Waaa~ hoy si tarde en actualizar este capítulo. Espero que les guste, ya que va con mucho amor para todos mis lectores –aunque solo sean unos pocos.- En fin, he de decir que realmente me animo saber que está teniendo un buen recibimiento, así que me imagino que no es tan mala mi historia haha.
En fin, Ib y sus personajes no me pertenecen solamente hago uso de ellos para realizar este fic sin fines de lucro, con el único motivo de entretener a otros. Rachel es un Oc de mi propiedad, que solamente estará en este fic para definir el desenvolvimiento de los personajes y el final de la historia, cosa que ya se entenderá más adelante.
Resolveré una pequeña duda que surgió en un review que me enviaron: No, las obras no son exactamente nuevas, en cuanto a descubrimientos, siempre que se encuentra algo se le llamaba "nuevo". A lo que voy, las obras "nuevas" son obras que un exhibicionista encontró así que decidió presentarlas junto a las obras ya conocidas de Guertena, de ahí todo el cambio en el mundo Fabricado, aunque no diré más ya que deben leer para entender un poco más. Espero esto allá resuelto la duda.
Sin más, les dejo el cap.
4.- Cambios.
Aquel pasillo era un poco angosto, así que tuvo que pasar primero Mary, seguida de Rachel.
Al otro lado, se encontraba una habitación de color gris, al fondo el pasillo continuaba, pero a los lados se encontraban algunas obras un poco extrañas. Dos de ellas eran unas manos de color también grisáceo, como hechas de una masa extraña y tenían unas placas que mencionaban su nombre, "Mano derecha de la novia apenada" y "Mano izquierda de la novia apenada".
En la parte detrás de cada una de las esculturas estaban dos imágenes, una correspondía a un hombre de traje, cuyo título decía "El novio apenado", mientras que al lado de éste, se encontraba la imagen de una mujer vestida de blanco, un velo y un rostro apenado, se trataba de "La novia apenada".
—No perdamos tiempo con estas cosas. —Dijo Mary avanzando hacia adelante, mientras que Rachel se resignaba a dejar atrás las obras de Guertena, de alguna manera esa chica tenía demasiado parecido con Ib en ese aspecto, ambas parecían emocionarse tanto por las pinturas que llegaba a repudiarlo en cierta medida.
Siguiendo el pasillo, se llegaba a otra habitación más grande que la anterior.
A un lado se podía ver una mesita, había un jarrón con agua en él, y en la parte de atrás estaba un cuadro extraño de una rostro con una lengua que se movía de un lado a otro. —Ni crean que caeré en esa. —Masculló en un susurró Mary, rodeando en cuadro y acercándose al jarrón, no iba a dejar que su rosa fuese a marchitarse.
Avanzó hasta la mesa, colocó la flor en el jarrón y esta se rehabilitó por completo, mostrando unos siete pétalos en el tallo.
— Ah, que fastidio. —Susurró, antes de que se le acercará la otra chica, siguiendo sus pasos para evitar el cuadro que parecía escupir cada que había algo cerca. ¿Era ácido acaso? Esa saliva parecía lastimar directamente a la rosa y con ello a la persona a la que pertenecía.
— Vaya, la flor esta entera de nuevo. —Mencionó Rachel al ver que la flor se revitalizaba, recuperando los pétalos que le habían hecho falta debido a que se le habían caído anteriormente. — ¡Es como magia! —Dijo emocionada. Rachel era distraída, demasiado quizás, además de que en ocasiones se comportaba un poco infantil como en ese momento, a pesar de tener la misma edad que Mary.
— Eso sucede con estos jarrones… pero son mejores los que son azules, a esos no se les acaba el agua. —Dijo señalando que aquel jarrón grisáceo estaba vacío. — Trata de evitar que le pase algo a la flor, sería una molestia tener que estar buscando jarrones. —Mencionó la rubia mientras observaba todo el pasillo, ese sitio lo conocía así que debían seguir el primer pasillo, ahí a la derecha y encontrarían un cuadro azul.
Lo tenía todo medido, no se había olvidado del lugar en el que había permanecido siglos encerrada.
— Vamos ya. —Volvió a hablar Mary comenzando a andar hacia el sitio, sin embargo, al llegar no encontró aquello si no una nota en la pared, que tenía algo escrito.
— "La felicidad solo se encuentra en el amor. Y el amor eterno se jura con la lealtad de los novios." —Leyó Reich, aquel mensaje parecía ser un acertijo que debían resolver, no lo entendía muy bien realmente, pero la última parte le dio una idea. — ¿Los novios que estaban en la entrada tendrán algo que ver? —Le preguntó la chica, mirando aun el letrero.
— Tal vez, aunque también puede ser un cuadro. —Suspiró enfadada, antes de regresar por el pasillo. — Busquemos primero algún cuadro que tenga que ver con esto. —Le comentó mientras se alejaba por el pasillo superior, donde había algunas pinturas colgadas en la pared.
Reich asintió, regresando por donde habían venido, comenzando a inspeccionar cada lugar.
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Al entrar por la puerta, en lugar de encontrarse con un pasillo normal, todo estaba de color blanco y negro, incluso ellos mismos se veían de la misma manera. Era otra zona que Garry desconocía, ¿se habían movido tanto las cosas con la llegada de Ib o serían las nuevas obras que habían sido traídas de quién sabe dónde? En todo caso, ¿eran realmente pinturas hechas por Guertena?
Al final de ese cuarto solo había un cuadro.
En él había dos figuras, eran dos peces de igual tamaño y formaban un círculo, uno de ellos era de un color negro con una mancha blanca, mientras que el contrario era de color blanco con una mancha negra. Estaban en un estanque de aguas claras, además de que se movían como si fuesen un espejo, si el negro iba a la izquierda, el blanco se movía a la derecha. Si el blanco subía, el negro también. Si iba en círculos, el otro también.
En la placa dorada debajo de la pintura rezaba el título: Ying & Yang.
— No hay ninguna otra puerta, más que por la que entramos. —Mencionó Garry, antes de que ambos pececillos saltarán.
— Existe otra manera… —Dijo el pez blanco. —…de saliros de aquí. —Dijo el pez negro.
— ¿Otra manera? —Preguntó Ib observando a ambos peces, que parecían realmente conocer la otra manera de salir de esa habitación. Seguramente sería un acertijo como en muchas otras ocasiones.
— Si resolvéis nuestro acertijo, saldréis de aquí. —Habló de nueva cuenta el pez blanco. — Pero si os equivocáis, jamás veréis el sol de nuevo. —Dijo el negro justo después. — Solo tenéis una oportunidad. —Hablaron al mismo tiempo.
— Está bien, dígannos cuál es el acertijo. —Dijo Garry decidido, había dicho que sacaría a Ib de ahí, al igual que la primera vez, así que lo haría aun cuando eso significase que debiera quedarse de nuevo.
— Escuchaos con atención… —Hablaron al unísono. — Si yo me como tres manzanas en tres minutos… —Habló el pez de color blanco. — ¿Cuánto tardarían 100 de mi, en comerse 100 manzanas? —Preguntó el de color negro, mientras giraba alrededor de su estanque. — Pensaos bien su respuesta. —Volvieron a hablar en conjunto.
— Si yo me como una manzana en tres minutos… —Repitió Garry mientras comenzaba a pensar un poco, haber pasado casi ocho años encerrado en ese lugar le habían perjudicado en su pensamiento matemático, en parte tampoco ayudaba que no fuese una de sus materias más agradables cuando fue un estudiante. — Solo tenemos una oportunidad, así que hay que usarla bien, Ib. —Habló el peli morado mirando a la chica que parecía bastante pensativa al respecto, aquel era solo un acertijo así que debía tener una respuesta.
¿Si se comía una manzana en tres minutos… cuántos minutos tardarían cien de ella en comerse cien manzanas?
Aquella pregunta rondaba su cabeza, hasta que parpadeó varias veces, como dándose cuenta finalmente de algo que debió haber sido muy claro desde un comienzo, para ella ya estaba resuelto ese acertijo de manera sencilla.
Sin decir nada, se acercó hasta el cuadro donde ambos pececillos dejaron de nadar en círculos para escuchar la respuesta de la castaña. — ¿Habéis adivinado ya… —Dijo el blanco. —…la respuesta de nuestro acertijo? —Habló el negro. — Os escucharemos. —Dijeron juntos.
— Si cien de mí, se comieran cien manzanas… tardarían tres minutos, ya que cada uno se comería una manzana… y cada uno tardaría tres minutos. —Respondió Ib, antes de esperar seriamente el resultado que le darían los peces. Miró a Garry, había utilizado su única oportunidad sin preguntarle primero, así que si las cosas salían mal no tendría manera de disculparse con él, sin embargo el mayor solo le mostró una sonrisa para animarla y que se mantuviera tranquila.
— Vosotros… —Dijo el pez negro. —Habéis acertado. —Dijeron al unísono, dejando ver al lado del cuadro la figura de una perilla de color gris. — Podéis utilizar la puerta de salida. — Dijo el pez negro.
En el rostro de ambos se dibujo un alivio enorme por haber acertado, además de que una sonrisa apareció. Se acercaron hacia la puerta, Garry giró la perilla de la puerta y ambos entraron en la siguiente habitación, no había motivos para quedarse en un solo lugar mucho tiempo, mucho menos con tantas figuras, cuadros y esculturas persiguiéndolos y buscando tomar sus rosas.
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— "Amor Eterno." —Leyó Mary. — Seguro que esta cosa tiene lo que busco. —Dijo la rubia mientras bajaba el cuadro de la pared comenzando a revisarlo, en la parte de atrás encontró varias palabras que enunciaban otra pista para abrir la puerta… o lo que sea que les permitiera salir de ahí.
Decía que buscara "entre los ojos".
— ¿Ojos? —Se preguntó la rubia antes de escuchar la exclamación de Reich desde otra parte de aquel lugar.
— ¡Oye! ¡Ven! ¡Tienes que ver esto! —Exclamaba y gritaba de manera fuerte la joven chica, lo que sus ojos vislumbraban era algo que no podía creer ya que era demasiado extraño. En el suelo de aquel pasillo había miles de ojos que se abrían y cerraban como un ojo real, en realidad… eran ojos reales, podía notarlo porque no parecían maquinaria o algo así.
¿En dónde se había metido?
Luego de unos segundos, la peli rubia llegó hasta donde se encontraba la de cabellos oscuros. — ¿Qué sucede? Gritabas como loca. —Se quejó ella, al tiempo que notaba los ojos que yacían en el suelo. — Así que a esto se refería aquella pista. —Se dijo a sí misma, por lo que no dudo en acercarse a los ojos, mirando entre cada uno de ellos.
— ¿Qué haces, Mary? —Le habló la chica al notar que buscaba entre aquellos ojos.
— Intentó encontrar la siguiente pista… —Habló con voz seria antes de dar con el blanco. — Aquí está. —Mencionó tomando una nota que se encontraba entre un ojo que parecía estar cerrado y uno que permanecía abierto. — "Busca en el bolsillo del novio." —Recitó mientras hacía bolita el papel, comenzando a andar hacia los cuadros del novio y la novia.
Rachel solo le siguió de cerca, aun extrañada por los ojos que le miraban desde el suelo.
Al llegar a los cuadros, Mary logró darse cuenta de que era posible tocar la tela de la ropa de ambos, siendo así que se acercó al novio, metiendo su mano en la chaqueta del hombre, en donde encontró un anillo de bodas. — ¿Y qué se supone que yo haga con esto? —Por su enojo casi parecía que había gritado.
— Es un anillo de compromiso, así que debes ponerlo en la mano de la novia. —Le respondió Reich, al tiempo que señalaba las manos negras frente a los cuadros. — Mi madre dice que el anillo siempre debe ir en la mano izquierda, en el dedo anular. —Explicó mientras tomaba el anillo de las manos de Mary, llevándolo hasta la mano derecha y colocándolo en el sitio que había mencionado.
En el momento en que lo puso, el pasillo que las llevaba a la habitación en la que estaban los ojos fue tapado por una pared, en la cual se dibujo una puerta doble y se abrió de par en par.
— Funcionó. —Dijo con una sonrisa. — Quizás quiere decir que vamos ganando el juego. —Dijo la peli negra, ingresando en ese momento en la puerta, esperando que la otra chica le siguiese.
Mary simplemente bufó, aquellos acertijos le parecían demasiado bobos, imaginar que en su infancia aquello la había mantenido entretenida por solo Dios sabe cuántos siglos. Ahora solamente le parecía una sarta de tonterías, que solamente retrasaban su regreso al mundo real.
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La puerta les había dado paso a otro pasillo más, sin embargo este era más reconocido tanto para Ib como para Garry.
Era de un color purpura en las paredes y violeta en el suelo, recordaba perfectamente ese lugar. Era una imagen más precisa que la de otros sitios anteriores, sin embargo no quería decir que tuviese muchos recuerdos de ese sitio como si los hubiera visto ayer, aunque si los recordaba aun más claros.
— Este sitio… Más adelante hay dos puertas ¿No? —Le preguntó. Quería estar cien por ciento segura de que se trataba del lugar que recordaba, solo faltaría que tuviera los recuerdos cruzados, eso sí que sería un contratiempo para ella como para Garry.
— Si, son dos puertas. —Garry sabía a la perfección lo que se encontraba delante de él, de un lado se encontraba un cuarto parecido a un almacén, lleno de cajas y muchas cosas más que eran utilizadas por los artistas, muchas pinturas en botes grandes así como unos lienzos y una estatua. Ya había pasado tantas veces por allí para evitar el otro cuarto que sabía el sitio exacto de cada cosa. La habitación al otro lado del pasillo era una que evitaba mientras pudiera, ya que allí solían estar varios muñecos azules. — Deberíamos tomar la primera puerta, conozco más ese camino. —Le mencionó, más que nada por su ferviente decisión de evitar a esos muñecos.
— De acuerdo. —Mencionó ella, ambos caminando hacia el frente.
No tardaron mucho en llegar hasta la parte en que el pasillo se dividía en dos caminos, al final de cada uno existía una puerta. Entre uno y otro de los caminos había un pasillo con un cuadro. "Flores de la Envidia." Ese era el nombre de aquella particular pintura.
En los ocho años que Garry había estado ahí ya sabía cómo funcionaba, cuando alguien pasaba dos veces acompañado por ese pasillo se activaba inmediatamente el mecanismo de defensa de esas flores, levantando el muro de espinas y tallos que estaban hechos de algo similar a la piedra pero aún más duro y frío.
Ignoró por completo ese pasillo dirigiéndose de inmediato a la siguiente puerta pero, como debió ser evidente para Garry, estaba cerrada.
— Maldición… —Masculló por lo bajo antes de girarse hacia Ib y mostrar una sonrisa algo forzada, con la única intención de no preocupar a Ib en ningún sentido, existía otro camino pero era claro que no disfrutaba teniendo que pasar a través de él. — Tal parece que tendremos que usar la otra puerta, Ib. —Dijo con cierta resignación que hubiera deseado no hacer notoria en su voz.
— Entiendo, vamos entonces. —La castaña se giró para volver por el pasillo hacia el otro camino, si recordaba que había otra puerta, recordaba el cuadro también e incluso recordaba que la habitación que seguía era una llena con conejos rosas y verdes de ojos color rojo. Cuando niña le habían parecido adorables e incluso que eran animales tan esponjosos que podían ser acariciados.
Garry le seguía un par de pasos detrás, algo incómodo por lo que esa habitación contenía.
En cuanto Ib abrió la puerta y entró se quedo completamente quieta ante lo que sus ojos veían. Parpadeo un par de veces debido a que no creía lo que observaba, realmente esa habitación era "inquietante" como hubiera dicho Garry años atrás. Todo estaba lleno con muñecos azules, cabellos negros y ojos rojos, sus sonrisas la intranquilizaban.
¿Cómo es que de niña había visto conejos en lugar de muñecos?
¿Acaso eran esos inquietantes muñecos lo que había puesto tenso a Garry en aquella ocasión? ¿Era por eso que le había llamado "rara" por llegar a sentir afecto hacia… esos?
— E-Esto… da miedo. —Dijo evitando mirar a los muñecos, sentía que la vigilaban estando sentados a los lados de la habitación. No le estaba gustando en nada que se encontraran en ese sitio, de alguna forma comprendía ahora lo que Garry había sentido al entrar a ese cuarto.
Garry se sorprendió un poco al respecto, ¿Ib ahora podía ver lo mismo que él?
Aquel comentario que hizo le daba la razón a su pensamiento, ella ya no veía lo que sea que hubiera visto aquella vez. De hecho tenía cierta duda al respecto, ¿qué había visto ella que le había parecido tan lindo esa ocasión? Garry solamente era capaz de ver a los muñecos, desde la vez anterior y mucho más ahora, estaba ya más acostumbrado a ellos pero seguían siendo incómodos para él.
— Ib… ¿Qué es lo que cambió de esa vez a hoy? —Le preguntó observándole de forma interesada y preocupada a la vez.
— Los conejos… —Contestó. — Esa vez yo vi conejos pero hoy… —No terminó su frase, pero era obvio a que se refería con eso, los muñecos ahora mostraban su verdadera forma. — ¿Esto es lo que viste tú esa vez? —Le preguntó ella a su vez, cada uno había visto algo diferente esa primera ocasión, en aquella primera visita al mundo fabricado, pero ahora era capaz de ver lo mismo que él.
El peli morado solamente asintió, no hacía falta dar más detalles acerca de eso. Ahora lo importante era salir de ese cuarto y seguir avanzando.
— Y… ¿Cómo saliste hasta ese cuarto?… Las flores habían bloqueado el camino… Tú te habías quedado aquí y yo me fui con… con… —Era claro que no recordaba quién la había acompañado, esa sospecha inicial de Garry sobre si recordaría a Mary o no era cierta, no la recordaba.
Quizás también había sido uno de los efectos de haber salido de la galería y haber regresado, muchos de sus recuerdos estaban fragmentados y Garry no sabía cuáles recordaba más o si haría bien en decirle sobre Mary, a decir verdad no sabía qué lugar había tomado Mary en el mundo real, ya que seguramente la vida que él estaba llevando no era la que Mary viviría. Principalmente por las diferencias de edad y personalidad.
— Por aquí. —Al decirlo, movió una de las estanterías con libros dejando ver una pequeña puerta de madera. Al tener tanto tiempo libre había construido una puertecilla en ese sitio para los muñecos, como parte de un trato para que no lo molestaran tanto, pero al darse cuenta de que les daba más libertad para que salieran de esa habitación la había vuelto a bloquear con el estante.
Fue entonces que escucharon varias risas, al tiempo que varios de los muñecos comenzaron a moverse.
— Nada personal, Garry~. —Dijo uno de ellos al levantarse de su sitio y reír de forma chillona.
— Es parte del juego, y ambos están en él. —También reía aquel segundo muñeco y antes de darse cuenta, ambos estaban rodeados por varios muñecos que reían de forma tan chillona que retumbaba en sus oídos.
Varios de ellos al intentar quitarles las rosas solamente habían conseguido tirarles algunos pétalos, antes de que Garry abriera la puerta y la cerrara detrás de ambos. De esa forma se alejaban del peligro que significaban esos muñecos cuando lo querían. Del otro lado estaba aquella habitación con varios cordones cayendo, así como un jarrón que podían utilizar si les hacía falta.
Claro que les hacía falta luego de ese pequeño ataque "sorpresa".
Para su suerte era un jarrón azul, de forma que era interminable su suministro de agua y con ello la rehabilitación de las rosas. Ib puso primero la suya, después Garry dejo la propia en el jarrón hasta que ambas se revitalizaron.
— En verdad… esos muñecos son inquietantes. —Habló Garry una vez que se recuperó por completo de aquella primera impresión. — Bueno… ¿Quieres descansar o seguimos avanzando, Ib? —Le preguntó mientras mostraba una sonrisa para tranquilizarla un poco respecto a lo ocurrido hasta ese momento.
Ib negó un poco antes de levantar su mirada hacia él. — Sigamos, no tengo problemas con eso. —Su sonrisa también seguía el mismo motivo que el de Garry, quería hacerle ver que estaba "bien" para que siguieran avanzando y no se fueran rezagando en el camino, esta vez iba a llegar al final con Garry si o si.
— Está bien. —Garry comenzó a estirarse un poco antes de proseguir su camino, pero en ese momento escucharon un grito que provenía de una gran altura y que, conforme los segundos pasaban, comenzaba a escucharse cada vez más cercano.
— ¿Pero qué es… —Garry no había terminado de hablar cuando miraba hacia arriba cuando Ib lo interrumpió.
— ¡Es una persona! —Exclamó la castaña, ante aquello Garry apenas pudo extender sus brazos e intentar atrapar a quien fuese que estaba cayendo desde la parte superior de esa habitación que parecía no tener techo debido a que tenía demasiada altura y conforme se hacía más alto se veía más oscuro e imposible de ver.
Desde las alturas una chica de cabellos oscuros había caído y, para su fortuna, había sido atrapada por el peli morado reduciendo así sus golpes. No del todo, ya que debido a la velocidad y peso, incluso Garry había terminado en el suelo al perder el equilibrio, sin embargo solamente había perdido uno o dos pétalos.
— ¡Ay Dios!… ¡No morí! ¡Perdona por eso! —Comenzó a gritar la chica totalmente aliviada al principio y preocupada al verse encima del chico. En seguida se puso en pie, sacudiendo un poco su ropa y cabello y extendiendo su mano para el chico, aunque la castaña también había estirado la suya para ayudarle.
— D-Descuida… —Habló con un poco de falta de aire, aunque poco a poco se recuperó de ello.
— ¿Quién eres? ¿Y qué haces aquí? —Preguntó Ib un poco confundida… ¿Acaso ella era otra más atrapada en la Galería? ¿A eso se refería aquella nota que habían encontrado al recuperar la rosa de Garry?
— Bueno… estoy aquí porque participo en el juego. —Dijo en primer lugar, peinando sus mechas de color naranja rojizo, su habitual sonrisa despreocupada se dibujaba en sus labios.
¿Cómo es que había terminado cayendo desde lo alto de esa habitación?
— ¡Ay no! Deje a mi compañera ahí arriba. —Exclamó con cierta preocupación mientras observaba a lo alto del cuarto, claro que solamente veía todo negro, nada claro.
— ¿Compañera? —Ib y Garry se miraron a la vez, ya eran cuatro las personas dentro del mundo de Weiss Guertena, contándose a ellos mismos claro. No sabían cuantos jugadores más podrían haber en ese momento ni el por qué ahora habían más personas cuando la primera vez solamente habían sido Garry e Ib los que se habían adentrado a esa galería.
— Si, se llamaba uh… ¿Cuál era su nombre? —No estaba segura de si lo sabía o si lo había olvidado, era un poco distraída y, a final de cuentas, podría ser que lo había olvidado por no prestar tanta atención al respecto o con la caída se le había ido el nombre. — ¡Ah! Por cierto, yo soy Rachel. Llamadme Reich. —Dijo sonriéndoles a ambos.
Ah, hasta aquí llega este capítulo, quizás algo corto a comparación de los anteriores y eso se debe a mi falta de tiempo para escribir, hacía mucho que no me tomaba el tiempo de hacerlo, así que no sabía qué hacer para alargar esto. Sin embargo, espero que los otros sean más largos.
Ahora les dejo unas preguntitas que pueden responder si quieren:
1.- ¿Mary y Reich hacen buen equipo? –Sus respuestas de esto me ayudaran a definir el final-
2.- ¿Les gustaron los nuevos acertijos para las puertas?
3.- ¿Qué les pareció la idea de que Ib sea capaz de ver a los muñecos azules de la habitación inquietante? OUO
4.- ¿Les gustó que Reich terminara uniéndose al equipo de Ib y Garry? –Descuiden Reich no es competencia de Ib-
5.- ¿Les gustaría que Reich esté en el equipo de Mary o el de Ib-Garry? –Yo sé que quieren-
Am veamos, no creo que deje dedicatorias, ya que aun no sé a quién dedicar este capítulo XD en todo caso va con mucho amor para mis lectores que no me han abandonado a pesar de lo perezosa que soy a veces.
