3ª Parte: Lecciones
-No… Mierda- murmuró Sarah.
El coche se detuvo, Ellie soltó un bostezo y se desperezó en el asiento del copiloto.
-¿Qué pasa?- preguntó mientras se frotaba los ojos.
-Camino bloqueado… por aquí no podemos seguir.
La chica observó a su alrededor, había pasado el último tramo del viaje dormida y no había visto como llegaban a una gran estación de ferrocarril junto a la carretera, las vías cruzaban justo delante de ellas. En seguida vio el problema: un tren había descarrilado provocando un desastroso accidente y cortaba el paso. Había varios coches abandonados junto a él, como si sus ocupantes hubieran tenido que huir de allí a toda prisa.
-¿Y ahora qué?- preguntó Ellie preocupada- ¿No podemos rodearlo?
Fuera de la carretera la naturaleza había tomado el control y se había formado un denso bosque. Los árboles impedían que pasara cualquier vehículo.
-Lo único que podemos hacer es volver por donde hemos venido, o buscar otro camino.
-¿Qué te parece por ahí?- la chica señaló una carretera que llevaba por detrás de la estación.
-Veamos- asintió Sarah.
El coche rodeó el edificio esquivando las grandes grietas que la vegetación había abierto en el asfalto. La estación era grande y junto a ella había varios edificios: un enorme almacén y un motel de carretera con una gasolinera. Cuando lo construyeron, aquel sitio estaba pensado para hacer de punto de parada para mucha gente.
-Si no podemos pasar, al menos podemos pasar la noche aquí- comentó Sarah-. No quedan más que un par de horas de luz y me vendría bien un descanso.
-¿Crees que es un lugar seguro?
-Solo hay una manera de averiguarlo- respondió la rubia mientras detenía el coche-. Vamos a explorar.
La estación estaba vacía y desolada, no tuvieron problemas para entrar porque alguien había echado la puerta abajo hacía mucho tiempo. Encontraron un cadáver en el interior del que solo quedaban los huesos y la ropa raída. Tenía un agujero de bala en el cráneo y manchas de sangre seca por todas partes; una de muchas historias que nadie conocería. No había nada de valor allí dentro.
-Mira esto, Sarah- Ellie señaló un cartel en la pared, anunciaba el estreno de una película llamada "Dawn of the Wolf"-. He oído hablar de esta peli, una chica que se enamora de un hombre lobo. Apuesto que al final la destripa y se la come.
-No se comen a nadie, al final acaban juntos- repuso la rubia.
-¿Es que tú la viste?- se sorprendió la chica.
-Fui a verla justo antes del brote, cuando era una niña- Sarah observó el cartel con añoranza-. Tenía un poster en mi habitación.
-¿Y cómo es que la chica se enamora de un monstruo?
-No lo recuerdo bien, pero da igual. Es una estúpida película romántica para adolescentes.
-Pero te gustaba.
-Bueno, tenía doce años- Sarah se encogió de hombros-. Antes todas las chicas soñaban con encontrar un misterioso vampiro o un hombre lobo guapo y musculoso y vivir su propia historia de amor.
Ellie soltó una carcajada tan fuerte que se dobló por la mitad.
-¿En serio? Eso sí que suena estúpido.
-Supongo que ya nada es igual- suspiró la rubia-. Bueno, vamos a acabar antes de que se haga de noche.
El motel estaba en peor estado, una parte del piso superior se había venido abajo y no se podía acceder a las habitaciones. Tenía una cafetería, pero alguien ya la había saqueado, así que no encontraron nada de comida. Sin embargo descubrieron unas vendas y una botella de alcohol en una mochila abandonada, junto con una foto de un grupo de personas de las cuales muchas tenían la cara tachada.
Y en cuanto al almacén, era un edificio enorme hacia el que se desviaban las vías del tren; seguramente guardaran vagones dentro. Tenía unas grandes puertas metálicas firmemente cerradas, no encontraron manera de abrirlas, así que tuvieron que rendirse.
Examinando los restos de un viejo coche, Sarah encontró algo interesante: un hacha. Estaba algo sucio y desgastado, pero aún muy afilado, y el lado opuesto al filo tenía un pico que sería muy útil para hacer de palanca o para abrir cabezas, depende de la situación.
-Está claro que por aquí no podremos pasar- dijo la contrabandista después, cuando las dos se encontraban frente a la valla que las separaba de las vías del tren. Estaba vieja y desgastada, pero no podrían atravesarla con el coche.
-Ojalá pudiéramos pasar la noche en el motel, al menos- suspiró Ellie-. Nos tocará dormir en el coche.
-No te quejes, tú has estado durmiendo todo el viaje hasta aquí en el coche- comentó Sarah-. A mí me preocupa más la comida, se nos acabará pronto lo que traemos de Boston y no hemos encontrado nada aquí.
-Yo antes vi un conejo- sonrió la chica-. Allí junto a la estación. Podría salir de caza, seguro que hay muchos.
-¿De verdad?- Sarah se rascó la cabeza-. Es una buena idea, si consigues cazar uno o dos sería genial… yo iré a revisar que no nos dejemos nada, y después iré a ver si queda algo de gasolina en los depósitos de la gasolinera, el coche está casi vacío.
Ellie sacó su arco con una sonrisa, y salió corriendo hacia el bosque que rodeaba la estación.
-¡No te vayas muy lejos, ya está oscureciendo!- exclamó la rubia antes de perderla de vista.
-¡Tranquila, sé cuidar de mi misma!- fue la respuesta.
-Eso espero- murmuró Sarah mientras volvía sobre sus pasos.
Examinó el almacén otra vez, había ventanas, pero estaban demasiado altas como para poder alcanzarlas. Tenía curiosidad por lo que había en el interior, si no había sido saqueado antes podían encontrar auténticos tesoros allí. Entonces, dando un rodeo al edificio, descubrió una puerta de emergencia oculta tras un contenedor de basura. Estaba atrancada, pero parecía mucho más fácil de forzar que la puerta principal.
La cerradura era vieja y estaba desgastada; Sarah intentó abrirla con una cuchilla, no fue difícil conseguirlo, pero cuando lo hizo la puerta se quedó atascada.
-Vamos, no me jodas…- murmuró la contrabandista empujando con fuerza. Finalmente dio una patada y se escuchó cómo algo se rompía, la puerta se entreabrió con un chirrido.
Sarah sonrió satisfecha, pero en ese momento vio la fina nube de polvo marrón que caía por el hueco de la puerta. Reconoció al instante lo que era, pero aún tardó unos segundos en asimilar lo que significaba que estuviera allí.
Esporas dentro del almacén. Y muchas.
-Oh- murmuró mientras retrocedía lentamente y llevaba la mano al hacha-. Mier…
Con un chasquido, la puerta se abrió violentamente en una explosión de esporas, y el primer infectado se precipitó sobre ella. La mujer descargó el hacha inmediatamente sobre su cabeza, el arma se hundió limpiamente en el cráneo del chasqueador, pero tuvo que soltarlo para retroceder y ponerse la máscara; no podía dejar que las esporas la alcanzaran. Un segundo infectado salió corriendo y se quedó parado en el umbral de la puerta, produciendo sonidos guturales intentando localizarla. Detrás de él, las esporas formaban una nube tan espesa que no se podía ver más que unas sombras moviéndose, pero por el sonido debía de haber muchos más.
Lentamente, Sarah se alejó de la allí con la pistola en la mano sin perder de vista al infectado, que avanzaba a ciegas en la dirección equivocada. Dos más salieron detrás de él, todos ellos en la fase de chasqueadores. Estaba claro que llevaban encerrados allí dentro mucho tiempo. La contrabandista miró a su alrededor buscando posibles vías de escape, pero al girarse sintió que golpeaba algo con el pie, y oyó una botella de cristal rodar por el suelo. Se le heló la sangre, no fue la única en escucharlo.
-¡Joder! ¡Joder!- exclamó echando a correr, los infectados la siguieron soltando gritos inhumanos.
Abrió fuego con la pistola, y logró derribar al primero antes de que se acercara. El segundo cayó al suelo, pero se levantó al poco tiempo entre sacudidas violentas. Sarah disparó dos veces más y el gatillo de la pistola se quedó atascado entre sus dedos. ¡Lo que faltaba! Le vino una vieja lección de Tess a la cabeza "Las armas de cuerpo a cuerpo no se encasquillan, ni tienes que recargarlas". Su amiga siempre tenía razón. Antes de que pudiera sacar la escopeta, uno de los chasqueadores se le echó encima, derribándola. A duras penas la mujer consiguió mantener las monstruosas mandíbulas lejos de su garganta, pero el infectado era demasiado fuerte y poco a poco fue venciendo la resistencia que hacía con los brazos.
-No… no vas a matarme- masculló entre jadeos.
-¡Mira aquí, hijo de puta!- escuchó una voz femenina a sus espaldas.
El infectado no miró, pero sí apartó la cabeza cuando un ladrillo se estampó contra su nuca. Aprovechando la oportunidad, Sarah se lo quitó de encima de una fuerte patada y rodó por el suelo para alejarse. En el momento en que el chasqueador se levantaba para cargar contra ella de nuevo, un disparo de escopeta le abrió la cabeza. Cayó al suelo sufriendo convulsiones, cubierto de sangre y trozos de carne y hongo.
Sarah apuntó al que faltaba, pero descubrió que ya estaba en muerto con una flecha atravesándole el cuello. Bajó el arma respirando pesadamente, Ellie corrió hacia ella.
-¿Estás bien? ¿Te ha mordido?- preguntó la chica.
-No… no, estoy bien- Sarah se miró a sí misma para comprobar que era cierto.
-¿De dónde coño han salido esos?
-De ahí dentro- Sarah se volvió hacia la puerta del almacén, donde el ruido estaba atrayendo a un montón de infectados-. No hay tiempo ¡Corre!
Huyeron, mientras los chasqueadores salían como una marabunta detrás de ellas.
-¡Al coche!- gritó Sarah, mientras se volvía para descargar un disparo sobre el infectado que tenía más cerca.
Entraron en el vehículo a toda prisa, Sarah se puso al volante, Ellie detrás.
-¡Dame un arma, intentaré quitárnoslos de encima!
-¿Has disparado alguna vez un rifle de caza?- preguntó la rubia arrancando.
-Si… bueno no, uno de balines- respondió Ellie-. ¡Cuidado!
Un chasqueador cayó sobre el capó, Sarah lo arroyó y aceleró.
-¡Olvídalo, hay que irse de aquí!
Pero en ese momento, una explosión de esporas acertó en el capó del coche, silenciando sus palabras. Cegada por la nube marrón, perdió el control del vehículo y acabó estrellándose contra una pared. Sarah cayó hacia delante, se golpeó la cabeza contra el volante y todo se volvió rojo, y después negro.
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Siento la espera, estos días estoy muy ocupado.
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Shady: sip, la relación entre Ellie y Sarah va a ser algo diferente que con Joel, tanto por la edad como por ser las dos chicas. Aún no sé cómo afectará eso al final de la historia... ¡Gracias por pasarte!
TacoSwimmer: thanks for reading, even in google translater which I know it does a crappy job. Sorry, Henrry and Sam won't be here due to Sarah chose a way diferent to Pittsburgh. I didn't want to write that part because it would be almost the same what happened with Joel, so I wanted to try a diferent story.
Y gracias a todos los demás lectores :D
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