Frente a la pantalla del ordenador y armada con un oloroso y rico té, Renee se dispuso a comprobar su correo. Confiaba en encontrar publicidad, publicidad y algo de publicidad, ya que no tenía conocimiento de ningún aviso o recado que tuviera que recibir. Quizás por eso al encontrar un email de Creation, exactamente de Shanon, no supo adivinar de que trataría.

Dio un sorbo a su té, antes de pinchar con calma sobre él. "¿Será un aviso de que actualizó mi página después de dos meses?" preguntó para sí, sin mucho convencimiento. Su espacio llevaba bastante tiempo sin novedades y algo le decía que seguiría siendo así. Sobretodo al leer el asunto del correo Petición de asistencia "¿Asistencia? ¿a dónde?" se cuestionó perdida. Comenzó a leer el email, donde sin mucho preámbulo Shanon le ofrecía acudir a la convención "Comic Con" como parte de la campaña de publicidad de su nueva serie. Añadía saludos para ella y los niños, pero poco más- Releyó el correo y se dio cuenta de que Shanon ni si quiera había dejado caer que Lucy también estaría allí.

Pero aunque la mujer lo omitiera, Renee ya lo sabía. Lucy iba a asistir a una charla sobre las mujeres en el cómic. Y ahora ella también asistiría con motivo de su nueva serie y coincidirían. Claro, siempre y cuando ella aceptase la invitación...

Un minuto después sin preguntar si quiera por dinero o condiciones, escribía un email de vuelta a Shanon. En dos resumidas líneas aceptaba gustosa la asistencia, todo lo que fuera necesario por la serie, añadió con una sonrisa pícara.

Esa misma noche, otra cuenta de correo recibía un correo diferente, pero también de Shanon. En cuanto vio aparecer el cartel de Tiene un nuevo email, Lucy pinchó sobre su bandeja de entrada, encontrándose con otro mensaje mas de la organizadora de Creation. No le despertó demasiada curiosidad y menos al leer en el asunto que trataba de la Comic Con, la aburrida convención de la que ya no podía zafarse.

Pensó en apagar el ordenador y contestar el email con calma más adelante, pero algo la retuvo e impidió que lo cerrase. El email tenía dos destinatarios, y el otro era Renee. Sonrió incrédula intentando adivinar que relación podría tener su amiga con aquel evento. Abrió el email con ilusión renovada y lo leyó detenidamente.

"Puesto que las dos asistiréis al Comic Con, os propongo quedar después de vuestros paneles, para que echéis un vistazo a los nuevos calendarios de Creation. Ya sabéis como es, no os llevará mucho tiempo, solo verlos, aprobarlos y recomendar cualquier arreglo que se os ocurra.

Contestadme cuando podáis, chicas. No corre prisa.

Un saludo, Shanon."

A pesar de la sugerencia de Shanon para que contestaran tranquilamente, antes de las doce ambas mujeres ya habían contestado al email, completamente conformes con la idea.

Tras la convención y poco antes de la hora de comer volverían a verse las dos, sonrió para sí Lucy, ¡Uy! Las tres, mejor dicho.

La conferencia sobre Mujeres en el Cómic se remontaba a hasta la era de las primeras publicaciones. Lucy sabía que más tarde iba a llegar la ronda de preguntas, pero hasta entonces ella no tenía nada que aportar y la charla estaba siendo demasiado densa y técnica como para seguirla con atención. Mientras hablaban de publicaciones en blanco, negro y grises, Lucy miraba con atención al experto aunque su mente se hallaba en cualquier lugar menos allí.

Se aburría mas a cada instante y el desear fervientemente que aquello acabase a cada instante, no ayudaba precisamente. Se encontró mirando el reloj cada cinco minutos y con la mente desaparecida de vez en cuando, lo cual era un peligro cuando empezó la ronda de preguntas. Al dar comienzo esta, se obligó a centrarse repitiéndose una y otra vez, que ya estaba más cerca de terminar.

Y una eterna hora y media después, así era. El evento terminaba entre aplausos que arroparon a los participantes mientras abandonaban la sala por una de las puertas traseras. Daba directamente a los pasillos y entresijos privados de aquel edificio. Puso rumbo hacia la sala que Shanon había indicado, procurando no perderse entre su despiste natural, los nervios y la cantidad de puertas y pasillos que tenía el lugar. Pero debía de ir bien encaminada ya que frente a ella, aunque bastante alejada, se encontraba Renee.

¿Renee?

Permaneció quieta, sin dar un solo paso más. Su amiga aun no había reparado en ella, porque estaba hablando con algunos organizadores, así que podría dar marcha atrás y hacer como que no… Cerró los ojos y sacudió la cabeza. No entendía que hacia pensando en huir de su amiga, ni que clase de miedo o nervios le hacia pensar esas tonterías. Pero no tenía intención de actuar como un niño pequeño, al fin y al cabo Renee era una de sus mejores amigas, ¿por qué había dejado a su mente reaccionar de esa manera y acongojarse así?

Entonces lo recordó. El miedo había sido por el vuelco que había dado su estómago, por el escalofrío que le había recorrido toda su espalda y porque sus ojos eran incapaces de retirarse de Renee. Todo muy normal teniendo en cuenta que hacia meses que no la veía, se intentó convencer a si misma.

Pero el truco no convenció ni a si misma y el miedo seguía creciendo. Cuando la idea de dar media vuelta regresó a su confundida cabecita, algo dentro de ella se obligó a gritar el nombre de Renee, así no habría huida infantil posible.

"¡Renee!" exclamó sonriente y recuperando los pasos que la llevaban hacia ella. Pudo ver la sorpresa en el rostro de su amiga y como se giraba buscándola. Sus miradas se cruzaron y Lucy se encontró reprimiendo las ganas de salir corriendo pero esta vez hacia ella, cuando vio la enorme y preciosa sonrisa de Renee. Respiró hondo y se concentró en caminar, fingiendo hacer caso omiso a las sensaciones que se apoderaban de ella.

En cuanto su nombre había resonado e sus oídos con esa fuerza y esa voz, su corazón comento a latir eufórico y Renee no podía asegurar que no estuviera bailando salsa dentro de su pecho. Para cuando la había divisado, en su rostro ya se lucía una sonrisa de lo mas tonta, pero imborrable.

Había sido duro y desagradable no verla en tanto tiempo , pero no se había dado cuenta de cuanto la había llegado a echar de menos hasta ese instante. Por fin, después de tantos meses Lucy volvía a encontrarse frente a ella y estaba radiante. Se detuvo un instante preocupada por el estado de su pelo, de su ropa e incluso de su maquillaje, pero no tenía tiempo de asegurarse de estar impecable. Tendría que confiar en que sí porque Lucy se encontraba a solo una veintena de metros y cada vez menos. Había estado pensando su ropa durante días, incluso su peinado, así que respiró y se dijo que todo saldría genial

Ella también comenzó a caminar hacia Lucy y se sorprendió al comprobar que las dos recorrieron los últimos metros a un ritmo trepidante, si no fuera imposible diría que casi corrieron, antes de abrazarse con mucha más efusividad de la que Renee esperaba. Pero ella no pensaba quejarse, tan solo disfrutar.

"¡Luce" exclamó estrechándose a ella con fuerza. Sus sentidos se recrearon gustosamente con el olor y el tacto de su amiga, de nuevo junto a ella. Se dio cuenta de que Lucy le devolvía el abrazo con el mismo fervor y que incluso ambas se mecían levemente entre sí. ¿Podría aquella reunión tener un comienzo más raro?, se preguntó pero sin poder evitar sonreír "Cuanto tiempo" siseó contra su hombro

"Si… demasiado" corroboró, comenzando a separarse "Estás fantástica" reconoció mirándola a los ojos. Renee sabía que su amiga tan solo estaba siendo educada, pero las palabras parecían ser más sinceras que un simple y amable cumplido. Al segundo de barajar esa idea, Renee se reprendió mentalmente y acalló molesta ese esperanzador presentimiento. Lucy tan solo estaba siendo simpática, nada mas allá de eso. La actriz había aprendido a callar completamente los instintos que salían a flote ante los gestos o miradas de cariño de su amiga. Se repetía esa lección una y otra vez, con Lucy las cosas eran lo que eran, sin segundas intenciones.

"Tú si que estas genial" respondió entonces con frialdad ya que su mente estaba pensando adjetivos calificativos mucho mas exactos que genial. Preciosa, guapísima, imponente… pero desde luego no solo Genial "Mírate, cambio de look" sonrió refiriéndose a su pelo y olvidando las confianzas que se estaba tomando su mente.

"Si de nuevo cobri… castañ… bueno el color que sea" bromeó haciéndole reír

"¿Terminaste tu panel?"

"Si, por fin…" confirmó Lucy con efusividad.

¿"Tan horrible fue?" preguntó entre risas

"Alguna vez has acudido a una conferencia sobre el cómic, su historia y sus trasfondos?" preguntó con una gran sonrisa, mientras Renee negaba con la cabeza "Pues no lo hagas jamás" respondió borrando de un plumazo su sonrisa, y aumentando la de Renee "Todo el mundo tenía tesis largas y complejas, teorías, argumentos y suposiciones. Y lo mejor de todo, el público no estaba de acuerdo en nada. Así que todos comenzaron a discutir y comentar asuntos que a mi me sonaban un poco a chino" remató con Renee entre sonriente y descojonada, pero sin apartar la mirada de Lucy, que sonreía complacida por el éxito de su historia "Creo que nos llaman, ¿no?" cuestionó Lucy entonces

"¿Qué?" suspiró Renee perdida en sus ojos

"Que esa mujer de allí es Shanon y nos está llamando" insistió cabeceando hacia una dirección a su espalda, mientras la atronadora voz de Shanon llegaba a sus oídos pronunciando sus nombres.

"Oh" exclamó girándose y viendo a la organizadora de Creation asomada por la puerta de una habitación. Renee se cuestionó como no la había escuchado antes... a si, por aquellos ojazos azules, suspiro para sí, justo cuando Lucy se hizo la misma pregunta pero en voz alta:

¿Cómo no la oías?" preguntó con sorna, refiriéndose a la alta voz de la mujer más mayor. Renee se rió levemente, evitando sonrojarse antes de comenzar a caminar hacia Shanon. Esta, al verlas llegar se adentró de nuevo en la habitación dejando la puerta abierta tras de sí "Tres veces gritó nuestro nombre y ni te inmutaste"

"Debo estar un poco sorda" bromeó intentando que se olvidara el tema de su leve abstracción.

"Como una tapia más bien" bromeó Lucy cediéndole el paso en la puerta. Al entrar, ambas actrices se encontraron con una pequeña sala muy luminosa y acondicionada como un salón.

"¡Hola chicas! Antes de empezar, ¿queréis tomar algo?"

Cada una permanecía en una butaca con su propio calendario entre las manos. Pasaban mes a mes mientras Shanon les iba explicando el porque de cada foto, el diseño y la colocación-

Renee, sentada entre la organizadora y su amiga, intentaba concentrarse en el calendario, pero se le estaba haciendo imposible. Notaba la mirada de Lucy sobre ella cada cinco minutos. Y lo peor era que al girarse su amiga volvía a tener los ojos clavados en las fotos, disimulando torpemente. Aquel comportamiento era raro incluso para el peculiar carácter que poseía su amiga y no sabía si sonreír o echarse a temblar. Pero lo cierto era que se debiera a lo que se debiera, de alguna forma le encantaba.

Lucy se sentía como una niña pequeña, mirando a hurtadillas como si le diera vergüenza enfrentar los ojos de Renee. Pero no podía evitarlo. No dejaba de pensar en ella, en lo cerca que estaba, en lo ciertas que habían sido sus palabras al decir que estaba estupenda, y cuando quería darse cuenta ya volvía a estar mirándola. Retiraba la vista demasiado tarde, comprobando por el rabillo del ojo que Renee había vuelto a pillarla. Debía estar pensando que estaba tonta o borracha, y quizás lo primero fuese cierto, porque no dejaba de pensar en su cabeza una y otra vez como invitarla a comer, a un aperitivo o a un café. Miró la taza que Shanon les había preparado hacia solo unos minutos e imaginó que un café no sería muy buena idea. Pero seguro que ni Renee ni su eterno apetito rechazarían un almuerzo.

Entonces el único problema era decidir como pedírselo. La miró pensando una y mil formas de hacerlo cuando unos mechones rubios se deslizaron por la mejilla de Renee y la actriz se los apartó con una dulce caricia, e n lo que a Lucy le pareció el gesto mas tierno que hubiese visto nunca...

¿Qué narices estaba pensado?, se recriminó, apartando velozmente los ojos de Renee, de su pelo y de sus manos. Sin embargo un escalofrío y los pelitos de la nuca erizados le dijeron que había vuelto a fallar y Renee la miraba. Tenía que dejarse de tonterías e invitarla a comer, o Renee acabaría pensando que estaba loca. Aunque quizás de pensar así, no estaría tan lejos de la realidad, tuvo que reconocer.

Respiró hondo y se quedó pensativa una vez más, con el soniquete de la voz de Shanon de fondo, pero sin escuchar realmente una sola palabra de lo que decía. Ella observaba tranquilamente una de las fotos de Noviembre, en la que salía Renee, sin preocuparse de si la organizadora estaba hablando de esa o de otra. Lucy tan solo pensaba en varias formulas para proponerle el almuerzo. Intentaba que no sonara muy ansioso, aunque se muriera de ganas por alargar aquel primer encuentro después de tantos meses sin verse. También quería evitar sonar muy seca, porque sabía que para evitar descubrir lo que sentía, solía actuar radicalmente a la inversa. Y por una vez deseaba hacer las cosas bien, aunque siempre había sospechado que su amiga conocía esa artimaña suya y que por lo tanto Renee cuando se trataba de ella no se dejaba llevar por las apariencias. Renee siempre veía mas allá de ella, como sic así le leyera la mente.

Pero por si acaso… ¿cómo proponérselo correctamente?

-Toc, toc- Alguien golpeó suavemente la puerta por fuera, deteniendo los pensamientos de Lucy y la charla de Shanon.

"¿si?" preguntó la organizadora

"Hola chicas" pronunció una voz que Lucy reconoció como la de Robert. ¿Rob? Su marido también estaba en la convención. Había asistido junto a Sam Raimi y ella lo había olvidado completamente, ¿en que estaba pensando? Cuando ese comentario cruzó silenciosamente su mente, se giró instintivamente hacia Renee. Su amiga miraba junto a Shanon hacia la puerta, y se dio cuenta de que quizás eso era lo que debía hacer ella también "¿Interrumpo mucho?" preguntó entonces Rob asomando solo la cabeza y una mano.

"Hola Rob. No, ya estamos acabando. Te dejaré libre a Lucy en un par de minutos"

"Me parece perfecto" añadió la sonriente cabeza del productor "Te espero aquí, cariño" sonrió cerrando la puerta tras de sí.

"Bueno chicas, realmente esto es cuanto me quedaba por decir de Diciembre y la contraportada, así que ¿algo que alegar?" preguntó cerrando su ejemplar. La dos actrices intercambiaron miradas y sin cruzar palabra, Lucy respondió por ambas:

"No, Shanon. Todo esta perfecto, muchas gracias"

"De nada" respondió contenta por el halago y sonriendo de punta a punta de la cara. Renee se preguntaba si comenzaría babear ahí mismo o si esperaría a más tarde "En ese caso, ya esta todo hecho chicas, gracias por vuestro tiempo" añadió reaccionando por fin.

"Genial, ¡somos libres"" bromeó Lucy poniéndose en pie y haciendo reír a Renee, que la imitó.

"Lucy, ya que somos libres…" comenzó a decir Renee. ¿Dios, a donde se iba a veranear su sutilidad cuando Lucy estaba delante?, pensó para sí "…¿qué tal si salimos por ahí a comer y celebramos el fin de tu divertidísima conferencia?"

"¿A comer?" repitió Lucy. Por alguna razón Renee le estaba ofreciendo lo que llevaba una eternidad pensando como pedirle y ella no estaba dando botes de alegría o al menos, aceptando de inmediato.

"Si, ya sabes. Un restaurante, el almuerzo y ponernos al día durante un par de horas"

"No sé, Rob esta fuera y…"

"Despáchale" propuso en broma, haciendo reír a Lucy por la propuesta. Quería comer con ella y estaba claro que Renee también lo deseaba, así que no entendía a que venía poner tantas pegas.

Miró a su amiga que la sonreía esperanzada, y su sexto sentido le dijo que Shanon las miraba. Se fijó en ella y vio que vigilaba la escena sin perder detalle y con un gesto de pura picardía en el rostro. No necesitó telepatía para saber que ideas recorrían la cabeza de Shanon. Y no le gustó la sensación de ser tan trasparente.

Tragó hondo y recapacito. En ese momento no había anda que mereciera ese gesto, Shanon buscaba un trasfondo donde no lo había y Renee tendría que entender que iría a comer con su marido. Era cierto que ella misma iba a proponer lo de la comida, e incluso se había olvidado de que su marido estaría ahí. Pero ahora él estaba fuera esperándola y así era como debía de ser.

"Lo siento mucho, Ren, pero no puedo. Hace mucho que no salgo a comer con él, entre líos de viajes y trabajo casi no le veo"

"Oh, claro. Lo entiendo" respondió Renee sin retirar su sonrisa. Se guardo de recordarle a Lucy que posiblemente ellas llevaban muchísimo más tiempo sin verse. Pero si su amiga prefería la compañía de su marido, ella no era quien para enfurruñarse, aunque le doliera. Solo que durante un breve instante había tenido la absoluta convicción de que diría que sí. "Otra vez será" respondió aumentando su sonrisa "¿Salimos?" inquirió mirando a ambas mujeres.

"Tu primero" propuso Lucy cediéndole el paso. Frente a la puerta y apoyado pacientemente contra la pared del pasillo, les esperaba Robert. Lucy caminó directamente hacia él con media sonrisa y como saludo giró su mejilla, para que el le diera un casto besito en ella. Apenas se saludaban ya con un beso en los labios y no iba a retomar aquella costumbre en ese momento y menos delante de Renee, aunque no entendía muy bien el porqué.

Dejó la mente en blanco y se centró en el intercambio de saludos. Como siempre mientras que Shanon y él se sonrieron diciéndose sendos "Hola", Renee y Robert apenas intercambiaron un par de cabeceos y unas muecas similares a pequeñas sonrisas. Igual que siempre la situación productor/actriz, era de lo más agradable, pensó Lucy con ironía. Reparó en que las dos únicas personas que no congeniaban con Renee en este mundo, eran dos de sus seres mas cercanos.

"¿Nos vamos ya?" preguntó Robert con una dulce sonrisa, sacándola de sus reflexiones. Lucy comprobó que además dirigía su brazo hacia su cintura y antes de darse cuenta estaba deteniendo su carantoña, apartándose casi imperceptiblemente y propinando unos amistosos golpecitos en el brazo de su esposo.

"Si, hemos acabado ya" le respondió tranquilamente, aun sabiendo como le había rehuido "Como siempre, un placer trabajar contigo, Shanon" comento acercándose a la mujer para darle dos besos

"Lo mismo digo" respondió feliz

"Y peque…" murmuró mirando a Renee "…me ha hecho muchísima ilusión volver a verte" confesó acercándose entre ellas para abrazarse.

"Lo mismo digo, Luce" suspiró Renee con una gigante e iluminada sonrisa, sintiendo como su amiga la abrazaba con fuerza y rodeando su cuerpo, haciéndolo aun más estrecho. Su mente y su cuerpo recordaron encandilados que hacia años que no se abrazaban así.

"Espero no tener que volver a aguantar hasta tener otra charla soporífera para poder vernos" bromeó sintiendo las carcajadas de su amiga entre su cuerpo

"Yo también" respondió Renee sonriente. Lucy siempre bromeaba para suavizar ciertas situaciones, pero eso no reducía el dulce significado de aquellas palabras. Se encontró tan hechizada y derretida como solo Lucy podía lograr y se concedió el capricho de deleitar a sus sentidos un poquito más. Alzó levemente el rostro y olió el cabello de su amiga, recordando su embriagador perfume.

Pero su inspiración se detuvo al instante al sentir el cálido aliento de Lucy cerca de su rostro. ¡Ella había hecho lo mismo! Y para mayor sorpresa, en ese instante suspiraba contra su mejilla.

Se separaron lentamente, por iniciativa de Renee, que aun permanecía felizmente atónita. Intentó encontrar la mirada de Lucy y se dio cuenta de que su amiga miraba torpemente hacia su marido, como evitándola. ¿Sabría Lucy que la había descubierto y por eso actuaba así? Fuera lo que fuese, por una vez la mirada esquiva de Lucy le pareció un gesto de lo mas tierno.

"¿Seguro que no puedes?" insistió una sola vez aunque no estaba muy segura de si lo hacia como último intento o por disfrutar un poco mas de la extraña forma de actuar de Lucy.

"No, no, no, no" repitió locuazmente la actriz, con una extraña sonrisa "Adiós, Renee"

"Adiós, Luce" Se dirigieron un último intercambio de miradas entre los cuatro, antes de que Robert y Lucy pusieran rumbo a la salida. Sin detenerse a pensarlo, Lucy caminaba a casi medio metro de Rob y sus sentidos aun andaban puestos en Renee. Su olfato disfrutaba de los últimos restos del perfume de su amiga, su piel aun conservaba su tacto y su calor, y sus oídos intentaban escucharla por última vez. Antes de alejarse demasiado, llego a oír como le preguntaba con su dulce y angelical voz a Shanon que qué tal iba su página. Rió con ganas al imaginar la cara sonrojada y vergonzosa de la organizadora y su boca moviéndose a la espera de encontrar una buena excusa para los dos meses sin actualizarla.

"¿De que te ríes?" preguntó Robert contagiado por su sonrisa

"De nada…" siseó sin mirarle "Cosas mías" Robert se encogió de hombros resignado y murmuró dócilmente

"¿Dónde te apetece ir a comer?"

"Hmmmm… me da igual Rob, donde quieras" respondió sin mucho interés. Su mente, su atención y todo su interés estaban en Renee.

¡Mentira! ¿Quién había dicho eso? Ella no estaba pensando en Renee, ni en su voz, ni en su risa, ni en sus ojazos, ni en lo preciosa que parecía estar cada día mas… ¡mierda!

"Lucy, ¿estas bien? Tienes una cara muy rara…"

"¿Qué? Oh, no, estoy bien, perfectamente" siseó confundida, tan solo para retractarse instantes después "Sabes, realmente preferiría que dejáramos lo de la comida para otro día. Estoy un poco cansada, solo tengo ganas de llegar a casa…" …y meterme en la cama a pensar en Renee y no salir de ahí, pensó para sí. Cerró los ojos y agitó la cabeza, desesperada por hacer salir aquellas ideas de su mente.

"Si, creo que mejor te llevo a casa…" confirmó Robert cada vez mas extrañado

Los días sin compromisos permitían pequeños descansos entre convenciones, rodajes, apariciones y conciertos. Y afortunadamente tras la convención de Comic Con, Lucy encontró un respiro en su agenda. Tres días libres, con pequeñas citas que anuló velozmente, de los cuales ya había consumido dos encerrada en casa.

Seguía ocupándose de todas las tareas, cuidando de sus hijos y ensayando. Pero sola siempre que podía, o aprovechando la acogedora tranquilidad de su jardín para perderse entre sus árboles, matorrales y demás plantas que sembraban el jardín, durante largos paseos. Sin embargo no era suficiente, lo que ella necesitaba no era relajarse, sino pensar. Pero cuando lo que la cabeza a de decir, no gusta, se evita hasta lo imposible escucharla. Y Lucy desde luego estaba dispuesta a no pararse a pensar sobre cuanto sabía que estaba ocurriendo. Pero sus fuerzas se acababan, ella lo sentía y las ojeras que adornaban su rostro desde un par de noches atrás lo confirmaban.

Tumbada en la cama, con la mirada parada en su techo como si fuera la más interesante de las películas, disfrutaba de uno de esos momentos. Su mente acompañada de un impertinente corazón con ganas de hacerse escuchar, discutía contra su represiva mentalidad. Pero en ese momento algo era diferente. La negación de Lucy no ponía tanta resistencia, e incluso parecía tranquila como si aceptara una rápida rendición. No tenía más fuerza para seguir cerrando los ojos a cuanto le pasaba… Mentira, no quería seguir haciéndolo. Era demasiado doloroso y complicado, no merecía la pena todo ese calvario, sobretodo cuando la solución era tan sencilla.

Siempre se había negado algo a si misma, y había pagado por ello, pero cada vez era mas difícil asumir ese castigo y la sensación de perdida, mayor.

Y ya no podía más.

Ni si quiera quería seguir aguantando. Luchar contra la obviedad, luchar contra sus instintos, y lo peor, luchar contra su corazón, era demasiado doloroso y destructivo para ella.

Supo que de alguna forma la rendición había empezado cuando casi sin fuerzas alargó la mano hacia el teléfono, con el nombre de una vieja amiga grabado en la cabeza. Por alguna razón desconocida sabía que llamarla era un buen paso para lograr esa rendición.

"¿Dígame?"

"Jamás adivinarías quien te llama" bromeó Lucy con voz suave

"Es… espera, ¿Lucy? ¡¿Eres tú, morena?!"

"Ahora soy castaña, pero si, la misma, Claire. ¿Qué tal?" preguntó con la más grande de las sonrisas

"Bien, bien, todo genial por aquí… ¡Eres tú!" exclamó bromista haciéndola reír.

"¿Tan raro es?"

"Bueno, hacia mucho que no sabía de ti. Pero es más ilusión que sorpresa, la verdad. ¿Y tu que tal todo?" respondió con un tono de voz que no dejaba lugar a dudas a Lucy de que estaba sonriendo entusiasmada.

"Como siempre, supongo" siseó Lucy sin mucho afán de disimular, por un rato la fachada de dura e insensible podía tomarse un descanso.

"¿Supones? Uy, ¿qué ocurre, morena?" inquirió Claire escuchando un amargo suspiro desde el otro lado de la línea.

"¿Puedes hablar o te pillo en mal momen…?" preguntó apurada

"Soy toda tuya, Luce" la interrumpió, respondiendo con total sinceridad, sorprendiendo a Lucy por su atenta y dispuesta forma de actuar a pesar de todo el tiempo sin hablar. Aunque sabía que no tenía porque sorprenderse, Claire era y siempre había sido un cielo de persona.

"¿Puedo hacerte una pregunta?" pidió tímidamente

"Dispara"

"¿Por qué te casaste?"

"Vaya… esa si que no me la esperaba" respondió completamente pillada por sorpresa, mientras las dos reían "Supongo que lo que ocurre tiene que ver con esa trascendental pregunta, ¿no?" El silencio al otro lado del teléfono le dijo que si, y siguió hablando rápidamente "Mi marido es simpático, un cielo realmente, y a demás es tan alto como yo…" bromeó sonriendo ante las carcajadas de su amiga. No sabía que le ocurría a Lucy, pero intuía que era algo serio y oírla reír resultaba un alivio "… así que pensé, ¿por qué no?" siseó con voz más seria "Sé que no es el amor de mi vida, pero también es cierto que le quiero muchísimo" murmuró tranquilamente "Supongo que es un enfoque diferente, pero los dos lo sabemos y aunque no sea perfecto, nos gusta" admitió con sinceridad, imaginando la consternación en su amiga al escuchar su tono de voz

"Alguna vez habíamos hablado de ello… pero nunca te había visto tan… directa y clara"

"No deseaba aburrirte con todos los detalles, pero me ha parecido que en esta ocasión era necesaria una buena dosis de sinceridad" respondió "Cada matrimonio es un mundo, y puedo decir que me gusta vivir en este"

"Entiendo…" murmuró Lucy, aun impresionada por la rotunda sinceridad de la que estaba haciendo gala su amiga, y por toda aquella información "Y si sabes que no es de él de quien estas enamorada, ¿a quien amas?" preguntó sorprendida al entender el trasfondo de sus palabras.

Al repetir en su cabeza su última pregunta se dio cuenta de lo duro de sus palabras, temiendo haberse pasado de la raya con creces. Se mantuvo en silencio, y al volver a escuchar la voz de Claire supo que su amiga se había tensado por el giro de la conversación.

"Luce, si nunca te diste cuenta quizás es mejor que siga siendo así. Simplemente mi corazón anda en otro lugar"

"¿Y como puedes querer a una persona y estar con otra?" cuestionó dudosa y dándole su espacio sobre aquel amor desconocido. Pero aunque no le agobiara con preguntas, su mente continuaba barajando la cuestión de esa identidad.

"Bueno, no te enfades, pero creo que eso también podrías responder tú" El escalofrío que recorrió cada centímetro de Lucy fue indescriptible. Con el cuerpo más rígido que el suelo bajo su cama, respondió con voz neutra, casi como si no fuera suya:

"¿Por qué dices eso?"

"Siempre lo pensé, pero más ahora con tu pregunta sobre los motivos para casarme…" suspiró Claire, preocupada por la reacción de su amiga

"Ya no sé ni lo que creo…" El siseo de la actriz fue tan leve que Claire casi no lo escuchó "Antes todo estaba tan claro, Claire…" murmuró con voz apagada "Pero porque antes tan solo pensaba, no me permitía sentir"

"Déjame entonces que vuelva la pregunta hacia ti, Luce. ¿Por qué te casaste?"

"Porque me quede preñada" bromeó Lucy en un intento por suavizar la situación. Hasta ella sonrió al escuchar la risa de Claire.

"La segunda vez, tonta" respondió aun riéndose. Pero Lucy no contestaba. Estaba meditándolo y era como si se tratara de la más complicada de las preguntas y no supiera ni por donde andaban los tiros. Claire imaginó su situación y añadió con calma "¿Qué tal si comenzamos por el principio?" Lucy accedió con un sumiso silencio "¿Por qué saliste con Rob?"

"Pues…" meditó pensativa "Él había estado a mi lado durante todo el divorcio, se había portado como un gran amigo y me apoyo en todo momento"

"Luce… esos no son motivos relacionados con el amor. Si acaso con la seguridad o la comodidad, pero no tienen nada que ver con enamorarse" Claire recalcaba algo a lo que Lucy ya le estaba dando vueltas "Te lo he dicho antes. Cada matrimonio es un mundo y hay quienes aceptan cimentar los suyos con motivos como los que tu describes, pero así no es nada fácil que sean perfectos. Y aun es más difícil si trabajas junto a la persona a quien si amas"

Lucy respiró hondo. Claire se las lanzaba directas, estaba claro que no pensaba jugar, le estaba ofreciendo hablar claro. Pero aún le temblaba la voz solo con pensar en contestar con sinceridad "Pero es que en aquel momento lo veía todo tan lógico y sensato…" recordó decidiéndose por hacer caso omiso a la insinuación de Claire

"Pero no era así, Lucy. ¿No recuerdas que todos te advertíamos de que empalmabas relación con relación? Te dijimos que quizás no era buena idea, que estabas precipitando las cosas…"

"No todos lo dijisteis, Claire" saltó Lucy a la defensiva, algo irritada por la verdad de aquellas palabras. Odiaba la frase de "Ya te lo dije…" aunque tuviese toda la razón.

"¿Quién no?" preguntó extrañada

"Renee. Ella nunca me dijo nada así. Lo cierto es que me apoyó en todo" respondió confiada. Esperaba que su amiga reconociera su error o que comentara que no lo recordaba, pero en su lugar permaneció callada "¿Qué pasa?"

"Lucy…" suspiró Claire como si le costase responder, mientras volvían a su mente aquellos días "Renee estaba tan rota que no supo que decir cuando conoció la noticia. Pero nuestra encantadora amiga, como siempre y por encima de todo, quiso apoyarte y estar a tu lado. Y eso hizo"

"¿Por qué estaba rota?" preguntó Lucy con tono confundido. Claire, empezando a desesperarse se preguntaba donde se le había perdido el coeficiente intelectual a su amiga. ¿Hasta que punto podía llegar su negación en todo aquello?

"Lucy… por entonces Renee ya te amaba" reconoció con otro suspiro, sin creer que tuviera que estar aclarándole algo así a Lucy. Pero la entrecortada respiración que se dejaba escuchar por el auricular, le confirmó que aquella conversación era real. "¿Acaso no lo sabías?" preguntó entre sorprendida y temerosa

"Si, bueno, no… es que ella, pero una vez… y yo, no" tartamudeo sin ser conciente de que estaba hablando. Tanto tiempo cerrándose los ojos a su propia realidad, habían provocado que ni si quiera reparara en cuanto había significado ella para Renee, ni en la intensidad de los sentimientos de su amiga. Era como si solo hubiese podido centrar todo su esfuerzo en ocultarse lo que sentía, sin pararse a pensar en ella. Pero algo dentro de si, acallado hasta esos momentos, le dijo que de alguna manera siempre había sabido lo que Renee sentía. Igual que de alguna forma sabía lo que ella misma sentía por su encantadora amiga "Oh, Dios" exclamó casi sin pronunciarlo, al comprender todo aquello

"Lucy, sea como sea, Renee siempre te apoyó y fue feliz tan solo con poder estar a tu lado. Ella entendía la situación y la aceptaba conforme, de manera que siempre estuvo junto a ti como mejor amiga, pero sin dejar de amarte jamás" Lucy descubrió por el tono melancólico de aquellas últimas palabras, que no hablaba solo de Renee

"Como tú con Alexandra…" pronunció entonces Lucy. Descubrió que en aquella conversación los silencios estaban confesando mas cosas que con las propias palabras "Perdona, no quería…"

"No pasa nada" la interrumpió "Lo has recordado, ¿eh?" dijo con voz vencida y grave "Lucy, lo importante en este momento es que no lo estropees tú también" añadió recuperándose "Tómate esto como un ruego de mi propia experiencia, por una vez siente, no pienses"

"Lo intentaré" respondió tragando hondo

"Algo es algo. Entonces, volvamos a la pregunta que nos trajo aquí, ¿por qué te casaste? Dime lo que sentías" pidió

"¿Sentir?" se repitió, buscando fuerzas de donde creía que no quedaban "Siento que no sé porqué me casé. Y lo que es peor, que no se porque no me divorcio" siseó escuchando una fuerte y simulada tos. Miró el teléfono extrañada por el sonido y por como lo había hecho Claire, cuando lo volvió a escuchar. Se irguió veloz en la cama, mirando hacia la puerta. Ya sabía de quien era esa tos.

Rob, recién salido de detrás de la puerta, estaba recto y con la más fría y seria de las expresiones. Frío que recorrió a Lucy por entero, mientras su cara perdía todo rastro de color. Solo volvió a respirar cuando segundos después escucho la voz de Claire, llamándola extrañada.

"Claire, he de colgar" dijo casi sin voz

"Di… dime que Rob no esta ahí" susurró comprendiendo el porque de su voz y siseando como si el productor pudiese escucharla también a ella.

"Si. Mañana hablamos. Adiós" fue su escueta respuesta, antes de colgar el teléfono y abandonarlo sobre la cama. Alzó la vista hacia Robert, quien no había dejado de mirarla "Hola"

"Hola… Tenemos que hablar, ¿no es así?" Lucy asintió levemente "Yo… no quería escucharte. Solo venía a ver como estabas, pero…" murmuró "Bueno… te espero abajo"

"Vale" siseó casi sin expresión alguna. Robert asintió casi imperceptiblemente y desapareció camino del salón. Cuando el sonido de los pasos le indicó lo lejos que ya estaba, se dejó caer sobre el colchón, derrumbándose mientras murmuraba entre labios y con los dientes apretados con fuerza "¿Ahora qué, ahora qué, ahora queeeee?" La angustia era patente en su rostro y en las manos que subió para cubrírselo mientras negaba con la cabeza.

Bajar al salón era lo último que deseaba hacer en ese momento. Quería echar el pestillo de su habitación y encerrarse hasta que todo hubiese pasado. Pero sabía que eso no ocurriría y que Robert posiblemente se daría cuenta.

Suspiró abrumada por todo lo que se venía encima en un solo momento. Esto era lo que ocurría por sentir en lugar de pensar. Consecuencias, consecuencias y consecuencias. Y además no se habían hecho esperar ni un minuto. Pero ya no había vuelta atrás, todo iba a empezar a cambiar…

Con ese pensamiento, un nudo se formó en su estómago, dándole una horrible sensación de vértigo. Entonces lo comprendió. Aquello despertaba en ella un irremediable temor, pero no a enfrentarse a Robert sino a lo que vendría después, a las cosas que cambiarían en su vida. Siempre había sentido respeto (Miedo profundo, realmente) a los cambios, pero aquel era el momento de aceptarlos de una vez. Empezando por hablar con Robert y dar por muerto un matrimonio que había fallecido mucho tiempo atrás.

Continuará...