-¿Cuánto tardará en venir un doctor? -Preguntó Ed, con la frente perlada de sudor. Había estado esperando casi cuatro horas para ser atendido, sólo lo habían venido a ver un par de veces, para traerle calmantes, y de vez en cuando traerle una bolsa con hielo, para aliviar la creciente fiebre que tenía.
-No lo sé, por lo que he visto, mucha gente tampoco es atendida aún. ¿Cómo sientes la cabeza?
-Es como si estuvieran taladrándome el cerebro -contestó Ed, resoplando.
En el hospital habían muchas autoridades, y unos cuantos policías, pero nadie podía decir nada acerca de los acontecimientos de Atlanta. La situación estaba empeorando.
Impaciente, Diana se levantó y fue a buscar un doctor que pudiera atender a Ed. Había muchos doctores y enfermeros a la vista, pero todos se veían ocupados. Buscó por todas partes a alguien que se encontrara desocupado o que no estuviera haciendo nada tan importante, hasta que por fin encontró una doctora que estaba sola, apoyada contra la pared de un pasillo saturado de camillas y enfermos, con un café en mano, observando atentamente a una televisión que había en una habitación con la puerta abierta, que adentro tenía una mujer de avanzada edad, sola, comiendo.
-Disculpe, necesito que me ayude. Mire, mi marido no se encuentra bien. Un hombre lo mordió, y ahora siente fiebre, dolor y le duele la cabeza… Tiene principio de diabetes. No se siente nada bien. ¿Puede ayudarme?
-Shh… -fue lo único que respondió, sin despegar los ojos del televisor.
Debido al estrés, Diana estuvo a punto de ponerse más grosera para recibir la atención de la doctora, pero entendió su concentración cuando miró el televisor. Estaban dando una cobertura noticiosa en vivo del centro de Savannah, donde se veían incendios, autos volcados, y gente corriendo por todas partes. El reportero hablaba acerca de una extraña enfermedad que hacía que la gente sintiera el impulso de comer personas, y que se creía que al ser mordida una persona, se convertía.
-Oh… Señora, por favor, necesito que me ayude. Mi marido se siente muy mal. Por favor, ayúdenos…
-Eh… Permanezca aquí. Volveré enseguida -y la doctora se perdió entre la multitud. Diana no confiaba mucho en que la doctora volvería o que estaría desocupada para ese entonces, así que sigilosamente la siguió, y aprovechó de mirar por todos lados para encontrar si había otro doctor o enfermero desocupado. Pero no encontró a nadie que le fuera de utilidad.
Diana llegó a una parte en la que no pudo seguir a la doctora, pues ella entró a un área que era exclusivamente para personal médico. Lo único que Diana pudo hacer fue prestar atención y oídos a la conversación que acababa de comenzar adentro.
-Jo, aquí estás. ¿Cómo te ha ido con los pacientes mordidos? -Preguntó una voz masculina.
-Nada bien. He usado analgésicos para aliviar el dolor de los pacientes y ha resultado, pero no puedo hacer nada para curarlos. Todos los mordidos tienen una fiebre que es imposible de reducir. Por lo menos, aún no ha fallecido nadie de los que he revisado -contestó la doctora.
-Todos estamos en las mismas. Escuchen, algo muy malo está pasando aquí, y tenemos que averiguar la forma de evitarlo. Tenemos que encontrar una solución -volvió a hablar la voz masculina.
-¿Pero qué podemos hacer, Alex? La gente empeora. La fiebre es imposible de controlar, y están cada vez peor -dijo una voz femenina, desconocida.
-Algo tendrá que ocurrírsenos -dijo Jo-. Callie, ¿puedes hacerme un favor? Dejé afuera esperando a una señora, que quería que revisara a su marido, que también fue mordido. Yo tengo que ocuparme de los mordidos que están inconscientes.
-Está bien. ¿Dónde está la señora?
-Estaba afuera de la habitación 113, sector A. Era baja, de cabello oscuro corto, tenía una mata de rulos.
-Entendido, voy.
Callie apareció antes que Diana pudiera escabullirse de nuevo a donde supuestamente debía estar. Decidió que no había tiempo para fingir una excusa del por qué estaba espiando, así que fue al grano, y llevó a Callie a donde Ed.
-¿Doctora, estoy muy grave? -Preguntó Ed.
-Bueno, soy enfermera, en realidad. Usted se ve mejor de lo que esperaba. Le voy a dar unos calmantes y algo para bajar la fiebre.
Cuando Ed se sintió un poco mejor al recibir la dosis de medicamentos, Diana se dedicó a intentar llamar a Sandra para saber cómo estaba Clementine. No volvió a intentar llamar por los teléfonos del hospital, porque las filas para llamar eran inmensas. Diana pasó cerca de una hora intentando llamar a casa, pero nadie contestaba, las llamadas no conectaban.
Algo inusual comenzó a suceder en el hospital. Docenas de soldados comenzaron a llegar, cruzando los pasillos, abarcando cada área del hospital. Iban armados, listos para atacar. Todo el mundo se enteró que los soldados estaban discutiendo si debían eliminar a los enfermos, o proteger a la gente del hospital. Por suerte, no había entrado ningún soldado en la sala donde se encontraba Ed, pero se oían en los pasillos.
-Diana… Tenemos que irnos… Aquí no es seguro… -Dijo Ed, con los ojos entrecerrados.
-No digas eso. Pronto te pondrás mejor. No puedo dejar que salgas del hospital en este estado.
-Sé que es peligroso, pero acá la gente está empezando a desesperarse. Tenemos que irnos. Por favor, sácame de aquí. Por favor. Por favor… Y llama a Sandra que cuide de Clementine… Podría llevarla a Marietta… Podría ser seguro allí…
Diana buscó por todo el hospital un lugar que no estuviera demasiado transitado, porque no la dejarían llevarse a un hombre con una camilla del hospital. Decidió que sacaría a Ed por la salida trasera, ya que por ahí estaba estacionado el auto. Pero se dio cuenta que en el perímetro del hospital se estaban formando unas trincheras improvisadas hechas por soldados. Y estaban disparando a cualquiera que intentara entrar o salir. Aprovechando el relativo silencio del exterior, llamó a Sandra, que no contestó de nuevo, por lo que dejó un rápido y claro mensaje de voz.
-¡Oh Dios mío! ¡Finalmente! No sé si has intentado contactarnos, las llamadas se caen. No nos dejan irnos y no nos dicen nada sobre Atlanta. Vete a la ciudad y lleva a Clementine contigo a Marietta, por favor, por favor. Yo, yo, tengo que regresar al hospital. Por favor avísenme que están seguras.
De vuelta, Diana le pidió ayuda a Callie para escapar con Ed, y la invitaron a unirse en su escape. Diana y Callie llevaron a Ed en su camilla por la puerta trasera del hospital, que era usada para los fallecidos. Pero encontraron que la puerta estaba siendo custodiada por un grupo de soldados.
-Nadie se irá de acá -dijo un soldado.
-Déjenos ir, por favor -pidió Diana, suplicante.
-Tenemos órdenes de impedir que alguien entre o salga de este establecimiento. Las cosas están muy mal afuera.
-¿No hay un lugar seguro? ¿Sabe si está pasando lo mismo en Atlanta? -Preguntó Ed apenas, recostado en la camilla.
-No puedo decirle nada, es clasificado. Ahora, vuelvan a su sala y esperen. Estamos controlando la situación.
Fue entonces que se escuchó un grito no muy lejos de la puerta. Todos pusieron su atención en una niña pequeña que estaba siendo atacada por un anciano, que no sólo estaba mordiéndola, sino desgarrándola por completo con las manos.
-¡Ayuda! -Gritó una mujer de mediana edad- ¡Ayuda!
Los soldados se vieron obligados a acudir para ayudar a calmar la situación, por lo que dejaron sin protección la puerta. Diana empujó la camilla para sacar a Ed de ahí, que estuvo a punto de caerse, ya que Diana tomó el camino de bajada de escalones, en vez de la rampa. No avanzó muchos metros antes de darse cuenta que Callie no los acompañaba.
-¡Callie, vamos!
Fue entonces cuando el matrimonio se dio cuenta que adentro del hospital, los soldados empezaron a dispararles a todos, mordidos, sanos, a todo el mundo. Callie permaneció inmóvil al lado de la puerta, sin creer lo que estaba pasando. Pero reaccionó y los acompañó al auto.
Ya en el asiento de conductor, Diana vio que tenía un mensaje de voz. Esperó a que fuera Clementine o Sandra, pero era Jane -¡Diana!, Claus y yo volvimos al Marsh House para venir a buscarlos y sacarlos de la ciudad, pero no los encontramos. Estamos atrapados. Dinos dónde están, ayúdenos. Estaremos esperando.
