Luna se levantó soñolienta y se alistó. Llegó tarde a su primera clase, pero se aseguró que en las siguientes no le volviera a ocurrir.
Estaba deseosa por ver a Fred, por la noche el había sido su último pensamiento.
Su nuevo amigo se estaba convirtiendo en algo realmente importante, y eso la asustaba. No podía dejar de pensar por qué se estaba acercando a ella. Presentía que luego iba a ser lastimada, pero por alguna razón no le importaba, no podía dejar de pensar en Fred Weasley.
Salió de su última clase y con emoción se dirigió hacia la biblioteca. En el camino se chocó con alguien, y esa persona cayó al suelo. Cuando se percató de que era Draco Malfoy quien ahora además era prefecto, se le hizo un nudo en la garganta.
La miró con esos ojos malignos y Luna miró hacia sus alrededores para encontrar una vía de escape, pero sus dos amigos guardianes Goyle y Crabbe le cerraron el paso.
-Luna Lovegood -dijo Malfoy cuando se levantó y se sacudió la túnica. Se acercó a Luna, esta retrocedió pero chocó con los otros dos.
Tomó un mechón de cabello de la chica.
-Tan sucia y pobre como lo era tu madre, ¿estaba loca lo sabias? Y creo que su hija también lo heredó.
Los otros dos rieron.
Luna nunca le había hecho daño a nadie, pero le salió del alma: levantó la mano y lo golpeó en la mejilla, dejándole una gran marca roja en el rostro.
Malfoy la miró furioso y le tiró del cabello con tanta fuerza que Luna sintió que se lo iba a arrancar. Intentó escapar, pero Draco la agarraba con firmeza.
-¡Suéltala Malfoy! -exclamó Fred.
Draco sonrió.
-Y aquí viene el mas pobre de Hogwarts a salvar a la sucia Lovegood, diría yo que es una pareja perfecta.
Fred caminó con pasos largos hacia una de las personas que mas odiaba.
-Es verdad, el pobre Weasley viene a ayudar a Luna y a darle su merecido a Malfoy el idiota mimado de su padre.
Malfoy abrió muchos los ojos cuando vio que se lanzaba sobre el. Se llevó un gran golpe en la misma mejilla que Luna lo había cacheteado.
Draco cayó al suelo y los otros dos se fueron corriendo.
-Nunca mas vuelvas a molestarla, si lo vuelves a hacer la próxima vez te mataré, y con ningún hechizo fácil y rápido, si no de la manera mas muggle posible -lo amenazó.
Fred tomó la mano de Luna y la llevó a un sitio apartado.
-¿Estás bien? -le preguntó.
Luna se apoyó en la pared y cerró los ojos. Soltó un gran suspiro.
Fred la observó, y si Luna hubiera abierto los ojos en ese momento se hubiera dado cuenta de los grandes que eran los sentimientos de Fred por ella.
-Me molesta cuando dicen cosas sobre mi madre -soltó sin abrir los ojos -, lo peor de todo es que no tengo manera de probar que es mentira.
Fred suspiró. Se apoyó en la pared junto a ella.
-Tal vez no tengas que demostrárselo a nadie. Estoy seguro de que tu madre estaría feliz si supiera todo lo que piensas de ella.
Luna sonrió.
-Siempre sabes que decir... -murmuró.
Momentos después dejó de respirar al sentir la mano de Fred tomando la suya.
Abrió los ojos pero no se atrevió a mirarlo.
Su mano era tibia, reconfortante. Luna sentía que el corazón se le iba a salir del pecho.
-¿Irás a la Sala de menesteres hoy? -le preguntó el.
Luna asintió.
-Eso no me lo perdería -contestó.
Fred miró sus manos entrelazadas, se sentía tan bien...
-Supongo que ya no tienes ganas de estudiar, Malfoy es tan desagradable que te quita hasta el apetito... -bromeó Fred con una sonrisa.
Luna lo miró.
-Fred... ¿por qué eres tan amable conmigo?
Otra vez se ruborizó. Se sintió un idiota patético.
-Yo... bueno...
Suspiró.
La miró a los ojos dispuesto a decirle todo lo que sentía.
-Fred, tu hermano te busca -dijo una voz femenina.
Angelina estaba parada allí mirándolos con los brazos cruzados.
-¿George?
Angelina asintió.
Fred miró a Luna.
-Nos vemos en la Sala de menesteres -le dijo algo decepcionado por no haber podido confesarse.
-Claro, nos vemos allí.
Fred se fue rápidamente.
Luna estaba a punto de caminar hacia su habitación, pero Angelina la tomó del brazo.
-Mira pequeña zorra -comenzó, Luna se sorprendió -Alejate de Fred, no eres para nada lo que el se merece, estás arruinado su popularidad, ¿acaso no lo ves? Todos están hablando sobre ello. Fred se merece a alguien mejor, y para que lo sepas, el y yo somos muy cercanos.
Luna sabía que todo lo que decía era cierto, estaba arruinando su popularidad de una manera catastrófica. Se odiaba a sí misma por perjudicar a alguien tan bueno como Fred.
-Yo...
-Aléjate de el, si no lo haces haré de tu vida un infierno.
Y con esas palabras Angelina se marchó, dejando a Luna con un nudo en la garganta.
En la Sala de manesteres estaban todos atentos a las explicaciones de Harry. Harían el patronus.
Luna estaba junto a Fred, su cercanía le dolía tanto que mas de dos veces pensó en abandonar la case.
El patronus no salía de su varita. Luna pensaba en recuerdos felices, pero estaba tan triste que no salía ni una chispa de su varita.
-¿Problemas? -preguntó Fred con una sonrisa.
Luna bajó la mirada.
-Estoy bien.
-Busca en tu memoria recuerdos aún mas felices, un recuerdo que cada vez que lo visualices te de una sonrisa -comentó.
Luna cerró los ojos. Se le vino a la mente la sonrisa que le había dado Fred al recibir la bufanda que tanto le había costado hacer. Había sido tanta su expresión de alegría que en aquel momento supo que por primera vez tenía un amigo de verdad.
No pudo evitar sonreír.
-¡Luna! ¡Lo lograste! -exclamó Fred.
Luna abrió los ojos, y junto a todos los de la clase, descubrió a una hermosa liebre saliendo de su varita. Aquel animal, saltó dulcemente por todo el salón.
Todos aplaudieron sorprendidos.
Harry apoyó una mano en su hombro.
-Es perfecto Luna, lo has conseguido -la felicitó.
Cuando todos volvieron a sus tareas, Fred la observó curioso.
-¿En qué pensaste? Si es que me lo puedes contar...
-En ti.
Las palabras se le salieron de la boca sin siquiera pensarlas.
Fred la miró sorprendido. No podía creer lo que Luna acababa de decir. Se quedó inmóvil, mirando a aquella maga que hacía que su corazón saltara por las nubes.
-¡Bueno hemos acabado por hoy! -anunció Harry.
Fred no dejaba de mirarla, algo que terminó haciéndola ruborizar.
Los magos caminaban apresuradamente a su alrededor, comentando cosas sobre la clase y riendo.
-Fred... siento mucho lo que acabo de decir -soltó cuando se quedaron solos -, quiero seguir siendo tu amiga, pero se que si seguimos así te quedarás sin amigos por mi culpa...
-¿De qué hablas? -dijo enojado -Luna, te dije que no me importaba lo que piensen los demás, eres mi amiga.
Luna se sorprendió al ver que comenzaban a caersele las lágrimas.
-Luna... oye... -Fred también se sorprendió al verla llorar.
-Dejemos de vernos Fred, no quiero molestarte... simplemente volvamos a ser desconocidos...
Luna salió corriendo de la sala, Fred salió a buscarla, pero la perdió en los infinitos pasillos de Hogwarts.
Se sentó cerca de los cuartos de las chicas y la esperó. Estaba tan desesperado que olvidó su práctica de Quidditch.
Luna nunca llegó. Fred quería salir a buscarla, pero temía que si se movía de allí, Luna se escabullaría a su cuarto.
El plan falló cuando Snape lo descubrió, lo tomó por la oreja y lo llevó a su cuarto, dándole un castigo.
Al día siguiente todos los miembros de Quidditch estaban enfadados con el.
-Fred, no puedes faltar en los últimos días de práctica -le dijo Harry en el desayuno -, falta poco para la competencia.
-Lo se, lo siento Harry, no volverá a pasar.
Harry había sido un poco mas tolerante, pero George mientras comía un trozo de pan lo miraba como si fuera Draco Malfoy.
-¿Cuánto vas a estar sin hablarme? -le preguntó Fred.
George juntó las cejas enojado.
Fred miró a su alrededor, Luna no se encontraba en el Gran Comedor.
Angelina se sentó junto a el. Fred suspiró.
Después del baile, Angelina había estado pegado a el como goma de mascar.
-Hola Fred... -lo saludó moviendo sus largas pestañas.
-Hola Angelina...
-Fred... me estaba preguntando si... bueno, si querías que saliéramos juntos... siempre me has gustado -confesó.
Fred sintió todas las miradas de Gryffindor sobre ellos.
Mordió un pedazo de pan y masticó por un tiempo.
-Sabes que me gusta Luna -soltó.
Todos soltaron una exclamación. George casi se cae de la silla.
Angelina lo miró como si fuera la peor persona del mundo, pero Fred tomó su café tranquilamente.
-¿Estás rechazandome por... por esa... ?
Angelina no podía creer lo que oía.
-Si.
Angelina se levantó de la mesa y gritó, haciendo que las cuatro Casas de Hogwarts escucharan:
-¡Eres un idiota! ¡¿Cómo te puede gustar esa?! ¡Luna Lovegood es una sucia y pobre chica de campo!
Todos voltearon a ver la escena.
Desde lejos se escucharon las risas de la mesa de Slytherin.
-Fred... dime que no es cierto -dijo George.
Fred tomó su último trago de café, se levantó de la mesa y se largó mientras todos fijaban su mirada en el.
