Tú o ninguna
Por: Kary Klais
Capítulo 4
-¡Nooo!- Se escuchó el grito de un sorprendido Terry que por darle alcance a Candy la tomó del brazo y ella en un acto de rebeldía se soltó, pero al tiempo de subir el último escalón resbaló, cayendo escaleras abajo.
Terry corrió a levantarla encontrando a una Candy inconciente. Los estudiantes que diambulaban por los corredores del colegio se acercaron a ver la escena algo sorprendidos, pues el arrogante inglés jamás, ni en sus más locos sueños se había preocupado por alguien más que no fuera él y menos una chica. En su mundo, primero era él y después él.
-¡Joder! Terry, ¿Qué le has hecho a Candy?- Reclamó un Archie muy molesto.
-Ahora no, compadre. Abran paso, apártense.- Fue su única respuesta dejando a Archie y a todos los presentes intrigados.
-¡Ay, ternurita! ¿A dónde llevas esa mocosa? De seguro está fingiendo para hacerte responsable, ¿que no lo ves? Alzó la voz Susana al momento en que se plantó en medio de la puerta y Terry.
-Mira, Susy, bien es sabido que el león cree a todos de su condición, pero ella no es como tú, que en varias ocaciones te has ido a meter a mi cama para seducirme, pero como no caí, estás ardida y apártate, porque no quiero olvidar que eres una dama, si es que se te puede llamar así.
Terry salió con Candy en brazos hecho una furia. ¿Cómo se atrevía esa arpía a llamar a la mujer que amaba así? Se había dado cuenta y aceptaba que la amaba más que a nada en el mundo. En cambio Susanita, estaba como alma que se lleva el demonio. Se sentía humillada, rechazada y sobre todo su reputación, que pendía de un delgado hilo quedó por los suelos.
-¡Me las vas a pagar, Terry! Tú y tu bella durmiente va a desear jamás haberse cruzado en mi camino y arrebatarme lo que es mío. ¡Ya lo verán! No estarán juntos ni en ésta ni en otra vida.
Mientras tanto, Terry, Archie, Stear y las inseparables amigas de Candy llegaban con ella a la enfermería.
-¿Qué le pasó esta vez a la señorita?- Preguntó la hermana que la hubo atendido después de su "desmayo".
-Cayó escaleras abajo y está inconciente.- Respondió Terry.
-¡Salgan todos! Voy a revisarla.
-Sí, hermana Wendy.- Dijeron todos los chicos dejando a Candy en las mejores manos.
La hermana Wendy era una mulata muy linda y muy noble, además.
Pasado un rato, salió la hermana Wendy y dijo:
-Ya pueden pasar. Fue sólo un susto. Su desmayo fue más que nada por el shock de caer por las escaleras.
-¿Y va a estar bien?
-Claro, sólo hoy pasará la noche aquí para observarla.
Todos entraron a ver a Candy que ya había despertado.
-Hola, ¿cómo estás?- Preguntó Patty.
-Bien, gracias. No se preocupen, van a tener Candy para rato.- Dijo ella con una forzada sonrisa. Entonces Stear se dio cuenta, Candy otra vez estaba triste, el brillo que había días atrás en sus ojos no estaba. Volteó y vio a Terry apartado y triste en un rincón. Caminó hacia él y le dijo:
-La amas, ¿verdad?- Más que una pregunta, fue una afirmación.
-Sí.- Respondió Terry.- Pero siento que la he perdido por culpa de la miserable Susana.
-No sé lo que pasó ni quisiera meterme donde no me llaman, pero habla con ella y dile lo que sientes.
-¿Y si me rechaza?
-¿Y si no?- Dijo Stear.- Recuerda que el que no se arriezga, no gana, piénsalo.
Así entre pláticas y risas el astro sol dio paso a la luna y a las estrellas de iluminar el firmamento. Todos los jóvenes se despidieron de la pecosa menos Terry, que desde que llegó se hubo adueñado de aquél rincón.
-Chicos, no se vayan aún.- Dijo la pecosa al ver que Terry no se despidió. Tuvo miedo de quedarse a solas con él.
-Gatita, ya es tarde, tenemos que irnos.
-Pero si quieres busco a la hermana Wendy y le pido permiso para quedarme contigo- Dijo Melissa.
- No hace falta, Meli. No quiero molestarte.
-No es molestia, chica. Yo te quiero mucho.- La abrazó.
Candy se resignó y pensó: si he de hablar con él, es mejor que sea hoy, al mal tiempo darle prisa.
-Está bien, chicos, bonita noche.
-Bonita noche, Candy.- Se despidieron los chicos. Uno a uno fueron saliendo de la habitación, mas Stear al pasar al lado de Terry le palmeó la espalda y le dijo:
-Ánimo, amigo. Todo va a salir bien.- Terry sólo le sonrió, pues al igual que Candy, estaba nervioso. Nunca le había declarado su amor a ninguna chica. Bueno, Karen, su hermana, era un chica muy bella, por cierto, paro para nuestro Terry-bombón eso no contaba, pues Karen era su querida y muy pero muy amada hermana.
Habiendo cerrado la puerta tras de sí, Stear salió con la esperanza de que Terry fuera la persona para sacar a Candy de esa tristeza que le había dejado la muerte de Anthony y la hermana María. Aunque haciendo memoria, Candy ya no lloraba a Anthony desde hacía días. ¿Será a caso que Candy se está enamorando de Terry? Pensó Stear.
-¿Qué piensas hermano?- Preguntó Archie.- ¿Te has fijado que Candy ya no llora como antes por Anthony?
-Ahora que lo mencionas, es cierto, es el colegio que la distrae...
-Sí, cómo no.- Dijo Stear con una sonrisa travieza.
-Oye, las chicas dijeron que tenían algo que hacer y se fueron.
-¡Mujeres!- Dijo Archie.
Mientras tanto, Terry se acercó a la cama donde estaba Candy y tomó asiento en un incómodo banco, pero a él poco le importaba.
-¿Cómo te sientes, Pecosa?
-Bien, gracias.- Un incómodo silencio ocupó la habitación por uno minutos.
-Candy, yo quería explicarte lo que viste...- Terry no terminó porque Candy lo interrumpió.
-No te preocupes, yo no debí haber reaccionado así. No tengo ningún derecho. Tú eres libre de besar a quien tú quieras.- A Candy le taladraban su dolorido corazón esas palabras.
-No, Candy. Yo quiero hablar contigo y decirte toda la verdad. Si te cité al día de campo fue para decirte lo que siento, secretos que mi corazón no puede esconder más.- A esas alturas, el corazón de la pecosa bailaba de felicidad. Y qué decir del de Terry.
-Candy, yo...
¡Toc! ¡Toc!- Señorita White, tiene visita...
Continuará...
Mis agradecimientos a:
WISAL- Amy C.L- Cellita G.- bettysuazo- Iris Adriana- lupita1797- Comoaguaparachocolate- Rose Grandchester- prisiterry- Laura Grandchester- LizCarter- Wendy Grandchester
Fran Clais: Gracias por tu apoyo, porque aún siendo hombre nos lees a mí y a Wendy.
Bonito día a todas.
Las quiero mucho, besos desde Tabasco, México
