Siempre que Adrienne elegía el lugar de desayuno acababan en la cafetería de la avenida. Aunque no es que Renee tuviera nada en contra del lugar. Con aire antiguo y discreto, poseía un toque hogareño que le encantaba.
Así que esa mañana de nuevo volvían a ocupar una de las mesas dentro de aquella cafetería, las dos solas y charlando animadamente desde que habían llegado una hora antes. En el momento que Adrienne contaba algo referente a su último festival y la camarera se acercaba a rellenar las tazas con más café, el móvil de Renee vibró un par de veces sobre la mesa. La pantallita se ilumino con el aviso de "Tienes un nuevo mensaje"
"¿Otro?" preguntó Adrienne sorprendida. No le gustaba cotillear ni indagar sobre la vida privada de los demás, pero comenzaba a ser preocupante y estaba inquieta por su amiga "Van tres en lo que llevamos de mañana, ¿quién te tiene tan reclamada?" preguntó sonriendo
"Jed…" siseó abriendo el nuevo mensaje "Y este último también es suyo" confirmó leyéndolo.
"¿Le ocurre algo?"
"No, solo quiere quedar para vernos y hablar"
"¿Qué os ha pasado?"
"Nada importante. Ayer tuvimos una pequeña discusión" comentó restándole importancia y centrándose en su café.
"Adivino…" farfulló Adrienne, haciendo gestos de pitonisa de feria "El pobre Jed volvió a sacarte El Tema" murmuró con tono teatral, haciéndola reír levemente
"Tus poderes funcionan" suspiró "Sigue sin entender que no quiera vivir con él" Apagó su móvil y lo lanzó al interior del bolso
"Bueno Renee… son ya tres años así. Es como estar a medias entre romper y seguir, es normal que quiera ir a más, ¿no?"
"¡No estamos a medias! Solo quiero ir lento. Ya tuve un divorcio y al verdad es que no quiero otro" respondió con seguridad, aunque la mirada de Adrienne le decía claramente que su amiga no parecía estar de acuerdo "¿No te parece lógico?"
"Como razonamiento esta muy bien, es verdad. Pero tengo la sensación de que no es ese el motivo que frena vuestra relación" murmuró evitando sonar sabionda.
"¿De que crees tú que se trata entonces?" preguntó con tono desinteresado, aunque la respuesta le intrigaba y preocupada por igual, ya que Adrienne no era una amiga cualquiera. La conocía mejor de lo que le gustaba admitir y mas de una vez Renee había temido que fuera capaz de leer tanto en ella como para descubrir su mayor secreto. Nadie sabia de su boca nada referente a sus sentimientos por Lucy. Era una carga pesada, pero a veces sentía que se trataba de algo tan grande y a la vez tan extraño, que era incapaz de compartirlo.
"Vuestra relación es como un semáforo, a veces en rojo y completamente parado, otras sin más en verde y todo bien"
"¿Qué?" preguntó sin poder evitar sonreír por la comparación "¿Y nuestra relación también la regula el tráfico?" comentó atónita, haciendo reír con ella a Adrienne.
"Tonta…" suspiró con cariño, pero recuperando poco a poco la seriedad en la mirada y sus palabras "No, no es el tráfico, sino Lucy" aclaró mirándola fijamente. Renee de nuevo mantenía su atención en la taza y bebía tranquilamente de ella, tapando casi todo su rostro. Pero Adrienne tenía clarísimo que le había escuchado y sabía de que le hablaba "Tengo razón y lo sabeees…" la arrulló graciosa y suavemente, consiguiendo por fin la mirada de esos tensos ojos azulmar. Pero seguían negándose a contestar "Renny… no te enfades, pero ¿cuántas veces llamaste a Jed durante el rodaje de Bitch Slap?"
"No me acuerdo" se defendió abriendo por fin la boca
"Estuviste las dos semanas y pico sin verle, y apenas le contestaste a las llamadas algo más que un par de veces" respondió Adrienne refrescándole rápidamente la memoria, viendo un gesto de fastidio en la cara de Renee, sabiendo que le daba la razón "¿Y sin embargo que hiciste nada mas salir de la última convención? Como Lucy rechazó tu oferta para comer por irse con Rob, tu decidiste ir a recoger a Jed y darle una sorpresa para ir a almorzar juntos"
"¡Adrienne, son casualidades!" respondió intentando acompañarlo de una carcajada. Su amiga apoyó su barbilla sobre la mano mirándola detenidamente y con una ceja alzada para enmarcar su mirada incrédula "¿Qué?" preguntó Renee con tono mosqueado, pero Adrienne no respondió, tan solo se limitó a sonreír con aun más ironía "Joder, vale…" farfulló, mirando por la ventana a ningún punto en concreto "… quizás tengas razón"
"¿Quizás?" preguntó sonriendo abiertamente. Renee farfulló algo incomprensible contra su taza, como gruñendo y haciéndola reír victoriosa.
"¡Adrienne!"
"Lo siento, lo siento…" exclamó deteniendo poco a poco sus carcajadas
"Esto es serio…" murmuró Renee "Sé que no estoy llevando bien las cosas y temo estar haciendo daño a Jed, pero no soy capaz de actuar de otra manera" añadió con voz apagada y la mirada en los pies
"Lo primero que he de decir, es que me parece muy mal que hasta hoy nunca hayas hablado conmigo de mujeres" bromeó haciéndola reír y sacando una chispa de alegría de esos apagados ojos
"¿Estas enfada?" preguntó con media sonrisa
"Nah, porque aunque no dijeras nada, ya lo sabía" respondió con una graciosa sonrisa de autosuficiencia "Y la segunda cosa, Renny, es que puedes querer a muchas personas, pero solo se ama a una. Jed no se merece ser el sustituto de Lucy"
"¡Ey! Yo quiero muchísimo a Jed" alegó Renee molesta
"Y no digo lo contrario, peque" contestó intentando calmarla "Solo que si tuvieras que elegir entre no volverle a ver a él, tu pareja, o Lucy, tu rara y distante amiga, no creo que él saliera vencedor a pesar de todo, ¿verdad?"
"No, creo que no…" musitó con sinceridad, suspirando compungida "¿Sabes? A veces he llegado a desear no sentir absolutamente nada por ella, pero otras amarla parece ser una de las cosas más bonitas de mi vida"
"Así es el amor…" determinó sabiamente Adrienne
"Pues no se si lo odio o me encanta" farfulló como respuesta
"Más amor, peque" respondió sonriendo victoriosa, arrancándole a Renee una sincera sonrisa que le animó a continuar la conversación "¿Cuándo la volverás a ver?" preguntó viendo como solo el recuerdo de ese encuentro fuera cuando fuese, volvía a incomodarla.
"En un mes, en la premier que haremos en New York para Bitch Slap" siseó con la mirada perdida "Tendremos que dormir en el mismo hotel y convivir juntas veinticuatro horas durante dos días…" murmuró entre preocupada y feliz.
"Yu-ju-ju…" pronunció girando sus ojos
"¿Crees que a mi me gusta la idea?" La ceja de Adrienne volvió a alzarse en dirección a Renee "Bueno si, un poquito si, pero… ¡Dios, es que ni yo me entiendo!" exclamó ofuscada provocando la risa de Adrienne de nuevo, que casi no podía resistirse "Te prometo que estoy harta" siseó
"¡¿De mi?!"
"¡No!" rió "Estoy harta de todo eso, pero realmente no estoy harta de Lucy, sino de mi. Quiero que esto acabe ya…" Ofuscada, se llevo las manos a la cabeza
"Pues para ello solo hay una forma…" contestó recuperando la mirada y la atención de Renee "Pon distancia, peque"
"¿Distancia?" repitió Renee dejando leer la tristeza en su voz "Llevo mucho tiempo sabiendo que debería hacerlo pero…"
"Pero te destroza solo de pensarlo, ¿no?" terminó Adrienne por ella. Renee, mordiéndose el labio inferior, asintió levemente con la mirada demasiado húmeda. Adrienne se reclinó hacia ella agarrando sus manos entre las suyas con cariño "¿Entonces que harás?"
"Intentarlo… no puedo seguir así" murmuró sin poder evitar que su voz temblara "Lograré poner distancia…" musitó con la más triste de las sonrisas, al tiempo que Adrienne apretaba sus manos con todo su cariño "Pero mientras intento olvidar a alguien no puedo estar haciendo daño a otro…" susurró casi para sí, mientras soltaba sus manos de las de Adrienne
"¿A que te refier…?" comenzó a preguntar, hasta que la vio recuperar el móvil de entre sus cosas "Oh" se limitó a pronunciar al comprenderlo. Pero Renee no contesto ni la escuchó si quiera, tan solo podía pensar en el mensaje que estaba escribiendo. Al tiempo que aguantaba las lágrimas, en su pantalla podía leerse "Creo que tienes razón, debemos quedar y hablar. ¿Te viene bien esta tarde?" con un último vistazo lo envió "¿Estás bien, peque?" preguntó entonces Adrienne
Mordiéndose el labio inferior musito "Lo estaré…" Al escuchar la dulce voz de Renee tan húmeda y rota, no pudo más que levantarse de su silla para estrecharla con cariño, sintiendo como le devolvía el abrazo con mas fuerza todavía.
"Gracias…"
"No hay de que, Renny, no hay de qué" siseó acariciando cariñosamente su pelo. Deseaba estar ahí, que supiera que la apoyaba y que ella confiaba en que sería capaz de lograrlo. También quería ayudarla y que no tuviera que pasar aquellos tragos, pero aunque le doliera, y peor aun, aunque sintiese su dolor, sabía que ciertas cosas solo podía enfrentarlas Renee, sin ayuda de nadie. Tanto su conversación con Jed aquella tarde, como la premier de New York, eran desafíos de Renee y solo de Renee.
Cuando el taxi se detuvo frente a la entrada del hotel, las piernas de Renee temblaban como flanes. En un intento de darle humor a toda aquella situación, se apostó a si misma si sería capaz de llegar andando a la recepción. Al tiempo que sellaba la apuesta, el portero del hotel abría su puerta mostrándole que frente a ella estaba todo el vestíbulo del hotel y posiblemente en una de sus habitaciones, Lucy.
Respiró hondo, reunió fuerzas y salió del coche.
Ando hacia el vestíbulo, mientras el portero se hacia cargo de su equipaje tras ella, hasta el mostrador de la recepción. ¡Lo había logrado! Pensó para si, apoyándose en el mostrador. Mientras la recepcionista llegaba hasta ella, observó como el portero dejaba su equipaje a su lado.
"Buenas días, tenía una reserva a nombre de…"
"Si, Renee O'Connor, ¿no?" respondió la recepcionista sin poder ocultar una pequeña sonrisa ilusionada.
"Si, así es" respondió, halagada por encontrarse ante una fan. Se preguntó si ya habría llegado Lucy y si aquella emocionada mujer, que la estaba registrando con dedos temblorosos, la habría visto y podría decírselo. Abrió la boca para preguntar, pero se detuvo a medio camino. Si empezaba así, mal iría su estrategia para lograr poner distancia. Así que respiró hondo y no habló.
"Aquí tiene su llave, Señorita O'Connor. La habitación se encuentra en el último piso y…" Renee alzó la mirada para saber porque había detenido sus explicaciones cuando unos brazos la apresaron con fuerza por detrás. Suspiró aliviada sabiendo casi al instante y por su instinto que no se trataba de Lucy.
"¡Renyyyyy!" gritilló una cara pegada contra su espalda. Con una carcajada reconoció a instante la voz de Julia, una de las protagonistas de la película. Mucho más tranquila se dejó abrazar un poco mas antes de girarse entre sus brazos con una gran sonrisa.
Pero esta paso rápidamente a convertirse en una mueca, cuando su mandíbula casi golpeó el suelo.
A poca distancia de Julia se encontraba Lucy, que sin duda había ido a acompañarla para darle la bienvenida. Pero no era solo la visión de su amiga lo que la sorprendía, sino lo impresionante que estaba "Por fin llegaste" sonrió Lucy haciéndole sentir que el mundo se derretía, ¿o era ella? No estaba muy segura.
"¡Si! Por fin" celebró también Julia, dándole otro rápido achuchón. Aunque Renee se lo devolvió y sonreía a su vez, no era capaz de apartar la mirada de la figura de Lucy. Estaba impresionante, con una camisa violeta ceñida a su figura y unos pantalones negros que eternizaban sus preciosas piernas. Y por si no fuera suficiente, unos tacones a juego con la camisa, terminaban por darle un toque de inexplicable belleza, casi como una diosa. Devolvió la mirada a su rostro y se perdió en su sonrisa y aquellos aniquilantes ojos azules. Sin el "casi", era una diosa, admitió compungida y tragando hondo.
Se separó de Julia y se acercó a Lucy con miedo hasta de abrazarla. AL estrechar levemente a Lucy, sintió que su amiga la envolvía cálida y cuidadosamente en un gran abrazo, mucho más cariñoso que de costumbre. Lo detuvo bruscamente, separándose de ella y poniendo todo su empeño por no oler su pelo ni su cuello, ni perderse en esos ojos que no dejaban de mirarla.
"¿Qué tal, peque?" preguntó Lucy mientras Renee prácticamente se escabullía entre sus brazos. Su amiga estaba rarísima, de algún modo lo había sentido desde que cruzaron las miradas y a cada instante lo confirmaba más. No sabía a que era debido, pero algo le ocurría a Renee. Aunque como supuso, ella no dijo nada.
"Muy bien" sonrió tranquilamente, mirando a Julia "¿Lleváis mucho tiempo aquí?"
"Solo un poquito" respondió eufórica Julia, lo que le daba la excusa perfecta a Renee para solo a ella. Aunque sentir a cada segundo los ojos de Lucy sobre ella, no ayudaba nada de nada. Intentó hacerle caso omiso mientras se centraba en la explicación de la joven actriz "Luce debía tener prisa, porque a las once ya estaba aquí" bromeó "Y yo llegue y nos encontramos poco antes de la hora de comer" calculó a ojo.
"Pues si que tenías prisa, si" sonrió Renee levemente mirando a Lucy. Según se giró hacia ella, se arrepintió de haberlo hecho al encontrarse con esa preciosa sonrisa suya, la cual esa tarde no parecía querer borrar ni un segundo.
"No tenía nada que hacer, así que decidí coger uno de los primeros vuelos" les explicó "Pero pensaba que tú también llegarías pronto" meditó recordando.
Renee se encogió de hombros al contestar "Ya, pero cambié de idea" comentó sin más, aunque recordando lo muchísimo que le había costado no salir corriendo a llamarla para avisar de su cambio. Al final resistió la tentación, sobretodo por que el cambio de avión había sido intencionado. Era una forma de poder verla menos tiempo y si a la primera medida que llevaba acabo para lograr esa distancia, cedía, iba a ser un horrible comienzo.
De forma que se mantuvo fuerte y descubrió que por desgracia eso había sido mucho más duro que haber cedido. Y ahora que la tenía frente a ella, volvía a sentir que todas aquellas medidas e intenciones eran muchísimo mas difíciles de lo que había calculado.
Respiró hondo y se giró hacia maría con una gran sonrisa "¿Y cuando vienen los demás?"
"No lo sé, pero máximo deberían llegar en unas dos o tres horas" calculó fijándose en el reloj del recibidor, que marcaba las tres y media de la tarde "Hemos quedado a las siete y media en el comedor"
"Bueno, aun queda mucho tiempo" sonrió Lucy mirando casi exclusivamente a Renee, que sentía los nervios a punto de estallar.¿Mucho tiempo para que? Y lo que era peor, ¿por qué tenía que estar tan sexy y preciosa? Se guardo para si y con llave todos aquellos pensamientos, mientras Lucy continuaba hablando "¿Te ayudamos a subir las cosas?"
"Claro, ¿por qué no?" aceptó sin mirarla, aunque pudo comprobar fijándose de reojo que Lucy sostenía la maleta grande, dejándoles a ella su bolso y a Julia caminando delante de ellas y jugando con la llave de Renee.
Alcanzaron el último piso en un instante con el gigante ascensor que subía desde el centro del rellano a todo el hotel. Cuando las puertas se abrían, Julia leyó el número de la habitación "Tienes la 710, ¿Lucy, cual era la tuya?"
"La 708" respondió con una gran sonrisa
"Deben de dárnosla por orden de llegada, ¡yo tengo la 709!" sonrió feliz por el descubrimiento "Renee, ¿quieres que te la cambie? ¡Así nuestras monjas favoritas dormirán pegadas!" Renee dedicó todas sus fuerzas a no entender ese comentario con segundas interpretaciones que llenaran su mente de sexys y tentadoras imágenes y Julia, ajena al estado de Renee sonreía por su idea. Sabía lo unidas que estaban aquellas mujeres, todos habían podido comprobarlo durante el rodaje, sobre todo si grababan solas, o estaban juntas en los ensayos. Por eso no logró entender bien porque la propuesta parecía haberle sentado a Renee como una patada en la espinilla, pero añadió como intentando aclararlo "Además las habitaciones se comunican entre si por puertas en las terrazas"
"Es una buena idea" sonrió Lucy encantada "¡Muchas gracias!"
"Si, gracias julia. Pero no hace falta, de verdad" contestó Renee conservando su sonrisa a pesar de las caras de sorpresa, como si fuese ajena a ellas "Es mucho lío" les explicó mientras llegaban a su puerta.
"¡Que va! Si aun no he ni deshecho mi maleta" Renee al leer en los ojos de Lucy su intención de apoyar a la joven actriz e insistir, se adelantó firmemente, recuperando la llave de su habitación de las manos de Julia.
"Será solo por dos noches, así que no te preocupes" propuso con una dulce sonrisa pero de alguna forma dando el tema por zanjado definitivamente
"Bueno, vosotras sabréis, pero mi habitación quedara en medio y tenía intención de hacer una fiesta loca con todas las demás" bromeó haciéndolas sonreír "De hecho creo que América propuso convertirlo en una orgía" añadió rascándose la barbilla, aunque ella también terminó por reírse junto a sus dos compañeras de reparto.
"¿Y no pensabas invitarnos?" preguntó Renee con tono ofendido, siguiéndole la broma.
"Sería un delicioso placer que te unieras" bromeó con tono libidinoso, haciéndola sonreír.. Pero Renee pudo comprobar que Lucy sonreía ni de soslayo por el comentario "Pero, ¿qué diría Jed al respecto?" preguntó Julia con cara angelical
La mirada de Renee se dirigió al suelo un momento antes de responder "Jed ya no tiene nada que decir" admitió con voz suave. La sorpresa era patente en el rostro de las dos mujeres, y Renee quiso intentar restar importancia y tensión al momento "Cosas que ocurren, ¿no?"
"¿Habéis roto?" preguntó entonces la voz de Lucy. La miró encontrándola… ¿sonriendo? No era una sonrisa de oreja a oreja, pero si que se leía la felicidad en ella. ¿Por qué se alegraba así?, se preguntó Renee entre sorprendida y ofendida.
Lucy se encogió levemente al recibir un inesperado codazo de Julia, que en lugar de disculparse, la regañó "¡Tu encima no te alegres!"
"No, no. Si no me alegro" mintió completamente roja y bajando su mirada "Es solo que me ha chocado. Pero lo siento muchísimo, Renny" le aclaró mirando a su amiga.
"Si, se notaba que era una sonrisa de tristeza profunda" gruñó Julia sarcástica, sonrojando aun más la ya de por si cara roja de Lucy "Lo siento, Ren, no sabía nada… ¿Qué pasó?"
"Nada, realmente. Supongo que cada cosa tiene su momento y el nuestro llegó a su fin" respondió encogiéndose de hombros "Pero todo está bien, de verdad" añadió con una sonrisa "Voy a dejar mis cosas, ¿nos vemos ahora?" propuso abriendo su puerta
"Claro" aceptó encantada Julia "Estaremos en una de las dos habitaciones, ¿vale?"" preguntó con una dulce sonrisa
"Genial. ¡Hasta ahora!"
"Adiós Ren" siseó Lucy mirándola con la más seductora de las sonrisas y removiendo su interior de pies a cabeza. Renee tenía la sensación de que debía estar volviéndose loca, porque su amiga no podía estar actuando con las intenciones que ella sentía. Casi torpemente entró en su habitación y mirándolas a las dos intermitentemente cerró la puerta. Al hacerlo se apoyó en ella intentando calmar su respiración. ¿qué había pasado? ¿Qué narices le ocurría a Lucy? ¿Y por que tenía que estar tan endemoniadamente guapa? Necesitaba llamar a Adrienne con urgencia.
Mientras tanto fuera y sin dejar de sonreír, Lucy miró a Julia "Tengo una idea, ¿por qué no me cambias el cuarto a mi? Tampoco he deshecho la maleta y creo que no tengo ganas de orgías" bromeó
"¡Claro! ¿Por qué no se me habría ocurrido?" exclamó contenta "Lo haces para apoyarla, ¿verdad?" respondió sonriéndola con gesto enternecido.
"Justamente" respondió sonriendo con gesto angelical, mientras su mente empezaba a maquinar mil ideas
"Estupendo, ¡vamos!"
Renee se apoyó en la barandilla de la terraza, disfrutando de las vistas tanto como le permitían los nervios, mientras esperaba a que Adrienne descolgara el teléfono. Al tercer tono, contestaba la voz de su amiga "¿Cómo va la operación Distancia?" fueron sus primeras y aceleradas palabras
"Un fracaso…" susurró Renee con una larga expiración
"¡¿Ya?! ¡Pero si no llevas ni dos minutos" exclamó sorprendida "¡¿Cómo es posible?!"
"Tendrías que haberla visto…" gimió derrotada "Era puro encanto, estaba súper atenta conmigo y lo peor, ¡está preciosa! No, preciosa no, imponente" se quejó "Adrienne, esto se me esta haciendo imposible, no se como alejarme si no dejo de babear por ella"
"Ya sabías que no iba a ser pan comido y mucho menos si a Lucy le daba por tener un buen día" murmuró Adrienne compungida por su amiga y de nuevo frustrada por no poder estar allí para apoyarla.
Lucy colocó rápidamente la maleta en el suelo e inspeccionó su habitación. Lo principal era la terraza, no podía contener las ganas de salir para sorprender a Renee. A pesar de su extraña forma de actuar, confiaba en alegrarla con aquel detalle. Necesitaba hablar con ella y posiblemente sería duro enfrentarse a lo que quería confesar, así que deseaba que estuviese de buen humor.
Caminó veloz hacia la cristalera que separaba el cuarto de la terraza, pero se detuvo antes de abrirla. Renee ya se encontraba en su terraza. Y estaba preciosa.
Volvió a ella esa sensación de terror, ese estremecimiento que le hacía verse frágil ante Renee, casi como un niño indefenso. Siempre había visto la fuerza que irradiaba su amiga, la fuerte mujer que crecía día a día bajo toda esa dulzura y bondad. Lucy siempre había actuado como una persona fuerte e independiente, pero sabía que de las dos, fingiera cuanto fingiese, era Renee la verdadera poseedora de esas cualidades. Y eso siempre le había abrumado y maravillado al mismo tiempo y también, al fin era consciente, le había ido enamorando rápidamente.
Respiró profundamente, calmando a su agitado corazón y obligándose a lograr la cabeza fría que necesitaría si quería continuar con su plan. Cuando se aseguró de que su corazón no saldría de su pecho por tan solo haberla visto inesperadamente en la terraza, se dispuso a abrir aquella cristalera. Mientras la movía no perdía detalle de su amiga y una vez fuera, escuchó su voz, sonriendo sin poder evitarlo. Supuso que hablaba por teléfono y confirmó sus sospechas al observar que agarraba su móvil con una mano sin dejar de gesticular con la otra, como si estuviese nerviosa. No quiso escucharla e incluso pensó en volver dentro para respetar su intimidad, pero se frenó. Solo una frase llegó a sus oídos deteniendo en un segundo sus pasos, su respiración y su corazón.
"Está siendo muy difícil… ojalá estuvieses aquí" Lucy no supo si fueron mas duras las palabras o el triste timbre de voz en el que las dijo. Hablaba con alguien que no era un simple amigo, eso estaba clarísimo. En un instante mil dolorosas hipótesis cruzaron su mente, pero de todas una resonaba con más ahínco, ¿y el final con Jed no había sido solo una ruptura sino también un comienzo con esa otra persona? Su alma se encogió hasta convertirse en un pequeño ser que intentaba respirar y no dejarse llevar por las lágrimas. Una humedad que bañaba sus ojos y todo su interior rogaba por que estuviese equivocada.
"No, sabía que sería jodido…" se dejó escuchar de nuevo la voz de Renee "…pero es que esta siendo mucho peor de lo que imaginé, y definitivamente no por Jed" murmuró como sintiéndose culpable. Tres segundos de silencio y Renee volvía a tener la palabra "Sabes que no me arrepiento de esa ruptura, Adrienne" murmuró pero de manera lenta y clara. Lucy no tuvo forma de engañarse, había entendido perfectamente aquellas palabras… que no iban dirigidas a ella. Algo dentro de Lucy comprendió que aun seguía espiando una conversación ajena y su reacción fue volver a su cuarto y esconderse tras la cristalera. No me arrepiento, Adrienne… Eran pocas palabras, pero parecían decir tanto… Y no le gustaba lo que había entendido. Renee no se encontraba bien, algo le hacía daño y había una persona a quien echaba de menos… Recapacitó ofuscada. ¿Una persona? Había dicho Adrienne, y no era el más común de los hombres. No era una persona cualquiera, hablaba de aquella manera con Adrienne Wilkinson, su Adrienne. Por un instante sintió que su cabeza daba vueltas y ella no entendía nada. Pero poco a poco la claridad comenzó a hacerse oír en su mente.
Si las palabras iban dirigidas a Adrienne, ¿por qué se sorprendía? Se trataba de una encantadora y preciosa mujer, que como Lucy bien sabía, era lesbiana y no tenía impedimento en reconocerlo. Además siempre habían estado muy unidas y sabía por Renee que seguían manteniendo esa estrecha relación. Así que por desgracia, se reconoció con el rostro torcido en un gesto de puro dolor, tenía sentido y por supuesto motivo.
Cerró los ojos con fuerza y después los puños, hasta tenerlos blancos de la rabia con que lo hacía. Incluso sus labios permanecían cerrados y dolorosamente apretados, mientras intentaba controlar toda la angustia que sacudía su cuerpo deseando salir. Su corazón, que latía enrabietado contra sus costillas, chillaba frustrado que aquello no podía ser cierto. Estaba desesperado y deseoso de luchar contra la razón, contra su sentido común y contra las palabras que había oído. Porque aunque ese corazón escuchase una y otra vez que quizás esperar tanto a abrir los ojos había sido demasiados años y muchos días, él tan solo estaba dispuesto a rendirse ante quien amaba y a creer solo las palabras que ella dijera. Mientras tanto todo lo demás serían solo rumores y palabras a medias que no tenían porque ser ciertos.
Respiró hondo y accedió a las suplicas de su maltrecho corazoncito. Hablaría con Renee.
Antes de que tuviera tiempo de pensar y pudiera echarse atrás, ya estaba frente a su puerta y llamando.
"Eres mas cotilla…" murmuró Renee entre risas
"No soy cotilla…" se excusaba Adrienne "Únicamente deseo que me cuentes hasta el último detalle para saber que tal esta mi querida amiga" bromeó
"Ya, ya…" respondió no muy convencida, pero sonriente.
"¿Qué es ese ruido?"
"Acaban de llamar a la puerta" explicó mientras entraba en el cuarto y se dirigía hacia allí "Si pasa cualquier cosa o termino por decidir pasar de todo y meterme a monja como mi personaje, te llamaré, ¿Vale?" preguntó con sus risas de fondo.
"Vale, pero espero que no eso no ocurra"
"Yo también"
"Un beso Renny"
"Un besito, y gracias por todo" exclamó antes de agarrar el pomo
"Un placer, rubia" pronunció Adrienne antes de colgar y al mismo tiempo que Renee abría la puerta. Las ganas de volver a llamar a Adrienne y escuchar sus palabras de apoyo acudieron al instante al encontrarse frente a Lucy. Tragó hondo concentrándose en dos sencillas tareas, mirarla a los ojos, solo a los ojos y sonreír. La parte de saludar quedó olvidada con el nudo de nervios que destrozaba su estómago. Estaba resultando mucho mas difícil alejarse de ella que dejar pasar las cosas como hasta entonces. ¿Por qué tenía que sonreír de aquella forma?
"¡Ey!" sonrió Lucy ante su silenciosa pero sonriente amiga
"Ey" pudo repetir Renee, mientras su mente intentaba resolver el misterio de por qué se comportaba como un muñequito de trapo rubio.
"¿Interrumpo?" preguntó mirando el móvil de Renee que aun sostenía cerca de su cara
"¿Qué?" Siguió su mirada "Oh, no. Acababa de colgar" respondió casi de manera automática y con el mismo tono añadió "¿Quieres pasar?"
"Si, ¿por qué no? Además el pasillo no es muy acogedor" Buscó algún rastro de que su broma hubiera sido efectiva, pero la leve sonrisa de Renee ni se inmutó mientras atravesaban la habitación, casi como si Renee no estuviese ahí. Sabía que algo debía ir definitivamente mal para aplacar así el carácter dicharachero de su amiga, pero no sabía por donde empezar a indagar "¿Era una llamada importante?" La pregunta vino a su mente sin saber bien de donde.
"No, tan solo llamaba a casa. Quería avisar a mi madre y los niños de que llegue bien" mintió mientras se acomodaba en una silla junto a la mesa del cuarto. Había realizado esa llamada durante el trayecto en taxi, pero creyó que como excusa no estaba nada mal. Si no fuera por el pequeño y desconocido detalle de que Lucy sabía la verdad.
"¿Llamaste a casa?" repitió Lucy sentándose al filo de la cama, frente a Renee pero a unos metros de ella. Vio que Renee asentía y muy a su pesar tuvo que reconocer que si escondía aquella llamada, debía haber un importante motivo en ella "Verás Ren… no quería espiarte, te lo prometo, pero salí a la terraza y te escuche hablando con Adrienne" añadió mirándola a los ojos. No le gustó el pánico que de repente reflejaban y se arrepintió rápidamente, retractándose cuanto pudo "Pero no escuche casi nada" aseguró con vehemencia
"¿Cómo me escuchaste desde tu cuarto?" preguntó aun atónita
"Le cambie la habitación a Julia. Espero que no te importe, vecina" murmuró sonriendo suavemente casi con timidez. Renee tensó cada músculo de su cuerpo preguntándose si Lucy recordaría tan bien como ella la última vez que utilizó aquel apelativo. Mientras su traidora mente viajaba en los recuerdos de años atrás, durante la convención de Chicago, Lucy continuó hablando devolviéndola a la realidad "Salía a decírtelo cuando te escuche hablando"
"Claro que no me importa" farfulló torpemente "Y si, también hablé con Adrienne. Pero la última llamada fue a casa" aseveró aunque temía que la mentira estaba siendo tan obvia como ella imaginaba. Cuando la mirada de Lucy se clavó en ella con una sonrisa de soslayo, imaginó que no se lo había tragado. No era capaz de prever como se lo tomaría o si diría algo al respecto. Pero desde luego la pregunta que escuchó de los labios de Lucy eran las últimas palabras que había imaginado oír.
"Renee… entenderé que no quieras compartirlo pero ¿es Adrienne el motivo por el que dejaste a Jed?"
"¡¿Qué?!" preguntó completamente confundida e imaginando sus ojos abiertos como platos
"Si es así, a mi de verdad que me parece muy bien, ¿eh? Solo que…" a pesar de las seguras palabras de Lucy, su mirada estaba clavada en el suelo, como retrasando tener que leer los ojos de Renee la dolorosa confirmación de que estaba en lo cierto. Pero en su lugar la actriz más pequeña, detuvo su verborrea con una carcajada atónita.
"¿De donde has sacado esa idea?" le preguntó Renee, con una relajada sonrisa de oreja a oreja, antes de estallar en carcajadas, en parte por lo irónico de la teoría de Lucy, en parte de puro alivio porque tenía claro que no había escuchado nada comprometido de la conversación. Y de haberlo hecho, lo entendió completamente del revés, lo que también estaba bien.
"¿No es así?" preguntó devolviendo la mirada al dulce rostro de Renee invadido por la risa. Lucy la acompañó con una sonrisa de puro alivio y algo de vergüenza "Creo que entre la inesperada ruptura y el fragmento que escuche, me hice una idea equivocada" murmuró sin dejar de sonreír ante las carcajadas de Renee.
"¡Equivocadísima! ¿Como pudiste creer que había algo así entre Adrienne y yo?" cuestionó entre risas, como si fuera la más descabellada de las ideas. Entonces entre carcajada y carcajada, sus ojos quedaron atrapados por los de Lucy y creyó entenderlo "Oh…" detuvo las risas casi de golpe, bajando la mirada e imaginando lo que supuso que había recordado la mente de Lucy para plantearse esa hipótesis: su declaración años atrás "… lo pensaste por aquello, ¿no?"
"Bueno, si…" respondió con media verdad, sabiendo que tan solo los celos habían sido los culpables de haber planteado aquella idea. "Pensé que podrías haberte fijado en ella. No sería tan raro, ¿no?" preguntó esperando una negación rotunda que no llegó "Al fin y al cabo, ella es fantástica, es guapa, entiende…"
"Y no sería la primera vez que siento así, ¿no?" preguntó Renee terminando por ella y observando lo limpio que estaba el suelo de la habitación "Lo cierto es que después de ti no ha habido mas mujeres, solo Jed" reconoció casi sin voz, sin saber que parte de ella había encontrado valor para decir aquellas directas palabras. Incluso la estaba mirando a los ojos, sonrojada desde el cuello hasta las orejas, pero estaba enfrentando esos cálidos ojos azules. Le sorprendió descubrir que era Lucy la primera en retirar la mirada rápidamente, mientras el ambiente se enrarecía por segundos. No recordaba cuando había sido la última ocasión que habían hablado de este tema, pero el paso de los años no había conseguido hacer las cosas más fáciles. Renee respiró hondo deseando romper aquella extraña e incómoda atmósfera y se le ocurrió un modo "¿Adrienne?" repitió escuetamente, pero con el tono bañado de humor. Pudo ver que la sonrisa y los ojos de Lucy volvían a dejarse ver y supo que había hecho bien cuando las dos estallaron al tiempo en sonoras carcajadas "Verás cuando se lo diga" rió Renee
"¡Oh, no serás capaz!" suplicó Lucy entre carcajadas "Yo que sabía" se excusó con carita angelical, mientras las risas comenzaban a apaciguarse. Pero sin dejar de mirarse, como recalcó el emocionado corazoncito de Lucy "Renee…" suspiró sin saber si había dicho su nombre para asegurarse su atención o por el mero placer de pronunciarlo. Sin importar el motivo, los ojos de Renee estaban sobre ella, esperando intrigada a que continuara "¿Tú… tú me has olvidado?"
"¿Qué?" Renee tragó tan hondo que temió que lo hubiese escuchado hasta Lucy y su cara se torno en un color tan rojo que podía afirmar que cada gota de sangre se concentraba en ese instante en su rostro.
"Ya me has oído…" murmuró seria y buscando con firmeza su mirada, pero con un sospechoso temblor en la voz "¿…te has olvidado de mí?"
"¿Quién eres?" bromeó Renee, volviendo a escaparse de contestar. Siempre había imaginado que de volver a sacar aquel tema tabú, desearía desaparecer bajo la cama o huir por una ventana si era necesario. Pero había algo en aquel momento que dormía su vergüenza y calmaba su sonrojo, aunque no sabía de que se trataba.
"Renny…" lloriqueó Lucy con media sonrisa
Debía contestar y lo sabía. Suspiró y musitó "Lo he intentado…" Por alguna razón se abstuvo de decir Lo estoy intentando ahora mismo
"Eso no responde a mi pregunta"
"No, no lo he hecho" reconoció con una honda respiración. Alzó el rostro y con unos ojos mucho mas verdes que de costumbre, le contestó con toda su sinceridad "Te amo, Lucy, incluso amo amarte" suspiró encogiéndose de hombros.
"A pesar de todos estos años…" susurró levemente, tanto que Renee dudó si se trataba de una pregunta o una afirmación o incluso de si el tono denotaba felicidad o molestia "¿Es porque me estás esperando?"
"¿Cómo?" preguntó atónita sin creer que aquella conversación realmente estuviese sucediendo "Lucy, no es que te fuera a rechazar, pero no me lo planteo como una espera, desde luego" bromeó
"¿Entonces?"
"No hay más" dijo con una pequeña carcajada "Amo a mi amiga y ella me quiere a mi, incluso a pesar de saberlo. No puedo pedir nada más" concluyó con una dulce sonrisa, extrañamente feliz, aunque Lucy no sabía si se debía a aquella conversación o al ambiente distendido en el que transcurría.
"Si hay algo más que podrías pedir" susurró entonces con una exagerada sonrisa seductora, haciéndola reír.
"Supongo" contestó entre carcajadas
"Pero nunca lo hiciste, jamás pediste nada más allá de lo que yo te daba, ni cuando comenzamos a alejarnos. Nada de respuestas al respecto ni gestos" susurró Lucy mirándola con amor y pura adoración "¿Tanto merezco la pena?"
"Si. Nunca lo he dudado"
"¿Nunca?" repitió Lucy asombrada "Gracias, Ren" susurró sin poder dejar de sonreír
"Te prometo que hoy no te entiendo" se rió dulcemente "Pero de nada" respondió alegre
"¿Puedo… puedo abrazar a mi amiga?" preguntó tímidamente. Renee ni siquiera se molestó en contestar. Olvidando la distancia que hasta minutos atrás quería poner entre ellas, se levantó veloz y avanzó a pasos de gigante para envolverse en los brazos de su amiga, que la esperaba ya de pie. Renee abrazó su cintura y acomodó su mejilla contra el hombro de Lucy, que la rodeaba protectora. Ambas habían olvidado, quizás a propósito para no sufrir aun más, lo intenso de sus abrazos, la maravillosa sensación de estrecharse juntas disfrutando de su mutuo calor "Han pasado mas de catorce años y aún me amas…" suspiró sintiendo como el cuerpo de Renee de alguna forma se tensaba entre sus brazos "Y han tenido que transcurrir catorce también para que me diese cuenta"
"Pero si tú ya sabías que te quería" contestó Renee intentando reírse y apartándose un poco para enfrentarla
"Realmente no sabía que me amaras, pensaba que solo te gustaría o que quizás había sido una pasión pasajera producida por mi irrefrenable atractivo" siseó haciéndola reír, mientras ella misma sonreía de soslayo "Pero no me refería a eso, sino a mi" añadió con tranquilidad
"¿Tú? ¿Y de que tenías que darte cuenta tú?" preguntó curiosa volviendo a abrazarse y a pegar a ella su mejilla, al ver que los brazos de Lucy no tenían ninguna intención de dejar de rodearla.
"De que te amo" siseó dulcemente, logrando que no le fallara la voz "¡Eh, peque, respira!" murmuró contra el pelo de Renee. Había dejado de sentir el movimiento del pecho de su amiga y con los brazos en torno a su espalda podía notar que sus pulmones no se llenaban "¿Ren?" musitó alejándola un poco de su cuerpo para observar su rostro. Esta la sonreía pero sin sentirlo y sin poder ocultar unos ojos demasiado brillantes.
"Se que me amas, grandullona" murmuró agradecida
"Renee, no me refiero a ese modo de amar…"
"Luce, no sigas, por favor…" musitó sin voz "Hay que buscar a Julia, nos vamos ya, ¿vale?" propuso con media sonrisa intentando separarse de ella.
"No, no te vayas, Renny" siseó obligándola a permanecer entre sus brazos, cerrándolos en torno a su cintura y apoyando su barbilla sobre su pelo "Hace años yo dije una frase muy parecida y no puedes imaginar cuanto me he arrepentido de ella"
"Pero Lucy…" musitó casi sin voz y sin respirar "No sé que te ocurre…" Cualquier palabra más murió en su garganta cuando notó que Lucy dejaba de reposar la barbilla sobre su pelo al inclinar su cabeza. Sus ojos se abrieron como platos al sentir el rostro de Lucy acomodándose en la curva de su cuello, y todo su cuerpo se tensó, para definitivamente olvidarse de respirar, al descubrir que los labios de Lucy volvían a moverse pero no precisamente para hablar… Besaban su cuello delicadamente.
Intentó tomar aire y pensar, pero solo logró dejar escapar un suspiro demasiado gutural, cuando Lucy decidió acompañar los besos con suaves mordisquitos. Cerró los ojos con demasiada fuerza, sucumbiendo a las irresistibles atenciones.
"¿Estas temblando?" preguntó entonces la grave y sugerente voz de Lucy en su oído. Aquel susurró recorrió arrolladoramente cada partícula de su ser, sacudiendo su interior hasta su límite "¿Renny?" murmuró Lucy preocupada cuando sintió que el abrazo de su amiga perdía fuerza "¡Renee!" exclamó al sentir todo su peso sobre ella. La estrechó contra ella con aun más ahínco, mientras doblaba las piernas para ir tumbando en el suelo y poco a poco a la actriz desmayada "¿Peque? Joder, Renee, no, ¡no! ¡Despierta!" rogó entre confundida, preocupada y atónita.
Continuará...
