Era otra noche en Nothing Town ¿porque se llama así esta ciudad?, simple. Al idiota de Zango se le ocurrió ponerle así porque según el aquí no importa nada,no hay nada de valor, tan solo simples inmortales que valen mierda, que no les importa arrebatar una vida, una mejor definición de ellos sería fenómenos. Esta es la ciudad de las creepypastas. Créeme ninguna persona en su sano juicio quisiera pasar o ya en el peor caso, llegar a esta ciudad.
Sangre se ve en cada milímetro de la ciudad al igual que órganos de mortales esparcidos por las calles, suerte que Zalgo siempre mandaba a uno que otra creepypasta a limpiar las calles, normalmente era Smile Dog el que las limpiaba comiéndose todo, estuviera podrido o no. Cientos y cientos de creepypastas vivían aquí, una nada con un todo, eso es esta ciudad...
La luna brillaba con fuerza y las calles morbosas y sucias, eran llenadas con sonidos de horror de mortales que eran traídos aquí por inmortales solo para matarlos o tortularlos por simple satisfacción.
Jeff caminaba, el aun no es inmortal, el quiere serlo, pero zalgo se niega a hacerlo inmortal pues según el aun le falta mucho que aprender para llegar a ser un inmortal y eso a jeff lo enfurecia, aunque no era tan malo pues nina, jake, sally, jane y ben tampoco lo eran aun. Solo slenderman, masky y hoodie lo eran. Jeff seguía caminando en silencio sumido en sus pensamientos. Estaba cansado, pues la cacería de esa noche había sido de cuatro personas y todas habían replicado y luchado por sus vidas como fieras. Tanto se habían resistido a morir que Jeff simplemente termino exhausto. Faltaban tres calles para llegar a su casa, cuando escucho unas risitas, divertidas, que se aproximaban. Fuera lo que fuera el podría luchar contra esa cosa y matarla fácilmente pero en estos momentos el estaba agotado así que prefirió esconderse. Se sumió en la sombría de un callejón mientras escuchaba que las risitas se acercaban más y más. El sonido que producían simplemente hacían que a Jeff le pulsara la cabeza. Jeff bufó con queja y desesperación. Preparo su cuchillo por si algo sucedía no quería ninguna sorpresa. Espero y espero hasta que aparecieron dos sombras por la calle. Entrecerró sus ojos en un intento de distinguirlas, La noche no ayudaba en nada, pero al final logro reconocerlas o, por lo menos a una de ellas...
― ¿Jane? ― susurró cuando reconoció la sombra.
Era Jane, vestida con su ordinario vestido negro pero esta vez estaba más corto. Le llegaba a los muslos y se le pegaba un poco más a sus curvas. Sus tacones negros con pulsera que siempre usaba y tres pulseras de bolitas blancas en un brazo.
Ella caminaba sonriente al lado de al parecer un muchacho que por su apariencia se podría decir que era de la edad de Jeff.
El tenia la misma estatura que Jeff. Tenia el pelo castaño, casi rojizo, y un poco largo. Piel algo bronceada color durazno. Ojos color verde que si los mirabas directamente sentías que te te penetraban hasta transpasar tu alma como una bala. Llevaba puesto unos vaqueros azul rey un poco pegados a su figura. Camisa blanca de botones y encima un saco negro y una bufanda de rayas blancas y negras.
El al igual que Jane caminaba sonriente, ambos hablaban alegremente y reían.
Jeff los observo hasta que estuvieran lo suficientemente lejos. Salio silenciosamente del callejón y por un momento el pensamiento de seguirlos cruzó por su mente. Tenia curiosidad de saber quien era ese chico, nunca lo había visto, no que el recuerde; además, parecía humano. Pero eso era imposible. ¿Que haría un humano aquí, con Jane? y ¿que demonios hacia Jane aquí?.
Sintió un hormigueo por su pierna como si esta no tuviera vida. Chasqueo su lengua y se dirigió a su hogar, abandonando su antiguo pensamiento. El estaba agotado y además. A el ¿Que le importaba con quien andaba Jane?. Pero aún así no podía evitar pensar en Jane y ese chico. Joder. Su cabeza dolía. "Que los tomen por culo". Pensó...
Jeff por fin había llegado. Saco su llave y abrió la puerta. Al entrar se encontró a Ben en la sala, viendo una película de miedo y abriendo con sus manos los ojos de Sally obligándole a verla. La pobre de Sally se cubría la cara para no ver las horribles imágenes pero Ben se las retiraba y la obligaba a ver las imágenes. Jeff los paso y subió las escaleras. Justo cuando iba a entrar a su habitación se encontró con slenderman. Genial. La curiosidad lo mataba, este era el momento perfecto para preguntarle..
― Oye slenderman, tengo que hablar contigo ―
Slenderman ladeo su cabeza en la dirección de Jeff y se pensó que responder. Sabía de quien queria hablar, era de Jane y también sabía muy bien que, cuando se trataba de Jane, Jeff era desesperante y terco pero sobre todo impulsivo
― Supongo que ya la viste ¿verdad? ― preguntó aunque sabia la respuesta
― Si. ¿Que hace aquí?. Tu la trajiste ¿cierto? ― contestó con cierto tono de enojo
― Si ― Slenderman levanto su dedo pulgar por delante en modo de afirmación
― ¡Y lo dices así como sin nada!. Sera mejor que me expliques el porque idiota ― le dijo Jeff levantando su puño amenazante
― Tranquilo, Jeff ― ríe nervioso ― Tengo hambre vamos a la cocina
― No. Me dimelo aquí. No quiero que nadie nos interrumpa ― Ordenó. ¿Acaso quería que todos se enterarán que su archirival "mujer" había conseguido entrar en la ciudad?
― En la cocina ― insistió
― Aquí ―
― Cocina ―
― Aquí ― repitió. ¿Acaso ninguno de los dos cedería?
― Co-ci-na ―
― !Aquí!― grito ya desesperado. Nadie le gana a Jeff
― Coci-adiós ― le dijo Slenderman corriendo hacia la cocina. Debía admitir que le encantaba molestar a Jeff
― ¡ Maldito vuelve! ― le gritó Jeff corriendo detrás de el tan rápido que cuando entro en la cocina, choco con Nina haciendo que tirara un pay que había comprado
― ¡Jeff idiota. Mi pay! ― chilló Nina
― Ay Jeff, tu siempre serás un estúpido ― se burló Jack sentado en una de las sillas del comedor
― Callense fue culpa del maldito pervertido de Slenderman ―
― Oye, oye yo solo quería comer algo ― se defendió
― Ya estamos aquí. Ahora contestame ―
― ¿Qué prisa tienes, no quieres una tostada con mermelada? ― dijo evadiendo el tema. Le había prometido a Jane que le dejaría decirle a Jeff primero.
― ¡Ya basta! ― Frunció sus cejas quemadas. Saco su cuchillo de su pantalón y con una velocidad inhumana lo presionó ligeramente en el cuello de Slenderman ― Dímelo ya
― Oye tranquilo ― puso sus manos por delante ― Zalgo me pidió que la trajera. Según el ella es casi una creepypasta. El único problema es que se niega a aceptarlo.
― Me da igual!.. no la quiero aquí, que se vaya ― contestó Jeff suavizando su agarre en el cuchillo y retrocediendo.
No tenía lógica. Jane odiaba todo esto. El terror, las creepypastas, matar y lo odiaba a el. ¿Porqué iba a quedarse vivir aquí?. En esta ciudad. Donde esta muy cerca de el y todo lo que odia. No lo entendía. Seguro Zalgo la habría obligado.
― Esa no es tu decisión, sino de Zalgo- le dijo Nina
― ¿Qué tu también ya sabias que estaba aquí? ― le preguntó
― Si ― contesto ― Eso no es novedad. Ya lo saben Jack, Masky y Hoodie
― ¿¡Y porque nadie me había dicho!? ― exclamó sorprendido. ¿A esas personas las consideraba sus amigos?
― Porque ya sabíamos que te pondrías así ― le dijo Jack
― Pues claro. Ya hay suficientes perras en esta ciudad como para traer a otra ― replicó Jeff molesto
― Claro, claro. Si no te gusta reclamarle a Zalgo ―
― ¿Me hablaban? ― habló Zalgo apareciendo de la nada convertido en un bebe horripilante, haciendo que todos, exepto Slenderman, se exaltaran y gritaran. ¿Han visto la película de Chucky?. Ah pues imaginen una cara diez veces más terrorífica.
― ¡Que feo! ― comento Nina con los ojos grandes como canicas
― Si viejo. ¿Porque te aparecer así? ― le dijo jack y sintió un escalofrío por su columna cuando Zalgo lo miró.
― Nanana. Pues ustedes tampoco son muy bonitos que digamos eh ― se defendió
― ¿De que hablas?. Nosotros somos ¡SEXYS!"- dijieron Jack, Jeff y Nina complices
― Sobre todo yo ― dijo Jeff con tono superioridad
― no es verdad ― dijo Zalgo
― Lo es ― hablo Jack dejando a todos perplejos ― En sus sueños ― añadió y todos exepto jeff se golpearon la frente con la palma su mano ― ¿Qué pasa, no entendieron mi broma?
― ¡Idiota'! ― grito Nina
― Delicados, ustedes no saben lo que son bromas de verdad ―
― Mejor callate ― le dijo Slenderman
― Si, si. Ya sabemos que soy sexys. Ahora callense. ― comenzó a decir Jeff poniéndose serio ― Zalgo quiero que saques a Jane de aquí
Zalgo miro a Slenderman y este solo se encogió de hombros ― Veo que pudiste esperar ― le reclamó ― Yo no haré eso ― finalizó
― ¿Porqué? ― replicó
― Ella debe estar aquí Jeff. Es una creepypasta como todos ustedes. Nosotros no podemos convivir con lo humanos―
― ¿Y? No me importa que ella se quede con sus "queridos" humanos ―
― Pero a mi si. Las cosas no funcionan así y yo soy el que tomo las decisiones aquí ― le dijo Zalgo.
Jeff apretó sus puños y bufó fuerte. Estaba molesto. Todos se habían puesto en su contra por esa perra. ¡Ja!. Cada vez dudaba más que ellos fueran sus amigos.
― Oye Jeff. ¿ Y a ti que te importa que este aquí? ― pregunto Slenderman
― ¡Somos rivales no podemos estar cerca! ― contestó abrumado. La verdad ni el sabía porque le molestaba tanto. Pero no la quería cerca de el.
― Yo no le veo el problema ― suspiró y se sentó al lado de Jack ― Ella acepto sin objeción ― finalizó.
― ¿Ella acepto?. Pero si ella odia todo esto ― preguntó
― No lo se jeff, tendrás que preguntarle a ella para saber sus razones ― le dijo Slenderman
Tenia razón. Si quería aclarar todas sus dudas debía hablar con ella ― Estoy cansado y me duele la cabeza me voy a dormir ―dijo y se fue lo más rapido que pudo a su habitación. Entro y se fue directamente al baño. Tiro en el piso su sudadera, su pantalón y su ropa interior. Se quito sus tenis y los arrojo fuera del baño. Entro a la ducha y dejo que el agua fría recorriera su cuerpo. Se mojo la cabeza y sintió como poco a poco el dolor de cabeza sedia disminuyendo. Al salir se acostó con solo vistiendo unos boxers negros, sus musculos se relajaron y sus pies hormiguearon. En serio estaba agotado. Pero el pensamiento del porque Jane esta aquí lo abrumó de nuevo interrumpiendo su paz. Gruñó y se llevo los dedos de las manos a su cabellera. Esto no lo dejaría en paz hasta hablar con Jane.
― Mañana te visitare Jane ― su sonrisa se agrando al punto de casi tocar sus oídos y con este último pensamiento cayó dormido.
