2ª parte: El pueblo de Bill


La carretera se doblaba para dejar espacio a un bosque, a lo lejos se podía ver Lincoln, donde se encontraba el supuesto amigo de Sarah. Las dos chicas llegaron al atardecer, el camino se había hecho muy pesado, pero ver los edificios cerca al fin hizo que recuperaran los ánimos.

-Será más rápido si cruzamos por aquí- Sarah salió de la carretera y se adentró en el bosque, Ellie la siguió.

-Wow…-murmuró la chica, mirando con asombro a su alrededor.

-¿Nunca habías estado en un bosque?- adivinó Sarah.

-No… nunca había salido de la zona de cuarentena, ¿recuerdas?

La rubia asintió. Apenas habían hablado por el camino, si no era para indicar dónde estaba el pueblo o cuándo hacer un descanso. Sarah estaba muy fría desde la muerte de Tess, parecía medio ausente. La chica había estado a punto de empezar una conversación, pero no se armó de suficiente valor hasta aquel momento.

-Sarah, quería decirte que… lo siento. Siento mucho lo de Tess.

La rubia se volvió hacia ella, por primera vez en horas su voz mostraba algo de emoción.

-No, no lo sientes, no tienes ni idea de lo que es sentirlo. Tess era una de las pocas personas en Boston… en el mundo, en la que podía confiar. ¿Tienes idea de lo que es perder a tu única amiga?

Ellie abrió la boca a punto de decir algo, pero acabó callándoselo y apartando la mirada. Si Sarah no hubiese estado tan agotada quizá se hubiera dado cuenta de que había tocado un tema delicado también para ella.

-¿Y por qué no buscaste a Marlene? Podrías haberme llevado de vuelta con ella- preguntó entonces la chica, mientras seguían avanzando entre los árboles.

-No creo que Marlene haya conseguido salir con vida, la verdad- dijo Sarah-. Y aunque fuera así, Boston ya no es seguro para nosotras.

-Marlene sabe cuidar de sí misma mejor de lo que crees, seguro que lo consiguió.

-Dudo que volvamos a verla, Ellie.

La chica guardó silencio. Sarah adivinó que tampoco era fácil para ella; después de todo también había dejado atrás su hogar y probablemente había perdido a su amiga. Pero si sintió algo de pena por ella no lo demostró, la muerte de Tess aún estaba demasiado presente, y pensar en todo lo que tenía por delante para cumplir su promesa la tampoco ayudaba a simpatizar con aquella niña.

-Vamos, por aquí- dijo señalando un camino entre los árboles.


Las calles de la ciudad estaban desiertas, los mayores obstáculos que habían tenido que superar eran las vallas y alambradas, y no habían sido demasiado problema ayudándose entre ambas. En aquellos momentos las dos registraban un viejo patio en busca de cosas útiles.

-Entonces, ¿me llevarás con tu tío Tony cuando consigamos el coche?- preguntó Ellie.

-Su nombre es Tommy- corrigió la rubia-. Mi tío era un Luciérnaga, es la mejor opción que tenemos para dar con ellos.

-Lo recuerdo, Marlene le mencionó. ¿Dónde está?

-En Wyoming, es un largo camino- respondió Sarah

-Ya veo… Eh, mira ¡Gnomos!

Sarah se volvió para ver lo que la chica señalaba, un grupo de Gnomos de jardín apilados en una esquina.

-¿Qué pasa con ellos?- preguntó.

-Yo tenía un libro lleno de ilustraciones de ellos. Siempre me han parecido muy monos- Ellie rió-, no como las hadas, las hadas me ponen nerviosa.

-¿En serio?- Sarah sonrió burlona, acercándose a una pequeña estatua de un hada.

-¿A ti te gustan?

-¿A mí?- soltó una carcajada-. Cuando tenía tu edad tal vez… no, antes de eso en todo caso, cuando llevaba una vida de niña normal.

Ellie la miró con curiosidad.

-¿Qué edad tienes, Sarah?

-Treinta y dos años- respondió la rubia.

-Entonces cuando todo esto empezó, tenías… ¿doce?

Sarah se volvió sobre sí misma, suspirando.

-Doce años, sí… Casi no recuerdo nada de aquellos días. Mi vieja casa, mis amigas, mi…- Se detuvo antes de terminar la frase, sacudió la cabeza-. Es igual, sigamos.


Minutos después entraron en un bar abandonado, no quedaba gran cosa, pero Ellie encontró algo interesante en él.

-¿Has jugado a esto alguna vez?- preguntó Sarah, al ver que la chica se acercaba ilusionada a la máquina recreativa y empezaba a tocar los controles.

-No, pero tenía una amiga que lo sabía todo sobre este juego. Al parecer hay un personaje llamado Angel Knives que… ¿qué hacía? Te abre un agujero en el estómago antes de arrancarte la cabeza de una patada.

-Impresionante- respondió la rubia con ironía.

-Ojalá pudiera jugarlo- suspiró Ellie -. ¿Tú jugaste alguna vez? Cuando eras pequeña, digo.

-No, no era mucho de esto… me gustaba más el fútbol, estaba en un equipo. El deporte me ayudó más con lo que vino después.

-Sí, supongo que sí- la chica se separó de la máquina-. Pero me gustaría jugar de verdad al menos una vez.

-¿Jugar de verdad?

-Sí, de verdad- Ellie se encogió de hombros-. Bueno, vamos a buscar a tu amigo.


Poco más tarde, ambas caminaban por las calles vacías.

-"Evacuación obligatoria"- leyó Ellie en un cartel-. ¿Pero a dónde?

-A las ciudades, a las zonas de cuarentena-. Respondió Sarah mientras pasaba de largo-. Algunos sitios recibieron avisos sobre lo que se les venía encima. La mayoría no.

-¿Y donde tú vivías, en Texas?

-¿Cómo sabes que yo vivía en Texas?- Sarah se volvió hacia ella, la chica se mostró ligeramente avergonzada.

-Yo… escuché que Tess te llamaba así, supuse que eras de allí.

-Ya, bueno… allí no advirtieron de nada. Todo pasó de repente, una noche tuvimos que huir sin entender qué estaba pasando.

-Debe ser muy duro tener que abandonar tu hogar y todas tus cosas así, sin más.

-No, eso no es lo que más duele- murmuró Sarah, tan bajo que la chica no la escuchó.

Cuando Ellie dejó atrás el cartel la rubia ya se había detenido ante una alambrada reforzada con placas metálicas.

-Esto es cosa de Bill- afirmó-. Ha preparado bien este sitio.

-¿Es que no vive nadie más en esta ciudad?

-Que yo sepa, no.

-¿Y cómo se las arregla?

-Es un hombre un poco… no, en realidad es un auténtico paranoico. Cuando le encontremos, deja que hable yo; es algo inestable y los desconocidos le ponen nervioso. No me sorprendería que tuviera trampas colocadas para evitar las visitas indeseadas, así que ándate con ojo.

-¿En serio?- la chica ladeó la cabeza-¿Cómo os hicisteis amigos, exactamente?

-Ayudaba a Tess a colar cosas en la ciudad, a mí también un par de veces. Sabe cómo en-

En ese momento se escuchó una explosión cercana, no muy fuerte, pero el sonido resonó en la silenciosa ciudad e hizo que varios pájaros salieran volando de los árboles.

-¿Qué ha sido eso?- exclamó Ellie, alarmada.

Por respuesta, Sarah desenfundó su pistola y echó a correr hacia donde se había escuchado el estallido, la chica la siguió. No muy lejos, en un callejón, encontraron el cuerpo destrozado de un infectado.

-Una trampa de Bill- dijo Sarah al descubrir el mecanismo que había explotado-. Ten mucho cuidado con ellas, si tiras de los hilos se acabó.

-Joder, iba en serio- Ellie miró a su alrededor, asustada-. Ese Bill tiene que estar paranoico.

-Por supuesto que iba en serio- respondió Sarah con irritación-. Si quieres vivir, haz caso a todo lo que diga.

-Si señora- asintió Ellie.


-¿Qué tenemos aquí?- Sarah recogió un objeto del suelo, la cara de Ellie se iluminó al verlo.

-Déjame usarlo, yo disparo muy bien.

-¿Sabes disparar un arco?- Sarah arqueó una ceja.

-¿Sorprendida?- la chica sonrió-. Si las dos vamos armadas podría cubrirte las espaldas.

-No me parece buena idea que tengas un arma.

-Venga, dame una oportunidad- suplicó Ellie-. Porfa.

Sarah suspiró, y empezó a andar con el arco en las manos. Cuando Ellie fue a replicar, alzó una mano para callarla.

-¿Has oído eso?

Un infectado delante de ellas; aún no las había detectado, pero les cortaba el camino.

-Bien, ¿querías una oportunidad? Aquí la tienes- la rubia señaló al chasqueador-. Acaba con él, a ver qué sabes hacer.

Ellie sonrió de oreja a oreja cuando tuvo el arma en las manos, y se preparó para disparar. Solo tenía tres flechas, pero si las usaba bien serían suficiente. Tensó el arco, apuntó y soltó… la flecha se clavó limpiamente en el costado del infectado, que soltó un sonido desagradable y se volvió hacia todos lados buscando a su atacante.

Antes de haber dado tres pasos, una segunda flecha se le hundió en la espalda. Aún sin caer se volvió hacia donde estaban las chicas, localizando la dirección de los disparos, y se dirigió hacia ellas con pasos tambaleantes pero cada vez más rápidos.

-Ellie…- susurró Sarah, llevando su mano a la pistola.

No tuvo necesidad de usarla, la tercera flecha acertó al chasqueador justo encima de la boca, haciendo que éste cayera hacia atrás entre espasmos hasta quedar inmóvil.

-¡Jajá! ¿Has visto?- Ellie se volvió hacia su compañera con orgullo.

-Bueno, has gastado tres flechas- Sarah se encogió de hombros.

-¿Qué? ¡Te he visto usar más de tres balas para matar a uno de esos!- exclamó la chica, indignada-. ¡Vamos, soy una maestra del arco! ¿Tanto te cuesta admitirlo?

-A mi me parece que ha sido solo suerte.

-¡Una mierda! Cuando tengas un infectado encima te alegrarás de que pueda cargármelo.

-Eso si no me das a mí.

Ellie puso cara de estas sufriendo una completa injusticia, Sarah suspiró, rindiéndose.

-Está bien, pero úsalo solo durante emergencias.

-¿Emergencias como que una infección misteriosa provoque que las personas se vuelvan locas, les crezcan setas en la cabeza e intenten comerse a la gente, y la única forma de estar segura sea llevar un arma encima?

Sarah le dio un pescozón en el hombro.

-No me hagas pensármelo dos veces.

Ellie volvió a reír, con aquella risa tan familiar suya, y recogió las flechas que había usado.

-Ya verás, los infectados pueden temblar ante mí.

-Seguro que sí, Ellie, seguro que si…


Todas son escenas que vivieron Joel y Ellie, seguro que os suenan.

...

¿Reviews?