"Inuyasha"

De noche, el cielo se veía despejado con unas cuantas estrellas, junto a una luna redonda y brillante, pareciera como si acompañara en su soledad a un hombre triste, a un hombre sin vida.

Aquel hombre sentado en la rama de un árbol, se veía confundido, con tantas cosas en que pensar y sobre todo, tantos recuerdos que tenia de su pasado, ese pasado que le dolía, porque hubo una mujer a la cual el amo mucho, pero ella lo traiciono.

- Vaya ya han pasado 6 años desde que vine a vivir a esta época y todavía me falta mucho que aprender - Miro con tal nostalgia el paisaje que tenía frente a él, tan diferente de su época, tan lejano de lo que fue alguna vez y recordó con gran pesar, aquello que su corazón quería olvidar - ¡ja! Y pensar que antes solo tenía ojos para una mujer, solo recordar ese día me enfurece, aunque hayan posado ya 5 años desde que me fui de su lado, ¡Maldita sea!, ¿Por qué ahora? … Te pienso.

Miro hacia el cielo, tratando de encontrar una respuesta a esa pregunta que se formuló, el viento soplo de manera que hizo jugar su cabello, cerró los ojos, dejando que el viento se llevara lo malo, pensando en caer de ese árbol para no sentir aquel dolor de recordar ese rostro que lo atormentaba y recordó la última vez que la vio.

Flashback

Recuerdo estar hablando con Kogomashi un compañero del colegio

- Mi novia beso a otro tipo, y para que le doliera le dije zorra- aquel adolescente lo decía con mucho orgullo, como si sus palabras eliminaran la pena de lo que su novia le hizo.

- Pero ¿zorra? No le veo nada malo que le digas así – en la mente de Inuyasha se imaginaba la mama de Shippo, no pensaba que fuera algo malo, entonces cuando fuera con Shippo le diría que a su mamá ya no le podía decir a la gente que era una zorra porque eso era malo, pero… ¿entonces como le dirían? Si esa era su especie.

- Bueno si no quieres decirle zorra puedes decirle prostituta.

- ¿prostituta?

Kogomashi se sentí exasperado, como era posible que Inuyasha no entendiera los insultos hacia las mujeres. – Si Inuyasha son mujeres fáciles, que besan a cualquiera, esos son los mejores insultos que puedes decirles cuando estas enojados, aparte ellas se sienten terribles y después de un rato te piden perdón- Mintió, con Inuyasha era fácil de hablar él se creía todo y lo sabía, tal vez después se apiadaría de él y le contaría la verdad, pero por ahora solo quería divertirse, cuando iba a hablar de nuevo de repente llego Ayumi, necesitaba ayuda, tenía que guardar los balones que estaban atrás de la escuela entre otras cosas que el profesor le había pedido que le llevara, ya que a esa hora todos empezaban a entrar a sus salones, al menos eso pensaban, Inuyasha a regañadientes fue ayudarla, pero al llegar atrás se escuchó un ruido, Inuyasha miro Ayumi y le hizo señas de que esperara ahí, mientras el veía que pasaba, al ir vio, la escena que nunca imagino presenciar en su vida.

Hojō, besaba y abrazaba a una mujer, Inuyasha sonrió – Al fin ya se encontró a quien molestar- pensaba mientras se iba acercando para molestarlo, ya que le arruinaría el momento, pero mientras más se acercaba, su corazón y su mente le advertían que algo no estaba bien y unos metros de esa pareja Inuyasha quedo perplejo, parado, mirando y cerrando su mano en forma de puño.

- ¡Maldita Sea! Yo – Cerro sus ojos con fuerza, sentía que el mundo se le derrumbara – Yo te vi a ti, tú estabas con ese hombre en sus brazos, en sus labios, no lo pude soportar, tenía ganas de matarlos, de matarle, quería ir a golpearlo, pero sabía que no podía, en ese tiempo mis fuerzas aun no estaban bien, todo lo que me había caracterizado como un hanyou en esos momentos se había ido, aunque no nos importaba el saber por qué tenía altibajos, en ese momento solo esos minutos me hubiera encantado tenerlos.

Inuyasha no sabía porque, no sentía las piernas, quería correr hacia ellos o simplemente quería irse y dejar de ver esa escena que siempre lo iba a atormentar, pero lo que más le dolía era que ella no hacía nada, simplemente se dejaba besar y acariciar por ese cerdo.

Cuando pudo moverse su único pensamiento era salir de ahí, dejándola a ella, arrancándose el corazón.

….

Después de recordar, Inuyasha alzo su cabeza para ver el cielo, tratando de encontrar una respuesta, lo único que encontró fue el sufrimiento, la agonía, con su olfato, supo que la lluvia comenzaba aproximarse, no le importo, con suma alegría dejo que las gotas tocaran su cara, acariciaran su cuerpo, tan fuerte era la lluvia que en unos segundos Inuyasha estaba empapado, salto a la ventana, acto seguido se desvistió, se secó y se puso su pijama para después acostarse.

Al día siguiente Inuyasha se despertó, se levantó, se dio una ducha y se vistió ya que en algunas horas tendría que ir a su trabajo, lo de anoche lo había dejado mal así que decidió dar un pequeño paseo para despejarse.

Salió de su departamento y camino, tenía que caminar, en estos años no había dejado de pensar en ella, en esa mujer que con solo verla un rato ya sentía que podía morir en paz o una de sus sonrisas, esa sonrisa que al verla cualquier persona por más triste que estuviera se alegraría, Inuyasha quería sacarla de su mente pero no pudo.

- En estos años me he dado cuenta de muchas cosas y una de ellas fue del amor que sentía, cuanto te he extrañado pero... ¡Fui un tonto! , hubiera dejado que me explicaras pero tenía tanta rabia que no pude, no encontraba en mi mente ninguna explicación, solo si acaso tu... tú, te hubieras alejado de él cuando te besaba, pero no fue así, ya que me quede bastante tiempo como para darme cuenta que tú le seguías el juego, yo no vi que lo empujaras o que te resistieras, ¡Maldita sea Kagome! ¿Por qué me hiciste eso? ¿En que falle?, me lo he preguntado mil veces. ¿Qué hice para merecer tu traición?, si me fui contigo fue porqué me decidí enterrar mí pasado por ti y todo lo que te dije en esa pelea fue mentira solo era porque estaba segado por la rabia.

Flashback

Después de que Inuyasha vio esa escena tan mala para su corazón, se dirigió a la casa de Kagome, ella por supuesto no había llegado, paso mucho tiempo para que ella llegara Inuyasha se preocupaba, pero al momento volvía a recordar lo que paso y se frustraba, su mente había venganza combinado con dolor, agonía, con ganas de romper todo lo que había a su lado, pero se calmaba tenía que arreglar esto de una vez por todas, al poco tiempo ella llego, se veía confundida, a Inuyasha no le importo eso y cuando Kagome llego a su cuarto Inuyasha la recibió de una manera no grata.

- ¡Estoy harto Kagome de que pienses que me puedes ver la cara de tonto!, ¡me largo de aquí! Fue estúpido de mi parte pensar que podría estar contigo, ¿crees que no sé qué me engañas con Hojō? y mira que estoy siendo amable para no tener que preguntarte con cuantos más habrás estado, pero no fueras tú con una de tus tontas escenas de celos porque ahí yo tendría que pedirte perdón ¿no es verdad?

Inuyasha estaba lleno de rabia, todavía Kagome lo miraba con cara desconcertante, eso era el colmo sentirse como víctima, como si no entendiera lo que ocurría, con descaro y disimulación le contesto – ¿De que estas hablando? ¿No entiendo porque estas así? – cada palabra parecía un golpe en el corazón ¿Cómo que no entendía porque estaba así? ¿Acaso la muy tonta pensaba que le podía ver la cara de tonto? Inuyasha se acercó rápidamente donde estaba Kagome, la tomo por los hombros muy bruscamente - ¿Crees que no te vi? - mientras continuaba gritándole – Hojō y tú, los dos besándose, atrás en la escuela, ¿acaso me crees tan estúpido y pensaste que no me iba a dar cuenta que ustedes son amantes?- apretaba con gran fuerza sus manos en sus hombros de Kagome - ¿Desde hace cuánto tiempo estas con él? ¿Hace cuánto tú y el me ven la cara de idiota?

Inuyasha veía la cara de Kagome como esta se hacia la desentendida, como sentía que se quería hacer un ángel, la desesperación y el silencio hacían que Inuyasha empezara a salirse de sus casillas, Kagome lo miraba con mucha confusión – Inuyasha yo…

Al escuchar la voz de Kagome con temor, supo que todo era verdad, claro como la había descubierto, tenía miedo de sus gritos, ahora sabía que tenía razón, Kagome no le explicaba nada porque ya todo estaba dicho, ella si lo había engañado, Inuyasha ya no tenía duda y exploto - ¿¡Que!? Ahora me dirás que lo que vi no fue real- comenzó a zarandearla con mucha violencia – ¿Que me vas a decir Kagome?, de que mentira te vas a llenar tu estúpida boca- Inuyasha estaba verdaderamente enojado, recordó las palabras de Kogomashi:

- Bueno si no quieres decirle zorra puedes decirle prostituta.

- ¿prostituta?

Si Inuyasha son mujeres fáciles, que besan a cualquiera, esos son los mejores insultos que puedes decirles cuando estás enojado, aparte ellas se sienten terribles y después de un rato te piden perdón -

La aventó a la cama, se subió en ella, tomo sus manos con fuerza, mientras le decía al oído.

- ¿Y dime Kagome cuanto te paga Hojō por hacer tu trabajo de prostituta?, ¿te paga bien?, por qué yo le podría decir algunos amigos la clase de mujer que eres y podríamos ganar un poco de dinero con eso. ¿No crees maldita zorra?-

Sus miradas se cruzaron, Inuyasha veía la cara de sorpresa de Kagome, el por su parte sintió remordimiento por esas palabras tan fuertes que él decía, no sabía cómo salieron de él, tal vez la plática con Kogomashi no le habían beneficiado nada en ese momento, cuando se disponía a retractarse, Kagome hizo algo que jamás pensó que podría decir.

Mientras se encontraba bajo de Inuyasha y con las manos agarradas, comenzó a reírse y para Inuyasha eso fue desconcertante – Debería de aplaudirte por tan excepcional discurso, pero desgraciadamente tú, mi querido novio imbécil, te tardaste mucho en enterarte que estaba con Hojō, al parecer aun tu pasado de cavernícola te precede – la cara de Inuyasha cambio totalmente, se apartó de ella dejándola aun acostada en la cama, mientras que el, la veía con sorpresa, Kagome levanto su cabeza para verlo, mientras recargaba gran parte de su cuerpo en sus codos.

- Me aburrías tanto, yo necesitaba un hombre a mi lado, no un niño que apenas aprendía a tomar leche en un vaso entrenador- Kagome comenzó a reír de nuevo – gracias por la oferta, pero como veras no necesito a otros hombres si tengo a Hojō para satisfacerme- Kagome se paró y se puso en frente de Inuyasha, el, la miraba desconcertante, ¿tan descarada era que ahora le decía, sin problemas todo? Sentía como su corazón lo oprimía,

- Así que era verdad- Ya no tenía absolutamente ninguna duda, ¿y cómo? si ella misma estaba dando todos los detalles de su amorío con ese, sintió como su mente se revolvía, mientras ella seguía hablando, dentro de él gritaba que se callara, ya no quería seguir escuchando su traición - Así que ya lo sabes, tú no lle… - Pero no termino de hablar ya que Inuyasha le soltó una bofetada, tirándola de nuevo a la cama.

- Eres una…

- ¡Una que…! no tengo nada que demostrarte, no tengo nada que decirte, esto Inuyasha, este golpe solo me demuestra lo poco hombre que eres.- Kagome de nuevo se paró y camino hacia la ventana, Inuyasha miro su mano, ¿Qué estaba haciendo? ¿En que monstruo se estaba convirtiendo? Jamás pensó en su vida pegarle a Kagome y ahora lo estaba haciendo, todo en él se sentía arrepentido, por el brote de locura que tuvo, cuando se disponía a pedirle perdón a Kagome, escucho unas las frías y certeras palabras de la boca de su amada – Pensé que te quería, pero ahora me doy cuenta que hubiera escogido a Koga en vez de a ti.

Inuyasha la miro con sorpresa y pudo jurar que escucho como algo dentro de él se había roto, sintió como su corazón dejo de latir por unos segundos, como todo su cuerpo quedaba sin fuerzas, tenía tantas ganas de correr abrazarla y decirle que no era verdad sus palabras, quería que este día jamás hubiera pasado, miro su mano de nuevo, esa mano que toco de manera violenta a Kagome, sabía que en parte era su culpa, por no ver que en realidad los dos se usaron, el la uso para olvidar a Kikyō y por lo visto ella en el que realidad estaba enamorado era de Kōga, ya no había marcha atrás, sabía que no podía quedarse ahí, pero al menos haría algo más, le diría la verdad, aunque a medias, ya que el en verdad si se enamoró de ella, de esa tonta y débil niña, camino con paso cansado a ella y la abrazo por la espalda, sintiendo por última vez su cálido cuerpo en él, olio por última vez el perfume de su cabello, de su cuerpo, la abrazo tan fuerte, quería que se quedara la sensación de su cuerpo en él, acerco sus labios a su oído y con un tono sereno le contesto.

– ¿Tú crees que eso me causara dolor?, al fin nos quitamos las máscaras, ahora puedo decir libremente que tú fuiste solo una salida para olvidar a mi verdadero amor, sabes de quien hablo ¿verdad? -

Él no quería ver el reflejo de la ventana, sabía que si lo hacía, Kagome vería lo derrotado que estaba, lo dolido y tal vez lo frustrado que se sentía, ya no podía estar ahí, así que beso la mejilla de Kagome, la empujo mientras caminaba hacia la puerta, tomo una mochila y sin voltear dijo.

- Te parecías tanto a ella, que pensé que la podía remplazar, pero sé que solo fue el físico porque su esencia no es la misma- Inuyasha metió su mano en el bolsillo de su pantalón, busco un poco y al fin saco una moneda, acto seguido la tiro en la cama mientras decía

– Este es un pequeño detalle por tus servicios todos estos años, fui un tonto al tratar de respetarte, lástima que Hojō fue más inteligente que yo. Hasta nunca Kagome Higurashi.

Dichas esas palabras azoto la puerta dejando a Kagome sola, con el corazón roto, fue a despedirse de la mamá de Kagome Naomi, de Sota y del abuelo de este.

Inuyasha salía de su casa y también de la vida de Kagome, sin mirar hacia atrás.

- ¿Kagome que estarás haciendo ahora?, ¿Acaso te casaste con ese...? – cerro su mano en forma de puño - ¡No!, ¡no lo podría soportar, verte con el! y más con él, ¡no Kagome no, prefiero verte con otro hombre hasta con Kōga pero él no! ¿Y si tienes hijos?, ¿cuantos tendrás? ¿Serán como tú? ¿¡Cómo puedo estar pensando en eso!? Pero... puede ser una posibilidad ella tal vez se quedó con él y si fue así, no puedo dejar de pensar en ella, de pensar qué tal vez... solo tal vez la sigo Querien...¡no! no es así ella me lastimo, bueno los dos nos lastimamos ya no podemos cambiar las cosas lo qué paso, paso y ya.

Inuyasha toco su estómago, tanto pensamiento, tanto coraje le había abierto el apetito, decidió ir a desayunar a una cafetería

Se dispuso a entrar a ella, se sentó en una mesa pequeña, espero a que el mesero llegara y le dio un cordial saludo acto seguido el mesero le dijo si podía tomar su orden a lo qué Inuyasha acepto y solo le pidió un café, el mesero le dijo si eso era todo a lo qué Inuyasha sonrió y le dijo que si, así que el mesero hizo una reverencia y se alejó.

Inuyasha se dio cuenta que en una de las sillas donde él estaba habían dejado un periódico así que lo agarro y se dispuso a leerlo, al poco tiempo se escuchó la puerta, alguien había entrado, no le dio importancia, ni se tomó la molestia de ver quien era, pero cuando paso al lado de él, olio un aroma muy rico, un aroma conocido pero diferente, cuando se dispuso a ver quién era un mesero se atravesó y no lo dejo ver quien era esa mujer, siguió leyendo el periódico, en esos momentos una canción empezó a sonar.

"Solo quería un café…

El mesero llego con el café y le dijo si lo quería con azúcar a lo Inuyasha y curiosamente la canción contestaron.

con poca azúcar…

El mesero al darse cuenta de eso empezó a reírse a lo que Inuyasha también lo siguió, después escucharon otra risa e Inuyasha pensó que era para burlarse de el a lo que ni volteo a ver quién era, después el mesero se fue y la canción seguía.

quizá un crosant, no iba por la tertulia o el flirteo"

Inuyasha le dio un sorbo al café y se dispuso a leer su periódico, también si podía despejarse de sus pensamientos y la canción siguió.

"Solo quería un café, quizá echarle algún vistazo a las malas nuevas de los diarios o sacudirme esa pereza crónica de mis amaneceres"

- ¡Jajajajajajajajajaja!- Esa fue la respuesta de Inuyasha al escuchar la canción, ¿qué pasaba con esa canción? se preguntaba, era interesante que cantara todo lo que él estaba haciendo ¿qué más faltaba? se decía... mejor no lo hubiera preguntado ya que la canción dijo algo que al menos el, nunca se esperó.

"Juro por mi que solo fui por un café…

En esos momentos Inuyasha tomo la taza de café y se dispuso a tomar, cuando termino subió su mirada para ver hacia la barra, todavía tenía la taza en su mano, sus labios en ella y en esos momentos la canción dijo una frase muy importante.

Pero te vi..."

Inuyasha quedó atónito, enfrente de él estaba la mujer que mas amaba, ella lucia tan hermosa, se veía que los años la habían beneficiado, se veía tan madura, tan radiante, tan segura de sí misma, ella también lo había visto, pero ninguno de los 2 hacia nada solo se quedaban mirándose, y la canción seguía.

"Y cambiaste mi vida, mi ritmo, mi espacio, mi tiempo, mi historia, mis sueños y todo y me agregaste risas, dos dudas, un duende, un par de fantasmas y este amor que te tengo.

Y juro por mi qué solo fui por un café pero, te vi..."

Inuyasha salió del shock y pensó.

- Se ve tan hermosa pero... hay algo en ella que ha cambiado, pero eso no importa la encontré y no quiero dejarla ir nunca más, ahora que te eh visto estoy completamente seguro que mi amor por ti no ha cambiado, no te dejare aunque estés con otra persona... Espero que nuestro pasado no nos aleje como esa vez...

Inuyasha se paró y fue hasta ella, el quería contestarle, que de una forma ella supiera que aun la amaba, el quería decirle con solo una frase que nunca la había olvidado, que cada noche pensaba en ella, ¡qué va! en cada momento que podía, pero lo único que pudo decir

- ¡Hola Kagome! cuanto tiempo sin verte.

El sabia que no podía llegar así y decirle todo eso, todo lo que sentía y lo único que pudo decir fue esas simples palabras, pero en esas palabras venían un perdóname escondido.

Se quedó un rato viéndola, esperando una respuesta ya que ella no decía nada pero después Kagome con una sonrisa le contesto.

- Lo mismo digo Inuyasha.

Inuyasha sentía como si su corazón, quisiera salirse de su pecho reclamando a esa mujer, pidiéndole que no la dejara ir nunca más, ya que ella era su motor para seguir funcionando.

Su cara, su cuerpo, todo en él, quería abrasarla, besarla, hacerle sentir que olvidaran el pasado y que vivieran como dos enamorados que no se preocupan por el futuro, si no por lo que están viviendo ahora, pero algo invadió la mente de Inuyasha:

- ¿Y si ella ya me olvido?, ¿Si ella en verdad está casada o tiene novio?, ¡no! Inuyasha cálmate, no debes de pensar eso, lo importante es que estas enfrente de ella, ahora le debes de demostrar que has madurado, que la puedes escuchar, que la puedes perdonar.

Inuyasha salió de sus pensamientos y con una sonrisa le hizo una señal para que fueran a sentarse en la mesa de él, a lo que Kagome acepto.

Inuyasha como todo un caballero, jalo la silla para que ella se sentara, él había aprendido en estos años muchas cosas, una de ellas era ser caballeroso con las mujeres, a ellas les fascinaba eso.

- Pero ella es Kagome, ella me conoce, no puedo hacer con ella, ella es especial, ella no es como las demás mujeres con las que eh estado, pero tampoco puedo tratarla diferente, ya que ella se merece ser tratada como lo que es, la mujer a la que amo ¡Maldita sea! Mírate solo estoy un momento con ella y me desarma, no quiero que ella se dé cuenta de eso.

Después Inuyasha se sentó en frente de ella, habían tantas cosas que preguntar, que contar había tanto que hablar, pero ninguno de los dos comenzaba la plática solo se limitaban en mirase el uno al otro, hubo un silencio y todavía estaba la canción que seguía tocando y decía.

"Quien iba a imaginar que esa mañana, en el café yo iría a coincidir con el milagro de pisar el mismo espacio a la misma hora que tú y cómo si esto fuera poco, que tus ojos se fijaran justamente en mí."

Después de escucharla los 2 se vieron y soltaron una leve risa, Inuyasha iba a decir algo, cuando un mesero se acercó a ellos y le pregunto a Kagome si quería que sus cosas la trajeran a donde ella estaba, a lo que Kagome accedió.

Al poco rato el mesero regreso con las cosas de ella, Kagome puso sus documentos y sus otras cosas en una silla y en frente quedó su café...

"Juro por mi qué solo fui por un café, pero te vi...

Y cambiaste mi vida, mi ritmo, mi espacio, mi tiempo, mi historia, mis sueños y todo y me agregaste risas, dos dudas, un duende, un par de fantasmas y este amor que te tengo."

Ella tomo su café y con la cuchara lo revolvió un poco, después dejo su cuchara a un lado y prosiguió a tomar la taza y subirla a su boca y en esos momentos Inuyasha pensó.

- Espero arreglar las cosas contigo, creerte en todo lo que me digas, espero saber que has hecho desde que me fui de tu casa hasta ahora, espero que no tengas a nadie más, espero tantas cosas.

Inuyasha también tomo su café, se dispuso a tomar y escucho lo último de la canción.

"Y juro por mi qué solo fui por un café…

Se detuvo unos instantes la canción y con ello Inuyasha pensó.

- Tengo tanto que preguntarte y sé que tú también tendrás preguntas, pero por el momento me conformo viéndote, admirando lo hermosa que eres, en cuanto has cambiado. Y lo más importante hoy me di cuenta que jamás te olvide y no tenía intenciones de hacerlo, que te deseo con locura, que quisiera que te quedaras conmigo para siempre pero... Nos hemos hecho tanto daño… ¿Podremos olvidar todo?...- Inuyasha vio a Kagome y la canción dio su última frase.

Pero te vi..."

Vio como Kagome bajo su café y pensó.

- Sé que te amo y que quiero estar contigo, pero lo que yo quiero saber es si tu... ¿Kagome me olvidaste?, lo que quiero decir es que...

¿Tú aun me amas?