-Capítulo 5-

Comienza la Guerra

-Servirás con los ojos nublados por el caos. Para ti, la jaula de la locura. Deberé empuñar sus cadenas.-dijo uno de los Masters presentes cuando sus compañeros guardaron silencio. Una vez hubo terminado esta frase, todos continuaron su ritual orando a una sóla voz.

-¡Desde el séptimo cielo, acompañado por tres grandes palabras de poder! ¡Salid del anillo de restricción, protectores del sagrado balance!

En cuanto concluyó el cántico, toda la pequeña sala en la que se encontraban voló por los aires. Cada Master tomó rápidamente a su respectivo Servant, y huyó rápidamente de allí, separándose de los demás. De ésta manera, no serían encontrados fácilmente. Ya se reunirían más tarde.

Un joven de cabellos oscuros y cortados al estilo mohicano, corría acompañado de su nuevo compañero: Red Berserker, un Espíritu Heroico de gran altura, largos cabellos plateados y ojos carmesíes que recordaban a los de un dragón. El Servant iba revestido con una armadura plateada, cuya desgarrada capa roja ondeaba fuertemente mientras corría, aún aturdido, siendo guiado por su invocador.

Pronto llegaron a un bosque, donde pudieron refugiarse entre los árboles. Allí, el Servant habló por fin.

-Chico, cuéntame a qué se debe todo lo que acaba de suceder. ¿Por qué he tenido que huir en el mismo instante en el que he sido invocado? ¿Sabes acaso quién soy?

-Sé perfectamente quién eres.-contestó de mala gana el chico.-De hecho, yo te invoqué, Berserker.

-Berserker… Mocoso, explícame una cosa.

-¿Qué?

Se supone que a los Servant de mi clase se les anula la capacidad de razonar, con el fin de aumentar su capacidad de combate. En ese caso, ¿cómo es posible que esté hablando contigo ahora mismo? Ni siquiera yo alcanzo a comprenderlo.

-Eso es porque tú eres un Espíritu Heroico muy especial. De hecho, eres perfecto para ser invocado como un Berserker.

El mayor de los dos arqueó una de sus cejas en señal de duda.

-Me refiero al hecho de que el Encantamiento de Locura apenas hace mella en ti, pues tu leyenda cuenta que, aunque fuiste alguien sanguinario y violento, nunca cediste del todo a la demencia.

-Así que eso es lo que dice la historia sobre mí.-dijo el mayor con cierta amargura.-Es triste que las generaciones te tachen de sanguinario cuando lo único que hiciste fue tratar de proteger a los tuyos. ¿Sabes? En el final de mis días, incluso las personas que yo más amaba me traicionaron. Espero que tú no hagas lo mismo, no soy precisamente un Espíritu de usar y tirar, aunque me hayan invocado en una clase tan baja.

-No te quejes. Así podemos explotar una habilidad tuya que no podría ser usada si fueras un Saber o un Lancer. Que el mundo te recuerde como un monstruo, puede ser a veces realmente beneficioso.

-Tch. No sé hasta qué punto me ayuda eso… Por cierto, mocoso.

-¿Sí?

-Te lo paso por ahora porque acabo de conocerte, pero más te vale tratarme con el debido respeto a partir de ahora. Para empezar, dime tu nombre.

-Yosyp. Yosyp Oliynyk.-respondió el joven con cierta sequedad.

-De acuerdo. Espero que nos llevemos bien, mocoso.-dijo el Servant con una ligera sonrisa cínica en su rostro, al tiempo que se levantaba y, seguido de su compañero, continuaba con su marcha hacia el espesor del bosque, donde se reunirían con sus aliados.


-Dígame, milord, ¿acaso nos hemos perdido?

-No, Saber, no estamos perdidos… creo.-contestó Ryan a su Servant, un hombre bastante joven, embutido en una armadura de color rojizo, decorada con toques dorados. Una capa blanca caía elegantemente por los hombros de su portador, y una fina espada medieval permanecía enfundada al lado izquierdo de la cintura del caballero. El rostro del Servant era joven y de rasgos finos, con los brillantes ojos verdes de alguien que ansía y vive por la aventura y la batalla. Su pelo oscuro caía lacio hasta sus hombros, decorado por una fina corona de flores. Sus rasgos, combinados con su delgado cuerpo, no parecían los de un bravo caballero, sin embargo, las apariencias suelen engañar.

-Master, siento la presencia de un Espíritu Heroico cerca de nosotros. Parece estar buscando a alguien. ¿Es uno de los nuestros?

-No… Nosotros fijamos un punto de encuentro específico… Saber, prepárate para pelar.

Ambos compañeros permanecieron quietos, esperando cautelosamente a que el enemigo realizara alguna acción. Pasó un minuto… dos… tres minutos… Pasaron cinco minutos, y nada había ocurrido. Ryan se relajó, pero Saber permaneció alerta.

-Relájate, Saber.-dijo el Master.-No hay nadie…

Su frase fue interrumpida por un violento ruido a su espalda: el sonido de dos cuchillas chocando. Ryan se giró rápidamente en esa dirección, y vio a su Servant bloqueando con su espada el ataque de alguien que sujetaba una larguísima lanza en ristre. El guerrero enemigo separó su arma de la de su rival y, casi inmediatamente, saltó hacia atrás, colocándose a la altura de un joven que permanecía quieto observando la batalla.

-Lo siento, Master, he fallado.-dijo el Servant, un hombre de altura media y cuerpo fornido, vestido con una fina túnica blanca y una coraza de bronce que apenas le cubría el pecho. En sus pies llevaba unas sandalias sujetas a los pies con tiras de piel. En su mano derecha llevaba el arma con la que había atacado antes, una larguísima lanza de madera de diseño simple con una afilada punta en el extremo superior. Un líquido resplandeciente se resbalaba constantemente por la pica, como si ésta hubiera sido bañada en pintura dorada. Lo más extraño era que, al caer, ése misterioso líquido no manchaba ni los brazos, ni la ropa, ni la ensortijada cabellera del Espíritu Heroico. A pesar de todo esto, el rasgo más prominente de aquel hombre eran sus ojos: grandes esferas casi completamente azules que parecían no mirar hacia ninguna dirección.

A su lado se encontraba su Master, un joven de raza nativo americana. Tenía el pelo negro cortado casi al raso y los ojos marrones y pequeños. Vestía un hábito negro que llegaba hasta sus tobillos, y de su cuello colgaba una sencilla cruz de madera. Entre sus dedos portaba varias armas finas y afiladas de color negro, similares a cuchillas. Ryan puso su vista rápidamente es éstas.

-Esas son Llaves Negras… ¡Saber, cuidado, ese chico es uno de los Ejecutores de la Iglesia!

El joven cardenal sonrió amablemente.

-Sí, y yo a ti también te conozco… Tú eres Ryan Davis, uno de los diez magos más buscados por la Asociación Mágica y la Santa Iglesia.

El más alto no pareció sorprendido.

-¿Ah, sí? Y dígame, padre, ¿de qué se me acusa ahora?

-De robar Crestas Taumatúrgicas.

Todos permanecieron en silencio durante unos segundos, pero Ryan comenzó a carcajearse al poco tiempo.

-¿En serio? ¿Ahora dicen que las he robado? ¡Por favor!

-Explique entonces la razón por la cual usted posee las Crestas de dos familias diferentes.

-Porque soy el sucesor de dos familias diferentes. ¿No es obvio?-respondió con tono irónico.

El clérigo, sin embargo, permaneció inalterable.

-Está terminantemente prohibida por la ley mágica la posesión de más de una Cresta Taumatúrgica. Te daré una oportunidad.-suspiró, tendiéndole a Ryan una de sus armas.-Las Llaves Negras pueden extraer Crestas Taumatúrgicas sin causar daño en su poseedor. Entrégame una de ellas y te permitiré salir ileso. ¿De acuerdo?

Ryan se acercó lentamente a su oponente, tomó una de sus Llaves y, después de alejarse un poco, la arrojó muy lejos de su posición.

-Ala, un arma menos, un problema menos.-comentó, para luego dirigirse al Ejecutor.-¡Vas listo si crees que voy a deshacerme de la única herencia de mis padres con esa facilidad! ¡Preferiría morir antes!-concluyó sonriendo.

-Así sea entonces.-murmuró el presbítero.-Soy el miembro número ciento siete de la Asamblea del Octavo Sacramento, los Ejecutores de la Santa Iglesia. Mi nombre es Steven Betnacurt, y éste que se encuentra a mi lado es mi Servant, Blue Lancer. Recuérdalo mientras sufres tu castigo en el Infierno.

-Tranquilo, lo recordaré.-afirmó Ryan.-Sin embargo, ahora tengo cosas que hacer, así que ya nos enfrentaremos otro día, ¿vale? Vámonos, Saber.

-Milord, no creo que nuestro enemigo nos vaya a permitir escapar tan fácilmente.-dijo Red Saber, que había permanecido en silencio hasta ese momento.

-No te preocupes, tengo un plan. Utilizaremos uno de tus Noble Phantasm.

Lancer se preparó para atacar, pero fue detenido por Steven.

-Espera. Van a utilizar un Noble Phantasm, ya lo has oído. Esperemos para verlo, la información que nos revele puede ser crucial para vencerles.-susurró el Master para que sus oponentes no le escuchen.-Prepárate para responder a su ataque, en función de lo que hagan…

-¡Ahora!-gritó Ryan, interrumpiendo al otro.

De repente, la armadura de Saber se transformó en una coraza totalmente blanca, y dos amplias alas angelicales salían de su espalda. Una potente luz inundó todo el bosque, cegando al Ejecutor y a su Servant. Cuando recobraron la vista, vieron a Ryan y a Saber alejándose del lugar donde se encontraban. El caballero vestía, en lugar de su armadura roja o la forma angelical que había mostrado antes, una vieja camisa de lino y una manta en lugar de capa.

-Era una ilusión…-musitó Steven casi sin poder ver.-¡Lancer, ataca antes de que se escapen!

Blue Lancer se abalanzó con la lanza en ristre hacia sus enemigos, pero fue rápidamente interceptado por otra lanza, solo que ésta era más corta y totalmente negra. El usuario de dicha arma era un caballero cubierto de pies a cabeza por una extraña armadura negra de aspecto demoníaco, que cabalgaba un curioso animal similar a un caballo, solo que con alas y cola de dragón. El misterioso jinete se elevó por los cielos con una sacudida de alas de su montura, desapareciendo rápidamente de la vista de los sorprendidos Lancer y Steven.

-Han escapado…-murmuró este último al ver que todos sus rivales habían desaparecido de su vista.


-Gracias, Danny, me has salvado la vida.-dijo Ryan sentándose a descansar en un árbol, ya en el punto de encuentro donde deberían aparecer el resto de los miembros de Crimson Soul.

-Eres muy descuidado.-le reprendió su compañero.-Una ilusión tan corta nunca funcionaría contra un Ejecutor de la Iglesia.

-Te recuerdo, amigo mío.-dijo el más alto.-Que esa "ilusión" era parte del Noble Phantasm de mi compañero Saber.-explicó señalando a su Servant, que había recuperado su armadura roja.-No deberías subestimarla. Ese cura empezará a sentir sus auténticos efectos en poco tiempo.

-¿Qué es lo que hace?-preguntó el otro joven con curiosidad.

-Ya lo verás, amigo mío, ya lo verás…-respondió Ryan con aire misterioso.-Pero cambiando de tema, el Noble Phantasm de tu Servant sí que es impresionante. ¿Ese caballero negro de antes también era una ilusión? ¿De dónde lo sacaste?

-No era una ilusión.-respondió Danny.-Una de las habilidades personales de mi compañero es la invocación.

-¿Puede invocar Espíritus Heroicos, como nosotros? Vaya, eso sí que es útil.

-Bueno, sí que puede hacer invocaciones, pero no de Espíritus Heroicos. Tan sólo puede invocar a los espíritus que están encerrados en su Noble Phantasm. ¿No es así, Caster?

El Servant de Danny, un hombre joven de largo cabello negro azulado y ojos ambarinos, rasgos amables, pero varoniles; y vestido con una suntuosa túnica blanca y roja, y una diadema dorada en su cabeza, asintió con la cabeza.

-Sí. Así es como funciona, más o menos.-dijo al tiempo que abría el libro y de éste surgía un brillante sello mágico con la forma de una estrella de seis puntas que absorbió al caballero negro rápidamente.-Sin embargo, para ello necesito una gran cantidad de prana.

-Cierto. Es una pena que mis niveles de prana no sean muy altos. Si fuera así, incluso podría hacer varias invocaciones a la vez.

-Entonces, lo único que necesitas es un suministro de prana de respaldo.-dijo una voz proveniente de la espesura del bosque.

-¡Yosyp!-exclamó Ryan al ver al chico ucraniano acompañado de su Servant, Berserker.

-¿Tienes alguna idea sobre cómo conseguir más prana?-preguntó Danny.

-Sí, pero será mejor contarla cuando lleguen los demás.


Buenas, queridos lectores!

Es una pena, pero nadie ha sido capaz de adivinar la identidad de Yellow Lancer. Sin embargo, si que he recibido una respuesta a la pregunta, que merece una explicación.

Lvl6: Me temo que para conocer a Gilgamesh, y para que Gilgamesh le conozca, no necesitan ser contemporáneos. Me explicaré: cuando un Espíritu Heroico es invocado como Servant, éste recibe información sobre los diferentes héroes de la historia y sobre el mundo contemporáneo. De esta manera, no es que Gilgamesh haya reconocido a Lancer, sino que, al estar en el mismo equipo, era conocedor de su identidad y también de su historia. Por otro lado, la descripción sí que puede llevar a pensar que es un faraón egipcio (eso es enteramente culpa mía) sin embargo, no es así. Yellow Lancer es de un tiempo muy posterior al Antiguo Egipto. Fíjate en la pista de que su reliquia tuvo que ser traída de un museo de Viena, lo que implica que no hay nada relacionado con él en el Museo Británico. De todas maneras, te agradezco tu participación en mi mini-concurso, y, si quieres volver a intentarlo con éste Servant o adivinar la identidad de otros, estaré encantado de que lo hagas ^^.

Así pues… el concurso de adivinar la identidad de Yellow Lancer sigue abierto, y añadimos las identidades de Red Berserker, Red Saber, Blue Lancer y Red Caster. Mucha suerte!

Como aportación de hoy, añadiré los datos del Noble Phantasm que Saber ha utilizado en éste capítulo. También sirve como pista para adivinar su identidad, aunque es un poco rebuscado. :P

Nombre: Falso Ángel

Título: Paranoia del Aspirante a Caballero

Rango: D

Efecto: Crea una breve ilusión que ciega al que la ve de manera momentánea. Tiene efectos secundarios desconocidos. Al utilizarlo, Saber perderá su armadura durante un corto período de tiempo.