La historia de Sabo me la he inventado, no es Spoiler.
ASL
La arqueóloga sujetó un libro entre sus manos con solemnidad.
- Tengo mucho que aprender aquí.
Las páginas se deslizaban con suavidad entre sus dedos mientras el olor a libros antiguos la embriagaba de felicidad y recuerdos. Por un momento maravilloso se creyó en Ohara con sus queridos amigos, desaparecidos hace tanto.
Suspiró satisfecha, en esta hermosa y cuidada biblioteca, el espléndido legado de su pueblo natal estaría a salvo.
En estos momentos lo que le preocupaba era algo totalmente distinto.
Sin dejar de acariciar con delicadeza y hojear los tomos que pasaban por sus múltiples manos su inteligente cerebro no paraba de funcionar a toda máquina.
¿Quién era ese chico?
Al hablar con él se había sentido como… no, eso era totalmente imposible.
Pero esa mirada…
Robin se quedó quieta por un instante, ¿por qué era imposible? Al fin y al cabo, no sabía demasiado acerca de su capitán.
Nunca había importado antes de todas formas, era una regla no escrita en el barco, nadie preguntaba sobre el pasado de los demás. El temporizador de cada uno se había puesto en marcha en el momento en el que habían conocido a Luffy.
Por las miradas de sus nakamas, intuía que todos ellos habían tenido un triste pasado y que en algún momento, el impulsivo niño se había cruzado en su camino cambiándoles la vida por completo.
Pero nunca se habían preguntado nada acerca de él.
Ni siquiera les había dicho que su abuelo era el héroe de la marina.
O que su padre era el criminal más buscado por el Gobierno central.
O que su hermano había sido el comandante de la segunda división del los piratas del hombre más fuerte del mundo.
Todas esas cosas… se habían enterado por simple coincidencia. Por una vez, la arqueóloga se encontró preguntándose si la amplia sonrisa del niño al que había jurado lealtad también ocultaba algún doloroso pasado.
La mirada de ese chico, su comportamiento infantil, su dolor por la guerra, los pósters de su habitación, el cartel de Ace-san… ¿sería posible? Pero entonces… ¿dónde había estado en ese momento?
Luffy había declarado ante el mundo que Portgas D. Ace era el único hermano que tenía en el mundo. El den-den mushi de vídeo se lo había mostrado demasiadas veces en esos dos meses como para poder olvidarlo.
Entonces… ¿qué significado tenía la mirada de esos ojos? Su color era distinto pero la intensidad en su mirada la había transportado de vuelta en el Sunny. Le chocó encontrársela sobre una boca que no sonreía con su característico "shishishi".
¿ASL? ¿Podría significar lo que estaba pensando?
Demasiadas incógnitas. Probablemente el muchacho le ofrecería alguna explicación. Tampoco quería saber demasiado, solo lo suficiente para satisfacer su curiosidad y preocupación. Después de todo confiaba en su capitán más allá de lo impensable, no quería enterarse de nada que Luffy no quisiese que sus nakamas supieran. Todo el mundo tiene secretos.
Decidió concentrarse en la lectura. Debía aprender mucho en dos años, tanto de los libros como de su misterioso entrenador; pero ahora estaba en la biblioteca, por tanto, se centraría solo en una de las dos materias.
Las páginas se pasaban una tras otra, Nico Robin leía cinco libros a la vez.
Sus numerosas manos los habían depositado sobre una de las bellas mesas centrales y había hecho florecer múltiples ojos que ahora recorrían las líneas ensimismados.
Unas cuantas horas más tarde un hombre joven entró en la solitaria biblioteca. Estaba vestido con una chaqueta azul larga, una camisa blanca y chaleco negro con botones dorados, una corbata con volantes, pantalones blancos y botas oscuras. También llevaba un par de guantes negros y unas gafas azules colgadas de su cuello. Un gracioso sombrero de copa adornaba su pelo rubio.
- El segundo al mando, supongo
- Sí… siento lo de antes, hacía tiempo que no tenía visitas.
Al mirarle de nuevo la sensación aumentó, en ese chico, al contrario que en Dragon, lo que resultaba paradójico, podía ver claramente a su Capitán.
Robin pestañeó, el parecido probablemente sería una coincidencia, estando en la base de Monkey D. Dragon era inevitable asociar todo con su hijo.
Pero esa mirada…
El muchacho interrumpió sus pensamientos.
- Robin-san… necesito saber.
- También yo tengo algunas preguntas.
Sabo suspiró.
- Solo dime… ¿está vivo?
Ella asintió, sus sospechas se hacían más firmes por momentos.
- Yokatta…* - Sabo pareció relajarse, como si hasta ese momento el mundo se hubiese sujetado sobre sus frágiles hombros. Se dejó caer sobre la silla que se situaba enfrente de la mujer- Después de esa noticia… no sabía qué pensar… irrumpir en Marineford así… no es propio de él… y todas esas heridas… - suspiró- ¿era un mensaje para vosotros o algo así? ¿Por eso estás aquí?
La arqueóloga volvió a asentir forzándose a confiar en ese hombre que se parecía tanto a su capitán, después de todo debía convencerle de que la entrenase.
- Sabía que había algo raro en todo eso, mi hermanito está loco, pero no tanto.
Sabo sonreía con dulzura ante los recuerdos y Robin sonrió a su vez, sus sospechas habían sido confirmadas.
Antes de que pudiera abrir la boca él prosiguió. Su mirada se ensombreció.
- Nunca me lo perdonaré. No haber estado allí… para ellos… para mis queridos hermanos.
Pese a que intentó refrenarlas, las lágrimas comenzaron a llegar a sus ojos.
- Si hubiese estado allí… podría…
- Nunca lo sabremos, revolucionario-san.
Él la miró sorprendido.
- Supongo que tienes razón…
Ambos se sumieron en sus cavilaciones.
- Eres hijo de Dragon-san entonces.
- No, en realidad, que yo haya acabado aquí fue pura coincidencia-negó con la cabeza- Los tres nos hicimos hermanos mucho antes de que yo entrase en los revolucionarios y ninguno conocíamos a Dragon-san entonces, ni siquiera sabíamos que Luffy tenía un padre. Ni él nos conocía tampoco –esbozó una sonrisa algo forzada-Nos enteramos de nuestra relación mucho más tarde, cuando nos llegó la primera recompensa de mi hermanito. Yo ya era el segundo al mando en aquel entonces.
Sabo se levantó y se dirigió a una de las esquinas de la habitación, donde Robin se dio cuenta de que había una pequeña licorería. De ahí, el hombre sacó dos vasos y una botella y volvió hacia la mesa que ocupaba la pirata. Con un gesto le ofreció y ella se encogió de hombros.
Tras servir las bebidas, el revolucionario volvió a dejarse caer sobre su asiento.
Robin cerró los libros y los devolvió a sus lugares de origen sin tener que moverse del sitio, parecía que el muchacho estaba dispuesto a hablar. Y a ella no le importaría escuchar, después de todo, la información era siempre bienvenida para una arqueóloga.
- Nos criamos juntos, con unos bandidos y un abuelo loco-dijo sonriendo- hasta que bueno… morí supongo.
Robin frunció el ceño.
- Un Tenryuubito hundió mi barco, habría muerto realmente de no ser por Dragon-san, que rondaba nuestra isla por casualidad en ese momento- Sabo suspiró-Mis hermanos siguen sin saber que sigo con vida.
Si Robin estaba sorprendida o enfadada su rostro no lo demostraba, continuaba siendo tan impasible como siempre.
Pensativo, Sabo llevó el vaso a sus labios y observó la reacción de la joven.
- Cuando me desperté, en un buque de la Armada Revolucionaria, había pasado suficientemente tiempo como para que mis hermanos hubiesen asumido mi muerte. Dragon-san me ofreció unirme a los suyos y acepté. Tengo mis razones para querer cambiar el mundo-dijo apretando los puños y clavando su mirada en el alcohol que sostenía. Robin seguía escuchando atentamente sin interrumpir- Los revolucionarios somos la mayor amenaza para el Gobierno, si se hubiesen enterado de mi relación con mis hermanos habrían ido a por ellos para encontrarnos, por ello decidí que lo mejor para ellos sería seguir estando muerto. Supongo que esa fue la razón también por la que Dragon-san se apartó de Luffy. Debería haberme imaginado que acabarían poniéndose en peligro ellos solos.
Sabo llevó una mano a su rostro con desesperación.
- Me arrepiento de ello, cada día, ahora sé lo que se siente al perder a un hermano, ¿cómo pude haberles dejado? ¿Cómo puedo permitir que mi hermanito pequeño piense que está solo?
- Revolucionario-san, uno no debe arrepentirse de las decisiones que ha tomado.
Sabo seguía con la cabeza entre sus manos.
- Puede que mi capitán ahora esté sufriendo por la pérdida de sus hermanos pero no está solo, ya no, ninguno de nosotros lo estamos.
El chico alzó la vista.
- ¿Pero qué puedo hacer yo?
- Entrenarme- respondió con frialdad.
Sabo levantó la cabeza para mirarla.
- ¿Qué?
- Dragon-san me ha prometido a su mejor soldado como entrenador.
- Sí pero…
- Lo siento revolucionario-san, pero ninguno de los dos queremos volver a ver sufrir a Luffy y para ello debo ser más fuerte. Es mi trabajo proteger a mi capitán.
Él chico abrió los ojos sorprendido, su mente comenzó a aclararse por primera vez desde hacía demasiado tiempo.
- No es mi deber juzgar a nadie- continuó ella- lo único con lo que me has ayudado es a entender mejor las decisiones que toma el hombre al que debo mi vida. Por qué tiene esa obsesión por protegernos, por qué atacó a un noble mundial… pero una vez sabido esto no me interesa nada más sobre su pasado y ya no tengo más tiempo que perder.
- Te entrenaré- asintió él seriamente tras sumergirse en un pensativo silencio- pero a partir de ahora yo también le protegeré. Pase lo que pase, esté donde esté si en algún momento mi hermano pequeño está en problemas dejaré todo, olvidaré mi posición e iré en su ayuda- dijo retándola con la mirada.
Pero ella solo sonrió.
- Me parece justo.
Relajándose por fin Sabo se levantó sacudiendo la cabeza.
- Empezaremos mañana.
La morena asintió.
- Le estaré esperando.
Con paso firme Sabo se dirigió a la salida mientras continuaba hablando.
- Gracias por todo Nico Robin, por escuchar a este estúpido y por cuidar del atolondrado de mi hermanito, no debe ser fácil.
- Es mi deber- dijo ella pero sus brillantes ojos indicaban otra cosa. Luffy se había ganado unos buenos nakamas, el respeto y el amor que la mujer profesaba hacia su hermano eran palpables. Si todos los demás eran la mitad de leales que ella Sabo podría estar seguro de que su hermano estaba en buenas manos.
Robin volvió a sacar los libros de sus estanterías cuando una voz la llamó. Sabo estaba paralizado ante el pomo de la puerta.
- ¿Crees que algún día podrá perdonarme?
- Sabo-san-dijo usando su nombre por primera vez- probablemente ya estés perdonado.
*Yokatta...- menos mal
Cuando escribí esto necesitaba alguna excusa para explicar que Sabo no hubiera contactado con sus con sus hermanos antes de la Guerra. No se me ocurría nada mejor, por eso ya ni me metí en por qué no fue a ayudarlos en Marineford. No leo el manga y no quería spoilear a nadie que no lo hiciese, ahora sé más o menos lo que pasó pero hasta que no llegue el anime no voy a cambiar el contenido de este capítulo y bueno, supongo que lo de cambiarlo dependerá de las críticas que reciba, así que depende de vosotros queridos lectores, opinad si queréis que lo reescriba o no.
He incluido frases que se han dicho en Dressrosa a propósito, me pareció adecuado por ejemplo que Sabo hubiera aprendido de Robin a no torturarse con "qué habría pasado si hubiera ido a Marineford" o que fuera a ella a quien le dijese por primera vez lo de que si su hermano está en apuros irá a salvarlo pasase lo que pasase.
Espero que os haya gustado, esto está a punto de acabarse por desgracia. Sólo queda un capítulo más. Muchas gracias por leer y comentar.
Un saludo :)
