Disclaimer: Personajes hechos por nuestra reina J.K. Rowling.
Dedicado a ASNight por soportarme cuando tengo los capítulos o adelantos listos y a mis amigas por soportarme también, pero esta vez.. cuando tengo el corazón roto.
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Tiene sus ojos, Draco.
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"A veces la vida te pone a prueba para ver si eres lo suficientemente fuerte para seguir adelante.."
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Capitulo 7
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Ginny suspiró y cerró sus ojos levemente. En la oscuridad, se encontró con unos ojos verdes que la miraban con decepción y tristeza. La chica empezó a sentir como si corazón se rompía poco a poco y sin poder evitarlo un sollozo escapo de su boca.
–¿Weasley?
Ella abrió los ojos y al instante se encontró con su mirada. Sus ojos grises la miraban impasible mientras agarraba levemente su barbilla. Ginny negó con la cabeza mientras se estiraba de la cama, donde estaba junto a él. Se recargó en el mueble y observó al chico quien tenía la mira fija en la pared.
–Estoy bien–murmuró. Ojos verdes, cabello pelirrojo y sonrisa de labios rosas. Solo eso aparecía en su mente y sintió palpitar su pecho dolorosamente. La culpa poco a poco la mataba..y no sabía como acabar con eso.
O no quería.
Por un segundo, una idea pasó velozmente por su mente. Una total locura a su parecer.. ¿Pero y si podía? Salvarían a muchas vidas y además, podría contribuir para acabar más rápido la guerra. Una vocecilla molesta muy parecida a la de Percy le murmuró: Solo para verlo a él.
Inconscientemente, miró a su acompañante. Draco seguía sin mirarla con la expresión cansada y la mandíbula tensa. Ginny se acercó levemente hacia él y agarró su mano, esperando su reacción. Draco la volteó a ver haciendo que el corazón de la pelirroja se parará por primera vez. Pero no de lujuria o amor si no de coraje y miedo. Los ojos grises del rubio estaban opacos y tristes, como si toda vida dentro hubiera acabado, como si no hubiera esperanza.
Nunca supo con exactitud qué fue lo que la impulso a levantarse de la cama, recoger sus cosas e irse. Nunca supo que la hizo llegar hacia Luna Lovegood.
–Luna, ¿tienes un segundo para platicar? Y si puedes.. llama a Neville.
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PRESENTE
–Entonces, ¿Quieres que creamos que el famoso mortífago Draco Malfoy amaba a una hija muggles? Por favor, deja de leer novelas rosa Scamander.
El tono burlón y sarcástico de Dominique hizo sonrojar profundamente a Lyssander de la indignación. No era secreto para nadie que aquellos dos tenían algún problema en el pasado, porque desde su primer año en Hogwarts se repelaban entre sí. Lorcan a pesar de la mueca de disgusto dibujada en su rostro, salió en defensa de su hermano:
–¿Estas seguro Lyss?–murmuró con una ceja alzada. A pesar del distanciamiento que había tenido con su hermano estos últimos años–que él muchas veces no notaba– siempre creería en él–. No es que no confié en ti pero..
–Yo le creo.
La voz de Lucy sonó por el pequeño compartimento, Lily negó con la cabeza mirando a su prima con irritación.
–No seas tonta, eso es mentira..–repuso, contrariada–. Lo siento Lyss, me caes bien y todo pero no creo que mi tía Hermione se haya enredado alguna vez con un mortífago–arrugó la nariz, demostrando su desagrado y Albus rodó los ojos. A pesar de que su hermana iba para los catorce años, tenía una actitud muy Slytherin. Ser amable y tierna en la casa para luego, sacar su lado más duro en Hogwarts.
Años atrás, le había comentado aquel detalle a la persona que más confianza en el mudo le tenía: a su tío George.
"No sabes Al, así era tu madre a su edad, no te preocupes"
–Bien que no piensas eso de Scorpius Malfoy–murmuró Lorcan, rodando los ojos ante la reacción de Lily acerca de aquello. La hija de los Potter lo miró fijamente y después frunció el ceño.
–Él..es diferente–respondió, intentando evitar la mirada de todos sus primos. Dominique levantó una ceja escéptica. De los Weasley, ella era la más sarcástica e irónica y al parecer se enorgullecía de ello.
–¿En qué?–bufó, llena de fastidio–. ¿Que al final su padre peleó en el bando bueno? ¡Por favor! ¡Cualquiera con sentido común y al ver que estábamos ganando la guerra se iría al nuestro!
–¿Estas contradiciendo a todo el mundo?– habló Fred, desde la otra esquina junto a Roxanne. La segunda había suspirado cansinamente al ver el alboroto que se había formado–. ¿A nuestros padres, tíos..?
Fred la miró fijamente pero una mueca incrédula estaba en si rostro mientras Dominique lo observaba irritada sacudiendo también su pequeña melena pelirroja. Sus ojos azules se detuvieron en Albus.
-¿Tu qué piensas Albus? Ya que no está James, creo que eres el sucesor de él en esta discusión.
Albus cubrió el rostro con sus manos, para así, suspirar fuertemente. Sabía que la respuesta que daría alucinaría por completo a sus primos. Después de algunos segundos se quitó sus manos para darse cuenta que tenia la atención de todos.
-Pienso que Rose es genial y..
–¿Pero qué?!- saltó Lorcan inmediato. Su rostro antes blanquecino, estaba sonrojado por el rencor hacia su amigo. El rubio sentía como su mejor amigo lo apuñalaba por la espalda juntándose con su peor enemiga. No podía creer –además no quería- que en poco tiempo Albus defendiera con espada y escudo a Rosebud Malfoy.
–¡Culpabilidad!
La voz de Dominique resonó entre ellos y callándolos al instante. Después de lo que dijo Albus, todo el mundo había saltado para decir sus opiniones. Pero aun así Dominique pudo con ellos. La pelirroja los observó inquisitivamente a todos antes de hablar.
–Solo lo haces por culpa-pausó, observando como Albus boqueaba ofendido- ¡Porque sientes maldita culpa! Apenas hace días descubriste que era tu prima para así, llenarla de besos. ¡Oh es la hija de Ronald y Hermione Weasley! ¡Ellos son unos héroes! ¡Qué vergüenza que todos estos años la molestara constantemente junto a Lorcan y en realidad era hija de héroes! Por favor Albus, ahórrate tus comentarios.
–¿Al menos han hablado algún momento con ella?-murmuró Roxanne con la voz quebrada. Sentía como la cabeza le dolía por tanto griterío que había. Observó con casi lástima como sus primos discutían nuevamente pero aun con la cabeza cerrada. Lucy quería resaltar y apoyaba en todo a su prima favorita Lily, quien aún seguía diciendo que Draco Malfoy era un mortífago de verdad pero aun así que Rose caía bien. Lorcan quería hacer razonar a Albus y Lyss se había rendido y se había ido hace poco tiempo junto a libro en la mano. Estaba tentada a seguirlo.
–Al parecer no, Rox-respondió Fred apretando suavemente el hombro de su hermana en señal de comprensión.
Recuerda como hace pocos años sus padres les habían hecho la plática de su prima Rose y el porqué de su alejamiento. Aunque al principio él estaba renuente en hablarle a la pequeña niña pelirroja con rostro frío e indiferente que decían sus padres que era su prima legitima, no se arrepiente en absoluto haberla conocido. Fue un instante incomodo pero se perdió fácilmente. Rose era una maravilla al hablar sin gente que la mirara. Podía ser sarcástica pero después de algunos dulce como la cerveza de mantequilla.
–Cada quien tiene su opinión ¿no?-murmuró Albus, fulminándolos con la mirada.
–Excepto respecto a Malfoy sí.
Y así inició otra discusión. Fred no hizo más que suspirar.
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Seamus bufó al ver el rostro serio de Rose al entrar rápidamente en el compartimiento y más cuando ella con un rápido movimiento de varita bajó las cortinas. Alice ajena a todo, seguía aun dormida y como si pudiera percibir el mal aura de su amiga se removió con una mueca de disgusto. Seamus sonrió levemente pero Rose frunció el ceño.
–¿Cuándo lo harás?–murmuró, mordiéndose el labio inferior al instante. Como arrepintiéndose de lo que dijo ya que el rostro de Seamus se mostró pálido al instante. –Yo..lo siento. Olvida lo que dije.
Él asintió, conociendo a su amiga pero su curiosidad le ganó por mucho.
–¿Fue Scamander?–preguntó. Rose asintió y en silencio se acomodó cerca de la ventana y enfrente de Alice para así; observar quedamente el paisaje. Seamus suspiró cansinamente y se pasó la mano por su cabello.
Desde su primer año; Rose tenía varios problemas con Lorcan Scamander y desde el tercer grado con Albus–su ahora primo, al parecer- y Valerie Smith. Aunque al principio la pelirroja se había mostrado ofendida con las acusaciones hacia los Malfoy después de un tiempo defendía a su familia con uñas y garras al igual que Scorpius.
Muy pocos profesores sabían la verdad. Todo sobre la muerte de los Weasley y el porqué de la adopción de Rose con los Malfoy pero por órdenes superiores..todos permanecían en silencio e inmutables ante la agresión estudiantil sobre la chica.
Después de la Segunda Guerra Mágica han ocurrido varios confortamientos entre los estudiantes en Hogwarts. Desde los que participaron en la Guerra contra los que tenían conexiones con mortífagos o ser familiares de mortífagos hasta la época actual donde la popularidad se cernía en plenitud a los que eran hijos de héroes de guerra, era por ello que son también repudiados los que sus padres no habían hecho absolutamente nada.
Desde pequeña, Alice Longbottom fue cuidada por una joven pareja hasta que cumplió los cuatro años de edad fue cuando pudo estar con sus familiares más cercanos. Vivió con su bisabuela Augusta por varios años hasta que la señora Longbottom falleció y actualmente vive con sus abuelos maternos. Ahora, Alice es la que visita a sus abuelos paternos en el hospital San Mungo y con dolor escucha los relatos de su abuelo Tom Abott sobre su madre Hanna y alguno que otro de su padre Neville. Alice le encanta observar a su abuelo Frank, porque un día escucho a los doctores decir que su padre era la viva imagen de él.
Mientras tanto, para Hogwarts era un rumor que Alice fuera llamada Longbottom por más que los profesores intercedieran a favor de ella. Para todos, era llamada Alice Abott o Grendfield–apellido de los que la adoptaron de pequeña-.
Seamus desde pequeño refutaba acerca de ello. Se le hacia una tremenda ridiculez que Alice tuviera que sufrir los abusos de los demás por juntarse con Rose y porque lo demás no supieran la verdad. Al igual que Rose, ella fue encomendada para ser ocultada durante el tiempo de la Inquisición Mágica.
Volteó disimuladamente hacia enfrente para observar como la pelirroja poco a poco caí en un profundo sueño, agotada emocionalmente como siempre. Sonrió internamente y giró para encontrarse con Alice. La chica tenía las mejillas sonrojadas y su pelo estaba alborotado gracias a la postura que tomó precipitadamente. Seamus suspiró y aguantando la respiración, se apoyó levemente en ella y posó su cabeza sobre la de Alice. Solo así; después de algunos segundos pudo respirar mejor…y dormir. Así, junto a ella.
El pequeño y menudo cuerpo de Alice emitía un calor reconfortante que lo hizo sentir en casa. Durmió como nunca antes sin saber que alguien lo miraba y tenía los ojos brillantes de la emoción.
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El paso hacia Hogwarts pasó sin más, gracias a Alice. Ella solo platicaba acerca de su verano y sus amigos le agradecían de ello. Al parecer la chica estaba al tanto de la pelea de Rose con Lorcan Scamander, algo que inquietaba a Seamus.. ¿Hasta qué punto estaba despierta?
–Cuidado por dónde vas, mortífaga– murmuró una Ravenclaw al golpear por "accidente" el hombro de Rose. La pelirroja le dirigió una mirada fría que estremeció por un momento a algunos que pasaban por ahí–. Digo Malfoy.
Rose rodeó los ojos y la incitó con la mano a que siguiera su camino. El pequeño grupito de Ravenclaw se dispersó al instante al sentirse atemorizados por la "Reina de Hielo" de Gryffindor.
–Algún día me tienes que enseñar esa mirada, queridísima alteza serenísima– bromeó Seamus al sentir que ya no tenían ninguna mirada puesta en ellos. Rose al instante relajó su expresión y asintió con una pequeña sonrisa. Sus ojos se llenaron de un brillo de nostalgia.
–Nos la enseño mi padre a Scorpius y a mí– Alice negó levemente.
–Scorpius es tan..-pausó para buscar la palabra correcta- ¿..negativo..?
–Abusivo- respondió Seamus, enseriando su expresión-. Es el legítimo heredero del príncipe de las serpientes. Cruel, despiadado...-se detuvo al mirar la expresión de Rose, ella amaba a su padre. Seamus se corrigió:- Así es como han sido cada príncipe.. digo yo..
–¿Cómo lo soportas?- preguntó Alice, frunciendo el ceño. Rose suspiró y observó hacia adelante donde al parecer se encontraba Scorpius. Pero estaba él junto a su sequito y Alessandra Nott enroscada en su cintura. La pelirroja sintió como algo la molestaba en el pecho, no le dejaba respirar bien. Recordó su mirada gris y al parecer eso lo alivió un poco. Miró con una mueca a sus amigos.
–A veces yo también me lo pregunto.
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–¿Entonces..?
Luna suspiró, sintiendo como sus mejillas se sonrojaban rápidamente. Su esposo Rolf la miraba detrás de un libro pero con una ceja alzada. Él lo sabía, como siempre.
—Sí, solo iré a comprar algunas cosas para los regalos de Lyss y Lorcan—respondió rápidamente. Rolf bajó el libro de su rostro y lo apoyó en la mesa enfrente de él. La luz del sol iluminaba las facciones pálidas de Luna. Sus ojos azules brillaron, sabiendo que su esposo la miraba con intensidad. Él se levantó, lentamente. Se acerco y agarro la pequeña barbilla de ella, para luego observarla detenidamente; y así besar su frente. Rodeo su cintura y permaneció ahí. Luna se acurruco en él y se mordió los labios, intentando evitar romper a llorar. Era demasiado para ella.
–No me gusta que me mientas y lo sabes–murmuró, soltando un brazo para poder acariciar la mejilla de Luna. Ella asintió y se apretó aun más—. Hace años te dije que aliviaría ese dolor que tienes en tu corazón—Se separó levemente para observarla a los ojos. Luna lo miró con una sonrisa en sus labios y con sus ojos llenos de lágrimas—. Y aun sostengo esa promesa.
Ella solo pudo romper a llorar.
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–Disculpe señorita Malfoy, ¿Podría hablar con usted un momento?
La voz aburrida pero distinguible voz del profesor Binns inundó por un momento la mitad de la mesa de Gryffindor. Alice sintió detectar en el tono de voz del fantasma un poco de preocupación, observó a Rose con una mueca levemente en los labios. La pelirroja suspiró, apretó la mano de Seamus y se levantó, siguiendo al profesor.
–Nunca había visto a Binns por aquí-murmuró Lorcan mientras agarraba un poco de puré de la mesa. Aaron Vann, amigo de los dos, asintió mientras mordía una manzana. Albus por otro lado seguía con la mirada a su prima hasta que vio cuando cerraba la gran puerta. Suspiró antes de seguir revolviendo sus alimentos, Lorcan levantó una ceja–. ¿Albus no vas a comer?
Por un momento, Albus iba a negar pero al ver la mirada sorprendida de sus amigos pensó que lo mejor, sería callar por el momento.
–Claro–respondió. Lorcan sin tragárselo lo siguió observando por el rabillo del ojo mientras le lanzaba miradas significativas a Aaron. Que Albus no tuviera hambre era algo que no ocurría muy a menudo, de hecho nunca había pasado.
"Desde que supo lo de Malfoy, se ha comportado raro" pensó. Lorcan dirigió su mirada hacia la esquina de la mesa donde siempre se sentaba el trío. Observó como la presencia de Binns había provocado algunos susurros entra las otras casas. Con una sonrisa curiosa, quiso ver la reacción de Scorpius Malfoy se saber a su hermana en problemas pero las ilusiones del rubio rápidamente se vinieron abajo al ver el rostro imperturbable de Malfoy, aun y con Alessandra Nott revoloteando alrededor de él. Harold Goyle y Utah Zabinni miraban inquisitivamente la mesa de los Gryffindors.
–No quiero saber que planean esos–murmuró, al ver a Zabinni con una sonrisa de lado mientras hablaba sospechosamente con Malfoy.
Aaron rodó los ojos.
–No les hagas caso a esos mortífagos, no se lo merecen–espetó con rencor. Albus asintió mirando con cierta tristeza a su amigo. Al tío de Aaron lo asesinaron cruelmente en la Guerra, dejando a su tía sola y débil a cargo de sus primos.
¿Cuánto tiempo tiene que pasar para que las heridas se puedan curar? ¿Cuánto?
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–No friegues, tu hermana sí se la va a llevar–rió Utah, codeando a Harold quien gruño débilmente. Scorpius rodó los ojos y siguió comiendo tranquilamente ignorando la mirada inquisitiva de Alessandra.
–¿No estás preocupado por tu hermana..?-preguntó con una ceja alzada antes de que fuera interrumpida por la tosca risa de Harold y la socarrona sonrisa de Utah Zabinni. Alessandra bufó.
–Creí que después de compartir cinco años juntos sabrías que mi Scorpius–hizo una pausa para ver la reacción del rubio, quien solo lo miro con los ojos entrecerrados–. Y la querida princesa de hielo de Gryffindor no se llevan bien.
–¿Todo esto porque la princesita es la consentida, Scorpius?–Alessandra hizo una mueca de disgusto para mirarlo con incredulidad, ignorando que la mirada del rubio se oscurecía–. No creí que fueras tan inmaduro..
Pero entonces se detuvo al tener la cara de Scorpius a solo centímetros de su cara pero lo que más le inquietaba no solo fue la rapidez con la que se movió ni sus manos encajándose dolorosamente en la mesa, si no su mirada. Más que nunca se parecía a Draco Malfoy. Estaba oscurecida, mostrando a plenitud su mirada gris.
–Si no sabes..–pausó. Hablaba agitadamente, con su fleco sobre sus ojos grises–No hables. No sabes nada de mí.
Y así, se paró bruscamente para después salir del Gran Comedor ignorando las miradas de algunos compañeros.
–Creo que esta fue la más dramática salida de los Malfoy–rió Valerie Smith, para gusto de la mitad de su mesa que empezó a reír estruendosamente.
–Que idiota–murmuró Alice, sonrojándose de la furia. Seamus entrecerró sus ojos y sonrió. Alice lo observó por el rabillo del ojo y se dio cuenta que algo iba a ir mal. Muy mal.
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–Creo que debe saber que la clase que sigue de la comida es mi clase ¿No?–preguntó mientras observaba a Rose sentarse. La pelirroja asintió–. Por la profesora McGonagall vine a avisarte que hoy en clase veremos un tema muy delicado..
"Tema delicado" Esas palabras retumbaban en la mente de Rose y sintió como el familiar dolor venia. Cerró sus ojos momentáneamente mientras se mordía el labio, intentando hacerse sangrar. Todo para evitar el dolor que sentía en su pecho. Al abrir los ojos y ver el rostro imperturbable de su profesor aunque con la chispa de la preocupación en sus ojos, dio unas grandes bocanadas de aire e hizo movimientos con las manos para evitar llorar.
Después de algunos segundos, asintió.
–Creo que sospechará cual, recomiendo mucha discreción–comentó Binns. Rose asintió y observó el reloj del salón dándose cuenta que ya iba a empezar la clase–. Puede quedarse aquí, si lo desea.
Rose no podía ni moverse.
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Alice sonrió al ver a su pelirroja amiga sentada en el salón de Historia de la Magia y más al observar que les guardó lugares.
–Muchas gracias Rosie–murmuró suavemente al darse cuenta de lo pálida que estaba su amiga. Se dio cuenta que le pasó un "ataque de tristeza" -como habían nombrado Seamus y ella, cuando Rose tenía un encuentro cercano con su pasado y no quería llorar.
Ella asintió y le sonrió, agradeciéndole por no haberle preguntado. Cuando Seamus las alcanzó y apenas se sentó apareció Albus.
–¡Hey Ros..!–su exclamación se detuvo al ver a los tres sentados y ya con los pergaminos en la pequeña mesa. Suspiró, agarrándose el cabello mientras sonría avergonzado–. Lo siento, solamente quería preguntarte si te querías sentar conmigo.
Rose observó que al final de la fila se encontraba Lorcan y dos asientos vacios y alzó una ceja.
–¿Scamander y yo juntos, en una mesa, durante una hora?–preguntó, sarcástica. Alice rió mientras Albus hizo una mueca.
–Tienes razón, mala..mala combinación– se encogió de hombros y cuando iba a seguir insistiendo la aparición de Binns lo calló al instante.
–El que no esté sentado se ganara inmediatamente una detención–Al instante, todos agarraron lugar excepto Albus–Sin excepciones Potter–lo miró significativamente antes de verlo correr hacia su mesa.
–Muy bien–siguió Binns– Clase después de la comida y con Gryffindors y Slytherins.. –Varios de la clase empezaron a sentir los parpados pesados, era la magia de Binns.– Cambio de tema, hoy hablaremos de un tema muy interesante y que dejamos inconcluso el ciclo anterior: la situación después de la Guerra. Alguien puede decirme en exactamente donde nos quedamos–preguntó Binns, al percibir que tenía prácticamente la atención de todos. Era el tema favorito de todos: la victoria de Harry Potter.
Una mano se alzó rápidamente.
–¿Señorita Adams?–dijo Binns al instante al reconocer su cabellera rubia y sus grandes ojos azules. Eve sonrió.
–Nos quedamos el semestre pasado en el final de la gran batalla de Hogwarts y en el día de la Victoria–respondió Eve Adams para después ser interrumpida por aplausos y los aullidos de triunfo que lanzaban todos. Rose observó como Albus recibía aplausos y porras. Tenía una enorme sonrisa en el rostro y las manos levantadas haciendo aspivamientos de celebración.
–Sea lo que sea tuyo..sigue siendo un creído–murmuró Seamus, ganándose una sonrisa de Alice. Rose asintió al instante y suspiró. Realmente no tenía nada que envidiarle a Albus, lo que le molestaba realmente era que le festejaran algo que él no hizo..si no su padre.
–Suficiente..suficiente..–empezó a cortar con voz aburrida Binns mientras miraba con disimulo a Rose–. Muy bien Eve Adams, tres puntos para Gryffindor. –pausó para dejar que se acabaran por completo los aplausos y siguió–. Quedamos en que Harry James Potter al vencer al que no debe ser nombrado, un año después del acontecimiento fue nombrado ese día como el de la Victoria, como el fin de la era de terror impuesta por el señor Tenebroso.
Rose podía percibir como unas miradas se encajaban en su espalda. Algunos Gryffindors la miraban con odio, al igual que a Scorpius pero él los ignoraba olímpicamente.
–Pero a pesar de todo, años después del fin de la Segunda Guerra Mágica, hubo un pequeño periodo de miedo provocados por ciertos personajes...¿Alguien puede decirme como se llamaron?
Para sorpresa de varios, Scorpius levantó la mano..pero con una sonrisa diferente nunca antes vista. Era la sonrisa más amarga y fría antes vista.
–¿Señor Malfoy?–alzó una ceja Binns al igual que Lorcan. El rubio Scamander rió para sus adentros.
–Los Inquisidores–respondió Scorpius mirando fijamente a Rose. Ella sentía como su mirada la taladraba dolorosamente–. Se llamaban así los mortífagos que pudieron escapar de Azkaban queriendo vengar a su señor..con sangre..
–Muy bien..sufi..
–Mataban a los familiares y amigos más cercanos de Harry James Potter, sin piedad alguna– Rose cerró sus ojos, mordiéndose fuertemente el labio. No, él no podía ser tan cruel–. Su arma favorita..era el fuego..
–Muy buena demostración de inmadurez, señor Malfoy–lo interrumpió tajante Binns. Albus miró fijamente a Rose. Podía ver como ella batallaba para respirar, como siempre le pasaba al sentirse triste–, Cinco puntos menos para Slytherin.
–¡Eso no es justo!–respingó al instante Utah–. ¡Deberían hasta darnos extra! ¡Solo dio más información!
–Dos más y no quiero oír ninguna voz ¿Esta claro?
Ningún susurro se escucho. Pero aun así, todos miraban extrañados al profesor. ¿Qué de malo tenía el comentario de Scorpius Malfoy? Muy pocos sabían su trasfondo y el peso de ello.
–A pesar de todo; muchos murieron a causa de los Inquisidores. El caso más famoso fue el de Ronald y Hermione Weasley, mejores amigos de Harry James Potter. El señor Potter siempre los menciona en su discurso de cada año en el Día de la Victoria, como ejemplo de los héroes caídos aun y después de la Guerra.
Lo demás para Rose fue como un sueño. Borroso y hasta casi sin sentido. Sintió como era arrastrada hacia las otras clases por las pequeñas manos de Alice y hasta veces empujada suavemente por Seamus. Solo hasta sentir el sol en sus ojos y el familiar viento entre sus mejillas sintió que podía respirar. Observo como si acabara de despertar a sus amigos, sentados en el césped hablando mientras escribían en sus pergaminos. A lo lejos, se podía vislumbrar la pequeña cabaña de Hagrid.
–Nunca me gusto Aritmancia–murmuró Alice mientras entrecerraba los ojos mirando con rencor al pergamino. Seamus suspiro asintiendo. Alice quería ser medimaga para poder intentar encontrar una cura para sus abuelos.
"A veces creo que es solo para que le cuenten de su padre Neville" pensó con tristeza y sin saberlo, agarró delicadamente un mechón dorado y lo posó detrás de su oreja. Al instante las mejillas de Alice se tiñeron de un color rojo al estilo Weasley. Alice observó como Seamus clavaba sus ojos marrones en ella. Rose al instante se sintió intrusa de aquel momento de sus amigos. Ella no era idiota, aunque sus amigos no le dijeran nada ella lo sabía todo. Agarro su pequeña mochila y se dirigió hacia la cabaña de Hagrid.
Sin saber que alguien tenía la mira fija en ella.
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–Buenos tardes señores Scamander–murmuró la enfermera detrás del escritorio. Su cabello negro era largo hasta la cintura pero tenía mechones de color rojo. Luna sonrió con nostalgia al recordar a la esposa del profesor Lupin. Rolf apretó levemente de la cintura para despertarla de su ensoñación.
–Llamanos por nuestro nombre Ashley–dijo Luna, Rolf asintió con una pequeña sonrisa sin deshacer su semblante serio. La joven mujer agarró una libreta para después hacer un mohín.
–La doctora aun no ha llegado, pero su aprendiz esta aquí y puede pasarlos a verlos–Rolf agarró suavemente la mano de su esposa, quien se despedía de Ashley. La enfermera suspiró pesadamente observando cómo varias personas se habían detenido y mirado con asombro a la famosa Luna Scamander, reconocida por estar en el Ejercito de Dumbledore y ser uno de los allegados más importantes de Harry James Potter.
Los Scamander los ignoraban deliberadamente. Ashley Graham los miró con un tinte de tristeza en su mirada. La Segunda Guerra marcó muchísimas vidas. Los Scamander no fueron la excepción.
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PASADO.
–Harry...¿puedo hablar contigo?
Silencio. El más absoluto de los silencios. Era el tipo que te zumbaba cruelmente en los oídos. Hermione cerró los ojos.
–Harry James Potter, me duele que estés así por culpa mía. Quiero hablar contigo al respecto, solucionar el problema hablándolo para así, concentrarnos firmemente en la búsqueda de los Horrocruxes y..
–Pasa- la voz seca de Harry la detuvo. Hermione abrió los ojos sorprendida. La voz de su amigo además, sonaba hueca. Sin sentimientos. Ella respiró hondo antes de entrar a la tienda. El lugar estaba hecho un lío, había astillas y tablones rotos por todas partes; la pequeña litera estaba completamente destruida. Pero aun así, pudo detectar rápidamente a Harry, que se encontraba en una esquina del lugar, acurrucado.
La chica se acercó rápidamente hacia él y olvidando la situación que estaban pasando, se agachó y agarro las manos de Harry, buscando alguna herida.
–¿Harry, estas bien? ¿Necesitas vendas o..?
–Suéltame.
Hermione al instante dejó su mano para mirarlo con dolor. Sintió como lo poco que quedaba de su mundo, empezaba a caer poco a poco. La mirada verde de Harry ahora estaba oscurecida por el rencor y la desesperación.
–Confié en ti.. y me traicionaste.
–Harry..eso.. fue del pasado..algo sin importancia- Rayos de recuerdos surcaron la mente de Hermione al decir eso. Recordó los ojos grises de Draco, sus labios besando los suyos y sus brazos acunándola con algo parecido al cariño y protección. Su aliento mentolado acariciando su oído y la manera en la miraba. Cerró sus ojos y aun podía sentir sus manos recorriendo su cintura y la parte baja de su espalda. Cuando los abrió, se encontró con la mirada furibunda de Harry.
–¿Sin importancia?- escupió. Ella rápidamente asintió, aguantando las lágrimas. Harry se paró, se sacudió el polvo de madera que tenía en los pantalones para luego mirarla despectivamente-. Saldremos al amanecer..- un rayito de esperanza surcó el rostro de Hermione para luego ser opacado por el dolor al ver el aun serio Harry-. Eso no significa que te he perdonado.. te perdonaré cuando sepa que no sientes nada por él..
–..No siento nada por él..
–Ni tú te la crees. Tal vez si lo repites mucho, te lo creas.
Silencio, otra vez el silencio llegó.
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PRESENTE
–Buenas tardes Molly–saludó Harry.
Molly lo abrazó fuertemente para después, hacerlo también con su hija pero sin hablar ni una sola vez. Tenía la mirada perdida. Ginny la miró con extrañeza.
–¿Y esa mirada, madre?–preguntó mientras empezaba a acomodar la mesa. Molly sin responder, dirigió su mirada hacia la ventana. El sol estaba en su plenitud y el jardín estaba más verde que nunca. Nunca antes lo había visto así. Respiro profundamente y apretó los parpados intentando mitigar el dolor que siempre estaba ahí. Perder a dos de sus hijos la dejó casi muerta por dentro pero su familia le dio la fuerza necesaria para seguir. Y no se arrepentía.
–Molly querida, ya llegaron los demás–murmuró Arthur abrazándola por los hombros. La mujer pelirroja asintió. Su esposo sabía que cuando ella miraba por la ventana, con la mirada vacía era porque pasaba un duro momento. Aun todos lo pasaban.
Después de algunos segundos, se dirigieron hacia la mesa donde ya se encontraban George y Angelina junto a Percy, esperando la llegada de Charlie después de tantos años.
–¡Ya quiero que llegue Charlie!–exclamó Ginny, sentándose junto a Harry. Sus ojos brillaban y el pelinegro la observaba complacido. Le encantaba verla feliz–. Recuerdo cuando estaba pequeña y esperaba al igual que ahorita su llegada. ¿Lo recuerdan?–preguntó mientras partía un poco de pastel.
–Como no–respondió George y parecía que quería decir mas pero no lo hizo. Al parecer, iba a decir algo que recordaba..pero estaba Fred ahí. Percy asintió mientras miraba el reloj de la casa.
–Me disculpan a Audrey, debe estar trabada en el tráfico porque..–decía Percy hasta que el grito de Ginny inundó la habitación.
–¡Charlie!–antes que todos, Ginny ya estaba abrazando al alto hombre pelirrojo. Molly no pudo aguantar más las lágrimas al observar a su hijo para ya casi pelear para poder abrazarlo.
Después de la grata bienvenida todos se sentaron en la mesa.
–Bienvenido hijo, aunque nos sorprendió tu llegada ya que llegarías a finales de este año–Arthur en la punta de la mesa miró a su hijo con la curiosidad marcada en su rostro. Charlie por un momento leve, se sonrojó para sorpresa de Ginny.
–Quería decírselos después pero–pausó para ver a todos los presentes–no creo que haya momento mejor. Me he enamorado.
–¡Mi amor!–murmuró Molly, agarrando su mejilla–¿Como se llama? ¿Cómo es?
–Samantha y es la mujer más bella del mundo..
–¿Es mujer?–preguntó George, frunciendo el ceño. Charlie lo miró con disgusto.
–¡Por supuesto!
–Perdón, pero es que después de tanto tiempo sin saber nada de ti con alguien.. Creí que eras del otro bando—respondió George, encogiéndose de hombros. Arthur que estaba tomando, escupió toda la bebida como aspersor. Harry rió a carcajada suelta, ignorando la mirada furibunda de su esposa mientras Angelina le da un golpe en el cogote murmurando un "¡Si serás!"
–¿Y qué más? ¿Dónde la conociste?–preguntó Ginny emocionada. Charlie le guiñó un ojo.
–Iba a tramitar mi pasaporte internacional mágico cuando la vi, con su traje y su maletín.
–¿Trabaja en un Ministerio mágico?–preguntó Percy, sumamente sorprendido. Charlie tan vivaz, enamorado hasta los pies de una chica al parecer seria. George rodó los ojos.
–Eso es obvio, Percy.
Percy lo fulminó con la mirada.
–En el Ministerio Mágico de Estados Unidos, sección de Derechos Mágicos–recitó Charlie con orgullo. Angelina alzó una ceja.
–Al parecer–empezó y después pauso al ver que tenía las miradas de todos–Por como hablas de ella ya son algo ¿no?–Angelina, lógica como siempre.
–De hecho..hoy les daré dos noticias. La primera, es que nos casaremos en unos meses..
–¡Oh, Merlín!– saltaron al mismo tiempo Ginny y Molly.
–¡Felicidades, cuñado!–felicitó al instante Harry, para sorpresa de la pelirroja que en casi toda la reunión familiar había estado callado. Charlie agradeció al instante el gesto aunque después de tantos años y aun cuando Harry le dio tres grandes sobrinos, le era raro oírlo llamarlo cuñado.
Molly nuevamente sintió sus lágrimas acumularse al recordar toda la gente que no estaría para ese gran día.
–Madre–murmuró Charlie con un tono de melancolía, agarrando las manos de Molly. La señora Weasley lo miró intentando sonreírle para no preocuparle. ¿Para qué preocuparle en un momento especial?–. Tranquila..
–Lo sé, lo sé hijo–lo interrumpió al instante Molly y empezando a limpiar sus ojos con su delantal, como quitándole importancia. El silencio embargo rápidamente la habitación para que después la voz curiosa de Ginny la llenara.
–¿La segunda?
Para sorpresa de todos, Charlie se quedó mortalmente callado. Él suspiró fuertemente y Harry pudo ver como sus ojos azules relampagueaban al instante. Con una mezcla de algo explosivo, una determinación envidiable.
–Se que me discutirán esto.. Pero es decisión mía. De Samantha y mía.
–¿Qué es?–preguntó Arthur impaciente, algo en él auguraba nada bueno.
–Yo..le platique todo a Samantha..y hemos decidido luchar por la custodia completa de Rose.
Nadie habló.
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FIN DEL CAPITULO 7.
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Hoola! Lo sé, merezco un montón de tomatazos por la horrible espera que les hice. Ojalá que me perdonen, juro que se los quise recompensar.. opinen ustedes. ¡Muchas gracias por todo su apoyo! En serio, si no fuera por ustedes, no sé qué seria la historia. ¡Gracias, gracias!
Cualquier cosa y quieran comentar algo del capítulo estoy en MP'S y en twitter, que esta publicado en mi perfil. O aquí: arroba _ writing _
PERDONEN EN SERIO, LA ESPERA. ¡YO NUNCA DEJARÉ UN FIC! Solamente que actualizo los que más me demanden :c.
Me siento toda apenada, muchas gracias por todo.
Con todo mi cariñote: MarieJ97.
