Espero que les guste y agradezco mucho los comentarios. Los he leído y me han hecho muy feliz, ojalá les siga gustando mientras la voy desarrollando.
Con mucho cariño, Mari.
~ Capítulo uno: Alma en pena.
Sentía que hablaba con una pared, pero el agente de bienes raíces mágico continuaba ignorando lo que decía, mientras tomaba el té en su nueva casa y Hermione miraba a su alrededor, nerviosa. No había podido dormir en toda la noche y estaba segura de que tenía una expresión de pánico en el rostro. Además de que el hombre tampoco tardó en notarlo.
- En ésta casa vive un fantasma. - dijo y el hombre alzó la cabeza mientras tomaba su té, mirando a su alrededor y con una de sus cejas arqueadas.
- Pero yo en verdad no oigo nada. No oigo cadenas arrastrándose y tampoco oigo lamentos de pena.
- ¡Le digo que aquí vive, el fantasma del profesor Severus Snape! ¿¡Acaso no sabe quién soy!? ¿No le suena el nombre de Harry Potter?
- Un gran chico, sí, pero no hay reembolsos. Además, que yo sepa, su cuerpo jamás fue encontrado y no se pudo ni comprobar su muerte.
- ¡Yo lo vi morir, aquí, en ésta misma sala!
Y mientras hablaba, se percató de que la taza de té del agente de bienes raíces, flotaba misteriosamente e inclinándose ligeramente hacia abajo, dispuesta a verter su caliente contenido sobre los pantalones de aquel hombre. Hermione se llevó ambas manos a la boca, cubriéndose para evitar gemir.
- ¡Ya basta! - dijo en voz alta y el agente alzó su ceja nuevamente. De alguna forma y sin darse cuenta siquiera, el hombre consiguió introducir su dedo en el aza de la taza y sostenerla, poniéndola sobre la mesa. - Señor Derwen Thorstein, tiene que creer en mí cuando le digo que hay un fantasma viviendo en ésta casa.
Hermione miró con terror cómo la cucharilla dentro del pequeño tarro de porcelana que contenía el azúcar, agregaba una cantidad desmesurada de ésta y batía el té suavemente. Por más que quiso detenerlo, el señor Derwen alzó la taza nuevamente y dio un pequeño sorbo, mientras ella cerraba los ojos con temor. El hombre torció el gesto y decidió no beber más té, poniéndose en pie y recogiendo los contratos.
- Lamento no haber podido serle de mucha ayuda. - dijo, caminando en dirección de la chimenea. Hermione miró con horror, cómo una de las varas de hierro para revolver los carbones en la chimenea, se alzaba con la intención de golpearle la cabeza. Brincó para sostenerla y el hombre se dio la vuelta, sorprendido, mientras ella sostenía la vara de hierro e intentaba lucir normal.
- ¡Que tenga un buen día! - no tardó en desearle, prácticamente empujándole dentro de la chimenea.
Una vez que estuvo segura de que se hubiese marchado, se giró para mirar el salón y suspirando pesadamente, arrojó la vara de hierro a los carbones apagados. Estaba realmente enfadada y si su agente de bienes raíces quería hacerse el desentendido, diciendo que no le conocía, pues entonces ella resolvería por sí misma.
- ¡No es gracioso, profesor Snape!
Una figura grisácea no tardó en personificarse y con una sonrisa de sarcasmo evidente, que le causó una muy desagradable molestia. Sintió que su estómago se retorcía de una forma muy incómoda.
- Pensé que nunca se marcharía. ¡No saber quién soy! - dijo, con una de sus fantasmales cejas arqueadas.
- Ni siquiera sabe que existo, ¡pero ese no es el punto! - exclamó, cruzándose de brazos. - ¿No puede irse a pulular para otra parte? Creí que no le temía a la muerte, ¿por qué demonios es un fantasma entonces?
- Alguien se robó mi cuerpo, no puedo descansar. - contestó, con una expresión sombría que ya era mucho decir. - No puedo decirle qué pueden querer con mi cuerpo, pero hasta que no lo encuentre...
Genial, ahora debía embarcarse en una tediosa aventura para recuperar un cadáver y así poder recuperar también, su hogar y su tranquilidad. ¿Por qué no había escuchado a sus padres y se hubiese mudado en el mismo pueblo? Frotó su sien con un par de dedos, mientras Severus flotaba hasta el piso superior. Negó con la cabeza, subiendo las escaleras tras él y mordiéndose el labio inferior con fiereza.
- ¿Y por qué decidió aparecerse aquí y no en Hogwarts?
- Duhh... porque fue aquí donde morí y hasta que no encuentre mi cuerpo y le de una propia sepultura, no puedo marcharme.
Adiós a sus planes de montar un club de libros, construir un vivero e invitar a sus sobrinos para que se quedaran a dormir con ella. Bueno, quizá ellos lo encontraban divertido. Una casa embrujada, con un fantasma gruñón y bastante molesto.
- ¿Cómo me veo? - preguntó, mientras se miraba en un espejo y sosteniendo uno de sus vestidos. Simplemente veía su ropa flotar en el espejo, mientras que Severus daba vueltas con su vestido y simulaba ser una mujer. Arqueó una de sus cejas y no tardó en arrancárselo de sus manos fantasmales.
- Y ahora llena mi ropa de ectoplasma, perfecto.
- Tampoco es para tanto, Granger. - dijo Severus, con una sonrisa cargada de malicia. Aún y después de muerto, podía ver la desagradable mancha de sangre en su cuello.
- ¿Que no es para tanto? ¡Acaba de arruinar todos los planes de vida que tenía y me doy cuenta de que ni siquiera puede comportarse como un fantasma decente!
- El tipo la estaba molestando, ¿no? Le hice un favor más bien. Por supuesto que sabe quiénes somos. Esos chupa dinero podrían estar frente a Potter y serían incapaces de agradecer por sus vidas.
- Usted tampoco.
- No estoy vivo. Potter no me salvó, no tengo nada qué agradecerle.
- ¿Y cómo se siente estar muerto? ¿Ya se encontró con Lily Potter y el resto?
- Sí y por desgracia, Potter no ha cambiado mucho y ni después de muerto. Él intenta parecer amable, pero todos sabemos que no lo es. Y los discursos eternos de Albus, las cursilerías de Lupin y las pulgas de Black.
- Pero Lily de seguro que sigue, igual de hermosa que como la conoció. - sonrió Hermione con cierta picardía y el fantasma de Snape se quedó sin habla. Se dijo que de estar vivo su ex profesor, seguro se ruborizaría.
- Sí bueno, pero ya no hay mucho que pueda hacer. Tampoco es que pueda secuestrarla y vayamos a escapar.
- ¿Y qué hay sobre eso del sol? ¿Tiene que esconderse y mirar a todos mientras duermen, ya que no puede dormir por obvias razones?
Severus compuso un rostro de enojo, que siendo fantasma, perdía mucho efecto. Hermione no pudo evitarlo y se echó a reír a carcajada limpia.
- Siga riéndose, hasta que me encuentre mirándola en medio de la noche y al pie de su cama.
Hermione tembló ligeramente y por un momento, se preocupó por su privacidad. No se imaginaba a sí misma cambiándose o duchándose, sin el temor de que el inoportuno fantasma de su ex profesor de pociones, tomara ventaja del asunto.
Severus continuó flotando alrededor de la habitación y hurgando entre sus cosas. Podía ver sus libros flotando, mientras Severus hacía comentarios acerca de ellos.
También hacía lo mismo, con su viejo álbum de fotografías. Las páginas se pasaban solas y podía escuchar la voz de Snape, mientras se burlaba de su contenido.
Hasta que el pasar de las hojas se detuvo y Hermione se dio cuenta de que Severus había vuelto a ser visible, mientras contemplaba una fotografía de Lily Luna Potter.
- Ella...
- Lily Luna Potter. Harry dice que es idéntica a su abuela Lily, pero que sólo Albus Severus, tiene los ojos de su abuela. Son unos pequeños muy dulces y pensaba invitarlos a quedarse, pero ahora usted los espantará.
- ¿Cuántos años tienen?
- Albus tiene 11, James 11 y Lily 8.
- ¿Y Potter lo llamó, Albus Severus?
- Así es, en honor a usted y el amor que le tuvo a su madre. Por la forma en que murió por nosotros.
El ex profesor de pociones, soltó el álbum sobre su cama y pareció reflexionar mientras flotaba. Hermione decidió tomar la oportunidad, para poner orden nuevamente.
- ¿Y vendrán alguna vez?
- ¿Por qué? ¿Acaso quiere conocer a Lily Luna? Ahora lo dudo, la matará de un susto.
Hermione no tenía mucha idea acerca del mundo de los muertos, pero la expresión de Severus era bastante clara. Una pena que parecía no poder soportar.
