Perdón por el retraso, hasta ahora no he faltado a ningún martes de actualización pero tuve un pequeño problema para terminar este capítulo… ¡la inspiración no llegaba y quería gritar! Pero bueno, no todo está perdido y me atrasé un día así que no es del todo malo… claro que espero no se repita y de nuevo quiero pedirles perdón.
Pues bueno, les dejo leer el capítulo, aquí empieza el IronFrost así que disfruten /o/
Tony/Loki: 1
En cuanto las puertas se abrieron, Tony salió corriendo como alma que persigue el diablo hacia el exterior, respiró aire fresco y cruzó la calle hasta la vereda de enfrente, se recostó contra la fría pared de un edificio de mala muerte cubierto en grafitis y dejó caer la cabeza libremente recuperando el aliento. Se fijó en la hora que marcaba su reloj de muñeca digital, eran las 3:30hs de la mañana, el cielo aún seguía oscuro y Nueva York estaba más despierto que nunca. Se fijó en el local de donde había huido y podía ver el cómo salían corriendo tantas personas que desde afuera parecía que algo se estuviera incendiando ahí dentro. Una ligera sonrisa creció en sus labios pensando que esa vez Loki se había superado así mismo, pero aun así sentía ese miedo y preocupación de qué pasaría si se encontrara cara a cara con Loki en ese momento. Estaba realmente borracho así que no sabía qué podría hacer, era mejor mantenerse lejos. Tenía que encontrar a Bruce para que lo llevara a su casa, pero para eso tenía que volver a ese lugar.
Exasperado se sentó en el suelo y esperó a que un milagro ocurriera.
Mientras tanto, en la sala de comando de luces estaba Loki riéndose, Amora se había ido hace poco y él seguía dentro diciéndole al hombre que manejaba las luces lo que tenía que hacer. La broma había salido mejor de lo que se había creído y eso era un gran alimento para su ego. No tenía mucho tiempo, tenía que hacer su gran huida antes de que su hermano lo encontrara y le estrujara el pescuezo. Le dijo al hombre del control que siguiera con el juego de luces por unos 25 minutos más y que luego todo volviera a la normalidad, para ese entonces la fiesta de Helblindi estaría oficialmente arruinada y aunque esta broma significara quedar castigado por el resto de su vida, definitivamente valía la pena el castigo.
Bajó las escaleras hasta volver al subsuelo donde estaba el salón, no podía salir por la puerta de servicio porque Amora se había ido sin que se diera cuenta, tenía que encontrarla ya que ella era su carta de salida segura. Al abrir la puerta que estaba escondida detrás del escenario, Loki llegó al salón y vio su creación en primera fila, definitivamente desde ese lugar se veía mejor que desde los monitores del control. El piso estaba rodeado de espuma roja que ya se había vuelto líquida, los "bichos de goma" estaban desperdigados por todos lados, las paredes pintadas se veían muy reales aunque solo fuesen láminas pegadas en el apuro, el juego de luces le daba el toque especial. Aún había personas en el lugar, pero la gran mayoría había salido corriendo.
Loki estaba comenzando a sentir ese molesto pinchazo impulsivo que le gritaba que se subiera al escenario y les demostrara a todos quién había sido la brillante mente detrás de todo. Claro que todos lo sabían, pero él quería ser observado. Se dio un auto-golpe contra su frente para quitarse esas ideas de la cabeza, si lo hacía Helblindi lo atraparía y le haría papilla, lo mejor era salir silencioso hacia la puerta sin llamar demasiado la atención.
Cuando estaba por llegar a la puerta de su libertad, Helblindi apareció frente suyo, pero este no se había dado cuenta de su presencia y Loki casi sintió el fantasma del miedo susurrarle por el cuello, alejó ese molesto ser y se escabulló lejos del perímetro directo de visión de Helblindi y caminando con sigilo detrás de varias personas se fue hasta la puerta, una vez llegó a ella, Helblindi ya no estaba donde lo había dejado. Suspiró con alivio y antes de salir se puso la capucha para que nadie le reconociera. Les dio unos billetes extra a los guardias disimuladamente y se fue a buscar a Amora, ya que tampoco la había visto dentro del bar.
Caminó un poco por la vereda evitando mostrar de más la cara entre las personas que habían salido pero que aún seguían ahí esparcidas, esperando algo más, como que el local explotara o eso pensaba Loki. Desesperado y enojado con su rubia y traicionera amiga cruzó la calle, enfrente también había más gente esperando, unos apoyados contra los edificios y otros sentados en el suelo.
Estaba pensando en volver al bar e intentar robarle las llaves a su hermano cuando frente suyo vio a un grupito de 3 personas hablando, parecía que estaban por irse y Loki, aunque resignado por tener que hacer algo que le humillaría, los siguió. Esos 3 eran Tony, Bruce y Steve, caminaron hasta un estacionamiento que abría las 24hs y entraron a buscar el descapotable rojo de Tony y la moto de Steve. Loki esperó afuera.
Tardaron tan solo 5 minutos en salir, el primero fue Steve, que en cuanto lo vio se frenó de golpe provocando que el auto de Tony-manejado por Bruce- se detuviera de golpe también.
— ¡Eh! ¿Qué haces Steve? ¡Bruce casi te atropella!—le gritó Tony levantándose de su asiento, en cuanto vio a Loki sus ojos se agrandaron y se dejó caer en el asiento, en ese momento todo lo que quería hacer era hundirse 10mil metros bajo tierra.
—Lo siento— dijo Steve apenado, no se lo esperaba.
—No te enojes con Rogers, Stark, claramente es mi culpa que se detuviera, pero bien… aquí está el problema, mi broma salió mejor de lo que esperaba, por lo tanto, si no me voy ahora es probable que Helblindi me rompa el cuello… necesito que alguien me lleve—explicó como si lo que pedía no fuera algo descabellado. Los presentes se le quedaron viendo sin creérselo, y cuando Loki creyó que debería repetir lo que había dicho, Tony habló.
—Bien, yo te llevo… er, digo, Bruce te lleva. Aunque este es mi auto así que en sí sería yo el que te llevaría—desvarió Tony, Loki sonrió satisfecho.
Bruce no se creía lo que veía, con la cara desencajada observaba la boba sonrisa de Tony, el maldito estaba realmente borracho, si estuviera cuerdo se alejaría de Loki lo más que pudiera. Steve elevó los hombros quitándose la responsabilidad de llevar a alguien y saludando a todos se fue. Loki se subió al auto sentándose en el medio del asiento trasero, Bruce puso en marcha el carísimo vehículo y comenzó a manejar por la siempre iluminada ciudad.
El ambiente era incómodo, Bruce no sabía que hacer o decir, manejaba mecánicamente y de vez en vez observaba de reojo a Tony, este parecía a punto de caer dormido en cualquier momento murmurando cosas inentendibles y riendo como un idiota en ocasiones. Estaba tan borracho que se podía oler el alcohol a 100km de distancia. Por otro lado, Loki estaba sentado cómodamente con la espalda apoyada contra el mullido respaldo observando sin mucho interés el paisaje de autos, luces, restaurantes abiertos e interminables edificios que pasaban a su alrededor, no se le veía incómodo ni enojado ni… nada. Simplemente estaba tranquilo. Y eso ponía aún más incómodo a Bruce, quería llegar pronto a su casa y tirarse a dormir hasta la tarde del día siguiente.
—No quiero que me lleves a mi casa Banner, así que no tomes ese camino—había dicho Loki cortando el congelado silencio, Bruce casi salta de la sorpresa de oír su voz tan cercana, en algún punto Loki, silencioso como era, se había acercado al asiento del piloto y el hecho de no haber notado el movimiento hizo que Bruce sintiera miedo… comenzaba a comprender a Tony un poquito.
—En… ¿Entonces a dónde te llevo?—le preguntó dudoso, no sabía cómo pararse frente a él-aunque estuviera sentado-, porque nunca habían hablado… bueno exceptuado esa vez el año pasado cuando les tocó hacer un trabajo de biología juntos, pero Loki había hecho un plano de lo que cada uno investigaría y así no lo vio en toda la semana hasta el día que tenían que presentar el trabajo.
—A mi casa no… préstame la tuya, solo será por esta noche—le contestó volviéndose a sentar en la misma posición que llevaba antes, Bruce pudo jurar que un ataque histérico de tos estaba por atacarle de la impresión que esa petición le había provocado… pero la tos no llegó y Loki seguía esperando una respuesta. Miró hacia Tony buscando ayuda pero este estaba en su propio mundo escribiendo algo en su celular, era seguro que si le estaba mandando un mensaje a alguien, se arrepentiría en unas horas.
—No… ¡Ni hablar! Mi prima me matará. Lo siento Loki, pero en mi casa no se puede—intentó mantener un tono autoritario para que la negativa tuviera peso, para que de esa forma Loki no intentara convencerlo. Lo de su prima era mentira, a ella no le importaría pero definitivamente no quería llevar a Loki a su casa. Ni aunque su vida dependiera de ello.
Loki no le contestó, hizo algo aún peor que hablar con su lengua de plata. Bruce sentía la venenosa mirada clavada en su nuca, pinchándolo, como si intentara matarlo con telepatía. Bruce mantuvo el porte e intentando concentrarse en las calles de la ciudad ignoró el escrutinio al que estaba siendo expuesto. Y entonces la mirada asesina cesó, ya no lo miraba a él y pronto se dio cuenta de que a quien Loki observaba ahora era a Tony, quien se había dado vuelta, abrazando el asiento con un brazo como si este fuera una persona y miraba a Loki como si no lo reconociera, pero sí lo hacía.
— ¿Qué quieres Stark?—habló Loki con la voz enojada, enfurruñada, como la de un niño que ha sido regañado. Loki estaba enfadado porque su huida había ido mal, no podía volver a su casa ahora y definitivamente no iba a volver al Bar.
—Sólo observaba al niño malo que le tiene miedo a mami y papi pero aún más de su hermanito mayor… bu~bu~—bromeó con un tono de voz aniñado arrastrando las palabras culpa de la borrachera. Loki no se lo tomó muy bien.
—Y habló el niño mimado miedoso que lloriquea y hace berrinche por una bromita inocente—le copió el tono de voz haciendo monerías con las manos para intensificar el significado de sus palabras, Tony frunció el ceño y Bruce estaba seguro de que lo que estaba presenciando era endemoniadamente extraño y que si Clint estuviera en su lugar ya se habría burlado de los dos.
—Tus bromas no son nada inocentes Loki—gritó señalándolo con el dedo acusador, como si volviera a tener 10 años y no tuviera con qué defenderse, Loki rió con sorna y Tony bufó.
Bruce detuvo el auto en cuanto el semáforo se cambió del verde al rojo, para ese momento Loki y Tony habían iniciado una estúpida guerra de insultos y reproches del pasado, Bruce se sentía un padre con molestos hijos gritando y haciendo escándalo en la parte trasera del auto, quería que se callaran pero pensándolo mejor, era bueno para él que Loki se estuviera distrayendo con Tony, de esa forma él buscaría algo-lo que fuera-para zafarse de la responsabilidad de llevar a Loki a su casa. Sonriendo un poco satisfecho con su brillante mente, arrancó el auto en cuanto la luz volviera a ser verde, manejando por la ciudad tomando un camino que lo llevaría hacia su libertad. Realmente quería dormir.
—Vas a perder—dijo Tony con el semblante serio, habían comenzado una competencia por quién aguanta el mayor tiempo sin pestañear. Cosa que se podría llamar un "habitual" en ellos, ya que aunque no congeniaran mucho, cada vez que se confrontaban, este juego absurdo tenía lugar. Y Loki siempre ganaba, eso era lo que más le molestaba a Tony.
—Nunca pierdo—contestó seguro de sí afilando la mirada, Tony comenzaba a sentir el picor en los ojos que le gritaban clemencia, que cerrara los párpados. Nunca comprendería el cómo le hacía Loki para aguantar tanto tiempo sin cerrarlos, Tony pensaba que ese mocoso venía directo del averno a joderle la vida. Loki simplemente tenía talento-si se le puede llamar así-.
Y Tony parpadeó, Loki rió burlándose de él. Bruce estuvo a punto de reírse pero se contuvo.
—Eres un demonio Loki—susurró Tony pegando su rostro contra el respaldo del asiento, el de ojos verdes frunció el ceño por ese apelativo y pateó, sin mucha energía, el asiento de Tony. Bruce giro en una esquina y luego en otra, estaba cerca de su objetivo. Era bueno que Tony estuviera muy borracho como para reconocer el lugar al que se dirigían y que nunca hubiera sido muy cercano a Loki como para que este supiera tan siquiera a dónde estaba yendo.
—No soy un demonio, Stark. Soy un dios—le había contestado elevando el mentón con el ego por los cielos, Tony rodó los ojos por el auto-apodo que se había puesto. Sabía de los delirios de Diva que Loki se gastaba, pero eso ya era ir en contra de la realidad.
—Sí, un dios de las mentiras. Eso eres bastardo—siseó gritando la última parte, Loki no le contestó dándole a entender que, precisamente, ese apodo le gustaba y que Tony lejos de ofenderlo, lo había elogiado.
Bruce detuvo el auto frente a una casa ni muy grande ni muy pequeña, tenía un pequeño jardín delantero y una verja blanca. La casa era rústica pero era muy bonita a su manera. Esa era su casa.
—Bien, esta es mi parada chicos. Adiós—dijo saliendo del auto, Tony lo miró sin creérselo y en su mente gritó "¡Traidor!", pero no se movió, comenzó a sentir el mareo típico que el alcohol provocaba en los sentidos, se sentó más derecho y apoyando la cabeza en el respaldo inhaló y exhaló pausadamente. Loki comprendió lo que estaba ocurriendo así que, indignado, salió del auto a toda prisa para confrontar al castaño. Bruce se sintió tranquilo por un corto periodo de tiempo, Loki le había alcanzado justo a unos pasos de la entrada y se había interpuesto entre él y la puerta.
El susto de muerte que tuvo Bruce en ese instante pudo cobrarle la vida. Y gracias a los divinos dioses que no gritó como una chiquilla asustadiza, porque si sus padres o su prima se despertaran, sería su fin.
— ¿Qué estas planeando Banner?—le preguntó enfatizando en su tono de voz el enfado que podría producirle una respuesta errónea, que en cuyo caso sería cualquier maldita cosa que a Loki no le gustara escuchar. Lo que le dejaba el 0,5% de posibilidades para que Loki no se enojara y le cortara el cuello frente a su casa y luego enterrara su cuerpo mutilado en el jardín, preferentemente bajo las rosas rojas que su madre cuidaba celosamente.
—No planeo nada lo juro—contestó veloz levantando ambas manos como si lo estuvieran asaltando—. Te doy lo que buscabas, la casa de Tony está vacía, sin contar al personal, si existe un lugar en este mundo del que te puedas esconder de tus padres, ese sería la mansión Stark… ¿o no?—fue cauteloso con su respuesta que buscaba convencer al maquiavélico ser que se encontraba parado frente suyo, mirándolo con sus ojos verdes como si estuviera succionándole el alma. Lo que más ponía nervioso a Bruce era que el maldito, a pesar de ser un año menor que él, era jodidamente alto. Y eso le daba un aire imponente.
Loki lo miró de arriba abajo examinándolo, buscando la mentira en sus palabras, pero todo lo que encontró fue nerviosismo. Loki no sabía si confiar o no en la palabra de Banner, admitía que la simple idea de colarse en la mansión Stark no habría estado en sus planes ni en un millón de años, pero ahora que lo pensaba con detenimiento, se sentía un idiota por no haberlo pensado antes.
Miró detrás de un impaciente Banner hacia el descapotable rojo estacionado. Tony parecía dormir, no lo sabía, se había puesto unos lentes de sol que le impedían divisar completamente su rostro. Estaba indeciso, no quería pasar tiempo de calidad con Tony, no quería ir a su casa y menos que menos quería deberle algo, frunció el ceño y se mordió el interior de la mejilla derecha. No tenía otra opción y se maldijo por ello.
— ¿Dónde están las llaves?—preguntó con la voz ronca, Bruce brincó a penas no esperando que Loki alzara la voz, pero se quedó firme frente a él, después de todo, su intento de convencimiento había funcionado… con Loki, no era cualquier otra persona, y eso ya era un enorme triunfo.
—En el auto, si le preguntas a Tony él te dirá el camino—contestó veloz atropellándose con las palabras, pero Loki le entendió perfectamente y enviándole una última mirada de advertencia, se fue hacia el descapotable estacionado. Bruce pudo respirar con tranquilidad en cuanto vio a Loki lejos suyo, se apuró en abrir la puerta principal y entró cerrándola con llave y todos los seguros extra que esta tuviera. Sólo en ese momento se sintió completamente a salvo. Dejó las llaves en el tazón transparente y subiendo las escaleras con cansancio y sigilo se fue a su habitación. No era mentira que quería dormir.
•••
Tony estaba mareado, mareadísimo, estaba seguro de que vomitaría en su precioso auto en cualquier momento y se obligaba para que eso no sucediera. No sabía qué era lo que había pasado con su amigo Brucie, el maldito traidor que lo había dejado solo con Loki, pero este se había ido a perseguirlo en cuanto Bruce los dejó a ambos en el auto, por lo que Tony casi podía rogar porque Loki lograra amedrentar a su amigo con su típica aura de "provoca-miedo", solo si eso ocurría él se salvaría de estar con el pequeño demonio. Realmente no entendía el cómo había sido tan idiota de haberle propuesto llevarlo, debió de hacer que Steve se lo llevara, tenerlo cerca era "peligroso"
Inhalaba y exhalaba pausadamente intentando calmar las ganas de vomitar, el mareo y quién sabe, también le serviría como meditación para calmarse. La luz de la calle le pinchaba los ojos aún con los párpados cerrados haciendo que su cabeza estallara en diminutos dolores repartidos por el cráneo y las cienes. Buscó por el auto sus lentes de sol y se los puso acomodando de nuevo la cabeza contra el respaldo, suspirando una vez más-había perdido la cuenta de cuando suspiros y bufidos llevaba en la noche-intentó dormir.
Pero el alivio no le duró mucho. Estaba casi por dormirse cuando oyó la puerta del copiloto abrirse, sintió el cuerpo de una persona sentarse en el asiento que estaba justo a su lado-por si no era muy obvio-y luego oyó la puerta siento azotada una vez más para cerrarla. Temía lo peor.
—Stark, iré a tu casa así que dame la dirección—esa era la voz de Loki, algo cansada, algo irritada y algo ligeramente enojada… Tony no sabía qué pensar y cuando abrió los ojos confirmó lo que sus oídos habían escuchado.
Sí, era Loki. Sí, estaba sentado a su lado, en el asiento del conductor, con las manos en el volante mirándolo como siempre lo hacía. Con desprecio. Y sí, definitivamente le había pedido la dirección de SU casa. Tony se quitó los lentes con velocidad, de una forma que Loki pensaba había sido ensayada por el castaño frente al espejo para parecer fresco y "cool". Hizo una mueca que Tony no tomó muy bien.
— ¿Cómo que a mi casa, Loki, acaso tan siquiera sabes manejar?—le preguntó espantado, no por si sabía o no manejar-que en definitiva eso ya era algo de mucha importancia-sino porque su peor pesadilla se había cumplido. O se cumpliría… Loki en su casa. Se lo intentó imaginar y la visión de algo como eso le produjo un manojo de contradicciones de las que no estaba en condiciones de entender del todo.
—Tu amigo me convenció de esto Stark, no creas que has sido tan siquiera mi primera opción—le respondió en cambio. Tony seguía en un estado de shock mezclado con el mareo y ese ligero dolor de cabeza que le indicaba una migraña en cuanto despertara más tarde.
—Siempre soy la primera opción Loki, no te sientas confundido—se acomodó en el asiento colocándose de nuevo los lentes de sol, Loki se le quedó mirando unos segundos, sabía que Tony lo estaba provocando para hacerlo entrar en una clase de juego sarcástico y no estaba seguro de si tenía las ganas o la energía suficientes para soportarlo.
—Tú jamás serás mi primera opción Stark, primero un león hambriento que tú—lamentablemente su mal genio le terminó ganando y acabó entrando en el jodido juego. Tony sonrió.
—Creí que dirías algo como "mejor Thor que tú" pero ya sabes, no hay comparación. Soy único—observó como la mirada de Loki se volvía afilada y lejos de sentirse asustado, se estaba divirtiendo ligeramente con aquello.
— ¿Por qué debería de ser Thor mi primera opción? Y si te refieres a "único en tu especie" por ser un mal perdedor, entonces te doy la razón eternamente—apretó sutilmente el cuero del volante hasta que sus nudillos se volvieran blancos, luego suavizó la presión. Todo lo que quería era la maldita dirección, no una batalla de egos.
—No soy un mal perdedor, simplemente eres un tramposo. Si jugaras limpio perderías—se cruzó de brazos indignado por la mención de ese tema. Decir que odiaba perder-aún más ante Loki-era poco.
—Además de mal perdedor eres un niño que no le gusta oír cosas que no sean halagos—atacó sonriendo maliciosamente. Tony gruñó pero en su rostro aún seguía esa sonrisa burlona, del tipo que Loki no soporta.
—No eres mejor que yo, Loki, tú más que yo odias oír cualquier cosa que no te convenga en lo más mínimo, pero no te preocupes~ todos sabemos de tus delirios de Diva—elevó los hombros quitándole importancia y fingiendo que lo que había dicho no era nada, se acomodó de nuevo en la posición que había tomado antes para dormir.
Loki no lo dejó ni respirar cuando la respuesta llegó tan veloz que Tony pensó haberla imaginado en lugar de haberla oído.
—Si yo tengo delirios de Diva entonces tú Stark tienes delirios de una Reina mimada—su voz fue suave, si Tony no estuviera borracho de seguro se creería que Loki había hablado intentando ser gracioso. Pero no le dejó oportunidad de contestarle algo ya que volvió a hablar: —Dame la dirección de tu casa… y si te lo sigues preguntando, sí se manejar— lo dejó sin habla.
—… Bien, para empezar, no te quiero en mi casa. Para terminar, no te quiero en mi casa—le contestó obteniendo de respuesta inmediata una mirada iracunda y un ceño fruncido.
—Yo tampoco quiero ir a tu maldita casa idiota, pero no tenemos opción, ninguno de los dos. Estas tan borracho que ni siquiera puedes hablar bien y tus sarcasmos distan mucho de ser los de siempre, no puedes llegar solo a tu casa y créeme que tu amigo no te dejará entrar a la suya. En cuanto a mí, no quiero llegar a mi casa ahora, mis padres ya saben lo que hice, vi a mi hermano hablar por teléfono con mi madre y adivina, seré hombre muerto. Es un trato justo que yo te lleve a tu casa y que tú, como pago por mi amabilidad, me dejes pasar la noche en tu jodida mansión—Loki se había girado a penas un poco para poder estar enfrente de Tony para enfrentarlo de la mejor forma que sabía hacer. Invadiendo espacio personal.
Estaban cerca, pero no lo suficiente como para tocarse, Tony podía sentir el calor ajeno a unos centímetros de su piel y veía ese tipo de intimidad entre ellos como algo que nunca creyó presenciar en su vida. No tuvo más opción que ceder.
—Bien, escucha…—le dio las indicaciones necesarias para llegar a su casa y Loki las escuchó atentamente con una ligera y sutil sonrisa en el rostro. Arrancó el auto con maestría, cosa que Tony no se esperaba y le sorprendió de sobremanera, pero ni loco le daría un cumplido por algo como eso.
Mientras Loki manejaba por las calles, el ambiente entre ellos se había tornado silencioso, y aunque pareciera completamente extraño para ellos, la situación no era nada incómoda.
•••
Ya eran las 4 de la mañana cuando llegaron a la mansión Stark. Tony le había indicado que fuera por un camino de piedras que rodeaba el lado derecho de la casa, por ese lado se entraba al garaje donde todos los autos, tantos los de su padre como los suyos propios estaban estacionados. Loki se quejó por el obvio derroche de dinero y Tony le recriminó, una vez más, que siendo que sus padres eran abogados, Loki no era un pobre precisamente como para quejarse de él tan a la ligera.
Apagaron las luces del garaje y saliendo por la única puerta con ventana del lugar llegaron a la entrada de la mansión, Loki estuvo por preguntar si ese lugar tenía pasadizos secretos o si su familia tenía predilección con los laberintos porque estaba seguro de que cada maldita habitación de esa mansión estarían conectadas las unas con las otras como una enorme red de telaraña. Pero decidió callar y seguir a Tony con cautela.
Tony buscaba y rebuscaba las llaves de la puerta por entre sus bolsillos, estaba seguro de haberla agarrado ya que no quería que Jarvis le viera llegar tarde y borracho, ya era suficiente para él tener un padre ausente como para que Jarvis lo regañara como un padre preocupado.
— ¡Las tengo!—exclamó una vez que dio con las llaves, las cuales había guardado en el bolsillo derecho de su chaqueta, ese también había sido el primer bolsillo que había revisado y estaba seguro de que las muy malditas pudieron haber aparecido por mero capricho. Loki esperaba paciente unos pasos detrás suyo y Tony casi se había olvidado de su presencia.
—Bien hecho. Ahora, apúrate—dijo Loki cruzando los brazos contra su pecho y tomando una postura altanera se acercó al costado derecho de Tony esperando porque la puerta se abriera.
—No me des órdenes cuernitos—le respondió sonriendo. Loki odiaba ese apodo, le daban ganas de aplastar cosas y lo más cercano que tenía en ese momento era la cabeza de Tony.
Pero Loki no se quejó, a pesar de las enormes ganas que tenía de hacerlo, Tony le había indicado con un gesto con la mano que mantuviera silencio. Ambos entraron, de una vez por todas, a la mansión y cerrando condenadamente despacio la puerta, Tony arrastró-tomando del brazo-a Loki hacia las escaleras, juntos comenzaron a subir por estas hasta la segunda planta intentando por todos los medios hacer el menor ruido posible. Tony aún sostenía el brazo de Loki y al parecer ninguno de los dos se había dado cuenta de ese ligero atrevimiento.
Loki fue arrastrado suavemente por Tony a los largo de varios pasillos hasta llegar al final de este donde una enorme puerta de madera pintada de rojo se alzaba. Tony abrió despacio, esperando que la puerta no chirriara-aunque nunca lo hacía- y metió a Loki dentro. Fue en ese momento cuando lo soltó.
—Bienvenido a mi maravilloso cuarto—dijo Tony con la voz baja y atropellada por culpa del alcohol aún presente en sus venas, se tambaleó un poco hasta llegar a su enorme cama de dos plazas y se tiró como peso muerto en ella. Loki, con una ceja elevada en modo de miles de preguntas no hechas, se quedó parado en el lugar donde Tony lo había dejado y observó con ojo crítico el ridículamente enorme cuarto. Los colores que adornaban el lugar eran el rojo y el dorado y estaba considerablemente desordenado.
Había papeles y planos y pequeñas piezas de metal y cables desparramadas por el suelo. Ropa sucia o quizá limpia y usada una sola vez se encontraba desarreglada en un sillón que estaba pegado a la pared justo a un lado de la ventana, su escritorio era un manojo de libros, hojas repletas de cálculos e ideas o proyectos futuros, más piezas de un algo sin terminar y más hojas sueltas.
Las paredes eran grises, los armarios, el sillón y la silla de su escritorio eran rojos en diferentes tonalidades, su cama-aunque de forma extraña-estaba perfectamente tendida y sus almohadas tenían fundas doradas en un tono opaco. Un televisor plasma colgaba en la pared como un espejo justo frente a la cama y Loki vio que justo debajo de este-ridículamente-enorme televisor, había una estantería repleta en películas, series y videojuegos. A un costado una colección de consolas brillaba lista para ser usadas.
En comparación, su habitación era miserablemente pequeña y con menos lujos. Pero la prefería mil veces antes que este sucio chiquero. Tony seguía recostado en su cama, no se había movido ni un solo milímetro y Loki se preguntó si el muy idiota se habría dormido. Si ese fuera el caso entonces no tendría forma de amenazarlo para que le cediera su cama, no fue hasta ese pequeño momento de tranquilidad cuando cayó en cuenta de que estaba exhausto.
Caminó sigiloso como hacia la cama y se asomó ligeramente observando desde lejos el semblante, obviamente dormido, de Tony Stark. Incluso soltaba uno que otro pequeño ronquido y murmuración sin sentido. Loki bufó y maldijo en voz baja. No podía creer su mala suerte.
—Stark…—susurró tocando a penas el hombro del castaño dormido, este solo profirió un ronquido como en modo de queja y apenas se movió de su lugar. Loki se apretó los ojos con una mano intentando calmarse para no golpear con un velador la cabeza de ese hombre borracho y volvió a insistir en despertarlo—. Stark, despiértate… ¿Dónde diablos voy a dormir idiota?—susurró un poco más fuerte impartiendo más presión llegando casi a zarandear el dormido cuerpo esperando despertarlo. Este solo se movió a penas un poco murmurando cosas inentendibles y roncando fuertemente en el proceso.
Loki emitió una mueca de desagrado arrugando la nariz y frunciendo el ceño. Cerró sus hermosos ojos verdes y con algo más de fuerza arrastró el cuerpo del castaño a un costado de la cama, respirando con dificultad por el esfuerzo que significaba para él levantar a penas un cuerpo que se encontraba en peso muerto volvió a ejercer fuerza para posicionar a Tony contra la orilla del lado izquierdo de la cama, con la cabeza perfectamente colocada contra la dorada almohada.
—Estas me las pagarás en un futuro—le susurró contra el oído con todo el veneno y el odio que podía expresar. Tony ni se inmutó, estaba profundamente dormido, con sus grandes ojos marrones cerrados Loki era capaz de apreciar las largas pestañas que el castaño tenía, nunca se había fijado en ellas y no supo cómo, considerando lo extraño de toda esa situación, estando él sentado en el medio de la cama de Tony observándole dormir, con la cara pegada a la almohada y la boca ligeramente abierta, se le vería tan sereno y tranquilo frente a él que casi le dieron ganas de despertarlo de un fuerte golpe con tal que lo mirara como siempre hacía… con algo de temor.
Loki siempre que se topaba con Tony sin que este se diera cuenta, lo veía tan desinhibido, altanero, bromista… tranquilo. Sus ojos no demostraban temor ni enojo ni estaban alerta como cuando lo veía a él, sino que expresaban tranquilidad, estaban confortables, a gusto… felices.
Y decir que podía llegar a querer que Tony le mirara y actuara de esa forma con él era algo ridículo, algo estúpido y que ese sentimiento no era nada más que un algo… un algo que podría llamar culpabilidad o el rencor amainado por lo que había ocurrido hacía tantos años y que Tony no parecía recordar.
Alejó esos innecesarios pensamientos de su cabeza y apagando las luces de la habitación-que no eran más que los veladores- se acostó del otro lado de la cama, dejando un muy grande y obvio espacio entre ellos. Se las había arreglado para meter el cuerpo de Tony debajo de las sábanas y por suerte no había necesitado sacarle los zapatos, eso lo había hecho Tony justo antes de caer como peso muerto a la cama. Se acurrucó entre las suaves sábanas que sospechaba eran de seda e intentando dormir cerró los ojos.
Pero no se dormía, no importaba cuántos minutos fueran los que hubieran pasado. Miró hacia el reloj digital que estaba en la cómoda frente a la cama, este marcaba casi las 5 de la mañana y no se podía creer que hubiera pasado casi una hora intentando dormir, le dio la espalda a Tony se fijó por la ventana. El cielo aún seguía oscuro, pero ya comenzaba a notarse los ligeros matices del sol. Si ese fuera un día normal, esa sería casi la hora en la que despertaría para comenzar un nuevo día y era algo irónico pensar que en lugar de despertar, estaba por dormir.
Los minutos siguieron pasando y la ligerísima luz del crepúsculo iba llegando de a poco, de forma muy lenta, para transformar el oscuro cielo en un cegador azul. Loki comenzó a tener mucho sueño y sintió, sin poder evitarlo, el cómo sus párpados le iban venciendo y se iban cerrando lentamente. Bostezó por última vez y cerrando sus ojos le dio la bienvenida a Morfeo permitiéndose relajarse, a pesar de estar en una cama ajena, y se durmió finalmente.
Y cuando su mente dejó el mundo consiente para adentrarse al mundo de los sueños, Loki pudo jurar que un brazo le rodeaba y que su espalda había comenzado a sentir un calor ajeno al suyo que le abrasaba el cuerpo…
Gracias por leer~ espero que no se hayan aburrido, pienso que no he puesto suficiente de esta pareja pero al mismo tiempo creo que las cosas no deben ir tan rápido así que… soy un manojo de contradicciones.
Nos vemos el próximo martes (sin faltas espero) ~
