el teléfono o se habría olvidado que estaba hablando conmigo—. ¿Amor? ¿Sigues en línea?
—Sí, estaba pensando en algo cool… ¿Qué fecha es hoy?
—23 de enero, una fecha común y corriente.
—¿Tienes un calendario cerca?
—Sí, tengo uno… ¿por qué la pregunta?
—Ve el Santoral.
—Santa Virginia.
—SV.
—¿Ah?
—Que nuestras siglas sean SV,… no tienen nada que ver con nuestros nombres, ni con nuestros aniversarios. Si tú te conectas y me hablas primero, me escribirás SV, y yo te contestaré Santa Virginia o 23 de enero y viceversa… así comprobaremos que somos nosotros realmente.
—Me parece una idea genial. Así sabremos si nosotros estamos realmente en el MSN.
La publicación de Lavender me hizo recordar el tiempo en que comenzamos con nuestra relación, llevábamos alrededor de seis meses, y uno de sus hermanos se hizo pasar por ella en MSN para sacar información y chantajearla con sus padres. Por eso habíamos decidido ocupar esa abreviatura para corroborar si éramos nosotros en esencia.
Su publicación era justamente eso, comprobar si efectivamente había oficializado la relación en Facebook, o se trataba de un juego de terceras personas.
Abrí el chat y le escribí a ella la respuesta:
—Santa Virginia.
—¿De verdad eres Ron? —ella seguía sin creerlo.
—23 de enero.
—Sí, lo eres… pensé que se trataba de alguna joda de tus amigos… les gusta escribir y hacer bromas de ese tipo.
—No, no son mis amigos… yo acepté y lo que sale en Facebook es verdad.
—No me lo esperaba tan rápido, pero lo veía venir. Que sean muy felices.
—¿No dirás nada más?
—¿Hay algo más que decir? —Mucho, habían muchas cosas que se tenían que decir, pero encontraba que por chat no se podía.
—No, creo que esta no es la forma correcta. Deberíamos de vernos.
—No planeo ser la puta, Ron. Tú escogiste estar con Hermione ahora, felicitaciones, todo el mundo lo está comentando. Si me ven contigo empezarán más rumores, y yo me quiero alejar de esos chismes. No quiero que la gente crea que soy la mala de la película.
—Siempre te ha importado lo que dicen los demás.
—Y qué si es así… Tú y yo fuimos una pareja reconocida en la universidad. Conste que tú mismo has sentenciado toda oportunidad para que volvamos a ser pareja.
—¡Pero si me dijiste que no pensabas volver conmigo!
—¡Y qué planeas entonces poniéndote de novio con otra chica que no sea yo! ¿Me dirás que esto es una broma acaso? Tú mismo defendiste a esta imbécil el otro día, te pasarías si la utilizas para darme celos a mí, porque no me da, para eso te hubieses fijado en otra chica, pero no en una como Hermione, ¡por favor! —Lavender se enredaba a sí misma. Me reclamaba por formar una 'relación', luego el hecho de abusar de una pobre niña, pero se demostraba sumamente celosa.
—No trates a Hermione de esa forma. Tú no la conoces.
—La trato como se me da la gana. No hará nada malo ella, pero se está metiendo con un hombre que no es de su propiedad. Tú no le incumbes.
—¿Soy tuyo? ¿Eso quieres decir? ¿Que si no estoy contigo, no puedo estar con nadie más? ¿Tú puedes terminar la relación, decirme que nos alejemos, que deseas estar sola, pero eso me impide a mí hacer lo que desee con mi vida? Estás bien mal en ese sentido, Lavender. Siempre te he esperado, siempre he sido el perro faldero que corre tras la dueña para esperar un bocado de comida como premio. Y me cansé, porque soy un ser humano. Uno que siente y piensa. Dijiste que querías terminar, te respeté. Sufrí por ti, aún así acudí a tu encuentro cuando me llamaste. Tuvimos sexo en tu cama, como antes, discutimos y me volviste a decir que no querías verme. De todas formas recurrí a ti otra vez cuando sufriste esa torcedura mal cuidada de tu pie. Siempre, SIEMPRE acudí a ti y tú tampoco lo valoraste. Ahora que inicio una relación vienes a decirme que soy de tu propiedad, ¿crees que soy un animal?
Nunca creí que le llegaría a decir (en este caso, escribir) todas esas cosas a Lavender. Los recuerdos estaban aún más clavados en mi mente, pero no dolían tanto ya en el corazón como en los primeros meses de soltería establecida por ella. El dolor, aunque nosotros no quisiéramos asumirlo, nos permitía darnos cuenta del daño que nos hacía el ser amado. Teníamos que pasar por toda esa mierda. Llorar, sufrir, no dormir o comer, porque nuestra cabeza se empeña en pasarnos miles de recuerdos para recalcarnos lo miserables que podemos llegar a ser sin esa persona amada… pero luego de todo eso, luego de toda esa agonía, de a poco iba apareciendo la tranquilidad.
—No sé con quién estoy hablando, ya no te reconozco.
—Estoy en las mismas que tú. Nunca permití que hablasen mal de ti. Nunca lo permitiré, ni antes ni ahora. Siempre serás la mujer que marcó mi vida, la mujer que amo.
La mujer que amo… se lo escribí. No me di cuenta.
—Lo sabía, no amas a esa niña. Y tienes razón, siempre te hice esperar. Ahora esperaré por ti, no te durará mucho tu espectáculo ¿o no? —me di cabezazos con el escritorio, no pude decirle que le seguía amando, toda mi palabrería quedaba reducida al típico hombre despechado que se mete con mujeres para buscar la tranquilidad—. Es un proceso duro Ron, así que evitaré con contacto contigo, te bloquearé, y hablaremos después. Cuídate, y no te engatuses.
Quise escribirle, pero no pude enviarle más mensajes, me había bloqueado. Corrí a buscar mi celular y llamarla para decirle que todo había sido un error de palabra, que yo de verdad estaba dudando de lo que sentía, pero Lavender no contestó.
No me percaté que Hermione me había escrito en el chat del Facebook.
—¿Todo bien? —preferí llamarla.
—Hermione, disculpa por no haberme fijado en la conversación.
—No te preocupes, asumí que estarías ocupado. ¿Se lo tomó muy mal?
—Un poco, a decir verdad no sé, dije algo y ella lo malinterpretó.
—Mucha gente está hablando de lo nuestro —escuché perfectamente que su 'nuestro' fue dicho con cierto temor.
—Este es el precio por asumir un plan dirigido por Ginny —comenté más alegre.
—Ron… debo decirte algo.
—¿Qué sucede?
—No te lo puedo decir por celular, lo mejor sería que fuese frente a frente.
—Hermione me asustas, ¿alguien te dijo algo?
—No, nadie me ha molestado, es algo que tiene que ver conmigo.
—Puedo ir a tu casa si lo prefieres, te escucho preocupada.
—¡No! No es necesario.
—No me cuesta nada, mis hermanos dejaron el vehículo aquí, tengo cómo movilizarme —Hermione no respondía de inmediato, como solía hacerlo—. No me dejas más opción, iré a verte —No dejé que me contestara, solo corté la comunicación, cerré la pantalla del notebook, agarré una chaqueta y me fui a su casa.
Mientras conducía, las dudas se acrecentaban en mi cabeza. Bastaba que Lavender se metiese más en mi vida para que añorara más el pasado, pero si ella tocaba el tema de Hermione me encabronaba y se me olvidaba todo recuerdo hermoso. Realmente estaba muy mal.
Hermione me esperaba en la pequeña terraza de su casa, abrigada con un polar que se arrastraba en el piso de madera.
—No era necesario que vinieses. Es tarde.
—Era necesario, ahora lo puedo comprobar, tu rostro me dice que no estás bien.
—Entra, hace mucho frío —juntos entramos a su casa.
—¿Estás sola? —ella asintió.
—Mis padres suelen tener muchos turnos en el trabajo, pero pocas veces coinciden en ellos. Hoy a ambos les ha tocado trabajar en la noche. ¿Quieres algo de beber? —asentí y le seguí hasta la cocina.
—¿Has comido algo?
—No, suelo saltarme la cena cuando estoy sola. Me da algo de flojera preparar algo para mí sola.
—Tienes que alimentarte. Pediré una pizza.
—¡Es demasiado para los dos!
—Conmigo no será problema. Te ocuparé el teléfono —fui al living e hice el pedido. Ella preparó las cosas en la cocina. Había un silencio algo incómodo.
Es ese silencio que antecede a una confesión o conversación peligrosa. Hicimos el tiempo de la pizza conversando de las reacciones de la gente ante nuestra relación. Definitivamente tendríamos más de cien pares de ojos atentos a nuestras muestras de cariño, Facebook resultaba ser un imán de problemas y copuchas.
Llamaron a la puerta y asumimos que era la pizza. Venía caliente, abrigó mis manos que estaban algo heladas por las bajas temperaturas de la estación. Nos repartimos una porción cada uno, Hermione apenas había probado bocado cuando comenzó a hablar.
—No te fui sincera.
—¿De qué hablas?
—Aquella vez, cuando estábamos en la Madriguera —ella silenció sus palabras por un instante. El palpitar de mi corazón no me permitió articular alguna respuesta, por lo que ella siguió hablando—. Tú me preguntaste si yo había sentido algo cuando me besaste. Te dije que no… pero te mentí. Sí sentí cosas, no sé qué fueron en realidad. Todo estaba muy confuso en mi mente aquella vez, y ahora también. Apenas pude dormir esa noche y me dije a mí misma que te diría todo al día siguiente, pero me pediste disculpas, y me confirmaste que tú no habías sentido nada. Creí que podría vivir con esta pequeña duda, pero no. No te amo, te quiero mucho, pero tengo miedo. Me aterra no saber qué es lo que estoy sintiendo.
La entendía perfectamente. Ella era un atado de nudos, igual que yo. Ella tenía tantas dudas y miedos como yo. ¿Por qué estábamos así, tan confundidos?
—Tranquila Hermione. Yo también tengo miedo porque tampoco te amo, pero ya no me eres indiferente —ella me observó con sus ojos castaños. Estaba sorprendida de escuchar mis palabras y se sonrojó de inmediato.
—Esto es una locura, recién hoy comenzamos el plan y ya estamos teniendo problemas —murmuró.
—En todo este tiempo… me he dado cuenta que Oliver es un hijo de puta.
—¡Ron!
—Él no se ha dado cuenta de la hermosa mujer que muere por su persona. Que es inteligente, culta, carismática, sencilla, humilde… hermosa, realmente hermosa. Cuando Ginny propuso lo del plan, me auto-prometí que te haría conocer a alguien mejor, a alguien que realmente valiera la pena. Hermione, por favor, no pienses en Oliver, si seguimos con este plan, por favor, encuentra a alguien que valga aunque sea un treinta por ciento de lo que vales tú.
—Pero… yo le amo —comentó, casi llorando—, y eso me asusta, porque todo este tiempo le he amado, pero me siento ahogada cuando lo veo, ¿y si no es amor lo que siento por él? Reconozco que Oliver se ha acercado a mí desde que comenzamos a ser más amigos tú y yo. Eso me ha agradado mucho, pero tampoco me hace sentir cómoda conmigo misma. No sé lo que siento.
Me paré de la silla y me acerqué a ella, le ofrecí mi mano, ella la tomó y la arrastré hacia mi cuerpo. Ella fue consciente de mi nerviosismo, y yo del de ella. Entonces tomé su barbilla con delicadeza e hice que me mirara. No sé cuanto rato estuvimos así, mirándonos tan de cerca. Podía ver mi reflejo en sus ojos, y de seguro que ella podía hacerlo en los míos. Mis labios volvieron a buscar los suyos de forma pausada. Ahora sin la intromisión de terceras personas.
Podríamos estar toda la noche besándonos si así se nos diera la gana.
Mis brazos recorrieron su espalda y descansaron ahí, mientras sus dos manos se acomodaban en mi pecho. Yo guiaba el beso y ella lo seguía, obediente, como si con esa muestra, con esa acción, pudiésemos encontrar una respuesta a nuestras interrogantes.
Muy en el fondo, sabía que estaba tratando de apagar un incendio con bencina.
Dejamos de besarnos por falta de aire. Ambos teníamos nuestras mejillas rojas. Hermione tiritaba y yo trataba de no caerme.
—Quiero que sepas algo, Hermione —le susurré, aún permanecíamos abrazados—. No te veo como una reemplazante de Lavender. Las dos veces que te he besado han sido porque de verdad lo he querido hacer, y nunca imaginando a mi ex novia. Jamás. Te soy sincero, estoy muy confundido.
—Yo… no sé realmente que pasa dentro de mí. Cuando nos hemos… besado —se mordió el labio en señal de nerviosismo puro. Me dieron muchas ganas de estrecharla otra vez en mis brazos— no pienso.
—¿Hermione Granger no piensa? —dije aquello para molestarla. Sabía que eso le haría relajarse.
—Así es. Tu estupidez se traspasa y me bloqueas.
—¡Hey! —ella sonrió y nos separamos. Cada uno volvió a su sitio.
—Tenemos claro que no nos amamos con locura y pasión. Pero somos conscientes que ninguno de los dos es ajeno al otro. Así terminaremos odiándonos.
—O amándonos —dije medianamente serio.
—Esa no es una opción, Ron. Tú amas a Lavender, y yo a Oliver… y antes de que me contradigas, es lo que yo siento ahora, más fuerte. Quizás esté enamorada y obsesionada. Debo de trabajar en mi obsesión.
—¿Qué sucede si nos enamoramos?
—¿Por qué crees que nos enamoraremos? ¿Tanto te confundo? —preguntó más relajada.
—Veo que te estás valorando. Eso me alegra demasiado.
—No me cambies el tema, Ron.
—Pucha, porque tienes el poder de enamorar —se lo dije de pronto—, Oliver está interesado en ti.
—Ya me has molestado muchas veces durante este rato. Me dices que es un hijo de prostituta porque no me valora, y ahora sales con esto.
—Es la verdad…, irá tras de ti porque quiere algo contigo. Y te confieso que estoy algo celoso.
—Lo que me acabas de decir suena a regalo de navidad.
—Hermione, considera por favor lo que te he dicho de Oliver. Él no te merece.
—Tampoco me merezco a un tipo que esté enganchado de su novia.
—Yo no me postulo como novio a tu vida. Te mereces alguien mejor —preferimos terminar de comer la pizza antes de que se enfriase y nos pusiéramos a discutir de quién era mejor para nuestras vidas. La situación parecía estar controlada, pero cada uno de nosotros sabía que no.
Teníamos claro que seguir con el plan sería un peligro, pero no lo sentíamos como tal, porque estábamos sincerados. Yo de todas formas haría lo imposible por tratar de encontrarle alguien mejor a ella.
—Es sumamente tarde —dijo ella, refregándose los ojos.
—Me iré cuando te duermas.
—¿Y si eres un psicópata?
—Las huevadas que dices, Hermione —ella entrecerró sus ojos molesta por mis palabras, y mientras terminaba de limpiar las cosas, me senté cómodamente en su sillón.
—Cuando dije que tenía sueño era verdad. Así que puedes irte, Sr.
—No Sra. Te dije que no me iría. Así que tienes dos opciones.
—¿Ah sí? Que no se te olvide que estás en mi casa.
—La primera es que te vayas a dormir a tu cuarto, y la segunda es que te duermas aquí. Así yo sabré cuándo te dormiste —encendí el televisor esperando una respuesta de ella. Justo estaban pasando una comedia—, estas me encantan, podré pasar un par de horas más despierto.
—Eres imposible —respondió algo enojada. Se sentó al lado mío con los brazos cruzados. Con suerte permaneció despierta los primeros cinco minutos. Hermione dormía plácidamente. La acomodé en mi hombro y seguí disfrutando de la película.
Poco podía reírme porque no quería despertarla, así que cambié de canal y preferí solamente escuchar música. No quería marcharme de la casa de ella. Quizás cuántas veces se había quedado sola, pero tenía esa sensación de querer protegerla.
De tanto verla también me quedé dormido. Lo supe porque su dulce voz en la mañana me despertó.
—¡Qué haces todavía aquí! —escuchaba entre gritos, mientras era consciente de la luz que entraba por la ventana.
Apenas sentía mi espalda. No sabía cómo Hermione había amanecido con tanta energía para gritar, si había dormido en las mismas condiciones que yo.
—Buenos días amor —murmuré, arrastrándome.
—Nada que buenos días amor, mis papás llegarán en menos de media hora, y si nos ven así me meterán a un convento.
—Tendremos que huir entonces como amantes. Cámbiate ropa de inmediato, llegaremos juntos a la universidad para imponer respeto.
—¿Amaneces de tan buen humor todas las mañanas?
—Sí, cuando una mujer linda me despierta… así de linda, como tú —Hermione no tomó en cuenta mi piropo. Me pasó un cepillo de dientes envasado —asumía que en casa de dentistas deberían de haber miles— para que me hiciese aseo. Le robé un poco de perfume a su padre y me lavé rápidamente. En todo ese tiempo, Hermione me esperaba a la entrada de la casa para iniciar la fuga.
Saliendo del perímetro peligroso se relajó. Pero bastó que comenzáramos a ver los letreros cercanos a la universidad para colocarnos nerviosos. Entré al estacionamiento de ingeniería, donde justamente, había más gente de lo normal. Mi pasado con Lavender definitivamente me jugaría hermosos momentos a continuación.
—Tranquila, al que mirarán feo será a mí. No permitiré que te molesten —le dije. Ella asintió con algo de inseguridad. Le besé la frente con ternura, y pude ser testigo de algunas personas que nos estaban espiando.
Salí del vehículo y me di la vuelta para abrirle la puerta. Apenas se bajó le tomé la mano firmemente y caminamos con la máxima tranquilidad posible.
Los estudiantes nos observaban y se abrían paso para seguirnos con sus miradas curiosas. Hermione me apretó más la mano, y a lo lejos vimos a Ginny, junto a Harry.
—¿¡Así que pasaron la noche juntos!? —gritó. Mi novia se ruborizó, delatando las palabras de mi hermana hocicona, y los murmullos a nuestro alrededor se agigantaron.
—Es verdad, él está con la misma ropa de ayer…
—Es normal, si hace tiempo que estaban tonteando…
—De Weasley no me lo esperaba, pero de Granger…
Hermione se detuvo en seco, fue demasiado para ella.
—Lo que yo haga con mi vida, no es de su incumbencia. Si yo estoy con este hombre… es porque lo amo, y eso a ustedes no les tiene que interesar —su voz sonó algo quebradiza al final, tiritaba completamente y se apoyaba en mí. Realmente Hermione me sorprendía. Y me sorprendió mucho más, cuando clavó sus ojos castaños en los míos, se puso en puntillas y me besó la mejilla, delante de todos.
Automáticamente le abracé, y mandamos a la mierda al mundo.
Y de paso, por unos instantes, todas mis dudas.
Nota de la autora:
No, no estaba muerta, y ojalá que hubiese estado de parranda xd… volví, les dije a las personitas que me siguen en Twitter que estaría antes de Navidad, así que estoy cumpliendo mi promesa.
En todo este tiempo he hecho muchas cosas y obtuve muchas responsabilidades… hace dos semanas, ¡EGRESÉ! Soy una Licenciada en Educación *-* y el próximo año me dedico a mi última práctica (la más cabrona) y sería una profesional hecha y derecha. Al ser el último año en la universidad fue estresante, porque seguí trabajando, e ingresé al coro universitario. La mayoría de mis noches las pasaba ensayando xd.
Gracias por sus decenas de RR en esta ausencia, los que me leen de hace años, saben que yo los contesto todos cuando puedo actualizar, porque así no se me escapa ninguno.
Felices fiestas a cada uno de ustedes. Millones de abrazos y buenas vibras. Prometo, sí, ahora prometo actualizar más seguido, que al parecer, tendré un verano en casa jajajajaja. Los amo, gracias a todos por los ánimos *-*
