Hola , Hola primero que todo , estos personajes no me pertenecen, son propiedad de Kurumada y Compañia, segundo , esta historia fue fabricada a manos de LIBRA-ARKANA (a quien admiro mucho ) y esta servidora, en realidad debíasubirla hace muchooos meses atras pero pense que la habíaextraviado y hasta hacepoco la encontréde nuevo.
Sin mas que agregar solo espero que la disfruten y que nos dejen uno que otro hermoso review...
¿Saben lo que es una leyenda? Un cuento repleto de nombres y caras, de pueblos y rumores, rumores como el que se extendió más allá de la gigantesca capital griega, y todavía más allá de un pequeño pueblo llamado Rodorio, llegamos entonces a un lugar hermoso, tranquilo, capaz de trasladar a sus visitantes a otro mundo, otra época. Sus habitantes eran personas buenas, humildes y trabajadoras, claro que aquel lugar, al mismo tiempo era también el hogar de los más grandes y fuertes guerreros de la diosa Atena, los caballeros dorados, hombres forjados en historias que nacían desde la llamada, escalinata zodiacal, un paisaje fantasioso y lleno de historias como la que leerán justo ahora...
Justo donde acaba el sueño, comienza la pesadilla…
El reloj marcaba las doce media noche, unos pequeños pasos suavizados por gruesas medias se aproximaron a la habitación de uno de los gemelos del tercer templo, un par de zafiros midieron con precisión la distancia entre la cama y la puerta entreabierta, de un par de saltitos el pequeño se acercó hasta los pies del hombre que parecía no notar su presencia. Finalmente se armó de valor y exhaló un par de veces
—Maestro...— su voz fina y casi en un susurro llamó la atención del joven peliazul.
—Dime Joel...—su maestro bajó el libro que repasaba con tranquilidad y brindó una sonrisa a su aprendiz, pero esta se borró con rapidez al ver la congoja del niño— ¿Sucede algo malo?— el pequeño asintió.
—Hay un monstruo en nuestro armario — murmuró bajando su rostro apenado.
—x—
Del otro lado del pasillo, en la habitación de los aprendices, una pequeñita de cabellos celestes se hacía bolita en el baño de su cuarto, con las piernas en el pecho y la cabeza oculta por sus bracitos, la nena lloraba por el susto que se no hace mucho se había llevado.
— ¿Bania?—escuchó a su maestro del otro lado de la puerta—Bania ¿estás bien?
— ¡No voy a salir!—exclamo desde dentro aferrándose cada vez más a su cuerpo en un fuerte abrazo.
—Ban...
— ¡Que no!—chilló, no pensaba salir, así se viniera el templo abajo.
—x—
— ¿Tu hermana?—cuestionó Kanon poniéndose de pie, dejando a un lado todo para poner total atención al niño — ¿también está asustada?—Joel asintió con rapidez — andando...—murmuró colocándose una camisa y tomando de la mano al pequeño. Llegando al pasillo no tardaron en escucharse los gritos finos de Bania acompañados de los murmullos quedos y roncos del gemelo mayor.
— ¡Hey Saga!...—llamó a su hermano que parecía rezarle a la puerta del baño, pero este no lo volteó a ver.
—Vamos Bania, no me hagas entrar...— ordenó con la frente pegada a la puerta ignorando totalmente a Kanon—Cielos...no otra vez...—soltó resignado para luego enderezarse y virarse a ver a su hermano con resignación y una ceja arqueada—Haga lo que haga, no va a salir de ahí— dijo cruzando sus brazos, luego volcó su atención sobre Joel preguntándole con su simple expresión seria lo que había pasado, pero el ex marina tomó la palabra.
—Dice que hay un monstruo en su armario...— comentó y el pequeño se aferró más a su mano — no sé de dónde sacan esas ideas pero esta es la tercera vez...— con suavidad se agachó hasta la altura de su alumno y buscó su mirada— dime Joel... ¿quién les contó historias de miedo?—el pequeño desvío la mirada hacia el gemelo mayor
—Joel...—sentencio Saga con reproche—No puedo ayudar a Bania si no sé qué le pasa, si no me lo dices lo averiguare por mi cuenta—le dijo el mayor suavizando su timbre, mas no sus facciones—"Más vale que no seas tú Ángelo" pensó ya haciéndose a la idea de lo mal que le iría al cangrejo en caso de resultar culpable—¿O será posible que?... esa cosa de la que hablaba el carnero… —murmuró mientras se aproximaba al niño poniéndose a su altura—Joel, de casualidad...¿no se trata del libro que trajo Mu de Jamir?—cuestiono, mirándole a los ojos, con sus jades expectantes y férreos.
El pequeño abrió sus ojos celestes y tragó grueso, las esmeraldas de Saga producían ese efecto de penetrar hasta el alma de quien tuviese al frente.
— ¿Y entonces? — Habló Kanon ya con un tono cercano al desespero —Leyeron o no el libro — Joel se mordió el labio y asintió —Mañana hablaremos con...
— ¡NO! — el niño sujetó las manos de su maestro aún más fuerte— fue un accidente...
—¿Un accidente?—espetó Saga con una ceja levantada viendo de su hermano al niño mientras se incorporaba—¿A qué te refieres con accidente?—por muy paciente que fuera el mayor, estaba empezando a desesperase al no recibir una pronta contestación, se volvió a la puerta y llamo nuevamente con el puño esta vez mas fuerte—¡Bania!— pero no escucho nada en el interior—¡Bania déjate de juegos y sal en este momento!—demando el griego esforzándose por no sonar muy agresivo aunque su paciencia estaba por tocar límites.
—¡No! ¡No me vas a engañar a mí también!—alego la niña desde el interior de la bañera.
— ¿Pero qué dem…?
—Maestro...—rogó Joel al gemelo menor— es que…
—Mira pequeño... —Kanon se acercó de nuevo a su alumno dejando ambas manos sobre los pequeños hombros del menor— ya es pasada la media noche—aclaró al ver el reloj en su muñeca—Tú y yo hablaremos mañana sobre el bendito "accidente"— dijo al mismo tiempo que hizo las comillas con los dedos y luego tomo el mentón del pequeño—Por ahora necesito que nos ayudes a sacar a tu hermana del baño, ayer tuvimos que desvelarnos en la ronda del santuario y ni Saga ni yo hemos descansado ¿ok?…
—De acuerdo—dijo Joel, y caminó bajo la atenta mirada del gemelo mayor hasta llegar a la puerta, levantó su mano y dio un par de golpes, acercó su rostro y habló con suavidad—Bania...
—Hermano…—la pequeña escuchó el llamado de su igual y se incorporó un poco, aun así no estaba segura de que se tratara de él— ¿Joel?...—musito con desconfianza—Hermano, ¿eres tú?—la nena finalmente se salió de la bañera y pego el oído a la puerta—¿Ya se fue el monstruo?
Por fuera Saga estaba tratando de comprender lo que no tenía pies ni cabeza a su entender hasta ese instante, pero de una cosa estaba seguro, su alumna tenía miedo, incluso estando él presente, tenía miedo.
—Bania... soy yo — murmuró el pequeño y la puerta cedió con suavidad dejando ver un rostro idéntico al suyo—El maestro Kanon y el señor Saga están acá...
—Hey... sal de ahí nena...—Kanon se acercó tras su alumno y la niña corrió a sus brazos—Todo está bien... —le susurró mientras le hacía señas a Saga, tomó con su otra mano a Joel que se encontraba aun a su lado y caminó un poco con ambos pequeños asustados, luego se dirigió a su hermano— Averigua lo que puedas yo iré con ellos a su habitación.
—Claro… —Saga palmeó el hombro de su gemelo para luego verlo y partir.
—x—
A pesar de que el problema tenía al parecer una fácil solución, justo dentro del baño… más allá de las cortinas, mucho más allá de su imaginación, entre la oscuridad de la madrugada, un ser de delgada figura se removía satisfecho de haber causado su primera movida, tenía ambiciones claro y estas tenían un par de nombres... Saga y Kanon... rápidamente se esfumó rumbo a la habitación de los pequeños…
—x—
Cuando su hermano se fue con los niños, Saga se tomó su tiempo antes de empezar a revisar la habitación, primero se puso de pie entre las dos camas, observo de un lado a otro buscando algún indicio que lo llevase a lo que asustaba tanto los niños, luego fijó su mirada en el antiguo ropero—...esto es...ridículo—dijo y dejó salir un suspiro cansado, se sentía torpe, eran la una quince y él estaba ahí solo, esperando nada, buscando algo que para él no existía.
—x—
—Un poco más...—murmuró aquel ser cuando observó al gemelo soltar un breve bostezo, luego una sonrisa fría adorno su fino rostro al verlo sentarse y alborotar su cabello en señal de cansancio, esperó que no se moviera más, que luego de sentarse en la cama su inmovilidad le señalara que estaba profundamente dormido, fue entonces que decidió atacar.
—x—
—Maestro... — la voz de Bania, fue más un murmullo en el viento—maestro... no puedo salir…
— ¿He?!—los ojos de Saga se abrieron de un golpe y se incorporó cual portazo poniéndose de pie al instante— ¿Que fue eso?...—la pregunta iba más para sí mismo que para quien fuera que lo hubiese sacado de su trance— ¿Bania?..—el gemelo se estiró ya sin rastros de su evidente cansancio y camino hasta el armario de roble que ahí había, lo miro extrañado, había un aire diferente, algo que no le producía confianza, alzo su mano y rozó la manija del mueble para abrirlo con mucha lentitud.
—Maestro...—el ser se removió entre la ropa de los niños—Sáqueme de aquí...
—x—
Mientras tanto, en la otra habitación, Kanon trataba no solo de sacar información, también se proponía calmar a la chiquilla.
—A ver Bania...—se armó de paciencia y se sentó en su cama, ambos pequeños estaban ya cubiertos y entre las sabanas— ¿que fue exactamente lo que viste?—pero la nena solo se aferraba a su hermano, el peliazul suspiró con un poco de cansancio y se recostó en un enorme sillón que había cerca de su cama dando un fuerte bostezo mientras se pasaba la manos sobre su rostro, Joel se precipitó a su lado casi inmediatamente y lo meció con fuerza.
— ¡No maestro, no se duerma!—habló el pequeño, Kanon lo observó contrariado.
— ¿Por qué no?... ¿niños? —los pequeños se observaron de nuevo en silencio.
—Si se duerme...entonces...él vendrá por usted...—susurró la nena cubriéndose con la manta al ras de los ojos, pero al ver que a Kanon se le empezaban a caer los parpados Bania salto de su lugar— ¡No! ¡Por favor no se duerma!—exclamó para volver a traerlo en sí, ella y su hermano vieron asustados el reloj, era justa la hora en la que sus maestros ya no daban una.
Lo más extraño de todo era que por algún motivo, Kanon no podía mantener sus ojos abiertos, y los parpadeos cada vez se hacían más y más lentos, las voces de sus alumnos se hacían cada vez más finas y se escuchaban cada vez más lejanas.
Una idea llena de desesperación comenzó a llenar la cabeza de la niña, si el señor Kanon estaba en ese estado aun con ellos así…¿que estaría pasando con su maestro Saga?—¡Maestro Saga!—dijo Bania al mismo tiempo que salía a toda prisa de la habitación, pero al dar un paso más se vio detenida por alguien o algo…
—x—
—Ban ¿qué haces en el armario?—Saga hizo una mueca entre dormitada y divertida a cada paso que daba—Anda sal de ahí…—dijo poniendo sus manos sobre las manijas, abriendo las puertas sin tener idea de la ingrata sorpresa que se llevaría...
—x—
—Joel... — Kanon se exaltó al abrir sus ojos, se quedó por un momento en silencio, al mismo tiempo que buscaba a los niños y por alguna extraña razón estaba solo— ¿Joel? Pero ¿Dónde se habrán metido estos enanos… —murmuró para salir de su habitación.
—x—
Joel prefirió detener a su hermana dejando solo a su maestro, le sostuvo el brazo y forcejearon un gran rato—Tranquilízate Ban... soy yo, Joel... —pero la niña siquiera lo observaba o escuchaba, estaba visiblemente frustrada y confundida. Antes de que ella pudiera abrir la boca para replicar, un ruido estruendoso se alcanzó a escuchar procedente de su habitación, dejando a ambos niños finalmente quietos y en silencio.
Bania se viró y vio la preocupación y el sudor en la cara de su hermano— ¿Va...vamos? —dijo con la voz apenas audible a lo que su hermano respondió con un movimiento de su cabeza.
Caminar por el corto pasillo les pareció una eternidad, se detuvieron ante las enormes puertas que ocultaban el interior.
Con el latido en la garganta Joel abrió la puerta con suma lentitud y cuando la abrieron por completo...
— ¿En dónde está mi maestro?..—Bania se había puesto pálida, en aquella habitación no había nada.
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Era Bania, de eso no había duda cuando se observó en el espejo una vez que Saga había abierto la puerta del armario, pero aunque su cuerpo era el de una niña su alma siniestra era legendaria y poderosa, con la agilidad que sólo un espíritu podría tener golpeó al gemelo mayor y ahora este despertaba en una silla, atado de pies y manos, el ser de mirada oscura se paseaba de un lado a otro eso sí, sin perderle de vista, Saga no era cualquier hombre, era un caballero dorado, un trofeo en su colección de almas. Hurgo entre sus recuerdos más ocultos y una sonrisa se dibujó en su rostro.
—x—
— ¡Hg!...—el dorado se retorció en su lugar, alguien o algo estaba metiendo las narices en sus memorias y para variar no eran las mejores, apretó sus ojos con fuerza para apaciguar el malestar que sentí sobre su sien.
—¡Sácame de aquí, Saga!—aun así los gritos de su hermano menor que seguían frescos en su conciencia le hicieron abrir sus ojos de golpe—¡SAGA!—el bramido de su hermano resurgió en su oído interno y frente a él, el escenario de hace más de catorce años atrás se hizo tan vívido y realista que en su nariz se impregno el olor a mar, y la brisa inundó cada parte de su cuerpo.
—" Ya Basta..."—murmuró, pero las imágenes seguían reproduciéndose como una película—"Ya basta..."—Seguía viéndose a sí mismo, más bien, seguía viendo a su yo malvado salir de su interior para dejar a Kanon a su suerte, a su hermano menor—¡SUFICIENTE!—bramo cerrando y abriendo los ojos descubriéndose cautivo en una desconocida habitación—¿Qué demonios es esto?—soltó intentando liberarse sin éxito.
Para la extraña criatura el juego apenas y comenzaba, se llenó de la frustración de Saga y suavemente se acercó hasta atrapar su mirada.
— ¿Saga?—pero la imagen de Kanon de niño fue el arma perfecta en aquella mente desordenada, y la mirada petrificada del gemelo mayor era un elixir que lo fortalecía cada vez más—Tengo miedo... — dijo y caminó hasta acercarse a su cautivo y le acarició las muñecas amarradas, lo haría sufrir, claro y llorar del terror.
—x—
Kanon había ido tras los niños, pero al salir al pasillo había visto con el rabillo del ojo como entraban al sótano— niños...—los llamó incómodo y solo se escuchó una risita divertida que bajaba las gradas—vamos ¿que no tenían miedo?—siguió caminando hasta asomarse en la puerta, tocó el interruptor y al parecer estaba dañado, exhaló e Inhaló un par de veces, pero al dar su primer paso fue empujado con fuerza hasta caer al último escalón y dañarse la pierna, la puerta se cerró con furia—no es gracioso Joel... Ban!.
—Juguemos a las escondidas maestro—susurraron en su oído.
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La cara de Saga no podía tener otra expresión que no fuera de espanto, al principio había quedado mudo e impactado, pero con lo que ahora veía estaba más que horrorizado y de paso herido.
—K…Kanon..—del pequeño rostro de su hermano empezó a brotar sangre y de ahí le siguió el brazo— ¿Kanon que te está pasando?!Kanon!—pero el niño no le contestaba, la inocencia en el semblante del menor se vio sustituida por un aterrador rostro sombrío que puso de nervios al mayor.
—x—
Los niños mantenían un paso lento pero seguro hacia su alcoba, pero antes de dar un paso más, los ojos de la pequeña se desviaron hacia la habitación de Kanon una vez más, le parecía extraño que el mayor no estuviera tras de ellos, pero por más que se asomó no vio rastros del gemelo menor, tomó a su hermano del brazo y lo detuvo por un instante.
—Joel ¿dónde está tu maestro?—preguntó— tu crees que… ¿A caso?... si estuviera dormido… Estaría aquí ¿no es así?— su hermano se puso pensativo pero no le contesto, solo la observo con un poco de miedo en sus ojos—¿Lo buscamos? — el pequeño asintió.
—x—
Kanon se puso de pie presionando su pierna con un poco de fuerza, se incorporó y trató de encender el bombillo que colgaba del techo del lugar.
—Joel... sabes que no me gusta jugar acá, además es de madrugada — dijo ya cansado mientras encendía un pequeño encendedor y recorría la angosta habitación, cuando giró hacia su espalda una ráfaga apago la luz y arrebató con furia el aparato de sus manos, dejándolo de nuevo en una completa oscuridad.
—¿Esta muy fría el agua Kanon?—la voz ya no era la de Joel, ahora era una que al mismo tiempo eran más de mil.
—¿De qué rayos estás hablando? ¿Quién eres? —preguntó molesto , pero cuando iba a dar un paso más sus pies fueron cubiertos con agua—no puede ser... — su respiración se comenzó a poner ronca y agitada y el hormigueo en su cara se acentuó aún más— esto no es real...—se trató de concentrar y caminar a tientas hasta la escalinata de cemento, pero al agua subía cada vez más rápido.
—x—
Joel caminaba con recelo, su pequeña mente trataba de buscar un lugar para buscar a su maestro, al mismo tiempo el sueño comenzaba a hacer mella en ellos, de detuvo y giró hacia su hermana—¿recuerdas lo que dijo Kiki?—le preguntó, pero su esta negó—si no le tienes miedo... se irá...—cerró sus puños con fuerza—no podemos dormirnos... si nos dormimos el verá nuestra peor pesadilla...
—Pero ¿cómo podemos evitar dormir?—la nena soltó un suspiro y se tumbó en el suelo recostada a la pared—Además no sé cómo ser valiente contra eso, no soy como el señor Saga—su hermano la miro con ojos apenados, pero no la dejaría derrumbarse.
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—!... Kanon!—Saga hacia lo imposible por soltarse, pero sus amarres parecían tan fuertes como el oro de las armaduras—"Esto no está pasando"—trato de convencerse—"Esto..."Esto no está pasando!—bramo liberando un brazo—puso sus exaltados jades sobre su hermano, pero ese ya no era su hermano, lo que Saga veía era un cadáver con la carne podrida y los ojos negros, tenía las puntas de los dedos azules y había agua escurriendo por su boca
—¿Que pasa Saga?—le dijo el ser de la voz cavernosa—Tienes miedo?—espeto expandiendo su maléfica sonrisa infernal—¿Porque no miras tus pies?
Más pálido que el mismo cadáver quedo el santo de géminis al verse en un charco de sangre y vio en el su sombra, esta estaba de pie y parecía sostener una especie de puñal, una daga.
—¿Quieres sufrir un rato...hermano?
Saga solo se quedó en silencion esperando lo peor.
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—No digas eso... — Joel abrazo aún más a su hermana — encontraremos al señor Kanon ya verás, solo hay que seguir buscando—dijo con poca confianza, la visión frente a ellos se limitaba a paredes marmoladas y un extenso pasillo que parecía no tener fin.
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Kanon estaban recostado sobre la pared, el agua le llegaba hasta la barbilla, el sonido del oleaje era demasiado real, no podía concentrarse en otra cosa que no fuese el recuerdo de Cabo Sunion—no puedo morir aquí...—murmuró en voz baja—¡ESTO NO ES REAL!—grito elevando su cosmos.
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El pequeño y su hermana se detuvieron al escuchar la voz de su maestro—el sótano...—habló el pequeño y su hermana se soltó de la mano llena de valor.
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El horrible cuerpo putrefacto de Kanon con el que el usurpador de almas se disfrazaba caminaba frente a Saga, cojeando, destilando agua y sangre.
—¿Por qué lloras?—preguntó al gemelo que ahogaba un sollozo— tú me encerraste en esa prisión de Poseidón... esto es lo que tu ocasionaste...—se acercó y acarició con sus dedos podridos las mejillas del mayor—¿te asusta ver lo que en realidad eres?— la sombra de Saga armada con el puñal se acercó hasta el cadáver del que alguna vez fue Kanon.
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Los pequeños corrieron hasta el sótano en donde libraron una lucha campal contra las puertas para poder abrirlas—No está funcionando!—alegó Bania que seguía tironeando con urgencia—Tal vez...¿uno de los ataques que nos enseñaron apenas?—dijo como último recurso ganándose una mirada de ¿Estas Loca?!Por parte de Joel.
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Los labios de Saga se iban abriendo cada vez que veía a su sombra alzar el puñal y se proyectaba en él un terror inmenso.
—Ve ahora, Saga...—dijo a medida que su voz recuperaba ese tono infantil pasando la voz ronca a la nada silenciosa—Ve lo que realmente eres!
—NOOO!—el ya desbocado corazón de Saga termino de agitarse cuando el gemelo se arrancó de la silla con toda su fuerza y todo su cosmos—Tu no vas a manipularme! Porque no eres real!
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La idea de su hermana sonaba descabellada, pero viéndolo bien no tenían otra opción, si querían ayudar al maestro tenían que utilizar su cosmos recién adquirido y eso implicaba un gasto de energía riesgoso, Joel bajó su mirada y cerró sus puños con furia, dio un empujón más a la puerta y coloco sus manos abiertas sobre esta, su cabello se comenzó a agitar con furia y sus ojos pasaron de un celeste a un casi dorado, el ambiente se tiñó de un azul oscuro y algunos planetas bailaban con fuerza a su alrededor, a su lado en la misma posición, a la pequeña Bania también la rodeaba una aura dorada—! Explosión de Galaxias!—gritaron con fuerza y a su alrededor un millón de planetas hicieron colisión.
—x—
Kanon había elevado su poder, estaba seguro que al máximo, pero aun así el agua no había dejado de subir, soltó el poco aire que contenía y se dejó arrastrar por una corriente submarina, iba a cerrar sus ojos cuando unas manos lo tomaron de las suyas y lo arrastraron hasta la orilla o mejor dicho el pasillo, a su lado ambos niños respiraban agitados pero sonreían satisfechos. Tosió y cuando tocó su ropa estaba completamente seca. — ¿Qué demonios está sucediendo?...—murmuró, luego repaso en los niños—había agua... mucha agua...—trató de incorporarse pero los pequeños lo detuvieron.
—Maestro el señor Saga no está — dijo Joel— no está...
— ¿Saga no está?—habló preocupado, se puso de pie y trató de caminar, pero la pequeña lo detuvo— ¿Ban que sucede?
—x—
El grito de ese peli azul había roto parte de la ilusión, ¿que había salido mal? Había hurgado en los recuerdos más espantosos y según él había sacado lo peor, la energía comenzaba a fallar, por otro lado había sentido a los niños, pero como dejar a Saga solo e ir por ellos, por ellos que si le temían, su bajonazo se energía no había pasado por alto para Saga y estaba a punto de darse cuenta
—x—
—Es el usurpador—confesó finalmente la niña—Él tiene al maestro Saga, si el maestro Saga está dormido entonces el Usurpador vera sus temores—la nena le clavo a Kanon su mirada suplicante—Tenemos que encontrarlo, pero no sabemos dónde está! Ayúdenos!
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Saga apretó sus puños con fuerza, no había más sangre, no había más amarres, no había más cadáver, solo él y su sombra armada con el arma blanca.
—Creíste que podrías jugar conmigo usando mi mente a tu antojo...—dijo avanzando hasta su sombra amenazante y con el cosmos elevado—Fuiste tú quien asusto a los niños, fuiste tú quien molestaba a Bania!—exclamo con los ojos encendidos, pero no contaba con la última carta que el usurpador tenía bajo la manga.
—¿A sí que los chiquillos e? Bueno, tendrás que despertar primero si quieres protegerlos, luego me encargo de tu hermano.
—¿QUE?! — Al caballero no le quedo más que objetar, cuando se enteró ya tenía al ente adentro...
—x—
—Rápido maestro Kanon, debemos darnos pri...sa…
Al fondo del corredor, justo doblando la esquina, apareció Saga, caminando con paso calmo y rostro neutro, pero ensombrecido.
—Maestro!—soltó Bania llena de alegría dispuesta a correr a los brazos de su maestro, sin saber que en la mano que traía en su espalda llevaba un brillante puñal...
—Bania... ¡espera!— Kanon la sujetó a tiempo y la presionó con fuerza—él no es Saga... ese no es mi hermano — colocó a ambos niños contra la pared y los observó fijamente — vayan a mi habitación ¿recuerdan el juego del escondido? —Ambos niños asintieron—dos palmadas y salen, si no las doy...
—No saldremos maestro — afirmó Joel.
—Exacto...—palmeo sus cabezas — ahora rápido vayan y no salgan.
—Si señor...Ban...¡Ban!—el pequeño sujetó la mano de su hermana mientras Kanon caminaba decidido a encontrarse con Saga, en este caso el usurpador de almas. La niña lo observó con nostalgia, ella no se quedaría de brazos cruzados, ella también salvaría a su maestro.
Saga, ahora poseído por el usurpador, caminaba con serenidad, había sacado el puñal y trazaba una línea sobre la pared arrancando trozos de esta, con una sonrisa retorcida observó al gemelo de su recipiente dar un paso hacia adelante.
—Kanon... Kanon...—murmuró con esa voz ronca— ¿te vas a revelar contra tu hermano?— dijo y soltó una carcajada que retumbó por todo el templo.
—Eres un imbécil quien quiera que seas — habló el peli azul—estas en el santuario de Atena... y así como yo y mi hermano habremos once caballeros más... en cualquier mo...
—Si si— rezongó el ente malvado sin dejarlo terminar—permíteme aclararte algo...—sonrió—no quiero que mueras sin saber dónde y cómo lo harás... no es mi estilo—el usurpador había caminado con rapidez y estaba a unos cuantos metros del gemelo—no estamos en el santuario Kanon... estamos en un recuerdo vago de uno se ustedes cuatro, pero—se detuvo y sonrió mostrando un par se colmillos — ¿quién? ¿Quién Está realmente dormido?
—No puede ser...
—Oh claro que si... —rio el ente de nuevo —y ahora ya puedes morir en paz — gruñó apareciendo a las espaldas del gemelo.
—¡NO!—Chillo Bania despegándose de su hermano y corriendo en dirección del que solo en apariencia era su maestro, Joel salió detrás suyo mas no alcanzo a retenerla—¡Maestro Saga!—De un salto la criaturita se abrazó a la espalda rígida de su maestro con todas sus débiles fuerzas—Maestro Saga, por favor, despierte! Usted es muy fuerte, más fuerte que él! —Lloraba sin soltarse aun sabiendo que estaba siendo rodeada por un aura oscura y agresiva y eso era, porque en su inconsciente, su maestro luchaba por salir —No se deje vencer! Usted es muy valiente!— El rugido que soltó el dorado era parecido a un animal, nadie sabía que pasaría después...
—X—
Para los horrores de Kanon, cuando localizo a Bania la niña estaba cubierta de sangre bajo los escombros de un pilar mientras que Saga, prácticamente a un lado suyo se sujetaba la cabeza con desesperación como si estuviera teniendo una batalla sin tregua contra sí mismo, sin perder el tiempo trato de ubicar a su alumno, se suponía que Joel era el del sueño, solo él podía detenerlo, pero...la boca de Kanon se quedó sin palabras y sus ojos terminaron de abrirse horrorizados al descubrir a Joel debajo de una pila de escombros, el niño le extendía su brazo suplicante y luego, en un instante...sus ojos se quedaron sin brillo; fue entonces que Kanon logro comprenderlo todo, en el momento en que la desesperación y la cólera le llenaron el cuerpo supo que ese era su sueño, su pesadilla.
Tantas veces el usurpador había estremecido a tantos, había jugado con tanta gente a su antojo y sin que nadie le hiciera frente, que había cometido un error. Se había metido en dos mentes que fungían como una, la telepatía que compartían esos dos llegaba hasta el punto de compartir el mismo sueño, ahora estaba en la mente de Kanon, donde él era quien tenía más control.
—Esto no es real — volvió a repetirse, más para sí que para los demás, sus esmeraldas viajaban de un lado a otro, su corazón latía mil veces por minuto.
—¿Que sucede Kanon? —el usurpador arrastró las palabras cuando el terror del gemelo volvió a renovarse, el espíritu de Saga se había vuelto a dormir y ahora su poder había vuelto—¿te asusta ver tus pupilos derrotados a punto de morir?—una estruendosa carcajada fue acompañada de un súbito temblor.
Kanon estaba de rodillas, sus palmas abiertas contra el suelo y su cabeza gacha, pensaba, analizaba, media y acomodaba, claro que temía, por la vida de los niños por la de su hermano, era su pesadilla claro, ver a esos dos pequeños muertos, varias veces se lo había contado a su hermano — debo despertar—se dijo—debo despertar—de un salto se puso de pie, no tenía nada que perder, era ahora o nunca. El usurpador dejó de sonreír, las paredes del templo estaban desapareciendo y en su lugar sólo quedaban escombros y oscuridad, cuando buscó al gemelo este había desaparecido, frunció el ceño con rabia y comenzó a buscar entre los restos de cemento caído, bufo molesto cuando se dio cuenta que los niños habían desaparecido, Kanon estaba tomando control de la situación y eso era una muy lama señal.
—Usurpador...—la voz de un niño lo hizo voltear con rapidez.
—¿Kanon? —sonrió al ver al peli azul pero esta vez como un niño— ¿qué pretendes con esto?
—¿Es mi sueño no?—acotó el menor—no puedes derrotarnos... Saga y yo compartimos una infinidad de recuerdos y ¿sabes? Cuando era un niño yo era miedoso...—el poder del usurpador creció— pero siempre existió alguien que me brindaba valor y ¿sabes quién era?—el ente sonrió ganador al ver el pavor en el infante—tú... Sagaaaa!
El ser se quedó estático y solo sintió arder en su interior el alma del gemelo mayor—no... Puede ser...
—Saga... sé que puedes escucharme... —Kanon no lo paraba de llamar, hubo un momento de silencio y sucedió…Saga soltó un grito digno de un caballero en combate, librándose del aura oscura y haciendo emerger su poderoso cosmos, el usurpador había sido expulsado de su cuerpo dejando a relucir la presencia de un ente sombrío y sin forma.
En medio de su aturdimiento y del campo negro, el usurpador perdió a los gemelos de vista.
— ¿Qué pasa, usurpador?—se escuchó un par de voces a coro y en el mismo tono— ¿Tienes miedo?—El espíritu rebusco a los chicos con la mirada, pero no veía nada, hasta que...vio salir a un chico de entre la penumbra.
—¿En dónde está tu hermano el valiente, Kanon?—cuestiono victorioso acercándose amenazante al chico que ni se inmuto ante su presencia ni sus palabras.
—Lo tienes frente a ti, genio...
El usurpador escucho unos pasos detrás suyo, era Kanon—Te lo advertí... —se sonrió a sus espaldas.
—No pueden derrotar me — siseo el ser — jamás... yo... vivo de sus pesadillas...—Saga cerró sus ojos y negó con una sonrisa.
—No, lo siento, pero tú no eres bienvenido aquí—dijo Saga con sorna— ¿Por qué esa cara usurpador? ¿Es que ya te diste cuenta? ...—el muchacho elevo su cosmos y le dijo suspicaz—¿de qué nosotros, somos tu pesadilla?—El espíritu advirtió que había perdido todo su poder, era el momento—Ahora Kanon!—indico Saga tomando por sorpresa al ente
—Explosión de Galaxias! —gritaron al unísono y ambas técnicas iluminaron el lugar con una fuerza impresionante.
—Imposible...—murmuró el malvado ser tratando de ponerse de pie—yo... yo no puedo... yo no... Ustedes...no pudieron haberme derrotado — gruñó con fuerza y trato de recuperarse.
—No... ¿Pero que haces?—sonrió Kanon ya hecho un hombre—¿tan rápido y ya te quieres ir!?—dio unos pasos hacia el usurpador que estaba contra el suelo pero se detuvo, lo que estaba en el suelo no era otra más que Bania—Saga...—murmuró pero esta vez su hermano no caería en la misma treta.
—x—
Joel se removía en la cama, de un salto abrió sus ojos, aún estaba oscuro y silencioso, a su lado estaba su hermana removiéndose incómoda, él aun sudaba y su corazón latía con rapidez, ¿sería eso una pesadilla o lo que Kiki les había contado era real?
—x—
—A caso no sabes...—repuso Saga encaminándose hasta el usurpador—Que un caballero no cae en el mismo truco 2 veces?— Viéndole irritado y con inquietud, el usurpador recobro su forma anterior —Pero si tanto quieres irte—dijo dedicándole una mirada cómplice a Kanon—Mi hermano y yo podemos darte un pase libre a...no sé...otra dimensión?—sonrió malévolo...
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En el cuarto, Bania casi se sale de la cama del brinco que dio—Joel!—dijo aliviada de ver a su hermano y corrió a abrazarlo—Ho! Joel he tenido un sueño horrible! pero veo que estas bien—luego recordó que no estaban solos en la casa—Un momento... ¿Dónde están nuestros maestros?
Joel observó a su hermana y negó—yo también tuve un extraño sueño Bania! —Murmuro el pequeño—y algo me dice que debemos buscarlos.
La habitación del gemelo mayor estaba vacía, encendieron su cosmos y los mayores no daban señal por ningún lado, un golpe en el la puerta de la habitación de su maestro los alertó, se dieron la mano y caminaron justo hacia el ruido.
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Kanon alzaba su cosmos una y otra vez, del otro lado Saga también luchaba, de repente, observó cómo su hermano se golpeaba el brazo contra la pared.
—¿Que haces?
Pero su hermano no contesto, estaba empeñado en destrozar su propio brazo.
—Ya comprendo — murmuró para sin mismo—hay que despertar a como dé lugar.
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—Aguarda!..— Bania le detuvo antes de abrir la puerta, su hermano le vio extrañado, ¿es que se estaba arrepintiendo?—A la cuenta de tres...
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—Esto va a doler—dijo para si el mayor sonriendo nervioso— ¿Quién diría que terminaría haciéndome esto a mí mismo?—se burló— ¿Estás listo Kanon?—Saga levanto su brazo al puro estilo Shura—Siempre quise saber cómo se siente hacer Excalibur—soltó para luego dejar caer su golpe con toda su fuerza.
—Listo—dijo Kanon, y el dolor recorrió literalmente su espina dorsal, una tonalidad oscura los sobrecogió, luego silencio.
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Cuando Kanon abrió sus ojos lo primero que observo fue su habitación, se había dormido con el libro sobre su pecho y le dolía inclusive su brazo izquierdo, de repente cayo en todo lo que había pasado, el usurpado había estado en su templo, en sus sueños—los niños... Saga...—se levantó de inmediato y corrió hasta la habitación de su hermano, ambos niños forcejeaban contra la puerta.
—Empuja con más fuerza!—alego Bania que estaba de espaldas empujándose con sus pies hacia atrás con los ojitos cerrados mientras que su hermano estaba apoyado con las palmas abiertas sobre la puerta y alegando que eso era lo que hacía—Huy esto es inu… waa!
De repente, la puerta se abrió de un tirón desde dentro haciendo que con ello los niños casi compraran terreno de no ser porque un aturdido Saga freno su caída.
—Bania...Joel!
—¡Maestro Saga!—la nena de cabello celeste no dudo en colgársele del cuello a su maestro, Joel se giró y al ver a Kanon, corrió presuroso y emocionado a sus brazos—Maestro me alegro muchísimo de que este bien—exclamo de lo más contenta.
—Yo también Ban...yo también.
—Tenía mucho miedo—confeso avergonzada—No seré un buen santo—dijo escondiéndose en el cuello de Saga que la apretujo con aire paternal y la desmintió.
—Por supuesto que no, tú fuiste muy valiente, más que yo. Bania tú me salvaste. —concluyo besando su frente y mirando de soslayo a su hermano que también compartía una tierna escena con Joel.
—Joel... —Kanon se agachó a la altura del menor y tomó sus hombros para revisarlo, el niño soltó una risita traviesa.
—Maestro...—habló el pequeño—estoy bien... en serio...
—¿Todos están bien? —Kanon observo de uno en uno, luego levantó una ceja en dirección a su hermano.
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El usurpador habían quedado en medio de un vicio indescriptible, no podía verse, era solo una sombra, un espíritu errante, sin fuerza, había perdido ya no había mas que hacer que quedarse entre la oscuridad y esperar un próximo adversario, se había acercado mucho y casi había desaparecido por completo.
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Por otra parte Saga se dio cuenta de que su hermano lo veía raro.
—Aa.. mm Este, Esta noche ha sido algo.. Fuera de lo normal—dijo apartándose de Bania y poniéndose de pie—Que les parece si preparamos algo para cenar? Panqueques tal vez?
—Si! Panqueques!—los nenes salieron como bólidos a la cocina, Saga aprovecho su ausencia y se cruzó de brazos para ver a su hermano.
—¿Fue solo un sueño verdad? — Kanon rió junto con él — en serio…
—Digamos que algo extraño paso esta noche…
—Totalmente de acuerdo…
—Ahora vamos a comer… — dijo su igual caminando tras los niños.
Saga suspiró se puso de pie y se estiró hasta escuchar sus huesos crujir, antes de salir de su alcoba dio una revisada, y su mirada cayó sobre un extraño libro bajo su cama— el usurpador de sueño… —leyó detenidamente sintiendo como su piel se erizaba, sonrió y dejó a un lado el libro para salir tras su hermano.
Fin…
