hola chicas(os) gracias por su apoyo... por las demas historias no las he podido actualizar ya que ff no me lo permite y estoy tratando de ver que es lo que sucede :( bueno sin mas espero que les guste el cap. besos.

les recuerdo que lastimosamente no soy dueña de criminal minds ni de ninguno de sus personajes( claro excepto los creados por mi loca cabeza)

Capítulo 3

-No entiendo ¿cómo que mi casa esta clausurada?- le pregunté al agente Rossi

-Te encontramos en tu casa, antes de traerte al hospital- me dijo.

Los recuerdos que tenía sobre lo acontecido últimamente golpearon mi mente con una cadena de imágenes que me marearon un poco, tambaleando y siendo sujetada por la cintura del guapo Dr. Reid, quien me acomodo gentilmente sobre la camilla.

-¿estás bien?- me preguntó sujetando con delicadeza mis manos.

-Sí, es sólo que los recuerdos de lo que ocurrió me marearon un poco —le confesé mientras veía mis pequeñas manos envueltas en las suyas.— a veces creo que tener una memoria eidética es una bendición y una maldición —dije en un susurro.

Lo vi sonreír ante mi comentario— Yo también opino lo mismo —me dijo viéndome a los ojos.

Le sonreí hipnotizada por sus ojos, realmente es increíble poder conocer a alguien que pueda comprenderte, que sabe lo que sientes y el como ves el mundo.

—Me alegra que me comprendas —le comenté sintiendo mis mejillas arder aún no sé porque me siento muy bien con él, protegida y comprendida.

—A mí también —confesó con un sonrojo en sus mejillas.— ¿Quieres contestarme algunas preguntas sobre lo de hoy? —me preguntó viéndose más profesional.

—Sí, pero no aquí —dije viendo a su jefe— en cualquier lugar menos aquí —dije levantándome decidida.

—Muy bien, Morgan y Reid escolten a EL… —dijo deteniéndose ante mi mirada— Lizzie —dijo buscando mi aprobación, lo cual contesté con una sonrisa— al cuartel. JJ, prepara una rueda de prensa. Los demás debemos de terminar con el perfil del SUDES —dijo dando órdenes.

Entre al daño de mi habitación para cambiarme con la ropa que Hank me había conseguido, la cual consistía en una camisa polo y un jean azul oscuro, con mis converse negros favoritos. Me acomode el cabello en una cola alta para luego salir del ahí.

—¿Nos vamos? —me preguntó el agente Morgan extendiéndome su mano a lo cual con gusto acepte.

—Claro agente Morgan —le contesté.

—Por favor, sólo Morgan —me dijo mientras salíamos de mi habitación.

—Por supuesto, Morgan —dije sonriéndole.

Busqué con mi mirada a Reid que ya estaba en la entrada del hospital en una camioneta negra muy lujosa, quién al verme me ayudó a subir mientras Morgan encendía el auto. Una vez en la camioneta el agente Morgan la puso en marcha y en menos de diez minutos, —ok . En nueve minutos y cincuenta y seis segundos, si cuento los minutos y segundos— estábamos en la entrada de un moderno establecimiento con las iniciales en grande del FBI. Morgan detuvo la camioneta y, tal como todo un caballero, Reid me ayudo a bajar de la de ella.

—Te pediremos una tarjeta de visita —me explicó Reid mientras Morgan hablaba con el portero quien me dirigía, de vez en cuando, una mirada de admiración.

—Listo —dijo Morgan colocándome un carnet con mucho cuidado en la camisa.— Vamos adentro, baby girl —me dijo abriendo la puerta del enorme establecimiento.

Nos dirigimos hacia el elevador al piso seis. Lo primer que vi al salir del elevador fueron unos cuantos cubículos con unos escritorios grises y muchos documentos en ellos, muy bien ordenados. Mi vista cayó en uno en específico, prácticamente tenía el triple de documentos que los demás y algunos libros en él.

—¿De quién es ese escritorio? — pregunté.

—Es el mío —me respondió Reid viéndome de reojo.

—¿Por qué tiene el triple de documentos que los demás? —le pregunté con mucha curiosidad.

—Porque aquí, mis amigos, siempre me pasan de los suyos —me respondió muy tranquilo.

—Ya entendí —dije al comprender el porqué de esa injusticia.— Definitivamente es más una maldición —dije sonriendo a lo cual el me volteo a ver con una sincera sonrisa en su cara.

—¡Lizzie! —escuché que alguien gritaba mi nombre.

Busqué a la persona que decía mi nombre y me encontré con mi ex asistente. Un joven regordete, de cabello negro y de ojos saltones y azules.

¿Max? —le pregunté— ¿qué haces aquí? —dije confundida.

—No, ¿tú que haces aquí… y con él? —preguntó señalando a Reid con una arma. Rápidamente vi como Morgan sacaba la suya apuntando a Max— Tú deberías estar muerta —me gritó furioso.

—Baje el arma —le gritó Morgan.

Max volteo a verme haciendo caso omiso a Morgan— ¿Porque? —me gritó.

—Max, baja el arma —le dije al ver que seguía apuntando al pecho de Reid.

¿Por qué nunca pudiste amarme? —me reprochó— Todo lo que hice por ti, ¿y así me lo agradeces… estando con él? —me gritó—¡Eres mía! —me gritó quitando el seguro de su arma.

Reid POV.

Todo aconteció tan rápido. El ver como aquel extraño y psicópata hombre me apuntaba con su arma en el pecho, gritándole a Lizzie. El sonido del seguro al quitarse llamo mi atención, y escuché el sonido ensordecedor al disparar. Cerré mis ojos esperando el ardor al sentir las balas en mi pecho, pero sólo el sonido de varios disparos pude distinguir. Abrí mis ojos lentamente viendo a aquel hombre en el suelo con un disparo en la cabeza gracias a Hotch. Sentí unos ojos enfocados en mí, observe a Lizzie viéndome con mucha dulzura y preocupación.

—¿Estás bien? —me preguntó a lo cual asentí.— Me… alegro —dijo entrecortadamente.

La observe fijamente y vi sangre fluyendo de su estómago manchando de un color carmesí su camisa. Rápidamente me acerque a ella muy preocupado al verla en ese estado. Vi que sus piernas comenzaban a flaquear cayendo de rodillas en el frio piso. Me coloqué en mis rodillas para estar a su altura, viendo como tranquilamente acomodaba su cabeza en mis piernas.

—¿Estás bien? —me volvió a preguntar.

—Sí, estoy bien, ¿por qué lo hiciste? —le pregunté molesto.

—No podría dejar que te hirieran por mí —me contestó— además, no siento nada, ¿recuerdas? —me preguntó a lo cual asentí mientras tomaba su fría mano en la mía.

—Te pondrás bien —le dije acariciando su cabello.

—Estoy cansada, quiero dormir —me dijo cerrando sus ojos.

—No te duermas preciosa —le dijo Morgan mientras hacía opresión en su pecho y estómago.

—Pero tengo sueño —protestó como una niña pequeña.

—Por favor, no cierres tus ojos —le supliqué sintiendo mi pecho oprimirse al verla tan frágil y pálida por la pérdida extrema de sangre.— No te duermas Lizzie —dije acariciando su cabello mientras una lágrima rodaba por mi mejilla.

—No llores Reid, estaré bien —me dijo con una sonrisa y su fría mano se posó sobre mi mejilla borrando aquella traicionera lágrima.

—Muy bien preciosa, no te duermas. Hotch ya llamo a los paramédicos, vienen en camino —le dijo Morgan muy preocupado.

—Quisiera sentir dolor —comentó con sus ojos cerrados— así sabría si voy a morir—comentó.

—No morirás —le dije muy seguro aunque una pequeña parte de mi lo dudaba, en un solo día estaba a punto de morir.— No debes morir —le dije seriamente

—No moriré —me aseguró viéndome— pero con una condición —me dijo abriendo sus hermosos ojos y viéndome directamente.

—Lo que sea —dije sin pensar, realmente no quería que muriera, y estoy dispuesto a hacer todo lo que ella me pia.

—¿Saldrías conmigo a cenar el viernes a las ocho? —me preguntó dejando atónitos a todos los presente, incluyéndome.

—Claro —le respondí sonriendo ante sus ocurrencias.

—¿Es una cita? —preguntó muy esperanzada.

—Es una cita —le confirmé y una sonrisa afloró en sus labios.

Escuchamos unos pasos corriendo hacia nosotros y pude distinguir a los paramédicos junto con el Dr. Delko que salió corriendo hacia su amiga.

—Reporte de los daños Lizzie —dijo seriamente.

—Seis balas incrustadas en mi pecho y abdomen, no hay ningún órgano comprometido, estoy bien, es sólo la perdida excesiva de sangre la que me tiene muy mareada. —le dijo tranquilamente mientras intentaba levantarse.

—¿Nunca aprendes verdad? —le dijo con una sonrisa.— no te levantes —le ordenó a lo que ella hizo un mohín.

—Está bien —dijo resignada— nos vemos Reid —me dijo mientras los paramédicos se la llevaron dejando un charco de sangre por todo el piso.

sugerencias, criticas o comentarios haganmelos saber.

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