Tú o ninguna
Por: Kary Klais/ Wendy Grandchester
Capítulo 10
Advertencia: Este capítulo contendrá una escena de carácter sexual explícito, pero no vulgar ni ofensivo. Si eres sensible a este tema, abstente de leer.
Anocheció y todos ya se habían ido a sus respectivas recámaras. Habían pasado un día increíble a pesar de todo. La felicidad y el amor irradiaba en todos ellos. Alegría, diferentes emociones y nuevos amores, una etapa hermosa en la vida de cada uno. Lo cierto era que la vida de cada cual había cambiado de manera increíble y para una persona en específico, de forma drástica, me refiero a Wendy, la ex novicia, quien no fue inmune a las causas del amor y sus efectos.
-Jamás pensé que esto me pasaría a mí. Yo... ¡Enamorada! Perdidamente enamorada... suficientemente enamorada como para renunciar al hábito. Nunca pensé que el amor podría golpear tan fuerte, que te hiciera perder la cabeza... ahora entiendo tantas cosas. Ahora que ese sentimiento me cubre y me arropa y no me deja pensar en otra cosa que no sea su boca... sus manos y ¡Oh Dios! Su virilidad... ¡cuánta virilidad! Este hombre seduce con la simple melodía de su voz. ¡Estoy perdida! Lo amo... Conclución.
Me siento acalorada ante mis propios pensamientos, en cierto punto hasta me avergüenzo. Pero... ¿debo sentirme avergonzada? Si esto es lo más bello que he vivido, si me siento realmente feliz, como no lo había sido nunca... ¿acaso no es de Dios el amor? De pronto siento más calor, más sed. Es un poco tarde, todos, incluyendo el personal de servicio están dormidos, pero yo tengo sed y la quiero saciar. Tengo una bata de seda blanco perlado, hasta los tobillos y es algo transparente, no es la mejor lencería del mundo, pero es lo más sexy que he vestido en años. Sé que no debo bajar a la cocina en esas fachas, la bata es bastante reveladora y yo soy voluptuosa. Opto por ponerme un albornoz.
Me decido a bajar, haciendo el menor ruido posible. Doy un pequeño tour por la casa hasta que finalmente doy con la cocina. Veo sobre la mesa que está asignada al servicio, una jarra con agua y me aventuro a encontrar un vaso en los gabinetes. Tomo uno, el primero que alcanzo, no es que yo sea baja, es que al parecer Albert dispuso todo en su casa pensando que todos somos tan altos como él. Me sirvo agua y tan pronto como el transpararente, sinsabor y refrescante líquido atravieza mi garganta me siento en la gloria.
De pronto, la tenue luz que alumbra la cocina se ve opacada, una sombra grande me cubre. Me asusto, casi atragantándome. ¡Oh no! Algún demonio ha venido por mí, tal vez adivinó mis pensamientos pecaminosos...
-Soy yo, Wendy. Pobre... Te has puesto pálida.- Me dice él con real preocupación, y no sé si en mi tono bastante oscuro de piel me haya puesto pálida como él afirmó, sólo sé que verlo ahí, frente a mí, sonriéndome... en pijama... con ese cuerpo tan sugerente... me devolvió el color y con el color también regresó el calor. De pronto vuelvo a sentir sed, mi boca se seca con sólo verlo.
-No te preocupes, sólo vine por un poco de agua... Me regresaré a la cama...- Mis palabras son torpes, porque él está mirándome y me siento como Caperucita ante el acecho del lobo feroz. Su presencia me hace sentir vulnerable, expuesta, pequeña, indefensa... y si soy sincera... caliente, me quema. Sus ojos... más oscurecidos por la noche y el deseo, campo que aunque no conozco, mis instintos lo intuyen. Me encuentro en zona de peligro, pero... no me siento amenazada, aunque nerviosa, eso sí, muy nerviosa.
-Wendy... Eres tan bella. Nada nunca pudo ocultarte... ni aquél sombrío hábito... esa cofia ocultaba este hermoso cabello ondulado... tan negro, tan único... y aún con este albornoz... te ves tan exquisita...- Sólo lo miro con mis pupilas cafés más grande de lo normal, incapaz de responder, me voy derritiendo, como mantequilla sobre la sartén, mi piel se enchina... una cálida y placentera sensación me recorre.
-Albert... creo que mejor me voy a la cama... buenas noches- Mis manos tiemblan, suelto el vaso con que me he estado cubriendo el rostro para evadir su mirada ardiente y azúl, si lo sostengo por un segundo más, se caerá de mis temblorosas manos. Trato de girarme luego de ofrecerle una sonrisa, sólo intento salvar la situación, no tentar mi suerte, porque si lo miro nuevamente... voy a rendirme...
-Claro. Irás a la cama, pequeña Wendy. Pero conmigo.- Me gira con fuerza hasta hacerme quedar frente a él. Sus fuertes brazos me acorrarlan, me cercan, me aprisionan por la cintura y lo siento tan duro, tan fuerte, adherido a mí. Mi respiración se vuelve tensa, trago grueso, pero no me resisto, no cuando veo su intención, su boca está cada vez más cerca. Atrapó la mía con ardor, le correspondo de la misma manera mientras sus fuertes brazos me mantienen prisionera, es una cárcel y juro por Dios que no quiero salir de ella.
-Antes que nada, Wendy, quiero que sepas que te amo. Me enamoraste desde el primer día, no pude vivir sin ti. Llevo tiempo deseándote. Quiero tenerte mía, quiero cerrarte cualquier puerta que pueda llevarte a pensártelo mejor y huir de mí. No quiero dejarte opción alguna. Sólo te dejo una, casarte conmigo. Porque después de lo que voy hacerte, amor mío... tendrás que seguirme hasta el altar.- No lo interrumpí, porque ni un solo momento me dejó de besar y yo me olvidé hasta de respirar. No recuerdo nada referente a mis votos, sólo sé de las ganas inmensas que me dan de cometer el pecado original. Me recorrió un escalofrío sólo con pensarlo. Hasta cierto temor. Estás tentando tu suerte, Wendy. No abuses. Me dijo una vocecita en el oído.
Cuenten y juren que la ignoré. Cuando las manos de William Albert Andrew comenzaron ha explorar mi silueta y sus labios recorrieron mi cuello y mi oreja... yo simplemente dejé de ser. Sus besos eran más calientes, más demandantes y sus caricias más sugerentes. Estoy flotando, experimentando mi sexualidad por vez primera y de pronto recuerdo...
-Albert... estamos en la cocina...- Le recuerdo con un hilo de voz, fui capaz de articular cuando la verdad era que a penas respiraba. Él me levanta en sus fuertes brazos. Mi recámara está más cerca que la suya, así que opta por llevarme allí, estamos ansiosos, desesperados.
-Aquí no hay más excusas. No escaparás de mí. Serás mía, escribe eso.- Oh... es tan arrogante a veces... emana tanta seguridad. Me quita el albornoz y me siento casi desnuda, su mirada me desnuda, siento que atravieza la fina tela de mi bata.
Sigue besando mi cuello, sus manos aprietan mi trasero y me siento asaltada, pero... terriblemente excitada. Él pasa a mis labios, poseyéndelos nuevamente, me los muerde, me lastima un poco, pero es un dolor que sabe rico y luego otro dolor me invadió allí abajo, donde nunca antes había sentido, jamás pensé que un pequeño gramo de dolor también podría proporcionar placer. Se pega más a mí, siento contra mi vientre algo clavárseme, muy duro y recto y entonces caigo en cuenta... ¡Oh Dios! Es tan grande... y aún está cubierto por ropa... siento un deseo infrenable de tocarlo... mi mano cobra vida, lo toca, no fui yo, fue mi mano.
Lo escucho gemir y de pronto sus grandes manos abarcan mis senos, casi los cubre por completo y yo me voy quemando por dentro. Me quita la bata, sólo me cubren mis bragas. Se queda sorprendido ante la visión en 3D de mis pechos, lo admito, son grandes, lo impresionan y de pronto me siento intimidada, nunca me sentí conforme con mis pechos, pero él parecía estar fascinado. Aún así, me invade el complejo, hago un débil intento por cubrirme con mis manos.
-No. No lo hagas. No sabes lo que he soñado con ellos.- Los acaricia, los admira y mis pezones se erectan, mi piel vuelve a enchinarse. Se lleva uno de mis pechos a la boca, chupa mi pezón por unos segundos y luego va liberándolo lentamente, sus dientes rozándome y mi vista se nubla... siento algo en mi centro húmedo, empapado, no sé lo que es, sólo que me gusta y me duele y que está pidiéndome algo, algo que no comprendo... pero sé que me falta algo. Repite lo mismo con mi otro seno... creí deshacerme en mil pedacitos. De pronto siento la urgente necesidad de tocarlo, tímida, comienzo por sus brazos, tan fuertes... desabotono la camisa de su pijama, él me ayuda porque mis habilidades son muy torpes y además... ¿mencioné que estamos ansiosos? Sí estamos muy ansiosos.
No sé cómo, él está ante mí sólo con sus calzones, su miembro orgulloso está apuntando hacia mí, no entiendo mucho de este campo, pero lo deseo, deseo tocarlo, experimentarlo, sentirlo... recibirlo. ¡Oh Dios! ¿Qué me ha hecho este hombre?
-Te quiero entera. Voy amarte entera.- Me quita las bragas, me siento como Eva, pero ante mí no hay una manzana, hay tremenda banana y me muero por brobarla. Hago el intento por bajarle los calzones, me vuelvo torpe, él me ayuda. Lo tengo como Adán frente a mí y su erección de pronto me recuerda a la serpiente y como Eva, me siento tentada. No voy a negarle nada esta noche a ese hombre, es el hombre que amo y me ama, vamos amarnos. Pero de pronto me acobardo, ahora que llegaba el momento de la verdad, él se da cuenta, siento que sus ojos pueden ver a través de mí.
-No me tengas miedo, Wendy. Yo nunca te haré daño, antes me mato.- Me atrajo a él con ternura y suavidad, me dejé envolver por su calor y dejé que me besara, que me acariciara, yo era como un mapa y él iba trazando en mí la ruta. Jadeo porque estoy ardiendo y entonces él roza mi sexo con su mano, sé que estoy muy húmeda e incluso soy conciente de mi propio olor, a él no le desagradó, puedo decir que lo encendió. Me va conduciendo a la cama, voy confiada, confío en él, plenamente. Me deposita en ella con suavidad. Me va cubriendo de besos para relajarme y casi lo consigo. Se coloca sobre mí y se apodera de mi boca, luego se detiene y besa mi frente mientras me acaricia el cabello.
-Seré cuidadoso, mi amor, te lo prometo.- Le creo, ya sabía que la primera vez podía ser algo incómoda y dolorosa, pero dentro de mí, también sabía que Albert sería considerado y que jamás me lastimaría. Entrelaza sus manos con las mías y vuelve a mi boca, sabe que sus besos me dan paz. Por instinto separo mis piernas y él entre besos va abriéndose paso dentro de mí. Se impulsa, pero estoy apretada, sellada. Sé que quiere entrar y no puede o tal vez sólo no quiere lastimarme, así que presiono su hermoso trasero para impulsarlo a entrar. Él logra entrar un poco, gimo, porque me duele, pero no lo detengo, él me mira y yo lo aliento a que continúe, por nada del mundo me echaría para atrás.
Él entra con más fuerza, lo siento hasta la mitad, vuelvo y gimo, más bien fue un grito que él ahogó con sus besos, pero lo cierto es que a pesar del dolor, también un placer me recorre y quiero terminar, quiero concluir nuestro acto de amor. Me muerdo los labios mientras él besa mi cuello y siento que un par de lágrimas ruedan por mi rostro. Su boca sube hasta mis labios y me besa, besó también mis lágrimas y se impulsó nuevamente hasta que entró por completo en mí. Tuvo que darme un beso fuerte para amortiguar mi grito de dolor, pero más que eso, admito que me agradó, que a pesar del ardor, lo pude gozar.
-Te amo.- Me murmuró mientras se movía en mí suave y ritmicamente, yo lo seguía, mis caderas se movían al compás de sus embestidas.
-Yo también te amo, Albert... Ahhh...- Algo delicioso me invadió, delicioso y terriblemente placentero, sentí que me desarmaba en piezas pequeñitas y que mi cuerpo convulsionaba... me sentí sin fuerzas, pero plena. Luego sentí que él apretó con fuerzas mis caderas y la expresión en su rostro era diferente, sentí cuando se vació dentro de mí y luego se desplomó sobre mi cuerpo.
Nuestras respiraciones eran violentas, se sentía divino estar bajo su peso, dejé que se acomodara y acaricié su rubio cabello hasta que se quedó dormido encima de mí y luego me dormí yo. No sé hasta que hora permanecimos dormidos porque de pronto...
Después de ver la escena de Wendy y Albert las chicas se dieron la vuelta para salir de ese corredor, mas Candy antes de cerrar la puerta se adentró en la habitación hasta el lugar de una muy avergonzada Wendy...
— Que sea hermanito siii, Wendy.- Le dijo guiñándole un ojo y saliendo disparada de la habitación dejando perplejos a nuestros golosos descubiertos que según ellos con la excusa de la vergüenza no salieron de la habitación hasta que fue la hora de partir.
Llegaron muy tarde a la ciudad y todos se despidieron para ir a sus respectibvs casas. Pasaron tres cortísimos días para
Candy y Terry, era la hora de partir y poner distancia a su gran amor ¿pero lograrían salir ilesos de las pruebas que los esperaban?
— Candy, mi dulce Candy, ¿me esperarás, verdad?
—Todo el tiempo que sea nesesario, Terry.
— Te escribiré, pecas, te lo juro.
— Yo igual, Terry.
Los pobres tortolos con mucho dolor se despidieron sabiendo que sus corazones se iban con la persona amada.
Candy lloraba, apenas iba a abordar el barco y ya lo extrañaba y qué decir de él que tenía unas inmensas ganas de mandar todo al diablo por tal de no separarse de Candy y no verla llorar.
El viaje de ambos transcurrió sin contratiempo, los chicos y las chicas también viajaron junto con Candy, pues iban a establecerse en Chicago. Hasta Prisci y Gregory iban con el grupo. Melissa iba igual de triste que Candy, pues extrañaba a Tom, su recién novio .
En una noche llena de estrellas, Neil le pidió a Prisci ser su novia y ella ni lo pensó yle dijo:
—Sí quiero, Neil, si ya me has visto desnuda, ¿qué más da que veas mi alma?
Así las parejiras iban surgiendo, sólo faltaba la bella Elisa que se encontró en el barco con un antiguo novio y le pidió reanudaran su relación, mas Elisa le dijo que la disculpara, pero que su corazón estaba ocupado.
Asií llegaron a sus respectivos destinos, pasaron dos largas semanas y Candy aunque salía con sus inseparables amigas, estaba triste, pues Terry no le había escrito.
Una tarde regresaba de tomar el te con unas amigas de la tía abuela y Dorothy, la mucama le entregó una carta que venía de Escocia.
—Candice, ¿quién te escribe?- Preguntó la tía abuela con su muy peculiar voz.
— Amm... una amiga del colegio que vive en Escocia, tía abuela. —Como te alegraste tanto creí que era un muchacho, ve a leer la carta de tu amiga.
-Sí, permiso tía.
Así Candy iba subir las escaleras corriendo pero..
— Candice, no es propio de una dama correr.- Candy asintió y terminó de llegar a los últimos escalones, mas al ver que ya no era observada corrió a su habitación. En su cama encontró una nota de Albert, pero esa la leería al final, se apresuró a abrir el sobre..
MI AMADA PECOSA
No HABÍA ESCRITO PORQUE HE ESTADO OCUPADO. PERO ESTE TIEMPO LEJOS DE TI ME HA HECHO SENTIR PALPABLEMENTE EL GRAN AMOR QUE POR TI SIENTO. TE AMO PECOSA MÍA Y NO PUEDO CONCILIAR EL SUEÑO DE SOLO PENSAR EN TI ... TE AMO
SIEMPRE TUYO,
TERRUCE, TU MOCOSO ENGREÍDO.
—Terry...- suspiró candy. Yo también te amo y te extraño mucho. Pasado un rato leyó la nota de Albert.
PEQUEÑA
TUvE QUE SALIR DE VIAJE, NO SÉ CUÁNDO REGRESE. PEDÍ UN CUARTO PARA TUS AMIGAS, PUES LAS INVITÉ A PASAR UNA TEmPORADA CONTIGO. AH, WENDY IRÁ TAMBIÉN. PORTATE BIEN CON ELLA EH.
TE QUIRE, TU PADRE.
Candy rió a más no poder, nunca pensó que Wendy fuera a resultar candidata para ser su madre.
Toc. Toc..
— Pase.
— Señorita Candy, la señora Elroy le espera en el despacho.
—En seguida voy Dorothy.
Candy guardó su carta y fue a ver a la tía abuela.
— Pasa y cierra, por favor. -Candy obedeció y se quedó de pie.
— CANDICE, EN TRES DIAS PARTIMOS A ESCOCIA ...
CANDY SINTIO QUE SU CORAZON IBA A SALIRSE DE SU PECHO. REIA COMO DESQUISIADA Y PENSABA PARA SI, LO VERÉ, VERÉ A TERRY ANTES DE TIEMPO. CANDY ESTABA FELIZ, PERO NO ERA LO QUE PENSABA.
— ME DA GUSTO QUE TOMES ASI LO DEL VIAJE PORQUE IRÁS A CONOCER ATU PROMETIDO...
¿— MI PR... PROMETIDO HA DICHO?
— SI, CANDICE, TU PROMETIDO...
Continuará...
Notas de Wendy Grandchester:
Mi participación en este capítulo comenzó en el primer párrafo y terminó al momento en que la pareja fue sorprendida por los chicos. La historia en general y la idea original de la misma pertenecen a Kary Klais, así como los capítulos anteriores, esta servidora sólo se limitó a crear la escena de amor entre "Albert" y "Wendy". (Mi participación culminó en la primera línea que separa el resto del contenido donde Candy hace su broma).
Espero que hayan disfrutado la sensual narración, es la primera vez que lo hago en primera persona.
Besos, su amiga
Wendy Grandchester
Notas de la autora:
¡HOLAAA! de nuevo princesas aki otro capi mas espero haya sido de su agrado. Mil gracias las quiero, besos chicas lindas. Aqui comienza lo interesante. ¿podra la tia abuela casar a candy? ¿quedaria embarazada wendy? ¿quien sera el prometido algun nuevo personaje? Jaja todo puede suceder. ¿hasta cuando volvera a aparecer susy?
Bueno niñas, bonita noche, besos y gracias a las chicas que me han mandado msj ami fb solicitando ser madrinas de mis bbs pero ya tienen. Una linda madrina se llama... jaja bye besos.
Kary Klais
