Tú o ninguna

Por: Kary Klais

Capítulo 8


-¡Terry!... Nada me haría la mujer más feliz que pasar cada segundo, minuto, horas y días junto a ti. Sí, acepto, mi príncipe inglés.- A Terry le brilló el mundo, no tenía ni la menor duda de que amaba a esa chica Tarzán, esa niña con alma de diosa, porque eso era ella para él, su diosa, más que una mujer.

Él deslizó el anillo por el pequeño dedo de su prometida.

-Terry, nada me haría sentir más orgullosa que portar este bello anillo, sólo que primero me gustaría hablar con mi padre...

-Mi amor, yo hablaré con Albert, estoy seguro que no se opondrá. Yo en dos semanas tengo que viajar a Escocia, mi padre me ha mandado a llamar y tengo que ir, pero antes quiero hablar con Albert.

-Terry, en un mes cumplo dieciocho años, me gustaría esperarme hasta ese día para que le digamos a mi padre, así tú vas con tu padre y arreglas tus asuntos.

-Me parece buena idea, Pecas. Ahora vamos con los demás.

Así, después de un muy, pero muy apasionado beso, de esos que te hacen tocar el cielo con los dedos, partieron hacia donde estaban festejando sus amigos no sin antes poner a Candy su precioso anillo en una cadenita para después Terry ponérsela y dejarle un beso en su precioso cuello.

...

-Albert, yo tomé mi desición y espero que la respetes.- Ahí Albert sintió que su corazón se partía en millones de pedacitos. Él estaba que se derretía por Wendy. Tanto la quería que estaba dispuesto a dejar de molestarla.

-Yo si estoy aquí es por mi voluntad. Me falta un año para decir mis votos y al ser novicia he decidido... aceptar tu propuesta. ¡Sí quiero estar contigo!

A Albert se le reconstruyó el corazón y fue a besar a Wendy, en un beso que ambos habían deseado. Un beso que los transportó al cielo, un beso que habló sin decir palabras. Los envolvió en algo tan bello, los llenó de alegría y hoy sabían que si se separaban, simplemente morirían.

Archie y Annie estaban bailando cuando vieron venir a Albert con una muy hermosa mulata. Cuando estuvo cerca, pudieron ver de quién se trataba y ni qué decir de los demás que se quedaron estáticos.

-Terry, hermano, te estab bus...- Fue lo único que dijo Tom al ver a Melissa y Melissa quedó en un trance que tuvo Elisa que darle un codazo al ver que el apuesto chico se había presentado y ella ni cuenta se daba.

-Mucho gusto, soy Tom Grandchester. No sabía que en el San Pablo estudiaran damas tan hermosas y distinguidas.- Dijo muy galante Tom que había quedado prendado de la belleza de Melissa, que a pesar de que era hermana de Elisa, ella era rubia, pelo lacio hasta la cintura y tenía unos ojos color miel muy hermosos.

-Mucho gusto, Tom, soy Melissa.

-El gusto es mío.- Dijo Tom besando el dorso de la mano de ella.

-Ah, Terry, sólo venía a decirte que han venido los Morgan a felicitarte por haberte al fin graduado.- Para nadie era un sorpresa que Terry a sus veintiún años no se hubiera graduado años atrás por su falta de asistencia debido a que salía del colegio y regresaba cuando le daba la gana.

-¿Gregory y Priscilla están aquí?- Preguntó Terry, pues hacía mucho tiempo que no veía a sus muy queridos amigos que se habían ido años atrás a París.

-Claro, mira, aquí vienen todos.- Fueron presentados, pero a nuestros hermanos recién llegados, lo que más les llamó la atención fue Neil. Priscilla terminó el resto del baile con Neil, después todos partieron a sus debidos destinos, pero antes, Wendy y Albert dieron la noticia de que ya eran novios. Stear y Patty hicieron lo mismo. Candy se despidió de Terry, mas Albert antes de subir al coche les informó que pasaría una semana antes de partir a Chicago y que al día siguiente estaban invitados a un nada pequeño rancho que había adquirido. Invitaron también a Tom, Priscilla y Gregory y ellos aceptaron gustosos.

Así emprendieron la marcha y les dijo a las amigas de Candy:

-Chicas, ustedes también están invitadas.- Las chicas sonrieron y estaban emocionadísimas.

A la mañana siguiente, todos se reunieron en la mansión Andrew para partir al "pequeño" rancho. Todos estaban en perfecta armonía y muy bien acompañados. Albert con Wendy, Stear y Patty, Archie y Annie, Elisa y Gregory que sostenían una amena plática, Tom y Melissa, que para a penas haberse conocido, interactuaban como un par de novios. Priscilla y Neil estaban alimentando un pequeño gatito. Candy y Terry discutiendo como siempre quién quería más a quién.

-Señor, la comida está lista.- Dijo una mucama y todos la siguieron al comedor. La comida transcurrió sin imprevistos.

-Muchachos, me tomé la libertad de mandar a ensillar un caballo para cada uno de ustedes para que salgan a conocer los alrededores.- Dijo Albert a los muchachos.

-¿Sabes montar, amor?- Le preguntó a Wendy rozándole las mejillas con los dedos.

-No mucho...- Fue la respuesta de Wendy.

-Candy, ¿qué te pasa?- Preguntó Terry algo intrigado por la palidez de su pecosa.

-Nada, no es nada...- Dijo la pobre con un nudo en la garganta. Albert, que ya sabía por dónde iban las cosas, se levantó de su lugar y fue hacia su hija.

-Candy, si no quieres ir, no iremos. Sólo dilo y suspendo la cabalgata.

Ni Wendy ni Terry entendían nada. Stear se acercó a Terry y le susurró:

-Candy no ha montado y le teme a los caballos desde la muerte de Anthony.- Terry sintió unos celos tamaño colosal, mas Stear le dijo:

-Amigo, Candy necesita de tu apoyo para superar sus temores. Si de verdad la amas, la comprenderás sin reclamar nada. Además, LO QUE NO ES EN TU AÑO NO ES TU DAÑO.

Así Terry le tomó la mano a la pecosa y le dijo:

-Si quieres, puedes ir conmigo en mi caballo, yo te ayudaré a vencer tus miedos. Confía en mí, Candy.

-Claro, Terry, iré contigo.

Después de un rato, todos salieron a cabalgar y como había sido acordado, Terry y Candy iban en un solo caballo.

El caballo vio una serpiente y se asustó saliendo desbocado sin que la inexperta dama pudiera hacer nada...

-¡NOOOOO!

Continuará...


Hola, otra vez. Disculpen la demora, es que a veces se nos presentan situaciones que infligen con nuestro tiempo, pero ya estoy aquí nuevamente y espero que les haya gustado este Nuevo capítulo.

Gracias a todas por el apoyo y comprensión. Por seguirme y por sus reviews que me llenan de ánimo para continuar.

Saludos,

Kary