Capitulo 11. Encuentros.

Ahí estaba yo en medio de esa habitación, rememorando en mi mente lo que había pasado no sabia en que momento mis emociones por Edward se habían vuelto tan carnales. Levante la toalla del suelo y me fui a mi habitación, me vestí con un pijama de pantalón largo y franela de algodón, peine mi cabello y Salí para dormir en mi cama estoy segura que no había dormido ahí en los últimos años, quizá era el momento de regresar a ella.

Cuando levante la vista Jasper estaba sentado en el borde de mi cama sonriéndome, se acomodo dejándome acostarme y recostándome en su pecho sabia que el podía sentir el torbellino de emociones que había dentro de mi.

-La fuerza de tus emociones me tiene confundido, que sucede Isabella?- pregunto acariciando mi brazo- creo que sabes mejor que yo lo que pasa Jazz, es… confuso- le dije suspirando.

-Bella aun eres joven para ese tipo de experiencias- me dijo sereno- lo se pero como hago con lo que siento.- afortunadamente con Rosalie y con Jasper podía hablar con toda la libertad del mundo, de lo que fuera.

Fue mi turno de suspirar y decidí sentarme en la cama cruzando mis piernas como los niños en el kínder, necesitaba sacar de mi todo esto. Necesitaba respuestas.

-Suéltalo- me dijo acomodándose frente a mi- porque se fue así, porque me dejo aquí así. Pude sentir que el estaba igual de inquieto que yo- explique.

-Veras nena, los vampiros tenemos una fuerza envidiable para cualquier especie, en comparación con los humanos no tienen ninguna ventaja. Cuando se trata de ese tipo de emociones nos volvemos desenfrenados, nos dejamos dominar por la excitación, con un igual no debemos controlarnos. No tenemos que frenar nuestros deseos pero con un humano seria como sentenciarlo a muerte.

Sus palabras retumbaban en mi cabeza, podía dañarme si me hiciera el amor?

-Puede hacerme daño Jazz?- pregunte en un susurro- Si Bella puede matarte si se descuida- sus palabras me dejaron sin aliento- es por eso que huye- afirme.

-Si nena por eso huye, estoy seguro que aunque seria imposible moriría si te hiciera daño- las palabras de Jasper retumbaban en mis pensamientos.

Me recosté de nuevo en su pecho sin decir una palabra mas, sus ondas tranquilizadoras me hicieron dormir en poco tiempo. En mis sueños estaba en una habitación blanca con una cama enorme cubierta de sabanas del mismo tono blanco ahí estábamos los dos amándonos con toda la locura y pasión que teníamos dentro, dejando fluir nuestras emociones.

Mis ojos estaban cerrados por la llegada del clímax y los gruñidos brotaban de la garganta de Edward, cuando al fin conseguí la cúspide de mi placer abrí mis ojos. Pero no eran mis ojos no eran verdes eran de un tono rojo carmesí intenso, el sobresalto tomo mi cuerpo y desperté jadeando.

-Pasa algo princesa?- me pregunto Jasper a mi lado Edward no había vuelto- que hora es- dije tratando de normalizar mi respiración- las 2- no ha vuelto verdad?-el solo negó.

-Quieres algo?- yo negué volviendo a recostarme en su pecho hasta quedarme dormida.

Me desperté a eso de las 8, estaba sola en mi cama por lo visto el no había vuelto las imágenes de mi sueño se repetían una y otra vez en mi mente con la convicción de averiguar que significaban esos ojos rojos me levante de la cama tome una ducha, lave mis dientes y baje a la cocina. Mama estaba ahí con Edward, cuando me sintió llegar se levanto de su silla y se acerco hasta mi.

-Lo siento muñeca no debí irme así- dijo acariciando mi mentón, no podía enojarme con el- no vuelvas dejarme dormir sola- me puse de puntitas dejando un beso en sus labios.

Desayune platicando con el y mama, Edward iba a llevarme al cementerio y decir que estaba ansiosa era poco. Lave mis dientes una vez tome una gorra mi bolso y Salí de la casa tomada dela mano de mi Bonito. El camino fue tranquilo, no quise tocar con el tema de mi sueño ya le preguntaría a Alice q significaba. Llegamos cerca de las 11 compre un ramo de rosas en la entrada mientras Edward estacionaba el auto.

Me coloque la gorra y camine en silencio con el unos cuantos metros, debajo de un frondoso árbol de roble estaba la lapida fría de mi verdadera madre estaba limpia y bien cuidada. Carlisle se había echo cargo de eso los últimos años y por lo que me habían dicho mi abuela venia de vez en cuando. Solté la mano de Edward y me arrodille en el pasto limpiando con mi mano unas hojas que había sobre ella.

Coloque las flores y me quede absorta en mis pensamientos, porque no había luchado por mi, porque decidió morir antes de estar conmigo. Porque sus padres nunca la apoyaron. Sentí a Edward tocar mi hombro.

-Quieres estar sola un rato muñeca- me pregunto acariciando mi rostro- si bonito- el asintió y dejo un beso en mis labios- te amo- y yo te amo muñeca- respondió dejándome sola.

Me senté en una posición mas cómoda abrazando mis rodillas una lagrima corrió por mi mejilla, aunque no tengo recuerdos de ella me duele que este ahí bajo tierra. No se cuanto tiempo paso, pero sentí que alguien se acercaba a donde yo estaba, gire mi rostro pero para mi sorpresa no era Edward quien se acercaba a mi si no una mujer.

Una mujer mayor de piel blanca como la mía y el cabello castaño muy parecido al mío, sus ojos se veían cansados y triste llevaba en sus manos un ramo de flores blancas. Sus ojos chocaron con los míos y los abrió de forma desmesurada me puse de pie como un resorte y limpie mis mejillas. Ella se acerco a mi situándose frente a mi sus ojos me estudiaban, yo estaba estática seria esa mujer mi abuela?

-Disculpe Srta. Pero que hace aquí la conozco?- pregunto ella entre cerrando los ojos, yo negué no hallaba las palabras en mi garganta. Trague grueso y me atreví a preguntar.

-Conocido usted a Renée?- pregunte agitada- claro era mi hija, mi única hija- susurro con un dejo de tristeza en su voz- y tu niña de donde conoces a mi hija.

Su voz esta llena de angustia como si sospechara algo.

-No puede ser, te pareces a ella- me dijo negando- no es imposible la hallaron sola- hablaba para si misma.

Cuando menos lo espere estaba a mi lado tomándome por la cintura.

-Es hora de irnos Bella- dijo halándome a su lado, yo tome su mano y me deje llevar.

Mientras caminaba sentía la mirada de esa mujer en mi espalda, me gire para mirarla observándome detenidamente acaso era verdad que me parecía a ella. Sospechara que soy quien soy, Edward abrió la puerta del coche para mi y dio la vuelta para sentarse del lado del piloto.

-Estas bien muñeca-pregunto quitando la gorra de mi cabeza para mirarme-Bonito esa mujer es mi abuela- afirme, lo mire a los ojos y asintió.

-Lo sospecha no es así?- volví a preguntar- así es Bella te pareces a tu madre en ciertas cosas físicas, supongo que ella noto algo mas- me dijo poniendo en marcha el coche.

El camino a casa lo hicimos en silencio mi cabeza estudiaba cada uno de los eventos que habían pasado hace solo unos minutos, esa mujer era mi abuela me parecía a ella y ella decía que yo me parecía a Renée. Necesitaba saber mas de ellos, saber que paso con sus padres, si nunca me buscaron o sintieron curiosidad por saber si siquiera había nacido viva.

Pero que pasaría con mi familia, si las autoridades superan que vivo que supondría eso para los Cullen. No me di cuenta cuando llegamos fui consiente de ello cuando Edward abrió la puerta para mi.

-Esta muy callada muñeca- susurro cerca de mi oído dejando un beso en mi mejilla, le sonreí y negué- no es nada bonito solo que lo que paso allá me ha dejado pensativa.

-No necesito leer tu mente para saber lo que esa cabecita tuya maquina- dijo tocando la punta de nariz- no pasara Bella estaremos bien, tu estarás bien si quieres saber mas de tu familia sabes que solo debes pedirlo.

Beso mis labios y me llevo de la mano dentro de casa, caminamos hasta la cocina y ahí estaba Esme sirviendo mi almuerzo la mire con detenimiento. Esta mujer daría su vida por mi me había protegido y querido como su hubiera nacido de su vientre, sus ojos encontraron los míos y me sonrió como solo ella sabe hacerlo, me solté de Edward y corrí a sus brazos.

Ella me recibió con ellos abiertos y me acuno en su pecho como cuando era niña, meciéndome de un lado a otro, acaricio mi cabello con ternura. Con Esme no hacían falta las palabras ella sabia mejor que nadie como consolarme y aliviar mis pesares.

-Te amo mama- le dije mientras ella me apartaba y tomaba mi rostro en sus manos.

-Y yo te amo Isabella, tu llegaste para iluminar mi vida nuestras vida- me dijo dejando un beso en mis mejillas.

El saber que había perdido a mi verdadera madre era algo que quizá nunca superaría, pero haber encontrado esta familia que me amo desde el principio sin importar que no fuera de su especie. Ellos me habían dado la oportunidad de vivir de conocer lo que es tener padres amorosos, hermanos protectores y que me aman como yo a ellos, y encontrar el amor de mi vida bajo un mismo techo.


Hola muñecas preciosas, tenemos un capitulo mas espero sea de su agrado.. Bella tiene el primer encuentro con su abuela la verdad no estoy muy segura que hacer con esta señora ustedes que opinan?

Les envio un beso enorme muchas gracias x leer y tomarse el tiempo de comentar algo nos leemos en el proximo, un beso las adoro! :*