Tú o ninguna

Por: Kary Klais

Capítulo 7


—Mucho gusto, Wendy. Hermana Wendy, soy Albert Andrew.

Wendy que seguía observando al apuesto hombre de ojos tan azules que juraría estar viendo el mismo cielo. Era mucho más alto que ella, tenía un muy buen cuerpo atlético. No pudo articular palabras, sólo asintió con la cabeza, pero no porque hubiera puesto atención a las palabras que habían salido de esos sensuales labios, sino porque muy a sus adentros dijo:

—Por un hombre como tú no me inportaría ir al infierno...

—Umm, permiso, señor...

—Alber, sólo Albert.

— Bueno, adiós señor Albert.- dijo una Wendy que tal parecía que la sangre hubiera abandonado su nada hulmilde cuerpo para concentrarse en sus lindas mejillas, mas al querer salir de ahí, Albert la detuvo para preguntar por los chicos.

— Yo venía a ver a mi hija, me han dicho que estaba por aquí...-Wendy sintió su pobre corazón partirse en dos y pensó:

era de esperarse que tremendo hombre estuviera casado. Albert al darse cuenta de la decepción en su rostro le aclaró:

— Candy es mi hija adoptiva desde hace ya seis años.- Albert nunca había aclarado con nadie el origen de Candy, pero con esa bella dama vestida de hábito; cosa que él se encargaría de que no fuera por mucho tiempo, sintió un deseo enorme de aclararlo.

—Oh, qué lindo de su parte darle un hogar a una criatura no, cualquiera lo hace, menos siendo tan apuesto y joven...- Soltó Wendy que al darse cuenta, se puso más roja si es que se podía. Iba adar su disculpa cuando...

— Hermana... ¡Albert!- Dijo una eufórica Candy.

-¿Qué haces aquí?

— Luego hablamos, pequeña. Ahora ben dame un abrazo.- Candy corrió a los brazos de su padre.

— Permiso.- Dijo la hermana Wendy.

— Oh, hermana ya ha despertado Terry, sólo que quiere levantarse...

— En seguida voy a verlo.

Las investigaciones para dar con el atacante no dio resultado, por lo que el duque y Albert estaban muy molestos.

Los días pasaron y Terry se recuperó rápido aunque con esa enfermera pecosa quién no...

Candy no pudo presentar a Terry con Albert aunque éste iba casi a diario con el pretexto de ver como iba la investigación sólo para ver a la "hermana" Wendy.

Seis meses después ya se acercaba la graduación, en el colegio todos hablaban de ese tema. Nuestras parejitas mejor no podían estar. Patty andaba buscando a Annie y a Candy y las encontró super concentradas en una banca del patio.

-Chicas, hasta que las encuentro. Elisa y Melissa nos esperan para comer, vamos, los chicos están co ellas.- Como impulsadas por un resorte, Annie y Candy se pusieron de pie y apresusaron a Patty para llegar lo antes posible al comedor y mientras los inseparables amigos charlaban, reían y degustaban sus alimentos...

Dos personas discutían acalorada mente.

—¿Por qué nolo aceptas? Tú también sientes algo por mí, lo he sentido, lo he visto en tus ojos.

— Esto no puede ser, Albert, yo tomé una decisión y debes respetarla. Yo entregué mi vida al Señor, me gusta ayudar a las personas.

— Yo no te pido que cambies tu escencia, Wendy, porque es lo que me vuelve loco. Sólo te pido que pienses las cosas que te digo. Yo volveré en dos días a la graduación de Candy y te volveré hacer mi propuesta, hasta luego , Wendy.

Albert salió con la esperanza de que Wendy recapacitara.

Los días pasaron y la tan esperada graduación llegó. Después de la ceremonia, Candy y Terry fueron a la colina.

— Candy, mi familia no pudo venir de Escocia, sólo vino mi hermano. Tom, te presento a Candy, mi novia...

—¿Así que tú eres la chica Tarzán con pecas que le quitó lo amargado a mi hermanito? Mucho gusto, cuñada, soy Tom.

—El gusto es mío, Tom .- Dijo Candy estrechando la mano de su muy apuesto cuñado que parecía ser gemelo de terry, sólo que él era un poquito más llenito, pero muy elegante, bien es sabido que lo que se hereda no se hurta y la familia Grandchester eran todos tan apuestos como su padre, hasta Karen que lo único que tenía de su madre eran sus ojos.

—Bueno, tortolos, los dejo. Terry, te espero afuera en una hora, y recuerda, cuando se ama se respeta.- Dijo yéndose de la colina. Los tortolos se quedaron devorándose los labios, Terry profundizó el beso y Candy soltó un pequeño gemidito y Terry a regañadientes ronpió el beso. Se sentaron en el césped y Terry le dijo a su Pecosa:

— Candy, te voy a ir a ver a Chicago, te lo prometo, y juntos vamos a ir a tu muy querido hogar, quiero conocer a tu madre y a esos niños que viven sin padres...

—¿En serio, amor, quieres conoser el hogar?

—Claro, mi vida, que quiero ir contigo, quiero hablar con tu madre y tu padre, pero primero, Candy yo, quiero...

— Aquí estás, pequeña, hasta que te encuentro.

—¡Albert!- Dijo como siempre una eufórica Candy y se lanzó a los brazos que abiertos la esperaban. Terry estaba que reventaba de celos , ¿de dónde conocía albert a Candy o por qué Candy lo abrazaba a él cuando esas caricias sólo eran de él? Pero ya no soportó más cuando Albert le tomó la barbilla y le besó la frente...

-Cof.. cof.

Candy se separó de Albert y le dijo:

—Terry, él es Albert ,mi padre.- Terry abrió los ojos como platos, estaba muy asombrado.

—Ya nos conocemos ,pequeña. ¿Cómo estás, Terry?- Dijo Albert abrazando a su muy buen amigo.

—¿De dónde se conocen?

— Es una historia muy larga, pequeña.

—Candy, espérame en el coche con los demás, ¿sí, nena? tengo algo importante que hacer, Terry, espero que nos visites en Chicago.

— Claro que lo haré y le sonrió cómplice a Candy.

—Albert, la hermana Wendy está en el salón de música.- Ya había escuchado de sus múltiples visitas a la enfermería. Albert sonrrió y se despidió con la mano. Un día atrás, Wendy le pidió asu hermana Dinora que viniera a verla pues siendo ella dos años más grande, era más madura.

—Hola, linda. ¡Por Dios! Chica, ¿qué te pasa?- Preguntó Dinora al recibir a Wendy en sus brazos llorando a viva lágrima.

—Estoy enamorada, Dinora. ¡Muy ENAMORADA!

—Chica, en vez de llorar deberías darle gracias a Dios por albergar en tu corazón tan bellos sentimientos. ¿Él te corresponde?

-Sí, me lo ha dicho muchas veces.

—¿Y entonces cuál es el problema?

— ¿No lo ves que está muy mal? Yo soy una religiosa, todo estaba bien y él vino a hacer que mi mundo se tambaleara y se derrumbara.

— Wen, mi pequeña Wen...- Dijo Dinora acariciando su negro cabello.

-¿Por qué no te das una oportunidad? A lo mejor resulta.

— ¿Tú crees?

- Claro, piensa las cosas, no dejes que se te escape el amor de tu vida, lucha, Wen, escucha a tu corazón.

—Wendy, te estaba buscando...

- Albert, ya lo pensé...

- Wendy, escúchame, piensa bien tu respuesta por que después de hoy si tu respuesta es no jamás te volveré a buscar. Dime qué puedo hacer para olvidarte si Dios fue quien te puso en mi camino y si no te quisiera ver conmigo, entonces no te hubiera conocido ...

-Lo sé, Albert, yo pienso que está mal, por eso he decidido...

-Pecosa no quiero perderte.

- No me perderás, amor, nunca me perderás.

— Candy...- Dijo Terry.

—¿TE CASARÍAS CONMIGO? -Dijo Terry arrodillado con una pequeña caja que tenía un hermoso anillo con un corazón de zafiro y salpicado con unas pequeñas esmeraldas incrustadas dentro.

-Terry...

Continuará...


Hola!chicas. Espero disfruten el capi las quiero mucho, mil gracias a todas y cada una de ustedes. No creo que la historia llegue a 20 capitulos. ¿ que descidirá Wendy? ¿que responderá la pecosa? ¿de quién se enamorarán Tom y Neil? hay una chica que me mandó un msj en facebook se llama prisilla teran ( no es prisiterry) que quiere la próxima historia que Albert Anthony y Terry peleen por la pecas yo le dije: Lo voy a consultar con mis chicas ¿que piensan? Espero sugerencias.

Dinora, gracias por tu nombr,e ojalá no te moleste.

Wendy tkm, gracias por subir mis caps, sin ti no sería posible, besos para todas la km,

su amiga kary