Y he vuelto, de nuevo, ahora actualizando está historia fantasiosa que está llena de fantasía xD
Tengo la base de la historia, pies siempre me ha llamado mucho la atención eso de las dimensiones paralelas y de los posibles existentes multiuniversos.
Espero que disfruten la lectura. Sé que hay unas cosas que no se logran entender, pero ese es el punto,capítulo tras capítulo iré aclarando las dudas que intencionalmente he creado.
Crónica 2: Un ineludible encuentro.
Hace mucho tiempo, cientos y miles de millones de años, en este mundo existió un poder inimaginable. Las personas que habitaban los verdes, bastos y frondosos alrededores, tenían acceso a esta maravillosa fuente inagotable de magia, estaba escrito que era un legado de los Dioses, para que ellos vivieran en armonía y pudieran coexistir en un mundo sin perezas. Pero siempre ha habido seres que ambicionan más de lo que deberían, y por desgracia, esta vez no fue la excepción. El mundo fue sucumbido por las tinieblas, creando guerras, incontables fueron las vidas que se perdieron, todo para conseguir el control total del omnímodo poder.
¿Por qué los Dioses les dejaron como legado algo que los llevaría a su perdición? ¿Es acaso que no tenían manera alguna de prever que tales actos atroces pudieran acontecer? ¿O quizá sabían y de todas maneras se limitaron a observar?
La respuesta, nadie la sabe, y posiblemente, jamás la sabrán. Existen infinidades de respuestas posibles, y cada uno puede interpretar y sacar la conclusión que mejor apetezca. Pero es que por más bueno que algo parezca, siempre tendrá su lado malo, ¿por qué?, simple, para que exista un balance constante. El bien y el mal deben coexistir en una misma cantidad. En los actuales tiempos se le conoce como el Ying y el Yang.
—Siempre te han gustado ese tipo de historias fantasiosas y nada reales ¿No es así, Nanoha-chan? —decía una joven de cabello corto y color castaño, con unos ojos de azul intenso, por la posición en la que se encontraba y el tono de voz que había usado, parecía estar aburrida.
—Y tú, desde que crecimos siempre las has detestado, Hayate-chan. —respondió sonriéndole, una chica de bellos y largos cabellos cobrizos, atados en una coleta ladeada. —¿En verdad ya no te llaman para nada la atención? ¿Ni siquiera despiertan, aunque sea un poco, tu curiosidad?
—Para nada. —replicó haciendo un gesto de disgusto. —No entiendo como los escritores esperan cautivar a la gente con algo tan irreal, para mí no son más que leyendas bien escritas por una persona con una excelente imaginación pero con un pobre sentido de la lógica. Seguro las personas que se dedican a esto deben ser pésimas lidiando con la realidad. —miró a su amiga, la sonrisa que antes tenía ahora era remplazada por una línea recta y la mirada perdida. —No te ofendas, no lo dije para hacerte sentir mal, esa es solo mi opinión, cada persona tiene sus gustos, así que por favor quita esa expresión de tu rostro. Tal vez a mí me falta imaginación y no guiarme tanto por la lógica.
Eso que había dicho era totalmente cierto. Cada cabeza es un mundo, no, una galaxia entera, inclusive, por más que dos personas compartan los mismos gustos, las mismas opiniones, los mismos pensamientos, nunca serán iguales, similares, tal vez, pero jamás idénticos.
La castaña de ojos azules no siempre había sido de esa manera, antes, tanto ella como Nanoha podían pasar horas leyendo historias de fantasía, inclusive les gustaba imaginar que ellas provenían de otro mundo, que podían hacer magia y con ese poder protegían a las personas del mal. Pero como todo niño, cuando llegó a cierta edad dejó de creer en eso.
—No te preocupes, está bien. —contestó, levantó su vista hacia la joven castaña y le sonrió. —De todas maneras, Hayate-chan, no deberías ir diciendo ese tipo de cosas tan a la ligera. Conmigo no hay problema, porque te conozco y sé como eres. —le reprochó, pero de una manera tranquila, como queriéndole dar a entender que debe mostrar más tolerancia al respecto. —Pero podrías llegar a herir los sentimientos de algunas personas si te llegasen a escuchar. Además, yo no creo que sean malos lidiando con la realidad, tal vez, simplemente, la aceptan a su manera.
—Vale, tienes razón, me disculpo. —sonrió. "Tal vez sea que tú sigues siendo muy inocente y pura, Nanoha-chan, justo como en aquél entonces", se encontró pensando. —Y dime, ¿de qué va la historia con la que te has entusiasmado esta vez? —hizo la pregunta medio sarcástica, sabía que tarde o temprano, preguntándole o no, ella se lo diría, siempre era así. Descubría una historia de fantasía, y no satisfecha con leerla, buscaba datos, curiosidades. Se adentraba tanto que a Hayate a veces le preocupaba.
—Aún no la he leído completa, pero trata de que en épocas pasadas nuestros antepasados de miles de años atrás, tenían acceso a un increíble poder, y que podían hacer magia, sin embargo ese poder resultó ser contraproducente. Y al parecer una Diosa se sacrifico por el bien de la humanidad. —le dio una breve sinopsis, la castaña sólo suspiro. No tanto porque lo que acababa de escuchar parecía ser algo inventado por un loco que soñaba con la superioridad, sino por el brillo en los ojos que destellaba de la joven cobriza.
—Que una Diosa se sacrifique… ¿No se supone que los Dioses tienen poderes invencibles y son capaces de controlar todo? ¿Por qué sacrificarse si bien podía modificar las cosas? —exponía su punto de vista, como siempre lo hacía. —Ya sabes, hacer esto y aquello y arreglarlo todo.
—Las cosas no son tan simples como parecen, Hayate-chan. —dijo con una dulce risilla particular de ella. —Si hiciera eso no tendría nada de trama.
—Lo ves, a las personas les gusta complicar las cosas. Es por eso que el mundo está como está. —exclamaba haciendo ademanes exagerados pero divertidos y graciosos para Nanoha.
Ellas dos eran las mejores amigas que pudiera haber en el mundo, dado a las circunstancias en las que se conocieron no era de asombrar que ahora fuesen tan unidas. Siempre se les veía juntas, felices, a pesar de tener discrepancias muy a menudo, sobre todo por el gran abismo de diferencia que había frente a ellas en cuanto a su manera de pensar. Eran opuestas, pero compartían algo más allá de lo que la gente pudiera imaginar, inclusive algo que hasta ellas mismas ignoraban.
—Me parece que cuando las cosas son fáciles pierden su significado. —inquirió la cobriza. —La fantasía de este pequeño lugar. —dijo dando una vuelta con las manos extendidas refiriéndose a todos los estantes repletos por libros. —Es mejor que la monótona realidad en la que vivimos, ya nadie tiene sueños, ni esperanzas. Todo se ha convertido en una rutina, en una constante repetición, me gustaría que algo fantástico y extraordinario nos sucediera.
—Cuidado con lo que deseas, puede volverse realidad. —repuso de manera muy filosófica. —No vaya a ser que te suceda lo que a ese Rey desquiciado Midas, deseó que todo lo que tocara se convirtiera en oro y terminó muriéndose de hambre porque el oro no es digerible. Así que analiza bien lo que piensas, aunque bueno, los deseos no se hacen realidad como por arte de magia.
—Hayate-chan, necesitas tener la mente más abierta. —comentó de manera burlona.
—Mi mente está abierta, para todo aquello que tenga una explicación y que existan hechos que lo comprueben.
—Eres imposible. —exclamó de manera risueña.
—Mira quien lo dice. —repuso irónica. —Será mejor que dejemos tu mundo de fantasía y vayamos a casa.
—Dame un minuto, iré a marcar estos libros para poder llevármelos. —tomó los libros que estaban en la mesa y caminó aprisa hacia donde estaba la encargada de la biblioteca.
—Si cobraran por sacar libros… Se harían millonarios contigo. —se dijo a sí misma de manera hilarante.
Nanoha no tardó mucho quizá más del minuto que había dicho pero no pasó de eso. Salieron por las enormes puertas que al abrirse rechinaban debido a la antigüedad que tenían. Aunque Hayate no lo admitiera, también le encantaba estar en ese lugar. Lo curioso era que a pesar de que la biblioteca tenía gran abastecimiento de libros, ella nunca tomaba uno que no fuera de los que su amiga acostumbraba a leer. En lugar de eso prefería solo hacerle compañía, y escuchar las historias que a Nanoha tanto le fascinaban, tal vez, aunque sea sólo un poco, muy en el fondo, seguía existiendo la Hayate que se creía ser una heroína en su niñez.
Caminaron por las mismas calles, por la misma vereda que siempre recorrían, todo era exactamente igual que todos los días, sin embargo algo parecía diferente. De la nada, una fuerte ventisca se hizo presente y en el cielo comenzaron a aparecer rayos y relámpagos multicolores, inclusive algo que se asemejaba a una aurora boreal. Un acontecimiento por demás singular, en especial porque las personas que caminaban, y que estaban en los alrededores, no parecían tener reacción alguna, como si de algo muy normal y común se tratase. Lo más extraño fue que todo pasó tan rápido, en cuestión de instantes el cielo y el viento volvieron a su normalidad, y la gente ni siquiera se inmutaba.
—Hayate-chan… —habló Nanoha tras el enorme silencio que se había formado entre ellas.
—No he visto nada. Seguro es por culpa de todas esas historias que lees, ya me está afectando el cerebro. —trataba de convencerse, pero lo que había visto y sentido era tan real que estaba lejos de ser producto de su imaginación.
—Creo haber visto algo caer por allá. —dijo la cobriza.
—Lo dudo, y aún si así fuera… ¿Quieres ir y averiguar? Debes estar demente. —habló con sarcasmo.
Nanoha no la siguió escuchando y corrió a donde cree haber visto algo caer, Hayate no queriendo la siguió.
Mientras tanto, retomando la perspectiva de las otras personas que eran las responsables de lo sucedido con el cielo.
—¡Debemos salir de aquí, debemos darnos prisa y salir de aquí! —decía una desesperada y alterada sacerdotisa. —No tenemos permitido venir a la Tierra, este mundo está prohibido, sólo los ángeles guía de la vida y la muerte pueden hacerlo.
—¡Carim! —gritó aquella que podía controlar el tiempo. —Debes calmarte, estás asustando a la princesa.
—¡Oh! Mis disculpas, es sólo que… —estaba preocupada, definitivamente era malo el estar allí, su sola estadía podría causar una alteración catastrófica.
—Tengo entendido, por las escrituras sagradas, que los seres humanos no tienen la capacidad de vernos, así que puedes estar tranquila por esa parte. —le dio a entender "Lightning", eso era algo bueno, así podrían pasar desapercibidas.
—De todas formas hay que apresurarnos y regresar. —repuso.
—¡Bardiche! —llamó a su deviser. —Establece comunicación con Chrono.
—"Yes sir"
Pasaron unos momentos pero nada, no lograba hacerlo. "Lightning" intentó comunicarse también por medio del reloj, pero no hubo éxito alguno.
—Esto está mal. No puedo contactarme. —dijo con una expresión de frustración.
—Alguien se acerca. —mencionó Carim.
—Descuida, al no poder vernos sólo nos pasaran de largo. —repuso "Lightning", muy segura de sus palabras, así que en lugar de preocuparse por eso se centró en hallar un modo de establecer contacto con su mundo.
—Disculpen, ¿Ustedes se encuentran bien? —se escuchó la voz de alguien decir.
"Lightning" levantó su mirada para encontrarse con dos chicas, una de ellas castaña de cabello corto, otra, la que había hecho esa pregunta y llamado su atención, era cobriza de largos cabellos. Se quedó petrificada, no se supone que esto debería de pasar, se repetía incesantemente en su mente. Incluso volteó para ver si se lo preguntaban a alguien más, pero no había nadie más que ellas. Además de eso, la cobriza la miraba directamente a los ojos.
—Nos están hablando a nosotras… —se comunicó Carim con ella por medio de su mente, sacándola de sus pensamientos.
—Lo sé. —le respondió.
—Disculpen… —repitió aquella cobriza.
—¿A qué viene la rara vestimenta? ¿Son extranjeras? ¿Hacen cosplay? —hizo una pregunta tras otra, la castaña.
—¡Hayate-chan! Se más respetuosa. —le dirigió una vista de desaprobación para después volver a mirar a "Lightning".
—¿Pueden entender lo que decimos? —cuestionó.
—¡Puff! ¡Seguramente están chifladas! —resopló Hayate.
—¡Vivio no está chiflada! —respondió la pequeña princesa, exaltada.
—Lo siento, ella no quiso decir eso. —le sonrió. —Así que te llamas Vivio, mi nombre es Nanoha y esta irrespetuosa de aquí es Hayate.
"Mira que decir sus nombres a unas completas desconocidas, ¡Vaya persona más interesante!, pensó Carim para ella misma.
—Yo soy Carim. —finalmente habló la sacerdotisa aunque hubiese preferido no hacerlo. —Y ella es… —dudo por un momento, no podía decirles que se llamaba Lightning, porque ese ni siquiera era su verdadero nombre, esa era la forma en la que comenzaron a llamarla cuando se hizo acreedora del poder del tiempo. —Fate.
"Lightning" volteó a verla con una expresión seria, no sabía si el nombre que había dicho Carim era real o no, desde hace milenios que no tenía conocimiento de su propio nombre, y ni siquiera recordaba por qué.
—Respondiendo a tu pregunta, estamos bien. —dijo tenue y gentilmente.
—¡Hey! Yo también les he hecho algunas preguntas. —inquirió Hayate, haciendo notar su presencia.
—No es de su incumbencia. —contestó "Lightning", ahora llamada Fate.
—Discúlpala, ella tiende a ser… —Fate no la dejo continuar pues la interrumpió abruptamente.
—No voy a disculparla, si quiere ser disculpada debe ser ella la que pida disculpas, no su portavoz. —arisco y frío, era su tono de voz.
—¡¿Quién te crees que eres para hablarle de esa manera?! —gritó de manera colérica, Hayate, se acercó a Fate y la tomó bruscamente de sus prendas, con el otro brazo amenazando golpearla en cualquier momento.
El ambiente entre ambas era tenso, el silencio, la mirada y el rostro sin expresión de Fate no ayudaban mucho.
—No es de tu incumbencia quien soy, pero dime ¿Quién te crees tú para ponerme las manos encima? —dijo con tono serio, no alterado, pero sí bastante intimidante. Y con un solo movimiento se liberó del agarré de Hayate. —No vuelvas a tocarme de esa manera.
Carim no creía lo que veía, nunca había visto a "Lightning" de esa manera, Vivio tampoco la reconocía, no era para nada la persona afable que ella conocía.
La pequeña princesa se acercó a ella y la abrazó.
—Por favor, no pelees. —le pidió aferrándose a sus ropas.
—¿Quieren venir a mi casa? —preguntó una inocente, calmada y sonriente cobriza.
—¡¿Estás de broma?! Ves lo que acaba de pasar y tú las invitas a casa. —exclamó Hayate, exasperada.
—Me parece que no hay de qué preocuparnos. A parte lucen algo perdidas, está pronto a anochecer y no me sentiría a gusto sabiendo que las dejé sin más. —se aproximó a Fate y se agachó para quedar más o menos a la altura de Vivio. —Debes tener hambre ¿cierto? —le sonrió. —Tal vez no sea la mejor cocinera del mundo pero puedo prepararte algo delicioso de comer, igualmente a ustedes. —miró tanto a Fate como a Carim.
—¡Oh! Muchas gracias. —contestó la sacerdotisa. —Será de gran ayuda.
—¿Qué estás haciendo? —le preguntó Fate a Carim telepáticamente.
—Necesitamos un lugar donde quedarnos, no podemos ir libremente por este mundo ahora que sabemos que pueden vernos, en especial con nuestras discretas vestimentas. —repuso con notable sarcasmo.
Y sin poder decir nada para contradecirla, Fate se limitó a seguir a Carim.
—Tienes un hogar muy acogedor. —comentó la sacerdotisa por cortesía.
—Gracias, pueden sentirse como en su casa. —les dijo.
Mientras que la joven cobriza se dedicaba a preparar la cena, Carim jugaba con Vivio y Hayate miraba de forma defensiva a Fate.
—Disculpa, este libro, ¿De dónde lo sacaste? —preguntó la guardián del tiempo a quien fuera que respondiera.
—De la biblioteca, no me digas que tú también eres fanática de esas historias locas de fantasía… ¡Oh cielos, eso explica su extraña vestimenta! —exclamaba.
—¡Hayate-chan! —dijo en voz alta, Nanoha.
—Es como una versión en miniatura de las escrituras sagradas, aunque veo que se han omitido demasiados detalles. —habló para sí misma.
—¿Escrituras sagradas? Debes estar de broma, ese es un libro llenó de fantasía, todo ese es un mundo idealizado por una persona sin…
—¡Hayate-chan! —volvió a gritar, pero esta vez un poco más fuerte que la anterior.
Y de la nada, apareció un símbolo mágico color amarillo brillante bajo los pies de Fate.
—¡Wow! ¡¿Qué rayos?! —exclamó Hayate, estupefacta. —¡Nanoha-chan, está chiflada, está completa y absolutamente chiflada!
—¿Debería crear una barrera? —preguntó Carim sólo para confirmar lo que Fate esperaba que hiciera.
—Sí, es mejor que lo hagas. Estoy comenzando a creer que haber caído en este mundo no fue una simple coincidencia. —respondió.
La sacerdotisa se colocó en el centro de la habitación he hizo una invocación mágica, la cual permitiría crear la barrera, la cual las protegería. Debido a que en ese mundo no había presencia mágica existente, si los invasores que las iban persiguiendo llegaban a aparecer en ese mundo las encontrarían muy fácilmente.
—Listo, ahora sólo tienes que reforzarla. —contestó dejándose caer al suelo. —Modera la fuerza con la que lo haces, al parecer en este mundo usar magia es más agotador.
—Entiendo.
—¡Chifladas, chifladas, chifladas! ¡Esto no está pasando, esto no está pasando, esto no está...! ¡Nanoha-chan deberías sentir al menos un poco de miedo o impresión no tener esa cara de "increíble" como si estuvieras viendo cualquier cosa! —Hayate había perdido la cordura, o eso parecía, todo lo que hasta ahora había contrariado, las leyes lógicas en las que creía, en un solo instante desaparecieron.
—Ustedes no son de este mundo… —dijo acercándose a Fate. —¿Quiénes y qué son ustedes?
—Eso no es de tu in…
—Tienen derecho a saber, ya están involucradas. —la interceptó Carim. —Por favor, siéntense. Lo que voy a decirles será algo complejo de asimilar. —tomó aire y se preparo para comenzar el relato, aunque no sabía por dónde empezar, lo que estaba a punto de decir era demasiado para el entendimiento humano. —Yo soy la sacerdotisa de un mundo llamado Celes, este mundo fue creado tras desaparecer la Diosa que salvó de la perdición a su mundo. Un lugar existente entre diversos planos dimensionales. Yo tengo como tarea velar por ese mundo y proteger el portal que conecta a los siete mundos. Fate, fue la elegida por la Diosa, quien le otorgó el poder de controlar el tiempo, convirtiéndola en un arcángel guardián. Nosotras, no se supone que debamos estar aquí, por lo que sucedió con sus ancestros. Este mundo fue condenado a existir sin magia, siendo el poder sagrado que se encuentra en este mundo, sellado, en un templo sagrado, donde se cree que descansa el alma de la Diosa. Mientras que Vivio es la princesa de uno de esos siete mundos, hay seres que la quieren para fines egoístas ya que tiene el poder de abrir brechas dimensionales, y quien obtenga este poder, si lo usa para el mal, podría traer consigo fatídicas consecuencias.
—¿Entonces por qué no simplemente vuelven a su mundo si es que ella controla el tiempo y la pequeña abre brechas? —preguntó Hayate, quien a pesar de haber visto con sus propios ojos la magia, seguía sin creerlo del todo.
—No podemos hacer eso sin que su mundo se vea afectado. Si alteramos aunque sea en lo más mínimo el tiempo en el que viven, podría ocurrir un cataclismo onírico, colapsando de una manera en la que no haya nadie que pueda controlarlo. —la manera seria en que lo dijo Fate, le quitaba cierta emoción y drama, pero de todas formas consiguió hacer que Hayate se alterara. —Estás muy calmada para lo que acabo de decir, eres una persona muy… peculiar. —dijo dirigiéndose a Nanoha.
—Siempre había deseado que pasara algo trascendental en mi vida, sinceramente no sé cómo reaccionar, estoy asustada y no entiendo nada, pero es fascinante. —admitió.
—Ahora que saben esto… Entenderán que no las podremos dejar en seguir con su vida tranquila. —expresó Carim. —Pero no se preocupen, si llega a haber algún peligro las protegeremos.
Y así fue, como un simple encuentro, ocasionó que una nueva historia, comenzará a ser escrita.
Oh mai gah... Escribí como tres borradores de este capítulo XD
Kihara-san: Noup, no es adaptación o tal vez sí. Es que la historia comenzó con otros personajes inventados por mí, pero una amiga me dijo ¡hey! quiero NanoFate en esta historia y well, eme aquí XD
NanoFate1993: Claro que la continuaré, que bueno que te haya gustado.
Patokun: Jhajha No me lo tomó a mal, jamás me tomaría a mal algo proveniente de ti (? XD Yo también espero no hacerme bolas, pero no creo que eso suceda, tengo mi mente bien centrada en cada historia, eso creo XD Paciencia, una virtud que tengo, pero mi ansiedad le gana l u l
Alondra-san: Jhajah muy cliché (? Pero tenía que ser, sino como Fate conoce a Nanoha XD
Mashiro-san: Oh séh, la fantasía hace al mundo girar XD
Alexa-san: Ohh llamé tu atención, que gran honor. Definitivamente la continuaré.
Touka-san: Oh my dear sweet waifu lol xD Si te confundí, logré mi cometido.
Bueno eso a sido todo por hoy, agradezco a todos los que leen y dejan review y les deseo un excelente inicio de semana.
