Muchas gracias por los comentarios! Realmente son inspiradores :3 Esta novela solo tiene 7 capitulos (está terminada) asi ya van sabiendo O: Gracias x todo!
Fred no pudo encontrar a Luna porque ella estaba en el lugar menos pensado por un mago. En la cocina de los duendes.
Luna les había ofrecido ayuda. A pesar de que estos se negaron al principio, Luna siguió insistiendo hasta que lo logró.
La chica de bucles rubios no se había enterado nada de lo ocurrido en el Gran Comedor. Seguía con los ojos algo llorosos, revolviendo una sopa de verduras.
Cuando salió de la sala de menesteres fue el único lugar que se le ocurrió para esconderse. Y cuando ya era muy por la noche volvió a su cuarto a dormir.
Se levantó temprano y estudió. Luego, decidió desayunar con los duendes otra vez.
Sabía que algún día tendría que dejar de ocultarse, pero por el momento deseaba estar tranquila.
Fue a sus clases normalmente, y agradeció no encontrarse con Fred por los pasillos.
Sentía que todos la miraban durante la clase, no sabía la razón, pero hasta Harry Potter volteó a mirarla.
Luna logró pasar unos días desapercibida, intentando ser rápida, evitando ir al Gran Salón o a la Sala de Menesteres.
En uno de aquellos días, había encontrado una nota de Hermione sobre su cama, decía que la esperaba en la biblioteca. Era algo extraño, ya que la citaba casi antes de que la biblioteca cerrara.
Cuando Fred encontró aquella nota sobre su cama su estado de ánimo dio un brinco. Luna lo esperaba para conversar en la biblioteca.
Habían pasado días y no había podido encontrarla. Por poco se había dado por vencido, pero ahora ella lo buscaba a el.
Cuando entró a la biblioteca, Luna estaba parada en el fondo, rebuscando entre libros.
Se alegró tanto de verla que casi se olvida que estaban en una situación delicada. Se acercó a ella con cautela, evitando asustarla.
Luna lo miró con una sonrisa.
Se veía extraña por alguna razón. La chica se acercó rápidamente y lo besó.
El beso se sintió tan raro e incorrecto que Fred intentó apartarse, pero ella lo agarraba con tanta fuerza que no pudo soltarse hasta que pasaron unos segundos.
Al separarse Luna no estaba allí sino Angelina. Fred estaba tan confundido que creyó que estaba soñando otra vez.
Angelina le sonrió con malicia.
Se escucharon unos pasos detrás de ellos. Fred volteó y vio como Luna salía de la biblioteca rápidamente.
-¡¿Qué hiciste?! -le gritó Fred a Angelina que no dejaba de sonreír.
-Un poco de poción multijugos a veces no hace tan mal... -dijo divertida.
Fred fue en busca de Luna, pero Angelina lo tomó del brazo.
-Deja que esa sucia se vaya, ¿no te gustó el beso? ¿de verdad?
-Estás loca.
Fred se apartó de ella con brusquedad y corrió por los pasillos, buscando a su amiga con desesperación.
No podía creer que había caído tan fácil en la trampa de Angelina.
Todos los estudiantes ya estaban yendo a sus habitaciones a dormir. Fred tuvo que esquivar a muchos magos, intentando adivinar el camino que había tomado Luna.
Ni si quiera Severus Snape pudo atraparlo de la túnica, Fred se movía lo mas rápido que podía.
Después de unos minutos al fin la encontró. Luna estaba en la lechuzería. Estaba atando una carta en las patas de una lechuza.
Las ráfagas del viento helado eran casi dolorosas. El cielo estaba teñido de un gris oscuro casi fantasmal.
Luna no volteó. Los bucles de su cabello se movían con el viento.
-Había olvidado de mandarle la carta a mi padre -murmuró -, estoy segura que ya debe estar enfadado por la tardanza.
Luna se abrazó a sí misma por el frío.
-Luna... -comenzó Fred.
-Snape nos atrapará si nos quedamos mucho tiempo... -lo interrumpió.
-Angelina y yo...
-Te dije que no importa, no tienes que explicarme nada, ya hablamos sobre eso -dijo rápidamente.
-Si importa -insistió Fred desesperado.
-No. Acordamos seguir como desconocidos, ¿recuerdas?
Luna giró, y caminó hacia la salida. Fred la detuvo tomándola del brazo.
-Escucha por favor... -suplicó el chico de Gryffindor.
Luna se detuvo al escuchar su tono de voz, a pesar de que intentaba no sentir nada las cosas terminaban siendo igual que siempre.
-Fred -murmuró -, no digas nada, esta vez te lo pido yo, por favor...
-¿Por qué? -preguntó enfadado -No me importan los demás, ¡que piensen lo que quieran! ¡De todas formas ya todos lo saben!
-¿Piensas que podemos volver a ser amigos?
-Si -contestó firmemente -, en realidad mas que eso.
Luna agradeció estar de espaldas a Fred. Las lágrimas ya habían comenzado a caer.
-¿Mas que eso? -intentó que su voz no se quebrara pero no lo logró -¿Crees que después de lo que acabo de ver quiero ser algo mas para ti? Estás muy equivocado Fred.
Luna se soltó de el de un tirón, y se alejó rápidamente.
Fred se sentó en el suelo, apoyó su cabeza en sus rodillas y se quedó allí por mucho tiempo, sintiendo las lágrimas desbordarse de sus ojos.
Al día siguiente Fred enfermó. El partido de Quidditch era en tan solo en unas horas y el chico no podía dejar la cama de tanto estornudar.
George estaba tan enojado con el que apenas podía permanecer en la misma habitación que su hermano.
-Fred eres un idiota, ¿dónde mierda estuviste anoche?
-Déjame en paz -contestó Fred dándole la espalda.
Harry entró a la habitación y observó la situación.
-¿Qué sucede aquí? -preguntó.
-Fred se enfermó -dijo con los brazos cruzados.
-¿Ya han pedido medicina?
-No quieren darnos, dicen que tomar algo antes del partido va contra las reglas -contestó George.
Harry se acercó a Fred.
-Sabes que tenemos suplentes pero ninguno es tan bueno como tú Fred.
-Si me presento moriré en el jugo -dijo con voz ronca.
Harry sonrió.
-Entonces morirás de una manera digna.
Fred sonrió.
Se levantó de la cama algo mareado.
-¿Esta cosa saldrá a jugar? -preguntó George -Creo que prefiero un suplente...
-Shh -lo cayó Harry -Fred puede hacerlo.
Fred se puso la ropa de Quidditch torpemente y tomó su escoba.
-¡A patearle el traseo a Slytherin! -gritó levantando la escoba débilmente.
Harry y George se miraron preocupados.
Todo el grupo se juntó antes de salir a jugar. Todos miraban a Fred preocupados mientras este estornudaba. Lo peor de todo era su aspecto, tenía ojeras debajo de los ojos, los cuales estaban muy rojos, y su personalidad de siempre había desaparecido, se veía caído, triste.
-¿Qué carajo hiciste anoche Fred? -le preguntaban enojados sus compañeros.
-Dejenme en paz -contestaba el.
Cuando salieron al campo de juego, Fred miró hacia las gradas. Luna estaba allí, junto a Hermione, estaban hablando y riendo sobre algo que Fred nunca se iba a enterar. Se veía tan hermosa que dolía. Odió ser el. Odió ser popular. Odió a Angelina.
-Fred vamos -dijo George empujándolo.
Cuando el partido comenzó, Fred pudo ayudar a hacer algunas jugadas, pero a medida que pasaba el tiempo, su visión comenzaba a verse borrosa, y su audición a empeorar.
-Tengo que seguir -repetía una y otra vez, algo que había hecho preocupar a sus compañeros.
Luna miraba a Fred desde las gradas. Desde el principio había sido claro que algo andaba mal, pero nunca hubiera pensado que Fred estuviera tan mal y enfermo.
Lo veía balancearse en su escoba peligrosamente, a punto de caerse en algunos momentos.
-Dios mío, ¿qué le sucede a Fred? -susurró Hermione -No lo entiendo. No parece el, ¿qué crees que le habrá pasado?
Luna se sintió culpable. No podía dejar de preguntarse si su mal estar era por la pelea que habían tenido.
Los de Slytherin aprovechaban el estado de Fred y lo empujaban cada vez que podían. Fred apenas podía sostenerse en la escoba, pero de todas maneras seguía intentándolo.
Apenas anunciaron que Gryffindor había ganado el partido, Fred cayó de la escoba.
Luna gritó.
