Disclaimer: Los personajes de Hora de aventura pertenecen a Pendleton Ward, sólo la idea es mía.

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Chapter 3 - Confesiones

Dolía. Dolía mucho ver su expresión cuando quise solucionar el tema. Han pasado catorce años y Marceline sigue guardándome rencor, no le culpo pero... Pero quisiera que todo volviera a ser como antes, cuando las discusiones no tenían cabida sino en la cama. Es cierto que la he echado de menos, su actitud, sus bromas, su manera de mirarme con esos ojos carmesí tan expresivos, el tacto de su piel en la mía, sus tibios labios sorprendentemente dulces... La quería de vuelta después de todo este tiempo y me propuse volver a conquistarla. Con mi reino en completa armonía con los otros, no tenía que preocuparme tanto, ¿verdad?

Me dirigí a la salida de la cueva tras abandonar la casa de Marceline. Silbé para llamar a mi halcón real Mañana y que me llevara de vuelta a casa. A los pocos segundo vino y miré por última vez la pequeña morada que allí había antes de montarme en mi plumífero transporte.

-Conseguiré que me perdones, Marceline. Voy a compensarte por todo el daño que te hice.- y con una amarga expresión, Mañana levantó el vuelo para llevarme a palacio.

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Bajé de su lomo frente a la puerta principal, volviendo para acariciar suavemente su pico.- Gracias, Mañana. Siempre haces un gran trabajo. -El halcón graznó orgulloso, como forma de despedirse y me dispuse a entrar cuando ví que Finn esperaba junto a Jake, al lado de algunos guardias Banana.

-Hola, Finn. ¿Qué hacéis aquí? ¿Ha ocurrido algo?- Pregunté, acercándome hasta su posición.

-¡Princesa Chicle!- Se sonrojó muy levemente, casi imperceptible. Jugueteó con la hierba que llevaba adherida al brazo. -Solo preguntaba a los Banana si sabían donde se encontraba, ya que mi deber es protegerla y bueno...- Su tono de voz se fue apagando -¿Le gustaría venir conmigo y con Jake a ver una película en la casa árbol? También van a venir la princesa del Espacio Bultos y a Marceline...

Mis ojos se abrieron ligeramente al escuchar su nombre, una sonrisa se dibujó en la comisura de mis labios que ellos parecieron no darse cuenta. -¿Ella va a venir? ¿Confirmó su asistencia? No es de las que suelen socializar con otras personas.-

-Sí, ella misma sugirió la idea ayer mientras jugábamos con BMO.- Finn me miró extraño, como si tuviera algo en la cara. Ignoré completamente su mirada, no podía dejar de sonreir.

-Espléndido. Acabaré mis deberes reales e iré a prepararme. ¿A qué hora debo estar allí, Finn?- Puse las manos en el dobladillo de mi vestido, toqueteando la banda que rodeaba mi cintura con impaciencia.

-Puede ir llegando sobre las 7, princesa. Seguramente Marceline se retrase como siempre, por lo que no debe preocuparse si usted también lo hace debido a su asuntos reales.-

-Nos veremos allí entonces, Finn.- Me incliné para besarle la mejilla al pequeño héroe de la misma emoción. -Gracias por avisarme.- Le sonreí educadamente y entré al palacio sin decir mada más.

-Tíiiio. ¡Chicle te ha besado la mejilla!- Agitó sus brazos exageradamente, con la boca muy abierta. -Creo que le gustas, ¿viste como se puso al invitarla? ¡Te dije que mis técnicas de seducción te servirían!

-¿Tu crees, Jake? No me gustaría equivocarme otra vez, como pasó con la princesa Llama...- El chico se tocó la nuca, algo avergonzado y sonriente mientras su peludo amigo le golpeaba el hombro amistosamente.

-Segurísimo, tron.- Se reía Jake ante el comportamiendo de su colega. En ese momento se metió bajo las piernas de este y se hizo más grande, dejando a Finn sobre su lomo. -Vamos a casa, aún hay que preparar la manduca y todo eso.-

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Subí las escaleras a toda prisa hacia mi dormitorio, con cuidado de no tropezarme en el camino. Estaba nerviosa, exaltante, feliz, todo un torrente de emociones llenaba mi cuerpo y no podía parar quieta. Parecía que el destino quería que tuviera mi oportunidad para hacer las paces con Marceline, y que mejor lugar que tranquilas, viendo una película. Un ambiente perfecto y sosegado para una reconciliación.

-Bien, Bonnibel. Será mejor que pienses en qué te vas a poner esta noche.- Dije hablando para mí misma. -Lo más adecuado es algo cómodo ya que voy a ver una peli con amigos, pero también debe ser lindo para que Marceline se fije en tí... Obviamente no llevaré un vestido, sería muy tedioso y además a ella no le gustan demasiado. Será mejor escoger algo que se ajuste más a su personalidad... - Saqué por fin una sudadera rosa después de tanto rebuscar y tirar ropa al suelo. -¡Sí, esto es perfecto!-

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Eran las 18:45 y ya estaba preparada. Decidí que iría a pie, ya que Mañana me dejaría los pelos hechos un asco y viajar en carruaje no era precisamente una opción, puesto que el cochero tendría que esperar allí. No recordaba que la casa árbol estuviese tan lejos, pero como ellos mismos dijeron: no había prisa, así que llegué después de estar andando como media hora.

Al tiempo que llegaba a la puerta de aquel fuerte gigante ví como Marceline flotaba distraída hasta allí. Esbocé una sonrisa y un pensamiento cruzó mi mente: es cierto que siempre llega tarde. Incorregible. Metí las manos en el bolsillo enterizo de la sudadera, tratando de actuar de manera normal y despreocupada ante ella. Nuestras miradas por fin se cruzaron. Levanté la barbilla a modo de saludo, como lo haría cualquiera de sus colegas pero ella solo me miró como si estuviera loca y entró rapidamente a la casa, dejándome casi boquiabierta.

-¡Será maleducada!- Gruñí por lo bajo -Tranquila, Bonnibel. Viniste para reconciliarte con ella, ¿recuerdas? No dejes que te saque de quicio. - Dije para mí misma mientras entraba a la susodicha casa, después de semejante desfachatez.

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Ya dentro de la casa pude observar la situación con mayor detenimiento: la princesa del Espacio Bultos estaba sentada en el sillón de una plaza, Jake y Lady en el suelo frente a BMO, dándose arrumacos, Finn sentado en un extremo del tresillo y Marceline junto a él. "Perfecto, tengo un sitio al lado de Marceline. Así todo será más confidencial, sin que los demás tengan que meter sus narices en el asunto" pensé. De nuevo una sonrisa surcaba mis labios y saludé a todos los presentes alzando una mano y un "Buenas, chicos" y me posicioné a su lado.

-¡Vamof a empfezar ya, Finn! ¡Me eftoy aburriendo!- Exclamó la princesa bultos, engullendo los aperitivos que estaban sobre la mesa.

-Por Glob, sí. Es muy desagradable tener que verla comer de esa forma...- Marceline hizo un mohín, mirando con desdén a la princesa morada y yo tuve que contener una risa para no empezar un conflicto.

-Perdona, pero mis preciosos bultos requieren de una buena alimentación para mantenerlos así de bellos. No podría decir lo mismo de tí, escuchimizadita.- Carcajeó esta, mirándola con superioridad.

-¡Hissssss!- Marceline estuvo a punto de saltar contra su cuello pero fue interrumpida por Finn.

-Eh, eh, tranquilizaos, la peli va a comenzar. Reproduce Bmo.- Este obedeció y por fin se proyectaron las imágenes del inicio en la pantalla holográfica.

Jake estiró su brazo y apagó la luz para una mejor sesión de cine. Este era mi momento. Me acerqué a Marceline un poco y noté como todo su cuerpo se tensaba, en especial su mano izquierda que hacía contacto con la mía en un tenue roce. Paré un poco para no espantarla y luego me acerqué a su oído para susurrarle muy bajo, que sabía que sólo ella me oiría.

-Te desviaste del tema estaba mañana y no me contestaste...- Percibí un exiguo estremecimiento en su piel, consiguiendo inquietarla.

-Basta, Bonnibel. Hay mucha gente delante...- Bufó para sí, tratando de no llamar la atención.

-Pero yo quiero hacer las paces, Marcy...- Ahogué un pequeño quejido mientras acariciaba el vientre de Marceline con la mano. Dirigí la mirada a los demás asistentes, estaban absortos en la película.

Noté como todo su cuerpo comenzaba a temblar bajo mi mano, yo solo sonreía de satisfacción. Después de todos estos años, aún conseguía hacerla débil ante mí, tenerla a mi merced con unas simples caricias. Para ser un vampiro, ella demostraba padecer las distintas emociones que nos embargan a los seres mortales.

¿Eso que vi era un sonrojo? Oh, glob. ¡Hice ruborizar a Marceline! No recordaba ya cuán linda estaba con sus mejillas prendidas en liviano rojo. -... Si te perdono, ¿me vas a dejar en paz?-

Ladeé la cabeza, traviesa mientras sonreía infantilmente -Tal vez... o tal vez no.- Solté una risita y cogí su mano, entrelazando los dedos de ambas.

Se acomodó en el sofá y bufó de nuevo. Yo apoyé mi cabeza en su hombro, acurrucándome contra ella. Se sentía cálido a pesar de su baja temperatura.

-Te he echado de menos, Marcy...- Dejé escapar en un susurro. La pelinegra solo balbuceó unas cuantas cosas inentendibles mientras miraba detenidamente la película, con un tenue color en sus mejillas. Seguramente blasfemias. No pude contener una sonrisa. No estaba mal para una primera toma de contacto, que no iba a ser la única por supuesto. Dirigí mi mirada también a la película, pero en cambio yo divagaba por mi mente, pensando en cuál podría ser el siguiente paso. "Pronto caerá a mis encantos de nuevo", pensé mocionada.

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N/A: Al fin paz y tranquilidad, tras unas semanitas de "descanso" de escribir debido a exámenes, he vuelto con las pilas renovadas para continuar con los capítulos. Espero que nos sigamos leyendo y que si os gusta, dejéis unos reviews comentando lo que os ha parecido y sugerencias para el próximo. También se aceptan amenazas y tomatazos :'3 bye bee~