La puerta del minibar hizo un ruido hueco al abrirse. Al instante de escucharse la puerta, Lucy gritó "¡Coge esa botella! No, esa no. La de Ouzo" indicó con prisas
"¿Ouzo? ¡¿De cincuenta grados?! ¿No te basta con dejarla KO, que además quieres emborracharla?" preguntó Julia leyendo la etiqueta del fortísimo licor "Por cierto, ¿qué narices le hiciste?"
"Lo primero, yo no le hice nada" respondió con las mejillas de un llamativo color rojo "Y lo segundo, no es para que se lo beba. A no ser que alguien tenga amoniaco en el bolso, no hay otra cosa fuerte que podamos hacerle oler"
"¡Ah! Para oler…" exclamó sorprendida, abriendo la botella y acercándosela a la nariz "¡Que asco!" exclamó con una gran arcada
"¡¿Quieres traérmela de una maldita vez, por favor?!" gritó Lucy
"Voy, voy" respondió calmada pero alcanzándole corriendo la botella.
"¿Funcionará?" preguntó una tercera voz, la de América, otra de las actrices protagonistas
"Esperemos que sí" rogó Lucy destapándola junto a la nariz de Renee "Venga, huélelo. Abre esos ojitos" murmuró su preocupada súplica. Paseó la boca de la botella levemente, hasta que el rostro de Renee se contrajo en una mueca de puro asco y sus ojos comenzaron a entreabrirse.
"¡Eh, Renny! ¿Estás bien?" Fue lo primero que escuchó. Estaba mareada e intentaba enfocar, pero ni si quiera estaba segura de tener los ojos abiertos.
"Peque, ¿cómo te encuentras?" Esa era la voz de Lucy y seguramente también era suya la mano que acariciaba con esa delicadeza su frente y su pelo. Entonces si que abrió los ojos y fue consciente cuando la luz le cegó momentáneamente.
"Bien, creo que estoy bien" murmuró confundida pestañeando varias veces. Julia estaba agachada a su lado y América, que no sabía cuando había venido, se encontraba tras ella y de pie, mirándola con la preocupación latente en el rostro. Y por último, sobre su propio rostro, encontró el de Lucy. ¿Qué hacia tan cerca?, se preguntó asustada. Su aun mareada cabeza le aviso de que la esponjosa suavidad en la que estaba apoyada probablemente serían las piernas de Lucy. Era un despertar raro, pero maravilloso, pensó para si. "¿Qué ha pasado?" cuestionó algo perdida. Pero las imágenes iban volviendo poco a poco a su mente, y antes de que nadie contestara había recordado todo. Incluido lo que Lucy hacia en su cuello justo antes de desmayarse.
El susto debió quedar patenten en su cara porque Lucy le sonrió dulcemente mientras decía "No te vuelvas a desmayar, por favor" Renee tragó hondo y sin dejar de mirarla tomó conciencia de la situación. Estaba tumbada en su cama, con Lucy sentada en la cabecera y sosteniendo su cabeza sobre las piernas, como si fueran la mejor de las almohadas, y con Julia y la recién llegada América mirándola preocupadas. Y por supuesto el minúsculo detalle de que momentos atrás Lucy le estaba besando.
Había algo que no entendía. O mejor dicho, no entendía nada.
"¿Cómo te ves?" preguntó América, haciéndola regresar en si. Apartó la vista de aquellos ojos azules para responder, sintiendo como la mano de Lucy aun le acariciaba la frente.
"Extraña… un poco mareada" musitó, cuando las caricias de Lucy provocaron que el recuerdo de sus besos volviera a ella. De manera instintiva se llevó la mano al cuello, tocando los afortunados centímetros de piel por donde recordaba que habían rodado los labios de Lucy. Al hacerlo, volvió a mirar a su amiga que medio sonreía, imaginando lo que Renee estaba rememorando y deseando fervientemente saber que opinaba al respecto.
Pero a pesar de esa incertidumbre, Lucy no dejaba de sonreír y Renee comenzaba a sentir que de nuevo los nervios se hacían con ella. Necesitaba respirar, pensar y entender algo, caviló agitada. De repente estar tumbada no le parecía la mejor de las ideas y menos sobre Lucy.
Sin pensarlo y asustando a las tres mujeres, se irguió rápidamente, quedándose sentada en el filo de la cama. Cuando se dispuso a respirar, comprobó que todo daba vueltas. Entre el aun reciente desmayo y aquel rápido y forzado levantamiento su cuerpo no había estado preparado. Al empezar a tambalearse, observó de lado como las dos protagonistas se lanzaba a agarrarla. Pero finalmente no hizo falta porque otros brazos mucho más cercanos, en todos los sentidos, se encargaron de sostenerla.
"No te embales" siseó burlona Lucy, casi en su oído, por la cercanía de su agarre.
Dos segundos después Renee ya estaba firmemente asentada y la habitación había dejado de dar vueltas, pero aunque estaba segura de que Lucy sabía que era así, no tenía intención de dejar de sujetarla estrechamente. Se giró brevemente para mirarla, pero sintió que la sonrisa de su amiga se colaba dentro de ella, aumentando sus nervios y sonrojando sus mejillas rápidamente, así que volvió veloz la vista al frente.
"Nenas, creo que deberíamos avisar de esto a los demás e incluso llamar a un médico" aconsejó Julia, mirando detenidamente a Renee y su total cara de confusión
"¿Qué? No, yo creo que no hace falta" musitó Lucy, queriendo negarse en redondo "Si ya se le está pasando y se encuentra casi bien, ¿verdad?" afirmó con seguridad pero mirando por último a Renee, para que confirmara sus palabras. Al girar el rostro hacia ella, mirándola sobre su hombro, sus rostros volvieron a estar a escasos centímetros, anulando levemente la capacidad de Renee para pensar.
"No… no sé" farfulló torpemente. Entonces entendió el efecto de su contestación. Los cálidos brazos de Lucy perdieron fuerza dejando de abrazarla poco a poco y las dos jóvenes actrices se miraban como dispuestas a salir corriendo y traer más gente aun a la habitación. Además el rostro de Lucy estaba cabizbajo y más alejado de ella. Renee continuaba sin entender nada, pero al menos tenía una cosa clarísima, y es que no podía ver a Lucy triste ni derrotada si podía evitarlo, y tampoco quería dejar de tener sus brazos en torno a ella. Así que se irguió de golpe, sin alejarse un centímetro de Lucy pero sentándose con firmeza e intentando parecer lo más serena y en condiciones posible, para confirmar las palabras de su amiga "Quiero decir que no se que me ocurrió, pero ya me encuentro perfectamente" aseveró con una gran sonrisa y casi un gran suspiro cuando Lucy regreso sus brazos al lugar original sobre su cuerpo e incluso Renee advirtió que toda ella se arrimaba un poco más. Volvió a alzar el rostro hacia Lucy que la sonreía con tal amor y candor que comprendió que le volvía a fallar la capacidad de raciocinio. Solo podía sentir y mirar a su amiga… "Creo que lo único que necesito es descansar un poco antes de la cena" siseó tosiendo cuando su voz casi le falló.
"Es una buena idea" admitió Julia, sonriéndole preocupada "Duerme un poco y reponte" propuso con suavidad.
"Que Lucy se quede contigo por si acaso, ¿vale?" planteó América, sin saber que les estaba proporcionando la mejor de las excusas a ambas mujeres.
"Me parece una idea perfecta" respondió Lucy con un suave matiz en la voz, que Renee enseguida distinguió como pura picardía.
"Entonces nos marchamos para que te eches…" decidió Julia "A no ser que necesites ayuda para deshacer la maleta" meditó entonces
"No, no, déjalo, podemos con ello nosotras" confirmó Lucy casi gritando el primer no "¿Nos vemos en la cena?"
"Claro, hasta entonces" sonrió América "Y tú, no nos des estos sustos" suplicó con una sonrisa, acercándose a darle un beso en la mejilla a Renee
"Eso, nada de más desmayos, ¿eh?" bromeó Julia, besándola también antes de caminar hacia la puerta junto a América "Y no os olvidéis de la orgía" recordó mientras la abrían.
"¡¿Orgía?! Siiiii" bromeó América antes de que la puerta se cerrara, dejando a Lucy y Renee entre carcajadas. Y aún abrazadas, como comprobó Renee vergonzosa.
En cuanto el leve portazo de las actrices resonó, sus nervios volvieron a ella estremeciendo su estómago y obligándola a inspirar intensamente. Pero toda respiración se detuvo cuando un hormigueo le avisó de que Lucy se estaba arrimando a su cuerpo y cerrando más sus brazos. Toda su piel se erizó y cerró los ojos con fuerza al notar como Lucy se amoldaba a su espalda y apoyaba la barbilla en su hombro.
"Te desmayaste" susurró casi como un leve soplido sobre su oreja y cuello.
"Me… me besaste" respondió con la mitad de su voz, sonando casi como un silbido tartamudo.
"Cierto" admitió con voz grave y cálida, acelerando encabritadamente el corazón de Renee. Tuvo la sensación de que Lucy se dio cuenta por la sonrisa de soslayo que asomó a sus labios "Las dos cosas son extrañas, pero… hay una de ellas que me gustaría repetir" pronunció con el tono aun más bajo, haciéndola vibrar y agitando hasta sus piernas.
Un segundo después Renee estaba de pie y a un par de metros de la cama, de tan solo un salto. Miraba hacia Lucy con una sonrisita confundida como si allí estuviese sentada una mujer desconocida.
"Ey, que lo que quiero repetir no es lo de desmayarte" siseó con vocecita angelical, pero con un brillo de anticipación en la mirada que hacía regresar el temblor al cuerpo de Renee. Nunca había visto ese sentimiento en Lucy, al menos no tan abiertamente, y era tan emocionante como terrorífico.
"Luce… no entiendo mucho lo que esta pasando. Realmente no entiendo nada… ¿por qué actúas así?" preguntó angustiada y a toda velocidad
Lucy se puso en pie al igual que ella, pero lentamente, como intentando seducir en cada movimiento "Porque me habías dicho que no me rechazarías" murmuró caminando hacia ella fingiendo ser ajena a la dulce confusión que recorría a Renee, quien caminaba lentamente de espaldas, como si huyese.
"Pero… pero tú… no puede ser" siseó sin dejar de retroceder. Años enamorada de su preciosa amiga, meses infinitos de celos y desamor, un día extraño y de repente llevaba unos minutos huyendo de quien siempre había poseído su corazón. A ella le parecía completamente normal no entender nada de todo aquello.
"Peque… ¿lo de no rechazarme era mentira?" siseó sin apartar los ojos de los de Renee, en los que se estaba convirtiendo en un interesante contacto visual "¿Sí que me rechazas?" susurró acompañando sus palabras con pucheros, unos pucheros de lo más sexy. ¿Como podían ser sensuales hasta sus pucheros?, se preguntó Renee. Céntrate, se exigió a si misma, sobrepasada por aquella seductora faceta de Lucy.
Sus pasos se detuvieron cuando su espalda chocó contra una de las paredes de la habitación. Se sentía atrapada entre aquel rincón y Lucy, pero al tiempo comenzaba a embargarle una maravillosa sensación de libertad. Tragó hondo viéndola caminar y respondió:
"No, claro que no era mentira" Su voz era apenas un titubeante sonido que escapaba entre sus sonrientes y temblorosos labios, ante la figura de Lucy, ya a tan solo un metro de ella.
"En ese caso, deja de huir, por favor" suplicó con fuerza. Aunque viendo que Renee se encontraba contra la pared y completamente perdida en esos ojos azules, la idea de una huida sonaba totalmente ridícula. Sabía que era toda suya… igual que ella de Renee.
"De acuerdo" musitó preparándose para lo que su amiga tuviera en mente. Tan solo deseaba fervientemente no desmayarse por segunda vez, aunque la velocidad de su corriente sanguínea y su casi inexistente respiración no ayudaban nada.
"Genial…" suspiró Lucy con la más dulce de las sonrisas y reduciendo la distancia entre ambos cuerpos lentamente. Renee con la mirada perdida entre su sonrisa, sus ojos y sus labios, no perdió detalle cuando los humedeció lenta y sensualmente, antes de inclinarse hacia ella.
"¿Vas a besarme?" Renee avergonzada reconoció esa voz como la suya. Pero antes de que sus mejillas se tornasen de un fuerte matiz rojo, sonrió al comprobar que su pregunta también parecía haber sonrojado a Lucy. Su seductora fachada se había roto por un instante y pudo comprobar que no era solo ella quien temblaba consumida por los nervios. Su amiga disimulaba cuanto podía, pero Renee acababa de descubrir que ambas estaban sobrepasadas por aquella increíble situación.
"Solo si tu me dejas…" aseguró con una sonrisa cortada. De nuevo se encaminó hacia esos labios que cada vez parecían más tiernos y maravillosos, haciendo añicos su resistencia y serenidad.
Pero algo más se interpuso. En esa ocasión eran los dedos de Renee, colocados sobre sus labios con suavidad. Su amiga no había hablado, pero Lucy podía leer la pregunta en sus ojos. Le sonrió con tanta dulzura como Renee despertaba en ella, pidiéndole en silencio que dijese cuanto necesitara.
"¿Y por que lo vas a hacer?" cuestionó acariciando la boca que sonreía bajo sus dedos.
Las palabras de Renee denotaban escepticismo, pero sus ojos exigían con fuerza sinceridad. No quería oír palabras huecas, ni promesas que crearan vanas esperanzas. Necesitaba mucho mas de ella que eso, y Lucy se estaba muriendo por responderle como anhelaba, aunque nunca había sido una maestra con las palabras…
Depositó el más tierno de los besos sobre los dedos que aun descansaban en sus labios, antes de retirarlos y oprimirlos dulcemente con su mano sintiendo como las dos a la vez los entrelazaban. Alzó la otra mano para acariciar la mejilla de Renee antes de contestar:
"Quiero besarte porque eres maravillosa…" musitó besando la otra mejilla de Renee. Observó como se reclinaba más sobre la caricia de su mano, dejándole el camino libre para entretenerse en el tierno beso en la mejilla. Lucy rodó sus labios hasta el oído de Renee y con un suave mordisquito en su lóbulo añadió "… también porque me encantas…" ronroneó contra él, reconociendo el efecto que sus palabras estaban teniendo en su amiga por su agitada respiración y sus labios entreabiertos. "…pero sobretodo…" musitó moviéndose hacia la curva de su cuello "… porque estoy locamente enamorada de ti" ronroneó suave pero con una innegable sinceridad, que derrotó a Renee. Y más aún cuando fueron acompañadas de unos irresistibles y lentos besos. Renee casi sin respirar y sin preocuparse lo mas mínimo por ello, tuvo que cerrar los ojos, mientras intentaba asimilar la dulce confesión. Todo su cuerpo dio un vuelco, incluso podía jurar que el corazón había enseñado a bailar salsa a su estómago y a cada parte de ella.
"Hmmmm… ya recuerdo porque me desmayé…" murmuró con una voz dos octavas por debajo. Pero era inevitable. Su cuerpo se encontraba sobrepasado por las increíbles sensaciones de las que era víctima en ese maravilloso momento.
"¿Te desmayaste porque te amo?" preguntó Lucy leyendo su mente
"¡Que va!" bromeó Renee, cuando sus piernas temblaron. Los dulces y firmes dientes de Lucy torturaron exquisitamente un punto muy cercando a la yugular "Lo de que me ames no es nada" jadeó escuchando la risa de Lucy contra su piel "Es por lo bien que besas, que me vuelve loca" las últimas palabras las pronunció sobre las carcajadas de Lucy, que reía con ganas. Esta alejó su rostro del cuello de Renee, pero a cambio arrimó más sus cuerpos colocando sus manos en las caderas de Renee. La miró embelesada a los ojos, antes de contestar con una orgullosa sonrisa:
"¿Tan bien beso?"
"En el cuello… no hay queja ninguna" siseó con una sonrisa de tal tamaño que confesaba lo encantada que estaba realmente "Pero aquí…" siseó señalando sus labios "…hace tanto que ya no lo recuerdo" musitó con un devastador tono juguetón que derribó dulcemente a Lucy.
"En ese caso, permíteme una demostración…" siseó acercándose muy lentamente a Renee. Las dos deseaban que el beso se produjera al instante, aunque a la vez disfrutaban de aquella planeada lentitud, como para degustar cada segundo. "…pero solo para que recuerdes, ¿eh?" siseó prácticamente contra sus labios.
"Anda... ven aquí" ordenó Renee pasando la mano por su nuca, acariciándola y tirando de ella con firmeza. Se había terminado el tiempo de las esperas, necesitaba ese beso.
Y en cuanto sus labios tocaron los de Lucy, supo que ella también
Era un combate de fogosos besos por conseguir el control, pero Renee no dejó lugar a dudas de quien ganaba. Ella llevaba el mando y lo demostró con cada encarnizado beso, con cada juego de labios y con su lengua cuando se abrió camino con urgencia en la boca de Lucy.
La alta mujer era tan solo una maleable muñeca en manos de Renee y de aquel beso, incapaz de resistirse ni de controlar el temblor de sus piernas. Se agarró con más fuerza a las caderas de su amiga, como aferrándose con desesperación a aquel precioso momento, deseando que jamás terminara, que aquel beso fuera eterno.
Pero la falta de aire impidió rápidamente hacer realidad su ilusión. Con un gemido de Renee que atravesó su garganta hasta llegar a su corazón, se separaron muy lentamente. Al hacerlo, Lucy pudo sentir como Renee deslizaba sus brazos hasta rodear con fuerza su cintura abrazándose a ella con ferviente adoración.
"Ey, peque…" siseó en su oído, cuando Renee apoyó la cara contra su hombro y ella la rodeó, acercándolas más "…Ahora que te tengo, no te iba a dejar escapar" bromeó refiriéndose a su ceñido abrazo.
Renee respiró hondo contra su piel, disfrutando del embriagante aroma de Lucy antes de contestar "Por si acaso… Ya te me escabulliste una vez" siseó "Y en parte temo que al besarnos ahora, vuelva a ocurrir" sintió los dedos de Lucy acariciando su barbilla y elevándola para poder mirar a sus ojos. Renee cedió ante la dulce carantoña, encontrándose con su rostro. Lucy negaba convencida al decir:
"Nunca más. Ahora solo quiero besarte hasta no tener boca. Y ni loca pienso irme de nuevo" afirmó con tal seguridad que Renee no pudo evitar sonreír anonadada
"¿Y que opinará Rob al respecto?" preguntó con firmeza pero con un miedo atroz por la respuesta.
Lucy colocó la más pícara de sus sonrisas lista para responder imitándola "Rob ya no tiene nada que decir" La actriz creyó escuchar la mandíbula de Renee cuando golpeó el suelo, pero por si acaso se aseguró con una sonrisita de que se había explicado bien "Nos estamos divorciando"
"¡POR FIN!" exclamó eufórica haciendo reír a Lucy. Pero antes de poder dejar escapar una segunda carcajada, Renee se había abalanzado sobre ella y devoraba, lamía y mordisqueaba sus labios con tal ardor y amor que su cabeza parecía dar vueltas.
"Hmmmm… maravillosa embestida" pudo susurrar entre besos, antes de que una pequeña ola de placer acabara con cualquier rastro de raciocinio en Lucy, sustituyéndolo por un puro y desenfrenado deleite.
Abrazó casi con ansia a Renee, dejándose llevar por primera vez en su vida y sintiendo como nunca que todo estaba bien, todo era maravillosamente correcto.
La primera vez que besó a Lucy su mundo se vino abajo y Renee solo podía rogar y rezar hasta quedarse sin lágrimas, por que todo fuera una pesadilla.
La segunda vez que lo hizo, despertó de golpe, como si su corazón de repente se hubiera puesto a correr por un susto. Respiró hondo y miró a su alrededor. Recordó cuando había pasado y deseó reír y llorar al mismo tiempo. Felicidad no alcanzaba a describir lo que sentía, lo que suponía haber cumplido aquel sueño… Y entonces lo comprendió ¿Y si había sido un sueño? ¿Y si su mente le había jugado una mala pasada, con una fantasía demasiado real? Se estremeció de terror, mientras volvía a rezar, pero en esa ocasión porque no hubiera sido un maravilloso y utópico sueño.
Contestando a sus plegarias, unos leves ronquidos empezaron a llegar a sus recién despertados oídos, avisándole de la existencia de otra presencia en la cama. Jed jamás había producido unos ronquidos tan suaves y parecidos a relajados ronroneos, era casi imposible que se tratara de él, ¿verdad?
Comenzó a farfullar entre dientes, sin dejar de pedir su deseo, pero con terror a girarse y descubrir la verdad. Entonces sintió un movimiento. Algo se deslizaba bajo las sábanas. Exactamente unos dedos que acariciaban la parte baja de su espalda, provocándole un escalofrío.
Era Lucy. Su piel solo respondía así ante su amiga
Hizo amago de girarse hacia ella, con la más grande de sus sonrisas, cuando aquel brazo rodeó su espalda hasta colocarse sobre su estómago y un cuerpo desnudo se arrimó a su espalda haciéndole escapar un largo suspiro y deteniendo cualquier intento de moverse.
"¿A donde ibas tú?" ronroneó Lucy en su oído, erizando cada pelo de su piel, empezando por la nuca. Renee advirtió que su amante se movía de nuevo, esta vez para depositar suaves besos por su espalda. De hombro a hombro y muy lentamente.
"Hmmmm… a ninguna parte" suspiró eufórica amoldándose osadamente a ella. "Pero es que estabas muy lejos" susurró con una sonrisita boba.
"Oh, en ese caso, deja que te lo compense" pidió alejándose ligeramente de ella, invitándola a girarse hasta estar cara a cara. Renee así lo hizo y al momento se encontró atraída hacia su amante, acabando con medio cuerpo sobre Lucy y con sus brazos envolviéndola gentilmente "¿Mejor?"
"Imposible tener nada mejor" siseó antes de soltar unas suaves carcajadas contra la piel del cuello de Lucy
"¿De que te ríes?" preguntó sonriendo a la cabecita rubia que descansaba sobre ella. Realmente Lucy no había dejado de sonreír desde que al despertar su mente había reconocido el olor de Renee y su mano la piel de su espalda.
"De nada…" siseó avergonzada, no sabiendo como explicar que era de pura felicidad "…es solo que comprendí que en este instante estamos cumpliendo el sueño de miles de fans" bromeó haciendo reír a Lucy con ella. Adoraba el sonido de sus carcajadas pero más aun al sentir vibrar su cuerpo contra el suyo con cada risa. Era indescriptiblemente delicioso.
"Es cierto" decidió Lucy "Pero antes que su sueño, es el mío" musitó con la más suave y tierna de las voces. Miró hacia la cabecita rubia, porque esta se movía y se encontró con dos brillantes y húmedos ojitos que la sonreían de tal forma que estremecieron su alma. Renee se alzó levemente ayudada por sus antebrazos, robándole el más lento y devorador beso que nunca hubiera compartido.
Sin planteárselo volvían a encontrarse enzarzadas en un ardiente lío de miembros, devorándose exquisitamente con cada beso y aumentando la temperatura de la habitación por segundos con sus gemidos.
"¿Has… oído… eso?" jadeó Renee enredando los dedos entre los suaves mechones de Lucy, que devoraba su hombro con intención de descender poco a poco "Cariño… son como golpes" musitó mordiéndose el labio. Para su fastidio los besos de Lucy se interrumpieron, mientras las dos se detenían a escuchar.
Al cabo de dos segundos de total silencio, Lucy alzó el rostro hacia ella y con una picara sonrisa murmuró, casi reptando por su cuerpo "Sería mi corazón… Esta un poco acelerado… No sé por qué" Esas últimas palabras fueron un irresistible siseo que agitó con fuerza a Renee. Solo pudo sonreírla y asentir, pero cuando los besos iban a reanudarse, los golpes se repitieron, esta vez nítidamente por el silencio, solo roto por sus jadeos. Y algo más acompañó a los golpes, eran unas voces. Sin duda, llamaban a la puerta.
"¡Luce! ¡Renny! ¿estáis ahí?" Ambas actrices se miraron antes de girarse hacia el despertador y observar que eran las 7.30 de la tarde. Llevaban cerca de cuatro horas sin dar señales de vida, y como podían comprobar, ahora las buscaban "¿Chicas?" insistió una voz que parecía la de Julia
"¡Estábamos en la terraza!" gritó Renee "¿Qué ocurre?"
"¡Hola mis niñas!" respondió otra voz
"¿Michael?" sonrió Renee riendo por la cara de fastidio de Lucy
"El mismo, chicas" gritó a través de la puerta "Ya me contaron lo ocurrido, ¿cómo te encuentras Ren?"
"¡Estupenda!" les aclaró Lucy, pero mirando a Renee con la más carnal de las sonrisas
"La cena es en media hora, ¿tienes cuerpo para ir?" preguntó Michael amablemente
Lucy mordió su lóbulo y susurró contra él "Di que no… no quiero ver a nadie más que no seas tú" susurró muy bajito y tan provocativamente que Renee sintió como los colores inundaban su rostro y el calor su cuerpo.
"No, estoy bien. Bajaremos a la hora prevista" contestó aguantando la risa pero con una voz sospechosamente grave. Lo único que ella esperaba era que no les pidieran entrar. Cada prenda estaba en un rincón del cuarto y tardarían años en vestirse, si es que daban con toda la ropa.
"¿No habréis empezado la orgía sin nosotras, verdad?" bromeó de nuevo Julia. Renee roja hasta el cuello y tapando la boca de Lucy para que no se oyeran sus carcajadas, iba a contestar cuando Michael se le adelantó.
"¡Ojalá! Pero no caerá esa breva" afirmó convencido el actor
"¿Qué?" preguntó Julia perdida al intentar entender el significado de aquel comentario
"Da igual…" suspiró mirando hacia la puerta "¡Luce, Renny, os esperamos abajo! ¡Hasta ahora!"
"¡Hasta ahora!" gritaron las dos a la vez, escuchando atentas como se alejaban los pasos. Solo entonces Lucy giró sobre la cama hacia Renee e intento rodearla con todo su cuerpo, pero en ese momento ella saltaba veloz de la cama. Renee había adivinado sus intenciones y no podía quedarse allí o sabía que no llegarían ni al desayuno.
Renee escogió la primera camisa que tuvo a mano para cubrirse, comprobando contenta que pertenecía a Lucy. Al tiempo la actriz más alta permanecía echada en la cama de lado y sin dejar de mirarla con una sonrisa felina, como si supiera que iba a volver junto a ella en segundos.
"Hay que irse" sonrió tontamente Renee, dándose cuenta de que era tal la felicidad que le recorría en ese instante, que no podía intentar ponerse firme.
"No… vuelve" susurró con voz grave y baja, electrizando con sus palabras cada centímetro de Renee
"Vamos, Luce, tenemos que estrenar una película" insistió Renee con voz suplicante, sintiendo cada vez mayor tentación por volver al lugar donde solo minutos antes había disfrutado del calor de Lucy, de sus besos lentos y profundos, de sus caricias por cada rincón de su piel… Tragando hondo se obligó a apartar todas esas imágenes de su mente, intuyendo como su cuerpo si comenzaba a ceder ante las palabras de Lucy.
"Vuelve solo un segundín" rogó con la misma voz pero con un dulce gesto de pucheros "¿Por favor?" siseó con gesto angelical. Tiró lentamente desde su cadera de las sábanas que la cubrían entera, provocando que la sedosa tela se deslizara suavemente por su cuerpo. La inocente sábana recorría despacio cada milímetro de piel que se iba revelando, casi como las caricias que Renee deseaba prodigarle. La saliva desaparecía de su cuerpo, su mandíbula caía y no era capaz de perderse ni un solo detalle de aquella excitante artimaña.
"¡Lucy!" le recriminó Renee volviendo en sí y advirtiendo la rojez que había inundado su rostro y no precisamente de vergüenza.
"¡Jo! Pero si ni siquiera somos las protagonistas" se quejó bromista y colocando morritos. Comprobó orgullosa que hizo reír a Renee pero lo siguiente que alcanzó a ver fue algo negro. Su amante había lanzado un montón de ropa contra su cabeza, acertando de lleno.
"Vístete preciosa" pronunció entre carcajadas, riendo más aun al ver las prendas resbalando por su rostro y cuello, revelando la cara de exagerado fastidio de Lucy. Sin dejar de reír, se dirigió al baño, escuchando el ruido que Lucy hacía al abandonar la cama.
Tres segundos más tarde, una preciosa actriz la miraba desde el marco de la puerta, envuelta en una sugerente sábana que delineaba a la perfección cada una de sus curva. Renee se perdió entre los pliegues de la tela y los de Lucy, al mirarla en su espalda reflejada en el espejo. Se giró para contemplarla de frente, encontrándose con una gran y chulesca sonrisa. Lucy había captado cada destello de deseo en la mirada de su amiga. ¿Su amiga? No podía considerarla solo así, era incluso más que amante, recapacitó Lucy. Realmente, ¿qué eran?
Renee, sabiendo que había sido pillada con las manos en la masa durante su pequeño repaso por la anatomía de Lucy, contestó con otra sonrisa igual de grande "¿Qué pasa? Soy humana" bromeó "Además estas irresistible incluso vestida con una sábana"
"¿Si? Me alegra que pienses eso, porque pensaba irme a la cena así vestida" siseó acercándose
"¿Serías capaz?" cuestionó con carita de pena, acercándose a ella.
"Bueno, una bajita y preciosa mujer me ha robado mi camisa y le queda mucho mejor que a mí, así que me iba a conformar con la sábana" murmuró apartando un mechón del rostro de Renee y colocándoselo con una caricia tras la oreja "A no ser que me retribuya y me marche a buscar otro modelito"
"Hmmmm… ¿retribuirte por robar tu camisa? Eso puedo hacerlo" musitó con una gran sonrisa y alzándose de puntillas para rodear su cuello. Acarició su nariz con la de Lucy y acercándose aun más besó su punta antes de inclinarse hacia sus labios. Lucy, derretida y desarmada, bajó también su rostro, casi con prisa, pero no alcanzó sus labios. Renee se apartó de golpe con aire inocente y volviéndose de nuevo al espejo "Pero tendrás que esperar a esta noche o no llegaremos"
Lucy cerró con fuerza los ojos sintiendo un hormigueo recorriendo sus decepcionados labios, pero sonrió de medio lado "Eres malvada…" gruñó acercándose a su espalda "…sexy pero malvada" añadió apoyando su barbilla sobre el hombro de Renee, haciéndola reír.
"Hmmmm… ¿te parezco sexy?" preguntó girando el rostro hacia ella, dejando sus ojos y labios a escasos centímetros de separación "Pues ya verás esta noche" pronunció contra su boca, pero de nuevo, nada más.
"¿Quieres matarme por alguna razón en particular o por pura diversión?" susurró irremediablemente afectada pero apartándose de Renee cuando esta comenzó a cepillarse el pelo.
"Hmmmm… pura diversión" respondió con un encantador tono travieso, haciéndolas estallar en suaves carcajadas, acompañadas de una cómplice mirada. Era una situación tan cómoda y natural que a Lucy le parecía como si llevaran así una vida. Aunque se tratara solo de una sensación, entendió rápidamente que nunca había sido así, pero llevaba deseándolo desde que se conocieron. En el momento en que había decidido abrir los ojos, no era capaz de encontrar suficientes motivos para haberse privado tanto tiempo de lo que quería. Años desperdiciados y dolorosos recuerdos eran cuanto quedaba de todos esos días de dudas y represión, porque en ese momento todo era como deseaban. ¡Oh dios! Era mejor que eso. Estaba semidesnuda bromeando con una Renee tan vestida como ella. ¡Era muchísimo más que mejor! Había dejado de ser la orgullosa amiga de Renee O'Connor para ser su amante y estaba muchísimo más orgullosa aún, al haber conseguido eso. Aunque realmente no había conseguido nada, siempre había sido suyo, solo que no poseía la suficiente fuerza para aceptarlo.
Cuando había escuchado a Renee admitiendo que aun la amaba, algo dentro de ella había comenzado a saltar de alegría. Incluso ella misma lo hubiera hecho de no ser por la vergüenza. Pero ante todo, ese algo dentro de ella, volvió a respirar lleno de alivio. El extraño comportamiento de Renee casi había menguado su confianza y sus intenciones de hablar con ella. Había llegado a parecerle otra persona, como si hubiera perdido a su amiga.
¿Perder?
Su cuerpo tembló con un pequeño escalofrío mientras un razonamiento se colaba en su mente encendiendo una bombillita. Miró a Renee al comprender el posible porque de todo. Se acercó a ella, que aun intentaba arreglar los desaliñados pelos, producto de su inolvidable encuentro, con un sentimiento de desaliento recorriéndola. Rodeó su cintura y su estómago con un abrazo en toda regla, deteniendo toda actividad de Renee.
"Cariño… ¿puedo hacerte una pregunta?" musitó junto a su hombro, intentando que su voz no sonara triste a pesar de los sentimientos que la embargaban.
"¿Tu nos has visto?" preguntó meciéndose feliz entre sus brazos, apoyando toda su espalda contra el cuerpo de Lucy "Creo que en esta situación nos hemos ganado por fin el derecho a hacer cuantas preguntas queramos" sonrió con confianza. Lucy se la devolvió, aunque un pequeño nudo se estaba formando en su garganta.
"Hoy cuando llegaste, bueno, y todas estas últimas semanas… Estabas diferente, ¿verdad?" murmuró torpemente notando su propio pánico en la voz. Renee le devolvió la mirada mostrando un rostro mucho más serio pero sin separarse un milímetro de ella. Permaneció en silencio, invitándola a continuar y Lucy tragó hondo al comprender que posiblemente estaba en lo cierto y por eso Renee no preguntaba intrigada a que se refería "¿Tú… intentabas poner distancia?" preguntó con media voz, pero sin cortar el contacto visual.
"Si, estaba intentándolo" reconoció con suavidad "Realmente lo necesitaba" siseó acariciando la mejilla de Lucy, admirando el simple placer de poder hacerlo libremente. Sonrió extasiada, mirando a esos dulces ojos azules que ahora brillaban con un leve tintineo. Vio que su brillo aumentaba húmedamente e intentó tranquilizarla aunque no sabía bien como. Con un impulso lleno de cariño se giró entre sus brazos y la rodeó con fuerza, apoyando la cabeza en su hombro "Quería alejarme de ti porque amarte era un doloroso imposible... pero ahora es algo maravilloso" siseó llenando sus pulmones con el dulce olor de Lucy. Alzó la vista con un brillo pícaro en sus ojos y añadió "Además ¿como querría separarme de ti después de..." su mirada traviesa aumentó "…tus tiernas palabras?" ronroneó juguetonamente. Cuando la sonrisa de Lucy volvió a lucir con fuerza supo que había dicho las palabras adecuadas "Por qué seguirá siendo así, ¿verdad?" cuestionó Renee, aunque con tal seguridad en la voz, que la pregunta era una mera formalidad. Se sentía feliz entre aquellos brazos, como siempre había ocurrido, pero algo le decía que en aquella ocasión no tendría que despedirse de ese dulce placer.
"¿Depende de mí?" siseó Lucy, aun afligida por lo que acababa de descubrir. El menudo cuerpo entre sus brazos asintió con ganas "En ese caso no voy a permitir más distanciamientos, jamás. De hecho, ni si quiera voy a dejarte salir de este abrazo" bromeó haciéndolas reír.
"Apoyo la moción" susurró Renee encantada y olvidándose por completo de la cena. Depositó un tierno beso en su hombro antes de volver a apoyar la mejilla contra la suave piel de Lucy. Esta la abrazaba con más fogosidad, recordándole a ella misma y su desesperado abrazo después del primero de los besos de aquella tarde. Renee comprendió entonces que compartían tanto sus deseos y anhelos como el temor a ser abandonadas.
"Joder… realmente he estado muy cerca de perderte, ¿no?" suspiró Lucy acariciando su cabello y enredándolo entre sus dedos, casi con desesperación
"Las dos hemos estado cerca de perdernos" contestó con firmeza "Pero ahora borra esos miedos y piensa en todo lo que nos queda por delante…" siseó sabiamente contra su cuello "…piensa… en lo que tienes entre manos" murmuró sugerente antes de morder esa tentadora curva con un hambre que nadie excepto Lucy había despertado en ella.
"No imaginas cuanto te he echado de menos" suspiró Lucy cerrando los ojos, embriagándose de la dulce paz del momento
"Y yo a ti. Pero a partir de ahora no tengo intención de volver a extrañarte. Acabarás harta de tenerme pegada a ti"
"No permitiría que fuera de otra forma. Incluso ya había planeado no alejarme de ti esta noche, con todos estos locos y sus bromas sobre la orgía" bromeó entrecerrando los ojos cómicamente.
"Luce, si durante el estreno no me sueltas… creo que habrá quienes lo noten" musitó Renee sin saber como preguntarle las dudas que le recorrían e intentándolo mediante aquella sutileza. Lucy y las apariencias eran un tema delicado y difícil de llevar y temía su reacción. Pero la actriz había comenzado lentamente a expulsar sus demonios internos y podía leerse la nueva decisión y seguridad que poseía en la fuerza de su mirada. Había sido uno de los obstáculos más difíciles de afrontar, pero amaba a Renee y solo por ella, aceptaba las consecuencias con gusto.
"¿Acaso nos importan lo que digan?" preguntó al fin Lucy con una gran sonrisa, libre de todo reproche. Esperó con el corazón casi deteniéndose con ella, hasta que vio a Renee sonreír igual que ella con el semblante firme y feliz.
"No, no nos importa" respondió completamente eufórica y deseando gritar "Pero vayamos dándolo a conocer poco a poco, no quiero que nos denuncien cientos de periodistas infartados" bromeó alegre
"Me parece bien" respondió entre carcajadas, perdiéndose en sus ojos. La certeza de que los miedos y las dolorosas apariencias habían terminado, golpeó a las dos con contagiosa felicidad. Se avecinaban grandes cambios, momentos de explicaciones y reformas inevitables en sus vidas y sin embargo sonreían llenas de confianza ciega en su nueva vida. Sabían que pasara lo que pasase, era su momento y todo lo demás carecía de tanta importancia.
Incluso llegar quince minutos tarde a cierta cena.
Su retraso fue acogido por burlones y graciosos aplausos al entrar en el comedor. Los demás clientes del restaurante se fijaron en el pintoresco grupo que ya de por si había despertado curiosidad por sus peculiares y conocidos integrantes. Pero en ese momento, mientras llegaban hasta la mesa dos abochornadas y sonrientes Lucy y Renee, eran el centro de atención de lugar.
"¿Estaban rezando, madre?" preguntó Michael como saludo, mientras repartían dos besos a todos los actores a modo de saludo "Espero que rogaran por mi también" bromeó sonriéndoles cuando recibió sendos besos de las mujeres.
"Lo hicimos, pero Dios nos ha confesado que a este paso no tienes arreglo, vas de cabeza al infierno" respondió Lucy con carita angelical y cruzando sus manos a modo de súplica.
"¡Aiisshhh… mecachis!" exclamó con falsa rabia "En ese caso siéntese conmigo, hermana, a ver si logro un imposible y me rehabilito" propuso señalando los dos sitios que quedaban libres a su lado. Todos los demás ya ocupaban su lugar en torno a la inmensa mesa circular que les habían preparado y tras la bienvenida habían regresado a las conversaciones que estaban manteniendo, volviendo a hablar tranquilamente entre unos y otros. Tan solo Michael, que las observaba tomar asiento, y Kevin Sorbo que se encontraba en el otro extremo de los dos sitios vacíos, seguían pendientes de ellas dos.
Lucy había cedido la primera silla a Renee de manera que ella tenía a Kevin a su vera y la actriz más baja a Michael.
"¿Qué horas son estas?" preguntó Michael con vos seria pero una simpática sonrisa de oreja a oreja.
"Lo sentimos" murmuraron las dos al tiempo, agachando cómicamente la mirada.
"Bueno, pero que no se vuelva a repetir" exclamó Michael con las carcajadas de Kevin de fondo "¿Qué os entretuvo?" preguntó conociendo la puntualidad que ambas solían tener.
Renee, sin inspiración para encontrar excusas y con una sonrisa de pura felicidad, miró a Lucy buscando algo de complicidad. Pero la mujer más alta tan solo la contemplaba con una ternura y picardía que la derretían hasta aniquilar cada palabra que pudiera razonar. Respiró hondo sabiendo que Lucy y su sugerente mirada no le ayudarían en la tarea de buscar una excusa, tan solo sonreía pícaramente sin intención alguna de responder.
"Pues… fue Lucy, no sabía que ponerse" respondió mirando a su acompañante, que vestía de manera normal y corriente, aunque en ella luciera espectacular.
"Ahhhhm…" respondió Michael pensativo sin dejar muy claro si se lo creía o no "Chicas…" siseó con un movimiento de la mano, indicándolas que se agacharan hasta su altura para decirles algo en secreto. Aun así habló lo suficientemente alto como para que Kevin que también estaba pendiente de la conversación, alcanzara a oírlo "Si el motivo del retraso fue una tarde loca de amor y sexo, tenéis el permiso de producción, parte del cast y dirección, es decir, yo, para ausentaros cuanto queráis" bromeó sonriéndolas. Renee intuyendo la rojez en su rostro, de nuevo, se abstuvo de comentar, limitándose a reír levemente. Pero a su lado y con una sonrisa de total conformidad, Lucy comenzó a arrastrar la silla para atrás, dispuesta a ponerse en pie.
Los rostros de Michael, Renee y Kevin se giraron hacia ella, mirándola con distintas emociones en su rostro. Pero la única en la que Lucy se fijó fue su amante, que permanecía con los ojos abiertos y el rostro casi palpitando por el calor del sonrojo.
"Él lo ha propuesto, ¿no?" preguntó con media sonrisa burlona e intención de ponerse en pie.
"Lucy…" fue cuanto tuvo que decir Renee para evitar que la actriz se levantara más de dos centímetros del asiento antes de volver a él. A pesar de lo colorada que estaba, sus ojos conservaban toda su expresividad y Lucy obedientemente hizo caso a su mirada, como si se tratara de una pequeña niña obediente. Aun así se reveló un poco más para añadir:
"Que conste que nos daba permiso" refunfuñó poniendo morritos. Michael y Kevin aun la miraban extrañados, cuando Kevin estalló en carcajadas, seguido de su amigo.
Lucy y Renee se limitaron a intercambiar miradas. La primera con gesto inocente y morritos, la segunda con un amago de gesto serio e intención de regañar, pero sin poder reprimir una sonrisita. Hasta esos gestos mudos, pero que tanto decían, eran deliciosos y Renee no podía ni quería realmente detener ese instante.
Pero Kevin, sin imaginar que interrumpía, lo hizo. Rompió el momento y su contacto visual al llamar a Lucy para conversar con ella sobre algo referente a la carta de la cena. Renee respiró hondo, casi suspirando antes de girarse hacia Michael, al notar que la miraba.
"Hmmmm… ¿que ha sido eso?" preguntó sonriendo tranquilo pero algo extrañado "¿Es Lucy que esta de muy buen humor o es que…?" Antes de poder continuar, algo le interrumpió. Su atenta oyente había pegado un bote sobre la silla con gesto asustado. Pero lo realmente importante era el motivo de aquel susto. La mano de Lucy descansaba sobre su muslo, recorriéndolo con una suave caricia desde la rodilla hasta prácticamente la cadera. Tanto Renee como Michael miraban aquella mano mientras su dueña continuaba hablando inocentemente con Kevin, fingiendo ser ajena a todo.
Nadie supo describir el ruidito que Michael emitió a continuación. Fue una mezcla de gruñido sorprendido y gritito atónito, muy difícil de producir por una garganta humana de manera consciente. Pero con aquel extraño ruido gutural, logró que cada comensal girara hacia él, con la extrañeza pintada en sus rostros. Supo que en ese momento su leve rubor era superado únicamente por la tensa expresión de Renee. No había querido reaccionar de esa manera, pero había sido imposible evitarlo al ver aquella mano sobre Renee… mano que aun continuaba allí, como pudo comprobar con un rápido vistazo de soslayo.
Tosió torpemente al comprender que todos seguían mirándole extrañados esperando una explicación "Lo siento, esto... me vibró el móvil y no me lo esperaba… ¡me asustó!" murmuró mirando a todos los extrañados ojos, que no parecían muy convencidos "Lo tenía en el bolsillo del culo, contentos, cotillas?" añadió con un toque de humor, que esta vez si pareció convencer al cast, aunque solo fuera por las risas que provocó "Volver a vuestras cosas" murmuro Michael riendo por lo bajo. Se giró completamente hacia Renee acercándose cómplicemente hacia ella, con una gran sonrisa en la boca "Dime que sí es lo que pienso" musitó lleno de felicidad y alegría "…Solo dime un sí o un no, ¿por fin ha ocurrido?"
Renee frunció el ceño intentando asimilar lo que su viejo amigo le preguntaba con tanta naturalidad. ¿Cuándo su gran secreto había dejado de ser secreto, para ser solo grande? "¿Tu también lo sabías?"
"Casi todos lo sabían, mi niña" afirmó con rotundidad "Excepto Lucy en ocasiones" bromeó sonrojando a Renee, pero robándole también unas sonoras carcajadas. La actriz elevó su mirada tan dichosa como se sentía y con una gran sonrisa murmuro:
"Pues ahora tu sabes algo que de momento casi nadie sabe. Eres el primero" Resultaba tan chocante decirlo en voz alta, que apenas se lo creía. Pero hacerlo a la vez lo convertía en real de alguna manera, y era maravilloso ser consciente de eso. No era un sueño, y dejaría de ser un secreto en breves, incluso ya estaba ocurriendo. Era tal la felicidad que traía todo aquello consigo que se sentía volar de la euforia.
Y por la cara de Michael, podía decirse que el flotaba con ella también. Los ojos parecían cerca de escaparse de su rostro por la sorpresa y sonreía con cara de bobo al tiempo que se mordía con fuerza el labio inferior.
Renee al comprobar que diez segundos más tarde continuaba sin reaccionar ni cambiar su gesto, se encogió de hombros sonriéndole entre feliz y avergonzada por su atenta mirada. Meditó con curiosidad si todos reaccionarían así según fueran conociendo la noticia.
Aquello debió reactivar la conciencia de Michael, quien sin previo aviso se abalanzo sobre Renee envolviéndola en un gigante abrazo de soso. La actriz rió feliz contra el hombro de su amigo, devolviéndole el achuchón con el mismo cariño. A su espalda pudieron oír una sonora y exagerada tos, aunque no detuvieron el abrazo por ello. Cuando se soltaron poco a poco, giraron el rostro hacia la dueña de la tos. Lucy les observaba detenidamente con una fingida cara de celos. Los fulminó con su ceja alzada, pero supo por la sonrisa de Renee que ella no se creía ni por un segundo su broma, así que irremediablemente ella también terminó sonriéndoles, sabiendo el porque de ese abrazo. Se perdió en los ojos de Renee y con su enorme sonrisa le hizo un guiño. Michael rió con ganas al escuchar como por respuesta al gesto se escapaba de la garganta de Renee un suspiro lleno de amor.
"¡Disculpe!" exclamó el actor llamando a su camarero, aunque con su eufórico grito se giraron casi todos los que también estaban sirviendo cerca de ellos "Traiga a la mesa varias botellas de cava, por favor. No, mejor… ¡una por persona!" exclamó dando palmaditas feliz. Cuando el camarero asintió sorprendido por la petición, Michael se giró de nuevo hacia la mesa, sabiendo por las caras de sus amigos que debía volver a dar explicaciones. Los actores permanecían extrañados, Renee entre divertida y cortada y Lucy sonreía reclinada disfrutando pícaramente de la situación. Michael carraspeó torpemente, pensando una excusa aunque sin dejar de sonreír de medio lado:
"Es la cena del preestreno. Hay que celebrar que esta es la noche de nuestra película, ¿no?" propuso convencido, aunque los demás no parecían estarlo por sus expresiones. Al menos hasta que la locura de Julia se hizo notar oportunamente:
"¿Piripis al estreno? ¡Genial!" exclamó eufórica, provocando un ataque de risas a toda la mesa. Entre carcajadas cada uno regreso a sus asuntos y conversaciones mientras todas aquellas botellas se consumían con velocidad. Pero solo tres personas en la mesa conocían el auténtico motivo por que el bebían, el bello secreto que se escondía detrás de esas copas y brindis.
Con la rapidez que siempre caracterizó a Ausxip, las fotos del estreno estaban colgadas en la página en tan solo veinticuatro horas. Y en cuanto aparecieron, cientos y miles de comentarios comenzaron a hacerse eco por lo inesperado de las imágenes. El cast aparecía muy unido, todos de punta en blanco, guapísimos, graciosos, encantadores y ¿algo borrachillos? Esas resultaron ser las apreciaciones generales de quienes las vieron. Pero el motivo real por el que las fotos causaron mayor revuelo y circularon por todas partes fueron las dos preciosas monjitas que acudieron al estreno deslumbrando a cuantos tuvieron la suerte de verlas. Rezumaban belleza y simpatía y por si no fuera razón suficiente para ganarse la atención de cientos de miradas, además habían caminado durante toda la alfombra que les recibía a la entrada del teatro dadas de la mano. Desde que bajaron de la limusina hasta que se perdieron en el interior del edificio, permanecieron juntas y muy agarradas.
La polémica no se hizo esperar. Fans y prensa por igual se volcaron con el tema, pero con múltiples opiniones. Había quienes argumentaban que todo lo que se vio ya lo habían hecho antes y quienes contestaban que la última vez que se comportaron de modo similar había sido muchísimos años atrás, y nunca tan unidas. Otros aseguraban que era puro marketing y los que más que ni la mejor de las publicidades podía fingir las miradas que se dedicaban.
Tenía todos los ingredientes para convertirse en otra situación inexplicable, en otro extraño comportamiento de las dos peculiares actrices, pero a los pocos días se comprobó que solo era el principio de algo más. Los rumores casi apagados hasta entonces, renacieron y con fuerza cuando se las volvió a ver juntas de manera asidua. Era posible comprobar que se encontraban de forma mucho más continua, en comparación con sus encuentros puntuales de los últimos años.
Convención Los Ángeles, 2009
Lucy, resplandeciente y llena de magnetismo, devoraba el escenario y se comía a los fans como siempre había sabido hacer. Pero esta vez había un cambio y es que su compañera de panel deseaba devorar y comerla a ella.
La ronda de preguntas estaba en pleno auge y los fans se acercaban al micrófono en una larga cola que parecía no tener fin. Renee sabía que esa era una buena señal y que probablemente se debía al excelente ambiente de aquel día. Pero al ver a Lucy tan sonriente, encantadora y natural, no podía dejar de desear que aquello acabara y se encontraran a solas, íntimamente a solas.
Lucy eligió justo ese instante de reflexión de Renee para girarse hacia ella mientras contestaba a una nueva cuestión. Una mujer mayor le había preguntado sobre que temporada había sido la más graciosa o agradecida de rodar. Y la mirada de Lucy hacia Renee mientras contestaba que sin lugar a dudas la sexta, no había tenido desperdicio. Pero en ese momento la actriz morena repetía la pregunta pero dirigiéndola a Renee.
Eso era parte del buen ambiente de aquella tarde, Lucy hacia participe de cada momento y pregunta a Renee, compartiendo el protagonismo y el panel. Era una gran aparición de dos iguales, algo que no había sucedido hasta entonces. Renee jamás se lo había recriminado e incluso siempre lo comprendió, sintiendo que al ser ella la protagonista, era lo lógico. Pero al disfrutar de su nueva Lucy, estaba descubriendo otra forma de llevar la convención y le encantaba.
Aunque a pesar de disfrutarlo como nunca, algo dentro de ella permanecía alerta y pensativo. Toda su vida se había transformado radicalmente y afrontaba los cambios eufórica y de la mano con Lucy. En ocasiones era tal el vértigo que todo aquello le provocaba por la magnitud de lo que habían aceptado llevar adelante, que le ayudaba a comprender mejor lo que durante años había frenado a Lucy. Incluso ella se había visto intimidada en aquellos últimos meses, pero cuando se miraban dejaba de haber sitio para los miedos. Una sonrisa compartida y de golpe los problemas desaparecían.
Y era por eso, por esa sensación de firmeza y amor, que habían acordado contestar en aquella convención a cuanto preguntasen. Si hacían La Pregunta, la responderían. Realmente habían decidido aquel importante paso meses atrás, a los pocos días de su viaje a Nueva York, pero a pesar de todos los rumores que corrían en torno a ellas desde entonces, ni los más cotillas e irrespetuosos de la prensa se habían atrevido a indagar ni insinuar nada directo al respecto. Renee siempre había supuesto que la mano de Robert había estado teniendo algo que ver en la discreción de la prensa sobre ese tema, desde que comenzaron las conjeturas durante el rodaje de la serie. Lucy no había podido confirmárselo, aunque compartía completamente sus sospechas. Fuera como fuese, cada vez los cotilleos se estaban convirtiendo mas en voces a gritos y confiaban en los fans y su desparpajo para que se atrevieran a preguntar. Habían descartado realizar un seco y frío comunicado de prensa, a favor de la ronda de preguntas con los fans. De alguna forma sentían que había una graciosa deuda con ellos y se lo debían, mientras que por otro lado, hacerlo así les resultaba más personal y agradable.
Así que en esas circunstancias se encontraban y eran esas mismas las que mantenían a Renee en vilo. Mas allá de los típicos nervios que traían consigo las convenciones, comenzaba a notar que su estómago se cerraba y la saliva desaparecía de su boca. Miró a su pareja, que recorría de punta a punta el escenario, buscando contagiarse de esa energía que Lucy irradiaba. Pero no fue muy efectivo, pues con un solo vistazo comprobó que ella tampoco estaba mucho más tranquila. Nadie conocía a Lucy como Renee, y sabía perfectamente que esta, bajo toda esa gracia y soltura, estaba tan inquieta como ella. Pero lo disimulaba perfectamente atendiendo a la fila de preguntas que iba avanzando poco a poco.
Era el turno de una flaquita y menuda chica que se acercaba con pasos torpes al micrófono.
"Hoy estoy que me salgo" bromeó Lucy con tono chulesco, mientras la joven se hacia con el pie del micro "Estoy lista, dispara" propuso, realizando un movimiento similar al desenfunde de un revólver.
"Hola Lucy, me llamo Alyssa y mi pregunta es…" Renee la miró fijamente. Sin saber porque un escalofrío le recorría al escucharla hablar y algo dentro de ella le avisó de lo que se produciría a continuación. Sin saber si se trataba solo de una sensación o si lo suponía por el tono nervioso y avergonzado de la chica, creyó que posiblemente había llegado el momento. Continuó escuchando con su estómago convertido en un nudo de intestinos "Bueno… yo, Lucy, ¿qué opinas de los últimos rumores que os relacionan juntas como pareja?" preguntó casi de carrerilla y cogiendo una gran bocanada de aire mientras su rostro se tornaba rojo como las cortinas junto a ella. Aguantó su mirada en alto hasta que se encontró con la irresistible ceja alzada de Lucy, y sus últimos rastros de confianza se desvanecieron. Miró la punta de sus zapatos, mientras escuchaba a Lucy respirando contra el micrófono, como meditando la respuesta.
"¿Qué pienso al respecto...?" repitió "Que no sé como se filtró la información" respondió con una sonrisa de medio lado y encogiéndose de hombros.
Ni un alma respiró en la sala
Ni si quiera Renee se atrevía a soltar el aire.
Todos parecían estatuas, y entre ellos, Lucy andaba como si fuera la única persona. Se giró hacia Renee, y ladeando el rostro musitó:
"¿Y tu, Ren? ¿Lo sabes?" cuestionó con una suave sonrisa, llena de amor y respondida con la misma cantidad de sentimientos, por la dulce y brillante mirada de la actriz. Renee negó con la cabeza casi imperceptiblemente, y Lucy volvió a girarse hacia la intrépida pero temblorosa fan "Ella tampoco lo sabe" De nuevo desenfundo una pistola imaginaria y añadió "¿Alguna pregunta más, Alyssa?" Antes de poder terminar de hablar, pegó un brinco con cara de susto.
El salón se llenó de golpe con el estruendo de cientos de personas de pie, gritando y aplaudiendo con tanta fuerza que el ruido resultaba casi incomprensible. El jaleo iba en aumento y Lucy miró al enardecido público. Rió con ganas, sorprendida por la reacción, pero innegablemente feliz. Miró a Renee que tampoco escondía su sonrisa de pura felicidad entre las carcajadas, producidas por el jaleo, los aplausos, los silbidos y los gritos de los fans. Caminó hacia ella, guiñándole un ojo y tendiendo su mano. Renee aceptó encantada y con una sonrisa radiante entrelazaron sus dedos mientras Lucy se acercaba aun más a ella.
Con solo unos centímetros de separación, escucharon de fondo la voz de Shanon, que a duras penas luchaba por hacerse oír "¡Oh, si, Chicas! ¡Están juntas! ¡LUCY Y RENEE SEÑOREEEES! ¡Al fin!"
FIN
