Saqué las pastillas y dicho cuadernillo. Al abrirlo, supe de inmediato de quien era. ¿Qué hacía Hermione con el diario de Lavender?

Apenas me hice aquella pregunta, el comportamiento de Hermione, sus miedos, incluso lo que acababa de pasar recién, me hacían comprender su actuar. Y no podía entender, si estaba entristecido o decepcionado. Había venido a la casa de Hermione a solucionar las cosas. Tuvimos relaciones, y ahora encontraba este diario. Todo resultaba ser realmente complicado y doloroso.


Capítulo XIV Facebook

Sospechas


Hermione POV

La verdad era que no me sentía bien.

No estaba tranquila, y muchas vidas pasaban por mi mente de forma lenta y rápida al mismo tiempo. Sonaba ilógico y descabellado, pero así podía sentirlo.

No, no estaba arrepentida de mi decisión. Acababa de entregarle a Ron lo mejor de mí. Había sido hermoso, fue cuidadoso, y tomó todos los cuidados conmigo. Me sentí querida, amada, deseada. Me sentí la mujer más importante, y esa sensación trataría de recordarla por siempre en mi cabeza. Mi primera vez no podía haber sido mejor.

¿Pero qué pasaba con todos mis miedos adquiridos en todo este tiempo? Pulsaba repetitiva, insegura y dependiente.

—No puedo pensar siempre en el pasado. Debo aprender a superar mis miedos, arruinaré todos los momentos, arruinaré mi presente —me decía, tratando de calmar el dolor de mi cabeza.

Miré la mesa. ¿En qué momento tuve la brillante idea de preparar estas cosas? Si Ron supiese que tengo el diario de Lavender pensaría que todas estas cosas las he planeado con tiempo. Sería horrible. Yo solo había querido congeniar sus gustos del pasado. Otra vez pensando en el pasado.

—Ese diario ha arruinado gran parte de este tiempo —concluí, tragando el poco jugo que quedaba en el vaso. Escuché como Ron bajaba las escaleras. Su presencia se percibía en el ambiente.

—Aquí están las pastillas —murmuró, dejándolas en la punta de la mesa.

—Gracias —saqué dos y me las metí a la boca. Me serví otro poco de jugo y las tragué de inmediato. Ron permanecía en silencio, su rostro estaba serio, como si estuviese luchando con muchas situaciones internamente, como yo. Lo mejor sería hablar, no quería que esto se siguiese dilatando—. Hay algo que debo decirte —mis palabras hicieron que me observase de forma inmediata. Era como si mis palabras hubiesen sido un hechizo—. Tú llegaste a mi casa con una idea. Querías saber qué me estaba pasando. Conversamos de ciertas cosas, pero no te dije la verdad.

—Lo sé —respondió, mirándome con atención.

—Sé que cambié hace algún tiempo, y no era la intención. O sea, quería cambiar, quería ser mejor para ti.

—No tenías por qué hacerlo, me gusta la Hermione que conocí —sonreí, pero fue por cortesía. Una opresión distinta nacía en mi pecho, me costaba respirar.

—Hace un mes aproximadamente, fui a comprar al negocio de la universidad. En esa caminata. Un grupo de chicas comenzó a reírse de mí. No les tomé en cuenta. De vuelta, pude darme cuenta que dejaron algo sobre la mesa donde estaban apoyadas. Era una especie de cuaderno. Traté de encontrarme con ellas, pero las perdí de vista. Abrí este para ver si tenía algún dato para entregarlo, y mi sorpresa fue enorme al descubrir que se trataba de un diario de vida. El diario de Lavender —Ron cerró los ojos y se desordenó el cabello con lentitud—. No le dije ni siquiera a tu hermana. Esa tarde busqué por todos lados a Lavender, y la encontré.

—¿Qué? —mi relato había parecido sorprenderle.

—Le entregué su diario, pero ella no quiso aceptarlo de vuelta. Dio muchos argumentos, y me encargó la misión de destruirlo. Le dije que yo no tenía que ver con esto, pero me dejó sola, no sin antes decir que la curiosidad me terminaría por matar, y que en ese diario habían muchas cosas que me servirían y permitirían conocerte mejor.

—Hermione…

—No quería leerlo, Ron, te lo juro. Pero Lavender tenía razón. Ese diario tenía muchas historias, donde tú y ella eran realmente felices. No leí todo, fueron unas cuantas páginas que me hicieron repensar en todo este tiempo —hice una pausa, sentía el peso de la culpa en mis hombros, era como si me estuviese hundiendo en mi silla—. Y luego lo dejé guardado. No quería seguir conociendo una historia de dos donde yo no era parte del reparto, no quería seguir pensando en las posibilidades de que lo nuestro… que es tan pequeño comparado a lo que hay escrito en ese diario, a lo que me adentré a conocer…

No pude seguir hablando. Decir la verdad aún no se sentía conciliador. Al contrario, sentía que estaba más desnuda que antes, sentía que no solo un par de ojos azules me observaba, sino muchos más, repartidos en todas las paredes de mi casa.

—Te lo he dicho muchas veces… esta relación también es nueva para mí. Compartí mi vida por años con una mujer que creía sería la única en mi vida. Tú también has estado en mi vida, pero poco a poco te fuiste adentrando en mi camino. Hiciste que comenzara a repararme, que me valorase. Todo este tiempo ha sido poco para todos los que nos rodean, pero créeme Hermione que lo he sentido como una vida más. Estoy molesto, pero no contigo. Estoy molesto de las situaciones que nos hicieron estar juntos, estoy molesto de mí, por no haber conversado antes las cosas contigo. Sé que estabas rara, y no pude preguntarte el por qué, dejé que Harry y Ginny me aconsejaran, creí que eran otras cosas las que te abrumaban, no esto. Estoy molesto con Lavender, sea como sea esas cosas que estaban escritas ahí eran solo de ella y mías.

—También estás molesto conmigo, debes y tienes que estarlo —Ron suspiró con pesadez. Claro que lo estaba, pero era demasiado dulce conmigo como para decírmelo. Se acercó a mí y me acarició con dulzura el cabello.

—Sé que debería. De hecho estaba pensando en cómo tomar este tema. Al ir a buscar las pastillas encontré el diario de Lavender. No sabes las estupideces que pensé. Por eso no puedo estar enojado. Ambos tuvimos culpa, por no confiar en nosotros —nos abrazamos por largo rato. Solo recién podía experimentar la paz.

—Pensé que te gustaría comer estas cosas —confesé—, por eso las preparé, no tenía la intención de hacerte sentir mal.

—Me gustan, pero forman parte de mi pasado. Hermione, piensa en el presente, no seas tan analítica, vive, vibra —agregó, mirándome con cariño. Asentí.

Terminamos de comer y juntos limpiamos los utensilios usados. Era tarde, pero Ron debía de irse, mis padres estaban próximos a llegar. Nos despedimos con un beso en la puerta de mi casa y me quedé ahí, hasta verle desaparecer en la calle.

Subí a mi habitación, ver mi cama con otra muda de ropa hizo que recordara el porqué del cambio y me ruboricé inmediatamente.

Solo ahora podía disfrutar plenamente del momento.

—Puede que Ginny esté conectada —pensé. Prendí el notebook mientras iba al baño a lavarme los dientes. Volví a mi escritorio y saqué el notebook de ahí para llevármelo a la cama.

Abrí la mensajería privada de Facebook y le escribí a mi amiga.

—Ginny, ¿estás?—me aparecía conectada, pero recordé que hoy era la noche de películas en su casa. Vi por mientras otras publicaciones en mi Inicio. La mayoría subía fotografías de los distintos lugares en donde se encontraban vacacionando. Me apareció el número 1 en mi mensajería.

—Sipis, aunque ya me estoy acostando.

—Debo hablar contigo. No ahora, mañana, mejor si es en persona.

—¿Pasó algo?

—Sí, pero no es para contarlo por aquí.

—Me asustas Hermione, qué pasó.

—Mañana, ahora te estás acostando.

—Me encanta cómo me quitas el sueño. Adelántame algo aunque sea.

—Se trata de Ron y de mí.

—Hermione…

—¿Vienes a mi casa o voy a la tuya?

—Voy, mañana apenas me despierte, ¡maldita sea!

Me froté los ojos sin cuidado. Ahora podía sentir el cansancio. Moví mi cuello un par de veces y unos cuantos huesitos sonaron.

Apagué el notebook y preferí dormir. Conociendo a Ginny, llegaría muy temprano para saber lo que estaba sucediendo.

.

¿Hermione? ¿Hermione?

—¿Hum…?

—Tu amiga Ginny está abajo. ¿Le digo que pase a tu habitación?

—¿Mamá? —de a poco iba abriendo los ojos. La luz del sol apenas entraba por las cortinas—. ¿Qué hora es?

—Son un poco más de las nueve y media —no era tan temprano, pero viniendo de Ginny era como si hubiese madrugado.

—Dile que me espere un momento —mamá salió de la habitación y traté de despegar mis ojos rápidamente. Sentía mi cuerpo cansado. Me puse de pie y mis piernas tiritaron. Mi garganta seca y el leve dolor de cabeza que sentía anoche aparecieron a medida que me iba acostumbrando al nuevo día. Saqué de los cajones las primeras prendas que aparecieron y me encerré en el baño para lavarme la cara y deshacerme del pijama.

Cuando salí del baño, Ginny ya estaba sentada en mi cama, con su cojín favorito sobre sus piernas.

—¡Ginny!

—Porque estaba tu padre nomás no llegué y entré a tu habitación.

—Buenos días.

—Sí, sí, como sea. Ahora habla, que estoy muerta de sueño y curiosidad.

—Bueno… se trata de Ron y de mí —comencé.

—Eso ya me lo dijiste anoche, mujer, dime que pasó contigo y mi hermano.

—Anoche… vino a mi casa.

—Ya…

—Y conversamos.

—Ya…

—Y luego…

—Y luego que, ¡por la chucha Hermione!

—Luegotuvimosrelaciones —solté de forma prolongada, sin espacios o comas. Ginny tenía mueca aburrida, pero escuchó mi vomito verbal y su boca se desencajó un poco. Abrió sus ojos, movió su boca como pez agonizando en la cubierta de un barco.

—¿Qué dijiste?

—¡No me hagas decirlo otra vez! Si lo escuchaste súper bien —le reté, tapándome con otro de mis cojines.

—Lo siento… es que estoy sorprendida, tú, mi hermano… ¿tan lejos va la relación?

—Hemos tenido muchos problemas últimamente, pero hemos conversado todos estos… y siento que la relación está más consolidada. El que hubiésemos tenido relaciones —decirlo aún me causaba vergüenza—, no es un indicador. Solo… sucedió, porque nos queremos.

Para mi sorpresa, Ginny permaneció quieta y callada, como si estuviese pensando muy bien qué decir. Sus expresiones iban cambiando, asumía que iban acorde a las ideas que pasaban por su cabeza.

—¿Ginny? —la llamé. Llevaba mucho tiempo sumida en el silencio, y mi amiga no era así.

—Estoy en shock, eso es lo que sucede.

—Me di cuenta, pero no te noto… ¿Feliz? O sea, no quiero que lo estés, pero pensé que tu reacción sería otra.

—Estoy feliz, porque tú y mi hermano lo son —agregó, relajando un poco su expresión—. Pero creo que la sorpresa ha sido mayor. Asumo que ustedes van enserio, y el plan de Facebook fue todo un éxito.

—Quién lo diría. Uno no sabe para quién trabaja. Estaba obsesionada con Oliver, y terminé enamorándome de tu hermano, del chico de quien siempre supe, pero nunca creí que compartiría mi vida. La vida es realmente increíble, nos sorprende de formas muy extrañas. Ginny, ¿estás bien?

—No, estoy muerta de sueño y eso me tiene algo lenta. Además, detesto los días domingo, me abruman.

—Pero estamos de vacaciones, todos los días son prácticamente iguales.

—El domingo siempre será domingo. Además el sol desapareció. Está muy nublado. Los días nublados deprimen a la gente.

—No tuviste que venir tan temprano.

—Soy muy impulsiva, lo sabes —agregó más relajada—. Será mejor que me vaya. Aún es temprano y creo que podría dormir estiradita en mi cama.

—Gracias por venir, eres la única aparte de Ron, claro, que sabe lo que acaba de ocurrir entre nosotros.

—De nada, para eso están las amigas.

—Gracias Ginny, de verdad. Sé que Ron me dará la razón, pero si no hubiese sido por tu idea, nosotros nunca habríamos iniciado algo.

—No soy solo una cara bonita, también soy inteligente —continuó alardeándose.

Le acompañé hasta la puerta y nos despedimos con un abrazo. Al llegar a mi habitación encendí el computador para comenzar a realizar las labores finales de ayudante en la universidad. Como buen vicio abrí Facebook. Sonreí inmediatamente al ver una publicación de Ron en mi muro:

"No quiero sonar cursi, pero he pensado todo el día en ti. Bueno, lo que va del día. Espero que tú también estés con la misma sensación, sería angustiante ser el único en esta condición".

"Esta sensación, que es igual de intrigante, no la cambiaría por nada. Nunca antes me había sentido tan viva, y es por tu grandiosa culpa". Respondí.

Revisé unos cuantos chismes, últimamente se había puesto de moda en Facebook las famosas páginas llamadas "Confesiones". Nuestra universidad también había entrado al círculo vicioso, y ahora que estábamos de vacaciones, las confesiones de fiestas y carretes, engaños y 'verdades', eran mucho más frecuentes.

Preferí salir de la red social y ponerme a trabajar como correspondía. Si hacía todo mi trabajo, podría fácilmente disfrutar de un par de semanas sin preocupaciones universitarias.

El resto de la tarde permanecí fielmente a mi idea de la mañana. Pude subir todas las calificaciones al sistema, además de realizar un completo informe de los ramos en donde cumplo la ayudantía. En la tarde había hablado por teléfono con Ron. Él sabía que yo me encontraba algo ocupada con la universidad, así que no siguió insistiendo venir otra vez a mi casa. Sabía que sería un punto distractor.

Mis padres encargaron sushi. Aprovechamos de cenar y colocarnos al día con nuestras vidas. Últimamente, ambos estaban teniendo muchos turnos en el trabajo, y todos eran en los mismos horarios, por lo que escasamente nos veíamos y compartíamos en familia.

—¿Cuándo conoceré al tal Ron Weasley? Tu mamá habla maravillas de él, así que asumo que no ha venido solo un par de veces a la casa.

—Es verdad cariño, él es un encanto, te agradará.

—Mientras no lo conozca, seguiré creyendo que el mejor para Hermione es Krum.

—¡Papá! Viktor es del pasado, no tienes por qué sacarlo a colación —contesté algo enojada—. Es por este tipo de comentarios que no te presento a Ron. No quiero que lo trates mal.

—No te preocupes cariño. Ron ya tiene mi aprobación.

—¡Hey! Que no se te olvide que yo soy el hombre de la casa.

—Qué machista papá —los tres reímos y seguimos comiendo los bocados.

—Pero enserio, Hermione. Quiero conocer al muchacho que te tiene tan en las nubes.

—¿Tan así me veo? —mis papás asintieron. Sonreí y me sonrojé. Seguimos compartiendo, hasta que papá fue a sacar una botella de vino e invitó a mi madre a bailar con él una pieza musical. Dije que estaba cansada y que estaría en mi habitación.

Sin tener trabajo que hacer entré a Facebook, estaba muy viciada con Candy Crush.

Antes de que cargara el juego, me llamó la atención una confesión popular (por la gran cantidad de "me gusta" que tenía) que estaba en mi inicio. Leí pequeñas partes, pero preferí abrirla y leerla de forma completa.

"Hola administrador de las confesiones. Estoy realmente preocupada y necesito que me des un consejo, o si alguno de los que leen las confesiones, me quiere ayudar a resolver el enorme problema que tengo.

Te cuento… no te diré de qué carrera soy, pero te puedo decir que tengo un hermano que es un poco más mayor a mí. Él siempre tuvo una novia, la cual no me cayó muy bien, pero la soportaba. Ellos siempre tenían problemas, lo típico, como todas las relaciones… un día, esta chica me descubrió haciendo algo malo (tampoco diré qué fue), y como que desde ese día, le prometí que haría cualquier cosa para que ella guardara mi secreto. Al poco tiempo, ella y mi hermano terminaron, y a mí se me ocurrió un plan para que ambos volviesen a estar juntos… pero ¿qué pasó? Metí a más personas en este plan, y la situación se salió de control. Mi hermano está enamorado ahora de otra persona, y esta otra persona también ama a mi hermano. Ahora temo que esta ex cobre venganza contra mí, y diga el secreto que me tiene guardado. ¿Qué debería hacer?".

Leer aquella confesión me hizo pensar en cómo la gente podía ser tan irracional de comentar sus problemas de forma tan expuesta, por un medio donde todos leen y se forman opiniones a base de otras opiniones, donde la verdad nunca estaba completa, puesto que omitían datos y se escudaban bajo la sombra del anonimato.

Mi mea culpa no lo iba a escribir como respuesta a esa confesión, muchas personas ya habían comentado cosas como

"Ese es tu problema por no andar con la verdad desde el comienzo"

"¿No te gustó ser la chica mala? Ok, ¡ahora tienes que aguantártela!"

"¿Qué fue lo que hiciste que tienes tanto miedo? Me da mucha curiosidad"

Iba a salirme de Facebook para dormir, pero un nuevo inbox me llamó la atención. Se trataba de Harry.

—Hermione, ¿estás?

—Sí, me pillaste justo, dime Harry, cómo estás.

—No muy bien, por eso te estaba molestando.

—Qué pasó.

—¿Sabes algo de Ginny? Se suponía que hoy nos juntaríamos, pero no apareció. Le he llamado a su celular y no contesta, le he escrito por Facebook, fui a la casa y nada.

—Debe de estar con una amiga, ¿Ron no ha dicho nada?

—Lo llamé cuando Ginny se retrasó, me dijo lo mismo que tú. No es la primera vez que lo hace, pero se suponía que la cita de hoy era especial, por eso me preocupé.

—Yo estuve con ella en la mañana, pero bien temprano, después se fue. ¿Crees que deberíamos llamar a los carabineros?

—No… si a veces desaparece y luego vuelve, generalmente no escucha su estruendoso teléfono. Pensé que podría estar contigo.

—Me dejas algo preocupada Harry, lo siento mucho.

—Lamento preocuparte, de seguro que volverá a casa : )

—Avísame cualquier cosa que sepas, por favor.

—Lo haré, buenas noches Hermione.

—¡Adiós! —dejé de hablar con Harry. Revisé el perfil de Ginny en Facebook, no había nada extraño. Apagué mi notebook y busqué mi celular. Le escribí un mensaje:

"No sé dónde estás, pero Harry está preocupado. Por favor, contáctate con él"

Me puse el pijama y me lavé los dientes. Cuando revisé otra vez mi celular, tenía un mensaje de ella.

"Tranquila, ya me contacté con él. Todo está bajo control, sorry por preocuparles, ¡besitos!"

Sabiendo que Ginny estaba bien, me quedé dormida profundamente.

Supe que estaba soñando, cuando el ringtone de mi celular apareció en la escena pacífica y tranquila. Abrí mis ojos, lo primero que me pregunté fue qué hora sería, porque aún estaba oscuro.

Era Ron. Desperté de inmediato y contesté.

—¿Ron?

Hermione, lamento despertarte, es tarde y todo, pero tengo un problema.

—Ron me preocupas, qué pasa.

Se trata de mi hermana y Harry —sentí pesar inmediatamente—. Acaban de terminar. Ginny está en casa de una amiga, y Harry está completamente ebrio en mi departamento.

—¿Qué estás diciendo?

Sé que es difícil de creer, no sé qué está pasando… tampoco sé cómo me puedes ayudar…

—¿Puedes venir hasta mi casa con Harry?, podríamos cuidarlo aquí, mi padres tienen algunos calmantes, ellos nos podrían ayudar.

¿No molestaremos? Son casi las cuatro de la mañana.

—Es una emergencia, les despertaré, tú ven con cuidado, por favor.

Nos vemos.

Luego de despertar a mis padres y explicarles la situación, moría de ganas de hablar con Ginny. ¿Qué estaría pasando realmente con ellos dos?

Por un pequeño instante, se me ocurrió que esta podría ser una broma de ellos, para no sé, hacer que Ron conociese a mi padre de una forma súper especial, pero cuando vi llegar a Harry, comprendí que no se trataba de ninguna actuación. El pobre estaba devastado.

—Harry…

—Hermione, lo siento —medianamente habló. A pesar de destilar aroma a vino, cerveza y otras cosas que no detecté, estaba algo consciente.

—Tranquilo, ya pasará, ven… —junto a Ron y mi padre, lo llevamos hasta el sillón de tres cuerpos del living.

Ahí lo sentamos. Mamá había preparado un consomé.

—Tienes que beber esto. Te hará bien. Puede que vomites, no me sentiré mal. He preparado mucho —le decía mi mamá con tono de preocupación. Harry estaba sonrojado, no sé si por su curadera o por las palabras de mi madre.

Ron por otra parte, se encontraba serio detrás de Harry.

—Sé que no es el mejor momento, pero asumo que tú eres Ron…

—Oh sí, yo soy Ron, encantado de conocerlo Sr. Granger. Me habría gustado que fuese en otra circunstancia. Lamento mucho el haber interrumpido el descanso.

Mi padre solo asintió, con una leve sonrisa en su rostro. Sabía que le había caído bien mi novio.

Harry comenzó con arcadas, fue Ron quien lo acompañó al baño, donde se esuchaba la lucha de Harry por tratar de comportarse, mas no podía.

—¿Sabes qué pasó Hermione? —preguntó mamá.

—No… espero que Ron me explique de mejor forma.

—Esa niñita estaba rara. ¿No vino muy temprano hoy? Se fue muy preocupada, ¿de qué hablaron precisamente? —las interrogantes de mi mamá me delatarían.

—Cosas mías, no hablamos de ella —contesté, mirando hacia el baño. De pronto, una idea lo bastante estúpida se pasó por mi cabeza.

—¿Estás bien? No me gusta cuando pones esa expresión, significa que estás pensando en algo desagradable que podría ser verdad —acusó mi padre.

—Deseo que sea una suposición tonta, ya regreso —subí hasta mi habitación y encendí mi notebook. Entré inmediatamente a Facebook y a las confesiones de la universidad. Busqué la que había leído durante la tarde, no podía encontrarla… no podía ser cierto. Ginny no la podría haber escrito, ¿verdad?

—¿Hermione? —Ron se acercó y se colocó a mi lado—. ¿Por qué estás leyendo las confesiones de la universidad?

—Lee esta, y dime qué te parece.

"Hola administrador de las confesiones. Estoy realmente preocupada y necesito que me des un consejo, o si alguno de los que leen las confesiones, me quiere ayudar a resolver el enorme problema que tengo.

Te cuento… no te diré de qué carrera soy, pero te puedo decir que tengo un hermano que es un poco más mayor a mí. Él siempre tuvo una novia, la cual no me cayó muy bien, pero la soportaba. Ellos siempre tenían problemas, lo típico, como todas las relaciones… un día, esta chica me descubrió haciendo algo malo (tampoco diré qué fue), y como que desde ese día, le prometí que haría cualquier cosa para que ella guardara mi secreto. Al poco tiempo, ella y mi hermano terminaron, y a mí se me ocurrió un plan para que ambos volviesen a estar juntos… pero ¿qué pasó? Metí a más personas en este plan, y la situación se salió de control. Mi hermano está enamorado ahora de otra persona, y esta otra persona también ama a mi hermano. Ahora temo que esta ex cobre venganza contra mí, y diga el secreto que me tiene guardado. ¿Qué debería hacer?".

Era la tercera vez que leía la confesión, y cada vez estaba más segura que Ginny la había escrito.

—¿Crees que es mi hermana? —asentí, con pena.

—Calza demasiado… y me preocupa eso de 'hacer algo malo'.

—¿Se te ocurre qué puede ser? —sí, se me estaban ocurriendo muchas cosas, todas muy descabelladas. Al parecer Ron se dio cuenta. Su semblante cambió drásticamente—. Mi hermana no es ninguna puta.

—¡Yo no he dicho eso!

—Pero lo tienes que estar pensando.

—¡No! —me enojé de inmediato. En ningún momento se me pasó por la cabeza que Ginny fuese así. Ella es mi amiga. Pero también me molestaba que Ron no me creyera.

Cerré la pantalla de mi notebook con brusquedad. Estaba realmente molesta. Con Ron no podíamos estar en paz, siempre discutíamos por cualquier cosa.

—Tendré que hablar con Lavender.

—No. Tienes que hablar primero con tu hermana.

—Si tus suposiciones son ciertas, debería de encontrarme con Lavender.

—No tengo ninguna suposición, Ronald.

—¿Ronald? —repitió con algo de burla—. Hermione… se supone que ya dejamos en claro que entre Lavender y yo no ocurre nada. No tienes que sentir celos.

—No tengo celos, inseguridades o lo que quieras decir. Pero me parece que este problema tiene que hablarse primero con Ginny, Harry… y después con Lavender. Estamos armando teorías a base de una confesión anónima —respondí de forma categórica—. Y no, no me vas a dejar fuera de esto, porque Harry sigue vomitando en mi baño.

Ron desordenó su cabellera. Mi madre entró a mi habitación.

—Harry está dormido en el sillón. Asumo que estará así su buen resto de horas. Lo mejor será que descansen. Ron, el papá de Hermione está preparándote un colchón en el living, para que acompañes a Harry.

—Iré a ayudarle. Disculpe todas las molestias —Ron salió de la habitación, yo me volteé al armario a buscar frazadas. Seguía molesta.

—¿Estaban discutiendo?

—Hum… siempre discutimos. Lo peor es que es por otras personas —dije más melancólica.

—Entonces esas discusiones no valen la pena, terminarán amargando y opacando todo el amor y cariño que se tienen.

—Sé que mañana reflexionaré de mejor forma lo que me acabas de decir, pero ahora no puedo —mi madre asintió y me ayudó a llevar las frazadas al primer piso.

.

Desperté con sueño. Sabía que habían pasado algunas cosas, poco a poco fui recordando los detalles. Vi la hora en mi celular, era pasado el medio día. Me quedé dormida con la ropa de la noche anterior, así que bajé rápidamente al primer piso.

Mi sorpresa fue encontrarme con todo ordenado, como si todo lo vivido en la amanecida hubiese sido un sueño.

Subí a mi habitación otra vez, buscando alguna nota o algo por el estilo, estaba sola en mi casa y nadie al parecer se había dignado a decirme algo. Me recriminé cuando encontré entre mis tapas una notita de Ron.

"Siempre estás hermosa, sobre todo cuando duermes y achinas tu nariz, por eso no te desperté. Harry despertó temprano, estuvo media hora pidiendo disculpas a tus padres. Cuando salieron al trabajo nosotros desalojamos la casa, ya sabes… a tu padre al parecer le caí bien, pero no está la confianza para quedarme contigo en casa, solos. Lo siento por lo de anoche, pero entiéndeme. Se trata de mi hermana, y mi ex, y también mi mejor amigo. Es algo que tengo que resolver con ellos. Te amo."

Si bien su nota me había relajado un poco, no era precisamente el efecto que asumió, él tendría. Yo no me quedaría tranquila. Yo también investigaría de qué se trataba todo esto, aunque la verdad me pudiese doler otra vez.


Nota de la autora:

He vuelto. Lo lamento en el alma, pero como comenté en mi última publicación, estaba full con el término de mi práctica, tesis, titulación y… adivinen que… ¡YA ESTOY TITULADA! Quienes me siguen en Facebook y Twitter lo supieron hace un par de semanas atrás. En noviembre tengo la licenciatura, pero ya soy profesora con todas las de la ley, tan así que ya tengo trabajo, jefatura, full pega y comienzo mañana (apenas tuve vacaciones). Prometí actualizar apenas saliese de la universidad, pero emocionalmente no he estado muy bien. Ceo que me enamoré xd, y eso me ha traído a llanto diario y con publicaciones en Tumblr dignas de una suicida xd. Ahora no estoy mejor, pero sé que actualizar es una responsabilidad, y sea como sea, a este fic le quedan con suerte, dos capítulos más (sí, damas y caballeros, por fin termina u.u)

Me encantaría poder responder a todos los RR's que dejan personas que no tienen cuenta en , de verdad que sus palabras son realmente hermosas, me alegran demasiado. Todos mis medios para ubicarme están en mi perfil, me encantaría poder charlar con ustedes!

Ahora bien… ustedes se preguntarán, qué diablos está pasando por la cabeza de Neki. Ustedes son súper buenas creando suposiciones, ¿qué creen que está pasando? Me encantaría saber sus opiniones

Gracias a quienes me han brindado su apoyo incondicional en todo este tiempo. De verdad que no lo he pasado tan bien. Espero que nos leamos más pronto!