DISCLAIMER: PERSONAJES PERTENECEN A JK ROWLING, LA TRAMA ES MÍA.
Dedicado a: Cory Monteith (RIP) Cookie Cullen Potter Granger, Caroone, Annie Thompson, lunatica22, Astarthea, DeevYLP, mirak04, memories of kagome, Hermy Evans Black, Mari, Kirisuke, Guest, Anita, Blue. , Zamii, MaGy-Souh, Lorena, kariestef-20, Guest ll, Negrilu, Chiara Polairix Edelstein, a mi hermosa beta ASNight y especialmente a: Abytutis, quien cumple años ¡Felicidades linda! Espero que te guste el capitulo ^^.
¡SÍ! ¡SOY YOOOOOOOO! No, no es una nota de autor ni una broma. ¡Otro capítulo! Esta vez, me concentré en las revelaciones más que nada. Espero que les guste, GRACIAS por todo. Para las/los que no tengan cuenta pongan sus correos y yo se los contesto rápidamente ^^
Tal vez lo vean el 31 de Julio así que: ¡FELIZ DÍA DE HARRY POTTER! ¡FELIZ CUMPLEAÑOS JK ROWLING Y HARRY! ¡MUCHAS GRACIAS POR HABER CREADO Y SALVADO ESTE MUNDO TAN LLENO DE MAGIA!
Sin nada más que decirles, disfruten la lectura.
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Tiene sus ojos, Draco.
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"Tu corazón es como el cristal, si se rompe, es muy difícil volver a armarlo de nuevo."
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Capitulo 8.
–¿Tíos?
Victoire Weasley sonrió mientras se sujetaba el cabello, dirigiéndose hacia ellos. Sus tacones resonaban por el pasillo para disgusto de Rolf. La alta rubia se detuvo ante ellos para así, poder abrazarlos fuertemente.
–Hace mucho tiempo que no los veía ¿fueron a la última reunión antes de Hogwarts?
–Por desgracia no pudimos–respondió Rolf, apretando levemente la cintura de Luna. Ella sonrió levemente con las mejillas sonrojadas pero aun con la mirada triste–. Aun ni habíamos comprado nada..
–¿Y tú, por qué no? Teddy y tú siempre son muy puntuales...–dejó caer Luna. Grave error. Rolf tragó en seco al ver la mirada de Victoire. La joven sabía cómo ocultar sus emociones porque rápidamente pintó su rostro con una sonrisa. A veces pensaba que su esposa lo hacía propósito, sabiendo la delicadeza aun del asunto.
–Supimos que iban a ir los Malfoy–respondió únicamente. Luna negó con la cabeza débilmente.
–Rosie es tu prima–murmuró, intentando que las lágrimas acumuladas en sus ojos no se cayeran sobre su rostro deliberadamente. Intentó por un momento aguantar un sollozo que nunca llego, pensando con tristeza infinita lo que pensarían Ron y Hermione al ver como trataban cruelmente a su hija. Sin piedad alguna su propia familia y conocidos.
–Era mi prima hasta que se fue con los Malfoy–respondió cruelmente. A Luna le dolía fuertemente su corazón–. Tía tienes que respetar nuestra decisión de alejarnos de ella porque..
–¿Nuestra?–habló Luna, pero su voz se estaba llenando de una furia contenida. Su cara se estaba tornando roja.–¡Teddy la amaba! ¡Así como a cada uno de sus pequeños primos Weasley! ¡La ama igual que ama a Albus o a Lily! ¡Lo alejaste de ella!
–Él tiene libre albedrio, yo no soy nadie para decirle que o no hacer..–murmuró Victoire, mostrando por unos segundos, lo dolida que estaba que su tía Luna le gritara. Y al parecer se dio cuenta Rolf porque apretó los hombros de su esposa, intentando calmarla.
–Tranquila Luna..tranquila–susurraba en su oído, mirando de vez en cuando a Victoire.
–¿Qué está pasando aquí?
La voz de la doctora Greenwoild sonó por el corredor, intimidando al instante a Victoire por ser su superior.
–Nada–miró de soslayo a los Scamander, implorando que no dijeran nada. Luna estaba tentada, pero al fin y al a cabo ella era su pequeña sobrina–. Ellos la estaban esperando para ver a los Longbottom.
–De eso ya me he dado cuenta–respondió la doctora con frialdad. Miró a los presentes uno a uno con una ceja alzada para después dirigirse a su aprendiz–. De ahora en adelante estarás en el ala Oeste. No quiero volver a ver disturbios familiares aquí. Te di una oportunidad de atender a los Señores Scamander pero me equivoque contigo. Rompí la regla más sagrada de lo profesional: Nunca trabajar con familiares. Retírate Weasley.
Victoire se inclinó levemente para así; salir rápidamente del lugar. A Rolf se le encogió levemente el corazón al verla con lágrimas en los ojos. Por más que ella dijera que odiaba con todo su corazón a Rose, él sabía que no era así.
Recuerda verla saltar por toda la Madriguera al saber que sus tíos llegarían con la bebé. Cuando la vio Victoire por primera vez, se enamoró totalmente de ella. Siempre se peleaba para poder tener algunos segundos para cargarla.
Junto a Teddy, eran un dúo inseparable cuidándola. Cuando murieron los Weasley, sufrieron pensando que junto a ellos había fallecido Rose. Pero después de años les tuvieron que decir la verdad: Ella estaba viva pero legalmente era una Malfoy.
Verla ahí, sin recordar nada del pasado. Muy seria la pequeña pelirroja con sus dos pequeñas coletas y mirándolos con curiosidad fue el colmo para ellos. Todo lo contrario a lo que todos pensaron.
"–Ella ya no es nuestra prima" había afirmado la pequeña Victoire con lágrimas en los ojos mientras se abrazaba del pequeño Teddy quien Victoire le repetía que esa no era su prima. Rose era la pequeña bebé pelirroja que reía por todo y no esa niña seria que estaba aferrada a esa mujer castaña. No, esa mujer castaña no era para nada parecida a su tía Hermione. ¿Y qué hace ese hombre rubio besando la cabeza de la "pequeña Rosie"? Pensaba ella, el hombre rubio no se compara con el gran tío Ron y sus fuertes brazos al levantar a Rosie. ¿Y quién es ese pequeño niño rubio que esta junto a "Rosie"? ¿Por qué esta abrazado junto a ella? ¡Rosie no tenia hermanitos! Mamá, decía Victoire con sus ojos llenos de lágrimas, ¿por qué me haces sufrir de nuevo...?
–Tranquila, ella no sabe lo que dice–murmuró Rolf, abrazando a su esposa y le besa suavemente su cabeza.
–Lo sé, pero me imagine la reacción de Ron y Hermione..
Rolf solamente suspiró, ignorando la mirada curiosa de la doctora quien los observaba en silencio acostumbrada a los llantos de la señora Scamander al estar ahí. Ni los famosos héroes se salvan de las garras de la Guerra.
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PASADO
Hermione sonrió tristemente mientras esperaba a Harry para poder seguir con la búsqueda. Su corazón dio un vuelco al recordar lo que había dicho su amigo ayer y se sintió enfadada consigo misma. Ella ya pensaba que había olvidado por completo al rubio y que podía sentir algo por Ron nuevamente.
–¿Porqué no todo puede volver a ser sencillo?–murmuró, sentándose en el suelo y abrazando sus piernas en un intento de quitarse el frío. Recordó cuando solo eran Harry, Ron y ella, cuando la confianza y la amistad aun estaba sobre ellos, como una manta. Ahora solo era un mero recuerdo. Las miradas de decepción de Harry y Ron estaban impregnadas en su parpado y sabía con certeza que sería muy difícil quitársela.
Y así la encontró Harry, acurrucada y con la mirada vidriosa. Su corazón se había encogido pero su orgullo lo fue más en ese momento. Se había cansado que en toda su vida desconfiaran de él y la gota que colmo el vaso fue la mirada de su mejor amigo al dejarlo. Lleno de un puro rencor que le dolió fuertemente y con la traición de Hermione.. ¿Qué más podía hacer?
Cerró sus ojos y una cabellera roja como el fuego apareció en su mente. Sus ojos marrones mirándolo con cariño y sus manos delgadas, blancas y pecosas en su cuello al besarlo. Sus labios suaves al tocar los suyos.
A veces Harry pensaba que era lo único que podía hacer hoy en día para levantarlo de la modesta cama de la tienda.
–Ya es hora–murmuró, empezando a alejarse de la tienda. Hermione sonrió con tristeza y después de un par de hechizos pudo empezar a caminar hacia la dirección donde iba Harry. Cuando llego a su par, quiso sacarle plática pero al ver como apretaba la quijada se tuvo que morder la lengua para no hablar.
Pasaron horas para que Harry pudiera tragarse su orgullo y todo su enfado para poder abrir la boca; decir la maldita pregunta que había estado rondado por su cabeza todos estos días desde que supo su traición.
–¿Cómo empezó todo? – preguntó, sin detenerse. Observó de reojo como Hermione se sonrojaba. Veía sus labios contraerse en una mueca. Al parecer su amiga había decidido callar–. Al menos me merezco la explicación ¿o no? De cómo al parecer, olvidaste lo que te hizo Malfoy por tantos años. De cómo te menosprecio y te insultaba. De cómo deseo que estuvieras muerta hace mucho tiempo, su altivez y nuestra enemistad. Y además, traicionaste a todos nosotros, de enredarte con un mortífago..
–¿Crees que no lo sé? – su voz. La voz de Hermione era hielo puro. Harry se detuvo por completo al notar que ya no estaba a su lado si no metros más atrás. Su amiga tenía sus mejillas aun sonrojadas pero lo que le llamo la atención fueron sus ojos. Sus característicos ojos cafés casi como la miel pura lo miraban con furia y frustración mientras temblaba ligeramente su cuerpo. Harry tuvo la tentación de acercarse porque tenía pinta de que podía caerse en cualquier momento– ¿Crees que no sabes cuánto me arrepiento de haber estado con él? ¿De haberle dado una oportunidad? ¡Por el amor a Merlín, Harry, lo amé! ¿Nunca te has preguntado cómo se escucha un corazón al romperse?
Él, casi temeroso por la respuesta, negó con la cabeza.
–Yo nunca pero lo he oído, dos veces–siguió mientras unas pequeñas lágrimas empezaron a caer de sus ojos. Al parecer ignoraba ese hecho porque Harry observaba como hacían un camino hacia su mentón. La castaña boqueó algunos instantes antes de seguir: –. Yo confié en él, Harry. Él me dijo que no iba a ser uno de ellos. Me lo prometió.. y me fallo. Fue la primera vez que oí ese sonido. Ese sonido tan terrible que a veces puedo sentirlo, en las noches más oscuras. Te juro que después de eso intenté por todos los medios evitarlo y lo hice. Por más que él intentara comunicarse conmigo, no lo dejaba. Podía ignorarlo en los pasillos y hasta en las clases. Podía evitar su mirada.. pero no podía ignorarlo cuando dormía y pensaba en él. No podía ignorarlo en mis sueños y aunque te suene cursi.. en mi corazón.
Harry parpadeó casi sin creerlo. Mordió fuertemente sus labios intentando detener el agudo rencor que lo estremecía. ¿Cuánto tiempo se los oculto? Y la pregunta más importante: ¿Por qué jugó con Ron todo este tiempo? ¿Lo había..utilizado?
Se quedaron unos minutos callados en donde solo se escuchaba la respiración agitada de Hermione y el movimiento de sus manos quitando con molestia sus lágrimas.
–Creo.. –empezó, inseguro. No sabía que decir después de eso–. Creo que debemos seguir..
Observó como asentía, para después empezar a caminar sin esperarlo. Caminaron hasta que después de unas millas observaron que en unas horas más se iba a oscurecer el cielo. Todo un día en la temible oscuridad del silencio y el desconcierto.
Entonces la voz de Hermione lo sacó de ahí. Como siempre.
–La segunda vez que oí ese sonido fue cuando Ron estuvo en la enfermería. Habían pasado meses después de lo de Malfoy. Lo escuché asombrada y con temor me empecé acercar más a él. Nunca quise lastimarlo, juro que esa no fue mi intención.. nunca la fue.
–¿Cómo se escucha?-preguntó, desconcertando por un momento a Hermione, quien se había internado en sus recuerdos vividos. Casi hasta los sentía en su piel–. Un corazón romperse.
Hermione le dirigió una larga mirada antes de responder:
–Como miles de cristales al caer.
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PRESENTE
Un millón de momentos en un segundo pasaron por su mente.
Cuando supo que iba a venir ella, oh para todos fue como otro rayito de luz en la oscuridad en la que vivían, también recuerda su nacimiento. La primera vez que la tuvo en sus brazos. Sus grandes ojos castaños, sus pequeñas pecas en su rostro y su cabello rojo. También recordó el sonido de su risa, su ceño de concentración al leer, cuando de pequeña, educadamente le pedía un poco de leche con chocolate–Su padre se lo prohibía–y su sonrisa. Su sonrisa de lado–que se parecía escalofriantemente a la de Draco–y su sonrisa especial. Esa sonrisa que siempre aparecía cuando esta su familia..los Malfoy, cuando Rose miraba a Draco y Astoria, cuando abrazaba antes a su hermano Scorpius y ahora a su hermana Alanna. Cuando estaban todos juntos..
¿Es que acaso valía la pena destruir esa sonrisa?
La respuesta llegó rápidamente.
–No–murmuró Molly, mirando fijamente a Charlie quien aun tenia la mirada decidida.–Te lo prohíbo..
–Mamá, ya no me puedes prohibir nada.
–¡Te lo prohíbo!
Su voz resonó, haciendo que todos levantaran la mirada de Charlie a ella. La señora Weasley se estaba tornando roja de la furia al igual que sorprendentemente Harry Potter.
–No..–murmuró Molly, al instante. Sus manos empezaron a temblar inquietando a su esposo Arthur. Negó nuevamente incrédula–No..
–¿Quieres dejarnos en la ruina?–dijo Percy, observándolo con desdén. Charlie entre cerrojo los ojos y suspiró pesadamente. Sabía él que su decisión sería difícil de respetar.
–Nuestra familia no ha tenido problemas económicos desde la Segunda Guerra–atacó Charlie– Además Rose es una Weasley y..
–Ella es una Malfoy–respondió Harry con brusquedad pero con un tinte de tristeza en su voz. Su mirada se había desviado inevitablemente a su esposa. Ginny temblaba a simple vista. Y por eso agarró su mano, fuertemente. Enfundándole valor. Pero aun así no lo volteaba a ver.
–No le puedes quitar su vida así como si nada–La voz de Molly sonó por la habitación secundada por Angelina, quien seguía incapaz de hablar–. Ella ya tiene unos padres que la aman y darían todo por ella..
–Además eso está en contra de la ley Rosie es legalmente una Malfoy–Ginny suspiró, asintiendo a lo que mencionó Angelina. George frunció sus labios pero después de algunos segundos ya tenía su decisión tomada.
–Yo estoy de acuerdo contigo Charlie. Amo a Rosie y sí, se que les debemos mucho a Malfoy y Astoria por todo lo que han hecho por ella todos estos años y por apoyarnos cuando no podíamos con tanta muerte pero es injusto que solo la veamos algunos días cada año..
–¡Tu sabes lo que pasó hace años! ¡Malfoy no me la quiso dar! ¿Porque crees que ahorita si?–Harry se había levantado de la mesa, furibundo. Charlie también.– Te respeto mucho y lo sabes pero esto está fuera de los límites.
—¡Es que no es justo!–gritó Charlie, intentando que todos lo oyeran. Angelina ahogó un sollozo, mientras agarraba la camisa del uniforme del trabajo de su esposo, para que desistiera de su decisión. Arthur aun mirando a su esposo, frunció el ceño y suspiró fuertemente, intentando tener todas sus ideas y pensamientos ordenados. Charlie siguió:-. ¡No es justo! ¡Solo le diste Rosie unos días! ¡No toda la puta vida! ¡Maldita sea, Potter!
Harry lo observó por última vez y algunos se sorprendieron de ver tintes de odio en su mirada. Su mirada verde se había oscurecido y sin decir alguna otra palabra más se retiró del lugar. Angelina miró sorprendida a Ginny, quien tenía su cabeza gacha. Cuando le iba a decir, enojada por supuesto, que porque no apoyó a Harry se dio cuenta de unos detalles. Su cuñada sus uñas encajadas en la mesa al grado de que dos se rompieron y sus hombros temblaban ligeramente.
–Él tiene razón.
Su murmullo no es escuchaba gracias aun a las discusiones de Charlie y Percy pero Angelina y Molly lo oyeron de inmediato. Ginny empezó a temblar considerablemente al grado de preocupar mucho más a la Señora Weasley.
–Ginny cariño.. ¿te encuentras..?
–Él tiene razón– repitió, derramando lágrimas en la mesa. Percy paró al instante al igual que Charlie. Observaron casi con miedo como Ginny seguía temblando. Charlie sintió como el remordimiento se pega a su corazón al observar las lágrimas de su hermana menor. Ginny era considerada una de las mujeres más fuertes que había conocido, muy pocas veces la había visto llorar. Intento acercarse pero entonces la voz de Ginny lo detuvo–. Él tiene razón..
–¿Quién? – preguntó Percy ganándose las miradas de reproche de Angelina y George. Ginny negó con la cabeza levantando su mirada por primera vez en el rato.
–Harry, por supuesto– después se dirigió directamente hacia Charlie. El Weasley nunca se había sentido tan pequeño en ese momento, donde su hermana lo miraba casi con desprecio. Sin evitarlo, un escalofrió lo recorrió–. Todos nosotros–apuntó a toda la habitación–. No pudimos hacerlo. No podíamos cuidarla ¡Ni siquiera podíamos mirarla sin recordar a Ron!
–¡Eso es estúpido! ¡No paso nada con la muerte de Fred! ¡George es su gemelo..! –Molly se tapó su boca con la mano, en una expresión que demostraba toda la decepción que sentía por su hijo. Hasta casi la vergüenza. Ginny ignoró olímpicamente su comentario.
–Ver sus ojos.. –se detuvo un instante, tomar una bocana de aire y seguir: –. Sus ojos.. son los de Hermione.. me sentí tan culpable, por haberla odiado por algún tiempo y además Rosie es la combinación perfecta de Ron y Hermione.. ¿cómo la íbamos a cuidar después de eso..? ¿cómo..?-se detuvo para boquear aire y después siguió: –. Además.. tu ni siquiera estabas cuando ellos murieron, ni siquiera te dignas estar aquí. ¿Y tú te crees con el derecho de tener a Rosie?
La habitación se quedo por completo en silencio. Todos miraban expectantes a Charlie, quien se relamió los labios ignorando a todos. Recordó a Ron, su pequeño hermano. El enano infundido de pecas con la mirada nerviosa. ¿Qué pensaría ahora de él? Él solo quiere luchar por algo a su parecer injusto..
Sus grandes ojos castaños y su pequeña boca pronunciando la temible palabra que hizo perder la esperanza de cada Weasley de tenerla nuevamente juntos.
Una mirada azul le recorrió y entonces, nuevamente decidido, habló:
–Lo siento–murmuró, Molly tuvo la esperanza que desistiera después de aquello-. Pero no puedo, ella pertenece a los Weasley, tal vez un tiempo con nosotros le hará cambiar de parecer..
–Haz lo que quieras–lo cortó secamente y le dirigió unas últimas palabras antes de irse, dejando a todos con el alma en un hilo–. Pero Harry y yo no te ayudaremos en nada.
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–¿Hagrid?–murmuró Rose, tocando la puerta varias veces. Ya llevaba varios minutos así sin que nadie le abriera y con un suspiro, resignada miró hacia arriba y pudo observar como el humo de la pequeña chimenea disipaba. La pelirroja frunció el ceño y antes de poder girarse para encaminarse con sus amigos, vio como una figura rubia se acercaba hacia ella.
El corazón se le aceleró al pensar que podría ser Scorpius. Su hermanastro casi nunca le dirigía la palabra cuando estaban en Hogwarts; solo cuando era estrictamente necesario, pero ahora, después de la clase de Historia de la Magia dudará que se le acercara a pedir disculpas y menos después un verano tan duro. Pero contra todo pronóstico y sin saberlo, deseó que fuera él. Deseó poder sentir sus grandes brazos alrededor de ella y sus ojos grises mirándola con preocupación. Como si no tuvieran un pasado en sus hombros.
Sus ojos que estaban lagrimeando cuando recordó a su padre en aquel estado de ebriedad y desolador, pero se fueron al instante al reconocer a la figura: Scamander.
Bufó y colocó un mechón salido detrás de su oreja, esperando ya la pelea.
–Miren, miren.. Scamander honrándonos con su presencia..–Rose alzó un ceja y colocó sus manos en su cadera. El rostro de Lorcan se tornó rojo y la fulminó con la mirada–. ¿Qué paso héroe de guerra? ¿Ya no tienes a algún lame botas que te suplique que lo invites a su casa para conocer a Luna Scamander?
–No te hagas Malfoy, tu y yo sabemos a que vine–la interrumpió encabronado. Sus puños estaban fuertemente cerrados, Lorcan odió ver la mirada de arrogancia singular y apretó sus dientes con rabia–. Te exijo que dejes de hablar con Albus–terminó diciendo segundo después, orgulloso por alguna cosa en particular. Rose rió amargamente y quitándole importancia a lo que dijo, se hizo a un lado para ver de lejos si se veían sus amigos. No había rastro de ellos y frunció el ceño.–¿Qué paso? ¿Los tortolitos de tus amigos te dejaron sola?–se burló Lorcan. Sus ojos brillaron–. ¿Cuándo te darás cuenta que nadie te necesita, mortífaga?
Por primera vez, Rose había vacilado antes de haber reaccionado. Tardo más en sacar la varita y apuntársela directamente en el cuello. Lorcan aunque por dentro, estaba muerto de miedo, una idea atravesó por su mente y por eso sonrió; sin saberlo su mirada había brillado con malicia. Una malicia que nadie hubiera creído ver en un hijo de Luna Scamander.
–Sabes que es verdad..–se detuvo al sentir más presión en la varita. La pelirroja respiraba pesadamente pero no tuvo inconveniente para acercarse hacia el oído de Lorcan. Para él, la voz de ella sonó como una caricia. Una caricia peligrosa.
–Vuelves a decirme eso, otra vez–susurró suavemente, el rubio sintió un escalofrío y Rose sonrió de lado–.Y las pagarás Scamander.
Y presionó más la varita para así soltarlo. Lorcan respiraba agitadamente mientras se frotaba el cuello donde un punto rojo se mostraba majestuosamente. Rose aguantaba de reír y al ver lo que le había dejado, la miró con rencor.
–Adiosito Scamander.
El rubio se prometió a si mismo que esa no iba a ser la última vez que iban a hablar de ese tema. Odiaba dejar a Rosebud Malfoy con la suya. La miró con todo el odio que pudo transmitirle y escupió el suelo, imaginándose ahí tirada, con todo su pelo rojo desparramado por todo el suelo sucio y mirándolo con temor. Oh sí, con todo el miedo impregnado en su ser hasta que pudiera salírsele por los poros.
Ella había ganado una batalla, pero no la guerra.
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–Sospecho que lo amará James–murmuró Ginny, sujetando unos nuevos guantes para el Quidditch. Un pequeño atisbo de sonrisa apareció en su rostro, pero al instante se fue al recordar la decisión de Charlie.
Por un momento, su fuerza flaqueó y se sujeto rápidamente del estante enfrente de ella, ignorando las miradas preocupadas y de conmoción que le lanzaba la dependienta del lugar. Aun y cuando ya llevaba años yendo a esa misma tienda, la dueña de la tienda y sus empleados aun la idolatraban como si nunca se la hubieran topado antes. Maldijo su suerte y cuando pensó que el día no podía ir peor, escuchado el tintineo de las campanas de la tienda para encontrarse a la mismísima Astoria Greengrass.
La ahora rubia–por que la mujer se había tiñado el cabello–, tenia agarrada de la mano a su pequeña hija que miraba con el ceño fruncido a todo aquel que se le quedara observando más de lo necesario. Ginny observó cuanto Alanna se parecía a Draco, pero tenía en su cabello pequeñas raíces castañas y ojos verdes, que demostraban que su madre era Astoria.
Astoria al parecer, aun no notaba la presencia de Ginny, porque siguió mirando el alrededor de la tienda y fue así cuando después de algunos minutos, pudo sentir la mirada de la pelirroja.
–Ginevra Potter, que sorpresa encontrarte por aquí–Astoria le regaló un atisbo de sonrisa mientras se dirigía hacia ella. Ginny no tenía no solo los ánimos para saludar ni siquiera para una sonrisa falsa o pequeña–. Yo pasaba por aquí para buscarle algo a Scorpius, y al parecer tú también para alguno de tus hijos–observó los guantes en las manos de Ginny.
–Algo para James, muy pronto cumplirá años–murmuró, aun observándola fijamente. No podía quitarle aun la mirada. A veces se preguntaba qué fue lo que Draco vio en ella..
Cuando pensó en eso, se golpeó mentalmente. Odiaba cuando esos ramalazos del pasado regresaban, intentando agobiarla sus demonios.
–Que bien, le diré a Rose que le mande saludos de mi parte para que..
–¿Cómo esta ella?–murmuró, interrumpiéndola.
La mirada de Astoria se enfrió al instante. Sus ojos se volvieron glaciares. No le gusto para nada como la observaba Ginny Potter, casi con lástima, como si supiera algo que ella no.
–Muy bien–respondió secamente.
Era un dúo de miradas. Café contra verde. Alanna veía con casi curiosidad como su madre observaba furibunda a la señora Potter. Astoria abrió la boca para decir algo pero fue interrumpida por la voz estridente de la dueña.
–¿La están molestando señora Potter?–La dueña fulminó con la mirada a Astoria y al no oír respuesta de Ginny, se fue directamente hacia la rubia–. Señora..
–Malfoy–Astoria con maldad saboreó cada letra, observando como la pelirroja se ponía cada vez más roja–. Señora Malfoy.
La dueña la miró por unos segundos antes de empalidecer.
–Señora Malfoy le pido amablemente que salga del establecimiento.
Ginny ofuscada, odiando el favoritismo que le daban por Harry intentó relajar las cosas aun y cuando estaba enfadada con Astoria.
–Ella no..
–No importa–la cortó Astoria con una sonrisa que no le llegaba a los ojos–. Ya me voy.
Observó como la rubia con dignidad se iba y como su pequeña enojada le sacaba la lengua a la dependienta.
Ginny suspiró intentando relajarse. La dependienta dudó si hablarle o no pero con una mirada que le lanzó la pelirroja, rápidamente se dirigió nuevamente al mostrador.
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–Mamá, ¿a dónde vamos?
Astoria relajó su expresión al instante al mirar a su pequeña. Alanna la miraba con curiosidad.
–Por un helado, ¿quieres?–La niña rápidamente asintió con una sonrisa. La mujer supo que su hija se estaba aguantando de brincar por que iban a comer helado. "Solo en Malfoy Manor te permito hacer eso, Alanna Narcissa" Hasta podía recordar la expresión de Draco al decir aquello cada vez que hacia algo irresponsable.
Después de algunos segundos caminando Astoria miró con tristeza como Alanna observaba deseosa a los pequeños niños jugar en la calle, como se ensuciaban en la tierra sin importarles lo que sus padres y los demás dijeran.
–Mi amor, si quieres puedes ir a jugar con ellos..–le susurró Astoria y rompiendo todas las reglas de etiqueta que le enseñaron, se hincó enfrente de ella y cuando vio que iba a negar; la interrumpió:—Será nuestro secreto.
A la niña se le iluminó el rostro y rápidamente se fue corriendo hacia ellos.
"Tú serás diferente mi amor," pensaba la rubia, mirando a su hija "Serás una Malfoy única en tu clase, diferente a todos nosotros, llenos de oscuridad"
Astoria no pudo reprimir un suspiro al pensar en su hijo Scorpius, aunque pensará que ellos no lo notaban, sabía que desde algunos años, al saber la verdad de la adopción de Rosie le tuvo un gran rencor y más cuando las peleas entre Draco y ella se hicieron más evidentes.
Pensó en Rosie intentando llevarse bien con él, a pesar de sus alejamientos y hasta veces con sus insultos.
"Ella solo es una persona buena que le han pasado cosas malas" había murmurado Draco, mirando fríamente hacia la ventana ese día. Astoria supo que eso no lo había pensado él y se ahorró sus comentarios.
Astoria viendo Alanna sonreír como nunca y jugando como una niña normal; se hizo una promesa. Una promesa que tendría en pie cada día de su vida. Intentaría sacar a su familia de la oscuridad de la Guerra, de las traiciones.. y hasta de ella misma.
Con esa promesa, Astoria no supo que se había quitado un peso de encima.
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PASADO
Draco parpadeó y entonces se dio cuenta que Ginny ya no estaba. Tanteó el lado de la cama donde siempre se duerme y sintió lo frío que estaba.
"Donde estará" pensó, con cierta preocupación (sin querer admitirlo claro está)
Saltó de su cama rápidamente para así llegar a su ventana y con un movimiento de mano descorrer la cortina. Obscuridad total. Era de noche. Recordó las rutinas de los hermanos Carrow, de Snape y de algunos Slytherin.
Y en un momento estúpido la imagen de unos ojos marrones casi mieles se le vino a la mente y sintió una imperiosa preocupación. Se imagino a Granger atrapada en las garras de los hermanos Carrow intentándole sonsacar información de Potter y más, porque él sabía que Granger no soltaría nada.
"Por las buenas o por las malas" escuchaba la voz de Alecto, mientras la apuntaba con la varita y Granger con la mirada llena de tintes de tristeza y valor. Tristeza por acabar de esa forma pero con un valor envidiable, dando la vida por Potter y el mundo mágico.
Agarró su uniforme colgado pero se detuvo a sí mismo. ¿En qué jodidos estaba pensando? Granger ni estaba en el colegio y nunca se había preocupado por él, al dejarlo. No se preocupó para nada de por qué había tomado la decisión de seguir con su misión y no pedirle ayuda. Joder, su familia estaba implicada en todo el asunto. ¿Por qué ella lo ponía en un predicamento? ¿Por qué lo ponía escoger entre ella y su familia?
Recordó la primera vez que probó sus labios, como sus ojos castaños lo habían mirado con indignación y sorpresa. Sus encuentros clandestinos en la biblioteca, en la sala de Menesteres, en los recodos de los pasillos. Su sonrisa, sus labios rosados y tentadores. ¿Como al principio se había sentido basura al desear a una sangre-sucia cuando realmente él era el podrido? Como al observarla sin que ella se diera cuenta se preguntaba interiormente como alguien así, se había fijado en él. Alguien tan oscuro como él.
Nunca había sentido un dolor comparado cuando ella dijo las palabras que terminaron por oscurecerlo. La indignación en su rostro al descubrirlo con las manos en la masa. Y para empeorarlo, aunque ella fuera una orgullosa de primera, en sus grandes ojos se veían los inicios de unas lágrimas.
Fue entonces cuando unos golpes interrumpieron sus recuerdos. Tuvo que agitarse a sí mismo en un intento de quitarse los indeseados sentimientos que lo invadían cada maldita vez que la recordaba. Se dirigió para abrir la puerta, porque la persona que tocaba por su forma al parecer era importante.
Se sorprendió al ver que tenía a Theodore Nott enfrente. Tenía una pinta horrible. Nott estaba más pálido de lo normal y sus ojos azules parecían salir.
–¡Ven rápido, tienen a los Gryffindors!-dijo ansioso, agarrándolo de la manga. Draco se lo quito con brusquedad y con una mueca de asco pintado en su rostro. Theodore endureció su expresión–. ¿Es que no me oíste?
–Capturan a los Gryffindors cada día, ¿qué diferente tendría esta vez? – El corazón de Draco empezó a palpitar rápidamente. Una idea pasó por su mente ¿El trío dorado estaba en Hogwarts? Pero aun teniendo tantas preguntas sin contestar, permaneció imperturbable.
Theodore se quedó callado, intentando transmitirle algo con la mirada y después mascullo furioso, al parecer consigo mismo. Después lo miró directamente a los ojos.
–Tienen a Luna Lovegood– murmuró, volteando a todos lados. Draco bufó pero entonces algo lo congeló. Donde estuviera la Lunática, estaba Ginny Weasley.
"Y todo por mi culpa" pensó, mientras intentaba controlar su respiración.
–Debes ayudarme a sacarla de ahí, los Carrow confían en ti–dijo pero se dio cuenta que el rubio seguía igual de frío; y por primera vez, Nott se desesperó–. Si no vamos rápido, la mataran para sonsacarle cosas de Potter y sus amigos.
"¿Y si Lovegood sabia el paradero de Granger?" El corazón se le detuvo.. del miedo. "Ni hablar".
–Me debes una– murmuró, dirigiéndose hacia la salida de los dormitorios pero nuevamente Nott lo interrumpió. La voz de su compañero de casa sonaba como el hielo.
-Yo no te debo nada. Se lo tuyo con la traidora a la sangre Weasley–susurró, paladeando cada palabra con asco. Draco lo miró con odio y golpeándose mentalmente cada vez que lo recordaba. Cuando un día la estúpida de Ginny olvidó cerrar la puerta del baño de prefectos y tuvo que pasar Theodore Nott. Oh, recuerda eso con tanto odio. Theodore gozó poder burlarse de sus "nuevos gustos" y lo que pagaría para que Potter viera eso.
No es que le sorprendiera de Nott, nunca se han llevado. Al parecer –para disgusto de él– Theodore le devolvió la misma moneda, cuando él lo atrapó hablando cariñosamente con Lovegood y escribiéndole cartas de amor. No sabe ni porque entró a Slytherin.
–¿Vienes o no? – rechinó los dientes.
Theodore lo miró con suficiencia.
Tenía que olvidar que estaba ayudando en parte a Nott porque si no, no se iba concentrar en rescatar a Granger..
..Lo que hago por ti, maldita seas Granger.
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–Miren a quién tenemos aquí..
–A la traidora a la sangre Weasley..
Ginny se mordió el labio fuertemente hasta casi hacerse sangre para no romper a llorar enfrente de ellos. Alecto y Amycus Carrow sonrieron, mostrando todos sus dientes afilados y chuecos. La pelirroja por un segundo quiso vomitar.
–¿No vas a hablar?–Alecto con desprecio la levantó bruscamente del suelo y Ginny no pudo evitar temblar. Amycus se dio cuenta al instante porque se carcajeó. No pudo evitar mirarla con odio y aspereza. Ginny ya no podía aguantar por mucho. Sus piernas flaqueaban por las largas horas dormida –o inconsciente–. Su mirada café se pasó lentamente por la habitación, esperando encontrar a sus amigos y los cerró, decepcionada al no encontrarlas.
–Tus amigos están recibiendo su merecido castigo-dijo Amycus al adivinar la lentitud de movimiento. Alecto agarró su mejilla con las uñas hasta casi hacerla sangrar e hizo que la mirara directamente a los ojos. Ginny sintió pavor al ver solo oscuridad. Una eterna oscuridad.
Ginny se golpeó mentalmente. Si no fuera por ella y su idea sobre rescatar la espada de Gryffindor con la que Harry la salvo en su primer año, nada de esto estaría pasando. Metió en graves problemas a sus amigos y al ver la mirada sedienta de Alecto dudaba que saliera viva de esta.
Cerró fuertemente sus ojos, implorando que si la torturaban cruelmente deseó que sus padres nunca encontraran su cuerpo. Que la recordarán como era hoy y no un cadáver maltrecho, que no se debilitaran porque Harry, Ron y Hermione los necesitaban más que nunca para poder ganar en la Guerra. Y más que nunca, no perder la fe.
Fue cuando lo sintió. Como mil cuchilladas enterrándose en su cuerpo. Como si hubiera explotado algo dentro de ella, un dolor que parecía no tener fin. Intentó aferrarse a sí misma para no gritar pero sintió como su piel estaba con los nervios de punta y no sabía si lo que veía era real: se veían hematomas en sus brazos. ¿Cuándo se los hicieron que ni siquiera se dio cuenta? Un dolor nuevamente llego. Ya no pudo aguantar más, dejo su orgullo a un lado y empezó a gritar. Los gritos empezaron a cambiar a chillidos. Y sin quererlo, los chillidos se transformaron en súplicas. Ginny solo deseaba que terminara esa tortura y la mataran de una vez. Total, pensaba que ya no podría curarse después de eso.
Y entonces de repente cesó el dolor. Solo veía borroso y una luz. ¿Había muerto? Escucho una voz. Una voz suave como la seda.
–¿Harry?
Y la oscuridad la invadió.
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PRESENTE
-Malditos papeles- murmuró.
Draco intentó por todos los medios no enrojecer cuando unos papeles importantes de su trabajo volaron hacia el otro lado del atrio del Ministerio. Caminó como si nada hubiera pasado, ignorando las miradas curiosas de la gente que se detenía a verlo. Cuando llego, rápidamente se inclinó para agarrarlos y fue entonces cuando unos zapatos pulcramente negros se posicionaron en sus papeles. Una risa ronca y seca se escuchó. No tuvo que voltear arriba para saber quién era.
Blaise Zabinni.
-Miren, pero si es Malfoy- canturreó con ironía. Zabinni quito su zapato y Draco lo recogió con parsimonia y lentitud; su rostro estaba frio. Se dio cuenta que su ex compañero de casa no estaba solo. Detrás de él se encontraba en todo su esplendor Theodore Nott.
-Vaya una reunión de amigos, que conmovedor- dijo, rodando los ojos. Theodore lo miró con odio para después sonreír falsamente. A Draco no le sorprendió el gesto, era sabido que Nott pensaba antes de hacer algo, le importaba la opinión de los demás.
Observó de reojo a Zabinni. Tenía un elegante traje con un maletín a lado; pero lo que le encogió el estomago fue su sonrisa. Una sonrisa de Blaise que podía congelar a cualquiera. Porque además palmeo levemente la espalda para así, despegar su vista encima de él para darle una mirada de complicidad.
–¿Cómo esta Astoria? – preguntó Zabinni, el rubio alzó una ceja. Ellos nunca se habían llevado y jamás le había preguntado por ella. Tuvo la tremenda tentación de agarrar el aparato muggle de su bolsillo y llamarle para saber si estaba bien.
–Excelente, también mis hijos por si preguntas– respondió, cauteloso.
–¿Y cómo esta Rose Weasl…? Perdón, Malfoy. Me confundí, pensé que hablabas solo de Scorpius y Alanna–habló por primera vez Nott. Draco lo miró con un odio puro. Se relamió los labios y sonrió de lado.
–Muy bien gracias, es mi hija también para tu información. Por cierto, ¿Ya felicitaste a los Scamander? Escuché que Luna Scamander está nuevamente embarazada.. –mintió con facilidad y saboreó cada palabra, impregnándolo de su rencor. No se arrepintió de nada y menos cuando Nott y Zabinni levantaron su varita, atrayendo varias miradas. Theodore había empalidecido y lo miraba mientras apretaba su mandíbula.
–¡Hey! ¿Qué ocurre aquí?
Los tres voltearon a un lado para ver a Percy Weasley acercarse presurosamente hacia ellos. Draco sonrió con más ganas al saberse triunfador de ese encuentro. El Weasley le daría ventaja y correría a esos dos. Pero con una gran inquietud se dio cuenta que los Slytherin sonrieron con malicia y crueldad.
–Nada.. nada.. señor Weasley–empezó Zabinni al instante.
–Muy bien- lo interrumpió Percy, deseoso de irse. Draco observó que evitaba mirarlo.
–¿Estás bien..? – empezó el rubio pero se detuvo. La mirada que le dirigió Percy Weasley era de lástima. Una gran lástima, como si él hubiera perdido a un familiar cercano.
O que lo perdería.
Temió más que nunca y sintió que se confirmaron sus miedos cuando Nott con una sonrisa llena aun de crueldad y se acercó a Weasley.
–Dile a tu hermano que lo apoyaremos en su causa.
¿Causa? ¿Qué causa? ¿¡Por qué nadie le decía nada!?
–Claro–murmuró lentamente Percy antes de irse.
Se quedaron en silencio los tres, solo el ruido de la demás gente se oía. La curiosidad lo estaba matando pero había algo que hacía que no preguntara. Sentía que no le iba a gustar para nada la respuesta.
Al diablo el trabajo.
Se dirigió rápidamente hacia la salida del Ministerio para ir a Malfoy Manor, olvidándose por un momento la máscara de superioridad marcada siempre en su rostro. No, ¿qué le iba a ayudar eso ahora que tal vez su familia estaba en riesgo? Se le rompía el corazón pensar que le podía pasar algo a sus hijos. Pensó por primera vez en unos ojos verdes y un cabello rubio antes castaño claro. Pensó los labios gruesos de su esposa, en sus abrazos y sus caricias. Nadie le iba tocar ni un solo pelo a su familia.
Nadie.
–Lo que le espera a Malfoy– murmuró, complaciente Zabinni.
Theodore asintió, su mirada se oscureció.
"Las pagaras Malfoy te arrepentirás por lo de ese día. Créeme, no lo he olvidado"
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FIN DEL CAPITULO 8.
¡NO ME MATEN!
¡Hola! Sé que habrá algunas decepciones por el capitulo porque esperaban más interacción entre nuestra otra parejita principal. ¡Tranquilas/Tranquilos! ¡Muy pronto verán! Sentí que era necesaria toda esa información. ¿Qué opinan del capítulo? ¡les dije que iba a actualizar dentro de poco! No me creyeron ¿verdad? ¡Casi dos semanas o tres! ¡Un record!
Espero que les haya gustado^^, en mi perfil ya les deje mi ask para cualquier otra pregunta con el fic o si quieren adelantos (¡Los estoy sobornando!)
Como siempre, ¡MUCHAS GRACIAS POR SU APOYO!
-MarieJ97.
