"Bienvenidos de nuevo al mundo de la cripta mis queridos lectores… Les advierto una vez mas que tendrán que poner atención para darse cuenta cuando mi querida victima este en la realidad y cuando en un sueño o mejor dicho pesadilla… si deciden seguir adelante entonces a leer"

"No Voltees"

"Si te dicen que no te des vuelta, te quieres dar vuelta, si te dicen que vengas no quieres venir, ¿no has experimentado esa necesidad? ¿Aunque sea contra tu voluntad?… el hombre instintivamente realiza la acción opuesta, ¿no somos criaturas extrañas? Realizamos una acción aunque sea a cambio de nuestra vida"

Era la hora de la cena y Aldebarán había preparado una deliciosa comida típica brasileña, había invitado a Seiya y al discípulo de Camus, quienes habían llegado de visita esa semana para platicar con Saori y compartir más tiempo con los dorados, ahora que la diosa les había vuelto a la vida.

Junto a una charla amena ese ventoso día de agosto, la tarde se había hecho noche y en la explanada del segundo templo, el brasileño se acomodó en el suelo para hacer la digestión mientras los dos muchachos intercambiaban historias divertidas, de repente la presencia de cierto malhumorado caballero de bronce se hizo sentir.

— ¡Buenas noches caballero del Fénix!—exclamó el gran toro dorado.

—Buenas noches—saludo el joven bronceado mientras tomaba asiento junto a sus compañeros— ¿puedo unirme a su velada?

—Claro, siéntate, hablábamos sobre anécdotas divertidas—sonrió el brasileño.

—Pero ya que llegaste, ¿Por qué no nos cuentas una historia de terror de Japón?—preguntó Seiya.

— ¿Enserio?—preguntó el peliazul.

—Si una de esas que nos relatabas a mí y a Shun cuando vivimos en la mansión—dijo el rubio.

—Anda deleitamos — se unía Aldebarán.

—Bien… pero luego no tengan pesadillas—dijo el peli azul sentándose ahora frente a ellos— ¿han escuchado hablar sobre el bosque de Aokigahara y los fantasmas hambrientos?—preguntó con su serio semblante, los demás solo negaron lentamente— bien, el bosque es un lugar en la base del monte Fuji en Japón, que hace quedar al bosque de la pelicula Proyecto Blair Witch como el bosque en el que vivía Winnie Pooh, y los fantasmas hambrientos o gaki son personas avaras en vida que al morir vagan con una insaciable necesidad de carne podrida, aunque algunas veces sus gustos giran hacia carne... mas fresca—sonrió al ver la cara que comenzaba a poner Hyoga— esta historia se desenvuelve justo ahi, y se llama el fantasma hambriento ... nunca les ha dado tentación ver hacia atrás ¿cuando alguien les ha dicho que no lo hagan?, yo se que si—se auto contestó— una noche ventosa como esta, tres extranjeros se adentraron en ese lugar, con provisiones, focos y ganas de fotografiar espectros, en japón se considera una falta de respeto alterar los restos o el lugar de descanso de los fallecidos, principalmente esos que han muerto por voluntad propia, esos nunca descansan y aveces se vuelven fantasmas hambrientos, ese dia los chicos se adentraron sin permiso en lugar tomando fotografías en posiciones divertidas, cuando de repente...—dijo el peliazul caminando detras de los mas jovenes — un extraño se apareció por detrás, ¿estan perdidos?, preguntó el desconocido, los muchachos se sorprendieron, jamas pensaron que existiera un cuidador, para seguirle la corriente y no ser sacados de lugar, asintieron, para su sorpresa el repentino guía les ofreció llevarlos mas adentro, ¿querían emosion?, pues el se los iba a dar, solo hay un requisito, dijo el hombre,por mas ruidos que escuchen no volteen, los turistas se codearon, eso era lo que buscaban acción paranormal, asi que para que obedecer a un tipo raro, seguro estaba loco de vivir en ese lugar, pensaron, pero cada vez se internaban mas, las sogas de los arboles se mecían con una suave brisa y los ruidos de quejidos y sollozos no se hicieron esperar, uno de ellos volteó con su camara y tomó fotografias, les dije que no voltearan dijo el hombre, de la tierra y bajo los arboles feos cadaveres salian y apresaban a los jovenes... corrieron y corrieron pero justo antes de salir el tipo volteó hacia ellos brindandoles la mejor de sus sonrisas,¿ pero por que corren?,pregunto el hombre,ustedes ya estan muertos, ahora son parte de este bosque, dijo mientras señalaba los cuerpos inertes de los turistas... hay quienes dicen verlos, susurran en tus oidos palabras de misericordia, ruegan por ser liberados, pero hay un cartel en la entrada que dice POR MAS RUIDOS QUE ESCUCHES, JAMAS VOLTEES O SERAS PARTE DE ESTE BOSQUE, debe ser increible ver un fantasma como el que... !TIENES ALGO ATRAS PATO!—exclamo divertido colocando sus manos en los hombros del ruso.

Hyoga tenía sus ojos abiertos de par en par y sus puños cerrados, Seiya se había acercado disimuladamente a Aldebarán observando de reojo por ensima de su hombro y el gran toro sonreía con su ceño fruncido al ver el rostro desencajado del cisne, de repente la luz del templo se apagó y los dos más jóvenes gritaron, solo las risas de Ikki y del brasileño eran los únicos ruidos que se escuchaban, el peli azul ingresó al templo a tocar los interruptores y salió con sus brazos cruzados.

— ¿Por qué no bajamos a Rodorio?— dijo mientras se sentaba al lado de los muchachos— no tiene nada de gracioso quedarse acá sin electricidad.

Los tres estuvieron de acuerdo y caminaron hacia el pueblo, un poco de aire libre para olvidarse de todo, no caería mal,aunque para llegar al pueblo había que atravesar el bosque.

OoO

El trillo del bosque jamás les había parecido tan lúgubre y tenebroso, por más chistes que contara el dorado, Seiya y Hyoga solo soltaban una risita nerviosa de vez en cuando, solo el peliazul sonreía y los observaba de reojo—maldito ikki—decía en su mente el Pegaso, le había dejado los nervios crispados con esa absurda historia, de repente el joven fénix volteó hacia la derecha y encontró un rotulo.

—Miren… un atajo por el cementerio—dijo el fénix

— ¡Vamos ikki no pensaras que iremos por ese camino!…—exclamo el cisne cruzando sus brazos al observar el horrible camino que se desviaba del original.

— ¿Tienen miedo?—preguntó Ikki haciendo sonreír al brasileño—por qué si es así yo me voy solo por acá y los espero en el pueblo, por que sin duda llegaré más rápido de lo que se imaginan.

Los jóvenes bronceados voltearon hacia el toro dorado que los observaba divertido en espero de alguna respuesta—me da igual que camino tomen mis jóvenes caballeros, de la misma forma los acompañaré—dijo Aldebarán, alborotando las cabelleras de los más chicos.

—Bien… entonces iremos por ahí—replicó el decidido pegaso acicalando su melena despeinada cortesía del toro dorado, mientras avanzaba hacia el horrible camino.

Ikki sonrió, palmoteo el brazo del brasileño y se adentró en el bosque delante de ellos, caminaron un par de metros y el silencio los rodeó, pero no cualquier silencio si no ese donde ni los grillos tocan sus tonadas, solo el fuerte viento producía de vez en cuando un silbido tenebroso.

—Muchachos ¿no les parece extraña toda esta quietud?—preguntó Seiya acercándose al rubio—porque a mí, no me simpatiza para nada—dijo frotando sus brazos.

—Tienes razón, omití un detalle en la historia, de hecho se pone así antes que el misterioso guía aparezca—dijo el fénix con una estruendosa carcajada haciendo a los otros tres incluyendo el gran dorado se sobresaltasen.

—Eres bueno fénix—exclamo el brasileño—pero…

—Shhh… ¿escucharon?—preguntó el peli azul haciendo que los zafiros de Hyoga casi se desorbitaran—parece que…

—Ya basta Ikki, si querías asustarnos ya lo hiciste, ahora volvamos por el mismo camino—reclamó ya nervioso el ruso.

— ¿Mismo camino?... ¿Cuál camino?—preguntó el japonés haciendo una ademan con su cara para que sus compañeros voltearan

Los tres giraron despacio, querían y no al mismo tiempo voltear su rostro, cuando finalmente lo hicieron observaron con asombro que tras de ellos solo existía un tupido bosque, el camino había desaparecido, cuando volvieron su vista al peliazul detrás de este había un hombre extraño.

—Buenas noches jóvenes… ¿perdidos?—pregunto el desconocido, los más jóvenes se sobresaltaron, Ikki levantó una ceja, pero se guardó sus comentarios.

—Ha decir verdad si, un poco—se adelantó a contestar el gran toro dorado—¿eres de acá? —preguntó, el extraño asintió—¿Sería tan amable de mostrarnos el camino?

El hombre asintió de nuevo con una sonrisa, para Aldebarán no pasó desapercibida su apariencia pues ese tipo era muy similar al caballero de virgo, alto, de cabellos rubios y perfil fino, sus dedos casi blancos sujetaban la larga túnica que arrastraba, antes de seguir caminando levantó una de sus manos y se detuvo—solo he de pedirles un favor, por más ruidos que escuchen no volteen, aunque escuchen su nombre…—dijo el hombre sin siquiera mirarlos—no volteen —termino caminando de nuevo.

Ambos chicos observaron con ojos entrecerrados al peliazul que negaba con sus manos levantadas.

Si esto es una broma tuya Ikki…—dijo el rubio directamente a su mente- increible nos constaste esa historia y hasta conseguiste una guia siniestro.

—Te pasaste—le secundo el pegaso- jamas pense que...

Les juro que yo no sé nada— replicó molesto—aunque no les puedo mentir, ese tipo me da mala espina.

Los caballeros mas jovenes se vieron de uno a otro si Ikki no sabia nada... entonces ese hombre era...

—Vamos muchachos ya escucharon al señor—exclamo el caballero de oro sacándolos de su telepática conversación y haciendoles respingar— solo debemos ser obedientes y no mirar atrás bajo ninguna circunstancia—dijo el brasileño guiñando un ojo mientras se libraba de los más jóvenes.

OoO

Cada paso que daban era una eternidad y dejaba de ser tenebroso para volverse fastidioso, delante de ellos el hombre no parecía cansarse, aparte que no les dirigía palabra alguna, cansado de tanto silencio y habiendo perdido ya un poco de miedo el castaño intentó cruzar unas palabras con el misteriosos hombre, pero de repente unas ramas crujieron en medio del bosque poniendo el alerta a los más jóvenes.

Hyoga…—escuchó el rubio en su oído—Hyoga… ven… conmigo—de nuevo más cerca.

— ¿Escucharon eso?—preguntó el ruso —me están llamando—dijo confundido—es… es la voz de mi madre—susurró.

— ¡Ya basta fénix!—exclamo el castaño—esta vez fuiste demasiado lejos—dijo Seiya

—Pero qué demonios te pa…sa —cortó el enojado fénix cuando observó al rubio darse vuelta y respirar con dificultad mientras presionaba su brazo, frente a ellos una sombra se retorcía mientras comenzaba a gemir de forma tortuosa, solo Aldebarán se mantenía inmóvil con sus ojos cerrados los abrió hasta sentir que le tomaban el brazo.

— ¡Les dije que no se voltearan!— gritó el hombre enojado mientras tironeaba de los enormes brazos del brasileño—ahora corran ellos saben que los vimos—dijo abriéndose paso hacia el cementerio que estaba a un lado del camino.

— ¿Ellos?—preguntó el peliazul —Fantasmas hambrientos—susurró—pensé que …

De repente uno de los árboles que estaban frente a ellos comenzó a sangrar cantidades exageradas mientras unas huesudas manos se habrían paso entre su tronco, espantados el toro y el castaño tomaron a Hyoga y corrieron lo más rápido que pudieron, el fénix se quedó atrás, incrédulo se acercó al extraño árbol, pero las manos fueron más rápidas y lo jalaron a su interior.

Escucharon los gritos de Ikki y olvidando una vez más la recomendación del extraño Seiya volteó y con horror observó cómo su amigo era absorbido por el tronco de ese árbol.

OoO

Llegaron a lo que parecía un claro y se sentaron, el toro bajó al ruso de sus espaldas y lo recostó en un árbol mientras recogía energías para emprender la caminata de nuevo, iba a preguntar por el fénix cuando de repente observaron como Hyoga negaba y mientras perdía el color de sus labios señalaba con dificultad hacia el bosque.

Cuando Aldebarán volteó en dirección a donde señalaba el rubio sus ojos se desorbitaron, una mujer en avanzado estado de putrefacción se arrastraba hacia ellos, Hyoga solo se alejaba empujando con sus brazos mientras recogía sus piernas, Seiya lo trató de levantar pero parecía que algo lo sujetaba al suelo.

—¡GRAN CUERNO!—grito Aldebarán, pero los ataques eran inútiles hacia el muerto viviente.

Intentaron levantar una vez más al rubio, pero al hacerlo sus manos resbalaron en la piel de su amigo, ambos giraron hacia su compañero, pero lo que había ahí estaba lejos de ser el cisne, Aldebarán tomo el brazo de Seiya y corrió de nuevo hacia el bosque, habían perdido a otro de sus amigos.

OoO

El extraño les hizo señas para que ingresaran al cementerio e inmediatamente lo hicieron, tras unas lapidas los dos muchachos y el hombre se escondían.

— ¿Qué rayos fue eso Alde ?— susurraba el castaño.

— Son fantasmas hambrientos, y están enojados, les dije que no voltearan a ver—dijo el hombre—ahora nos buscaran hasta encontrarnos y hacernos como ellos.

—Esto no es Japón, esto no es Japón—repetía una y otra vez el gran toro dorado—no puede ser por los dioses esto es imposible.

—¡Muchachos! Soy yo ikki…—decía una conocida voz.

—¡Ikki estas bien que…—pero las manos del desconocido callaron al castaño casi de inmediato.

—¿No les dije que no voltearan?—dijo el hombre—vamos por acá.

Comenzaron de nuevo a correr, pero la tierra bajo sus pies comenzó a abrirse y unas horrorosas manos y rostros sobresalían de los nichos y las tumbas ahora quebradas.

—Alde corre, debemos de…—

Pero el Pegaso no pudo avanzar más, las manos que salían del suelo comenzaron a atraparlo, el joven castaño hacia esferas de energía y las atacaba mientras el brasileño tomaba de su otro brazo y lo jalaba, el esfuerzo era inútil, por más que tironeaba del chico no lo podía liberar, de repente Seiya dejó de insistir, confundido el caballero dorado volteo el rostro del menor para toparse con un muerto podrido, lo soltó horrorizado y corrió hacia el bosque una vez más, esta vez sin reparar en las voces de sus compañeros que lo llamaban a gritos desgarradores, observó aliviado la salida de ese infierno pero su carrera fue frenada en seco por el joven fénix.

—Por los dioses Ikki, debes ayudarme Hyoga y Seiya…— dijo tomando el brazo del peli azul— debemos irnos y buscar al patriarca algo malo sucede en este lugar va…—pero el joven retiro su brazo de la mano del toro.

—Yo no puedo irme…—dijo dándole la espalda—porque para empezar… yo… ya… estoy muerto —dijo volteando hacia el brasileño y tomándolo esta vez el de su brazo.

—No, no, suéltame, ¡basta Ikki!— decía el caballero dorado mientras forcejeaba con el peliazul.

—Cierra los ojos…—dijo el desconocido mientras golpeaba al fénix.

—Sueltame no me toques… ¡basta! —decía el brasileño con los ojos cerrados mientras se trataba de liberar del agarre.

—Alde… Alde… estas soñando despierta—decía un castaño ojos verdes mientras sujetaba al toro de sus brazos y este abria sus ojos.

—Por Atena, Aioria, todos estaban muertos, el cisne y pegaso… no me lo creerás—contó, pero luego reparo en la habitación, no era su casa— ¿Dónde estoy?—preguntó confundido.

—Los chicos de bronce y ese tipo te trajeron, estabas desmayado—sonrió mientras señalaba los tres jóvenes que permanecían cabizbajos y un poco sucios—debo volver al santuario, mas tarde te vendré a ver—dijo con una suave palmada en su hombro.

Al salir el león entró el desconocido que lo había salvado y se sentó a su lado, tomó una de sus manos y sonrió, el brasileño le devolvió el gesto.

—Gracias, de no ser por usted no sé dónde estaría, aunque no estoy seguro de lo que pasó aun, pero debo decir que si usted no conociera tan bien ese campo santo jamás hubiésemos podido salir tan rápido.

— De nada… vivo ahí desde hace más de doscientos años joven, estaría loco si no lo conociera como la palma de mi mano—rio.

—¿Doscientos años?—preguntó—imposible no te vez como un lemuriano—dijo fijando sus ojos en el hombre que cada vez lo presionaba con más fuerza.

—Doscientos años… desde que tu me dejaste morir ahi Asgard...—dijo mientras su cara de desfiguraba— te he estado esperando.

El brasileño lo tomo del cuello mientras el hombre lo sujetaba de sus hombros, lo estaba confundiendo con su antecesor de la primera guerra santa,pero por lo visto no le dejaria aclarar la situación, trató de zafarse pero parecía que este lo presionaba con mas fuerza, la boca abierta del fantasma se comenzaba a expandir mostrando un liquido negro y espeso que comenzaba a bañarlo, cerró sus ojos por el asco.

—Alde… basta… me… estas… ahorcando—decía afrodita al lado del toro mientras se liberaba del agarre que le estaba propinando.

— ¡Afro eres tu!—exclamó con su respiración agitada, abrió los ojos y se incorporó, se vio en su casa, respiró tranquilo y se sentó de nuevo en piso.

—Claro… que soy yo imitación de… minotauro, quien más sería tan hermoso—dijo con una sonrisa cínica mientras acariciaba su dañado cuello—te quedaste dormido y los muchachos, que…no me preguntes porque no tengo la menor idea de cómo lo hicieron, te metieron al templo y te dejaron en el sillón.

—Cielos afro no te imaginas lo que estaba soñando…—rio estruendosamente el toro mientras sacudía su cabeza.

—Eso mi amigo, se llama indigestión—rio el peliceleste.

Ese tipo de sueños macabros solian estar en sus manos, quien se atreveria a pasar sobre sus habilidades penso el dios del sueño mientras volvia el inframundo.


Una vez mas se les agradecen sus reviews, motivan mucho, lo de los fantasma hambrientos, en japon los llaman gaki, son personas que en vida han sido egoistas o avaras y al morir y como resultado de su karma padecen un hambre insacianble ya sea por un objeto o sustancia determinada, lease carne, sangre cadaveres podridos etc etc que sea realmente estrambotico

En esta historia mi fantasma hambriento siempre guarda apetito por la venganza y la carne de Asgard el primer guardian de tauro buajajaja

Espero que sea de su agrado, no me quedó tan terrorifica espero mejorar en la proxima, una lectora por ahi me dio un par de ideas para death mask...

Aokigahara si existe es un bosque ubicado en Japón, donde las personas se van a suicidar, prinicpalmente ahorcadas

gracias...