Parte 1 de 2.
Simplemente cierra tus ojos
El sol se está poniendo
Estarás bien
Nadie puede herirte ahora
Ven luz de la mañana
Tú y yo estaremos sanos y salvos
Draco se encontraba corriendo desesperado por toda Malfoy Manor, había escuchado un grito, el grito de una mujer, se escucho lejano, se escucho como cuando su tia Bellatrix torturaba a Hermione Granger era un grito desgarrador, y la única mujer que podía encontrarse en la mansión era ella, su Madre.
Corria y corria, tenía el pelo un poco largo y eso le estorbaba, el sudor empezó a apoderarse de su cuerpo debido al esfuerzo físico que estaba haciendo, mas de 24 horas sin dormir y que aun sacara fuerzas de Merlinsabe donde era increíble.
Los gritos se hacían más sonoros, podía oírlos con más claridad a medida que se acercaba a… a donde?. Lo cierto era que corría como loco a un lugar sin rumbo, callo con un fuerte estrepito en el piso, justo en frente de la puerta que daba paso a los calabozos. Otro grito, y este le desgarro el corazón.
Rápidamente se paro del piso con las pocas fuerzas que le quedaban, no le quedaba duda que era su madre, de ella provenían los gritos agonizantes. Abrió la puerta como un torbellino, y lo siguiente sintió que paso muy lentamente.
Una figura encapuchada apuntaba a su madre tirada en el piso, llena de tierra y sangre, la estaba torturando. Sus miradas se unieron, ella lo miraba suplicante, trato de quitar a la figura encapuchada pero ya era demasiado tarde.
-Te amo- fueron las palabras que leyó en la boca de su madre cuando un rayo de luz verde le atravesó justo en el pecho. Dejándola con una expresión desolada y con una lagrima rodando por el rabillo de su ojo.
Se quedo petrificado, la única mujer que lo amaba y a la que amaba con sinceridad, se había ido, era todo lo que le quedaba y le había sido arrebatada de la manera más cruel y a manos de lo que se suponía que eran sus aliados, ellos los que luchaban por la pureza de la sangre y a la final terminan matando a todo el que se le interponga en el camino.
-Su vida a cambio de otra, por traición al señor tenebroso- dijo el encapuchado.
Antes de poder objetar algo la figura desapareció, dejándolo allí, con su querída madre tirada en el piso. Se acerco a ella rápidamente, la estrecho en sus brazos mientras sollozaba fuertemente.
¡A la mierda el orgullo, el apellido Malfoy, y toda esta mierda!
Ella no podía estar muerta
-Por favor despierta, por favor mama!- Sollozaba mientras la estrechaba mas fuerte entre sus débiles brazos, su piel blanca y fría como la nieve- Tu eres todo para mi, todo lo que tengo yo, y sin ti ni seguiré viviendo madre, eres todo lo que me queda, tu solo tú por favor vuelve a mi…
No obtenía respuestas, no tenía caso, ella estaba muerta y muerta a manos de uno de los discípulos de quien defendían.
Sentía que algo le oprimía el pecho, tenía que haberse esforzado mas, tenía que haber hecho todo lo que le pedían, tenía que haber sido más fuerte para protegerle, pero no… fue débil y fallo.
Un grito de dolor desgarro su garganta, al igual que su corazón. No quedaba nada.
Unos pasos interrumpieron sus sollozos, y lo vio allí parado como un imbécil en el último peldaño de la escalera, viendo la imagen en sus ojos cristalinos a punto de derramar unas lágrimas hipócritas.
-TODO ESTO ES TU CULPA- se paro dejando delicadamente a su difunta madre sobre el frio piso.-TODO ESTO ES TU MALDITA CULPA- le replico.
-No sabes cuánto asco siento por ti, por mi, por esta maldita familia que ha elegido el mal camino… Pero a la final te acobardaste verdad PADRE!? A la final cuando te diste cuenta de que todo estaba acabado decidiste escapar?
-Dra..- interrumpió.
-CALLATE!, creíste que íbamos a salir inmune? Creíste que entre tanto desastre él no se daría cuenta de que no estábamos allí, no fuimos los únicos si… pero aquí se hacían las reuniones, aquí juzgaban a las personas, personas inocentes como lo fue mi madre, y sabes padre? Ella murió por mi… murió por mí-No pudo evitar un sollozo-
Si ella no le hubiera mentido al Señor Tenebroso cuando fue a comprobar si Potter estaba muerto o no, ella estaría aquí, conmigo, abrazándome a escondidas de ti. Porque tú, tu miserable escoria, no permitías que me diera muestras de afecto enfrente de ti o de cualquier otra persona, porque según tú era debilidad-soltó una risa amarga acompañada de lagrimas saladas y frías-
Y a la final te cagaste en los pantalones cuando te diste cuenta de que todo estaba perdido cierto? Esto era lo que querías? ESTO ERA LO QUE NOS IBA A HACER BIEN? solo han pasado unos minutos desde que escapamos y mira esto es lo que pasa lo que querías... hacernos bien? –decía mientras señalaba el cuerpo inerte de su madre-
Pues lo has logrado, bravo padre! Lo has hecho excelente, felicidades-Decia mientras aplaudía-
Gracias por tu avaricia, por tus estúpidos pensamientos sobre el estatus de la sangre que siempre me valieron mierda, me criaste de la peor manera, y con esto compruebo que definitivamente no importo nunca el estatus de sangre, nunca estuvimos protegidos por ser Sangre Pura, a la final… acaban con la vida de quien sea. Gracias por llevarnos por este camino "seguro y que nos hará bien" gracias por ser un excelente esposo y sobre todo… un Gran Padre.
Lucius Malfoy estaba petrificado, lagrimas corrían por sus mejillas, escuchando las palabras amargas que salían de la boca de su hijo, y muy a su pesar eran todas ciertas, fallo y de la peor manera, cometió un error y ahora estaba pagando las consecuencias, pero no solo el… su hijo estaba pagando el error que cometió y con creces, sabia el gran amor que le profanaba Draco a su madre, no era una relación solo de madre e hijo, eran como los mejores amigos, y ahora a él no le quedaba nada al igual que a Draco.
-No sabes cuánto te odio, eres una basura, y me da mucha pena llevar el apellido Malfoy-
Draco camino de vueltas hasta su madre, se la llevaría y le daría sepultura en un lugar lejos de esa casa, lejos de la escoria de su padre, lejos de todo. La toco y pensó en un lugar donde trasladarse.
Se aferro a su cuerpo fuertemente para protegerlo mientras eran trasladados. Pronto estaban en un lugar soleado con un cielo azul hermoso, donde se respiraba aire fresco y paz.
Había una linda casita de madera muy humilde en la costa de la playa, la miro y su corazón se termino de romper en pedazos…
Allí era donde pasaba tiempo con su madre cuando su padre tenía que trabajar por demasiado tiempo, venían y tomaban té , se bañaban en la playa, hacían castillos de arena, una vez, cuando tenía tan solo 6 años, había estado toda la tarde recolectando conchas de mar, para hacerle un collar a su madre, había terminado con toda su piel enrojecida e irritada, a causa del fuerte sol. Sonrió de medio lado ante los recuerdos y nuevas lagrimas brotaron de sus irritados ojos grises.
Con su madre en brazos fue hasta la casa, se adentro en ella y fue hasta la primera habitación, y la recostó en la cama, había algunas prendas en el armario de la habitación, había un hechizo que cuando ellos llegaban a casa ella se equipaba con sus ropas, comida y todo lo necesario. Así no tendría que trasladas maletas ni nada por el estilo.
Saco un vestido rosa vieja del armario, el favorito de ella, con un movimiento de varita limpio el cuerpo de su madre y le coloco el vestido, la arreglo y puso sus manos encima de la otra sobre su pecho, cada movimiento era una punzada en su corazón, se veía tan llena de vida allí, como si estuviera durmiendo… de una manera extravagante, pero en realidad no era nada más que un cuerpo sin vida, de la única mujer de su vida.
Dejándola allí fue hacia la parte trasera de la casa, done había un gran jardín lleno de flores, construyo una especie de altar, y un ataúd, fue en buscado de su madre y la posiciono con delicadeza en el centro del ataúd, la miro por un largo tiempo, le acaricio el rostro decidiendo que ya era momento de dejarla ir definitivamente, con un movimiento de varita invoco una caja cuadrada de terciopelo negro con franjas verdes y plateadas, lo abrió y saco un hermoso collar de conchas y perlas, ese que el le había regalado hace tantos años y que ella aun conservaba
-Tu, como ninguna otra mujer, me haces fuerte- Decia mientras le colocaba el collar en su delicado cuello. Dejando derramar una lagrima sobre ella.
-Te cantare como cuando tu lo hacías para dormirme en las noches de lluvia con truenos que tanto me asustaban, desearía que estuvieras aquí para bailar, como lo hacíamos en la arena a la orilla de la playa, con el viento azotándonos en el rostro.
Cerro la tapa y la enterró, encima puso una lapida con su nombre de soltera, la fecha de nacimiento y muerte. Y un gran ramo de sus flores favoritas, la rosas blanca con negro que desprendía un olor inigualable.
No pudo soportarlo se tiro sobre la lapida y lloro hasta el cansancio, ya estaba atardeciendo se hacía de noche.
Antes de irse le hizo una promesa.
-Prometo hacer que te sientas orgulloso de mi, ya no hay prejuicios en mi corazón, solo hay tormento, dolor y desesperación, y en mi cabeza la conciencia de todo el mal que hice, toda la gente que insulte, denigre, humille, todo, absolutamente todo, y lo emendare madre, seré un hombre de bien, abriré mi corazón como tu me pedias, dejare que la paz me invada como siempre me decías. Por ti y por mi… te amo-
Se alejo mientras cantaba esa canción de cuna Muggle que tanto le gustaba, la tarareaba y la cantaba fuerte para ahogar sus sollozos y daba vueltas solo como si estuviera bailando, solo dejaba que el atardecer inundara los poros de su blanquecina piel, igual que dejaba que la música le inundara cada vez mas alto y sus lagrimas cayeran como cascadas sobre sus mejillas…
Una voz suave y delicada se le único al canto, haciéndolo salir de sus pensamientos.
Madre?
Lentamente abrió los ojos, estaba entre los brazos de Hermione, sobre su pecho, ella le cantaba la canción de cuna, mientras acariciaba su cabello para calmarlo, sus mejillas estaban rosadas y por ellas corrían lagrimas, lagrimas por que, de que? Estaba tan cerca de ella, no se había percatado de que había despertado, ella miraba hacia un punto fijo mientras seguía cantando con susurros, podía alzar un poco la cabeza y besarla… Besarla?, no eso seria ruin, le había hecho una promesa a su madre, sería un buen chico, si la besaba se estaría aprovechando de ella de alguna manera, ya que solo tenia que mover un poco la cabeza pero…
No pudo pensar en nada mas porque Hermione bajo la cabeza para mirarlo y sus labios se rozaron por unos segundos, en los que pudo sentir una especie de electricidad que le recorría todo el cuerpo.
Hermione lo miro espantada, se había sentido muy bien con aquel pequeño roce, pero fue algo inesperado, dejo de cantar y se separo rápidamente de el como si fuera un demonio, una atrocidad.
-No dejes de cantarme, tu voz y tus caricias me reconfortan- Dijo el con un susurro ahogado por sus lágrimas que limpiaba con su corbata.
Ella lo miro aun mas sorprendida.
No era mentira, su voz y sus caricias le recordaban a su madre.
Hermione estaba impactada, habían salido de una situación horrible y desconcertante para entrar en otra.
Habian entrado a esa habitación, era un lugar inmenso, parecía un mar, pero ellos no podían tocarlo, era oscuro como una masa negra, de repente empezaron a visualizar cosas, mas bien personas, se acercaron un poco para ver pero rápidamente se alejaron.
Las personas eran ellos mismos, ella sentada con su familia y amigos leyendo un libro, y en el lado de Draco videos como loco.
Miro extraña a su derecha, clavando sus ojos en Draco y el le dedico una mirada espantada, sus ojos grises estaban turbios como si una tormenta se desatara en su interior.
Vio como se desplomaba en el piso y ella no tardo en seguirle.
Harry junto a los Weasley sus padres y ella se habían ido a una especie de vacaciones, habían ido a un bosque y se había instalado en una cabaña no muy lejos de un rio donde podrían bañarse más tarde, la casa le pertenecía a Harry, era la única propiedad que sus padres le había heredado.
Se lo merecían, después de todo lo que había pasado, asi Molly se despejaría un poco y podría disfrutar de sus hijos restantes, la perdida de Fred no fue fácil una pequeñas vacaciones le sentarían de maravilla.
Luego de que se habían instalado, luego del amanecer, se sentaron en el frente sobre unos troncos y encendieron un fogata, mientras algunos bebían Wisky de Fuego, Cerveza de Mantequilla y Ron de grosellas hechos por trolls.
Ella por su parte no estaba bebiendo nada, no era adecuado, aparte de que no le gustaba beber para nada le encantaría estar tocando el piano en su acogedora sala pero no era posible, la habían envuelto para que viniera y como sus padres también accedieron no podía negarse, pasar un rato de paz con la gente que lucho también era muy bueno.
Le encantaba ver como todos estaban reunidos, cantando canciones absurdas, Ron y Harry estaban muy borrachos, su Ron era todo un caso, estaban juntos pero al mismo tiempo separados, a veces la buscaba y la besaba y luego se alejaba sin decir nada.
Y eso la estaba destruyendo poco a poco.
Lentamente se paro de su asiento, nadie se daría cuenta, iría al rio, había un poco de calor y deseaba zambullirse en la rica agua del rio.
Se iba creyendo que nadie notaria su ausencia, y sin sentir una mirada que se posaba en ella y la seguía con cada paso que daba hasta que se perdió entre los arbustos.
Que rico era el rio, el agua estaba un poco fría al principio pero se acostumbro a la temperatura, estaba prácticamente desnuda, solo tenía sus bragas.
Estaba tan inmersa en sus pensamientos, en sus sentimientos incontrolables que la estaban matando que no se dio cuenta de que la estaban observando.
El agua a pesar de la hora al contacto con su piel se había vuelto cálida y agradable. Había ido hasta allí para relajarse un poco, debía pensar en su no-relación con Ron, debía pensar en lo que haría, claramente no podía seguir de esa manera, unos besos acompañados de palabras vacías. No creía que él sintiera ni la mitad de las cosas que ella por el, era tan triste, a estas alturas ya ni Harry sabia como consolarle ni ayudarle. Estaba destruyéndose poco a poco,
Pero ella era masoquista, muy fácilmente podía ir y plantearle a Ron todo lo que pensaba y sentía.
Pero no se atrevía, demasiado tímida?
No, era solo una cobarde.
¡Ohh vamos! Prácticamente salvaste al mundo mágico –se dijo-
Soltó un suspiro y siguió nadando, dejando que el agua acariciara cada parte de su cuerpo, deslizándose y escurriéndose por sus curvas suaves y pronunciadas.
Pasaba las manos por su cabello, levanto la vista y observo el hermoso follaje que la rodeaba. El cielo estaba completamente oscuro, no era negro, pero si se un color azul oscuro repleto de puntos plateados y algunos palpitantes.
Ya era muy tarde, se le había ido el tiempo pensando y disfrutando, había llegado a la conclusión que a la primera oportunidad hablaría con Ron, y pondría todo en su lugar.
Lentamente fue nadando hacia la orilla, sintiendo como las sombras se le venían encima.
Escucho el ¡crap! de una rama, temerosa levanto la cabeza y miro la tiniebla, a lo mejor se lo había imaginado , pues allí no había nada ni nadie. Después de la guerra a sus sentidos estaban demasiado alerta, incluso para su gusto.
Termino de salir, y fue hasta su ropa, otro ¡crap! y esta vez no se lo había imaginado, con rapidez cubrió sus pechos desnudos.
-Quién esta allí- grito, mientras aun con las manos en sus pechos busco a tientas su varita.
Pasos, eran pasos, y cada vez más claros y nítidos y de repente... Silencio.
No tuvo tiempo de defenderse cuando una figura encapuchada se le abalanzo encima.
Y lo último que recuerda es su cuerpo tirado en el frío piso, completamente desnuda, un intenso dolor en el bajo vientre y un aroma fuerte a sangre.
A lo lejos una figura, que se tambaleaba como si en un momento a otro se fuera a caer y su cabello de un color fuerte que destellaba a la luz de la Luna. Por último sus ojos cerrarse dejándose llevar por las sombras.
