Subí a mi habitación otra vez, buscando alguna nota o algo por el estilo, estaba sola en mi casa y nadie al parecer se había dignado a decirme algo. Me recriminé cuando encontré entre mis tapas una notita de Ron.

"Siempre estás hermosa, sobre todo cuando duermes y achinas tu nariz, por eso no te desperté. Harry despertó temprano, estuvo media hora pidiendo disculpas a tus padres. Cuando salieron al trabajo nosotros desalojamos la casa, ya sabes… a tu padre al parecer le caí bien, pero no está la confianza para quedarme contigo en casa, solos. Lo siento por lo de anoche, pero entiéndeme. Se trata de mi hermana, y mi ex, y también mi mejor amigo. Es algo que tengo que resolver con ellos. Te amo."

Si bien su nota me había relajado un poco, no era precisamente el efecto que asumió, él tendría. Yo no me quedaría tranquila. Yo también investigaría de qué se trataba todo esto, aunque la verdad me pudiese doler otra vez.


Capítulo XV Facebook

Rompecabezas


Ron POV

—Bien… ahora que estás más repuesto... me vas a explicar qué fue lo que ocurrió entre mi hermana y tú.

—Ayer… le iba a proponer que viajásemos juntos. Al igual que a ti, me ofrecieron realizar un semestre de la universidad en el extranjero. Quiero aceptar, pero no soportaría estar lejos de Ginny, aunque fuese por seis meses. Estoy acostumbrado a su presencia. Por eso era una cita especial. Ella no tenía idea. De hecho, a nadie le había comentado esta oportunidad que me está dando la universidad.

—Sé que no es el mejor momento, pero felicidades hermano. Estas oportunidades no se las dan a cualquiera —Harry sonrió levemente y luego recobró su aura de melancolía.

—Ginny estaba igual que siempre. Hicimos la famosa maratón de películas en su departamento. Luego me fui en la mañana, junto a ella, porque fue temprano a ver a Hermione. Desde ahí que le perdí el rastro. En la noche, horas después de nuestra cita me contestó el teléfono, y dijo que teníamos que hablar. Nos juntamos en una de las plazas que están cercanas a mi casa, y ahí comenzó todo.

—Debió de ser horrible, pero me gustaría saber realmente qué pasó, qué te dijo, para tratar de entender el rompecabezas.

—Dijo que no era una buena mujer para mí. Que me había ocultado cosas… no me dijo qué cosas eran, pero que gracias a ella, ahora muchas personas podían salir dañadas, y que lo único que deseaba, era perderse por un momento —la situación me preocupaba muchísimo más. Al parecer, no era una simple disputa, y la idea de Hermione en cuanto a la confesión, podría tomar más sentido—. En ese momento dijo que… lo mejor era terminar con nuestra relación. O a lo menos, darnos un tiempo. Ella quería ser mejor persona para mí, y para quienes había dañado.

—¿Qué hiciste en ese momento?

—Lo que tú muchas veces hiciste con Lavender. Le rogué que por favor no me dejara, que la vida no tenía sentido sin ella. Que solucionaría todos los problemas. Pero Ginny se largó a llorar, y dijo que por una vez en la vida la dejase sola, y que tratara de pensar en mi vida sin ella. Eso terminó por destrozarme. Ginny se fue, y yo me quedé allí. El resto de la historia la conoces.

—Harry… ayer… Hermione leyó una confesión en esa página de Facebook de la universidad. Y cree que la autora de dicha publicación, fue Ginny —Harry me observó con duda.

—Pero esa página tiende a comentar puras mentiras.

—Lo sé… pero ahora no sé en qué pensar. Quizás si tú la lees, me das la seguridad para descartar a mi hermana completamente —con algo de escepticismo, Harry sacó su celular y me lo pasó para que me pudiese conectar a Facebook. Traté de buscar la confesión. La encontré y se la pasé.

Harry comenzó a leerla, y poco a poco, fui consciente de cómo sus facciones iban cambiando.

—Deberíamos ir a conversar con Lavender —dijo luego de unos momentos de silencio.

—Tú también crees que…

—Sí. Esto lo escribió Ginny —contestó con amargura—. No me dejes solo en esto. Tengo mucho miedo.

—No lo haré hermano. Vamos a descubrir la verdad —Harry sonrió solo por cortesía. Pero era un avance.

Sin pronunciarme, conduje hasta la casa de Lavender. Estaba ansioso. Sentía que ahora podría juntar las piezas restantes de esta extraña situación. Por otra parte, necesitaba de Hermione. No había minuto en que no pensara en ella. Deseaba llamarla para escuchar su voz, pero sabía que ella desearía estar aquí también, y eso solo agrandaría el problema.

Nos bajamos del vehículo, y vi la hora en mi celular. Ahí me di cuenta que tenía un mensaje de Hermione.

"Todo estará bien" —esas tres palabras bastaron para que le diese una palmada en el hombro a Harry, y caminásemos con seguridad hasta la puerta.

Golpeé la puerta un par de veces. De forma distinta a cómo solía hacerlo cuando venía a verla. Se tardaron un momento en abrir la puerta.

¡Ya voy! —se escuchaba—. ¡Ron! ¿Qué haces aquí? ¿Harry? —Lavender se mostraba realmente sorprendida. Demasiado a mi parecer.

—Sé que debí haberte avisado que vendría, pero necesito que me confirmes ciertas cosas.

—Lo siento, me encantaría ayudarte, pero ahora no puedo… estoy ocupada.

—No tardaremos mucho, por favor —rogó Harry—. Si quieres atiéndenos aquí afuera, pero no nos hagas irnos sin antes preguntarte algo.

Harry realmente estaba devastado. Tenía que insistir por él.

—Por Favor Lavender. No tardaremos.

¿Por qué tardas tanto? Te dije que no abrieras la puerta —Lavender miró hacia atrás con fuerza y luego cerró sus ojos. Por más que tratase de ocultar algo más sería imposible. La voz de Ginny la reconocería en cualquier sitio, y Harry igual.

—Ginny —le llamé serio. Mi hermana abrió sus ojos con sorpresa, y se tapó la boca cuando vio que a mi lado se encontraba Harry.

—Qué hacen aquí.

—Qué haces tú aquí —le devolví la respuesta.

—Ginny… creo que esto no se puede seguir ocultando —habló de pronto Lavender.

—¡Qué mierda está pasando aquí! —grité exaltado. Estaba harto de tanto secreteo, de tanto doble sentido.

Lavender se hizo a un lado para que Harry y yo pudiésemos entrar a su casa. A la entrada del living, estaba el bolsito mediano de mi hermana. Desde que desapareció, asumí que estaba aquí. En el lugar menos pensado.

Nos sentamos los cuatro en el living, todos mirábamos a Ginny, quien no levantaba la vista por ningún motivo.

—Ginny… ¿escribiste una publicación en las Confecciones de la Universidad? —preguntó Harry, para romper el silencio. Ginny se tensó inmediatamente. No hacía falta que hablase. Su cuerpo ya había dado la primera respuesta que necesitábamos.

—¿Hiciste esa estupidez? —le recriminó Lavender—. ¡Siempre ocultas información!

—¿Desde cuándo tienen tanta confianza ustedes dos? —fue una pregunta impulsiva. Ginny nunca se acercó a Lavender cuando esta era mi novia. Mi interrogante no fue respondida por ninguna de ellas.

—Ginny… ¿Qué fue lo que hiciste? —El tono de Harry podría hacer llorar a cualquiera. Por su expresión, sabía que estaba pensando en muchas cosas, y todas ellas le dolían de igual y peor forma.

Lavender acarició la espalda de mi hermana. Ella la miró y lanzó un enorme suspiro de lamentación. Comenzó a jugar con sus manos, y poco a poco, fue hablando.

—Ocurrió hace unos seis meses atrás, cuando recién habíamos comenzado el año universitario…

Es solo un juego, no creo que le tengas miedo.

No se trata de miedo. Es un juego osado que no debería jugar contigo, solo eso.

Vamos Ginny, de aquí no saldrá.

Sé cómo terminan estas cosas, cariño, por eso digo, prefiero pasar.

Prometimos al inicio no desistir. Tienes que cumplir tus promesas.

Me están hartando, chicos, enserio. Paso —tomé lo que me quedaba de cerveza y con algo de dificultad me puse de pie, abandonando el círculo que habíamos formado con los chicos. Estaba algo ebria, pero nunca tanto, como para besar a Crabbe como prueba. ¡Ni muerta! Además, qué diría Harry. Las novias no se comportan así, mucho menos cuando tu novio no puede acompañarte en la fiesta porque se quedó estudiando para una prueba.

Necesitaba un poco de aire. La casa estaba atestada de gente. El living se había convertido en el nido de amor de varias parejas, en los pasillos la gente bailaba y se atracaban con otros para buscar algo de aventura. La cocina estaba asquerosa, con vasos plásticos repartidos por todos lados, líquidos con distintos aromas, con personas a cargo de todos los bebestibles que con suerte, se podían mantener en pie. Subí las escaleras afirmándome con ambas manos, no quise preguntarme qué estaría sucediendo detrás de las puertas, porque se escuchaban cosas bastante sugerentes que eran acalladas con las distintas melodías que estaban impregnadas en el aire. Llegué hasta la terraza, había otro grupito muerto de risa, jugando a que eran pájaros o algo así. Asumí que estaban completamente drogados, el olor a sustancias ilegales también era parte del hermoso panorama nocturno.

¡Weasley! ¿No se te antoja?

Gracias Ángela, pero no le hago a esas cosas —la morena me guiñó un ojo e hizo pasar entre sus amigos una pipa con colores estrambóticos.

Miré la hora en mi celular. Eran recién las dos de la mañana, y sentía que esta fiesta estaba en su punto culmine. Todo el mundo estaba extrañamente loco, o yo veía las cosas de esa forma porque también había tomado demasiado.

Debí quedarme en casa acompañando a Harry. Esto no es divertido sin él —susurré, tratando de mirar las estrellas.

Pienso lo mismo que tú, aunque no a acompañar a Harry, sino a mi chica.

A ti no te faltan mujeres, Oliver.

Lo sé, por eso vine sin Myrtle. Pero extraño sus curvas. Cho no tiene muchas… pero me ha estado meneando la cola desde que llegué.

Tan mujeriego… no sé cómo le puedes gustar tanto a Hermione.

¿Le gusto a Granger? —estúpida bocota la mía, se suponía que era un secreto. Si Hermione sabía que yo había abierto la boca, estaba muerta. Realmente muerta.

O sea, le atraes, como le atraes a todas las mujeres de la universidad. Eso no es un secreto —traté de arreglarla. Piensa Ginny, piensa.

Pero gustar es distinto a atraer Ginny. Vamos, cuéntame todo lo que sabes.

Es lo mismo para mí. No estoy en mi sano juicio así que no me pidas mayores explicaciones. Anda a conquistar a Cho, yo me voy de aquí.

Yo puedo llevarte hasta tu casa. También quiero salir de aquí.

No muchas gracias. Vine con mi hermano y su novia.

A Ron lo acabo de ver muy entretenido con su Lav-Lav abajo. No creo que estén aptos para llevarte hasta tu casa.

Prefiero esperar un taxi entonces.

¿Crees que estoy tratando de ligar contigo?

Mentiría si te dijera que no —confesé. Conocía la fama de Oliver, y él tampoco estaba con sus cinco sentidos intactos, podría comportarse de forma más odiosa, así que tenía que tener cuidado.

Tienes razón. Quería ver si me resultaba algo contigo. Estás increíble, Ginny.

Eso lo sé, no tienes para qué decírmelo. Mi novio me lo repite siempre.

Deberías… probar otras cosas, ¿no te aburre estar tanto tiempo con Harry?

En lo absoluto. Él me sorprende siempre, y soy súper feliz con él —agarré uno de los vasos que estaban en la baranda de la terraza. Alcancé a tomar dos sorbos. No sé qué era, pero sabía asqueroso. Terminé por escupir lo que no alcancé a tragar.

¡Hey! No tienes que tomar cosas que no sabes quién las preparó —me retó Oliver, botando lo que quedaba del vaso en una de las macetas.

Me podrías haber advertido antes, idiota —contesté cabreada, sintiendo un leve dolor de cabeza.

Te acompañaré a buscar a Ron. Estás peor de lo que creí —sino fuese porque de verdad comenzaba a sentirme más mal, no habría aceptado la ayuda de Oliver. A pesar de su fama de mujeriego, sabía que tenía una pisca mínima, casi invisible de buen chico, era amigo de mi hermano y de mi novio. Acepté su medio abrazo, y me llevó casi en calidad de bulto por el camino que nos llevaría hasta el primer piso.

Ese pequeño trayecto se me hizo eterno. Las luces de colores se entremezclaban en el cielo, y a ratos sentía que volaba. Todo lo que había comido parecía estar dando vueltas por todo mi cuerpo, no podía mantenerme en pie, y por alguna tonta razón, me daban muchas ganas de reír y reír.

¿Qué te fumaste, Ginny?

¿Fumar? ¿Yo? Estás loco, imbécil, jajaja —no sabía por qué me reía, todo me causaba gracia.

Alguien maldadoso podría abusar de ti, más respeto con mi persona.

Mi príncipe Harry vendría a rescatarme de inmediato.

Harry no está, por si te has olvidado de ese pequeño detalle.

Está mi hermano, que es como mi escudero real, así que también me debe respeto y protección.

Tu hermano está gozando de la noche. Y yo podría hacerte ver las estrellas ahora mismo —diciendo aquello, Oliver me tomó más fuerte de la cintura y me adentró a una de las habitaciones que estaba antes de llegar al primer piso. Mi corazón comenzó a latir con más fuerza, y sentí cómo mis vellos se erizaron ante la eminente amenaza de peligro. Tuve más deseos de vomitar y salir corriendo, pero no me podía los pies siquiera, era una muñeca.

Suéltame Oliver, por favor —acudí a la misericordia.

No te haré daño, Ginny. Solo quiero sacarme el gustito que siento por ti. Prometo ser igual y mejor que Harry —Oliver me arrinconó a la pared y me agarró las manos. Comenzó a buscar mi boca con la suya, y por mucho que trataba de luchar, no podía. Con suerte podía mantenerme en pie. Toda mi energía se concentraba en mi cabeza la cual se movía de un lado a otro para no ser besada por Oliver.

Pero la mezcla de alcohol, y quizás de qué mierda era lo que había en ese vaso me hizo perder, y Oliver logró su objetivo. Sus labios se juntaron con los míos y comenzó a besarme. Cerré los ojos por inercia. Automáticamente salieron lágrimas, porque me sentía la persona más sucia e imbécil del mundo. Traté de hacer telepatía con Harry, con Ron, con cualquier persona que viniese a rescatarme del momento en el que me encontraba.

Entonces alguien abrió la puerta, deseaba que fuese cualquier persona, menos Lavender. Pero era ella. Oliver tomó mi rostro con más fuerza y me atrajo mucho más a su cuerpo. Yo era un simple monigote que hacía caso absoluto de sus movimientos. Como pude lo empujé, caí de inmediato al suelo.

¡Ginny! —exclamó Lavender, sorprendida.

Sácame de aquí, por favor —le pedí. Seguíamos llevándonos como el perro y el gato, pero cualquier ayuda sería bien recibida.

¿Qué le hiciste a Ginny? —escuchaba que le preguntaba, mientras trataba de cargarme.

Yo no le hice nada, solo estábamos conversando y bueno, nos interrumpiste.

Imbécil, no estaban conversando. Mira sus ojos, está drogada. La drogaste, idiota.

Nunca haría algo así para obtener una chica. No necesito caer en esos juegos. Solo pasó.

Ginny, llamaré a Ron.

¡No! Sácame de aquí, por favor, pero no se lo digas a él, ni a Harry —Harry, Harry, Harry… el nombre de Harry inundaba mi cabeza. Comencé a llorar con fuerza.

Estás loca si crees que me quedaré callada. Esto es grave, Ginny.

Sabré manejarlo, pero que esto se quede aquí solamente, por favor. Harry no se puede enterar, me dejaría.

No lo haría por ningún motivo. Ustedes se aman mucho más que Ron y yo. Pueden superar cualquier problema, y aquí tú eres la víctima.

Por favor Lavender, haré lo que me pidas, guárdame el secreto.

¿Y qué hay de mí? Lavender como buena cuñada podría guardarte el secreto, pero ¿qué pasa conmigo? —cierto, tenía que convencer a dos personas. Maldito Oliver, por qué no estaba tan ebrio como para que pudiese creer que todo había sido un mal entendido.

No me pidas que tenga algo oculto contigo, por favor. Amo a Harry, él es todo para mí —mis ojos se volvían a llenar de lágrimas.

Ginny… la verdad por delante —Lavender volvía a hablar.

¡Ya sé! Acércame a Granger. Hace un momento atrás dijiste que yo le gustaba, ¿cierto? Me ha entrado la curiosidad de estar con una ratón de biblioteca, ¿será cierto el dicho que las calladitas son las más osadas? —lo que Oliver me pedía no era algo tan difícil, y de paso, sería grato para mi amiga, aunque sabía que Oliver no era el chico ideal para ella. En realidad, para ninguna mujer.

Trato. Esto no sale de aquí. Yo haré lo posible para que tengas una cita con Hermione. Lavender… haré lo que me pidas, cuando necesites mi ayuda, pero por favor, olvídate de lo que acabas de ver en esta habitación.

Lavender hizo una mueca con su rostro. Oliver sonreía como si se tratase de un juego lo bastante divertido. Ella me levantó y me acompañó hasta el vehículo de mi hermano. Nos quedamos solas un momento, en silencio.

Sé que no nos llevamos bien, y probablemente nunca lo hagamos. Pero estoy preocupada por ti.

Estoy bien, gracias Lavender.

Sigo creyendo que lo mejor sería decir…

Por favor —le interrumpí. Ron salía de la casa, despidiéndose de sus otros compañeros de fútbol. Irónicamente, Oliver se despedía de él, mientras que con la otra mano agarraba el trasero de Cho.

¿Y ese milagro que quieres regresar tan temprano a casa, Ginny?

No me siento bien. Aprendí la lección que no debo mezclar tragos.

Creo que siempre escucho lo mismo —respondió Ron, terminando de abrocharse el cinturón de seguridad.

Lamento hacerles regresar tan temprano. Ustedes suelen ser el alma de las fiestas.

No estaba muy divertida la cosa —comentó Lavender—. Mejor seguir la fiesta en casa, y en privado —comentó de forma sugestiva.

Cerré los ojos y traté de conciliar el sueño hasta llegar a casa. Al parecer lo logré y no me di cuenta siquiera de cuando mi hermano me sacó dormida del automóvil, porque cuando desperté, había un enorme sol al centro de mi ventana. Me levanté con fuerza y caí de lado a mi cama. En mi cabeza sentí pequeños golpes, en distintas partes de mi cráneo.

Nunca más… —murmuré. Me volteé para tratar de recordar la noche anterior. Entonces todos los momentos incómodos aparecieron, Oliver, Lavender, el beso, las promesas…—. Debo contarle a Harry.

¡Oh! Pensé que aún dormías.

¡Harry! —mi novio se sentó al borde de la cama y yo como pude me arrastré hasta su cuerpo y lo ahogué en un abrazo. Automáticamente me puse a llorar.

¿Qué pasó, cariño?

Te amo, te amo muchísimo.

Yo también te amo, corazón. Lamento no haber podido acompañarte a la fiesta de anoche. Me dijeron que te aburriste y por eso se devolvieron. Sabes que apenas ingresamos a la universidad me tapan con evaluaciones y debo de rendirlas bien para tener buena calificación.

Perdóname por haber sido una mala novia, Harry.

¿Por qué dices eso?

Debí haberme quedado contigo, alentándote, y sin embargo me fui a meter a una fiesta con gente imbécil —comenté con angustia.

No pasa nada, ya estamos juntos, y hoy me puedes acompañar mientras sigo estudiando —Harry me besó en la frente y me acurrucó entre sus brazos. Podía sentir su calor que me reconfortaba inmediatamente.

Gracias por hacerme la mujer más feliz del mundo.

Gracias por ser mi mayor felicidad —contestó.

El relato de Ginny me había dejado boquiabierto. Tenía unas enormes ganas de romperle la boca a Oliver, por ser un maldito imbécil aprovechador de situaciones. También de golpearme a mí por haber estado presente aquella noche y no haber protegido a mí hermana como correspondía. Pero también tenía rabia hacia mi hermana. Cómo se había callado durante todo este tiempo todas estas cosas. El rompecabezas comenzaba a tomar sentido, y las piezas que faltaban aceleraban aún más mi corazón. Por otra parte, Harry no emitía sonido alguno. Se encontraba ensimismado observando la alfombra del living de Lavender. Serio, estoico. Casi muerto.

—Pasó un tiempo luego de la fiesta. Tú y yo tuvimos una pelea enorme, ¿la recuerdas? Creí que era una más del montón, que la solucionaríamos como todas las otras. Pero ese día también presentí que sería la última vez que nos veríamos las caras como pareja —habló Lavender—. Ese mismo día me encontré con Ginny, y le dije que no hablaría nada con respecto a lo que había visto, siempre y cuando, me ayudase a volver a reconquistarte. Todo el mundo sabía que ambas no nos llevábamos bien, así que no sospecharían en lo absoluto.

—Fue así como se me ocurrió el plan de Facebook; mataría muchos pájaros de un tiro… Mantendría a Oliver tranquilo, a Hermione le daría la oportunidad de conocerlo, y que se diera cuenta de que este no era un buen hombre para ella y para ninguna mujer, y al verte con otra mujer, Lavender volvería a reconquistarte, tú te darías cuenta que ella era la mujer de tu vida…

—Pero el plan no salió como lo imaginó —agregó de forma irónica Lavender—. Tú te enamoraste de Hermione, y ella de ti. Incluso Oliver que es un maldito Don Juan… se 'caballerizó' por Hermione, demostrando que podría ser un buen hombre para ella. Y yo me quedé sola.

—Entonces… te contactaste con Ginny para decirle que abrirías la boca y contarías lo que ocurrió aquella noche en la fiesta —volvió a hablar Harry, sin quitar el rostro de la alfombra.

—No. Fue la misma Ginny que se contactó conmigo. Cuando se dio cuenta que el plan se le escapó de las manos. Ron y Hermione ya están juntos en… todos los sentidos, por así decirlo. Ginny se alegró de que su hermano y su amiga fuesen felices, pero también se sintió mal porque estaba fallando a la palabra que me dio. Asumo que por eso se asustó y cometió el error de contárselo a toda la universidad por medio de un anonimato no muy anónimo. Y luego deseó terminar contigo, porque sabía que te había mentido durante todos estos meses.

—Esto no tiene sentido… ¿Me estás tratando de decir Lavender que tú supiste de este plan desde siempre?

—Algo así, aunque no sabía muy bien de qué se trataba.

—¿Y Oliver?

—Oliver no tiene nada que ver. Confía en mí —respondió segura.

—Harry… ¿crees que podemos hablar? —preguntó de pronto Ginny.

Mi amigo no emitió palabra alguna. Se despidió de mí con una palmada y un leve 'gracias' que apenas pude escuchar. Se puso de pie y salió de la casa.

—¡Harry! —Ginny gritó su nombre y se puso de pie.

—No lo sigas. Suficiente ha tenido Harry desde anoche. Respeta un momento su dolor… no sacarás nada hablando con él.

A Ginny se le llenaron los ojos de lágrimas, y corrió hasta la habitación de Lavender.

—Lamento que todo se haya dado así. No somos amigas con Ginny, pero tampoco la podía echar de mi casa.

—Gracias por tenerla aquí.

—De nada —hubo un silencio incomodo entre los dos. Ahora no faltaba ninguna pieza, pero aun así, no podía sentirme tranquilo.

—¿Por qué…? ¿Por qué dejaste que Hermione leyera tu diario?

—No sé… tenía curiosidad de ver qué pasaba si agregaba un poco más de adrenalina al plan de tu hermana. Desde un principio supe que no tendría buen final, para mí —dijo con tranquilidad, frotándose los brazos—. Ya te lo he dicho un par de veces. Sé feliz.

—Ya no necesito que me lo digas, lo soy —supe que mi respuesta le dolió, pero supo ocultar sus sentimientos con una sonrisa fría—. Sé feliz Lavender.

—Lo haré.

Caminé hasta la puerta. Deseaba hablar con Ginny, pero Ginny tenía que solucionar primero su problema con Harry.

—¿Podremos recuperar la amistad que teníamos? —preguntó, cuando estaba a punto de cruzar la puerta.

—Mi novia es muy celosa, y no quiero darle problemas en vano. Lo mejor será dejar que pase el tiempo. Este mismo nos dirá si nuestra antigua amistad podrá superar todas estas situaciones. Cuídate.

Ella no agregó nada más. Pude sentir por fin que un peso enorme dejaba de presionarme los hombros. Me sentía un hombre completamente libre, y mi corazón emitía una sola canción: Hermione.

Me subí rápidamente al vehículo, y traté de ir con toda la velocidad pero precaución posible, hasta la casa de Hermione.

Golpeé su puerta, y salió asustada ante tanto ruido.

—¡Me asustaste! ¿Qué ha pasado?

—¿Estás sola?

—Sí, lo estoy. Qué pasa, por qué tanta euforia.

—Pasa que te amo demasiado, siento que no te lo había dicho, y ahora te lo demostraré de todas las formas posibles —entonces la comencé a besar como si no hubiese un mañana, y el cuerpo de Hermione comprendió todos mis movimientos, uniéndose de forma inmediata a mis deseos.


Nota de la autora:

Aparecí, ¡por fin!... pero no saben, queridos lectores, he tenido tanto trabajo que colapso xD… estoy 44 horas en un colegio, soy jefa de cuerda en Coro :') y sigo con mis trabajos de fin de semana en otra ciudad, entonces… tengo cero tiempo y espacio para mis hobbies y mis historias :c El viernes salí de 'vacaciones', pero de vacaciones solo está el nombre, porque ahí preparo todo mi trabajo, y mi presentación en Chillán (queda tan poco tiempo, nervios on*) y aproveché de inmediato para escribir el penúltimo capítulo.

Sé que venía diciendo desde hacía mucho que esta historia terminaría, y sí, ya llegó a su fin. Nos queda un solo capítulo más y adiós Facebook :') (no creo que haya epílogo).

Volviendo a la trama de la historia… ¿se esperaban algo así de Ginny? Generalmente, mis Ginny's son bien particulares, pero quise que esta fuese algo especial. A alguien le sorprendió? En mis planes estaba que ella también tuviese un diario, y que Harry lo descubriese… pero como se puso de moda esto de las 'Confesiones' y en Facebook más encima, me vino de cajón utilizar nuevamente, esta red para soltar la bomba y los reales motivos del plan de la pelirroja. ¿Qué pasará entre ella y Harry? ¿Ron y Hermione serán pareja ahora sin tanto problema y sin tanta persona de por medio? Espero sus opiniones como siempre.

MUCHISISISISMAS GRACIAS A TODAS LAS PERSONAS QUE COMENTAN, MANDAN MENSAJES DE ÁNIMO POR TODOS LADOS, de verdad, gracias totales. LOS AMITO!