Navidad se estaba acercando. Hogwarts había sido adornado de una forma muy luminosa y verde aquel año. El árbol era gigante y tan colorido que le daba un aspecto muy alegre al salón.

Todos estaban muy emocionados por ir a casa. Luna sabía que su padre la esperaría y harían las celebraciones tan divertidas como siempre. Por su parte, Fred rogaba que su madre no le regalara un suéter como todas las navidades.

-¿Cómo están las flores? ¿La nieve no las ha arruinado? -susurró Fred a Luna cuando la encontró buscando un libro en la Biblioteca.

-Las flores tienen mas salud que nosotros dos juntos -dijo alegremente la chica de Ravenclaw.

-¿Ya hiciste las maletas? -le preguntó Luna.

-No, tengo que hacerlas hoy, en nuestra habitación hay mucho desorden -contestó Fred sonriente.

Con tantas practicas de Quidditch, los dos habían estado alejados por un largo tiempo, sin siquiera encontrarse por los pasillos. Por lo tanto, Fred estaba de buen humor. La había extrañado de una forma que le parecía ridícula, nunca le había pasado algo así.

Luna le sonreía cada vez que lo miraba, algo que a el lo alegraba mas de lo normal.

La chica de bucles rubios revisó en su bolso y sacó una bufanda.

-No la envolví en papel de regalo, pero espero que te guste. Feliz navidad.

Fred miró la bufanda sorprendido. Tenía los colores de Gryfindor, y un león dorado bordado perfectamente.

-¿La hiciste tú?

Luna asintió, al ver la sonrisa de Fred, ella tampoco pudo evitar sonreír.

-¡Es genial! ¡Gracias!

-¡Shhh! -la bibliotecaria desde lejos pidió silencio.

Luna rió bajito.

-Yo no... mmm... te compraré un regalo -soltó Fred.

-No hace falta, tenerte como amigo es mas que suficiente -dijo ella rebuscando entre los libros.

-De todas maneras lo haré -dijo el con una enorme sonrisa.

Luna lo miró. No entendía por qué ese chico pasaba tiempo con ella. Nadie quería pasar tiempo con ella, hasta a veces creía que era una molestia. Pero no se animaba a preguntarle el por qué, temía a que Fred se diera cuenta de que estar con ella era una perdida de tiempo.

Nunca nadie se le había acercado de esa manera, y menos alguien tan popular como Fred. A veces se preguntaba si pasar tiempo con el arruinaría su reputación. Intentaba olvidar aquellos pensamientos de su mente, pero cada vez que el le sonreía así y se robaba una pequeña parte mas de su corazón, no podía evitar pensar en ello.

Se sentía egoísta, porque a pesar de pensar aquello no podía dejar de verlo.

-Por cierto, George y yo estamos planeando algo grande contra Umbridge -dijo el con ojos brillantes.

-¿Y de qué se trata? -preguntó Luna sonriendo.

Fred se acercó, acorralando a Luna contra el estante de libros.

-Si te digo no puedes decirle a nadie -murmuró.

Luna se sonrojó, pero logró asentir.

-Estamos preparando fuegos artificiales para invadir alguna clase de Umbridge -dijo con emoción.

Luna rió.

-Será un espectáculo digno de ver -dijo divertida.

Fred se percató de lo cerca que estaban. Su sonrisa se borró al instante. Los corazones de ambos empezaron a saltar.

-¡Fred! ¡Tenemos que armar las maletas! -gritó George, haciendo que la bibliotecaria le pegara con un libro en la cabeza.

Fred miró a Luna.

-Después de las vacaciones nos veremos... ¿verdad?

-Si...

Fred se alejó y la saludo con la mano desde lejos.

Luna se sorprendió al darse cuenta de que ya lo estaba extrañando.

Luna volvió a Hogwarts sabiendo que todos los exámenes se aproximaban como una horda de quaffles. En las vacaciones no había tocado un libro, por lo que, tendría que usar todo su tiempo para estudiar.

Los estudiantes se movían con rapidez por los pasillos, repletos de maletas y algo desanimados por el final de las vacaciones.

Fred caminaba junto a George, intentaban contener la risa, pero apenas podían. Habían dejado una de las flores en el despacho de Flich. Lo mejor en ese momento era disimular, si no alguien podría sospechar.

Los hermanos subieron por las escaleras. Fred miró hacia su derecha y vio a Luna a unas cuantas escaleras de distancia.

-¡Después te alcanzo! -le dijo a George que lo miró confundido.

Fred bajó las escaleras, y subió la siguiente.

-¡Luna! -gritó. Y de alguna manera mágica ella logró escucharlo.

Luna volteo y vio a la persona que mas había extrañado durante las vacaciones.

La chica rubia no pudo evitar sonreír. Fred la saludaba con la mano a solo unas escaleras de diferencia.

Los dos se movieron rápidamente, bajando, subiendo escaleras. Estaban a punto de encontrarse, pero la última escalera que los separaba decidió ser caprichosa y cambió de dirección.

Los dos se detuvieron antes de caer con la respiración agitada. Pero a pesar de todo, ambos no podían dejar su sonrisa.

-¡Fred! ¡Rápido! ¡Crowley te robará tu cama preferida! -gritó George desde muy arriba.

La escalera que los separaba se negaba a volver a su lugar.

Luna rió.

-¡Ve! ¡O te robarán el lugar! ¡Después nos vemos en la cena! -le gritó ella.

Fred asintió.

Por primera vez Luna se miró al espejo antes de ir a cenar. Se cepilló el cabello, y se puso el perfume que solía ser el favorito de su madre.

Caminó apresurada por Hogwarts, tropezandose unas cuantas veces nerviosa y ansiosa por hablar con Fred.

Entró al Gran Comedor con una sonrisa inevitable, y caminó hacia la mesa donde se encontraba Fred. Estaba rodeado por personas de Gryfindor, con los cuales hablaba simpáticamente. Lo admiraba.

Junto a el había un espacio, caminó hacia allí, pero antes de que pudiera sentarse, Angelina le robó el lugar.

-Hola Fred -dijo la chica acomodando coquetamente su cabello largo y oscuro.

El chico no había notado la presencia de Luna, por ello la chica de Ravenclaw no supo que hacer.

Estaba parada allí detrás de el, pero no le salían las palabras.

Angelina la miró de reojo y aprovechó que Luna estaba mirando para acercarse mas a Fred.

-Luna, ¿qué haces aquí? -preguntó Hermione.

Fred al escuchar aquel nombre volteó rápidamente. Se sorprendió a ver a Luna allí.

-Yo...

-¿Quieres sentarte conmigo? Necesitamos hablar sobre el trabajo... -dijo Her.

Antes de que Luna pudiera contestar, Hermione tomó su brazo y la arrastró hacia la mesa donde Ron y Harry estaban sentados.

Luna se sentó junto a la chica y ambas comenzaron a conversar.

-¿Podrías no hablar de tarea por lo menos en la cena Hermione? -se quejó Ron.

-Calláte Ron, esto es importante -le contestó Hermione enojada.

Harry suspiró.

-¿Podrían no pelear por lo menos en la cena? -preguntó el chico de la cicatriz.

Luna miró hacia la mesa de Fred, pero el ya no estaba, miró hacia los costados y no lo vio por ninguna parte.

-Hola.

Aquella voz la hizo saltar. Fred apartó a Hermione y se sentó en el medio.

-¡Fred! -se quejó Her.

Pero a Fred no pareció importarle, solo tenía los ojos puestos en Luna.

-¿Cómo pasaste tus vacaciones? -preguntó el con su sonrisa de siempre.

-B-bien.

Era la primera vez que se sentía tan nerviosa, a pesar de no tener muchos amigos siempre había solido ser habladora, pero su mente en aquel momento estaba en blanco.

-¿Solo eso? -preguntó con las cejas juntas.

Luna se encogió de hombros.

-Solo... solo estuve con mi padre, hicimos lo mismo de siempre... ¿tú?

Fred sonrió.

-Estas vacaciones fueron mucho mas divertidas que el año pasado, George y yo estuvimos planeando lo que te mencioné en la biblioteca, y todo va perfecto -comentó emocionado.

Luna esbozó una sonrisa.

-¿Qué están planeando? -preguntó Ron curioso.

-Cállate Ron -dijo Fred sin apartar sus ojos de su amiga -¿Mañana estás ocupada?

-Tengo que estudiar -suspiró Luna.

-Yo también...

-¿Qué? ¿Tu... estudiar? -preguntó Ron, y comenzó a reírse a carcajadas. Por su parte, Harry y Hermione no pudieron ocultar una sonrisa.

-Cállate Ron -volvió a repetir Fred sin voltear -¿Quieres que vayamos a la biblioteca mañana?

Luna se sorprendió.

-Claro...

-Bueno, nos vemos allí después de tus clases entonces... -Fred se sentía un poco idiota al hablar, pero por lo menos se alegró de que su voz no temblara.

-Si...

Fred tomó la mano de Luna por debajo de la mesa y colocó algo en su mano.

Luego, se fue rápidamente de la mesa.

Luna curiosa, abrió su mano y vio que su amigo le había dejado

Luna también se sentía de la misma manera. Y sin poder evitarlo miró a Fred hasta que desapareció de su vista.