Hola a todos de nuevo. Por fin un nuevo capítulo de la historia, la verdad es que no estoy nada orgullosa pero había que publicarlo ya.

A pesar de que algunos me habeis preguntado si soy bruja o algo así, prometo que yo no le he dado ideas a Marlow para el final de temporada, y espero de verdad que éste no haya decidido hacerle pasar por algo a así como el la historia a Kate en la serie, una cosas es un fanfic y otra muy distinta la serie "real".

Aunque creerme, no sería capaz de describir con palabras la cara de Kate al final de capítulo, la realidad es mucho mejor que la ficción, por muy incoherente que parezca.

Espero que os guste, esto se va terminando y para bien.


Transcurridas tres semanas desde que Castle despertó, los médicos decidieron darle al alta y permitir que se recuperase en su propia casa. Durante esos días en el hospital, lo habían vuelto a operar para quitarle el riñón que quedó dañado en su primer disparo. A pesar de que respondía muy bien a la medicación, Castle estaba muy débil, había perdido mucha sangre y durante su cautiverio había estado desnutrido, por lo cual tenía una anemia grave, se cansaba enseguida y su cuerpo apenas lo mantenía en pie, tanto tiempo inmovilizado le había hecho perder gran parte de su musculatura. A pesar de su espíritu optimista y alegre que siempre le había caracterizado, en su interior Castle empezaba a desesperarse, se sentía inútil y cansado de permanecer en cama, no era capaz de ver los progresos de la misma manera que lo hacían los demás, y veía el futuro cercano duro y bastante negro. Sin embargo intentaba, en la medida de lo posible, disimular y no manifestar su desazón externamente para no preocupar a las tres mujeres que con tanto cariño le cuidaban y mimaban.

Kate, Alexis y Martha estaban constantemente con él, le ayudaban a hacer sus ejercicios, lo paseaban por el hospital en una silla de ruedas, e incluso Kate solía llevarle por las tarde a la azotea, donde los dos solos veían el atardecer. Ellas lo veían todo de otra manera, para ellas Castle había estado muerto y por tanto tenerle allí aunque fuera en su estado era mucho más de lo que ellas podrían haber soñado meses atrás, se desvivían por él y eso Castle lo agradecía enormemente, especialmente el volver a sentirse cuidado, querido y, sobretodo, muy mimado. Pero se sentía frustrado, aquellas tres mujeres lo estaba sacrificando todo por él y él no podía darles nada a cambio, ni siquiera una mejoría. Kate había pedido una excedencia durante un par de meses hasta que él estuviera recuperado, Alexis acudía por las mañanas a clases, por las tarde se quedaba con él y por las noches estudiaba así que estaba agotada, y su madre, bueno su madre era su madre.

Aquella mañana iba a dejar por fin el hospital, su madre apareció por la puerta con una silla de ruedas totalmente equipada que había comprado para él y ropa para vestirse. Kate había recogido la habitación mientras Castle se había dedicado a mirar por la ventana.

- ¿No estás contento de salir de esta prisión? –Se le acercó Kate, que llevaba unos días notando la tristeza de Castle, pero que no decía nada. Lo conocía, cuando quisiera decírselo lo haría, presionarle haría que se cerrase más.

- Sí, sí claro.

- No te veo demasiado convencido, Castle.

- No de verdad, tengo ganas de ver de nuevo mi casa, mi cama, comer comida decente.

- Pues nadie lo diría con la cara que tienes. – Kate se le acercó para mirarle fijamente a los ojos tomándole la cara con las manos. - ¿estás bien?

- Tranquila, no pasa nada, sólo estoy… un poco cansado. – le dijo dibujando una mueca que debía parecerse a una sonrisa, - como siempre- pensó para sus adentros Castle.

-Sabes que decir nada no funciona conmigo ¿verdad?

- Kate yo…, sólo estoy cansado.

- Vamos puedes decírmelo. – se hizo un silencio entre ambos al final del cual Castle levantó la mirada hacia su madre- Si no quieres aquí con ella delante, hablaremos luego en casa, pero me lo tienes que contar ¿de acuerdo? – Se le acercó más mirándole fijamente a los ojos – Mírame, estoy aquí Rick, para lo que necesites, para lo bueno y para lo malo ¿recuerdas? – le dijo en tono cariñoso – estoy aquí, siempre.

- Lo sé, gracias.

- Esta noche antes de dormir, usted señor Castle y yo, hablaremos – Kate sonrió al pensar en que esa noche dormirían juntos por primera vez desde que él había desaparecido.

- Sólo si me das mimitos – Castle puso ojos de cachorro, lo cual hizo que Kate entrecerraras los ojos y moviera la cabeza.

- No tienes remedio Rick, de todos tienes que sacar algo!.

- Estoy enfermo y tú eres mi enfermera. – Castle levantó las cejas insinuante.

- Ni lo sueñes, reposo absoluto, ya has oído lo que ha dicho el médico, pero si apenas puedes levantarte! – se indignó Beckett.

- Pero ya sabes que el sexo es lo que más me anima.

- ¿En serio?, ¿no estabas cansado?

-Chicos, ya está todo preparado, podemos marcharnos. – les interrumpió Martha.

Ambos se volvieron hacia Martha que los miraba con una gran sonrisa.

- ¿Vamos? – dijo levantando la maleta donde estaban las cosas que Kate y Castle habían acumulado en el hospital durante todos esos días.

- Sí vamos – dijo Castle deseoso de disfrutar de un poco de aire de la ciudad y de su casa, aunque fuese en esa horrible silla de ruedas.

Kate le ayudó a levantarse con cuidado de no tocar sus heridas y lo sentó en la silla. Castle se revolvió un poco en la silla y miró a su madre

- Está mullida, mola! – Kate no pudo evitar una sonrisa, Castle era capaz de pasar de la tristeza a la alegría en escasos segundos, exactamente igual que un niño pequeño.

- ¿Esperabas menos de tu madre? –le dijo Martha entre sorprendida e indignada.

- Nop, la verdad es que no, aunque prefiero no saber lo que me ha costado.

- Venga vamos – dijo Kate mientras ponía una mano en el hombro de Castle.

Salieron del hospital los tres, para Castle era la primera vez que veía directamente la calle en meses y observaba todo como si fuera un turista recién llegado a New York. Kate y Martha no paraban de hablar y comentarle novedades de la ciudad de los últimos meses, mientras Castle les escuchaba y asentía.

Llegaron al loft donde les esperaban todos con una gran pancarta y comida, mucha comida. Estaban todos allí, los chicos, Lanie, Alexis, Jim.

- ¿Cómo habéis conseguido que Gates os diera permiso? – preguntó un Castle sorprendido y alegre.

- Te lo dije, tío, ahora eres el ojito derecho del Capitán. – contestó Espo sonriente mientras le daba un empujón cariñoso.

- Bueno en realidad, ha accedido a cambiarnos el turno por el del fin de semana. – rectificó un Ryan más realista.

- Ya me parecía a mí – exclamó Beckett, lo que hizo que todos rieran.

Durante toda la tarde charlaron, rieron, hicieron bromas y acompañaron a un Castle cada vez más cansado, pero que hacía esfuerzos por estar con sus amigos. Castle, sentado en el sofá, escuchaba las anécdotas de sus compañeros y los relatos de algunos de los casos raros que habían tenido durante su forzada ausencia.

Evitaron el tema de su cautiverio y de Tyson para no forzar un momento incómodo de todos pero especialmente para él y Kate. Unos días atrás Espo y Ryan habían sido los encargados de tomar declaración a Castle con el fin de cerrar el caso y finalizar sus trámites de vuelta a la vida que requerían un informe policial. En contra de la voluntad de Kate, él pidió que se hiciera sin su presencia, lo cual había provocada una sonora bronca del matrimonio. Castle había escuchado por diferentes personas, aunque no diferentes versiones, de todo por lo que había pasado Kate cuando creía que él estaba muerto, además de que la conocía lo suficiente como para saber que ella tenía un sentimiento de culpabilidad por toda aquella situación. Así que no estaba dispuesto a que reviviera esos momentos y ni mucho menos aumentara ese sentimiento al saber por lo que había pasado durante su secuestro. Pero Kate no era tonta y sabía perfectamente cuáles eran las razones últimas de su negativa, Kate sentía que Castle no confiaba en ella y que la consideraba demasiado vulnerable, y si bien estaba más frágil sentimentalmente hablando que nunca no quería que Castle llevase esa carga él solo, sin contar con ella. Aquello generó una pelea en el hospital como las que antaño tenían antes de ser pareja y estuvieron casi un día entero sin hablarse más allá de lo estrictamente necesario. Ahora las aguas estaban calmadas, pero Kate tenía muy claro que, más adelante, hablarían de ello. Para pasar página era necesario que Castle y ella se desahogasen y tenían que hacerlo entre ellos como los compañeros que habían sido siempre.

Pero si Castle disfrutaba de la compañía, más disfrutaba de la comida que su madre y su hija tan cariñosamente había preparado.

- Richard, hijo mío, te vas a atragantar de comer tan deprisa.- le decía su madre.

- Papa, la comida no va a desparecer aunque comas más despacio.

- Si claro, si hubierais tenido que comer esa porquería de comida de hospital durante más de dos semanas, dos semanas!- Castle gesticulaba mostrando exageración. – sabríais cómo me siento.

- Bueno Castle, yo he estado más tiempo alimentándome de los sándwich de la cafetería del hospital y no me hartado de comer. – Comentaba Kate riéndose de la actitud de Castle – pareces un niño en una fábrica de caramelos.

- Dejarlo que coma, con lo delgado que se ha quedado necesita alimentarse – Lanie defendía a Castle.

- Claaaaro, y cuando le siente mal y se ponga malo vendrás tú a cuidarlo ¿verdad? – replicaba Kate.

- Ey, ey, tú eres su mujer, a mí no me mires, yo con tener que cuidar de ese tengo suficiente – dijo Lanie señalando a Espo.

- Ehhh, tengo nombre – se quejaba un ofendido Espósito – y yo no necesito que nadie me cuide.

- Si ya.

Kate miraba a Castle, ojeroso y cansado y se dio cuenta que llevaba muchas horas sin descansar y aunque se le veía alegre y animado, debía descansar si quería recuperarse, un bostezo de él le hizo tomar la determinación de terminar con la velada Rick presente..

- Bueno Castle, no me gustaría ser aguafiestas, pero necesitas descansar. – dijo Kate levantándose.

- Jooo, yo quiero quedarme un poquito más.

- Rick, el médico ha dicho reposo, así que tú te vas a la cama.

- Pues que eres una aguafiestas, Kate, todavía puedo aguantar un poco más.

Los demás protestaron, pero quedaba claro que Kate seguía siendo la jefa y no admitió ninguna réplica. Ayudó a Castle a tumbarse en la cama y le tapó con la colcha para que no tuviera frío y esperó a que se quedase dormido, algo que sucedió en apenas un par de minutos. Kate se levantó y le dio un beso en la frente mientras le decía.

- Te quiero, Rick.

Le acarició delicadamente la cara para no despertarlo. Salió fuera y estuvieron con los chicos hablando durante bastante más rato, Kate volvía a disfrutar de esas pequeñas cosas y los fantasmas del pasado cercano poco a poco iban desvaneciéndose de su mente, por lo menos mientras estaba entretenida.

Cuando se marcharon todos, se había hecho tarde y Kate entró para despertar a Castle y cenar algo. Pero cuando entró en la habitación y lo vio dormido y tranquilo, prefirió no hacerlo, se le veía tan relajado y dado que había comido muchísimo y ya se había tomado su medicación, decidió no cenar y meterse en la cama a dormir con él sin despertarlo.

Era la primera vez en 5 meses que iban a dormir de nuevo juntos, y se acordó de todas las veces que había dormido sola en esa cama o en la de su casa, abrazada a la ropa de Castle para sentir su presencia aunque fuera sólo con su olor, con el convencimiento de que nunca más volvería a verlo ni sentirlo, ni abrazarlo. Sintió un escalofrío y una lágrima se le escapó por su mejilla, se la quitó rápidamente con la mano recriminándose a sí misma esos gestos de debilidad. Llegó al convencimiento que aquellos 4 meses se le iban a quedar grabados a fuego para siempre, los sentimientos de rabia, soledad, vacío y desesperación nunca se le olvidarían y probablemente le habían cambiado su forma de ver la vida, como lo había hecho la muerte de su madre 15 años antes.

Comenzó a desvestirse lentamente, mientras lo miraba, aquel hombre se había convertido en su salvavidas, ella Katherine Beckett se había vuelto totalmente dependiente de aquel hombre y esa realidad se le había hecho más evidente al experimentar los sentimientos de su pérdida, pero sobretodo de su recuperación.

Necesitaba sentirlo lo más cerca posible, respirar su aroma, los latidos de su corazón que le aseguraban que estaba vivo y que aquello no era un sueño. Así que decidió dormir a su lado, desnuda y abrazada a él para sentir su calor, su piel directamente sobre la de ella. Se metió en la cama con cuidado de no despertarlo, escondió su cara en su cuello y sintió como su olor, el tacto de su mano sobre su piel, su pulso la reconfortaban, un escalofrío la recorrió. Estaba vivo y estaba con ella. Cerró los ojos sintiendo como su cuerpo poco a poco se relajaba y sin quererlo se durmió, feliz como no lo había sido en 5 meses, aquella noche sería la primera de muchas sin pesadillas.

Cuando Castle despertó todo estaba oscuro. Sentía un dolor terrible sobre su abdomen y se ahogaba, le costaba respirar. Esperó a que sus ojos se adaptaran a la oscuridad y descubrió la razón de su sensación de asfixia. Kate a su lado, dormía aferrada a él, lo agarraba como si tuviera miedo de que se escapara, sus manos le sujetaban fuertemente hasta el punto que si la dejaba mucho tiempo al día siguiente tendría marcas. Todo su cuerpo estaba pegado al suyo y uno de sus brazos, probablemente sin querer, le aprisionaban una de las heridas de bala del abdomen. Esa era la razón de su dolor. Con el máximo cuidado para no despertarla movió su brazo y sintió la liberación de la ausencia del dolor. Cerró los ojos y suspiró aliviado. Cuando los volvió a abrir, levantó la cabeza con cuidado y se la quedó mirando, sólo entonces se percató que estaba desnuda.

- Dios, esta mujer me va a matar –pensó Castle, mientras levantaba delicadamente la sábana y observaba el cuerpo de su mujer, observando la plenitud de su desnudez y pensando con frustración en el "reposo" que le había ordenado el médico. Siguió contemplándola, en ese momento fue realmente consciente de lo delgada que se había quedado, apenas podría encontrar un solo rincón de cuerpo donde coger algo de carne, hasta le habían disminuido los pechos, frunció la cara, eso no le gustaba había menos para coger con sus grandes manos. Volvió a centrarse en su cuerpo, esa mujer llevaba meses sin apenas probar bocado, seguramente desde el día de su desaparición.

La miró con todo el cariño que su amor por ella le permitía, y se intentó imaginar por todo lo que ella había pasado creyéndolo muerto, creyendo que la culpa era suya sin nadie donde agarrarse, sus meses de tortura en aquel sótano le parecieron nimios al lado de los de Kate, por lo menos él sabía que ella y su familia estaban vivos, el hijo de puta de Tyson se encargó de ponerle al día, le torturaba enseñándole fotos de una desconsolada Kate y de su madre y de su hija, haciéndole sufrir más en su cautiverio sabiendo lo mal que lo estaban pasando. Se intentó imaginar cómo hubiera sido al revés, cómo se hubiera sentido esos meses pensando que Kate estaba muerta, recordó aquellos terribles minutos en el cementerio años atrás, y se le hizo un nudo en el estómago. Estos días Castle apenas podía conciliar el sueño y pasaba casi toda la noche en vela, durante su cautiverio se había acostumbrado a dormir poco ya que cada vez que lo hacía imágenes de aquel sótano le venían a la cabeza. Así que había observado esas noches en el hospital cómo las pesadillas mortificaban a Kate cuando dormí, había visto como temblaba en sueños, lloraba y decía su nombre, sin poder hacer nada por evitarlo.

- Mi vida – le dijo mientras la abrazaba y le besaba en la frente – lo siento tanto.

Kate sintió el abrazo y en sueños se acercó más a él. Rick sonrió y se quedó contemplando cómo dormía, jurándose a sí mismo que no la dejaría sufrir más.

A la mañana, siguiente la luz del día entrando por las ventanas y la mano de Castle acariciando su brazo con ternura la despertaron. Al sentir su calor y su olor se abrazó más a él, relajada, agradecida y reconfortada. Podría estar así durante horas, sin moverse sintiendo que estaba con él de nuevo, pero sin querer le apretó el abdomen con la mano cerca de una de una de sus heridas y él sintió una punzada de dolor parecida a la de la madrugada.

- Augh!-exclamo Rick revolviéndose en la cama con la poca movilidad que el abrazo de Kate le permitía.

-¿Qué pasa, estás bien? –Kate levantó bruscamente con todo su cuerpo alerta, volviéndole de nuevo a apretar la herida sin querer.

-La mano, la mano – gritaba Kate –quita la mano, duele!.

Kate apartó la mano y el brazo rápidamente como si le quemaran, mirando con cara de culpabilidad su abdomen vendado.

-Perdona, perdona, cariño, lo siento, fue sin querer –Kate no sabía cómo disculparse – lo siento, yo… no debí, no pude evitar.- Kate acercó su mano para acariciar su abdomen con cuidado de no hacerle daño.

Una vez pasado el dolor, a Rick le hizo bastante gracia el apuro y la preocupación de ella, especialmente su cara de susto y de culpabilidad y no pudo evitar reírse.

- ¿De qué te ríes? Yo no lo veo la gracia Castle. Menudo susto me has dado, creía que te estaba haciendo daño- Kate frunció el ceño algo enojada, pensando que todo había sido una de sus bromas.

- Y me lo estabas haciendo, pero es que… – no paraba de reírse - tenías que haber visto tu cara.

- Muy gracioso – Kate se le quedó mirando con desaprobación- esto va en serio, se puede abrir la herida y tendríamos que volver al hospital.

- Lo sé, lo sé, pero es que no puedo evitarlo. – seguía sin poder para de reírse .De repente fue Kate la que comenzó a reírse a carcajadas. - ¿Qué pasa? ¿Ahora de que te ríes tú?- preguntó un Castle extrañado.

- De la situación.

-¿De la situación? Ahora sí que no entiendo nada - le miraba un sorprendido Castle.

- Si sólo esa caricia te ha hecho saltar así de dolor, tú que ayer querías desesperadamente sexo, ¿te hubieras muerto del dolor? Entonces la que se hubiese divertido con tu cara hubiese sido yo- y empezó a reír. Ambos comenzaron a reírse mientras se abrazaban en la cama.

Fuera en la cocina, Martha había bajado a la cocina a beber agua y al oír un murmullo parecido a risas que llegaba desde la habitación de su hijo no pudo más que suspirar y sonreír, por fin la vida había vuelto a ese loft después de tantos meses. Decidió coger el agua y subirse a su habitación antes de que escuchara algo que no debiera desde allí, no iban a hacer nada que ni hubiera visto o hecho ella - aunque la verdad, para según qué cosas ya podían esos dos cerrar la puerta, por Dios que Alexis estaba en casa y puede bajar en cualquier momento-, pensó en voz alta. Con sus pensamientos en la cabeza se giró y subió las escaleras con una sonrisa en su cara, era pronto, aún podría dormir un poco más antes de levantarse, seguro que esos dos no la echaban en falta.

Durante un rato más, estuvieron tumbados en la cama del dormitorio, acariciándose y hablando de tonterías, o simplemente en silencio, sintiendo la respiración el otro, en esos silencios cómodos en los que se decían absolutamente todo con la mirada. Al cabo de un rato, Kate se incorporó

- Voy a hacer café y unas tostadas, así puedes tomarte la medicación.

- Déjame ayudarte- le pidió Castle incorporándose con menos rapidez debido a sus heridas.

- No Castle, tienes que reposar, ya lo sabes, quédate aquí mientras las preparo y te las traigo a la cama.

- Pero me canso de estar todo el día sin hacer nada.

- Castle por favor, apenas puedes estar de pie unos minutos ¿cómo vas a hacer tostadas o huevos? Confía en mí, déjame que lo haga todo yo.

La mirada de Castle se ensombreció, ya estaba otra vez, Kate tenía razón no podía casi valerse por sí mismo, y lo odiaba, comenzaba a sentirse frustrado como el día anterior. No podía consentir que estuviesen todo el día ayudándole en todo y haciéndole todo, simplemente porque él no podía mantener en pie "más de unos minutos".

Kate reconoció aquella mirada, era la misma del día anterior en el hospital y que no quiso decirle su origen, entonces se acordó de su conversación pendiente. Empezó a atar cabos y comprender el origen del estado de ánimo de Castle.

- Es por eso ¿verdad?- Kate le miró con desconfianza.

- ¿Perdón?-contestó Castle intentando ganar algo de tiempo para buscar una respuesta que no lo delatara.

- La cara de ayer, tu cara de ahora, es porque no te dejo hacer nada, ¿no es así, Rick?

- No Kate, no es eso.

- Entonces ¿qué es Rick? ¡qué es lo que he hecho o dicho para que te pongas así!- Kate empezaba a sentirse también frustrada al ver cómo él construía un muro en su interior y no le dejaba traspasarlo.

- No, no, no, no es tu culpa, todo lo contrario, todo lo que haces es… es fantástico.

- Pero…- inquirió molesta la detective con la cabeza ladeada y mirándole expectante.

- Pero nada, Kate, son imaginaciones tuyas.

- Richard Edgar Alexander Roger Castle!- Kate ya no pudo más y se volvió hacia él con una cara algo más que visible de enfado- Durante 4 años estuviste peleando por traspasar mi muro, en nuestra relación siempre he sido yo a la que le costaba hablar de sus sentimientos, de sus dudas y eso en el pasado nos ha causado muchos quebraderos de cabeza y malentendidos. Pero eso se acabó- Kate iba acercándose cada vez más a Rick que a su vez, para mantener la distancia entre ambos, acercaba más su espalda al cabecero de la cama sin poder apartar la mirada alternativamente de sus labios a sus pechos desnudos.- No pienso permitir que tú hagas ahora lo mismo, no pienso permitir que te cierras, que no me cuentes que te pasa, y mucho menos pienso permitir que todo esto que ha pasado nos separe- Kate se quedó un segundo callada mirando a Castle- Rick, me estás escuchando!

- Dios Kate, no hagas eso.

-Que!

- Eso, gritarme y mírame así cuando estás completamente desnuda, no… no sabes el efecto que eso tiene en mí – dijo Castle tragando saliva mientras miraba hacia abajo, mostrando como una erección trataba de abrirse paso por debajo de la sábana- y dado que estamos en cuarentena…

- Joder Castle, estoy hablando en serio, ¿quieres hacer el favor por una vez dejar de pensar en el sexo?- Kate se incorporó de la cama y sin decir una sola palabra se puso su pijama y la bata y salió de la habitación suspirando indignada.

Castle se quedó mirando por donde había salido Kate, volvió a mirar a su pequeño amigo, que parecía haberse calmado un poco y sintió remordimiento de conciencia. Kate tenía razón, no era capaz de tomarse nada en serio, tenía que hablar con ella, enfadarla así no era la mejor manera de agradecerle todo lo que hacía por ella, ni demostrarle todo lo que la quería.

Con esfuerzo, pero con mucha determinación, se incorporó de la cama, por suerte él ya estaba vestido en pijama, así que simplemente se acercó al baño a lavarse un poco la cara y salió despacio primero de la habitación y después del despacho apoyándose en todo aquello que podía, el marco de la puerta, el sofá...

Cuando salió al salón, y a pesar de la columna, la vio en la cocina de espaldas. Estaba furiosa y se le notaba en sus gestos al preparar el desayuno, se movía con brusquedad y sin cuidado alguno por la integridad física de los platos de la cocina, colocó el agua en la cafetera con brusquedad y comenzó a sacar los ingredientes de la nevera, casi lanzándolos sobre la encimera mientras murmuraba delicadezas hacia Castle y su madurez mental.

Rick sonrió, la estuvo observando un rato apoyado en la columna sin ser visto, admirando su cuerpo, amándola con la mirada. – Sí, le debo una disculpa, ella sólo lo hace por mí.

Se acercó a la cocina y ya en voz alta le dijo – No es por ti Kate, es por mí.

Ella se volvió sobresaltada, cerraba los puños de la mano con furia para no contestar a Castle lo que estaba pensando, prefería dejarlo continuar, eso antiguamente lo hacía él con ella durante las discusiones y en algunas ocasiones funcionó. – Es por mí- reconoció al fin – Siento…, me siento inútil – se hizo un corto silencio, a Castle le coistaba hablar y miraba al suelo - apenas puedo andar unos pasos sin cansarme, tengo que ir en esa estúpida silla de ruedas, a una dolorosa rehabilitación todos los días en la que parece que me odian, siento que no avanzo, que estoy estancado y que no voy a recuperarme – Kate le escuchaba sin moverse de su posición, comenzó a relajar sus puños y se apoyó en la encimera para seguir escuchando lo que Castle le estaba, por fin, confesando – Siento que ya no soy el Richard Castle que era, y eso me desespera, me deprime, ni siquiera puedo satisfacerte ...

- ¿Y tanto te costaba decírmelo, Castle? Todo eso no es cierto, no eres inútil, estás convaleciente, necesitas curarte para volver a ser el mismo. Sólo hace tres semanas que te dispararon, por Dios. Necesitas que te ayude.

- No Kate, no lo entiendes, siento que soy una carga para ti, para mi madre y Alexis, no me gusta que me veas así, en lo que me ha convertido ese hijo de puta, yo no soy el Rick Castle del que te enamoraste.

- Que no lo entiendo! ¿Crees que no sé cómo te sientes? ¿Crees que no sé lo que es depender de una silla para todo, qué tengan que ayudarte para ir al servicio, o para comer, que te duela hasta respirar porque un maldito agujero de bala casi te perfora el corazón?- A Kate le comenzó a temblar la voz, los recuerdos que aquellos meses recuperándose de su disparo, ella sola en la cabaña con su padre se agolpaban en su mente como en sus pesadillas. – No te atrevas a volver a decir que no lo entiendo Castle.- Hizo una pausa en la que se apartó las lágrimas con el brazo.

- Kate yo…

- No me interrumpas, ¿Y sabes cuál es la diferencia? Que yo estaba sola, Castle!, maldita sea y todo por mi culpa, tenía tanto miedo, tanto miedo a que me vieras así de vulnerable, a afrontar mis propios sentimientos que os aparté a todos ,os alejé, te alejé. ¿Sabes cuántas veces me he arrepentido de aquello? No hagas la misma estupidez Rick, no voy a permitírtelo. Te guste o no, me tienes a mí, nos tenemos nosotros, el uno al otro. Te quiero, Rick y quiero ayudarte, necesito ayudarte ¿es que no lo ves?

Castle fue a decir algo, pero resbaló su espalda con la pared y perdió el equilibrio.

- Castle! - Kate se acercó corriendo para sujetarlo - ¿Estás bien? - y usándola como bastón, él se aproximó a una baqueta de la cocina para sentarse en ella.

- Gracias- fue lo único que le pudo decir, ni siquiera le contestó a la pregunta.

A Kate todavía le latía al corazón a mil por hora, no sabía si por el susto o por la discusión, pero se arrimó a él y le besó delicadamente, con cariño para después separarse y susurrarle casi en sus labios mientras sonreía.

- No vuelvas a dejarme de lado ¿de acuerdo?

-De acuerdo- Rick le devolvió la sonrisa a Kate.

-Además, deberías saber que existen muchas formas de satisfacerme. – dicho esto le volvió a besar, se dio la vuelta y se puso a preparar el desayuno.

- Dios, eso ha sido sexy, muy sexy.


Disclaimer: Castle y sus personajes no me pertenecen.