DISCLAIMER: PERSONAJES PERTENECEN A JK ROWLING, LA TRAMA ES MÍA Y ALGUNO QUE OTRO PERSONAJE.

¡DEDICADO A TODOS USTEDES! Tiene sus ojos, Draco GANADOR DEL DRAMIONE AWARDS, CATEGORÍA TRAGEDIA. MUCHAS GRACIAS POR TODO SU APOYO, SIN USTEDES NADA DE ESTO SERIA POSIBLE. ¡GRACIAS, GRACIAS! ¡MUCHAS GRACIAS!

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Tiene sus ojos, Draco

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—Rosebud ven a despedirte de tu madre.

Albus respingó al oír la voz de Draco Malfoy detrás suyo. Volteó y con una sonrisa le ofreció una mano para saludarlo.

—Buenos días señor Malfoy— Draco suspiró y le palmeó el hombro. Albus, un poco avergonzado bajo la mano. Rose miró a su padre con una ceja alzada detrás de él.

—Ya voy papá— dijo ella, para así que Draco dejara de mirar al pobre de Albus de esa manera. Como si quisiera leerle la mente. Draco asintió y se dirigió a buscar a Scorpius—. Luego nos vemos Albus.

Albus asintió y vio como se alejaba Rose hasta solo ver su intenso cabello rojo.

Y sin saberlo, sonrió.

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—Hyperion.

Scorpius levantó la mirada, hastiado. Su padre se encontraba enfrente de él mirándolo con severidad.

—¿Algún problema? — preguntó él. Draco entrecerró levemente los ojos mirando a su hijo, pensando que realmente su hijo era su viva imagen cuando tenía dieciséis. Scorpius ese día había dejado su cabello sin peinar y lucía pulcramente una camisa de seda negra con unos pantalones formales. A su lado, se encontraba la delgada figura de Alessandra Nott.

—Buenos días señor Malfoy— se levantó grácilmente para así, inclinarse levemente. Draco asintió.

—Buen día— saludó secamente. Scorpius gruño levemente, demostrando su molestia. Alessandra sonrió forzosamente ante la actitud de Draco—. Ven a despedirte de tu madre y hermana.

Él asintió pero antes de irse se levantó y en un movimiento agarro la cintura de ella para así, besarla lentamente delante de su padre. Draco tosió molesto. Scorpius sonrió internamente separándose de Alessandra para seguir a su padre.

Cuando ya estaban lejos de la gente, Draco murmuró: — ¿Era necesario eso?

—Ella solo quiso agradarte—respondió él, casi igual de molesto—. Nunca te gustan mis novias pero espero que te acostumbres a ella. Alessandra es especial.

Draco suspiró y volteó levemente para así, observar a la novia de su hijo. Pálida, de grandes ojos azules y un grácil cabello negro.

—¿Tenias que elegirla a ella?

—No es mi culpa enamorarme de una chica cuyos padres eran tus amigos—susurró. Draco negó con la cabeza, suspirando. Conocía perfectamente a su hijo para saber que no sabía lo que era estar enamorado.

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—Adiós mi Rosie.

—Adiós— susurró Rose aferrándose más al abrazo. Astoria quien un poco sonrojada le correspondió el gesto. Desde su más tierna infancia, Astoria había sido educada que las demostraciones de cariño en público eran cosas de muggles pero desde pequeña, Rose siempre estaba con una sonrisa y corriendo por toda la casa. Scorpius era más tranquilo y serio. Cada vez que Rose no aparecía, Draco se preocupaba buscándola por la mansión junto a ella, para encontrar a la pequeña riéndose escondida debajo de su cama. Draco siempre mascullaba "genes Weasley" porque los dos sabían que Granger no era así—. Te amo..

Astoria asintió mientras le acariciaba tiernamente la mejilla llena de pequeñas pecas.

—Yo quiero ir— La dos voltearon para encontrarse a la pequeña Alanna mirándolas con sus ojos verdes llenos de lágrimas. Rose sintió una punzada al recordar el sueño y al pequeño que iba a ser su hermano. Se agacho y abrazó fuertemente a su hermana.

—Algún día iras— juró. La pequeña Alanna asintió torpemente mientras se despegaba para poder ver a su hermano Scorpius. Sonrió y se alejó de Rose para caminar hacia su hermano.

—Herma...hermano..—sonrió Alanna al ver que Scorpius se agachaba hacia ella y abría los brazos para recibirla. Rió cuando tropezó y Scorpius llego a tiempo para poderla sujetar.

—Ten más cuidado Alanna Narcissa— Draco observó duramente a su pequeña hija quien hizo un puchero.

—Es pequeña, déjala— susurró tranquila Astoria. Estaba segura que si su hija corría peligro y Scorpius estaba cerca, ella se mantendría a salvo. Draco asintió y vio como Rose se acercaba a él y lo abrazaba.

—Te extrañare mucho papi— rió levemente al ver como su padre fruncía un poco el ceño. Sabía que le parecía que ella estaba suficientemente grande para ya no llamarlo "papi".

—Rosebud Jean Malfoy— Ella lo observó y Draco sintió su corazón encogerse. Otra vez sentía que Hermione lo estaba observando, con sus grandes ojos marrones. Pero no, era Rose quien lo miraba con cariño—. Cuidate.

Ella asintió y se dirigió hacia Alice quien la esperaba a ella, para poder así, irse juntas al Expreso de Hogwarts.
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—Cuidate mucho mi Luna- murmuró Ginny con una sonrisa.

Lily arrugó la nariz al oír su segundo nombre. No es que no le gustara. De hecho, portaba con orgullo dos nombres de dos mujeres valientes que lucharon contra Voldemort y estaban en la Orden del Fénix y en el Ejército de Dumbledore, simplemente no era muy cercana a su madrina.

Abrazó fuertemente a su madre y observó de reojo a una familia de rubios que estaban muy cerca de ellos. Suspiró y cerró sus ojos con una sonrisa enmarcada en su pequeño rostro.

Sin saber que ciertos ojos azules oceánicos la observaban fijamente.
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—Yo..esto es increíble.

Seamus asintió mientras observaba como su amiga Rose y el famoso Albus Potter se sonreían y hablaban tranquilamente. Y se dio cuenta de reojo que su madre Lavender estaba hablando con su tía Parvati mientras su padre iba hacia él, cabizbajo. Alice puso su mano en su hombro, en señal de apoyo y se fue dejando una estela de canela en el ambiente dejando un poco aturdido a Seamus.

—¿Listo, hijo?— susurró Dean mientras le sonreía débilmente. Seamus asintió un poco sorprendido al encontrar a su padre ahí. Siempre que faltaban cinco minutos para que saliera el tren, él se iba. Dean se rascó nerviosamente la mandíbula mientras miraba de reojo a su esposa que lo observaba severamente—. ¿Sabes?.. Sé que este no es lugar ni el día.. y sé que..— empezó, intentando controlar su voz que temblaba al ver que su hijo lo miraba atentamente. Era tan parecido a él, excepto por sus ojos que eran iguales a los de Lavender. Aspiró fuertemente cerrando sus ojos, intentando detener el tiempo para poder abrazar a su hijo y decirle cuanto lo sentía por no haber estado cuando él lo necesitaba y haberlo herido repetidas veces. Con cierto dolor en el pecho, escucho el pitido del tren y su hijo volteó hacia el tren donde estaban sus amigas Alice y Rose, quienes lo miraban preocupadas. Dean pensó dolorosamente cuanto se parecían ellas a sus padres.

—Papá— susurró Seamus interrumpiendo sus pensamientos. Dean parpadeó y enfoco su mirada en él. Su hijo tenía una pequeña sonrisa (muy leve) pero que hizo que sus esperanzas que lo perdonara crecieran—. Yo.. ya sé que quieres decir pero como tu dijiste este no es el día ni el lugar, nos vemos en Navidad.

Abrazó rápidamente a su padre que parpadeaba sorprendido y después Seamus se dirigió al tren.

Dean se sentía feliz. No se había sentido así desde que había salido de Hogwarts o el día de su boda o cuando tuvo por primera vez en sus brazos a su hijo Seamus.

—Estamos en tiempos de olvido y perdón— Dean volteó sorprendido para ver a Harry y detrás de él, su esposa Ginny—. Rose está hablando mas con nosotros.

Al ver la pequeña sonrisa contenida de Harry supo que era verdad, volteó hacia Ginny sorprendido quien asintió feliz. Sabiendo el problema que tenían las familias Malfoy y Weasley con el asunto de la pequeña Rose y que los hijos de Harry no supieran que ella era su prima, realmente se alegraba por ellos.

—Eso es excelente Harry— felicitó, dándole una palmada en el hombro.

—¡Lo sabia!— Luna apareció a lado de Ginny y sonrió alegremente. A lado de ella, se encontraba su esposo Rolf Scamander quien los miraba con curiosidad—. ¡Te dije Rolf! Rose hablaba con Albus. Los Yerwes no mienten— aseguró.

Rolf suspiró y beso la mejilla de su esposa quien le sonrió, con la misma sonrisa de enamorada después de tantos años.

—¡Hey aquí no!— dijo Ginny con picardía guiñándole un ojo a Luna. Después de la guerra, Luna y ella se habían vuelto muy cercanas gracias a todo lo que había pasado. La muerte de Neville lastimó profundamente el corazón de Luna, porque él fue su primera ilusión, su primer amor. Pero gracias a Merlín, su rayito de luz llegó en forma de Rolf Scamander quien la sacó de su depresión.

—¡Harry! ¡La hora!— Ginny se despidió de todos con la mano diciendo un "¡Nos vemos después!" para así desaparecerse.

Los tres restantes se miraron sonrientes y se encogieron de hombros. Conociendo a los Potter, no les sorprendía la despedida tan precipitada.

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—Maldita sea, es muy difícil conseguir un lugar.

Rose rodó los ojos y Alice rió.

—Te he dicho que no maldigas— lo reprendió.

Seamus asintió mientras se asomaba en la pequeña ventana para ver si había un lugar. Alice, abría la puerta para preguntar si había lugar para tres para siempre tener como respuesta "no".

—¡Nuestros padres son héroes de guerra!— gritó Seamus bromeando y luego apuntó hacia Rose—. ¡Su tío es Harry Potter! ¡¿Es que ya no hay respeto?!

Alice rió con más fuerza. Rose lo miró enojada y antes de poder decir algo una voz aguda la interrumpió.

—¿Rosebud? Ella es hija de un mortífago. De un Malfoy.

La voz le pertenecía a Valerie Smith, hija de Zacharias y Marietta Smith. Miraba a Rose con suficiencia mientras sus amigas lanzaban unas risitas de burla hacia ella y sus amigos. Rose arrugó la nariz en señal de desagrado y le dirigió la mirada más fría que pudo hacer. Y con una terrible satisfacción observó como los ojos negros de Valerie brillaron y Rose lo reconoció al instante. Era miedo. Valerie Smith siempre se pavoneaba en el colegio que sus padres eran miembros originales de el famoso Ejercito de Dumbledore. Rose siempre se reprimía decirle que sus padres eran Ron y Hermione Weasley, pero siempre se lo guardaba. Nadie le creería.

—¿Sabes? Lo que hicieron o no nuestros padres es cosa del pasado. Lo que hicieron no nos define a nosotros como somos. No somos ellos.

Valerie se mordió el labio para reprimir una risa. Sus amigas la miraron con curiosidad para saber de que se reía mientras que a Rose le traía sin cuidado.

—¿Es acaso una forma de sentirte mejor por tener un padre mortífago mientras yo tengo de padres, dos héroes de guerra?— replicó con una sonrisa que hizo que le hirviera la sangre a Rose.

—¡Si serás...!

—¿Qué está pasando aquí?

La voz de Albus llamó la atención a todos y Rose se sorprendió de verlo tan serio y al ver su pecho recordó. Era prefecto.

—¡Albus!— Valerie fue y abrazó temblorosa a Albus y Rose reprimió una maldición. Él y Valerie habían sido novios pero habían terminado hace poco—. ¡Es Malfoy! ¡Me está molestando!

Albus alzó la ceja y se dirigió hacia ella. Rose sintió cosquillas en su estomago y sus mejillas enrojecerse, la mirada de Albus parecía confundirla. Y se reprimió por lo que pensaba. Por Merlín, es mi primo. Pensó.

—¿Es cierto Rose?— preguntó, observándolas con curiosidad. Valerie suspiró con frustración y observó con los ojos entrecerrados a la pelirroja. Rose ni por un momento se le paso por la mente bajar la cabeza enfrente y por ella. Entrecerró los ojos y apuntó hacia Albus.

-Cree lo que quieras-murmuró.

Con una lúgubre mirada, los tres amigos salieron del lugar. Cuando Seamus apenas iba a cerrar la puerta, se escucho claramente la voz de Albus: "Diez puntos menos para Ravenclaw", dejando boca abierta al trío.

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—Que rápido crecen..

Draco asintió mientras pasaba su brazo alrededor de Astoria apretándola hacia él, con cariño. Los dos observaban como el Expreso de Hogwarts se alejaba. Suspiró y antes de poder decirle algo a Astoria se escucharon unas fuertes risas que hicieron que los dos se voltearan.

Ahí se encontraban los Potter, Thomas y Scamander.

—Hace mucho que no ves a tus amigos, ¿verdad Draco?— Astoria le sonrió tristemente mientras siguió su mirada fija en el tren. Draco asintió aun sabiendo que ella no lo veía.

—Ellos no son mis amigos—murmuró él, recordando sus tiempos de Hogwarts. Donde aun se encontraban con él Pansy, Blaise y Theodore. Después de la Segunda Guerra Mágica y que su relación con Hermione fuera pública lo repudiaron en silencio. Lo sabe por la forma en que lo miran aún. Con recelo y desconfianza, preguntándose si aun siente lo mismo por Hermione.

—Vi su mirada.

Draco parpadeó y volteó hacia su esposa quien lo miraba fijamente mientras acariciaba su barbilla. Él suspiro, coloco su mano sobre la de ella y cerró los ojos. En ese momento, solo se escuchaban sus latidos y desaparecía el ruido del bullicio de la gente. Astoria sonrió levemente intentando evitar que sus lágrimas cayeran sobre su mejilla. A pesar de que Draco le rechazara una y otra vez la entrada a su corazón, ella ya sabía que tenía un lugar ahí. Tal vez no era inteligente y valiente como Hermione Weasley, pero Astoria siempre luchó por lo que quería y el hombre enfrente de ella era el amor de su vida. Por siempre.

—¿De quién? —murmuró Draco con la voz ronca y acercándose más a Astoria. Ella sintió su corazón acelerarse por un instante al sentir la mirada gris de él.

—De Harry Potter— respondió. Él por un momento sintió como el rayo del pasado surcaba su mente nuevamente, como siempre. Vio la guerra, vio los sacrificios y sobre todo la vio a ella. Una cabellera castaña rondaba siempre en el pasado, por más que él quisiera eliminarla. Draco sintió como por un momento se fue al día en que Potter fue hacia él, para pedirle el primer favor. Ese maldito favor del que siempre se arrepiente con todo su ser—. Estaba siempre fija en Rose, solo en ella.

La voz de Astoria se quebró y Draco la miró entrecerrando sus ojos, incitándola a que lo diga y esperando a la vez que no sea lo que él piensa.

—No me arrepiento— apuntó rápidamente ella al ver su mirada y siguió: —. Solo pienso en el pasado, todo lo diferente que sería si no existiera el dolor y el orgullo..

Draco suspiró y le agarro suavemente la mano. A veces él se preguntaba lo mismo.

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—Al parecer aun no te llevas con Valerie— se burló Albus ganándose una mueca de Rose. Él la miró por algunos segundos, ella tenía las mejillas sonrojadas y sus ojos brillaban. Albus observó a Alice y Seamus, que lo miraban indecisos—Hola— sonrió.

Alice saludó con la mano y Seamus torpemente asintió mientras se seguía asomando en las ventanas para buscar lugar. La pelirroja lo observó con un gesto de sorpresa, no se esperaba aquello. Alice abrió la puerta del compartimento con una sonrisa tímida.

—Hola, ¿tienen algún...?

—No. No hay lugar— respondió una Hufflepuff que la miraba burlonamente. Seamus sintió su cara enrojecer al ver la cara de ella desilusionada y mas al mirar a simple vista que estaban desocupados tres asientos. Rose rodó los ojos y cerró la puerta bruscamente, aun escuchando sus risas. Albus sacudió su cabeza mirando la puerta cerrada. Sentía mucha impotencia al ver a los tres muchachos aun sin lugar y ya llevaban media hora de viaje. El joven Potter se asomó en la ventana para observar como al verlo, el grupo Hufflepuff se callaba avergonzado.

—¿Hufflepuffs? ¿Generosos? ¡Y una mierda!— masculló Seamus, pateando la puerta con enojo. Alice asintió mientras se frotaba el brazo sintiéndose triste. Seamus al ver el gesto, su enfado se apagó un poco porque suavizó su expresión y suspiró.

—Son tiempos diferentes— susurró Rose. Los demás asintieron excepto Albus.

—¿Siempre ha sido la gente con ustedes?— preguntó con incredulidad. Alice asintió—. No lo puedo creer..

—¿Sabes? No todos vivimos en un lecho de rosas, Potter— masculló Seamus mientras se dirigía hacia la siguiente ventana. Albus negó con la cabeza aun incrédulo. Él siempre había creído que por estar en la casa que nos pertenece es porque es así. Porque estaba destinado. Los vio a los tres y sintió un poco de pena por ellos. Por él. Por haberse fijado primero en las apariencias y en el pasado antes de hablar. Antes de intentar. Observó a Rose de reojo pensando en cómo habían cambiado las cosas entre ellos.

—Lo siento— susurró. Seamus lo volteó a ver con una ceja alzada mientras Alice, tímidamente le sonreía.

—Lo sabemos— Rose le toco suavemente el hombro y suspiró—. Tu no sabias nada de esto..

—¿Por qué la gente es así? — preguntó Albus aun indignado. Rose negó levemente ante la inocencia de él ante ciertas cosas—. ¿De qué niegas Rose?

—Albus, siempre ha sido así, aunque tú no te hayas dado cuenta has sido también horrible con la gente que sus padres no fueron héroes de guerra..

—Eso no es cierto—se defendió, sintiendo sus mejillas sonrojarse. Él mismo sabe que fue sumamente injusto con Rose y sus amigos pero algunos no se lo merecían—. Scorpius Malfoy y su grupo son la excepción del caso.

Alice asintió con la cabeza—Buen punto.

Rose resopló intentando evitar la sonrisa de satisfacción de Albus. Sí, Scorpius y sus amigos eran una gran excepción.

—Hay cosas.. que no entiendo— murmuró Albus.

—Se sabrán con el tiempo, ya lo veras— Seamus empezó a caminar seguido por Alice quien empezó a tocar la puerta del siguiente compartimiento.

—¿Cómo qué? — preguntó Alice, deteniéndose y mirándolo atentamente. Él suspiró y los observo fijamente.

—¿Porqué los molestan? ¿Alguien sabe que ustedes son hijos de héroes de guerra? ¿Alice Longbottom, hija de los fallecidos Longbottom? ¿Seamus Thomas, hijo de Dean Thomas? ¿Rose Malfoy…?

—Ya— lo cortó Rose. Albus iba a protestar, pero al ver el rostro de ella tornarse pálido se detuvo. Sintió su corazón latir un poco más lento, casi con dolor. Tenía ganas de preguntarle del problema que al parecer lastimaba profundamente a la pelirroja, pero tenía temor de dañarla más. En silencio, siguió al trío en su búsqueda de lugares.

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—Hey Lils.

Lily suspiró y se giró para encontrarse la sonrisa deslumbrante de Lorcan quien la miraba alegremente.

—Hey— saludó secamente. Intentó ver detrás de Lorcan pero él no lo dejo.

—¿A quién buscas? — Lorcan alzó una ceja. Para él, Lily era la hermana menor de su mejor amigo, Albus. La pequeña pelirroja que en sus tardes en Grimmauld Place perseguía sin cansancio. Lily con su largo cabello pelirrojo liso y con unos ojos mieles como los de su casi-tía Ginny y la sonrisa chispeante de su casi-tío George. Sí, Lily era para él.. la hermana de su mejor amigo. Sí, era como su hermana menor. Y al verla buscando a una persona, sintió su cara arder y como sus manos empezaban a sudar.

—Nadie.

Lily le sonrió y se giró para seguir su camino. Sin sentir la mirada de Lorcan Scamander pegada a su nuca.

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—¡Al fin!

El murmullo alegre de Seamus hizo que aparecieran sonrisas en los rostros de los demás. Frente a ellos se encontraba un compartimento vacio y sin chistar Alice entró y se acurrucó en la esquina. Sin saberlo Seamus sonrió levemente, entró y se sentó junto a ella.

Una leve risa apareció en Albus contagiando a Rose aunque después de algunos segundos se quedaron en silencio. Él la miro fijamente, descubriendo nuevas cosas sobre ella: sus pecas. Rose a pesar de tener una tez pálida tenía muchas pecas. ¿Cómo no se había dado cuenta? Los tenía en el puente de la nariz y alrededor de sus ojos aunque también tenía algunos en sus mejillas. Inconscientemente se acercó más a ella, contando casi maravillado cada una de sus pecas. Rose sentía como la mirada esmeralda de Albus se clavaba en ella. Solo en ella. Hasta tenía tentación de voltear hacia atrás para ver si no había ninguna persona detrás de ella.

—Veintidós—murmuró.

Rose lo observó con curiosidad y después alzo una ceja. Él sonrió.

—Pecas.

Ella estuvo tentada a reírse o entrar casi corriendo al compartimento y cerrarla en sus narices.

—¿Es enserio Albus? — La pelirroja volteó a todos lados con una sonrisa nerviosa en sus labios y después lo miro casi regañándolo—. ¿No tienes junta de prefectos?

Albus asintió con una sonrisilla.

—Prefiero estar aquí.

Bum, bum. El corazón de los dos se sentía como en una carrera. En silencio, se siguieron observando hasta que un ruido arruinó el momento. Miraron como Alessandra Nott recogía sus cosas del suelo sin dejar de mirarlos con los ojos entrecerrados.

—¿Scorpius sabe que estas con él?— susurró acercándose hacia Rose y agarrándola por el brazo. Ella rápidamente quita su brazo de ella, como si de una enfermedad se tratara y la miró con desprecio.

—No le tengo nada que decir a él— respondió.

Albus escuchó como Alessandra rechinaba los dientes, evidentemente molesta y sin dirigirles ni una mirada, se da la vuelta y sigue su camino.

Al verla girar por el recodo, Albus se acercó un poco hacia Rose y le dijo:-. Nunca me cayó bien Nott.

Ella solo sonrió.

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PASADO

—¿Saben que estoy aquí, no?

La voz de Ron resonó por la pequeña habitación de la tienda. Hermione se detuvo, congelada al oír el tono del pelirrojo. Observó de reojo como Harry también la miraba con el brillo de preocupación en sus ojos. Después de algunos segundos ella habló:

—¿De qué hablas Ron?— Hermione empezó a caminar hacia él pero la mano de Ron la detuvo. Su cara demostraba el más profundo dolor y era lo más desconcertante. Entonces, Ron rió amargamente. Una risa que le heló la sangre a los dos.

—¿Nunca seré lo suficiente para ti? —preguntó con un deje de dolor. Hermione sintió sus lágrimas caer por sus mejillas. Él ya lo sabía—. Alguien me lo dijo y no le había creído al principio hasta que lo vi por mis propios ojos. ¿Quién iba a creerlo?

Ron empezó a caminar alrededor de ella, con una cruel sonrisa en el rostro intentando no transmitir el dolor que sentía.

—Tú y él…Malfoy.

Todo quedo en silencio. El pelirrojo miró a Harry quien lo miraba con una estupefacción máxima pero aun así, no detectaba en el rostro de su amigo la decepción. No le creía.

—¡En serio Harry!— siguió, mientras Hermione intentaba detener las lágrimas—. Las veces que ella nos decía que iría a ayudar a Neville o a la biblioteca se la pasaba con él..con Malfoy— Entonces se detuvo y la miró fijamente—. No creía..obviamente que no le creía a ella..

—¿Quién? —preguntó bruscamente Hermione observándolo desesperada, pero la helada mirada que le dirigió Ron hizo que su tristeza aumentara. Nada sería igual después de aquello.

—No es importante—la cortó fríamente—. Los vi..en el mapa del merodeador..

—¡Me espiaste!— lo apunto ella, mientras furiosa agarró el medallón—. Quítate esto, te está afectando..

Pero Ron agarró sus manos y las quita bruscamente. Sin saberlo voltea hacia Harry en busca de apoyo, pero la mirada su amigo está llena de decepción.

—Lo siento..él..no hay nada entre nosotros..ya no.. — respondió.

—Lo que más me duele.. —siguió Ron, pero ahora sus ojos azules estaban llenos de lágrimas, rompiendo el corazón de Hermione—. Es que todo este jodido tiempo, pensé que me darías una oportunidad.. —él negó amargamente—. Pero ya tienes a quien reemplazar al hurón, ¿no?

—¡Ron! Yo no..-empezó Harry pero Ron no entendía razones. No en ese momento.

—Yo confié en ti, en serio pero ya no puedo seguir. No con ustedes y con mi familia necesitando ayuda-agarró el medallón y lo lanzo a los pies de Harry quien lo miraba tristemente—. Que mierda de amigos.

Entonces el pelirrojo salió rápidamente de la tienda y Hermione sin pensarlo lo siguió. Después de aquello, en el lugar solo se escuchaba la voz de ella susurrando: "Ron, no me dejes".

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HOY

Alessandra aun furiosa, cerró fuertemente la puerta y se sentó junto a Scorpius. Él la miró con una ceja alzada.

—Es ese estúpido de Potter— respondió. Harold Goyle levantó la mirada mientras fruncía el ceño, mostrando las características que había heredado de su padre.

—¿Qué te hizo? — preguntó, casi crujiendo sus nudillos. Ella sonrió de lado.

—Me humilló pero la pagará, lo sé— prometió.

Scorpius la observo, su mirada se oscurecía por la venganza y entonces se dio cuenta que su sonrisa aumentaba. Alessandra lo volteo a ver.

—Adivina quien estaba con Potter..

—No lo sé y no me importa— Harold rió ante la respuesta de él y ella solo sonrió. Con solo ver su sonrisa, Scorpius empezó a sentir lástima hacia Albus Potter.

—Rose.

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PASADO.

—Se dice que se ha visto a Ronald Weasley por el Bosque Prohibido ¿Sera cierto?

—¡No seas idiota! Él está con Potter y Granger, no se arriesgarían a venir hasta acá.

—Yo oí que por Hogsmeade.

—¿Hogsmeade? ¡Vaya! Yo oí por..

Draco rápidamente empezó a guardar todos sus pergaminos para así, salir de la biblioteca. Sentía su corazón palpitar de la emoción después de haber oído Granger en aquella plática de Ravenclaws. Pero a la vez, se sentía totalmente aterrorizado. ¿Ella estará bien? ¿Tendría comida? ¿Medicina?

Sin saberlo, llegó a la entrada del baño del segundo piso y se adentró en el. Dejo bruscamente sus cosas en el suelo y entonces cubrió su rostro. Gritó todo lo que pudo y empezó a patear cada cosa que encontraba. Un sonido lo detuvo. Ahí estaba ella, Ginny Weasley.

Ginny lo miraba, con un brillo singular en los ojos. Se acercó hacia él y se sujeto de su blanquecino cuello. Draco pudo notar el centenar de pecas que se distribuían grácilmente en el rostro de ella, pero entonces su respiración por un momento se detuvo. Los ojos de Ginny eran marrones, casi chispeantes como los de ella. Pero los de Hermione irradiaban sabiduría y calidez, mientras los de la pelirroja cada vez los veía más apagados. Lo que ella necesitaba era a Potter, solo a él.

Mirando solo sus ojos, Draco acercó sus labios a los de ella quien gimió de expectación. Ginny acariciaba sus rubios cabellos con casi serenidad mientras él solo quería permanecer sus manos en su cintura. No, no quería encontrar las diferencias.

No quería tocar su cabello, notaria que no está tocando un cabello rizado si no liso. No quería ver su piel, que era pálida y llena de pecas, no como la de ella.

Solo quería besarla y ver sus ojos. Solo eso.

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HOY

—¿Albus, dónde jodidos estabas?

Lorcan lo miró fijamente y fue cuando se fijo en la pequeña figura detrás de él. Entonces rió.

—Mira lo que trajo la marea— dijo mientras observaba descaradamente a Rose quien se sonrojó furiosamente pero no bajo la mirada.

—Ni sabes lo que estás diciendo, Scamander— respondió altivamente. Movió levemente a Albus para acercarse más a Lorcan. Él sonrió de lado.

—¿Y tú sí, mortífaga? —En un parpadeo, Rose sacó su varita y lo empujó hacia la ventana para así apuntarlo en el cuello. La manzana de Adán de él subía y bajaba mientras la miraba nervioso—. ¡Albus! ¡Mira lo que me está haciendo!

Albus rápidamente agarró el brazo de Lorcan y lo estiró para luego decir: — Nos vemos después.

Entonces Lorcan lo miró estupefacto.

—¿Qué…?

—Lo que quieras Potter— murmuró aun furiosa y entró al compartimento. Después de algunos segundos vieron como las cortinas se bajaban.

—¡¿Pero qué está pasando?! — preguntó él, casi histérico—. ¡Acabas de defender a Rosebud Malfoy!

La mirada de Albus se iluminó y fue cuando Lorcan pudo hacer silencio. Conocía perfectamente a su mejor amigo para saber cuándo se tenía que callar.

—Tenemos que hablar.

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—Yo no creo en ella—murmuró Dominique mientras cruzaba sus brazos. Roxanne negó con la cabeza, hastiada.

—¿Qué no crees Dom? Ella es nuestra prima desde siempre no sé porque haces ahora un escándalo—respondió la morena.

—¿Por qué James, Albus y Lily no la conocían, como nuestra prima? ¿Por qué nuestros padres nos obligaron a jurar que nunca le diríamos nada de esto nadie? Aquí hay algo escabroso.

Lucy asintió aunque con un deje de duda en su rostro.

—Yo también me pregunto eso—murmuró Lorcan, al lado de Albus quien miraba la ventana fijamente. Parecía que no le ponía atención a la conversación cuando era todo lo contrario.

—Además, ¿Por qué con los Malfoy? ¡Nuestras familias se odian! —siguió Dominique, intentando no empezar a gritar. O no aun.

—Hay una historia detrás de todo esto.

La voz de Lyssander retumbó en el compartimiento y silenció a todos. Tan distinto a su hermano gemelo, en él era raro verlo hablando ya que siempre está leyendo libros.

—¿Y tu cómo sabes? — murmuró Lucy mientras lo miraba sonrojada. Él suspiró cerrando sus ojos por un momento para luego abrirlos al instante.

—Oí a mi madre hablarlo con mi padre años atrás. Muy pocas veces hablan de aquello porque a mi madre le causa mucho dolor..

—¿Por qué nunca me lo dijiste? — preguntó irritado Lorcan mientras lo fulminaba con la mirada. Por un instante, Lyssander le mando una mirada triste para después rodar los ojos.

—Nunca hablamos.

Un silencio se prolongó en el lugar, incomodando a todos pero entonces la entrada de Lily Potter lo eliminó al instante. Al ver que tenia la atención de todos, ella sonrió.

—¿De qué me perdí?

—Rose Malfoy, misterio, ¡Ven ya! — respondió Dominique y al instante Lily ya se encontraba a lado suyo. Entonces todos miraron expectantes a Lyssander. Él carraspeo.

—Ya di la razón por la que Draco Malfoy adoptó a Rose.

—Y la crió como suya—añadió Lucy.

Pero la respuesta que dio Lyssander nadie se la esperaba.

—Por amor.

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FIN DEL CAPITULO 6.

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Hooola, espero que les haya gustado el capitulo, cualquier duda con CONFIANZA me pueden preguntar por MP. Para las/los que no tengan cuenta aquí en , pueden preguntarme por el twitter por mi correo (:

En serio, una enorme disculpa por no haber actualizado en varios meses, he tenido la cabeza vuelta loca. Gracias, en serio por todo su apoyo.

Con todo mi cariñote: Mariel J.