hola chicas(os) gracias por su apoyo...espero que les guste el cap. besos. y asi no me quieran matar.
les recuerdo que lastimosamente no soy dueña de criminal minds ni de ninguno de sus personajes( claro excepto los creados por mi loca cabeza) dejenme decirle ques estos caps han sido beteados por mi bella amiga ElizaC.
Capitulo 5
POV REID
—¿Qué sucede? —–escuché una voz masculina y al reconocerla me levanté de la silla rápidamente alejándome de JJ, necesitaba que me aseguraran que ella había…. no podía siquiera pensarlo.
¿Quién más que su amigo, el Dr. Delko, para decirme que ella….?
—¿Dónde está? Necesito verla —pedí impaciente quitando desesperadamente las lágrimas que caían por mi rostro.
—Cálmate chico ¿Qué sucede? —preguntó bastante calmado y un poco extrañado por mi comportamiento.
—Nos han dicho que…. Murió —dijo Garcia con voz cortada en la última frase.
—Entiendo —dijo ¿Cómo puede estar tan calmado en estos momentos? ¿Acaso no le importaba?— Bien. Efectivamente ella murió —mi respiración se cortó y sentí que mi corazón dejo de seguir su marcha— Pero eso fue por solo cinco minutos. Debo admitir que me asusté mucho, pero ahora ella esta…. podríamos decir que… bien —explicó tratando de encontrar las palabras, ahora sentí aflojar el aire que había estado conteniendo.
—¿Podríamos decir que bien? —preguntó Hotch sin entender lo que Delko decía.
—Bueno… —comenzó y en su mirada vi un deje de tristeza ¿pero qué pasaba?— Tendrá que permanecer algunos días internada para tenerla en observación debido a la pérdida excesiva de sangre que tuvo, eso será sólo mientras su cuerpo se recupera.
—Pero… se recuperará ¿cierto? —pregunté ahora un poco, pero sólo un poco, más relajado.
—Habrá que esperar —contestó simplemente— ella es fuerte, se que estará bien. Siempre lo está —dijo esperanzado y melancólico.
—Puedo… ¿puedo verla? —pregunté algo inseguro.
—Aún esta en cuidados intensivos. Cuando la trasladen a una habitación se los hare saber ¿de acuerdo? —me pregunto y asentí con pesar.
Quería verla. Asegurarme que su corazón seguía latiendo.
—Se pondrá bien —me voltee a ver a JJ quien toco mi hombro en un acto de reconfortarme.
No dije nada. Fui a sentarme nuevamente en la silla para esperar a que el Dr. Delko me dijese que podía pasar a verla. Mi corazón al parecer volvió a la vida. El saber que ella no había muerto me hacia sentir realmente muy feliz e inquieto, inquieto por el enorme deseo que tenia de verla. Aunque no me agradaba el saber que esta viva pero no del todo. Peor hubiese sido si ella… será mejor que aleje los malos pensamientos.
—Reid —levanté mi vista hacia Morgan.
Nadie se había movido del hospital. Todos estábamos ansiosos de saber que ella estaría bien. En especial yo.
—Ve a tu casa Reid.
—No —dije inmediatamente, no quería moverme hasta no verla y cerciorarme por mi mismo que ella seguía con vida.
—Nosotros nos quedaremos aquí esperando por cualquier cosa. Tienes que ir a cambiarte de ropa —dijo señalando mi ropa.
Baje mi vista viendo mi ropa que estaba cubierta con la sangre de Elizabeth.
—Vamos Reid, yo te llevo a tu departamento y luego te traeré de regreso —me sugirió Rossi. Asentí comprendiendo que ellos estaban preocupados por mí y que realmente debía cambiarme.
—Te avisare si algo sucede —me dijo JJ cuando pase por su lado.
—Gracias —le dije, ahora un poco más calmado.
Rossi y yo entramos al elevador bajando hasta el estacionamiento. Una vez fuera del hospital el frio viento que soplaba me calmo inmediatamente. Seguí a Rossi hasta donde el lujoso convertible estaba parqueado, me senté cuidadosamente en él y Rossi condujo hacia el edificio donde vivía.
Al llegar salí rápidamente del auto, prácticamente corriendo, hacia mi departamento querría llegar lo más rápido posible. Una vez abierta mi puerta me dirigí hacia mi habitación, saqué un poco de ropa de mi closet y me fui directo al baño para quitarme toda la sangre que tenia de Lizzie. Abrí la regadera y me metí en ella sintiendo el agua correr por todo mi cuerpo y despejando todo rastro de sangre. Una vez cerciorado de no tener ni un poco de sangre, comencé a vestirme. Me coloqué la camiseta azul oscuro que había sacado y un jean oscuro, me puse mis converse negros y salí del baño encontrándome con Rossi que al parecer acababa de terminar de hablar por teléfono.
—¿Sucedió algo? —pregunté intrigado.
—Cálmate Reid, sólo han pasado quince minutos —me dijo mostrándome el reloj— y respondiendo a tu pregunta, a Lizzie la trasladaran en tres minutos a una habitación, al parecer está reaccionando bien al tratamiento —me explicó— ¿porque tanto interés en ella? —preguntó sentándose en uno de los sofás invitándome a imitarlo.
Me senté en el sofá frente a él analizando mi respuesta.
—Realmente no lo sé —le confesé bajando la vista— Es solo que siento que ella es muy importante para mí —dije ocultando mi rostro en mis manos y recordando su hermosa sonrisa.
—Ya… veo —dijo viéndome y examinando mi rostro— ¿nos vamos? —me preguntó incorporándose antes de que le preguntara a que se refería.
—Sí —le contesté tomando mi billetera y mi teléfono.
Llegamos muy rápido al hospital y sin esperar más, subí rápidamente hacia el piso donde se encontraban los demás.
—Dr. Reid, que bien que llega, acabamos de colocar a Lizzie en una habitación y muy pronto despertara ¿desean verla? —preguntó el Dr. Delko una vez estuve cerca.
—Sí, por favor —le contestó Garcia al ver que no procesaba palabra alguna, lo cual era algo novedoso.
—Bien. Síganme por favor —dijo guiándonos por un corredor hasta llegar al fondo de este donde únicamente había una sola puerta.
Lentamente abrió la puerta, entrando en aquella fría habitación de paredes blancas. Entre siguiendo al Dr. Delko y lo primero que capto mi atención fue el cuerpo inmóvil de Elizabeth, su piel tan blanca como los pétalos de un jazmín, el contraste de su cabello café desordenado por toda la almohada con algunos mechones cayendo rebeldemente por su rostro, esos ojos llenos de vida, cerrados con suma delicadeza y esos hermosos labios rojos. Rápidamente me transporte a muchos de los escritos de los griegos al detallar a alguna diosa. Porque eso parecía Elizabeth, una diosa postrada en aquella cama reflejando en su rostro una tranquilidad y una belleza tan pura que debía ser una fantasía.
Me acerqué hacia ella, quitando con mi mano aquellos rebeldes mechones de su suave rostro. La vi sonreír ante mi contacto.
—Reid —susurró aún con sus ojos cerrados.
Mi corazón se aceleró a más no poder al oírla susurrar mi nombre.
—¿Cómo se encuentra? escuché a Hotch preguntarle al Dr. Delko y fue hasta entonces que me di cuenta que todos estaban en la habitación.
Sentí mis mejillas arder ante la mirada de todos puesta en mí.
—Está estable y está respondiendo aceptablemente el tratamiento, aunque la tenemos sedada ya que conociéndola como la conozco —dijo dirigiéndole una mirada a Lizzie— se levantaría tomando sus cosas, alegando no sentir nada, luego pelearíamos, me despediría, luego me recontrataría y por último me daría algún golpe antes de salir del edificio —dijo sonriendo— para luego aparecer a las dos horas pidiéndome que le vuelva a suturar las heridas —comentó de lo más tranquilo.
—¿Qué tan a menudo sucede? —le preguntó Garcia.
—Bueno, muy a menudo —le respondió frunciendo el ceño— Viene aquí muy seguido por su enfermedad. A veces se olvida de donde está y puede llegar a lastimarse muy gravemente. Aún recuerdo cuando se cayó de las escaleras, se quebró una costilla y se fracturó el cráneo. Ella sencillamente se levantó y se dirigió al aeropuerto donde un oficial la detuvo y la trajo hasta aquí.
—¿Es enserio? —preguntó Morgan incrédulo.
—Sí, hasta ahora, se ha salvado de morir quemada cuando su fábrica se incendió y, al no sentir el calor aumentar, siguió trabajando hasta que sintió el olor y fue hasta entonces que se dio cuenta. O cuando colocó su mano en aceite hirviendo mientras terminaba de revisar los pocos errores que su novela tenia. Fue Hank, su guardaespaldas, que se dio cuenta y la trajo hasta aquí, donde inútilmente la quise tener internada y ella me golpeo —dijo tocando el puente de su nariz, una leve señal donde había sido el golpe.
—¿Tan fuerte golpea? —le preguntó Prentiss.
—Sí, el último golpe que me dio me dislocó la rodilla y no pude caminar por una semana.
—¡Vaya! debió estar muy enojada —comentó JJ muy sorprendida.
—Sí, pero fue por otras razones —comentó más para sí mismo.
—¿Qué otra razones? —fue mi turno de preguntar.
Lo vi dudar si responder o no ante mi pregunta.
—Dr. Delko, debemos saber, lo más posible, de Elizabeth Masen para relacionarla con Max Cowell —le dijo Hotch seriamente, Delko asintió viendo a Lizzie.
—Bien. Fue hace un año cuando ella se cortó las venas y yo la rescaté, estaba tan furiosa conmigo que me golpeo y luego me despidió por un mes —dijo bajando la cabeza.
Voltee a ver a Lizzie durmiendo plácidamente, no podía creer que había intentado quitarse la vida
—¿Sabe el motivo por el cual ella se cortó las venas? —le preguntó, ahora, Rossi anotando en su libreta.
—Ella, aunque es joven y exitosa ha sufrido mucho —dijo con mucha tristeza— Lizzie se quiso quitar la vida cuando mataron a su novio, el día de su boda. En el altar, justo en el momento en que acababan de decir los votos de matrimonio, su desquiciada ex-novia lo mató. Lizzie realmente sufrió mucho y desde entonces se ha entregado cien por ciento a su trabajo y se fue a vivir al pequeño departamento donde ustedes la encontraron —nos comentó.
No podía creer lo que había escuchado. ¿Tanto dolor había sufrido? Justo entonces recordé el día en que también perdí a Meave. Pensé en muchas formas de quitarme la vida, no llevando a cabo ninguna de ellas gracias al apoyo de mis amigos. Ahora la entendía mejor, porque aunque tuviese esos ojos tan brillantes, se podía ver, en ocasiones, un deje de tristeza en ellos. Me la imaginé cubierta de sangre proviniendo de sus muñecas, tan pálida y blanca, como ahora, con una inmensa tristeza reflejada en sus bellos ojos. No, no podía ni siquiera pensar en que ella se muera. No… podía.
Era como ver todo lo bueno de mi vida, morir con ella.
REVIEWS PLEASE me gusta saber que piensan sobre esta historia y espero que ya no me quieran matar jajaja XD
besos y hasta la proxima
