3ª Parte- 2


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"¿Ha llegado a la ciudad?"

"Sí. Dicen que encontraron a una familia entera en su casa, estaban todos…"

"Tommy…"

"Tienes razón, lo siento"

Sarah se sentó en el asiento de atrás, intentando mantener la calma. A través de las ventanillas del coche solo se veían manchas borrosas y luces pasando a toda velocidad.

"Mierda, a todo el mundo se le ha ocurrido la misma idea"

"¿Qué hacemos?"

"Por ahí"

Joel y el tío Tommy estaban sentados delante de ella, pero les veía difuminados. A su alrededor los borrones habían tomado la forma de gente aterrorizada que corría.

"¿De qué huyen?"

No la hicieron caso.

"¡No puedo pasarles por encima, Joel!"

"¡Pues retrocede!"

"También están detrás"

Sarah se sentía mareada, y por alguna razón le dolía mucho la cabeza. Se apoyó en el asiento y miró por la ventanilla, justo en el momento en que un enorme camión se abalanzaba sobre el coche. El grito salió de su garganta ante de poder pensarlo.

"¡Cuidado!"

El impacto fue tan violento que la niña sintió que la cabeza le iba a estallar, todo empezó a dar vueltas hasta que cayó dolorosamente contra uno de los lados del coche. Intentó moverse, pero algo le aprisionaba las piernas.

"Sarah, ven aquí…"

Miró hacia la ventanilla, un hombre con la cara borrosa intentaba sacarla del vehículo volcado.

"Me duele la pierna, papi"

¿Eso lo había dicho ella?

"Sarah, deprisa, están acercándose"

"¡No puedo!"

"Sarah… ¡Sarah!"

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-¡Sarah, despierta! ¡Hay un hinchado!

Ellie la trajo a la realidad agarrándola del hombro, Sarah tuvo que mirarla dos veces para darse cuenta de que era ella y no su padre quien la hablaba.

-Ellie, yo…- se frotó la frente, descubrió que estaba sangrando.

-¡Date prisa!- apremió la chica.

Sarah despertó completamente y recordó qué estaba pasando. Soltando una maldición agarró su mochila y salió del coche siguiendo a Ellie. Otra bomba de esporas cayó cerca de ellas; como la niña había dicho, había un hinchado lanzándolas. "¿Cómo coño tiene tan buena puntería si está ciego?" se preguntó Sarah.

-¡Cuidado, hay fuego!

-¿Fuego…?- la rubia se fijó en el coche; estaba muy dañado y cubierto de esporas, y el motor había empezado a arder soltando humo negro. Pero lo verdaderamente alarmante era que acababa de darse cuenta de dónde se había estrellado: en uno de los muros de la gasolinera-. Mierda, mierda… ¡Vamos!

Agarró a Ellie del brazo y echó a correr desesperadamente. Detrás de ellas, el fuego se extendió rápidamente siguiendo el charco de la gasolina que caía del coche. Los infectados habían acudido allí atraídos por el ruido del choque, lo cual fue una suerte, porque cuando el fuego alcanzó el primer depósito de gasolina la explosión calcinó todo lo que se encontraba cerca.

El suelo se estremeció, Sarah volvió la vista atrás y observó que más infectados corrían hacia el fuego, atraídos por la explosión que acababa de matar a sus compañeros. "Menos mal que son tan estúpidos" pensó.

-Por aquí- señaló hacia el tren descarrilado.

Pudieron pasar por entre dos vagones fácilmente, una vez al otro lado Ellie la miró con una expresión de angustia.

-¿Y ahora qué?

Sara comprendía la situación. Habían perdido el coche, y dentro de él estaba la comida y parte de sus cosas. Por suerte habían conservado sus mochilas con las armas, pero ahora estaban agotadas y sin transporte, y ya era prácticamente de noche; el sol era solo una uña en el horizonte.

-Ahora tenemos que irnos- dijo Sarah-. Puede que aún queden muchos, será mejor alejarnos todo lo posible y encontrar algún sitio donde pasar la noche, mañana pensaremos qué hacer.

Ellie asintió, agotada.


...

Encontraron una casa abandonada siguiendo la carretera, lo suficientemente lejos de la estación como para sentirse seguras. Estaba en buen estado, aunque casi vacía por dentro, pero era infinitamente mejor que dormir al raso. Tras comprobar que era un lugar seguro, atrancaron las puertas y cerraron las ventanas. Encontraron una habitación con una cama de matrimonio destrozada, pero el colchón estaba bien.

-Parece que nos toca dormir juntas, ¿eh?- dijo Ellie.

-Ningún problema por mi parte- respondió Sarah colocando el colchón en el suelo-. Mientras no des patadas. Si lo haces dormirás en el suelo.

-Intentaré contenerme esta noche- rio la chica, después se sentó y suspiró-. Ojalá tuviéramos algo de comer, no me dio tiempo a cazar nada.

-Yo también tengo hambre- reconoció la rubia, aunque decir eso era quedarse corta: estaba muy hambrienta-. Mañana me encargaré de buscar algo, o quizá podrías intentar ir de caza otra vez. Por cierto, lo de antes… Gracias por quitarme a aquel chasqueador de encima.

Ellie sonrió y se tumbó.

-De nada. Iba a usar el arco, pero temía darte a ti con la flecha.

-Creía que no fallabas.

-Y no lo hago, pero… no quise arriesgarme.

-Está bien, también tienes buena puntería con los ladrillos.

-Es que soy la maestra de los ladrillos- murmuró Ellie sonriendo.

-¿La qué?

-No importa- Ellie hizo un gesto para que lo olvidara-. No, en serio, tú me has salvado la vida muchas veces antes, ahora sabes que puedo cubrirte las espaldas.

Sarah meditó esa posibilidad mientras se tumbaba a su lado. Sabía que la chica era valiente y que se las arreglaba bien por sí misma, pero la consideraba más alguien por quien preocuparse que alguien en quien confiar su vida. Quizá era hora de empezar a confiar en ella un poco más.

-Dijiste que habías disparado un fusil de balines, ¿no?

-Sí, a ratas.

-Bien, uno de estos días te enseñaré a disparar uno de verdad, y a algo más grande que una rata.

-¿De verdad?- la mirada de Ellie se iluminó.

-Sí, lo necesitarás-Sarah se giró y la dio la espalda-. Pero no esta noche, ahora necesito dormir o creo que me moriré.

-Sí, claro…- la chica se acomodó en el colchón con una sonrisa en los labios-. Oye, Sarah.

-¿Sí?

-Buenas noches.

Sarah respiró hondo un par de veces antes de responder.

-Buenas noches, Ellie.


...

Sarah despertó tarde, el sol ya alumbraba la habitación cuando abrió los ojos. En seguida se dio cuenta de que estaba sola; Ellie se había ido, y también faltaba su mochila con el arco y las flechas. Algo alarmada se levantó y salió al pasillo, después bajó las escaleras y buscó allí, pero no encontró ni rastro de la chica.

-¿Ellie?- preguntó saliendo al exterior.

-¡Sarah, estoy aquí!- la voz venía de la parte posterior de la casa, donde empezaba un bosque.

La rubia dio un rodeo. Allí estaba la chica, preparando una pequeña hoguera con ramas secas. A su lado descubrió un bulto peludo ensartado en una flecha, Ellie se lo mostró con orgullo.

-Mira: ¡El desayuno!- sonrió.

Sarah observó el conejo con la boca abierta, de pronto recordó todo el hambre que tenía.

-¿Lo has cazado tú?

-No, vino a mí él solito, con la flecha y todo… ¡Pues claro que lo he cazado yo!

-¿Por qué no me has despertado antes?

-Ayer yo dormí durante el viaje y tú no- respondió Ellie mientras colocaba al animal sobre el fuego-. Además, quería salir a cazar temprano…

-¡Tienes que desollarlo primero!- exclamó la rubia quitándoselo de golpe, el pelo había empezado a arder.

-No lo sabía- Ellie se mostró avergonzada-. Es la primera vez que cocino.

-Es un buen momento para aprender- respondió Sarah-. Déjame tu navaja.

-Ten cuidado con ella- dijo Ellie dándosela.

-¿Por qué le tienes tanto aprecio?- preguntó la otra mientras despellejaba al animal-. Nunca te separas de ella.

-Era de mi madre, es lo único que tengo de ella.- respondió la chica, con voz queda.

Sarah paró un segundo con su tarea, y después continuó. Había mirado inconscientemente su reloj de muñeca, aún lo llevaba pese a que no funcionaba.

-¿Algo va mal, Sarah?- preguntó la chica, que había notado su silencio.

-No, es solo… acabo de darme cuenta del hambre que tengo- suspiró-. Si tuviéramos algo con lo que acompañar al conejo ya sería perfecto.

-Ahora que lo dices…- Ellie sonrió y se puso en pie, entonces entró corriendo en la casa-. Espérame ahí, tengo lo que necesitas.

Sarah arqueó las cejas, preguntándose de qué estaba hablando, pero pronto lo descubrió. La chica volvió a salir con una botella en las manos y se acercó a ella.

-¡Tachaaann!- exclamó enseñándosela.

-¿Vino?- preguntó la rubia-. ¿De dónde lo has sacado?

-Estaba guardo en la cocina, había varias botellas, pero solo una en buen estado- Ellie se sentó junto a ella-. ¿Qué me dices, nos la bebemos?

-¿Nos?- Sarah se la quitó de las manos-. No tienes edad para beber.

-No me vengas con esas- replicó Ellie-. Son muchas cosas para las que no tengo edad, y aun así las hago. Además, no sería la primera vez; en Boston una amiga consiguió cerveza un par de veces. Se la robaba al director.

-¿Nunca la pillaron?

-No, qué va. Nos fugábamos a menudo por las noches, era fácil evitar a los soldados.

-Eras una pequeña delincuente- comentó la rubia.

-¿Y lo dice la contrabandista?- respondió ella con una sonrisa.

Sarah abrió la botella y olió el interior, después le dio un sorbo.

-Está bueno- respondió, luego le dio un trago más largo y se lo tendió a Ellie-. Toma, pero cuidado, no es cerveza.

Ellie no se cortó y dio también un buen trago, mientras Sarah ponía el conejo al fuego. Pronto ambas estaban dando cuenta de la comida, disfrutando de un momento de tranquilidad conscientes de que no sabrían cuándo volverían a tener otro.

-Ellie- Sarah la miró por encima de las llamas, su expresión se había vuelto seria-. Te dije que iba enseñarte a disparar, ¿recuerdas?

-Sí, claro- Ellie asintió y miró el fusil que descansaba junto a donde la rubia estaba sentada.

-Me gustaría saber… ¿has matado alguna vez?

-Muchas veces, ya me has visto enfrentarme a infectados.

-No, no hablo de infectados.

-…No- murmuró Ellie, tras un momento de silencio-. Nunca he matado a una persona, ¿por qué?

-Bueno, me gustaría pensar que nunca te verás obligada a hacerlo, pero…

-Pero en este mundo matas para sobrevivir, lo sé- completó la chica.

-Bien, pues quiero que estés preparada para lo que haga falta, ¿entiendes?- Sarah se puso en pie y recogió el rifle-. Manejar un arco y tener una navaja está bien, pero me sentiré más segura si aprendes a usar uno de estos.

Ellie asintió en silencio, parecía pensárselo detenidamente. Entonces sonrió y se puso en pie con ella.

-¿Significa que vas a dejar de tratarme como a una niña?

-No, no lo creo. Pero te tendré un poco más en cuenta si tenemos que vérnoslas con un grupo de infectados. Tú intenta que no me arrepienta de esto.

-Descuida, no te arrepentirás- aseguró ella con seguridad.

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Antes de nada, siento la tardanza; empiezo de nuevo los estudios y tengo poco tiempo para Baby Girl.

El próximo capítulo vendrá con acción y más historia, ya lo adelanto.

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Shady: si te ha gustado la innovación, durante algunos capítulos la historia será completamente original, y tengo pensado muchas cosas. En cuanto a Joel... ya llegará, sigue siendo un tema que Sarah evita. Gracias por tu apoyo :3

Zireael-Rukia: Ha tardado, pero aquí está la continuación. Queda un poco para que las dos abran sus sentimientos, pero todo llegará. ¡Gracias por comentar!

Gossamer: Un comentario de apoyo por muy poco que parezca aportar siempre es bienvenido, y el tuyo me ha sacado una sonrisa, ¡así que no te cortes si vuelves a pasarte a comentar XD! Gracias por los ánimos, y no te preocupes, pienso continuar la historia hasta el final.

FelipeCH: Gracias por seguirme, saludos desde España ^^ Escucharé tu propuesta, pero no prometo nada, ya hablaremos en privado.

Muchas gracias también a Katniss y al resto de lectores, espero veros en el siguiente capítulo.

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