WITHOUT A Capítulo 5

Pensamientos de Sherlock: cursiva

Gesticulaciones/escritos de Sherlock: "entre comillas"

John esperaba a que Sherlock acabara su turno casi todos los días y ambos caminaban hasta la residencia de John. Este había estado avanzando mucho en el lenguaje de signos e incluso se atrevía a hablarle así al otro de vez en cuando. Sherlock le contaba sobre el último caso que había resuelto y John le miraba maravillado. Después John le hablaba sobre su día y sobre las prácticas que había hecho. Al detective le parecían aburridísimas pero se limitaba a asentir de vez en cuando.

Y, sin quererlo, crearon una rutina nueva que giraba uno al rededor del otro; buscándose siempre con la mirada en el comedor, caminando haciendo rozar sus manos sin querer de vez en cuando, escapándose algunos días del trabajo para ir al pequeño parque...

— Podrías darme tu teléfono— le soltó un día John sin venir a cuento—. Ya sabes, por si tengo que llamarte para algo... Digo, para enviarte un mensaje.

Sherlock asentía con la cabeza y dejaba pasar por alto los errores que cometía el rubio a veces, pero le hacía cosquillas, le gustaba que John se pusiera rojo y tartamudeara como un tonto intentando disculparse por esas tonterías. Fue cuando descubrió que ya no había vuelta atrás.

Sherlock escribió su teléfono y lo guardó en el móvil de John y ambos sonrieron cuando sus dedos se rozaron al devolverle el teléfono.

Pulso acelerado, sonrisa estúpida, cosquilleo.

Cuando llegaban a la entrada de la residencia todo se volvía incómodo. Alargaban la conversación hasta que se quedaban sin palabras que decir. Uno metía las manos en los bolsillos y otro miraba al rededor. Siempre acababa uno dándole una palmadita en la espalda al otro y prometiéndose verse al día siguiente. De eso ya dos meses.

John conversaba animadamente con Cath en el comedor. Las prácticas iban bien, los vecinos parecían estar más tranquilos... Todo era perfecto, parecía perfecto. Hannah y él no discutieron cuando terminó su relación y ahora se llevaban bien, dentro de lo que cabe. Pero ella había pasado página demasiado deprisa y John sabía que tarde o temprano Jeremy le sustituiría pero nunca pensó que lo haría tan rápido. La nueva pareja trataba de no hacerse carantoñas delante del rubio pero hasta un ciego podría ver las miradas que se echaban. A John no le molestaba pero sentía un pinchazo cuando los veía de la mano, no podía evitarlo.

Solía estudiar solo o, en su defecto, bajaba a la cafetería cuando esta estaba vacía y Sherlock, que sorprendentemente sabía de todo, le ayudaba en alguna cosa. John prefería no estudiar con Jeremy.

El tiempo que pasaban juntos el rubio y el detective cada vez era mayor. Pasaron de acompañarse por las tardes a pasar cada rato libre juntos, excepto cuando Sherlock ayudaba a la policía. Había días que ni hablaban y después gastaban dinero y dinero en enviarse SMS. Les era muy sencillo estar uno al lado del otro y todos se daban cuenta de eso menos ellos.

Catherine le preguntaba constantemente si salía con el moreno, Elle hacía lo mismo con Sherlock. Ambos negaban aquello y se quedaban pensando pero los rumores y los cuchicheos por todo el hospital eran inevitables.

— Hay una chica de Erasmus que va a celebrar una fiesta este sábado, mañana— comentó John mientras llegaban a su portal.

Sherlock puso una cara de "¿Y a mí que me importa?" y miró hacia otro lado.

— Pensé que querrías venir y estar conmigo. Lo digo porque yo voy a estar solo y Hannah seguramente irá con su novio y... eso, no por otra cosa.

Sherlock rio en su interior y sintió calor.

"Lo siento, estaré ocupado"

— Bueno, tenía que intentarlo— metió la llave y abrió la puerta—. Entonces, hasta el lunes.

Sherlock inclinó la cabeza y se quedó mirándole hasta que desapareció por el ascensor.

¿Una fiesta para universitarios borrachos? John me ha invitado porque quiere que vaya, que esté con él. Hannah es una excusa. Está dudando el dar un paso más o no. Mi comportamiento le hace dudar de si quiero realmente algo más como él pero sabe que soy así. Lo intentará tarde o temprano, si no lo hago yo antes.

Sherlock se dio una ducha fría intentando olvidar al rubio pero le era casi imposible. Le tomó más de la cuenta y cuando salió del baño su móvil lucía.

"Por favor, no me dejes solo mañana JW"

"Sé que estás ahí, contéstame JW"

Sherlock se puso su pijama y bata roja pero con pocas intenciones de irse a dormir. Encendió el microscopio que tenía un grabado que decía "St Bart's" y se pasó allí hasta las siete de la mañana del día siguiente.

Era la tercera camisa que se probaba John en diez minutos. Normalmente cogía lo primero que veía y punto pero aquella noche, por muy remota que fuera, había una posibilidad de que el gran Sherlock Holmes accediera a su propuesta y acudiera con él. Eso solo alimentaría los cuchicheos pero él le quería allí con él. Tras una cuarta camisa acabó quedándose con la primera opción. Una camiseta de manga larga de un color rojo oscuro, no era ajustada pero le quedaba mil veces mejor que la ropa holgada que llevaba todos los días al hospital debajo de la bata. Se miró por última vez al espejo y se recriminó por ser tan gilipollas. Él no era así. Siempre había sido muy seguro de sí mismo, con las chicas y con todo lo demás. Y ahora se estaba poniendo nervioso por la mínima posibilidad de que su amigo fuera a la fiesta con él.

La casa de la muchacha estaba en el centro pero John paró en un supermercado antes de coger el autobús, no se iba a presentar con las manos vacías. John llegó media hora más tarde de la que le dijeron y, aun así, llegó de los primeros. Tan solo estaba la dueña del piso y tres o cuatro personas más. Se presentaron y comentaron que estaban estudiando cada uno. Después se quedaron de pie con un vaso en la mano. John se presentaba a cada persona nueva que entraba pero pronto se cansó y se sentó en el sofá. Hannah y Jeremy llegaron gritando y riendo con bolsas llenas de bebidas alcohólicas, no había que ser muy listo para ver que ya se habrían tomado una entre los dos.

— ¡John! ¡Ven a tomarte algo!— le gritó Jeremy y acabó accediendo y le llenaron el vaso hasta arriba de algo que no llegó a reconocer.

Al dar un sorbo le supo dulce y poco cargado por lo que no tardó en llenarse otro más.

Estuvo hablando con una muchacha que conocía de vista en el hospital. Ella trabajaba de becaria en enfermería y en ese momento no sabía ni de qué color eran las batas de médico. John se disculpó y se fue al balcón del piso. Estaba abierto porque con tanta gente hacía muchísimo calor pero allí llegaba el frío de Londres y lo sacó de su sopor. No entendía que hacía allí. Miró a la sala un momento y vio a Hannah y a Jeremy en un rincón. Automáticamente sacó su móvil y tecleó rápidamente.

Sherlock había empezado otro experimento a la hora de comer y perdió la noción del tiempo hasta que su móvil vibró dentro de su bolsillo. Miró el reloj, eran casi las doce en punto. Cansado miró quién le había desconcentrado, ya podía ser Lestrade con un buen caso.

"Hannah y Jeremy están a un paso de montárselo aquí mismo, una chica le ha vomitado a otra encima y creo que me han echado algo raro en la bebida JW"

Sherlock tomó una gran bocanada de aire antes de responderle.

"¿Dónde es la fiesta? SH"

Al detective no le hizo falta mirar cual era el portal exacto porque se veía luz y se escuchaba música desde abajo. La puerta de la casa y del portal estaban ya abiertas y había varias personas liándose en los tramos de escaleras. Entró y se encontró un recibidor alargado con un sofá donde la gente había dejado los abrigos y bolsos, a la derecha había dos habitaciones y al final un pasillo que giraba a la izquierda y un salón. Tanto el recibidor como el pasillo y el salón estaban llenos de gente gritando más que hablando y algunos bailaban en el centro del salón. Sherlock buscó a su compañero y le encontró asomado en el balcón con un vaso de plástico rojo entre las manos. Miraba hacia el horizonte de la ciudad y podría ser una buena foto para un anuncio. El detective atravesó la multitud como pudo levantando algunos suspiros y llegó hasta él. Le rozó la espalda casi en una caricia y John se giró sobresaltado y casi tira el vaso.

— Hey, mira quien ha venido— sonrió abiertamente no pudiendo ocultar la emoción de que estuviera allí con él.

Entonces John se fijó mejor. Solo le había visto con la ropa del trabajo y lo que llevaba esa noche era totalmente diferente a aquella. Llevaba unos vaqueros negros muy estrechos con zapatillas converse del mismo color. En la parte de arriba llevaba una camisa remangada de color púrpura con los botones a punto de estallar de la presión. Si John hubiera tenido bebida en la boca, seguro que la hubiera dejado caer de la forma más vergonzosa posible.

"Solo estoy aquí por no leer tus absurdos mensajes" Sherlock observó al rededor y estaba captando la atención demasiado.

Fue a la cocina, al final del pasillo y cogió un vaso que llenó con whiskey de supermercado. Volvió con John que en ese momento hablaba con una chica. Cuando llegó a su altura, la chica se fue guiñándole un ojo a Sherlock. Este puso cara de interrogación.

— Me ha preguntado si tienes novia— John arrastraba un poco las palabras debido al efecto del alcohol. No iba borracho, solo contento.

"¿Qué le has dicho?"

— Que eres gay— John se acabó su segundo vaso de golpe.

Sherlock no dijo nada.

Eso mantendrá alejadas a las hembras sedientas de sexo. ¿Por qué pone esa excusa? Le han contado historias de mí, cree que lo soy. Diciéndome esto quiere recordarme lo que soy… Y que él es un hombre.

— ¿Qué bebes?— Sherlock tendió el vaso hacia John que al olerlo puso mala cara—. Voy a coger otro como el mío, tienes que probarlo.

Y desapareció por el pasillo. Una chica que estaba en el grupito de la de antes se acercó y le pidió bailar, él solo negó con la cabeza. Se tragó el whiskey de una vez y le quemó la garganta, ya no bebería más pero al menos le ayudaría a soportar aquel sitio, lo que hacía por su rubio...

Se apoyó en una pared y miraba el reloj constantemente. Observaba a la gente y la deducía, todos exactamente iguales. Aburridos. Se preguntó qué pintaba John allí y qué hacía tanto que no volvía. Él estaba apoyado en el marco que daba al pasillo y le miraba con una sonrisa tonta. Sherlock sintió un cosquilleo de los pies a la cabeza. Fue entonces cuando John le indicó con la cabeza que se acercara y Sherlock entendió perfectamente lo que quería. Miró para otro lado haciéndose el tonto y John rio cuando se acercó hasta él sin ningún vaso ya.

Sherlock negó con la cabeza, las manos e incluso movió los labios pero John ya le empujaba hasta la mitad del salón. La canción era un éxito rockero de hace algunos años y la gente se movía mal pero al compás de la música. John comenzó a moverse poco a poco hasta que se soltó y movía las caderas y los brazos en el aire. Se sabía algunas partes de la canción y las gritaba como el resto del salón. Sherlock, por su parte, se quedó estático al lado de John con cara de asombro. Quien fuera a decir que aquel rubio vergonzoso bailaba tan... así cuando iba con dos copas de más. La canción cambio y unas personas se sentaron y otras diferentes salieron a bailar. Era lenta y sensual. John se acercó más al detective y le cogió por el antebrazo balanceándolo al son de la música.

— Vamos, Sherlock. Un chico tan guapo como tú no puede estar ahí parado.

Sherlock se tensó cuando el otro le cogió y lo hizo aún más cuando le dijo esas palabras.

"John...Ya es suficiente."

De un tirón se soltó y miró nervioso alrededor. Nadie les prestaba atención. Le cogió de la mano y le empujó con cuidado al recibidor que estaba vacío.

— ¿Prefieres que estemos... a solas?— puso voz seductora en cada silaba de la pregunta mientras Sherlock buscaba su abrigo y el de su amigo.

"No digas tonterías. Estás borracho. Mañana te arrepentirás de cada palabra que me estás diciendo"

— No te entiendo— puso cara de niño pequeño y se encogió de hombros avergonzado.

Sherlock bufó y rodó los ojos mientras John empezaba a reírse por lo bajito.

Después de ponerle el abrigo ambos salieron a la calle. Era una vía principal así que no hubo que esperar mucho a que llegase un taxi.