Alterándote
Capítulo 3
Se vio obligado a despertar cuando la alarma comenzó a emitir ruidos molestos. Estaba dándose vuelta para poder apagarlo cuando alguien se le adelantó.
-Cinco minutos mas…
Su compañero de cuarto no había calculado la fuerza del impacto, mandando el viejo y escandaloso reloj a volar hasta caer hecho pedazos luego de chocar contra la pared.
-¿Eh? ¡NO! ¡Mi precioso reloj de Kiyoko-san!
Su compañero de cuarto se levantó rápidamente y se acercó a los restos de la pobre alarma.
-¡Kiyoko-san!
No le quedaba otra opción que levantarse, seguir durmiendo sería imposible con los llantos de su compañero de cuarto.
-Noya… Sólo es un reloj… - Palabras que nunca debería haber mencionado. Al instante sus ojos marrones se posaron sobre él, amenazantes. Amenazantes según el pequeño, porque desde el punto de vista de Chikara parecía sólo un niño enfurruñado.
-¿Sólo un reloj? ¿¡Sólo un reloj!? No es solo un reloj, ¡Es el reloj de Kiyoko-san! ¡Y yo lo rompí!
La tan nombrada Kiyoko-san era una seiyuu muy conocida por su excelente trayectoria y su belleza excepcional, que contaba con miles de fans en todo el país, entre ellos Nishinoya.
A Ennoshita no le molestaba su fanatismo creciente día a día, eso era lo de menos. Tampoco le molestaba que la mitad de la habitación estuviese lleno de posters de ella o relacionados a ella –como un afiche del primer anime en que puso su voz-. Pero si algo lo sacaba de quicio – Algo que no sucedía muy seguido – era ese maldito reloj. Al principio, cuando recién era nuevo, emitía una canción muy bella, cantada por la chica. Pero con el pasar del tiempo, tal como sucede con la mayoría de las cosas, comenzó a descomponerse, emitiendo cada vez ruidos peores.
Había intentado convencerlo de deshacerse de aquel objeto, pero testarudo como era, se negó rotundamente. Luego se decidió hacerlo desaparecer misteriosamente pero de alguna manera siempre volvía. Siempre.
Por eso, al ver la situación, decidió volver a actuar.
-Te llevaré a verla en vivo el próximo fin de semana si lo tiras a la basura.
Los orbes contrarios cambiaron de la ira a la ilusión.
-¿¡Enserio!?
-Si, siempre cumplo mi palabra.
-¡Gracias Chika-chan!
-¡No me digas así! – Le gritó, pero el otro no le escuchó. Había salido corriendo del cuarto, seguro para ir a contarle a alguien lo hermoso que podía ser el día, aun cuando se lo haya empezado de mala manera.
Estiró sus brazos hasta que escuchó el sonoro crujir de su espalda. Debía pensar en cambiar su cama, que no era la mas cómoda pero si mucho mejor que dormir en el suelo.
Miró el almanaque, el cual tenía marcada con un círculo bien remarcado y unas flechas señalándola una fecha que se consideraba imprescindible: Su cumpleaños.
Realmente él mismo no consideraba su cumpleaños tan importante pero Nishinoya no dejaría pasar una gran oportunidad de realizar una fiesta. Rió al recordar el último regalo que el bajito le había hecho. Si se lo contase a cualquier persona creerían que se está hablando de un niño pequeño sin dinero buscando regalar algo útil, como una billetera. La billetera que usaba desde hace unos años. Sin dinero.
Siguió riendo mientras arreglaba el desastre de cama que había dejado Yuu y la propia. Distraído como estaba no notó la persona temblorosa que se le acercaba por la espalda, por lo que tuvo un gran sobresalto cuando una mano se posó sobre su hombro.
-¡Lo siento! No quise asustarte.
-Sólo no vuelvas a aparecer así ¿Quieres? – Respiró hondo para que su corazón vuelva a latir normalmente y miró al mas alto a los ojos, haciéndole entender con la mirada que no estaba enojado. - ¿Necesitabas algo, Asahi?
-Verás, yo…
-¿Realmente no quieres que te eche una mano?
-No es como si tuviera mucho que llevar, solo mi ropa y algunas pertenencias. Los muebles vinieron incluidos asi que no habrá problema si dejo mi destartalada cama aquí. Voy a extrañarla, dormimos tantas veces juntos… Recuerdo aquella vez en que...
Mientras Tanaka seguía recordando viejos momentos, echó un vistazo a la habitación. Vieja y gris, como todo el hotel. Lo único que le aportaba un brillo de alegría era el chico que se iba, el único al que podía considerar como un amigo.
-¿Qué pasa con esa cara?
-Oh, nada, sólo estaba pensando… - Solía demostrar demasiado sus emociones, siéndole imposible ocultarlas. Tal como en ese momento, donde hasta el mas despistado –Llámese Tanaka- podía percibir su preocupación.
-¿Pensando en qué? Ya sabes que no perderemos contacto. ¡Vendré a verte cada vez que pueda! Además tenemos una promesa. ¿Realmente crees que no volveré?
-Sé que si lo harás. – Ambos sonrieron. – ¿Pero cómo vas a sobrevivir ahí afuera? Es un departamento, debes cuidarte solo, hacerte la comida, limpiar a diario, pagar las facturas… - Añadió, con dramatismo fingido.
Tanaka sonrió con autosuficiencia.
-Ya lo tengo todo planeado. Y si mis planes no funcionan pues… Te raptaré y te llevaré conmigo. –
Dijo, con cierto aire de galantería que hizo que Koushi no pudiera evitar comenzar a reir a carcajadas. Ryuunosuke se sintió ofendido pero como la risa es contagiosa, le siguió la corriente
El momento fue interrumpido por la voz de un hombre que venía desde el pasillo.
-¿Está todo listo Tanaka?
-Claro.
A través de la puerta de entrada de vidrio podía verse la lluvia que caía casi torrencialmente. El frío también se colaba por debajo, haciendo del hall una especie de heladera.
Cuando salieron a la calle, un viento helado los recibió. Tembló y se abrazó a si mismo para darse un poco de calor. Tanaka se posicionó enfrente suyo, extendiendo los brazos a su dirección. Sugawara entendió el gesto y envolvió al otro en un abrazo fraternal.
Cuando se separaron, Tanaka se cubrió con el piloto, protegiendo también su mochila y se subió a la moto.
-Wow, ¿Y esa moto?
-Es un regalo para ti.
Un Tanaka de diecinueve años no podía sonreír mas de lo que ya lo hacía. Detrás de él, también sonriente, estaba Koushi, un año mayor, al lado de su padre, dueño del hotel y la persona que le había comprado tan esplendoroso regalo.
-Es… Increíble. Pero ¿Por qué?
-Koushi me comentó que trabajabas mucho para poder obtenerla. Y ese esfuerzo lo vi yo también con mis propios ojos. Reunimos un poco de los ingresos de cada mes y finalmente alcanzamos el dinero suficiente. Queremos que la disfrutes, Ryuunosuke. Eres como un hijo para mi, y quiero que seas feliz.
Tanaka no cabía de la emoción. Las lágrimas cayeron sin que tuviese oportunidad alguna de frenarlas, no por el regalo, sino por las palabras del anciano. Corrió hasta ellos y se arrodilló en el pasto, ante la sorpresiva mirada de ambos peliblancos.
-Haré lo que sea por devolverles el favor, ¡Lo que sea!
-Muy bien, es una promesa.
El motor rugió. Tanaka levantó una mano, despidiéndose. Padre e hijo desde la entrada imitaron el gesto. Ryuunosuke se acomodó en la moto y se fue, mezclándose entre otros vehículos que transitaban. Una mano se apoyó en su hombro. Miró hacia arriba a su progenitor, encontrándose con algunas pequeñas lágrimas asomando de sus ojos. Hinchó el pecho y sonrió antes de volver a hablar.
-Volveremos a verlo algun día, estoy completamente seguro de eso.
Koushi asintió y miró hacia el cielo. Sin pensar que quizás ese día estuviera tan cerca que no tendría tiempo de extrañarlo…
Caminaba por los pasillos a paso rápido. Tuvo que detenerse cuando la nariz comenzó a picarle para luego soltar un fuerte estornudo. Algo le decía que no era para sorprenderse, después de todo no era para nada saludable estar con el cabello mojado tanto tiempo, mucho menos si acababa de bañarse con agua fría porque el maldito calefón no funcionaba y muchísimo menos si su compañero de cuarto ocupaba el baño tanto tiempo que le obligaba a usar los baños generales de la residencia, que no son exactamente lo mejor para darte un baño en invierno.
Antes de llegar a su cuarto, vio una puerta abierta. No le iba a dar importancia hasta que escuchó la voz que provenía de adentro.
-Asahi, si no te calmas no llegaremos a nada. Respira hondo y vuelve a hablar despacio y entendiblemente.
-Lo intentaré…
No era un chismoso, por supuesto que no. Sólo pensaba que si lograba saber que era lo que tenía a su compañero tanto tiempo preocupado y lo resolvía de alguna manera, quizás podía volver a tener algo de paz en la noche, ya que Asahi no dejaba de hacer chirriar la cama de tanto dar vueltas sin poder dormir.
-¿Mejor?
-Si.
Hubo silencio. Seguramente Chikara estaba dándole tiempo para responder tranquilamente. A veces no entendía cómo ese chico podía ser tan paciente. Esa habilidad, según él mismo, era algo inalcanzable.
-Bueno… Lo que sucede es que...
-¡Daichi! ¿Que estas espiando?
Nishinoya lo había dejado al descubierto, empujándolo hasta quedar justo ante la visión de las dos personas dentro de la habitación. Y aunque no hubiese quedado a la vista, la efusividad en los gritos de Yuu lo hubiese delatado de todas formas.
Ya descubierto, su cabeza comenzó a pensar en una excusa ingeniosa, pero antes de poder hacerlo, el bajito siguió con sus gritos.
-¡Asahi! ¡Que bueno que te encontré! ¡Vamos, tengo algo que mostrarte!
Sin preguntarle si quería ir o no, lo tomó de un brazo y lo arrastró hacia quien sabe dónde.
Sawamura suspiró aliviado, olvidando que había otra persona con él.
-No creo que esté bien escuchar conversaciones ajenas.
-Lo sé pero… - No sabía que decir exactamente. Se sentía un poco arrepentido pero a la vez sentía que tenía el derecho de saber que incomodaba a su compañero de cuarto.
-Estás preocupado. – Miró al menor algo sorprendido. No había sido una pregunta, había sido una afirmación. – Y crees que tienes el derecho de saberlo. – Abrió los ojos sorprendido (Y aunque no lo admitiría, un poco asustado), lo que causó una pequeña risa en Ennoshita. – Se te nota en la cara. Si llega a decirme algo te lo diré, si es que prometes ayudarme con ello.
Casi como un autómata, respondió afirmativamente. Era mejor eso que vivir toda su vida con la curiosidad.
Sellaron aquella especie de pacto con un apretón de manos y Sawamura se retiró del departamento para ir al suyo.
Apenas entró, un papel aterrizó en su cara. La ventana estaba abierta de par en par, dejando entrar ráfagas furiosas de viento y gruesas gotas de lluvia.
Se abrió paso entre el desastre para llegar a ella y la cerró, no sin antes luchar un poco contra el viento para ello.
Ya cerrada, apoyó la cabeza contra el frio vidrio. Viendo una moto doblar la esquina.
'Está loco' pensó.
Lo vio estacionar en la calle del frente, ante el edificio mas viejo de la zona.
'Debe de ser un repartidor de pizza'
Dejó de darle importancia y fue a tirarse a la cama de Asahi, que era mucho mas cómoda que la suya. Al apoyar la cabeza en la almohada se sintió incómodo. Se incorporó y la levantó para mirar debajo. Al no haber nada volvió a acomodarla y se recostó nuevamente, pero seguía igual. La aplastó un poco para acolcharla pero algo lo pinchaba.
Curioso, decidió quitarle la funda. Efectivamente, allí había algo. Ese algo era nada mas ni nada menos que una pequeña llave.
Un pensamiento lo atacó. Podía esperar a que Asahi le dijera algo a Chikara, que él se lo contara y finalmente ayudarlo o… Podía averiguar por su cuenta.
Y estaba decidido a hacerlo.
¡Hola preciosa gente que lee esto! Sé que me tardé mucho tiempo en subir esto. La única excusa que tengo es la falta de inspiración. No quería subir algo monótono que no les guste, de modo que preferí esperar.
Me esforcé mucho en este capítulo. No está beteado porque soy una irresponsable que no entrega las cosas a tiempo y no quiero joder a mi beta (si estas leyendo esto, beta querida, gracias por soportarme por tanto tiempo), por lo que si hay algun tipo de error grave me avisan y lo corrijo.
Gracias a ustedes tambien por la paciencia (tienen una habilidad increible).
Aclarando este capitulo, espero que se haya entendido el cambio de personajes. Todo va a ir entrelazandose de a poco y voy a meter casi todas las parejas. Daichi lo siento muy fuera de personaje, espero que con el tiempo pueda ir comprendiendolo un poco mas.
Si tienen dudas, estoy acá para responderlas. Y hablando de responder...
Artemisa Cipriano: Estas descubriendo mis intenciones... XD No, en realidad no sé. El curso de la historia lo va a definir mi mente inestable, pero le tengo bastantes ánimos a este fic. Acá todos tienen mas o menos entre veinte y veinticinco años, no lo definí exactamente pero van por ahí. Es una especie de universo alterno, quizás meta el voley por ahí, pero ya veré. Con respecto a Karen... Chan chan chan... Es una sorpresa. Lo voy a poner en algun capitulo siguiente. ¡Gracias por leer!
ssspooky: ¡Chocalas! Me encantó tu review, cuando lo leí estaba sonriendo, ahora que lo contesto tambien estoy sonriendo. ¡Aguanten las parejas extrañas! Te banco en la Tanaka x Hinata, aunque no puedo escribirlo en este fic porque desencajaría de alguna forma. A menos que... Jajaja, ya veré. Gracias a vos por leer y disfrutar este fic. Un beso enorme.
Pandicornio145: ¡Viva el TanaShita! Me alegro que este fic te haga feliz. Gracias por leer, voy a intentar ser lo mas responsable que pueda con las fechas prometidas. ¡Besos!
¡Listo! Bueno, si les gustó este capítulo lleno de rodeos y nuevas perspectivas, ¡Dejen reviews! Son gratis y me alientan a seguir con este proyecto.
¡Nos leemos! ¡Besos!
