Capítulo 4

Después de que Norman le compró su helado a Jake, todos volvieron al Pink Palace. Finn no comentó nada sobre el odio de Dipper hacia él y el extraño muñeco que encontró.

-Bien, eran mis padres-, dijo Coraline entrando al salón, el lugar donde estaban sus amigos, con el teléfono fijo de la casa en la mano derecha-Al parecer no regresaran hasta mañana, algo con su vuelo…así que…Finn, Jake, Beemo, pueden quedarse aquí una noche más.

-¡Hurra!-, dijeron ellos tres chocando sus puños.

-Rayos-, dijo Mabel decepcionada-Yo quería que se quedaran en mi casa.

-Bueno…yo me puedo ir contigo, Mabel-, dijo Jake intentando alegrar a Mabel.

-¿En serio?-, dijo toda entusiasmada.

-Claro, será divertido.

-¿Puede, Dipper?-, le preguntó Mabel a su hermano.

-No lo sé…a mamá no le gustan mucho los perros y…-, de repente miró la cara de Mabel, sus ojos grandes llenos de lágrimas, al igual que Jake que le estaba siguiendo el juego. Y de pronto, su vista se dirigió a Cor, ella lo miraba extrañada, ¿En verdad quería verse como un monstruo ante Cor?-Solo por hoy-, titubeó ocultando su cara con la visera de su gorra.

-¡Yai!-, gritaron Jake y Mabel.

-Entonces te envío el cuestionario de historia y tú lo imprimes-, dijo Norman a Coraline algo nervioso afuera de la casa ya para poder irse.

-Claro-, dijo Coraline de manera ingenua.

-Y…-, dijo sonrojado-Esto…es para ti-, dijo dándole un pequeño obsequio.

-Qué lindo, Norman-, dijo Coraline sonrojada mirando el obsequio, pequeño y forrado de un brillante papel metálico azul.

-Ábrelo…-, dijo estirando su brazo para que lo tomara.

-De acuerdo-, ella tomó el obsequio.

-Intenté decírtelo en la escuela…

Desató el pequeño listón y cuando estuvo a punto de abrir la pequeña caja escuchó que adentro de la casa algo se rompió.

-¿Qué rayos fue eso?-, dijo asustada, y luego se volvió a escuchar ese sonido.

Ambos entraron a la casa corriendo, y al entrar vieron a Wybie en el suelo intentando quitarse de encima a Finn, al parecer estaban peleando, pero ya no estaban los Pines ni Jake, solo Beemo mirándolos asustado desde la esquina del lugar algo aterrado.

-¡¿Qué diablos?!-, gritó Coraline intentando separar a Finn y a Wybie.

Beemo no podía seguir observando, le llegó el pánico a tal grado que corrió a la mochila de Finn, sacó la llave de botón y corrió a la puerta pequeña.

-Ábrete, ábrete-, decía nervioso mientras intentaba introducir la llave en el cerrojo.

-¿¡Por qué están peleando?!-, gritó la chica de cabello azul levantando a Wybie y Norman a Finn.

-¡Mira lo que tiene este idiota!-, gritó Wybie señalando a Finn.

Coraline miró a Finn y le dijo:

-¿Qué rayos es lo que tienes?

Finn solo limpió de su mejilla algo de mugre y puso en las manos de Coraline el Mini-Finn.

La peliazul al ver eso se paralizo y lo lanzó al suelo.

-¡¿De dónde lo sacaste?!

-Lo encontré…Dipper lo hizo.

-¡¿Qué?!

PFFFFFF-, se sintió una corriente de aire muy fuerte, todos miraron a Beemo y él estaba corriendo por el portal morado con azul de la otra madre.

-¡Beemo!-, gritaron Norman y Coraline.

Norman sin pensarlo dos veces entró de un salto al portal, lo siguió Finn y luego Wybie. Pero Coraline se quedó en shock al volver a ver ese portal de colores, ese portal que posiblemente le dejo un trauma de por vida, ese portal que la guió a su muerte tiempo atrás.

Beemo continuaba corriendo por el portal mientras los tres chicos iban tras él.

-¡Por favor! Dejen de seguirme-, rogó Beemo, y frente a él, se abrió la segunda puerta-Estoy salvado-, dijo saliendo de ahí y cerrando la pequeña puerta.

-¡Beemo! ¡No!-, dijo Norman pero Beemo no lo escuchó.

Norman intentó abrir la puerta pero ya estaba cerrada con seguro.

-Bee…mo-, susurró Norman con lágrimas en sus ojos.

De repente el túnel de colores comenzó a zangolotearse y a cambiar sus alegres colores a un color café y a perder luz. Todos comenzaron a salir de ahí rápidamente.

-Pero Beemo…-, dijo Finn mientras Norman lo empujaba.

Los tres salieron de ahí y Norman cerró la pequeña puerta de golpe.

Wybie recuperó el aliento, se paró de golpe del suelo y corrió a abrazar a Coraline, la cual tenía sus ojos llenos de lágrimas.

-Cor…Cor, tranquila, todo estará bien-, dijo Norman entre respiraciones pesadas.

-La puerta…estaba cerrada-, susurró ella.

-Beemo tenía la llave-, dijo Finn.

-¿De dónde la sacaste?-, le preguntó Norman molesto.

-Del pozo.

-¿Pozo…?-, dijo Norman levantándose.

Finn estaba sentando en el suelo cuando Norman lo comenzó a ver fijamente mientras que en sus ojos se podía ver algo de odio y tristeza a la vez, y de pronto, Norman le soltó un puñetazo a Finn, él no se defendió de nada, podía sentir que lo tenía merecido.

-Idiota-, dijo Norman cubriendo sus ojos con su antebrazo para tratar de cubrir sus lágrimas.

-Lo siento…yo solo quería una aventura-, dijo Finn desanimado.

-Pues ahora la tienes-, dijo Wybie soltando a Coraline-¡Ahora ve y rescata de ese infierno a Beemo!

-…lo haré-, dijo Finn.

Finn miró a Coraline, ella estaba mirando el suelo, su cabello estaba desordenado por la pelea de hace unos minutos por lo cual no se podía ver su rostro, pero en el suelo no dejaban de caer gotas de agua a los pies de ella.

-Yo confiaba en ti, Finn-, susurró Coraline.

Norman respiró profundamente y quitó su brazo de sus ojos, miró a Finn, y luego fue a la pequeña puerta, quitando del cerrojo la llave.

-Tenemos que entrar.

-Lo haré yo, ustedes no deben de reparar lo que yo hice-, dijo Finn.

-Estoy a salvo-, dijo Beemo recargándose en la pequeña puerta suspirando.

-Veo que llegaste-, dijo una mujer con ojos de botón a Beemo.

-¡Oh no! Me descubrieron-, dijo aterrado tratando de abrir de nuevo la pequeña puerta.

-Eso no es necesario, estás a salvo conmigo-, dijo la mujer.

-¿Quién eres tú?

-Soy la otra madre de Coraline, la señora Jones.

-¿Otra?

-Sí, por eso tengo ojos de botón.

-Tiene sentido para mí.

-¿Quieres cenar algo?

-Vale.

La mujer cargó a Beemo y lo llevó al comedor, ahí estaban Finn y Jake con ojos de botón frente a una magnifica cena.

-Finn y Jake tienen ojos de botón-, dijo asustado.

-Es porque ellos son tus amigos por ahora.

-¿Ahora?

-Sí…porque…ya sabes pequeño Beemo, no puedes estar en este mundo solo conmigo, tienes que traer a tus verdaderos amigos.

-¡¿Puedo traerlos?!

-Claro, será más divertido.

-Genial.

La otra madre sentó a Beemo en la silla de enfrente de la mesa y le sirvió mucha comida deliciosa.

-Qué bien-, dijo Beemo enterrando su tenedor en una patata al vapor, pero al momento de querer comerla resbaló la comida en su pantalla-Mmmmm, está delicioso.

-Pero si no comiste nada-, dijo la mujer algo molesta.

-Jejeje, es que soy un robot, no puedo comer.

El otro Finn y el otro Jake se miraron el uno al otro preocupados mientras comían.

-¿Y qué hacen para divertirse?-, preguntó Beemo.

-De todo, Beemo. Este mundo es perfecto-, dijo el otro Jake.

-Aquí se hacen realidad todos tus sueños-, dijo el otro Finn.

-Sí, y… ¿Estás escuchando?-, dijo el otro Jake molesto.

Beemo estaba jugando con su tenedor como si fuera un avión.

-Beemo…-, dijo la otra madre molesta.

-¿Ah? Lo siento, es que éste cubierto es muy lindo-, contestó Beemo.

-¿Lindo?-, dijo la otra madre fingiendo una sonrisa y tratando de no perder la paciencia, era un robot muy raro según ella.

-Bueno, es hora de irme-, dijo bajando de un salto de la silla-Finn debe estar preocupado.

-¿Te vas?-, reclamó molesta.

-Ammm… ¿Sí?-, dijo ingenuamente caminando al salón.

-Pero no puedes irte-, dijo comenzando a convertirse en araña.

-Mis amigos me esperan-, dijo sin mirarla y siguiendo con su camino.

-Espéralos tú.

-No, ya casi es la hora de dormir de Finn-, dijo a punto de abrir la pequeña puerta.

-¡Beemo!-, dijo Finn entrando por la pequeña puerta.

La otra madre, al ver a Finn, se regresó a su forma original, extendiendo su mano para ayudarlo a levantarse.

-¿Necesitas ayuda?-, dijo de forma dulce.

-Amm… sí, gracias-, dijo Finn tomando la mano de la mujer-Solo vengo por Beemo, ya me voy.

-Quédate, Finn-, dijo dando una sonrisa.

Esa extraña facción de la mujer hizo que Finn sintiera escalofríos.

-No, gracias-, dijo levantando a Beemo del suelo-Nosotros nos vamos, gracias por todo.

-Adiós, mamá de Coraline-, dijo el pequeño robot.

-Pero…tus padres están aquí-, dijo la otra madre.

-¿Mis…padres?-, dijo dando media vuelta.