Disclaimer: Personajes hechos por nuestra reina J.K. Rowling, la trama es mía.
Dedicado a mi Robert. Oh como te extraño..
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Tiene sus ojos, Draco.
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"El valor, al igual que el amor, necesita alimentarse de esperanzas." —Napoleón Bonaporte.
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Capitulo 3.
—Buen día.
Albus sonrió y le dio un beso en la mejilla a su madre, Ginny que sonrió orgullosa al verlo. Su hijo tenía quince años cumplidos y era tan parecido a su padre, pero al parecer, para dolor de los dos heredo mucho la actitud de Ronald.
—Buenos días. Mamá, tengo mucha hambre— exclamó Albus frotándose las manos esperando el desayuno que le daría Ginny. La pelirroja negó con su cabeza riendo. Se parecían tanto.
—Cuando no, Al— comentó James, entrando a la cocina y sirviéndose un poco de jugo despreocupado.
—Buenos días a ti también- saludó Ginny con el ceño fruncido. Su hijo, James Sirius ya iba para su sexto año en Hogwarts, pero al parecer, era el que menos había heredado de Harry y ella. Su cabello casi le caia a los hombros y era color castaño junto a unos grandes ojos marrones, aunque la actitud obviamente la había heredado de su abuelo y de su tíos Fred y George.
—Hola ma— saludó James con una sonrisilla mientras le untaba mantequilla a su pan ignorando por completo el "Si serás..".
—¿Y Lily? — preguntó Ginny al ver que una cabecita pelirroja no aparecía por el lugar.
—Ya sabes, arreglándose.
—¿Arreglándose? — Ginny frunció el ceño. Lily apenas cumpliría trece años. Era muy chica para preocuparse en que vestirse o como la verán los demás.. "O como la vera alguien.."
—¿Enserio no sabes? — preguntó Albus entornando los ojos hastiado.
—Se está arreglando por culpa de Scorpius Malfoy— soltó James como si hablara del clima pero con cierto rencor.
—¡Ya sé! todo este verano a estado hablado de él. Quiere cambiar por él.
—¿Y de donde se conocen? — preguntó Ginny temblorosa intentando que sus hijos no lo notaran dando una risita. Ahí, fue cuando la pelirroja se dio cuenta que el destino lo maneja un señor gordo que mira todo y que siempre la quiere joder. Porque, al parecer, si sus hijos estaban en lo correcto. La historia se vuelve a repetir.
—Apenas ahora a finales de su tercer año. Porque por miedo, nunca había notado a los Slytherins. Al verlo, pensó que era un ángel del cielo.
—Caído, querrás decir— susurró James agarrando el plato que le ofrecía su madre.
—¿Caído?
—Sí. Obviamente, Lily nunca ha visto a la familia Malfoy..
—Y como todos, hasta se sorprendió de Rose Malfoy.
—¿Se sorprendió? — preguntó Ginny.
—Sí mamá. Muchos chicos en Hogwarts aun se sorprenden en las navidades o el primero de septiembre, cuando los Malfoy van a dejar a Scorpius y Rose.
—Ah..
—Sí. Ver a Rose, que es pelirroja entre todos esas cabezas rubias y una cabeza castaño claro, es algo raro.. —dijo Albus repentinamente interesado.
—Yo antes creía que Rose si era una Malfoy. — admitió James pensativo mientras untaba un poco de mantequilla en su tostada.
—¿Y eso? —preguntó Albus, curioso. El tema de Rose Malfoy, hizo que se le quitara rápidamente el apetito. Todo de ella, le parecía extravagante y misterioso.
—Pues, sabrás que Astoria Malfoy es castaña ¿no?
—Creo que capto eso.
—Bien, pues Draco Malfoy es rubio..
—Pues también capt..
—Okay, pues la combinación de casi amarillo y castaño.. Es rojo ¿no?
—Casi amarrillo— repitió Ginny con una risita—. ¡Cada cosa que se te ocurre James!
—¡Pues sí! ¿No lo has visto?
—No es casi amarillo.. es rubio platinado..- dijo Ginny mientras le servía a Albus e involuntariamente al pensar en el rubio se le escapo una media sonrisa, aun después de tanto tiempo..quedaba un poco de él, en el corazón de la pelirroja.
—Para mí que se lo tiñe-—expusó Albus, contrariado— Ese color no es normal.
—Si y bueno.. Rose es un poco creída. — siguió James.
—¿Creída? ¿Quién es creída? —preguntó Harry Potter entrando a la cocina directo hacia su esposa, quien lo recibió con un casto beso en la mejilla. Ginny le dio su café, con lo que Harry le agradeció con una sonrisa.
—Rosebud Malfoy.. — respondió Albus arrugando la nariz.
—Aunque, no debes negar que esta como quiere— dijo James con una sonrisa de lado..que provoco que a Ginny diera un gritito y Harry escupiera todo el café..en la pequeña Lily que acababa de entrar.
—¡CALIENTE! — gritó corriendo escaleras arriba.
Albus y James reían a carcajadas mientras Ginny limpiaba el café que derramo Harry.
—No le veo la gracia— reclamó Ginny seria, lo que hizo que los dos jóvenes se callaran inmediatamente. Cuando su madre, ponía esa mirada, no había nadie que la pudiera detener.
—No quiero que vuelvas a pensar en eso James Sirius Potter— sentenció Harry mirándolo con un poco de furia y miedo.
—Pero.. —comenzó James, confuso. ¿Es que sus padres nunca la habían visto? Sí, Rose Malfoy estaba linda, hermosa. Pero había algo en ella que lo repelaba. Cuando la vio por primera vez, en la selección de casas pensó que iba a quedar en Slytherin, pero para sorpresa de él quedo en Gryffindor. Aun y cuando Rosebud Malfoy tenia solo once años ya tenia ese porte orgulloso y una expresión fría en el rostro.
—Naa, por mi no se preocupen. Malfoy está en mi clase, pero ella es una sabelotodo—informó Albus a la ligera evitando la mirada de sus padres.
Sin saber que en un futuro, recordaría esas palabras y se arrepentiría.
—¿Sabelotodo? — preguntó Harry en un hilo de voz, sintiendo cosquillas en la base del estomago. Se le hacía tan familiar lo que decía su hijo —¿También mandona?
Albus asintió férvidamente.
—¿Como lo supiste?
—Intuición.. — susurró Harry con un brillo en los ojos, que no paso desapercibido por James que se puso incomodo y curioso. ¿Pero que tanto sabe sobre la familia Malfoy?
—La odio— sentenció Albus— La odio.
Un rayo cruzó por su mente, mostrando a gran velocidad todos los encuentros que habia tenido con ella. Las discusiones las miradas..
—Odiar es una palabra grande Albus— aconsejó Ginny, viendo la mirada que ponía su hijo después de mencionar aquello.
—Al igual que amor— comentó Lily con un nuevo vestido puesto y con las mejillas sonrojadas, gesto que provocó a Harry frunciera el ceño.
—Tu estas muy chiquita princesa— dijo Harry abrazando a la pequeña pelirroja. Lily frunció el ceño por un momento y casi soltaba un "Papá, ya no soy una pequeña" pero al ver el rostro de su padre, solo asintió y le respondió abrazándolo fuertemente.
—El punto de toda la plática es que Rosebud no es una Malfoy.
—¿Y eso como saben? — indagó Harry alzando una ceja. James asintió e inflo su pecho de orgullo al saber que algo que su padre no. ¿Cuántas veces podían pasar aquello?
—Pues fácil.
—¿Si?
—Bueno hay rumores de que a Malfoy, no la querían sus padres verdaderos, así que la dejaron a la deriva y la rescato Astoria Malfoy.
—¿En serio? — Albus suspiro cerrando sus ojos momentáneamente. Tal vez, era por eso que Rose, se escondía mucho en la biblioteca. Tal vez, por eso era que no tenía muchos amigos y era muy reservada.
—Sí. Que sus padres eran magos aliados con Voldemort y no la queri..- explicaba James en tono lúgubre pero se vio interrumpido por la risa sarcástica de Ginny y los pasos apresurados de Harry hacia la salida.
—¿A dónde vas? — preguntó Albus, extrañado.
—Nos vemos en la Madriguera— habló sin voltear a verlos cerrando la puerta de un portazo. Ginny lo miro enfurecida y Albus se encogió de hombros.
—¿Y ahora que dije? —preguntó James.
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—Buenos días— saludó Rose sentándose en pequeña mesa de la cocina. La cocina de los Malfoy, era muy grande a decir verdad. Con grandes ventanales y mucho paisaje que ver. Astoria Malfoy se encontraba a lado de ella, sonriéndole. Para Rose, Astoria era como su segunda madre. Siempre le ayudaba en lo que podía y estaba al pendiente de ella. Algún día, iba a agradecerle por todo lo que había hecho por ella. Adoptarla al mismo tiempo que había tenido a Scorpius. Aceptarla como si fuera suya.
Recuerda que una vez en Hogwarts en sus primeros días de su tercer año. El profesor Binns les encomendó una tarea que trataba de escribir sobre las personas que más admiraban. Muchos compañeros, llegaron con informes sobre Harry Potter, sobre héroes de guerra y ella simplemente llego con un informe sobre sus padres.
—Buenos días Rosie. ¿Dormiste bien? ¿Te dejaron dormir los trabajadores?
—Algo— picó la pelirroja a propósito y Astoria sonrió, con toda la naturalidad del mundo agarró un mechón rojo y se lo colocó detras de la oreja. Rose sonrió y por una milésima de segundo Astoria puso una mueca. Era tan parecida a Hermione Weasley.
—Ya sabes cómo es Draco. Quiere todo a lo muggle. Y ha querido desde hace tiempo ese quiosco en el jardín— Astoria pusó los ojos en blanco, la pelirroja resopló.
—Buen día— saludó Scorpius entrando a la cocina con la pequeña Alanna en brazos.
—Igualmente— dijo Astoria levantándose y dándole un beso en la mejilla y agarrando a Alanna—. ¿Qué quieren de desayunar?
—Unos huevos estarían bien—comentó Scorpis con una sonrisa. Su mirada se dirigió a Rose como siempre y la vio observando por la ventana. Esa mañana, se había hecho un moño suelto, resaltando su delgado cuello y su piel bronceada. Tenía puestos unos jeans junto con una sencilla blusa roja de tirantes.
—Rosebud Jean Malfoy quítate esa blusa de inmediato— se oyó la imponente voz de Draco Malfoy entrando a la cocina y viendo a su hija con el ceño fruncido.
—¿Porque? — pregunto Rose viendo que su blusa solo tenía estampado una pequeña rosa. No era nada malo ¿O sí?
—¡Estas mostrando todo!
—Claro que no Draco— la defendió Astoria evitando su mirada, Draco por un momento tragó saliva. Su esposa se veía linda esa mañana—. Se ve bien.
—Sí — acotó Scorpius, haciendo que todos los presentes voltearan hacia él. Rose lo observo esperanzada. ¿Acaso ya le tenía cariño después de tantos años? Pero su alma cayó a sus pies ante la respuesta del joven rubio—. Quítatela Weasley. Estas mostrando todo.
—Si serás.. — replicó Rose levantándose de su asiento apuntándolo.
—¡Ya! ¡Cálmense! — gritó Astoria poniéndose entre los dos—. ¡Van para su quinto año! ¿Y aun se pelean?
—Estoy de acuerdo con Astoria—expusó Draco fríamente—. Scorpius, Rose es una Malfoy. Ya te lo hemos dicho y no hay punto de discusión.
—Lo que digan— masculló Scorpius saliendo de la cocina.
—¿A dónde vas cariño? — preguntó Astoria agarrándose nerviosamente su cabello. Otra pelea más-. ¡Scorpius! ¡SCORPIUS!
—¡Donde no esté ella! — bramó Scorpius apuntándola —. ¡Toda esta familia se desmorona gracias a ella! —Su mirada se dirigió hacia ella, que al parecer se había encogido ante la mirada de su hermanastro—. Te odio Weasley.
Rose sintió como sus lagrimas empezaron a caer de sus mejillas. Desde pequeños, Scorpius nunca la había abrazado. Nunca habían hablado como hermanos. Desde que su padre llora los catorces de agosto, siempre le recrimina que es culpa suya. Y es lo que pensaba Rose y se sentía culpable. Y aun así, si se disculpaba Scorpius reía amargamente y le escupía un "¿Te disculpas por nacer?". ¿Es que las cosas nunca iban a cambiar?
—¡Scorpi malo! — Lo regaño la pequeña Alanna, saltando de los brazos de su madre y corriendo hacia su hermana — Rosie tú no eres mala —susurró con cariño abrazándole los pies. Rose sonrió enternecida, mientras acariciaba levemente el cabello rubio de su pequeña hermana.
—¡Hasta Alanna la quiere más que a mí!
—PORQUE TU NO PASAS TIEMPO CON ELLA— gritó Draco enfurecido, viendo como débilmente Rose se agachaba y abrazaba a la pequeña Alanna. Antes, Draco observaba como al sentirse sola Alanna al primero en recurrir para entretenerse era con Scorpius. Pero el rubio, desde hace mucho tiempo no le ponía mucha atención. Le decía que no podía, que tenia tarea pendiente. Algo que el mismo Draco Malfoy no se tragaba. Su hijo, al igual que Rose, eran los mejores de su promoción. Así que Alanna empezó a recurrir con Rose con más frecuencia y así convirtiéndose en su hermana favorita. Todo esto provocado por el mismo Scorpius. Tenía que atener a las consecuencias de sus actos.
—Tú.. —Susurro Scorpius apuntándolo—. La quieres mas a ella ¿verdad? Más que a mí, ¿eh? Solo porque se parece a Hermione Weasley. Supéralo— escupió Scorpius con lagrimas en los ojos—. Supéralo por el bien de esta familia. Y joder, dejen a Rose con los Potter, su legitima familia.
—¡Scorpius! ¡Cállate! — lo asaltó Astoria sorprendiendo a todos. Sus ojos verdes estaban llenos de lágrimas al ver como Scorpius le gritaba a su padre y como él, su esposo se ponia pálido —. ¿Te estás oyendo? ¡No le hables así a tu padre!
—También..También te morías por decirle algo así madre.. — susurró Scorpius con su voz débil por las lágrimas. Sus ojos grises habían ennegrecido por la rabia y la desazón de saberse que estaba en una familia que poco a poco se desboronaba y todo por una intrusa que veía toda la escena sollozando. Como la odiaba Scorpius.. Pero también, sin saberlo como la amaba.
Astoria, al instante sintió un nudo en la garganta y observo por primera vez a su esposo Draco. Sí, ella lo sabía. Él no la amaba como ella a él, pero era comprometido con su familia y eso era lo que más le importaba. Aunque su corazón se rompiera cada vez que sabía que se iba hacia Godric's Hollow. El lugar donde era antes la casa de Hermione Weasley. Año, tras año, cada catorce de agosto que Draco le llora a Hermione ella huye. Lo sabe, es cobarde. Habían días en que podía con la tensión en la casa. Pero con ver los ojos de sus hijos y de su esposo unas fuerzas cobran en ella.
Draco no había hablado. Su rostro no mostraba ninguna expresión. Miraba fijamente a su hijo. ¿A qué grado había llegado su amor hacia Hermione Granger que había lastimado tanto a su familia? A veces.. Solo a veces deseaba..No haberle respondido a Potter esa noche. Pero al ver la pequeña carita de Rose sonreírle, decirle papá o que sus enormes ojos castaños tan parecidos a su siempre amada Hermione, se iluminan al reírse.. se retracta de lo que piensa. Y piensa, sí. Lo valio.
—Yo..hijo.. —empezó Draco pero fue interrumpida por la voz de Rose.
—No. Él tiene razón. —dijo Rose sin observar la reacción de sus padres—. Yo no pertenezco aquí.
Rose se había dado cuenta, al ver la mirada de su padre al mirar a Scorpius. Su padre había titubeado después de que Scorpius le dijera que tenía que llevarla con los Potter. Había dudado. Y no lo culpaba de preferirlo a él. Scorpius si era su hijo y ella solo era una intrusa en sus vidas. Si solo hubiera muerto en el incendio junto a sus verdaderos padres..
—¡Pero qué dices Rosie! — Exclamó Astoria acercándose hacia la joven y agarrando su rostro suavemente—Tu perteneces aquí..
—No te irás con los Potter—sentenció Draco observandola severamente. Scorpius casi escupía en el piso por la rabia al ver como sus padres se esmeraban en cuidarla. ¿Es qué no se daban cuenta que la familia se caia en pedazos por ella?
—No me iré con los Potter, tal vez pueda quedarme con mis abuelos paternos.
—¿Con Narcissa? — preguntó Astoria confusa, no entendiendo a la primera, pero Draco si había entendido.
—¡No te irás a esa pocilga! ¡Me niego rotundamente!
—Sí. Que se vaya— siseó Scorpius siendo callado por la mirada de su madre.
—¡No te vayas Rosie! —lloró Alanna—. Tu eres mi hermanita.
—¿Sabes Alanna? también tienes un hermano—susurró el joven rubio siendo callado ahora por Draco.
—Por favor, aunque solo por un tiempo— insistió Rose—. Falta una semana para regresar a Hogwarts.
—¡Pero no pasamos mucho tiempo contigo!—peleó Astoria. Si se trataba de su familia, pelearía con garras. Como toda Malfoy que era.
—Por favor— insistió nuevamente Rose—. Solo veo a Arthur y a Molly muy pocas veces al año.
—Pero.. —se oyó la aguda voz de Astoria pero fue interrumpida por Draco.
—Solo unos días— susurró viéndola con los ojos vidriosos.
—Unos días—repitió Rose, dejando a Alanna en el suelo y dirigiéndose rápidamente a su habitación.
Draco la vio irse con el corazón encogido. Vio su cabello pelirrojo ondearse con el viento, recordándole a Hermione por un pequeño instante.
—Ahora tu —se dirigió Astoria enfadada hacia Scorpius —. Estas castigado. Si Rose decide quedarse allá..
—Si se lo permito.. — susurró Draco amenazadoramente.
—Quedara en tu conciencia. — sentenció la joven señora Malfoy.
—Si se va, hare fiesta— respondió dirigiéndose hacia su habitación.
—¡Scorpius! ¡Vuelva acá!
—Dejalo tranquilo Astoria— la calmó Draco. — Todo esto se resolverá en días.
—Ojala —susurró Astoria dirigiendo su mirada hacia la ventana.
Ojala..
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Ding, dong.
—¿Pero qué..? — empezó George Weasley al ver a la no tan pequeña familia Malfoy congregada en la entrada.
—Buenas tardes Weasley— saludó Draco educadamente, aunque después de tantos años, mirándolo con desconfianza. George le sonrió levemente para después mirar para otro lado, discretamente. Aun le daba verguenza lo que paso hace tantos años..
—Hola tío— se oyó la voz de Rose asomándose con Alanna agarrada de su mano y del otro lado agarrando una maleta.
—¡Rosie! — George les abrió la puerta para entrar y se dirigió hacia la persona que para él era importante: su sobrina Rose.—¿Cómo estas hermosa? —preguntó ya cuando la tenia abrazada fuertemente.
—Bien, gracias por preguntar— rió al ver como la recibía su tío. — ¿Y Roxie y Fred?
—¡Te extrañan un montón! — Comentó alegremente pero al ver la mirada lúgubre de los demás Malfoy se aclaro la garganta. —¿Qué les parece si entramos?
—Bien— gruño Draco en voz baja ganándose un golpe de parte de Astoria.
—¿Rosie? — preguntó Molly al ver a los Malfoy entrar a la Madriguera. Por un momento, sintió su corazón detenerse al no ver a su nieta-. ¿Donde esta..?
—Aquí abuela— respondió Rose aun en los brazos de su sonriente tío.
—¡MI BEBE! ¡MIRA COMO HAS CRECIDO! — se dirigió casi corriendo y abrazo fuertemente a Rose, dejándola casi morada. La pelirroja sonrió sintiendo el abrazo de su abuela pero en un momento que se esfumo rápidamente penso que si la queria mucho..¿porqué la dejo¡
—Es mia— murmuró Draco receloso, mirando la atención que recibía Rose. Nadie lo escucho y pensó ironicamente que cuando salía a relucir sus sentimientos-casi siempre por descuido- nadie lo notaba.
—Sí, sí— dijo Molly mirando embelesada a Rose —. ¡Tienen suerte! Por Hogwarts, se quedaran varios días la familia. ¿Se quedan a comer?
—Oh no —negó Astoria incomoda—. Solo vinimos a dejar a Rose unos días con ustedes— terminó con un nudo en la garganta. Nunca habían dejado a Rose con ellos tantos días y a pesar de todo, ama a Rose, como ama a Scorpius y Alanna.
—¡Mas que estupendo! — comentó George casi brincando, en un año completo no habia visto para nada a su sobrina—. ¡Ven Rosie! No creo que sepan Roxy y Fred..
—¿Rosie? — Angelina asomo su cabeza de la cocina y sonrió radiante —. ¡Estas bien grande!
—¿Verdad? — susurró George abrazándola mas fuerte.
—¡Y hermosa! debe de tener a muchos chicos detrás..
—Sobre mi cadáver— dijeron al unísono Draco y George haciendo reír a Angelina.
—¿Malfoy? — Todos los presentes voltearon para ver a la familia Potter asomando su cabeza en la entrada al oír el alboroto.
Rose sintió como su garganta se secaba. Nunca había convivido con los Potter, siempre sus padres intentaban ir cuando no estaban ellos, todo estaba arreglado. Y ahora, que están ahí todos juntos, se revelaría la verdad. Ya que no creía que los hermanos Potter supieran que ella era su prima.
—¿Malfoy? — gruñó Albus al ver a Rose, cosa que no lo gusto para nada a Draco. Ya que, fue y abrazo protectoramente a su hija.
—Si, aquí estoy— respondió Draco solemnemente.
Lily miraba todo detrás de James pero al ver que se encontraba Scorpius en la esquina, se sonrojo furiosamente. El joven Malfoy se dio cuenta del gesto y le guiño un ojo. Rose frunció el ceño y eso hizo que Scorpius sonriera de lado. Haría que ella pagara a toda costa. A cualquier precio.
—No los esperaba ver aquí—exclamó Harry serio observando de reojo a Rose. Desde hace casi catorce años que no la ve así de cerca, siempre a lo lejos. La veía de vez en cuando en la estación de tren o cuando la sorprendía yendo a la casa de Ron y Hermione. Rose tenía una piel bronceada aunque un poco pálida, porque se le podían notar las pecas que adornaban su delicado rostro, su cabello pelirrojo caía en un pequeño moño suelto de su indomable cabello, haciendo a Harry sonreír. ¡Y sus ojos, por Merlín! pensó. Se parecían tanto a los de Hermione.
—Vinimos a dejar a Rose unos días aquí.
—¿Porqué? —preguntó James receloso, aunque miraba con una sonrisa de lado a Rose. Astoria desaprobo ese gesto al verlo y se dirigió también a lado de Rose junto con Alanna.
-—¡Que linda bebé! — comentó alegre Lily, haciendo caso omiso a la tensión que se estaba dando en la sala. Se acerco a Alanna. —Hola soy Lily.
—Hola Lily— saludó tímidamente Alanna.
—¡Dijo mi nombre! — exclamó con una risita la pequeña pelirroja. Observo con una sonrisa a la mujer enfrente de ella para después suspirar. Ella sabia lo que queria. Scorpius Malfoy.
—Se llama Alanna— le dijo Astoria a Lily, mirando con orgullo a su pequeña. Tenia sus ojos verdes pero el color del cabello de su padre. Lo demás, era exactamente a ella.
—Es como un ángel— susurró Lily observando de reojo a Scorpius.
—Porque— empezó Draco con una sonrisa torcida, habia llegado la hora—-. Quería pasar tiempo con su familia paterna.
—¿Pa..terna? — dijo James en un hilo de voz. Albus de sopetón, se puso palido.
—Querido Potter, Rose es tu prima.
Al terminar de decir eso, se escucho el sonido del cuerpo de Albus al caer al suelo.
—¡Albus! — Ginny salto hacia él y empezó a tocar su pulso.
—Solo se asusto— dijo James al verlo.
—Sí. —exclamó Ginny con la ayuda de George llevándoselo a un sillón.
—Rose es hija de Ron y Hermione Weasley— empezó a explicar George tranquilamente. Al ver el rostro de sus sobrinos y la expresión de su cuñado Harry supo las consecuencias que todos los Weasley habian cometido.
—¿Nuestros tíos que fallecieron? — preguntó Lily triste porque siempre deseo conocerlos. Los había visto en fotos, de vez en cuando en los cromos de las ranas de chocolate. Su tía Hermione era una mujer muy bella y su tío Ron parecía un sujeto muy divertido. Sus padres, al ver sus fotos se entristecían. Así que un día, entre sus hermanos y ellas no se permitieron las ranas de chocolate.
—¿Y qué hace con los Malfoy? —preguntó James receloso frunciendo el ceño.
George se quedo callado al no saber que decir y miro a Draco y a Harry para que le respondieran.
—Porque soy un amigo de la señorita Granger— contestó Draco a la pregunta con un nudo en la garganta y evitando mirar a Astoria-. Y yo..
—Señora Weasley, padre— lo corrigió Scorpius con una sonrisa de lado que hizo hervir la sangre a Draco.
—Yo no tengo ningún problema en que Rose sea mi prima— comentó James encogiéndose de hombros con una sonrisita muy al estilo Sirius Black.
—¿Sabes lo que es incesto, no? — preguntó Draco entre dientes e intentando aguantarse las ganas de golpear al hijo de Potter. Por la mirada que le lanzaba a su pequeña, se notaba que le atraía.
—¡Draco! — lo reprendió Astoria, aunque no tanto, al ver las miradas que le dirigía el joven Potter a Rose.
—Compórtate James. — Harry miro a su hijo callándolo con una mirada. James solo levanto sus manos en señal de "Ya, ya, calma" y se sentó en el sillón junto a Lily.
—Yo no tengo ningún problema tampoco— comentó risueña —¡Tendré una prima más!
—El que me preocupa es Albus— murmuró Ginny sin quitarle la mirada a Draco y alternando hacia Albus, que yacía inconsciente en un sillón apartado siendo atendido por Molly y Angelina.
—Yo hablare con él— la secundó Harry abrazándola tiernamente, haciendo sonrojar a Ginny.
—Creo que es todo — dijo Astoria intentando acabar todo eso pronto—. Si necesitas algo.. — comenzó abrazando a Rose mientras pequeñas lagrimas salían de sus ojos verdes.
— Claro mamá, te amo — susurró respondiéndole el abrazo.
— Y señora Weasley— dijo Astoria dirigiéndose a Molly al terminar de abrazar a Rose, que comenzó a despedirse de Alanna — Rose es alérgica a las nueces, le gusta antes de dormir leche caliente, le asustan las arañas y al despertar le encantan las ventanas abiertas.. Siente que su padre Ronald la despierta — terminó con los ojos llorosos.
Molly asintió aun sorprendida de que se preocupara mucho por Rose y le dijera todo eso.
— Es alérgica al maní también— añadió Draco ahora abrazando a Rose—. Al menos media hora, estudia y no le gusta que la interrumpan.
— Créame— comentó desdeñosamente Scorpius saliendo de la casa, pero no antes sin haberle lanzado una mirada a Lily.
— La cuidaremos bien— comentó Ginny sorprendida también al ver al gran Draco Malfoy despidiendo a Rose con los ojos vidriosos y mordiendo sus labios nerviosamente, como aguantándose no llorar.
— Convivirá mas con los Weasley— comentó Harry intentando aligerar la tensión y guiñándole un ojo a Rose, quien lo recibió incomoda. Aun sabiendo que eran parientes, no soportaba la idea de que ese hombre era amigo de sus padres y hubiera permitido que se alejara de los Weasley.
— Adiós amor— se despidió Astoria hipeando y con Alanna en brazos saliendo de la casa.
— Cuídala — amenazó Draco dirigiéndose hacia Harry viendo como Rose platicaba alegremente con sus los hermanos Potter—. Esta vez, quiero a ella con bien.
Harry se aguanto de darle una patada en su albino trasero al oír su comentario. Si supiera el que el mismo también se recrimina no haber cuidado bien a Hermione y Ron..
—Por supuesto — gruño en respuesta.
Y así, observando a su hija sonriendo felizmente con su familia legitima, Draco Malfoy se desapareció.
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FIN DEL CAPITLO 3.
Hooola. Bueno, ya que vi la gran aceptación que tuvo el segundo capitulo de esta historia me dije: "Hay que darles un buen regalo!" Y aquí vengo, con 14 humildes páginas de Word..
MUCHAS, MUCHAS GRACIAS, por sus reviews y por agregar a favoritos esta historia.
Creo que con esta historia han olvidado a la pequeña historia de 'Die in your arms' xDD.
Sin ustedes, esta historia no seria nada.
MUCHAS GRACIAS.
Los sigue leyendo una escritora con una camisa que dice "I LOVE TOM FELTON":
-MarieJ97
Pd: Para cualquier cosa, esta historia se esta subiendo en POTTERFICS. Con el mismo usuario con el que estoy aquí. :)
Pd2: Para saber adelantos, preguntas y actualizaciones de fics aquí en mi twitter: _ writing _ (sin espacios) GRACIAS. Los seguiré si me siguen :)
