Capitulo 2: Que me pasa?

Pov Bella

No sabía que me pasaba, estaba sentada en mi cama leyendo mi libro favorito Cumbres borrascosas mientras Edward estaba de casería cuando se me viene a la mente mi ex mejor amigo Jacob, nose por que últimamente me e acordado mucho de él, recuerdo aquellas tardes que pasábamos en el garaje de su casa en la Push, como nos divertíamos jaja, me alegra acordarme de esos lindos momentos ya que Jacob no me contesta el teléfono ni tampoco me llama él.

- Pensando otra vez en el perro – la voz de Edward me asusto muchísimo ya que no lo sentí llegar, no le respondí ya que se veía la tristeza en su rostro, así que solo me acerque y le di un tierno beso en los labios.

- No me respondiste – me dijo alejándose de mí y frunciendo el entrecejo.

- Edward por favor él era mi mejor amigo, me apena que no quiera hablarme, además tú tampoco me dejas ir a visitarlo para aclarar las cosas de frente – le dije un tanto irritada por su poca comprensión.

- Hay Bella – dijo suspirando – que voy a hacer contigo.

- Que te parece amarme mucho y por toda la eternidad – le dije con una sonrisa para relajar el ambiente.

- Mmm eso suena tentador – dijo Edward agarrándome y tirándome a la cama donde quede presa de sus brazos y labios, pero por alguna razón no me sentía cómoda, Edward lo noto y me pregunto:

- ¿Quieres que me valla?

- No Edward por favor quédate, solo estoy un poco cansada y quiero dormir.

- Ok amor entonces no te molestare.

Esa noche me costo mucho quedarme dormida y no específicamente por que tuviera al novio mas guapo que existe justo a mi lado, sino por que estaba pensando en Jacob, el estaba triste, yo lo sabia, nunca olvidaría la ultima vez que lo vi en el bosque afuera de la casa de Charlie, y no entendía por que el acordarme de esa escena o imaginarlo triste me hacia sentir triste a mi, y no era por la culpa o algo así, no me sentía culpable y eso era aun mas raro.

Me desperté con una melodía que adoraba, Edward estaba jugando con mi cabello y tarareando mi nana.

- Buenos días amor.

- Buenos días Edward, ¿como dormiste? – le pregunte con una sonrisa.

- No tan bien como tú amor, me creerías si te dijera que no dormí nada – me dijo con cara de sorprendido.

Ambos reímos ante aquel comentario.

- Edward ¿ya se fue Charlie? – le pregunte mientras me dirigía al baño.

- Si Bella, hoy Charlie se levanto muy temprano y salio, pero antes vino a verte y… te dejo una nota – dijo lo último con amargura en la voz, así que antes de entrar al baño fui a ver que decía la nota.

"Bells fui a pescar con Billy, pásate por su casa a la hora del almuerzo, por que almorzaremos y cenaremos allá, Billy quiere hacer una reunión con Sue y su familia para ver si podemos levantarle un poco el animo, te espero

Charlie"

- No te enojaras ¿verdad Edward?

- Ve tranquila Bella, no podemos decirle que no a Charlie pero por favor no te alejes de la Push.

- Si Edward no me alejare de allí, pero por favor no estés tan histérico, sabes perfectamente que la manada puede protegerme tan bien como tu, y además Jacob aunque este enojado con migo nunca dejaría que algo malo me pasara – me dolió decir su nombre en voz alta, cada vez estaba mas confundida.

- si se amor pero me duele tenerte lejos sabiendo que Victoria anda rondando.

Victoria la pareja del sádico de James, lo único que quiere es matarme para vengarse de Edward por haber matado a su pareja.

Luego se esa pequeña charla me fui al baño casi corriendo, necesitaba darme una ducha para despertar y poder pensar las cosas con claridad, cuando salí del baño Edward ya no estaba ahí, así que baje a la cocina y me prepare el desayuno, luego de eso me puse a ordenar todo, debía aprovechar que hoy no había instituto y que aun era temprano. Solo me quedaba mi cuarto, así que subí rápido las escaleras, pero al entrar en el vi a Edward mirando fijamente las fotos de mi decimoctavo cumpleaños, antes de que él me abandonara.

- Bella te amo, tu eres mi vida, mi mundo, por lo único que vivo, si es que esto se llama vivir, no se que haría si te perdiera.

- Edward… – no pude decirle nada ya que las lagrimas y los sollozos me lo impedían, él se acerco lentamente a mí y me abrazo.

Nose cuanto tiempo estuve entre sus brazos, pero ya era tiempo de que me valla a la Push, mi padre me esperaba.

Me arregle un poco ya que estaba muy desaliñada algo muy típico en mi, eso hacia que recordara la primera mañana que desperté con edward en mi pieza sabiendo yo que él estaba ahí.

-OOO—Flash back-OOO-

Y entonces lo sucedido el día anterior irrumpió en mi conciencia.

- ¡Oh!

Me senté tan deprisa que la cabeza empezó a darme vueltas.

- Tu pelo es una maraña, pero me gusta.

La voz serena procedía de la mecedora de la esquina.

- ¡Edward, te quedaste! – me regocijé y crucé el dormitorio para arrojarme irreflexivamente en su regazo. Me quede helada, sorprendida por mi desenfrenado entusiasmo, en el instante en que comprendí lo que había hecho. Alcé la vista, temerosa de haberme pasado de la raya, pero él se reía.

- Por supuesto – contestó, sorprendido, pero complacido de mi reacción. Me frotó la espalda con las manos.

Recosté con cuidado la cabeza sobre su hombro, inspirando el olor de su piel.

-OOO—Fin Flash back-OOO-

Cuando salí del baño Edward aún estaba en mi cuarto.

- Vamos te llevare hasta la línea del tratado – dijo muy serio.

En la trayectoria no hablamos pero lo sentía gruñir, sin duda él estaba enojado, muy enojado.

Cuando llegamos al lugar donde comenzaba el territorio Quileute, Edward paró, me miro fijamente durante un segundo y luego me dijo.

- Bella te amo, recuerda que tú eres mi vida ahora – luego me dio un tierno beso y se bajo de mi camioneta.

Cuando llegue a la Push todos me saludaron con anchas sonrisas, todos menos Jacob.

- Hola – lo saludé pero él solo me respondió con un movimiento de cabeza.

Luego que terminamos de almorzar Jacob se fue a su garaje. Yo lo seguí y me puse frente a él.

- Jacob por favor perdóname, ya no soporto que me evites, que ni siquiera me dirijas la palabra para decirme hola – en ese momento no pude decir nada más, me sentía como volando, y no le pude seguir diciendo nada más a Jacob ya que él me había silenciado con un beso, aún no lo podía creer, Jake me estaba besando, y peor aún, yo también lo estaba besando e él, no le proteste ni nada, al contrario, le correspondí.

Me sentía tan cómoda entre sus brazos y labios, que no me molestaría estar así por el resto de mi vida, pero Jake se alejó de mí, me miro fijamente y me dijo.

- Te amo Bella, no sabes las ganas que tenia de darte un beso en el minuto que te vi, y me hace inmensamente feliz el hecho de que tu me correspondieras el beso – yo solo le sonreía hasta que dijo – y perdóname por no hablarte, pero aún me apesta la idea de que estés con esa sanguijuela, y peor aún, que duermas tranquila teniendo a ese asqueroso chupasangre a tu lado – ahí fue cuando me di cuenta de lo que había hecho, quería desaparecer, correr muy lejos de él para peder pensar, desearía estar en mi pieza sola pensando y no aquí en esta situación que la verdad ya se estaba volviendo un poco incomoda.

Para mi gran suerte en ese momento Charlie me llamo y me fui casi volando junto a él.

Cuando terminamos de cenar y nos despedimos de todos Charlie y yo nos estábamos subiendo a nuestros respectivos autos.

- Bella espera – me grito Jacob corriendo hacia mi – podríamos salir mañana, ya sabes caminar por la playa, pasar la tarde en mi garaje, salto de acantilado si quieres, así como en los viejos tiempos, cuando éramos amigos – note la tristeza en su voz cuando dijo lo último, pero yo necesitaba pensar bien las cosas antes de volver a estar a solas con él.

- Jake yo, no creo que pueda, lo siento, adiós.

Me subí a mi camioneta rápidamente y me fui dejando a Jacob parado con cara de desconcierto.

Cuando llegue a la casa me encerré en mi pieza y cerré la ventana, así Edward se daría cuenta de que quería estar sola.