Tú pareces como un sueño para mí
Todo lo que necesito, cada aliento que respiro
¿No sabes que eres hermoso?

Cuando te miro
Veo el perdón, veo la verdad
Tu me amas por lo que soy como las estrellas a la luna
Justo allí donde pertenecen y se…
Que no estoy solo.

Un día antes del Juicio, los padres de Hermione habían ido de nuevo a San Mungo para llevarle una muda de ropa más decente.

Mientras se cambiaba se dio cuenta de que estaba mucho más delgada, sus pantalones le quedaban algo holgados en sus muslos, y ni decir de su camiseta. Se miro con tristeza en el espejo de la habitación, de pies a cabeza, siempre había sido insípida, nada voluptuosa, nada que llamará la atención, plana. Aunque su cuerpo había dado un pequeño cambio, pero muy notorio a los ojos de cualquiera, al parecer eso se estaba desvaneciendo. Llego a la cima, su cabeza y puedo ver dos reflejos, el de ella, y el de su madre que le miraba con un toque de preocupación y ternura en sus ojos, Hermione sintió un hueco en su estomago y conecto los ojos con su madre a través del espejo e intento sonreír, pero lo único que logró fue una mueca.

Estaba preocupada por Draco, luego de aquel beso, se lo llevaron a la fuerza, se lo arrancaron de los brazos, y desde ese día no lo ha vuelto a ver, y dentro de unos minutos vendrían a interrogarlos, por separado, pero aun así Hermione tenía la esperanza de poder verlo.

No sabía exactamente qué sentía por Draco, pero le agradaba, era lo único que tenia, y no pretendía perderlo.

Se dio la vuelta y se sentó en la cama junto a su madre, para esperar a la gente que la iba a interrogar.


Draco caminaba a toda prisa por los pasillos del Ministerio de Magia, hacia el tribunal de Wizengamot que se encontraba en el décimo piso, era el día del juicio, estaba acompañado por una escolta conformada por dos aurores, tenía sus manos hacia delante amarradas por una especie de esposas. Se engañaría a sí mismo si dijera que estaba calmado y que todo iba a estar bien, los nervios lo estaban comiendo por dentro, y no tenía idea de cómo estaba Hermione, hace días que no la veía, pero siempre que cerraba los ojos podía sentir sus labios sobre los de suyos, y la forma en la que sabían.

Cerró los ojos para recordar el momento, y una sonrisa se dibujo en su rostro.

-Míralo sonreír- dijo uno de los Aurores- directo a su muerte-

-Es bueno ver que aceptas tu muerte-le dijo el otro con una carcajada.

Draco no se inmuto, si respondía tal vez se metería en problemas, y no le convenía.

Se sentía acosado, sentado en el medio de la sala, todas las miradas en el, acusadoras, incomprensivas, inseguras, ya lo habían interrogado, pero hoy iba a ser juzgado por todas estas personas.

La puerta se volvió a abrir y entro Hermione, ella estaba sola, ella le dedico una sonrisa, de esas que dicen "todo va a estar bien" y el la absorbió porque la necesitaba. Ella se sentó a su lado, frunció el seño porque se suponía que el juicio era para él.

Ella se dio cuenta de su confusión, así que le dijo:

- Draco, todo va a estar bien, no tienes nada de qué preocuparte, esto es solo el veredicto, hable con Harry, y él me dijo que nuestras declaraciones coincidían a la perfección- volvió a sonreír.

Pero el pudo ver como la sonrisa no llego a sus ojos, y se pudo dar cuenta de lo cansada que se veía, pálida, ojerosa, trago fuerte y asintió.

Y ella tenia razón, todo había salido bien, no les había llevado mucho tiempo dar el veredicto.

Iban a iniciar la búsqueda de Lucius Malfoy, lamentablemente se habían enterado de la muerte de su madre, Draco tuvo que explicarlo todo, ya no era un secreto, la mayoría de la gente en la habitación se había sorprendido y el se había sentido mal.

Habían dudado de él, habían sacado a la luz todo el odio que había tenido por personas como Hermione, y especialmente por ella.

-Ya no mas-había dicho ella antes de que él pudiera decir alguna palabra ante eso -La gente cambia, y Draco aprendió una lección con la muerte de su madre, aparte, el actuaba así porque eso fue lo que le inculcaron, toda su vida fue controlada, hasta ahora, ahora él es libre de tener sus propios pensamientos, y sus pensamientos hacia mi han cambiado, así como su trato-culmino

-¿Y sus sentimientos, que hay de sus sentimientos?- habían preguntado

-Mis disculpas, pero no creo que eso sea de su incumbencia- Le había interrumpido otra persona, entre el público busco con la mirada y se encontró con Harry.

Draco le hecho una ojeada y ella le sonrió tensa.

-Pero nadie cambia de la noche a la mañana, nadie cambia su modo de comportarse con una persona que odiaba y despreciaba y sobre todo que se lo demostraba, así, de la noche a la mañana- decían

-No fue de la noche a la mañana- empezó a decir Hermione, pero Draco la interrumpió.

-Tal vez haya sido de la noche a la mañana, y me refiero a mi comportamiento con Hermione, antes de regresar a Hogwarts, tenía más o menos claro de cómo iban a ser las cosas, estaba consciente de que iba a ser un repudiado, pero también estaba consciente de que yo no iba a ser la misma persona, no por dentro, y lo descubrí completamente cuando vi a Hermione por primera vez después de todo ese tiempo- decía inspirado- Hay cosas que simplemente no se pueden explicar, y yo no tengo la manera de explicarles a ustedes como me sentí cuando vi a Hermione, el efecto fue creciendo, los días en los que ella me salvaba de los que me arrinconaban, la última vez que me llevo a la enfermería, que se quedo cuidándome mientras yo estaba inconsciente en la enfermería, de hecho, ese día, estaba en ese pasillo porque iba a verla a ella, y no se por qué, solo sé que mis pies me dirigían hasta allí, sabiendo que iba a ser visto por todos los Gryffindor y que se iban a preguntar y a extrañar que yo estuviera por allí, pero nada de eso me importaba, yo solo iba a verla a ella.- culmino, dándole una mirada a Hermione.

Ella solo podía mirarlo sorprendida, no sabía que él se encontraba allí solo porque iba a verla.

-¿Y por qué iba usted a verla?-pregunto el juez.

Draco arranco la mirada de Hermione y la dirigio hasta el juez, y con una voz fuerte y decidida dijo...

-Porque la quiero, y después de lo que pasamos juntos creo que la quiero más aun, descubrí muchas cosas de ella, y no me importa si es una sangre impura, no me importa eso ahora, la amo y es la única explicación que encuentro- termino.

Hermione lo miraba sorprendida, su corazón latía rápido y fuerte contra sus costillas, doloroso. La estancia exploto en voces, impresionadas, indignadas.

-Impresionante-

-¿Cómo puede ser eso posible?-

-Los mortifagos no pueden amar-

-Pero- alzo la voz Hermione, sentía que su pecho en algún momento iba a explotar- El no es un mortifago ahora- exclamo la muchacha, haciendo que toda la estancia volviera a hacer silencio.

Todas las miradas se dirigieron hacia ella, incrédulas.

El ministro hablo.

-¿Y qué hay de usted, Señorita Granger?-le pregunto.

Sentía que le faltaba el aire, que en cualquier momento se iba a desmayar, pero aun así saco fuerzas para responder.

-Yo…- empezó a decir, pero una voz tapo la suya interrumpiéndole.

-Creo-era Harry nuevamente- Que esto está fuera de contexto Señor Ministro, creo que está claro que el Señor Malfoy es plenamente inocente, y que todo fue una trampa de su Padre.

-Creo que el Señor Potter tiene razón- dijo una voz entre la multitud.

-Bien- Dijo el Ministro asintiendo hacia Harry- Esto no es sobre los sentimientos, esto es sobre lo sucedido, tenemos que centrarnos en el Señor Lucius Malfoy, claramente su hijo no tiene nada que ver en esto, estaba en el lugar incorrecto en el momento incorrecto, pero… Es una suerte, tal vez la Señorita Granger no estuviera viva si no fuera por ese hecho, se levanta la sesión, el Señor Malfoy es inocente y no se levantaran cargos contra él-

Draco sonrió hacia Hermione una vez más, pero ella ya estaba yendo hacia la puerta a toda prisa, Draco intento ir detrás de ella pero fue detenido por unos aurores, la Profesora McGonagall fue hasta el, para llevarlo a Hogwarts.

¿Por qué ella se había ido así?

Preocupado y resignado, no le quedo de otra que ir con la ahora directora de Hogwarts.

Encontrando un lugar donde nadie podría encontrarla, se resbalo por la puerta con la espalda pegada a ella con una mano en su pecho, le dolía terriblemente, un ardor se expandía por todo su pecho y hacia sus extremidades, tosió fuerte llevándose la mano a la boca y cuando la retiro estaba manchada de sangre, se preocupo mucho, pero no podía hacer nada, pero no podía permitir que los demás lo supieran, tendría que fingir, no le quedaba de otra.

Se quedo allí un rato, su respiración se regulo, el ardor seso, y limpio la sangre se su mano con la parte interna de su camiseta, no sabía por cuánto tiempo había estado en ese lugar, ni siquiera había notado como era, se levanto lentamente apoyándose en sus manos y impulsándose con sus rodillas para echar un vistazo, nada que le llamara la atención, solo una estancia vacía, salió por la puerta rumbo a buscar a sus padres.

Ese día iba a volver a Hogwarts, por más que sus padres se opusieran a ello, era su deseo, quería volver y terminar sus estudios, quería graduarse e ir a su fiesta de graduación.


Habían pasado horas, y Draco aun no tenía noticias de Hermione, era casi la hora de cenar, así que se cambio y se dirigió al Gran Comedor, mientras baja las escaleras hacia la sala común, fue abordado por unos de su casa, quienes lo abordaron por lo sucedido.

-Con que amas a Hermione Granger- decía Blaise- Oh amigo, eres un genio, decir esas mentiras para poder salir ileso- soltó una carcajada mientras le palmeaba la espalda.

Draco no estaba muy seguro de desmentir la situación, por lo momentos solo decidió quedarse callado. ¿Como sabían ellos lo sucedido si ninguno estaba presente?

-Blaise tiene razón Draco, eres un genio, sigues siendo todo un Malfoy- le dijo Pansy con una sonrisa que parecía de orgullo.

Draco solo los ignoro y se dirigió hacia la puerta, tal vez ella estuviera ya en el gran comedor, con sus amigos, bueno… con Harry.

Pero solo se llevo una gran decepción al ver que ninguno de ellos estaba en el Gran Comedor como él se lo esperaba, se le había ido todo el apetito al ver que ella no se encontraba, sentía un nudo en el estomago y ya se estaba preocupando, espero por unos minutos, y como vio que aun no llegaba nadie decidió irse a su habitación, la verdad era que no soportaba las miradas que le lanzaban algunas personas en ese lugar, justo como se giro para salir por la grandes puertas, ella entraba por ella, acompañada de Potter, ella no lo había notado, pero cuando alzo la mirada se conecto instantáneamente con la suya, se atraían como un imán, se mezclaba el hielo con la miel, pero esa conexión se perdió tan rápido como llego, el imán se rompió, ella quito su mirada de la de el, y sin decir nada fue a sentarse, Harry le dedico una mirada y alzo una mano en forma de saludo y Draco respondió al gesto con su cabeza que movió de arriba abajo asintiendo, luego entro la pecosa Weasley, acompañada de Lavender Brown que tenia agarrado a Weasel del la camiseta, no quería soltarlo, claramente, vio como la rubia y la pelirroja le dedicaban una mirada venenosa a Hermione cuando pasaron a su lado, de Brown lo entendía pero de Ginny no, ¿no se suponía que eran amigas?... Se quedo un rato allí mirando hacia la castaña, que estaba sentada al lado de Harry, esta se veía un poco tensa, tenia los brazos cruzados y la vista hacia abajo, en un plato en el cual Harry estaba poniendo comida para ella, el pelinegro alzo la mirada y se encorvo de hombros ante la mirada de él, dándole a entender que no sabía lo que pasaba con Hermione.

A pesar de todo no quería perderla de vista, así que se fue a sentar en la mesa un poco apartado de los demás, justo a tiempo para que McGonagall hiciera callar a toda la gente, iba a hacer un anuncio muy importante.

Todos en la estancia hicieron silencio, algunos dejaban sus platos a un lado, pero otros, como Ron, seguía comiendo a todo dar, a su lado, Ginny le dio un fuerte manotazo en su brazo para que dejara de devorar un muslo de pollo que tenía en la mano, mientras Lavender soltaba una risita tonta ante la cara de su Ro-ro por el golpe de su Hermana.

McGonagall empezó con su anuncio.

-Como saben- comenzó- Hace unos días, unos alumnos desaparecieron de Hogwarts, no se darán detalles de cómo o por que sucedió esto, pero fueron circunstancias poco favorables y sobre todo no planeadas, ahora ellos están de vuelta con nosotros, el joven Malfoy y la Señorita Granger- hizo una pausa en la que todo el Gran Comedor estallo en aplausos, Draco agacho la cabeza, obviamente era por Hermione, a nadie le importaba si él vivía o no, McGonagall hizo otro gesto con sus manos para que todos volvieran a guardar silencio, y con esto, prosiguió- Muy bien, ahora, como también saben, es hora de elegir a nuestros premios anuales, esperamos hasta este momento porque no teníamos bien claro como se iban a dar las cosas, la señorita Granger era una candidata desde un principio- Ante esto Hemiono levanto la mirada hacia la directora- Así que asciendo Hermione Granger de su puesto de Prefecta y la posiciono como Premio Anual en su último año en Hogwarts- El salón volvió a estallar en aplausos, ella solo sonrió- Y ahora, el Señor McLaggen seria nuestro premio anual este año, pero con el último incidente sucedido adrede hacia el Joven Malfoy, nombro a este último Premio Anual, también-

Toda la sala se quedo en silencio, Draco había escuchado su nombre, pero no podía analizar las palabras que la directora decía, levanto su mirada y vio como todos lo miraban sorprendidos, algunas caras de odio, otras de decepción, algunas reflejaban confusión, cuando nadie hablo, ni hubieron aplausos, Mcgonagall prosiguió a hablar de nuevo.

-Cabe destacar, que a pesar de los acontecimientos sucedidos anteriormente, referidos a Draco Malfoy, que siempre fue el mejor rendimiento de su casa y año, sobre todo en Pociones, antes impartidas tanto como por el Profesor Snape(que en paz descanse) y como el Profesor Slughorn, y nos ha demostrado, que la gente cambian y que todos necesitan una oportunidad mas- sus labios estaban fruncidos, y dijo todas esas palabras mirándolo directamente a él, Draco pudo ver en sus ojos la compasión, y odio ese, lo odio.

De un momento a otro estaba caminando por los pasillos de Hogwarts, se sentía molesto, y frustrado, llevaba rato caminando por algún pasillo, sin rumbo alguno, llego a la torre de astronomía y vio su reflejo en un espejo manchado y gastado que se encontraba en la estancia, tenía el pelo amarillo-marrón alborotado, la camiseta se le pegaba a la piel , una leve capa de sudor cubría su piel, veía como su pecho subía y bajaba, estaba rojo de la rabia y la frustración, dio un grito y patio con fuerza algún objeto que estaba su alcance, y se arrepintió al instante porque le dolió como el infierno en la punta de su pie, resignado y esperando a calmarse un poco se tiro en el suelo, la puerta se encontraba abierta, así que el aire frio se adentraba y le calaba los huesos, pero agradeció la sensación, tenía la impresión de que no podía sentir nada mas después de lo sucedido.

Su respiración estaba volviendo a la normalidad, estaba dejando de ser rápida y pesada, se paso las manos por el cabello alborotándoselo más de lo que ya estaba, y se dejo caer hacia atrás dando un suspiro, sintiendo la madera fría y vieja bajo su espalda, cerró los ojos y así estuvo por lo que le pareció horas.


Hermione salió corriendo detrás del rubio en cuanto vio su expresión, se le veía dolido y totalmente frustrado, Harry se había levantado para ir con ella, pero se negó rotundamente, era ella la que tenía que irlo a buscar, sola, incluso McGonagall había gritado su nombre, pero Harry también la había detenido, estuvo un rato tratando de encontrar a Draco, había tomado bastante ventaja, pues había pensado que lo encontraría fácilmente luego de salir detrás de él en el Gran Comedor, pero ella dudaba que se hubiera dado cuenta de tal hecho, el rubio sí que había corrido rápido. Luego de estar dando vueltas por aquí y por allá, se dirigió a la torre de astronomía, sabía que Draco a veces podía ser masoquista, así que tal vez lo encontraría allí.

Entro a la torre silenciosamente, por si él estaba allí, el no se daría cuenta, y estaba en lo correcto, el estaba tendido en el piso con sus ojos cerrados, Hermione se cubrió y se froto con sus brazos, hacia demasiado frio para su gusto, lo observo por un momento, se veía tan tranquilo allí que no quería interrumpir su momento, aunque sonara imposible, cuando estaba tranquilo, irradiaba tranquilidad, parecía un sueño para ella.

"¿No sabes lo hermoso que eres?"

Se sonrojo por el pensamiento que llego de la nada, y sonrió, porque sabía que era cierto.

No se dio cuenta de que el ahora tenía los ojos abierto y la estaba mirando ahora.

-Draco.. yo…-

-Me sentía observado, y por Merlín que no quería abrir los ojos, por miedo a que no fueras tú, pero al parecer la suerte esta de mi lado, porque me encontré contigo, mirándome, sonrojada, preciosa- decía.

Hermione abría y cerraba la boca tratando de encontrar las palabras adecuadas, se dio cuenta de que parecía una tonta así que solo cerró la boca apretándola en una fuerte línea mientras sentía que su cara ardía como nunca.

Draco le hizo una seña, para que fuera hasta él, y ella sin dudarlo se acerco.

-Acuéstate- le dijo.

Y como negarse si había puesto una sonrisa preciosa en su boca.

Ella se recostó a su lado, dejando cierta distancia entre ellos, Draco soltó una risita y ella le dedico una mirada de ¿Qué es tan gracioso? que hizo que Draco riera un poco más fuerte. Se inclino un poco para alcanzarla y ella soltó un gritito cuando la arrastro ligeramente hasta ponerla sobre su brazo para usarlo como soporte, y el llevaba su otro brazo hacia debajo de su cabeza para sostenerla, no dijeron nada por un largo rato, ella estaba casi recostada totalmente sobre él, se sentía protegida entre sus brazos, fuertes, formados, se acoplaban a la perfección, y pesar del viento gélido, se sentía calentita entre sus brazos que irradiaban calor.

Draco rompió el silencio.

-Cuando te miro, veo el perdón, veo la verdad- decía- ¿Me perdonaras algún día, por todos lo que te hice pasar?, creo que en realidad no me he parado a pedirte pe…-Pero sus labios fueron callados por los de ella.

Al principio estaba sorprendido, pero luego cerró los ojos, y se dejo llevar por la sensación que lo invadía, sus labios estaban fríos, pero suaves, disfrutaba de su sabor, porque era único, puso una mano en su cuello, y la acerco mas contra él, quería fundirla contra él, quería que fueran uno, sentía una necesidad incontrolada por mantenerla a salvo, por mantenerla a su lado y jamás dejarla ir.

Le dio un suave mordisco en el labio superior, y ella se sobresalto, se separo por un momento para mirarlo a los ojos, esto era real.

-No tengo nada que perdonarte Draco Malfoy, nada- le decía con ternura, acariciando su rostro, su piel blanca, pálida pero muy suave, paso los dedos por una herida que aun se estaba curando y el hizo una mueca de dolor, se alzo un poco para depositar un suave beso sobre ella y luego volvió a su posición, para luego rodearlo con sus brazos, podía sentir su corazón latir en su pecho, era rápido.

-¿Me amas?-soltó el de repente, y pudo sentir como su corazón latía desenfrenadamente bajo su cabeza y como el de ella también lo hacía.

Se separo para mirarlo a la cara, tenía un deje de preocupación surcando sus brillantes ojos como el hielo, tenía una fuerte capa de brillo sobre ellos, se veía tan tierno con esa expresión.

-Te amo- dijo ella, simple y llanamente.

-¿Verdad?-Pregunto él.

-Verdad- respondió ella.

-¿A pesar de todas las cosas?-

-A pesar de todas las cosas- le dijo tomando su cara entre sus manos- ¿Por qué saliste así del Gran Comedor?

-Porque no podía soportar las miradas de las personas, no podía pensar que soy un mugre mortifago y que no valgo nada…-

-Escúchame bien- le dijo- Tú no eres un mortifago, y vales más de lo que piensas, no me importa tu pasado Draco, porque eso solo fue una fase, tú no eres eso, tu eres más para mí de lo que crees, los demás no importan, seremos premios anuales, y aremos nuestro trabajo bien-

-Tu me amas por lo que soy- le dijo y ella asintió- Como las estrellas a la luna- seguía diciendo mientras le daba un suave beso en los labios- justo allí donde pertenecen- otro beso- y se-una caricia- que no estoy solo.-

La beso como nunca lo había hecho hasta ahora, suave y dulcemente, no había apuro, no había prisa, quería guardar su sabor en sus labios, ella era todo lo que necesitaba, cada aliento que respiraba le pertenecía a ella, por ella, para ella.


Se que tarde mucho en actualizar, pero no tengo computadora!. Por favor dejen sus Rev, y díganme que tal les pareció. Gracias por la paciencia y por leer. Beso 3