¡Ah! Cuanto tiempo sin actualizar este fic~ la verdad espero que haya gente que aun la lea, porque es un poco deprimente que ya nadie la llegara a seguir D'8 y todo por esta escritora tardadora. Bueno, este fic va dedicado con mucho amor para todos los game-players de este hermoso RPG, así como los amantes del Garry x Ib –en los que me incluyo claro-.

En todo caso, espero que les guste y sin más que explicar –más que al final- les dejo el siguiente capítulo del fic.

3.- Visitantes Inesperados.

La había perdido de vista por un momento, tan solo había escuchado un "Mira eso" justo cuando miraba hacia una pintura de un conejo de ojos rojos. Creía que esas pinturas tan solo habían estado dentro de la verdadera galería de su padre, por lo que al voltear ya no había visto a la castaña por ningún lado.

— ¿Ib? —La llamó sin recibir respuesta alguna por lo que, apretando los puños, salió a buscar a la chica.

Era molesto que la ignorara de esa manera puesto que se suponía que estarían juntas para siempre ¿O no?

En menos de unos segundos comenzó a ver como las luces titilaban. Se asustó puesto que, aun a pesar de la edad que ahora poseía, le tenía un miedo a la oscuridad que nadie se imaginaba, le tenía miedo por un motivo que solo ella sabía y no dejaría que nadie lo supiese nunca.

Corrió andando por el pasillo y, mientras las luces titilaban, observó como su entorno cambiaba de forma. De un momento a otro todo se volvió negro, ahogó un grito pues un nudo se había formado en su garganta antes de que la luz se hiciera presente de nueva cuenta, encontrándose en un pasillo en su totalidad desconocido para ella.

¿Era parte de la galería real?

No recordaba haber visto un pasillo así mientras estuvo en el mundo de Guertena y tampoco es que conociera el lugar en el que se estaba llevando a cabo la exposición.

El pasillo era bastante largo, pero al otro lado podía divisar una pequeña mesilla con un jarrón. Dentro del mismo podía ver una rosa de color amarillo. Se acercó, guidada por una extrema sorpresa de encontrarse aquella rosa que había creído que no volvería a ver en toda su vida.

— ¿Qué demo…? —Apenas fue capaz de pronunciar cuando tomó la rosa del jarrón mirando la nota que se encontraba justo a un lado del mismo.

"Bienvenida a donde perteneces, ven a jugar con nosotros… Eso te divertía ¿No? "

El juego estaba dando comienzo.

Pero con ella como una jugadora y no como una pieza del mismo.

Les demostraría que ella no pertenecía a ese inútil mundo donde no podía jugar con nadie, donde no había comida como en el mundo exterior, donde el tiempo si transcurría y era notorio por su apariencia física.

Ya no era una niña pequeña.

Ahora era una joven de cabellera rubia ondulada, su piel blanca y sus orbes verdes brillaban con singularidad y tenía una buena figura, era un poco más plana que lo que Ib lo era pero eso no le impedía tener a sus "pretendientes" en el mundo real.

— No me reten, les mostrare que puedo vencerles. —Susurró de manera que su voz sonaba un tanto amenazadora.

Arrugó la hoja y la lanzó fuera de su vista, antes de caminar hasta el final del pasillo, encontrándose con una puerta abierta, no estaba para vacilar por lo que ingresó sin importarle que fuese a encontrarse del otro lado. Por más que lo odiara, era una pintura de Guertena, por lo que era imposible que fueran a hacerle algo aún teniendo con ella una rosa ¿No?

Ingresó y se sorprendió al ver a cierta distancia a una chica que observaba con bastante atención un cuadro, su cabello era oscuro.

No podía ver su rostro y, debido a la poca luz, supuso que se trataba de su hermana.

— ¡Ib! —Corrió hasta ahí pero se detuvo en el acto. Aquella chica no era Ib. — ¿Quién eres tú? —Preguntó mostrándose con una expresión confusa en su rostro, además de que era extraño que hubiese otra persona si se suponía que había entrado a la Galería ¿No?

La chica no respondió ante la pregunta, en cambio se dedicó a señalar el cuadro.

— Estas rosas son bastantes realistas ¿No te parece? —Le preguntó mirando fijamente al cuadro antes de mirar, al fin, a la chica rubia que se encontraba justo a su lado. — Mi nombre es Rachel, puedes decirme Reich. ¿Cuál es tu nombre? —Indagó.

— Um… Mary. —Explicó la rubia con cierto desdén por haber sido ignorada y porque aquella chica parecía demasiado distraída a decir verdad. Incluso podría jurar que no sabía que estaba en el mundo fabricado de Weiss Guertena.

— Bonito nombre. Es un poco extraño que organicen juegos en una galería, yo estoy participando por tener una rosa o algo así entendí ¿Y tú? —Comentó sin dejar de mirar las rosas que se mostraban en el cuadro, parecía estar ida en otro lugar. Comenzando por el hecho de que su mirada mostraba demasiado interés en las pinturas como para darse cuenta de que alrededor el lugar era diferente.

— ¿También tienes una rosa? —Fue cuando comenzó a entender que de verdad estaba en su mundo.

Sin embargo, había unas dudas que le daba vueltas en su cabeza una y otra vez, ¿Por qué esa chica estaba en la galería y, también, por qué Mary tenía que tener una rosa otra vez?

¿Ib habría entrado también?

La peli negra asintió a la pregunta y se giró para mostrarse por completo. Sus cabellos eran un poco más largos que los de Ib, solo que de un color negro intenso y sus orbes eran de un color púrpura que brillaba de forma curiosa con cualquier rayo de luz que chocara con sus orbes.

— Una rosa de color naranja. —Le dijo mientras sacaba la flor de anaranjados pétalos. — Aunque no entiendo el objetivo del juego todavía, pensé que encontraría a alguien más pronto. —Explicó mientras volvía a guardar su rosa con cuidado dada la advertencia que había leído acerca de la fragilidad de las flores.

— El objetivo es salir de aquí sin que se le acaben los pétalos a tu flor. —Le mencionó Mary buscando no contar más de la cuenta, principalmente porque no valía la pena contarlo todo ya que esa chica seguía creyendo estar en el mundo real. — Yo tengo una rosa amarilla. Quizás sea bueno que participemos juntas. —Dijo Mary fingiendo una sonrisa amable, algo que se le daba muy bien.

— Me parece muy bien. —Exclamó la joven antes de girarse a mirar el pasillo. — Mm… No recuerdo por donde entre, así que será un poco complicado. —Mencionó mientras rascaba su mejilla derecha con una tranquilidad que molestaba a la rubia.

¿Cómo podía ser tan distraída y despreocupada?

— Busquemos una puerta o cualquier otra cosa como un acertijo. —Dijo Mary esperando que la joven de cabellos oscuros entendiera por lo menos esas palabras.

Reich se dispuso a caminar.

Mary en verdad no quería caminar con esa chica pero era mejor ir acompañada ya que, de estar participando en verdad, podría usar a esa peli negra para escaparse con total facilidad, también porque tenía la necesidad de estar con alguien en lo que encontraba a Ib.

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Pasaron por la puerta que se había formado en el cuadro, afortunadamente estaban teniendo retos sencillos en su comienzo pero, por la experiencia misma, sabían que al ir avanzando se complicarían las cosas un poco.

Al otro lado Ib comenzó a parpadear.

El lugar le parecía conocido, sin embargo era extraño ya que tenía la impresión de que había otras cosas antes de esa habitación, pero no estaba muy segura todavía. Tenía muchas cosas por recordar y no quería presionarse mucho a pesar de que eso debería ser de utilidad para ella y Garry.

El cuarto estaba tapizado de un color rojo, había dos estatuas con figuras raras, una en color azul y la otra en rojo, además de diversos cuadros en las paredes.

— Empiezo a recordar este cuarto. —Dijo ella en un susurro cuando Garry se giró a verla.

Garry conocía ya toda la galería, casi ocho años en ese lugar resultaba demasiado tiempo y era evidente que se la había aprendido de memoria pero, por alguna razón, había cosas que estaban fuera de lugar. Primero ese pasillo interminable que conectaba miles de pasillos entre sí, esa no era una habitación que recordara que estuviera.

No mencionó nada, solo le miró.

— Si, debería… haber una llave… por aquí. —Aseguró Ib mientras intentaba recordar en qué lugar había encontrado esa llave. No resultaba fácil al parecer, después de todo había muchas imágenes que se le juntaban, no sabía que significaban ni mucho menos si tenían algo que ver con ese lugar.

— Entonces, busquémosla. —Dijo Garry luego de estar tan silencioso, tenía que animarse un poco, todavía era el mayor de ambos, justo como antes, así que tenía que darle ánimos para que Ib no se asustara ni fuese a quedar inconsciente como cuando habían entrado por primera vez a la Galería.

Ib asintió, comenzando a buscar por las estatuas.

— "Uh." —Leyó en una de las placas de las estatuas, parpadeó un par de veces, cada vez estaba más segura de que había estado antes en esa habitación pero había estado sola hasta ese momento si no mal recordaba.

— ¿Has encontrado algo, Ib? —Preguntó el chico mientras revisaba entre las orillas del piso, hasta llegar a la puerta, por un momento pensó en la posibilidad de que estuviese abierta así que lo intentó pero, como lo supuso, estaba cerrada. Claro, ese mundo nunca les pondría las cosas sencillas, mucho menos en bandeja de oro y plata. — No me extraña para nada. —Exclamó con cierto desdén, estaba harto de ese mundo.

— ¡Ah! —Escuchó un grito, se alejó de la puerta y corrió hasta ahí, dándose cuenta de que una de las Damas de Rojo se había salido de su cuadro e intentaba atacar a Ib.

— Ib, por aquí. —Exclamó Garry, le extendió su mano y la jaló hasta donde estaba él, notando que cerca del cuadro había una llave, al parecer la mujer del cuadro la había tenido escondida y, al salirse de su lugar, había terminado por tirarla en el suelo. — Debe haber una forma de tomarla. —Habló en voz un poco alta, haciendo que Ib se diera cuenta de lo que sucedía.

— La llave… —Susurró, ya que nunca había estado segura de si las mujeres de esos lienzos eran capaces de oírles o no.

Garry le hizo una seña a Ib para que se quedara atrás, había pensado ya en un buen plan. — Yo la distraeré… tu toma la llave y entra al cuarto, ellas no pueden atravesar las puertas. —Le explicó en el caso de que no recordara mucho sobre ellas. Era un poco extraño que estuviera ya tan acostumbrado a todo ese mundo.

Se movió hasta donde la Dama de Rojo pudiera verlo, antes de que comenzara a correr en una dirección contraria a la de Ib para que esta tuviera el camino libre. Era un poco escalofriante el hecho de que sintiera algo tan normal siendo perseguido de esa manera, ya hasta se le había hecho algo tan cotidiano que no les temía… tanto.

— ¡La tengo! —Escuchó el sonido de la voz de aquella niña, así como el del cerrojo abriéndose.

Garry se abrió paso entre las esculturas y al fin llegó a la puerta, cerrándola detrás de sí una vez que ambos estuvieron en el interior de la habitación.

— Ah… que alivio. —Dijo el peli morado mientras descansaba posando sus manos sobre sus rodillas y tomando una gran bocanada de aire. Esperaba que no tuviera que repetir muchas de esas cosas, era cansado y además tedioso por la cotidianidad con la que las hacia últimamente.

Caminó hacia la puerta que tenía enfrente, descubriendo que se encontraba cerrada. — Debemos buscar algo con que abrir. —Dijo mirando a la castaña, quien comenzó a ver las cosas de alrededor en busca de una llave.

— Hay muchos libros. —Mencionó Ib mientras registraba la habitación. Podía ver en el cuarto unos 4 estantes llenos de libros de diversos temas y bastante variados a decir verdad, uno de ellos se titulaba "Las galerías del mundo" y era claro de que tema hablaban.

Había libros de ciencias, estudios sociales, revistas, periódicos antiguos, incluso podía ver títulos de libros infantiles.

— "Arpías." —Leyó Garry al tomar un pequeño libro de la estantería. — "Las arpías son mujeres con cabezas, garras y alas de aves, son carroñeras e incluso son capaces de atacar con tal de conseguir lo que quieren. Les atraen las flores de colores." —Dejo el libro, la verdad es que la descripción estaba bastante detallada pero con aquel pequeño párrafo le quedaba más que claro que una arpía podía ser peligrosa.

— "La descuidada Carrie y la Torta de reyes"… Conozco esta historia. —Se dijo a sí misma la castaña, el libro no era de su gusto ya que a su edad era sencillo ver que aquella niña había sido bastante cruel al final de la historia para devolverle la llave a su madre. No, para nada bonito ese libro.

Al regresar el libro a su lugar pudo escuchar el sonido de algo que se abría. Aquello alerto a ambos, ya que por un momento habían creído que la Dama de Rojo había sido capaz de abrir la puerta de atrás pero no, para su fortuna, habían conseguido que la puerta frontal se abriera.

Se sonrieron de manera mutua, para darse ánimos, antes de ingresar por la puerta y encontrarse con un pasillo en "T".

Frente a ellos había una enorme pintura de un jarrón lleno con agua azulina, pero bastante clara y hermosa. Justo debajo del lienzo se encontraba un jarrón similar, con la sorpresa de que se encontraba una rosa azul dentro del mismo.

Garry se acercó hasta ella con una expresión que mostraba su consternación…

¿Qué significaba todo eso?

Era evidente que el juego quería dar inicio de nuevo, pero no esperaba que fuera a ser un jugador otra vez. Era de las cosas que menos esperaba pero, de alguna manera, si él podía jugar quería decir que todos los jugadores estaban de nuevo, es decir… Mary se encontraba en la Galería de arte.

— "Mientras más personas juegan, más divertido es." —Aquello terminó por disipar cualquier duda que Garry tuviera, pero también eso quería decir que podría haber más de una persona jugando.

— ¿Hay más gente aquí? —Preguntó Ib todavía confusa por lo que estaba ocurriendo.

— Eso parece…—Dijo Garry antes de tomar la segunda nota que se encontraba junto al jarrón. —"Mientras más avances, más complicado, cuida la rosa como tu vida propia. Si no tienen cuidado, puede que esta vez no la libren". —De todo lo que pudiera no haber querido escuchar, esa era una de las tantas cosas.

Le molestaba la idea de que tendrían que soportar todo eso una vez más.

— Hay que tener mucho cuidado, Ib. —Comentó Garry quitando la rosa de azules pétalos del jarrón, guardándola entre sus cosas, de manera que no se maltratara ni fuera a tirar un solo pétalo, ya había descubierto que ocurría si dejaba que los perdiera en su totalidad y no lo iba a permitir una segunda vez.

Ib asintió a las palabras del mayor, mientras comenzaba a caminar, casi por instinto, hacia el lado derecho.

Aquel pasillo les llevó hasta un cuarto sencillo, en el cual había una puerta de color rojizo. Era el siguiente paso para seguir avanzando por aquella galería del terror.

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Siguieron caminando un par de minutos más, antes de encontrar una puerta de color azul que se encontraba semi abierta. Al parecer Ib había ido por ahí anteriormente, al menos eso era lo que estaba esperando la rubia así que comenzó a caminar hacia allí para entrar.

— Vamos. —Le dijo Mary a la peli negra, mientras comenzaban a avanzar.

Rachel siguió de cerca a su acompañante, el juego comenzaba a parecerle algo entretenido aunque estaba segura de que no se encontraba en el mismo lugar, claro que no lo demostraba, ya que su sonrisa y su tranquilidad la hacían ver como una chica bastante despreocupada.

— Wow. —Aquella expresión mostraba fascinación además de una gran impresión de sorpresa.

Frente a ambas chicas se presentaba una pared que tenía la figura de un felino. Sus ojos estaban marcados, además de los dientes y, por lo visto, le hacía falta la figura de un pez en una de las partes.

— Tenemos que conseguir esa pieza. —Habló Reich antes de que Mary lo hiciera, estaba comenzando a asimilar la idea de que tenían que resolver un par de acertijos para poder avanzar. Por lo menos eso era lo que había entendido a lo que llamaban "juego" en esa galería. — Yo buscaré en ese cuarto. —Dijo ella señalando una habitación del lado derecho. — Tú puedes buscar por allá. —Y dicho eso, señaló la habitación del lado contrario.

— Bien. —No cabía dudas de que esa chica parecía entender un poco, pero mientras menos supiera de ella mejor.

Rachel comenzó a caminar hacia la habitación que había elegido con anterioridad. Estaba llena con cajas y más cajas por todos lados, el olor a humedad estaba presente.

Por lo visto había bastante agua por encima de ellas, aunque no lo podía comprobar ya que no había manera de hacerlo, solo por las manchas de humedad que había en la pared y el frío que se percibía en ese lugar.

Pudo observar también un par de esculturas de unas cabezas, estaban huecas y algunas de ellas rotas de alguna parte. Quizás era solo un almacén donde guardaban cosas que ya no servían, pero entre todo le llamaba la atención el cuadro de una rosa muy hermosa que era de un color rojizo brillante.

— Que hermosa. —Habló para sé misma, pasando frente a las esculturas y llegando hasta el cuadro que había vislumbrado. — No, no te distraigas con cosas pequeñas Rachel, tienes que buscar esa pieza. —Se dijo, recordándose de esa manera que había ido ahí con un objetivo, tenía que recordarse las cosas de esa manera a menudo pues era fácil que otras cosas robaran su atención.

Observó todo el lugar, hasta que encontró la pieza de una cabeza de pez tirada en el suelo.

— Fue muy sencillo. —Dijo, antes de que un sonido le hiciera sobresaltarse. — ¿Qué esta pasando? —Preguntó, para cuando se dio cuenta, pudo ver como una de las estatuas de cabeza comenzaba a moverse hasta donde estaba ella.

Rachel retrocedió, tropezándose con un bordecillo que había en el suelo. Como pudo se levanto, olvidándose del tenue dolor por la caída, ya que la visión de una figura siguiéndola le hacía preferir el salir de ahí que quedarse tirada en el suelo quejándose por un pequeño dolor.

Se alejó lo más que pudo, mientras la figura le perseguía.

La figura finalmente terminó por caer con la grieta en el suelo, así que Rachel salió como rayo del cuarto, tomando en sus manos con una fuerza indescriptible aquella figura de madera que había encontrado tirada.

Mientras tanto, en la otra habitación Mary estaba por completo cansada.

Aquel monigote extraño le estaba haciendo perder su tiempo encontrándolo en alguna de las cortinas que se encontraban por todo el cuarto. Sabía de sobra que ese monillo extraño era quien le daría la llave, así que le molestaba que la pusieran a jugar tonterías como esas.

— ¡No tengo tiempo para esto! —Se quejaba una y otra vez.

No quería adivinar en donde se encontraba, pero tampoco podía dejarlo así pues no podría avanzar más de ahí, así que levantó la primera que tuvo al alcance.

Lo que observó en esa pintura era la figura de un desnudo el cual le abofeteó lanzó un golpe que tiró uno de los pétalos de su flor, ocasionándole un tenue dolor… Lo cual significaba que ahora era una rosa cien por ciento real, de verdad podían dañarla.

— Maldición… —Masculló por lo bajo, pero no iba a aceptar que esas torpes pinturas hicieran de las suyas.

Para cuando llegó Rachel, Mary tenía por lo menos 3 péalos en su flor y solo hacían falta 3 cortinas más. No había manera de que acabaran con ella, pues una de esas tres tenía que ser el monigote ese…

— Encontré la primera pieza. —Mencionó Reich, mientras alcanzaba a Mary, sin entender muy bien que era lo que estaba haciendo la rubia. — ¿Qué estas haciendo? —Preguntó para no quedarse con la duda.

— Tengo que encontrar un extraño mono entre estas pinturas. —Habló de la manera más rápida antes de alzar la siguiente cortina, encontrándose con un cuadro macabro, en el cual se podía ver a Mary como si estuviese colgada, el cual no le causó nada de risa sino que la molestaba más.

¿Querían jugar con ella? Pues que se atuvieran a las consecuencias de hacerla enojar.

— Que bello cielo. —Mencionó Rachel, al parecer ella no podía ver la imagen de Mary, solo podía observar el cielo estrellado que se encontraba pintado como fondo del cuadro. — Te ayudaré. —Dijo de forma cantarina una vez que dejo de observar el lienzo, destapando el siguiente y encontrándose con la figura de un muñeco de palos.

En la parte inferior de la pintura apareció un texto, en el cual podían leer un "Me encontraste, así que te daré tu regalo".

Al leerlo, el sonido de algo que caía las alertó, haciendo que fueran al fondo de la habitación, encontrándose con la pieza faltante para formar la llave de pez que requerían en la puerta del gato.

— Hacemos buen equipo. —Mencionó la de cabellos oscuros, caminando hacia donde habían estado anteriormente, colocó la figura del pez en la zona faltante y, después de escuchar lo que eran muchos maullidos diferentes, un pasadizo se abrió paso frente a ellas, revelando el camino que debían seguir.

— Sigamos… —Dijo Mary comenzando a caminar por delante. — "Tengo que encontrar a Ib antes de que sea tarde…" —Pensó para sus adentros, consciente de que el peli morado seguía en el interior de la galería y que, de seguro, él le haría recordar quién era ella.

No iba a dejar que revelara que no era su verdadera hermana.

— "Juntas para siempre… ¿O no, Ib?" —Sus pensamientos poco a poco iban centrándose demasiado en la castaña que seguro estaría por delante de ella. No iba a dejar que alguien como Garry, un adulto aburrido, llorón y miedoso fuera a quitarle la vida como humana que había conseguido.


Kya~ Este capítulo me quedó bastante extraño, más de lo que hubiera esperado en lo personal.

Una cosa que quiero aclarar, en esta historia hace aparición un OC que es propiedad mía (Rachel), el cual solo está para acompañar a Mary un momento, luego a Ib y Garry. En todo caso, es por ella que se define el final de esta historia –dependiendo su popularidad claro-. En todo caso, si alguien desea que uno de sus OC's tenga una aparición, no me molesta, yo veré como hacerlo para que no me cambien la trama claro.

En fin, es el momento de las preguntas Random que, si quieren, pueden contestar libremente para que esta autora se haga una idea de qué escribir para el próximo Cap.

1.- ¿Qué les pareció la llegada de Mary al mundo de Guertena? ¿No creen que hice mal, un poco, al meterla?

2.- ¿Cómo les cayó Rachel? ¿Les parece que es demasiado despistada?

3.- ¿Creen que la amnesia temporal de Ib sea un problema?

4.- ¿Les gustó la idea de que Garry recuperara su rosa y, así, poder tener la oportunidad de salir del mundo de Guertena?

5.- ¿Qué opinan de los cambios en el escenario del juego? ¿Les parece bien o quieren que me centre en el escenario original del juego?

Bueno eso es todo~ en fin, nos vemos luego, cuando a esta escritora se le dé la oportunidad de actualizar de nuevo.