Alterándote

Capítulo 2

—Chika-chan~, Chika-chan~, Chika-chan~, Chika-chan~ — Había pasado tanto tiempo llamándolo, que de un momento a otro perdió su objetivo y terminó transformando su apodo en una pequeña melodía. — ¡Chika-chan!

— ¡Ah! ¿Qué? ¿Qué pasa? – Sobresaltado, miró interrogante a su amigo, quien le devolvía la misma mirada.

—Eso tengo que preguntarte yo a ti. ¿Qué te pasa? Andas muy ido.

—Lo siento… — Parecía arrepentido, aunque Kinoshita no entendía el porqué, ya que había pasado por alto cualquier insinuación que podría haber sucedido en la entrada. A veces no se podía saber con certeza quien era el más distraído de los dos.

—No hay nada que sentir —. Tomó a su amigo de la mano y lo guió entre la gente para llegar hasta la barra de bebidas. Según él mismo, sin alcohol no hay fiesta. — ¡Sólo hay que divertirse!

—Divertirse ¿Eh? – Chikara observaba divertido a Hisashi, quien ya había tomado al menos doce o trece vasos de cerveza, sin siquiera medir las consecuencias, y bailaba ridículamente en el medio de la pista. Daba gracias por no haberle seguido la corriente y terminar como su amigo. El único vaso que había tomado era suficiente para alterar sus sentidos.

O quizás no.

— ¿Qué haces aquí, Tanaka?

El nombrado, luego de la sorpresa inicial que tuvo cuando fue rápidamente identificado, sonrió y volvió a su objetivo principal.

—Vaya, eres muy perceptivo —. Sin pedir permiso se sentó en la silla de al lado, observando la cantidad de vasos apilados en la mesa. — ¿Tú tomaste todo eso?

— ¡Claro que no! – Su rostro se veía horrorizado, como si estuviese negando un crimen. — Si hubiese tomado todo eso estaría en el hospital, no tengo mucha resistencia al alcohol.

—Ya veo —. Se dio vuelta para buscar con la mirada al barman y hacerle una extraña seña con la mano. El hombre le sonrió mientras hacia la misma seña y siguió con su trabajo.

— ¿Lo conoces?

—Es un amigo de la infancia, gracias a él estoy trabajando aquí. Por cierto, ¿Qué te trae por estos lares? No pareces el tipo de persona que viene muy seguido.

—No lo hago —. Quería irse ya mismo del lugar. Había pensado estúpidamente que el alcohol podía ayudarlo a hablar sin estar nervioso, pero obviamente se había equivocado, ya podía sentir un leve cosquilleo que indicaba que su temperatura corporal iba aumentando, sobretodo en sus mejillas. — Creo que ya es hora de que me vaya.

—Quédate un rato mas, tu amigo parece estar divirtiéndose.

—Puede divertirse solo.

—No lo decía por él, lo decía por ti. Vives lejos y no hay ningún transporte disponible a esta hora, excepto taxis con conductores de dudosa procedencia.

— ¿De dónde sale toda esa preocupación? No es como si me fueran a hacer algo, soy un hombre.

—Si yo te encontrara caminando solo en la calle te acorralaría en un callejón.

—Sólo tú, nadie más lo haría. Además no estaré solo, estaré con Hisashi.

—Creo que tu amigo te está abandonando.

Siguió la dirección de la mirada de Tanaka para descubrir que su amigo se estaba llendo abrazado a una chica y sin avisarle. Ya estaba por intentar seguirlo algo enfadado, cuando sintió su manga derecha ser apresada.

—No lograrás llegar hasta la puerta, no con esta multitud. – Jaló de su campera hasta traerlo más cerca de sí. – Vamos, deja que te lleve. Será totalmente gratis.

Ennoshita suspiró resignado y estaba por contestarle cuando un líquido desconocido cayó sobre él, empapándole toda la espalda.

— ¡Lo siento! ¡Realmente lo lamento!

La chica parecía totalmente arrepentida, tanto que Chikara le sonrió y la disculpó.

—Será mejor que te cambies, no querrás pescar un resfriado.

—No es necesario, soy bastante resistente.

Una vez afuera ya no pensaba lo mismo. El frío le calaba hasta los huesos y lo único que podía hacer era protegerse con sus brazos.

—Ten —. Una fragancia masculina llegó a su nariz cuando su acompañante nocturno le puso su campera encima.

—Gracias — Dirigió su mirada a cualquier otro lugar, ahí estaba esa mirada que lo volvía loco, y no quería sucumbir ante él.

Lo siguió sin cruzar otra palabra hasta dar vuelta en la esquina.

—Por aquí no estamos llendo a mi casa. ¿Realmente puedo confiar en ti?

Tanaka rió y se dio vuelta para seguir caminando de espaldas.

— ¡Claro que sí! ¡Pero ni loco voy caminando hasta allá! Hay medios muchos más fáciles.

—No me digas que…

Su acompañante asintió mientras seguía sonriendo y se detenía frente a la moto más llamativa que se encontraba estacionada en la acera.

—Te presento a mi compañera de toda la vida, Karen.

— ¿Por qué Karen?

—Quizás algún día te lo explique. Toma.

Tomó el casco que le había lanzado, mirándolo con inseguridad. — No estoy seguro de esto, Tanaka.

— ¡Anímate! Será muy divertido.

—No veo lo divertido en ir a 110 kilómetros por hora sin más seguridad que la de un casco.

—No seas tan negativo. Prometo que seré cauteloso.

Se puso el casco y su primera reacción fue el susto. — ¿¡Manejan con esto!? ¡No se ve nada!

Las risas de Tanaka llegaron hasta él, quien, muy molesto, se lo quitó para mirarlo con un puchero que al otro le pareció de lo más adorable.

— ¿Qué es tan gracioso?

—Que te lo pusiste al revés. – Contestó entre carcajadas mientras Chikara se volvía rojo como un tomate.

—Y… ¡Yo como iba a saber! ¡No me dijiste como se ponía! ¡Deja de reírte Tanaka!

—Ya, lo siento. Ven, yo te digo como va a esta cosa.

Una vez puestos los cascos y acomodados en la moto, Tanaka encendió el motor.

— ¡Agárrate fuerte!

— ¿De dónde? – El pánico se sentía en su voz, y Tanaka no pudo evitar sonreír por lo que sabía perfectamente que sucedería.

— ¡De mí!

Y sin darle tiempo a pensar en aquello, 'Karen' comenzó a moverse. Instintivamente, Chikara se aferró a la remera del conductor.

De a poco la velocidad aumentaba y las calles pasaban vertiginosamente por los costados. Su corazón estaba que estallaba por el nerviosismo pero entonces escuchó la voz de Tanaka, que, sin saber cómo, logró calmarlo.

— ¿Luego de la avenida hacia dónde?

—Tres cuadras y doblas a la derecha.

— ¡Ok!

Se detuvieron en un semáforo y Ennoshita se permitió inspirar aire para tranquilizarse. Concentrado en ello, el arranque le sorprendió, y su primer instinto fue volver a aferrarse a la remera de Tanaka, sólo que esta vez terminó abrazado a él.

Intentó separarse para volver a su anterior posición, pero algo dentro de él no quería despegarse del conductor.

Una mano cálida cerrándose sobre la suya le indicaba que el otro tampoco quería que se moviera de allí, de modo que, aún sonrojado, decidió permanecer de esa manera.

El viaje por la avenida fue lo más vergonzoso que podía haber pasado en su vida. A pesar de ser tan tarde, había muchos autos, que cada vez que se detenían por un semáforo en rojo quedaban a su lado. Y esa posición daba a muchos malentendidos, sobre todo en dos hombres.

Pero al contrario de lo que pudo haber pensado, le importó muy poco lo que los otros pudieran decirles.

— ¡Párate! – Le gritó Tanaka desde adelante.

— ¿¡Estás loco!? ¡Voy a caerme!

— ¡Sólo hazlo! ¡Confía en mí y agárrate!

Cediendo a la petición, Chikara apoyó firmemente los pies y se levantó del asiento.

La sensación que tuvo fue algo increíble.

El viento frío parecía querer arrancarle la ropa pero se sentía bien, demasiado bien.

— ¡Levántate el vidrio!

Le hizo caso y el viento en su cara fue aún mejor. Una sonrisa apareció en su cara y unas ganas irresistibles de gritar en su garganta.

— ¡Hazlo!

Parecía que podía leerle el pensamiento. Sin embargo, obedeció. El grito desalojado fue otra sensación muy nueva para él.

El resto del camino transcurrió entre carcajadas llevadas por el viento.

Se había divertido tanto que lamentó el momento en que vio la puerta de la residencia.

— ¿Vives aquí?

—Así es. Comparto departamento con otro compañero de clases.

Tanaka dejó a 'Karen' estacionada sobre la acera y fue con él hasta la puerta.

—Tanaka…

—Dime Ryuu.

—Ryuu… Gracias —. Tuvo que bajar la mirada. Esas dos palabras que había pronunciado eran demasiado vergonzosas.

—No tienes porqué agradecerme.

—Sí, debo hacerlo. Me divertí mucho. Quizás nos volvamos a encontrar algún día. — Y desconociendo de dónde salía aquella valentía, le depositó un beso en la mejilla para luego desaparecer dentro del edificio.

Un grito de júbilo se oyó por toda la cuadra, seguido del arranque furioso de un motor.

—Nos veremos más seguido de lo que crees, nuevo vecino.


Haasta aca el segundo capítulo. ¡Espero que les esté gustando! Como ya había dicho antes, voy a publicar todos los domingos, y, en el caso de que me surja algun inconveniente, los lunes, pero capítulo semanal va a haber.

Contestando reviews:

Artemisa Cipriano: ¡Me alegra que te haya gustado! Tanaka va a ser lo mas homosexual que se pueda, tiene un aura de hétero que sorprende. Te prometo que esto se va a poner aun mas interesante.

hannakolove: ¡Gracias por la paciencia! Esta pareja va a tener mucho mas amor a partir de ahora.

Japiera: Jajaja, gracias. Me pregunto si hay alguna persona a quien no le guste Tanaka. Es mi personaje favorito y lo adoro. Ennoshita me encanta tambien porque (segun yo), cuando Suga deje Karasuno va a ser la 'madre' del equipo. Es como que le re da.

Yaoi Loover69: Sí, Tanaka es un cochino pero que le vamos a hacer. TanaShita al poder.

Yami-neechan: Jajaja, no te preocupes, voy a continuarlo. Le tengo mucha fe a este fic. Gracias por el apoyo.

hikari eternity: Si, tengo que hacerlo mas largo y voy a esforzarme para eso. Jajaja, yo lo subí tarde, iba a hacerlo el día siguiente pero si ya lo tenía ¿Para que esperar? Gracias por todo. Nos leemos

Mikel Kurama: ¡Claro que voy a seguirlo!

Adela: Tengo que agradecerte a vos por leer y por el apoyo. ¡Gracias!

Realmente gracias por el apoyo a este fic y espero que disfruten leyendo tanto como yo escribiendo.

Si les gustó, dejen un review, y si no les gustó... tambien. Jaja, son libres de hacer lo que quieran pero atenganse a las consecuencias. ¡Besos!