el amor es un monstruo - dulces sueños
No importa dónde valla, ni dónde me esconda, siempre logra encontrarme, al principio creí que sería divertido, porque, vamos Cupido enamorado, uno generalmente se imaginaria al bebé en pañales y alitas que lanza flechas del amor suspirando y con corazoncitos flotando a su alrededor, o al clásico de Disney, ese hombre de gran belleza que te enamora con chocolates, serenatas, paseos a la orilla de la playa, etc, pero no es así, había olvidado que era heros, una bestia capaz de todo, que impone su voluntad sobre todo, capaz de doblegar hasta al guerrero mejor entrenado, y su nuevo objetivo soy yo.
Pov narrador
Nico llevaba huyendo cerca de dos semanas de héroe, estaba agotado, frustrado, enojado y asustado, hace dos días que no comía nada, solo sé había detenido a tomar agua de algún arrolló que encontraba en su camino, sabía que debía darse prisa, él venía pisándole los talones.
Llegó atraves de las sombras a un callejón vacío y húmedo, había olvidado su espada en la orilla del arrolló donde se detuvo por un poco de agua, ahora estaba desarmado, escucho unos pasos detrás, al parecer él lo había encontrado, se dio media vuelta para enfrentarlo, pero no era, sólo era un grupo de pandilleros borrachos, que al verlo se empezaron a acercar con no muy buenas intenciones.
Por Nico
Esos tipos se acercaban, estaba sólo contra ellos, estaba desarmado, aun siendo un semidios sabía que no podría contra todos ellos, no en mi condición, prefería mil veces caer en manos de el a que ellos me tocaran, siento un dolor en mi nuca, luego todo se vuelve negro.
Por narrador
Nico tiene un sueño, más que una sueño, una pesadilla, puede ver a esos tipos arrancando la ropa, bañándose los pantalones, masturbarse sobre su cuerpo inconsciente, cierra fuertemente los ojos y desea matarlos, torturados, no quiere que lo toquen, desea que arrancarle la piel, y condenarlos eternamente a los campos de castigos en el infierno.
Por Nico
Unas caricias en mi cabello me hacen despertar, estaba en el mismo callejón, aún era de noche por lo visto, al mirar hacia la salida, sobre el pavimento puedo ver unos bultos sobre un espeso líquido que se agranda lentamente, me levanto lentamente y me acerco, eran los pandilleros, estaban exactamente igual a como los vi al final de mi sueño, y el charco que se agrandaba era sangre, él está aquí, puedo sentirlo y me susurra al oído
-Cariño, a fin de cuenta y aunque no lo queramos admitir todos somos bestias- y besa mi cuello
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Ok, ya termine el 2° cap., ¿qué tan malo estuvo?
