N/A: Ya sé que no tengo perdón por haceros esperar tanto, pero bueno, con todo este tema de las notas, las evaluaciones finales y pfft... Siento mucho la tardanza, ya avisé que las actualizaciones serían irregulares pero os juro que no pensé que tanto, aceptaré amenazas por ello, tomatazos, torturas y similares. Lo siento de verdad!
PD: disfruten del capítulo, que por fin tenemos algo de acción!
...
"Maldita Bonnibel, siempre poniéndome en aprietos..." pensé. Me recosté en el sofá, sin poder evitar tensarme cuando su mano tocó mi vientre. "¿A qué demonios estaba jugando?" Me puse nerviosa, después de tanto tiempo había olvidado lo que su contacto me provoca. Lo que me faltaba, ahora está apoyada en mi hombro. "Glob, ¿por qué se pone tan cerca?"
-Bonnie, retírate por favor...- Susurré, apenas silbando con la lengua. Me percaté de que su agarre se hizo más fuerte. Mentalmente me llevé una mano a la cara, "Menudo rato me espera..."
-No quiero, necesito que me perdones.- Hinchó sus mejillas con aire, yo hice una mueca y me volví a la película. Su mano recorría mis muslos lentamente, por la cara interna. "¿De verdad que sólo quiere mi perdón? Por Glob, si parece que está en celo..."
Me revolví ligeramente, tratando de ignorarla y poner atención a la película. Aún no había aceptado su petición de hacer las paces y algo en mi instinto me decía que no iba a parar hasta que la perdonara, aún así no daría mi brazo a torcer. No no no no, ni de broma. Un par de caricias no iban a hacerme perder el autocontrol, ¿verdad? "¡Soy un vampiro, por el amor de Glob!", me reprendí mentalmente.
Una vez más percibí que su mano se acercaba peligrosamente a la intersección de mis piernas. "¿En serio, Bonnie? ¿Qué hostias te pasa hoy?". Agarré su mano, apartándola de mí, había llegado demasiado lejos. Ella hizo un puchero como respuesta y dio un leve quejido de lo más sexy. "Espera, ¿qué? Concéntrate, Marceline, que te dispersas." Dirigí una rápida mirada a la habitación, nadie parecía darse cuenta de la pequeña contienda que estábamos librando.
Bonnibel se recargó en mi hombro, acercando sus labios hacia mi oreja. Sentir su cálido aliento no hizo sino empezar a excitarme lentamente. Recuerdos de las noches que pasé con ella en su alcoba llenaron mi mente, "¡esto no ayuda para nada, cerebro estúpido!"
-Marcy...- Consiguió vocalizar por fin sobre mi oído. -Solo te pido que me respondas a una única pregunta, y depende de tu respuesta te dejaré de molestar si es lo que quieres...-
Dirigí mis ojos a los suyos, manteniéndole la mirada. Se la notaba triste, y por un momento me compadecí de ella.
-Dispara, rosadita.- Le solté, frunciendo el ceño ligeramente. No me gustaba nada lo que acababa de decir.
-En todo este tiempo...- Titubeó un poco al susurrar, pasando uno de los mechones de su pelo por detrás de la oreja. -Tú no... uhm... ¿no me echaste de menos?
Aquella pregunta tan a bocajarro y directa me dejó helada. "¿Cómo se supone que debo responder a eso? Mira Bonnie, me hiciste daño pero volvería como una masoca a ti. Claro que no, y no te hagas ilusiones porque tengo un montón de chicas detrás mía. Ja, me dolió un poco, pero estás completamente olvidada." Pffft, eso no se lo cree nadie. Mi cabeza sopesaba todas las posibles respuestas que podía darle, pero ninguna me convencía lo suficiente. "Responde ya idiota, si no, Bonnibel lo malinterpretará."
-Eh... Yo... Uhm...- Balbuceé patéticamente frente a su cara. "¡Joder, deja de mirarme, me pones nerviosa!" Mi mentón temblaba, parecía una adolescente de nuevo cuando se le preguntaba por el sexo. Solo atiné a asentir con la cabeza antes de que la princesita se diera la vuelta.
-¿Eso significa que me perdonas...?- Bonnie esbozó una tímida sonrisa, pasando la lengua por su labio inferior, casi como un tic nervioso.
-Qué remedio...- Bufé, rodando los ojos lentamente. "Al final lo ha conseguido, Marceline. Bien por ti, idiota." Hice un mohín ante mi falta de orgullo por rendirme tan rápido y cuando iba a darme la vuelta sentí que unas pequeñas manos se colaban hasta mi nuca, manteniendo un firme agarre. "Oh, no. Aquí y ahora no, por favor." De repente unos labios de color rosa se estrellaron contra los míos, un beso casto, únicamente juntando nuestras bocas. Mi cuerpo se paralizó por completo ante el contacto, estaba en estado de shock. Me costó reaccionar ante el hecho de que Bonnie buscaba algo más por mi parte, su lengua tocando ahora mis labios. Los abrí ligeramente por la sorpresa y se adentró, haciendo su camino por mi paladar y acabar chocando con la mía. Gemí ahogadamente ante el contacto, apuesto a que mi cara debe ser como mi bajo-hacha de roja. Glob. Respondí ante sus sensuales movimientos en mi boca, como si la fuera a devorar. Ahora recuerdo qué me hizo adicta a ella a pesar de lo poco que teníamos en común. Su cara estaba relajada, parecía feliz de nuevo mientras me besaba, sin preocupaciones. "Sí que me debe de haber echado de menos...", me permití pensar, pero en seguida mi subsconciente me abofeteó con la verdad. "Ella te abandonó, lo vuestro no puede funcionar. Ella es la princesa de Chuchelandia y debe cuidar de su reino, nunca le has importado lo suficiente, idiota."
Una silenciosa lágrima se deslizaba por mi mejilla pálida y sin vida, mientras que yo me separaba bruscamente de Bonnibel. Me miraba extrañaba, aun con la lengua sobresaliendo un poco por encima de sus dientes en una linda mueca y los labios algo hinchados, de un rosa más oscuro. Sacudí la cabeza con rabia, tensando la mandíbula y me crucé de brazos, recostándome en el sofá. Por suerte todos parecían completamente absortos con la película "Huella de calor", incluso Finn aunque estuviera a mi lado, no se había percatado de lo que estaba pasando entre Chicle y yo. "Mejor, así no voy a tener que dar explicaciones", pensé girando la cabeza hacia Bonnibel.
-Ni se te ocurra volver a hacer algo parecido, o me beberé toda la sangre de tu cara rosa. ¿Comprendes?- Ladré todo lo imponente que pude, aunque seguro que no tenía el efecto deseado debido a mi sonrojo.
-Pero Marcy...- Su voz se fue apagando, de nuevo una mirada triste en ella. -¿Qué debo hacer para que confíes en mí y me creas cuando te digo que quiero hacer las paces? ¿Que quiero que todo vuelva a ser como antes?-
-Déjalo, Chicle. ¿No puedo olvidarlo tan fácil, sabes? No después de que desconfiaras de mí de aquella manera, ¿y ahora pretendes que yo confíe en tí? Eso es lo que falló entre nosotros, que yo te dí todo y tú solo te preocupabas por tu maldito reino. Aún así seguí a tu lado, aunque consciente de ser segunda en tus prioridades, sólo para apoyarte. ¿No lo entiendes todavía?- Susurré con furia contra ella, intimidante.
-Por eso quiero arreglar las cosas, Marceline. Para que veas que he cambiado. Dame una última oportunidad, por favor...- Levantó la mano hacia mi hombro para intentar calmarme, pero huí de ella.
Gruñí con desesperación, mi mente daba vueltas a las distintas ideas que surcaban por ella. Mentiría si dijera que no la he echado de menos, han sido 14 años después de todo y aún la quiero.
-FLASHBACK-
-¡Hey, Bonnie!- La saludé con una sonrisa de oreja a oreja, levantando la mano mientras entraba a su alcoba por la ventana. Ella se dirigió hacia mí, llevando la camiseta de rock que le regalé, y también levantó la mano, pero para golpearla contra mi mejilla.
-¡¿Cuándo pensabas decirme que tu padre planea tomar Chuchelandia?!- Me miraba con dureza, bastante enfadada.
-¿Qué demonios dices, Bonnibel?- Fruncí el ceño, agarrándome la mejilla junto con la mandíbula.
-No te hagas la tonta, Marceline. Sabes perfectamente de lo que hablo, ayer estabas con tu padre en la Nochesfera.-
-¿Pero qué? ¿Ahora me espías? Sólo fui porque tenía que hacerme cargo de la Nochesfera y acabamos discutiendo porque quería que me pusiera el colgante. ¡Yo no sabía nada!-
-Estás de su parte, ¿no? ¡Quiere que te encargues de la Nochesfera mientras él ataca mi reino!-
-¿Qué? ¡No! ¿Y por qué querría mi padre hacer eso?- Enarqué una ceja de incredulidad.
-¿Tal vez para chupar almas? ¡Eso es lo que hace, Marceline!- Apuntó con el dedo índice en mi pecho, presionándolo.
-No puede ser, hace tiempo que no causa problemas. Y además, sabe que me importas, no va hacer nada.- Crucé los brazos frente a ella, resoplando.
-¡Marceline Abadeer, no le cubras! ¿Tanto te importo que piensas ayudarle?- Me empujó, con poca fuerza y luego se dió la vuelta. -Será mejor que te vayas antes de que llame a los guardias.
-Pero Bonnie, escúchame...- Me acerqué a ella con cautela, tratando de calmarla. Envolví mis brazos alrededor de su cintura, apoyando mi barbilla sonre el hombro. -Mi padre no planea nada, y en caso de que algo pasara yo me enteraría.- Puse un leve beso en su cuello.
-Marcy, tengo que cuidar de mi reino... ¿No lo entiendes? Tengo que estar siempre alerta, y prevenida.- Suspiró, llevando su mano a mi pelo. Enredó sus dedos en él, a lo que yo me estremecí.
-Vamos a hacer una cosa, ¿vale?- Susurré dulcemente y le dí otro beso, bajo el lóbulo de la oreja. -Tú te relajas por un rato y yo me ocupo del asunto de mi padre...
-No es por ofender cariño, pero apenas te ocupas de tí misma.- Soltó un pequeña risita, ligeramente gutural y se giró para abrazarme también, escondiéndose en mi pecho.
-Hiiiiish.. Eso es lo que tu crees, doña perfecta.- Hice una mueca, burlándome de ella y apreté mi agarre, pegándola más a mí.
-Pero te quiero, mi vampira incorregible...- Levantó la barbilla para dirigirme una mirada y posó sus labios rosados con cariño sobre mi nariz.
-FIN FLASHBACK-
Un movimiento brusco me devolvió a la realidad. Bonnibel se había levantado del sofá, con la mirada perdida, y secándose las mejillas puso un brazo sobre el hombro de Finn.
-Finn... ¿Podrías decirme donde estaba el baño?- Intentó forzar una sonrisa amable.
-Cla..claro PB, sube las escaleras y busca la primera puerta que encuentras a la izquierda- Finn le dio una mirada de complicidad y en seguida volvió a la película.
Bonnie asintió con la cabeza, desplazándose hacia las escaleras en silencio y procurando no mirarme. Yo me crucé de brazos, bostezando para tratar de parecer indiferente. "Al menos ya he hecho las paces con ella, no se puede quejar, ¿verdad?". Suspiré con pesar mientras pensaba en lo que estaba haciendo Bonnie en el baño, seguramente llorando a moco tendido. Tal pensamiento me hizo sentirme peor de lo que ya estaba. En ese momento Finn se volvió hacia mí, dando una sonrisa juguetona. "Espera, ¿él se había enterado? Oh, Glob..."
